Capítulo 04

Len miraba severamente esperando una respuesta por parte de Rin, pero ella sólo estaba quieta sin decir nada.

¿Y bien?— Dijo mientras la sacudía un poco.

La rubia no aguanto más y confesó.

¡Si estuve con Miku, ¿Y qué?!—Exclamó mirando a los ojos a su interrogador.

¡Te dije que no debía hacerlo!— Respondió sin soltarla.

¡¿Qué no sabes que es peligroso?!— La siguió sacudiendo como si así la rubia fuera a entrar en razón.

¡Pues no lo lamento!— Gritó —¡No me importa si me pasa algo, yo sólo quiero estar con ella!—

¡¿Y si sólo te está usando?— Se alteró más.

Rin no supo que decir y se quedó callada.

¿No hay respuesta?— Se tranquilizó un poco.

La rubia bajó la cabeza.

Bien...Puedes irte— La soltó.

La chica camino despacio a su casa, pensando en las palabras de Len.

Te está usando— Se repetía una y otra vez.

Al siguiente día, se puso un vestido coral de mangas largas, unos zapatos plateados y salió de su hogar.

Justo en el camino se encontró con Len.

¿Ya te vas?— Le preguntó.

Asintió.

Vete, no te seguiré— Aseguró.

Paso de él sin verlo a los ojos.

Caminaba muy desanimada.

¿Acaso Miku era capaz de engañarla?

No, no le creía.

Llegó al lugar donde había quedado con la peliverde y la espero, ella siempre llegaba antes.

Escuchó a alguien acercarse y supuso que era su novia.

Hola Rin— La abrazo.

Hola...— Correspondió sin ganas.

¿Qué pasa?— Cuestionó —No te veo muy bien—.

Nada, no te preocupes— Forzó una sonrisa.

De acuerdo— Dijo no convencida del todo.

Las horas siguieron pasando.

Mi padre me regañó— Comentó la peliverde.

¿Por qué?— Preguntó su compañera.

Dice que por venir a encontrarme contigo he descuidado mi entrenamiento— Contó sin darle mucha importancia.

Lo siento, por mi culpa te retaron— Se sentía culpable por todo lo que le pasaba a su querida pareja, había prometido ser "La mejor Novia del Mundo", pero al parecer, sólo le daba problemas.

No te preocupes, ya estoy acostumbrada— Le sonrió.

Miku...¿Te puedo preguntar algo?— Preguntó después de unos minutos.

Claro, lo que quieras— Dijo admirando el cielo.

Tu...¿Me engañarías?— Miku se volteó y vio a su amiga casi queriendo llorar

¡No, no lo haría! ¿Por qué dices eso?— Dijo asustada.

Es que... tú eres una Hatsune y yo una Kagamine...Y me puse a pensar en que tal vez sólo me estés utilizando— Su voz ahora era muy temblorosa.

¿Cómo crees que haría eso?— Se entristeció —¿Ya no confías en mí?— La miró fijamente.

No lo sé...— Admitió en un suspiro.

Bien...— Dijo para luego levantarse —Si ya no confías en mí, creo que aquí termina todo esto— Empezó a caminar hasta perderse entre los frondosos árboles que se encontraban allí.

Rin empezó a llorar, había perdido a la única persona que la escuchaba por un tonto pensamiento.

No perderé la bonita relación que tengo con Miku— Dicho esto, comenzó a correr en la dirección que había tomado la peliverde.

Cuando pudo distinguir su silueta, llenó de aire todo lo que pudieron sus pulmones y gritó.

¡Miku Hatsune yo te amo!—.

Eso bastó para que la mencionada girará sobre su eje encontrándose con una rubia muy agotada.

Rin...— Musitó con lágrimas en los ojos acercándose a ella.

Cuando por fin estuvieron frente a frente, se vieron a los ojos ambas llorando.

Después de intercambiar miradas, se abrazaron.

Miku sujetó a Rin de la cintura y la rubia de su cuello.

Se separaron un poco y unieron sus labios en un beso pasivo.


Len había tomado una decisión, alejaría a Rin de la Hatsune.

Es por eso que necesitan ir a visitar a la madre de Harue— Explicaba a los padres de la rubia.

No lo sé Len, creo que mi ella se puede cuidar sola— Dijo la joven madre.

Sí pero, ella me dijo que quería verla a usted y a su familia— Trataba de convencerla.

Vamos querida— La animó su esposo —Tu madre no conoce a Rin y creo que es tiempo de que lo haga—.

Me convencieron— Sonrió —Nos vamos mañana, si salimos temprano llegaremos en el anochecer—.

El plan de Len daba resultado.


En la tarde Rin regresó a su casa y se encontró con la gran noticia.

¡Al fin conoceré a la abuela!— Exclamó felizmente.

¿Cuánto tiempo estaremos allí— Preguntó.

Un mes— Respondió con una sonrisa

¡¿Qué?!— Su expresión cambio —¿Tanto tiempo?—.

Yo le dije que con una semana bastaba— Se defendió su padre mientras alistaba unas maletas.

Él tiene razón— Apuntó a su padre.

¡Ninguno me contradiga, iremos a ver a la abuela un mes y punto— Se molestó Harue

Bien— Dijeron padre e hija al unísono.


Y como ves, no podré verte en mucho tiempo— Contaba Rin a su novia.

Entiendo...¡Es bueno que conozcas a tus abuelos!— La felicitó.

Yo nunca pude hacerlo— Recordó tristemente.

Otra vez te pido perdón por lo que le hizo mi pueblo al tuyo— Le acarició la cabeza.

Y yo te perdono— Ambas rieron.

Adiós cuídate— Se despidió la peliverde.

Adiós Miku, te quiero—.

La mencionada se quedó triste, sabía que si Rin no estaba, tenía que entrenar y quedarse en casa.

Tomó sus cosas y regresó a su hogar.

Hasta que apareces— La recibió Kenji.

Ella lo ignoró como siempre.

Prepara tus cosas, tienes que ponerte al día— Avisó.

Ella sólo suspiro e hizo lo que le habían ordenado.

La práctica fue muy dura, su padre lo hacía a propósito.

Miku regreso cansada a su casa y fue directamente a dormir.

Se puso una pantaloneta negra, sus botas del mismo color, un polo rojo y salió.

Fue al lugar donde normalmente se encontraba con la rubia y se sentó en una piedra.

Escuchó un ruido que la hizo estremecer.

Sacó sus katanas y se puso en guardia.

Esperó unos segundos, pero nadie aparecía.

El ruido se hacía más fuerte y más fuerte.

La chica se empezó a alterar un poco.

De pronto Len se lanzó encima de ella, tumbándola.

Rápidamente se levantó y contraataco.

El rubio había estado esperando eso, que Rin se valla para poder atacar a la Hatsune.

Me impresionas—Dijo Len.

Lo mismo digo— Respondió ella.

Rin abrazaba cálidamente a su abuela.

Mira que grande estás— Decía mientras la veía de arriba hacia abajo.

Te extrañe mucho— Dijo la rubia volviendo a abrazarla.

Volviendo con Miku y Len

El rubio aprovecho un momento de distracción por parte de la peliverde y la lanzó al piso.

«¡¿Otra vez?!» Gritó mentalmente, su padre tenía razón, debía haber entrenado.

Len alzó su espada justo en el corazón de la chica.

Esta vez, Rin no la salvaría.


Perdón por la tardanza.

Espero que les haya gustado n.n

Teddy-San =3