Hola a todos! Después de unos intensos días pensando sobre qué se trataría el capítulo 8, pude ordenar mis ideas. Incluso, ya sé en qué acabará la historia :) Estaba entre dos finales, pero por fin me decidí. Bueno, espero que disfruten este capítulo. Yo disfruto bastante cuando los escribo :) No se olviden de comentar.

Capítulo 8: La solicitud del Führer

No todo había salido a la perfección, comenzando por el hecho de que ni siquiera había ideado un plan a conciencia. Lo único que tenía en mente en esos momentos, era asegurarse de que su preciada subordinada no fuera víctima de los encantos de su pretendiente.

Él hubiera querido seguirlos después de la fiesta; sin embargo, tuvo que encargarse de una espía novata que se había emborrachado tan solo con una copa de vino. La pobre mujer ni siquiera podía caminar por su cuenta. Nunca volvería a contratar a una novata para temas delicados como ese.

Lo único bueno de toda esa odisea resultaba ser que la teniente había aceptado sus disculpas por aquel incidente ocurrido en el comedor. Mustang no sabía si se debía a la verdad, a dios, al universo o a alguna fuerza sobrenatural que él ignoraba, el hecho era que Riza lo había disculpado. Ahora podía descansar más tranquilo y enfocarse en cómo podría deshacerse de aquel mercader que había regresado a la vida de su asistente.

De pronto, se acordó de otro hecho importante: Hasta el momento, ellos no habían conversado sobre lo que había ocurrido en Ishval. Con todo el alboroto del nuevo pretendiente, se había olvidado de su primer objetivo. Debía encontrar el momento adecuado y el lugar más apropiado para poder hablar sobre ello. Además, debía convencer a su terca subordinada de que era necesario que ambos aclararan ciertos puntos. Simplemente, era inadmisible que ellos dos hubieran pasado una noche juntos y que simplemente ella decidiera que nada pasó y, por ende, que no había nada sobre lo cual conversar.

Sin embargo, si él lograba sentarse en algún lugar tranquilo frente a su teniente y convencerla a hablar sobre ello… ¿Qué le diría? ¿Qué solo se dejó llevar por el momento y que no lo volvería a hacer? Eso sería igual o peor que actuar como si nada hubiera ocurrido entre ellos. Quizá Riza tenía razón y tan solo debían dejarlo en el pasado y continuar manteniendo distancia entre ellos, como siempre había sido.

- General de brigada, lo noto muy distraído – comentó Grumman acomodándose en su asiento

- Lo siento, Führer Grumman, solo estaba pensando en algunos pendientes de la oficina – respondió Roy en seguida. No el momento ni el lugar para ponerse a pensar sobre aquellos temas.

- Retomemos la conversación… lo mandé a llamar para poder charlar sobre un tema importantísimo para ambos… Estoy pensando en dejar vacante el cargo de Führer.

Mustang recibió aquella agradable noticia en el momento preciso. Después de tantas preocupaciones, problemas y días llenos de tensión, una buena noticia se asomaba en su camino.

- Estoy pensando en retirarme dentro de un par de años – agregó Grumman

La buena noticia no duró mucho tiempo. Tendría que esperar un par de años más para poder realizar su más preciado sueño. Al menos, Grumman ya estaba pensando en retirarse. Eso resultaba ser un gran avance.

- Sin embargo, podría adelantar mi retiro para finales de este año… - añadió mientras llevaba la taza llena de café a su boca.

- ¿A finales de este año? ¿Y qué podría ocasionar que adelantara su retiro?

- Es sencillo… usted tendría que demostrarme que está preparado para asumir el puesto en todos los aspectos. Ante la evidencia, no podría negarme a cederle mi puesto.

- No se preocupe. Le traeré de inmediato informes detallados sobre los últimos avances…

- Espere, Mustang… estoy más que satisfecho con sus avances como militar. Me ha demostrado que sabe cómo liderar a su gente y encaminarla al éxito sin necesidad de amenazarlos o usar la fuerza. Por dicho aspecto, no debe preocuparse.

- ¿Entonces… qué me faltaría demostrarle, señor?

Grumman lanzó una pequeña sonrisa. Terminó de beber su café lentamente para retomar la charla.

- Es algo que la mayor general Armstrong no estaría dispuesta a hacer…

El teniente Falman se encontraba ordenando algunos papeles importantes para poder archivarlos y guardarlos en la sección correspondiente. Desafortunadamente, el viento había provocado que se desordenaran por completo, por lo que Breda decidió ayudarlo.

La teniente Hawkeye salió de la oficina en dirección del departamento de contabilidad. Debía entregar el presupuesto para el siguiente mes antes del mediodía. Como siempre, su jefe había aplazado la firma del documento para el último momento. Tenía planeado firmarlo 10 minutos antes de que venciera el plazo de entrega; sin embargo, la teniente lo obligó a realizar su labor antes de que se dirigiera a la oficina del Führer.

Mientras caminaba a paso firme hacia el departamento respectivo, no podía evitar recordar lo que había ocurrido la noche anterior. Su superior la había seguido en su cita para cuidarla y ella lo había descubierto. Además, le había pedido nuevamente disculpas por lo que había dicho sobre ella en el comedor, a pesar de que ella le había respondido numerosas veces que no era necesario que se disculpara. Al final, ella había terminado cediendo ante la insistencia de su jefe. Había aceptado sus disculpas; sin embargo, no lo había hecho solo para que dejara de intentarlo. Ella lo había disculpado sinceramente. No le había agradado que el general de brigada hubiera dicho aquellas cosas sobre ella; sin embargo, no podía admitirlo.

Debía permanecer serena ante cualquier inconveniente para evitar que ello interfiriera con su labor. No tenía permitido distraerse, aquello era vital para poder ayudar a Mustang a llegar a la cima. De pronto, se puso a pensar… ¿qué haría después de que él cumpliera su meta? Bueno, él lucharía por establecer una democracia; sin embargo, ella ya no podía imaginarse continuando en la milicia después de haber cumplido con su misión de cuidarle la espalda. Una vez convertido en el Führer, ella no tendría nada que hacer.

Estaba claro que recibiría el castigo que merecía por los asesinatos que cometió durante la guerra de Ishval; sin embargo… ¿Qué haría hasta entonces? Mustang no podría fundar un estado democrático de la noche a la mañana. Dicha labor demoraría muchos años en realizar, sin tomar en cuenta que tendría muchos inconvenientes en el camino, ya que muchos militares no estarían de acuerdo.

Luego, pensó que no tendría que pensar tanto en aquellos temas, ya que aún faltaba mucho tiempo para ello. Grumman estaba más vivo que nunca y no tenía intenciones de retirarse… no por el momento, hasta donde ella sabía.

Cuando Falman y Breda lograron ordenar todos los papeles, un fuerte viento provocó que se cayeran al suelo. Dicho aire no fue provocado por causas naturales, sino por su superior, quien había ingresado a la oficina empujando la puerta con fuerza.

Se encontraba furibundo, lo cual pudieron notar sus subordinados a simple vista. Parecía que incendiaría todo en cuestión de segundos si alguien le hacía la pregunta equivocada.

En la mente de Mustang, aún resonaban los ecos de aquella charla.

- Me encanta su sentido del humor, Führer Grumman – Mustang le había respondido con una pequeña risa -. Ahora, me gustaría saber cuál es aquel requisito que necesito cumplir.

- No se trata de una broma, nunca antes había hablado tan en serio.

- Entonces… creo que escuché mal. Creí escuchar que usted me decía que debía contraer matrimonio para probar que me había convertido en un hombre maduro y responsable.

- No escuchó mal, general de brigada. Eso es exactamente lo que acabo de decir.

No, era totalmente imposible que Grumman le hubiera hecho dicha petición tan fuera de lugar. Ser un hombre de familia no lo convertiría en una persona diferente, si era eso lo que el Führer tenía en mente. En otras circunstancias, él simplemente se habría levantado de su asiento para poder retirarse lo más pronto posible; sin embargo, se trataba de su oportunidad de convertirse en el Führer… a finales de ese mismo año. Por lo menos, debía escuchar qué cosas podía decir Grumman al respecto.

- Debe recordar que elegir una esposa no es una tarea fácil. Estamos hablando de la mujer que lo acompañará el resto de su vida y que se convertirá en la madre de sus hijos. Si usted elige una apropiada primera dama, incluso podría adelantar mi salida un par de meses.

- ¿Y qué requisitos considera usted que debe cumplir una primera dama? – se atrevió a preguntar solo para seguirle el juego

- Debe ser una mujer intachable, educada e inteligente; capaz de apoyarlo durante toda su carrera… alguien como mi nieta.

- Ya veo, estamos repitiendo esta vieja escena otra vez. Usted trata de presionarme para que me case con su nieta… y debo admitir que estoy siendo realmente tentado; sin embargo, no pienso acceder…

- Le doy una semana para que lo piense bien, Mustang. Quizá, cambie de parecer después de aclarar bien sus ideas. Solo piénselo con cuidado. Estaré esperando su respuesta con impaciencia.

En esta ocasión, Grumman había logrado sacarlo de sus casillas. La proposición que le había hecho sobrepasaba todos los límites. Prácticamente, lo estaba sobornando con poder cumplir su sueño si él accedía. Entonces, comenzó a pensar que no era tan mala idea… luego, recordó que sí lo era. No podía simplemente acercarse a su subordinada, quien estaba saliendo con otro tipo, y proponerle matrimonio repentinamente. Seguramente, ella creería que solo se trataba de una broma pesada por su parte y le respondería: No es momento para hacer ese tipo de bromas, hay mucho papeleo pendiente.

Esta vez, el Führer lo había atrapado. Entre más lo pensaba, más tentado se sentía. Por un segundo, pensó que, si Hawkeye sabía que dicho matrimonio lo ayudaría a alcanzar su sueño, ella accedería; no obstante, también sería equivalente al hecho de que la estaría usando.

No sabía qué hacer, no podía pensar claramente. Necesita pedir la opinión de alguien más. En ese momento, observó a sus subordinados trabajando frente a él y les pidió que se acercaran a su escritorio para hablar de un asunto serio.

Les explicó la problemática en líneas generales. Primero, les comunicó que Grumman tenía intenciones de retirarse en unos años; sin embargo, podría hacerlo a fin de año si él cumplía con cierto requisito.

- Eso es genial, general – comentó Falman -, pero ¿qué requisito debe cumplir usted?

- El Führer me solicitó que contraiga matrimonio.

Un largo silencio inundó la oficina dejando un sentimiento de incomodidad. Todos sabían que el tema del matrimonio era delicado cuando se trababa de su jefe. Él no resultaba ser el tipo de hombre que se enamoraba de una chica, se casaba, tenía hijos y vivía el cuento de hadas soñado.

- No suena tan malo – comentó Fuery -, porque no se trata de algo imposible de cumplir ¿no?

- Eso no es todo… ese viejo quiere que me case con una mujer en específico…

El silencio regresó nuevamente a la oficina. Los subordinados de Mustang se quedaron atónitos mientras observaban a su superior.

- Quiere que me case con su nieta… - confesó al final

- ¿El Führer tenía una nieta? – se cuestionó Falman – Nunca he visto eso en los registros que hay en la milicia

- Fuera de eso, me parece que primero debería conocerla para ver qué pasa – comentó Havoc -. Quizá es una mujer hermosa y cariñosa que estaría dispuesta a casarse con usted. Podría ser una gran oportunidad. ¿Qué mujer se negaría a ser la esposa del futuro Führer?

- No es tan sencillo – agregó antes de lanzar un fuerte suspiro -. Yo ya la conozco… y es muy complicado.

- ¿La conoce? – preguntó Breda – Eso lo vuelve más sencillo, señor.

- No, para nada.

De pronto, la teniente Hawkeye regresó. Se sorprendió al ver a sus compañeros alrededor del escritorio del general de brigada y les preguntó si ocurría algo de lo que debería enterarse. Antes de que cualquiera de sus subordinados abriera la boca, Roy le respondió que no se trataba de ningún asunto con relevancia.

- Teniente Hawkeye – le dijo Havoc -, si usted fuera la hija de un rey y un hombre le propusiera matrimonio solo para poder ser el próximo en gobernar, ¿usted aceptaría?

El general de brigada se quedó totalmente mudo. Al igual que sus subordinados, se quedó observando a la teniente, quien se tomó unos segundos para responder la pregunta.

- En esa situación hipotética, ¿también llevaría una pistola conmigo?

Mustang comenzó a sudar cuando escuchó dichas palabras.

- Claro, ¿por qué no? – respondió Havoc con frescura.

- Suficiente, teniente Havoc, deje de molestar a la teniente Hawkeye con preguntas fuera de lugar. Ahora, todos vuelvan a trabajar, esta sesión de preguntas terminó.

La opinión de sus subordinados no lo habían ayudado en absoluto. No tenía idea de qué hacer. No se trataba de una decisión que podía tomarse a la ligera, pues involucraba su sueño y a su estimada asistente. Luego, recordó que Riza tenía al pretendiente perfecto detrás de ella y comenzó a arder en llamas en su interior. No podía evitar sentir ganas de quemarlo vivo.

Necesitaba una tercera opinión. Tenía que ser objetiva y clara y, de preferencia, debía contener el punto de vista femenino.

Al día siguiente, la oficina del general de brigada se encontraba cerrada desde temprano en la mañana. El equipo de Mustang se había mantenido esperando fuera de ésta esperando que su superior les indicara que podían entrar.

- ¿Alguien ha visto a la teniente Ross? – preguntó el sargento Brosh acercándose a ellos

- El general de brigada la mandó a llamar y ambos se encuentran conversando sobre un tema importante allí adentro – respondió Havoc -, pero no tenemos idea de qué están conversando o cuánto tiempo demorarán.

- Eso es extraño… espero que no se trate de algo grave…

La teniente María Ross se encontraba parada frente al escritorio de Mustang escuchando con mucha atención lo que él le comentaba. Al inicio, pensaba que la urgencia de su llamada se debía a que conversarían de un tema importante para la milicia; sin embargo, se sorprendió cuando Mustang le explicó de qué se trataba.

- … ¿y qué es lo que opina, teniente Ross? – le preguntó al final de la historia

- Según lo que usted contó, se convertirá en Führer a finales de este año si usted se casa con la nieta del Führer Grumman ¿verdad?

- Así es… esa es la condición que debo cumplir.

- ¿Usted conoce a dicha mujer?

- Sí, por supuesto. Por eso, sé que sería una situación complicada si de pronto yo le hiciera ese tipo de proposiciones. Ella puede ser peligrosa…

- Habla como si estuviera refiriendo a la teniente Hawkeye – comentó con una pequeña risa

La cara de Mustang lo delató en ese momento. No esperaba que ella mencionara a su asistente en dicha conversación. María Ross no podía creerlo, la nieta de Grumman resultaba ser Riza Hawkeye y, además, el general de brigada Mustang debía casarse con ella para poder convertirse en Führer lo más pronto posible. Si bien ella le había mencionado en aquella ocasión que lo había encontrado muy preocupado en los jardines del cuartel, que podía contar con ella si necesitaba apoyo, nunca pensó que terminaría enterándose de tremendo secreto.

- Primero me involucraron con el tema de la piedra filosofal y los homúnculos… y ahora esto… - pensó para sí antes de lanzar un suspiro.

Después de aclarar sus ideas, la teniente expresó su opinión respecto al tema. A ella le quedaba claro, sin necesidad de preguntar, cuáles eran los motivos por los que Grumman quería que Mustang se casara con la teniente Hawkeye. Era obvio que deseaba que su nieta se convirtiera en la primera dama; sin embargo, no le parecía correcto que presionara de esa manera al general de brigada. Al final de cuentas, tanto él como su asistente, era libres de elegir con quién casarse.

Asimismo, estaba casi segura de que, si él le decía a su subordinada que dicha unión lo ayudaría a cumplir su sueño, ella aceptaría sin vacilar. De cierta forma, ella también se sentiría presionada a aceptar, incluso si se encontraba saliendo con otro joven.

- Muy aparte de ello, general de brigada, según mi apreciación personal – agregó al final -, siempre he pensado que usted y la teniente harían una bonita pareja.

- Muchas gracias por su opinión, teniente Ross – dijo riéndose -. Puede retirarse si gusta. Le agradezco que haya sido sincera, sus comentarios me ayudarán a tomar una decisión tomando en cuenta un punto de vista femenino. Solo le haré una última petición, quiero que toda esta conversación quede como un secreto entre los dos.

- No se preocupe por ello, general de brigada. Yo le debo mi vida a usted, así que no dude en que cumpliré lo que me ordene.

La teniente Ross salió de la oficina de Mustang muy pensativa por la conversación que habían tenido. Cuando se encontró con Hawkeye en el pasadizo, no pudo evitar mostrar una pequeña risa en su rostro. Podría estar mirando a la futura primera dama de Amestris.

Hasta aquí llegó el capítulo 8

Muchas gracias por sus comentarios :D

Ahora, como siempre, el rincón de los agradecimientos!

Butterfly of the life: Gracias por tu comentario :) Gracias por tu PM. Sí, verlo celoso es muy divertido jejejeje.

Darkrukia4: Gracias por comentar :) Yo creo que Roy como espía sí haría un buen trabajo, pero en esta oportunidad, eligió mal a su acompañante. Mercedes aún tiene mucho por aprender en el negocio del espionaje.

Espero poder escribir el próximo capítulo muy pronto. Ya tengo varias ideas, solo me falta pulirlas y unirlas de modo coherente XD Normalmente me demoro bastante en esa última etapa.

AVISO 1: Faltando solo 3 capítulos para que termine esta historia, a pedido del público, en el capítulo próximo, aparecerán los hermanos Elric :D YEIII!

AVISO 2: Sí, solo faltan 3 capítulos para que termine este fic. Como mencioné, en el próximo, habrá un reencuentro con Ed y Al. Los dos últimos capítulos estarán llenos de suspenso… Ya están listas las ideas generales y los títulos, solo sería cuestión de redactarlos y afinar los detalles.

AVISO 3: Después de la finalización de este fic, comenzaré uno nuevo que seguirá de cierto modo la continuidad de esta historia. No será Royai (pero sí aparecerán), se tratará de otro personaje.

Cuídense, no se olviden de comentar. Es bienvenido cualquier comentario, sugerencia, queja, raje, chisme, etc… Me gusta saber qué opinan respecto a la historia y, además, me inspira para seguir escribiendo.

PD: ¿Sabían que hay novelas ligeras de Fullmetal Alchemist? No son escritas por Arakawa, pero sí fueron autorizadas por ella :D

Bye bye

Viva el Royai! :)