Capítulo 03

La pequeña rubia entró a su casa y cerró la puerta despacio, todo estaba oscuro, al parecer sus padres no estaban.

-Hasta que al fin llegas- Dijo una voz en la oscuridad, Rin tembló.

-¿Quién eres?-Preguntó muy asustada.

-Tu peor pesadilla- Susurró en su oído, lo que hizo que la víctima diera un salto.

-¡Kyaaaaaa!-Gritó y se escondió.

No, mentira, soy Len!- Exclamó el rubio prendiendo la luz.

-Oye... ¿Dónde estás?- Buscó con la mirada a su amiga.

-Aquí...-Levantó su mano detrás del sofá.

-¡Vamos sal de ahí!- La animó.

Rin se asomó lentamente por el mueble, cuando estuvo totalmente afuera, se lanzó contra el rubio.

-¡Ya para!- Gritaba tratando de sacársela de encima.

-¡No hasta que te disculpes!-Dijo sin parar de golpearlo.

-¡De acuerdo, de acuerdo!, Lo lamento-Dijo Len agarrándola de las manos.

-Claro que te perdono-Le sonrió y lo dejó pararse.

-Si que eres bipolar mujer-Musitó.

-¿Perdona?-Preguntó preparándose para saltar otra vez.

-Nada-Len respondió tranquilamente.

-Ahora... ¿Dónde estabas?-Su expresión cambio a una muy seria.

-Y-yo estaba...- Rin se puso nerviosa.

En ese momento llegaron los padres de la rubia.

-Hola Len-Dijo sonriendole.

-Buenas noches Harue,Ryo-Hizo una pequeña reverencia.

-¿Qué andabas haciendo por aquí hijo?- Preguntó el hombre.

-Yo sólo acompañaba a esta pequeña- Respondió con una sonrisa despeinando a la rubia.

-¡No soy pequeña!- Se molestóYa tengo 17 años, no soy una bebé!-.

-Igual soy tú mayor por un año- Le sacó la lengua.

-¡Mira quién actúa como un niño!- Le acusó la ojiazul.

Los mayores rieron.

-Ya que estás aquí, ¿Por qué no te quedas a cenar?- Propuso Harue.

-¡Yo me niego!-La rubia levantó su mano.

-Rin Kagamine-Su padre la vio severamente.

La chica bajó la cabeza como si fuera un perrito descubierto en plena travesura.

-No gracias-Dijo el rubio-Tengo que ir a casa, mis padres ya deben haber llegado-Se disculpó.

-Que pena, nos hubiera gustado que estés con nosotros-Dijo Ryo.

-En otra oportunidad será-Añadió la señora Kagamine

-Así es... Bueno me voy- Después de despedirse, salió para su casa.

Después de que se fue, la madre de Rin, empezó a preparar la cena.

Ya en la mesa, la señora Kagamine notó que su hija estaba rara.

-¿Qué pasa querida?, no tocaste tu comida-Preguntó preocupada -¿Estás bien?-Le tocó la frente.

-Eh...Si estoy bien mamá, no te preocupes-Sonrió Rin.

-¿Segura?, Si quieres algo yo...-.

-DéjalaHarue, seguro se le pasa-Dijo el padre de la chica sin despegar la nariz de su comida.

-Mamá, por favor haz caso a mi papá-Suplicó Rin.

-¿Qué no lo ves?, ella sólo está enamorada-El señor Kagamine levantó su rostro encontrándose con los ojos de su hija.

-¡Papá!-Exclamó avergonzada.

-¿Qué?, yo me acuerdo que tu madre también actuaba así cuando estaba conmigo-Harue se sonrojo ante las palabras de su marido.

-Por favor querido...No digas esas cosas frente a la niña-Reprendió cariñosamente

-¿Quién es?-Preguntó sin hacer caso a su amada.

-Alguien muy especial para mi...-Contestó mecánicamente-Su sonrisa es la más hermosa que he visto y sus ojosson como...-Rin paró en ese momento, su padre estaba aguantando la risa y su madre con los ojos abiertos como platos.

-¡Ajá!, Te dije que estaba enamorada-Rió el rubio.

-¡Ash!-Dijo la rubia pequeña notablemente enojada y apenada.

-¡Con un padre como tú, ¿Quién quisiera un enemigo-Dicho esto subió a su habitación y se metió en su cama.

-Buenas noches Miku...- Suspiró antes de caer dormida.


El rubio se encontraba echado con la cabeza hacia arriba, admirando el techo.

-Vamos a ver...¿Cuánto más seguirás con esta mentira pequeñaRinny?-.

-Len, el baño ya está listo-Lo llamó su madre.

-¡Voy!-Gritó y bajó.

~A la mañana siguiente~

Rin se alistó con un vestido blanco con decorados en rojo, zapatos negros y sujetó su flequillo con pasadores negros.

Salió casi volando de su casa, internándose en el profundo bosque, pero lo que no sabía era que un chico rubio de ojos dorados la estaba observando.

«Cuando vuelvas no te escapas»Pensó.

Regresó al interior de su hogar y volvió a dormir, Rin si que madrugaba y todo por ver a su "amiguita".

Ya eran las 8:30 a.m y a esa hora, era como si todo el mundo despertara.

Len se levantó perezosamente, se estiró dando un gran bostezo.

Su madre entró y le abrió las cortinas y la ventana, dejando paso al fresco aire de la mañana.

Después de ponerse su ropa habitual, fue a desayunar y luego a lavarse la cara.

-Ya despierta-Dijo golpeando a su padre con una almohada.

-Entrenamos en la tarde-Toshio reclamó.

-¿Qué no eres el líder?-Contestó su hijo empujándolo.

-Tu también puedes poner a todo el mundo en orden, yo voy dentro de un rato-Respondió.

Salió resignado de su casa.

Desde que él cumplió la mayoría de edad, su padre pensaba que tenía que hacerse cargo del pueblo, es por eso que Toshio, se había vuelto un vago.

Ayudó a las mujeres a llevar el agua a sus casas, reviso algunos trabajos, habló con los ancianos y hasta "peleo" con los niños pequeños, dejándose ganar.

Y rápidamente dieron las 11:45 a.m.

Len regresó a su casa y ayudó a cocinar a su madre, ya que era un cocinero experto, sólo que su padre no lo sabía.

El mencionado bajó en ese momento las escaleras.

-Buenos días-Dijo todavía bostezando.

-¿No querrás decir "Tardes"?-El rubio arqueó una ceja.

-Como tú digas- Se sentó y espero a que el almuerzo esté listo -Entrenamos cuando terminemos-Ordenó el líder.

-De acuerdo-Respondió sin darle importancia.


-¡Que les vaya bien chicos!-Se despedía Akira la madre de Len -¡No regresen muy tarde!-Agregó.

-¡Si!-Dijeron al mismo tiempo.

Y llegaron al lugar de entrenamiento, que estaba muy lejos de su hogar.

Empezaron con unos movimientos básicos, y luego empezó el verdadero entrenamiento.

Len ponía todo su empeño, mientras Toshio observaba

-¡Bien echo!- Le felicitó-Descansa un rato-.

Se sentó en el verde pasto que cubría todo aquel lugar.

-¿Qué te preocupa?- Preguntó Toshio sacándolo de su trance.

-¿Eh?, n-nada...-Mintió.

-No mientas, soy tu padre y no intentes engañar al hombre que te cambio los pañales-.

Ambos rieron, ellos si se llevaban bien, no como cierta chica de cabello verde, la persona culpable de sus preocupaciones.

-Hay una chica...-Comenzó Len.

-¿Tan rápido te enamoraste?-Interrumpió.

-No es eso... Creo que está en un mal camino y si sigue con eso, alguien saldrá herido-.

-Ya veo...-Se sentó a su lado.

-¿Qué debería hacer?, No me escucha-.

Len recordó aquel momento en que le había dicho a Rin que no vuelva a ver a Miku, pero no hizo caso.

-Yo opino que si tanto te importa esta chica, deberías hablar mejor con ella, ¿No crees?-Puso una mano sobre su hombro.

-Ya se lo he dicho, pero es muy terca-Dijo enfadado.

-Bueno, entonces, ¿Por qué no la alejas de ese peligro que me dices?-Aconsejó.

En ese momento los ojos de Len se iluminaron.

-Tienes razón...Gracias-Le sonrió.

-Para eso estoy-Respondió.

-Vamos a casa, tu madre debe estar esperando-.


Cuando regresaron, Len vio a Rin entrando nuevamente sigilosa al poblado.

-Tu adelántate, yo tengo que arreglar unos asuntos-Dijo Len a su padre.

-De acuerdo...Suerte- Le animo.

Se aproximó lentamente al lado de Rin.

-HolaRiley-Saludó sobresaltando a la chica.

-Ah...Eres tu-Le vio de frente -¿Qué quieres?-Preguntó cruzándose de brazos.

El rubio la tomó de los hombros y la acercó más a él.

-L-Len...-Tartamudeo la chica ruborizándose.

Él hizo caso omiso, se acercó a su cuello y la olió.

-¡Ah!, Len, ¿Qué haces?-Exclamó tratando de zafarse de su agarre.

Cuando el chico se alejó, pero no la soltó.

-Rin...-Pronunció Len lentamente.

-¿S-Si?-Preguntó.

-¿Con quién estuviste?-Dijo directamente.

-¿Eh?- Trató de hacerse la tonta.

-Este no es tu olor...¿Con quién estuviste?-Puso más fuerza en su agarre lastimando a Rin.

Aunque ya sabía que seguía viendo a la Hatsune, quería escucharlo de ella.


Perdón por la demora.

Pero finalmente aquí está.

Espero que les haya gustado :3

Teddy-San =3