Capítulo 02

Rin logró mantener a Len y le dio tiempo a Miku para escapar.

Cuando lo hizo, esperó unos segundos y soltó al rubio.

¡¿Por qué hiciste eso?!— Gritó.

¡Tú atacaste a mi amiga!— Dijo seriamente.

¡Pero era un Hatsune, además, ella empezó!— Se alteró el chico.

No entiendo nada— Confesó.

Len suspiró, era cierto, nadie le había contado sobre la relación entre los Hatsune y los Kagamine.

Te contaré todo camino al poblado, ahí estarás más segura—.

Rin asintió, ya le estaba picando la curiosidad.

Len comenzó...


Un día, el líder de los Kagamine, se dio cuenta de que la distribución del territorio estaba mal, pues sus compañeros peliverdes, tenían más espacio, comparado con el de los rubios.

El jefe de ese entonces, se dirigió a hablar con su amigo, el líder del otro pueblo, el abuelo de Miku.

La que sería una pacífica charla, se convirtió en una guerra de insultos.

Al parecer, la población de los Hatsune, estaba aumentando más de lo debido y necesitaban ese espacio.

El Kagamine respondió diciendo que ellos también tenían los mismos problemas.

El peliverde contraatacó reclamando que ellos habían estado primero.

Y así sin parar, ambos decían que necesitaban el terreno más que el otro.

Se declaró la guerra.

Falleció el líder de los Hatsune.

Estos al percatarse de que ya no podían hacer nada, retrocedieron.

Razón del odio de los Hatsune hacia los Kagamine.

Los Hatsune, obviamente molestos, atacaban todos lo días a sus enemigos.

Hasta que lograron secuestrar a la esposa del jefe, abuela de Len.

Días después, encontraron su cuerpo descuartizado y quemado.

Una horrible tragedia.

Razón del odio de los Kagamine a los Hatsune.

Y así fue durante años.


Wow, yo no sabía nada sobre eso— Dijo Rin tristemente.

No te preocupes, no le diré a nadie— La trató de animar.

Lo siento...— Repitió casi llorando.

Len se detuvo y la abrazo.

Hazme un favor— Dijo secando sus lágrimas con sus pulgares.

Dime—.

No vuelvas a ver a la Hatsune— Pareció como una súplica.

Rin asintió.

Dejó a la rubia en su casa y se despido de ella.

Ya en su cuarto, Rin se tumbó en su cama y tapó su rostro con uno de sus brazos.

No voy a perder a mi amiga por una estúpida guerra— Dijo —Mañana la veré nuevamente—.

Se quedó dormida.


A la mañana siguiente, se encontró con su madre al momento de desayunar.

¿Qué paso hija?... Ayer parecías muy triste— Interrogó a la rubia.

N-nada, solo estaba cansada— Mintió, se sintió muy mal, no le gustaba mentir a sus padres, es más, odiaba a las personas que engañaban.

Terminó rápidamente su desayuno y subió a su habitación.

Se vistió con un vestido negro y zapatos que combinaban

Dejó su cabello suelto y sujetó su flequillo con unos pasadores blancos.

Salió de su casa, sin que la viese Len o alguna otra persona.

Se sentó en la misma roca en donde había encontrado a Miku.

Esperó unos minutos, cuando escuchó a alguien acercándose.

El temor la invadió, pero se le pasó rápidamente al ver que la peliverde se aproximaba.

Se abalanzó sobre ella y la abrazo fuertemente, Miku correspondió.

Ya se toda la historia, pero no me importa, yo soy tu amiga y eso no cambiara— Dijo con los ojos llorosos.

Rin...— Se separó de ella y le acarició la mejilla.

La rubia se sonrojo levemente.

Oye... ¿Qué haces?— Miró hacia otro lado.

Mírame— Ordenó suavemente.

Sus miradas chocaron, la azul de Rin con la verde de Miku.

Yo. .. creo que me enamoré de ti Rin— Dijo la chica.

¿Enserio?— Se sorprendió la rubia, sin embargo, no apartó su mirada, estaba hipnotizada.

B-bueno...la verdad es que estoy confundida en estos momentos— Admitió apenada.

Supongo que me pasa lo mismo— Rió la pequeña.

Un silencio incómodo se hizo presente.

O-oye Rin— Volvió a hablar la más alta.

D-dime— Dijo nerviosa.

Yo quisiera probar algo... ¿Me dejas?— Pregunto levemente sonrojada.

Claro— Respondió sin saber lo que se venía.

Miku la tomó del mentón y la acercó más a ella, Rin cerró los ojos fuertemente.

Sus labios se rozaron y luego se unieron en un dulce beso.

La peliverde puso una mano en la cabeza de Rin para evitar que se separen, mientras la rubia se abrazaba a su cintura.


Ambas jóvenes estaban bajo un enorme árbol disfrutando de la sombra y el fresco viento.

La Hatsune estaba con la espalda apoyada en el tronco, mientras la Kagamine descansaba en sus piernas jugando con los dedos de su compañera.

Miku...— Dijo de manera infantil mirándola.

¿Qué pasa?— Contestó apartando los mechones dorados de su rostro.

Tú eres mi novia... ¿Verdad?— Preguntó con inocencia.

No lo sé— Admitió.

Rin se levantó y se sentó a su lado.

¡¿Ya no me quieres?!— Gritó haciendo berrinche.

No es eso— Habló con tranquilidad la peliverde, posando su mano sobre la mejilla de la contraria —Te dije que estaba confundida…— Le dedicó una sonrisa.

Ya veo...— Bajó la mirada por unos segundos —¡Tengo una idea!— Exclamó sobresaltando a la más alta.

¿Alguna que no tenga que ver con darme un infarto?— Se llevó una mano al pecho respirando agitada.

Lo siento— Se disculpó —¿Qué tal si intentamos ser algo más que amigas por unos cuantos días?, Así podremos definir bien si nuestros sentimientos son de amistad o de amor—.

Pero Rin tú y yo...Espera...¿Dijiste que tu sientes algo por mí?—

Sip...— Movió su cabeza de arriba hacia abajo —Yo también me confundí— Dijo sonriendo.

Pero somos enemigas... En este momento ya te tendría que haberte matado— Señalo a sus armas.

¡No por favor!, No lo hagas— Se rió levemente.

Será solo un experimento— Trató de convencerla.

Mmm...— Meditó.

—Por favor...— Murmuraba Rin.

Miku suspiró.

De acuerdo...— Pensó —¡Lo intentaré!— Exclamó parándose de manera triunfal.

¡VIVA!— Dijo la rubia para luego lanzarse sobre ella, causando que cayeran.

Miku abajo y Rin encima de ella, las jóvenes se sonrojaron.

La rubia aprovechó esa oportunidad y robó un beso a la Hatsune.

Esta última se sonrojo mucho más.

Definitivamente sería la Kagamine, la guía en la relación.

Al menos una carga menos para ella, no le gustaba la responsabilidad.

Estaba tan metida en sus pensamientos que no se fijó cuando su "novia", metió la mano en donde no debía.

¡Kyaaaaaa!— Gritó arrojándola suavemente lejos de ella.

Lo siento— Se disculpó nuevamente.

P-perdóname tu a mí— La ayudo a pararse.

Miku...— Llamó su atención.

¿Sí?— Respondió nerviosa.

Eres muy suavecita...— Puso una cara pervertida.

¡DEJA DE DECIR COSAS VERGONZOSAS!— Gritó alterada.

De acuerdo... Mi amor...— Dijo de manera pícara.

No vuelvas a hacer esas caras— Pidió incómoda.

De acuerdo...—La volvió a abrazar —¡Seré la mejor novia que hayas tenido!— Se entusiasmó.

«Eres la única que he tenido» Pensó con una cara de "Mátenme"

De ahora en adelante tendría que soportar eso todos los días.


Len se encontraba tranquilamente acostado en su cama sin hacer absolutamente nada.

No había nada divertido que hacer, sus padres le habían dejado encargado al pueblo.

Tenía muchas ganas de ir a ver a Rin, se quería asegurar de que no vuelva a ver a la Miku esa.

Aunque debía admitir que era linda, sólo un poco.

«Que estás pensando Len Kagamine» Se tapó los ojos con sus manos «Aunque ella no está tan mal» Pensó con una sonrisa «¿Qué pasa conmigo?».

Suspiró —Necesito salir...—.

Caminaba por el poblado viendo a los niños jugar, da alguna u otra manera, le recordó a él cuando era niño.


Era muy feliz con sus amigos, por esa época también había conocida a Rin, sólo que ella lo había olvidado.

Pero un día su padre le dijo que era el momento para que se preparara si quería a llegar a ser el líder.

Len dejó de ser un niño normal a uno con poca vida social y aislado de los demás.

Sus padres decidieron irse al Norte, ahí, él no tendría distracciones y podría concentrarse como era debido.

Esa misma noche partieron, y él nunca regreso, hasta ahora.

Se quedó jugando un rato con los pequeños.

Vio como Rin salia cuidadosamente del bosque, no necesitaba preguntar, ya sabía para donde había ido.


Y así termina el Capítulo de hoy.

¡Espero que les haya gustado! :D

Teddy-San =3