Holaaa! Chicos, llegamos a los 76 comentarios :D Sii, 10 personitas comentaron el capoitulo anterior lo que hace que me sienta terriblemente feliz, los amo. Bueno, yo sé que quieren saber que me fue excelente en la PSU (? Que terminaré entrando a la mejor universidad del país a estudiar Enfermería (? Y todas esas cosas

Lo cierto es que gustaría más estar frente a un lienzo pintando pero bueno :((

Chicos, ya estamos llegando al Vasallaje, el siguiente capítulo es el último en el distrito 12 y ese se viene bueno n-n

No les adelanto nada, espero que les guste este capítulo y nos leemos abajo para responder comentarios *-*

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POV Katniss

Es temprano, muy temprano, deben de ser cerca de las cinco de la mañana o tal vez más temprano, aún me cuesta acostumbrarme a la primavera del distrito 12 después de que durara casi 4 meses el invierno así que no sabría decir con exactitud que hora es. Hace algo de frío, mis brazos están congelados y el lado que usa Peeta en la cama está vacío como cada mañana. Desde hace dos semanas, luego de que anunciaran el Vasallaje, Peeta y yo nos hemos dedicado a entrenar desde que despunta el alba hasta que el sol se mete. Y ahora ha tomado la costumbre de levantarse temprano para hacer pan y estar listo antes que yo baje. Quito las sábanas que cubren mi cuerpo y tomo una camiseta de Peeta que coloco sobre mi desnudez y bajo las escaleras de dos en dos, siendo lo más silenciosa posible. La mayor parte de la casa está vacía, lo sé, pero hay un lugar donde siempre lo encontraré a estas horas. Llego hasta la cocina, en donde Peeta está dándome la espalda, él frente al mesón en donde hunde sus manos en la masa para hacer pan. Está concentrado pero debo ser cuidadosa porque a pesar de ser silenciosa, Peeta ha mejorado notablemente su oído y usualmente sabe cuando quiero sorprenderlo. Con cuidado me acerco hasta él y deslizo mis manos frías por su cintura cubierta por una camiseta blanca. Peeta se estremece ante mi contacto y se da la vuelta sobre si, evitando que nuestros cuerpos se separen y me mira con sus penetrantes ojos azules.

Me doy cuenta que sus ojos han cambiado mucho a lo largo de los últimos meses, que ya no son tan inocentes, que son más determinados que antes y que la fuerza de Peeta ha crecido por ambos, por mantener esto que tenemos y que nos hace más unidos. Él es nuestro pilar fundamental porque a pesar de todo, siempre pelean por este amor que tenemos, no importando cuantas dudas existan en mí o el odio del Capitolio, para él siempre estamos los dos.

Su aliento sabor a canela me golpea el rostro y me sonríe con esa facilidad que lo caracteriza.

-Vaya decidiste levantarte Kat - entorno los ojos y Peeta besa mi frente y me rodea el cuerpo con sus brazos duros.- Me honras con tu presencia tan temprano - su tono juguetón sigue mientras intenta picarme aunque ciertamente no podrá pues he despertado de buen humor hoy y ni sus bromas ni nada me podría hacer enfadar. Aunque el entrenamiento en algún momento me cabreará.

-Que tú te levantes tan temprano no significa que los demás lo hagan Peeta - sonríe y me besa la frente, en un toque casi de pluma mientras me aferra más a él. Paso mis manos por su cuello níveo y me acerco lo suficiente para que nuestros labios se toquen.

-Buenos días mi amor - sonríe y es casi como un flash de lo reluciente que luce hoy. Cierra las distancias entre ambos y me besa como si no hubiese mañana. Tal vez no lo hay, no lo sé. Mis labios por inercia acarician los suyos, se deslizan con cuidado por su boca y mi lengua delinea sus dientes y luego juega con insistencia con la suya. Mis manos se enredan en su cabello rubio y lo jalan para que el espacio entre Peeta y yo sea mínimo. Para que volvamos a encajar como piezas de rompecabezas, como dos partes de un todo. Sus manos se posicionan en mi trasero y de un salto estoy con las piernas enredadas en sus caderas estrechas. Me mantiene siempre en equilibrio y me besa con la misma pasión que yo siento por él. Con las mismas ansias de fundirnos. Nos separamos de a poco, con pequeños y cortos besos que nos mandan corrientes eléctricas a ambos. Juntamos nuestras frentes y suelto con aire juguetón.

- Esos fueron unos excelentes buenos días - Peeta ríe con esa risa que nace de su pecho, ronca y melódica. Me besa otra vez, y gira conmigo pegada a su cuerpo.

-Lo sé, a mi también me fascinaron - Peeta acaricia mi rostro con la punta de su nariz y besa mis párpados mientras que yo enredo mis dedos en su fino cabello. Arreglo el que está algo largo en el frente y le acaricio cerca de las patillas. - ¿A qué hora nos veremos con Connor?- mi cuñado accedió después de que le preguntáramos si nos podría instruir en lucha. Dijo que si mientras tuviese días libres y Peeta lo ayudara a sacar más rápido el trabajo en la panadería. Mi esposo no tuvo ningún problema así que teníamos maestro de combate cuerpo a cuerpo. Connor había ganado el campeonato de la escuela cuando era estudiante. Había salido hace unos pocos meses de la escuela así que se la pasaba siempre en la panadería trabajando.

Gale por otra parte se presentó y ofreció su ayuda para enseñarnos a hacer trampas y para ver lo que era supervivencia. Haymitch se nos une algunos días pero Peeta está decidido en presentarse voluntario en caso de que salga nuestro mentor así que no hay mucho que se pueda hacer para que cambie de opinión. Es demasiado terco y no deseo discutir con él sobre esto. No por el momento. Mi madre nos ha puesto a régimen de carbohidratos y proteínas, lo que ha hecho que aumentemos unas cuantas libras que se notan más en Peeta que en mí. Sus brazos están más gruesos y torneados y su espalda también ha crecido un poco. Detalles que sólo yo puedo saber al verlo sin camiseta a diario. Hacemos el amor cada vez que el cuerpo nos deja y lo aprovechamos lo que más podemos. Como yo lo aprovecharé ahora.

- En una hora más dijo que estaría por aquí - Peeta suelta mis piernas pero yo hago fuerza y sigo afirmada a sus caderas. Peeta ríe en mi oído y toma mi cintura - Preciosa, debes darte un baño, se nos hará tarde - aprieto mis piernas logrando que nuestros sexos se rocen y mi Chico del pan se coloque tenso bajo mi agarre. - Katniss – mi nombre sale con un ronco gruñido que me eriza la piel del cuerpo.

- Báñate conmigo - sus ojos azules brillan traviesos y estoy casi segura de que aceptará. Hasta que me toma y me obliga a dejar mis pies en el suelo.

- Jamás saldrás de esa ducha si voy contigo - dice mientras evita que vuelva a subir a su cuerpo de un salto - Además ya me bañe - frunzo el ceño y miro a Peeta enojada. ¡Oh, vamos, cuando él quiere siempre se puede pero cuando yo lo deseo no! - Vamos Kat, ve a ducharte y yo hago el desayuno por mientras - coloco mis brazos en forma de jarra y él sonríe aún más. Casi burlándose de mi necesidad de él. Y yo no estoy feliz. El excelente humor que cargaba hasta hace unos minutos atrás se ha ido por culpa de Peeta y su absurda responsabilidad con Connor. Que estoy casi segura que llegará tarde en todo caso. Se acerca hasta mí y me besa la frente mientras acaricia mi cintura pero no llego a ceder.

Ganaré, de eso estoy segura, sólo debo presionar algo más las cosas y por supuesto, voltearlas a mi favor.

- Claro, es cierto, tú ya te bañaste, no tiene sentido que lo vuelvas a hacer - Peeta enarca una ceja extrañado y asiente. Está consciente de que estoy actuando extraña pero no dice nada y sigue observándome. Coloco las manos a cada lado del mesón donde está haciendo pan, formando una cárcel con mis brazos y me quedo ahí. Peeta sigue sonriendo aunque no con tanta seguridad y evita mirarme directamente. Eso es bueno así que aprovechando su distracción y mis reflejos tomo un puñado de harina que está tras de él y me alejo un poco.

- Terminaré con esto y haré el desayuno - asiento y sonrío, aunque Peeta hace un mueca cuando me ve hacerlo. No se que clase de sonrisa psicótica debo haber hecho pero mi esposo se mantiene precavido hasta que un puñado de harina cae sobre su cabello y su frente. Cierra los ojos, evitando que caiga algo sobre sus ojos y luego los abre con sorpresa. - ¡Katniss! - sonrío y Peeta de un sólo movimiento me tiene entre su cuerpo y el mesón, donde inmoviliza mis manos con una de las suyas y con la otra toma dos huevos y los rompe sobre mi cabello.

Bien, esa no me la veía venir.

-¡Peeta, no! - él ríe a carcajadas y ahora toma harina mientras yo me retuerzo bajo su cuerpo musculoso, pero al agarre sobre mis muñecas es fuerte y no consigo soltarme para evitar que un menjunje se arme sobre mi cabello. Deja caer una gran cantidad de harina y se echa hacia atrás cuando me ve cubierta de blanco. Su risa es preciosa y armoniosa, gruesa y masculina y me deja perdida un par de segundos hasta que tomo un poco de masa de pan y la estampo en su rostro blanquecino. Peeta deja de reír y me empieza a perseguir por la cocina, lanzando harina y huevos con cada paso que da. Yo hago lo mismo aunque mi puntería se hace torpe por culpa del ataque de risa que me da cuando le doy justo en la frente con un huevo.

Ambos reímos como niños pequeños y en algún momento él me alcanza y me aprisiona entre sus brazos y me besa en la boca. El sabor a la masa y a los huevos queda en mi boca la cual limpio con mi lengua. Peeta la toma entre sus dientes en un movimiento demasiado caliente y nos vemos envueltos en un beso ardiente y demandante. Mis dedos se aferran a su cuello y a su cabello ahora sucio. Sus manos están en mis caderas, logrando que nuestros cuerpos se froten el uno contra el otro.

-Bien, ganaste esta ronda amor - dice luego que nuestras bocas se separan. Nuestras respiraciones son erráticas y desenfrenadas pero no nos importa para seguir besándonos. Toma mis muslos entre sus manos suaves y yo de un salto le rodeo la cintura con mis piernas.

-¿Te bañarás conmigo? - Peeta ríe y asiente mientras comienza a caminar a las escaleras conmigo encima. Me besa los labios, las mejillas y pasa su lengua caliente por mi cuello que está pegajoso, cubierto por la masa y los huevos. Llegamos a tropezones a la escalera, con nuestros cuerpos azotándose contra las murallas mientras mis manos veloces se deslizan por el borde su camiseta, quitándola sobre su cabeza en un movimiento. Deslizo mis dedos por su columna y Peeta ahoga un gemido en mi boca mientras nuestras lenguas batallan sin cesar.

Cuando llegamos al segundo piso, me encuentro sólo con mis braguitas, mientras que Peeta está solo con sus pantalones los cuales desaparecen en cuanto entramos al baño. Nuestros movimientos son coordinados y sincronizados, acostumbrados a sentir el cuerpo del otro y a darnos placer mutuamente. Pese a eso, hacer el amor con Peeta siempre es distinto y de otro mundo. Siempre hay algo que cambia, que muta para volverse más perfecto que la vez anterior. Y eso me encanta.

POV Peeta

Pasamos mucho tiempo entrenando, bastante a decir verdad. Tanto que a veces pienso que fuerzo demasiado a Katniss, que le exijo demasiado pese a que ya tenemos unos Juegos encima. Pero eso no me detiene y a ella tampoco. Nos levantamos, nos duchamos, comemos y salimos a correr por todo el distrito. Le damos dos vueltas, que a decir verdad son varios kilómetros. Luego de eso, hacemos abdominales o flexiones de brazos o saltamos o algo que nos sirva para estirar. Luego de eso, intento pasarle algo del conocimiento que tengo en lucha libre. Es un fiasco en cada uno de los sentidos y creo que Katniss tiene una mejor habilidad con el arco que con sus puños. Acaba en el suelo un par de segundos después de iniciado el encuentro y cada vez con un ceño más pronunciado y ella más enojada. Aunque ese enojo se le pasa cuando ve a Connor haciéndome frente, cuando ve que él es capaz de dejarme en el suelo.

Gale viene los domingos, su único día libre en las minas, a enseñarnos a hacer trampas y a pesar de que nuestra relación es bastante mala, me sorprendo cuando noto que en alguna situación distinta, en donde no nos estuviésemos enamorados de la misma chica, hubiésemos podido ser amigos. Gale posee una fortaleza que usualmente admiro de las personas. Esa capacidad de salir adelante sin importar la cantidad de cosas que existan a tu alrededor y que puedan evitar que cumplas tus metas. Aparte de eso, es bastante taciturno y posee temas de conversación, que a pesar de ser algo rebeldes en todo el sentido de la palabra, son interesantes. Creo que una amistad hubiese funcionado en otra vida. No en ésta.

Haymitch intenta de alguna manera ser útil y nos enseña la técnica para lanzar cuchillos. Ojo, la técnica pues no es capaz de tomar uno sin que le tiemblen las manos debido al alcohol. Hemos intentado que baje su consumo pero al parecer su cuerpo y su mente no quieren. En mi caso intento pulir la técnica que Clove me enseñó en los Juegos anteriores, cuando formamos una alianza y matar era el punto clave de todo. Descubro que poseo la puntería para lanzarlos y que den en el círculo que esta en un árbol, aunque en la arena probablemente me sienta más cómodo con un cuchillo más largo.

En eso nos pasamos toda la mañana y parte de la tarde. Katniss intenta hacerme lanzar flechas pero descubrimos que de la misma manera a ella no se le da la lucha, a mí no se me da la arquería y terminamos desistiendo en mi caso.

Cuando llegamos a casa, comemos, y nos untamos crema para los músculos doloridos. Nos damos un baño y caemos rendidos en la cama hasta el otro día. Puedo decir que nuestra vida sexual se ha visto algo afectada luego de dos meses de constantes entrenamientos pero nuestra relación se ha visto más fortalecida de lo que pude haber llegado a pensar.

Las discusiones que llegamos a tener son sobre quien se ducha primero o porque dejo mis pinturas regadas el día que tenemos libre en la semana. El por qué a veces quiere comer bollos de queso y nos levantamos a horas extrañas a cocinar. Bueno, yo cocino y ella observa. A veces intenta hacerme cambiar de opinión sobre ser tributo, diciendo que tengo más oportunidades para conseguir patrocinadores que Haymitch. Normalmente no le sigo las discusiones y acabo por besarla cuando siento que las cosas se pueden salir de control. No hay un tema por debatir en ese aspecto. Porque tanto ella como yo sabemos que debo volver a la arena porque moriría verla pelear allá adentro sin mí a su lado.

Fuera de eso no puedo decirle la cantidad de planes que han creado los rebeldes para evitar que los Vencedores vayan a los Juegos. Cada uno más desquiciado que el otro. Haymitch refunfuña y me cuenta cuando encuentra que uno tiene más sentido que el anterior pero evita pasarme información que pueda llegar a dañarme en caso que me lleguen a tomar.

Personalmente no le encuentro el suficiente sentido así que evito debatir con él y espero el momento en que el plan para evitar ir a los Juegos no sea demente y garantice la seguridad de Katniss. Del Sinsajo.

A veces me es complicado verla como el símbolo de una revolución, no por que ella no tenga la fuerza necesaria para serlo, al contrario, creo que Katniss debe de ser la más fuerte de los dos. No, creo que en el fondo es porque la veo como la niña de dos trenzas que cantaba la canción del valle el primer día de clases. Creo que es porque veo a la mujer apasionada con la que hago el amor, y no a una soldado que pueda ser controlada por otro aparte de Snow. Me enferma la idea de que sea una pieza incluso para los rebeldes porque Katniss debería ser espontánea, deberían dejar que ella como símbolo se desarrolle como tal y no bajo los hilos del presidente del 13.

Haymitch me dijo que su nombre era Coin aunque no sé a ciencia cierta si es hombre o mujer o como será pero le dijo que tenía un cierto interés en mí y en la capacidad que tengo para hablarles a las masas. Y en ese momento creo que fui bastante claro con Haymitch.

"Si Katniss se une a los rebeldes, no tengo problema en ser la voz de la revolución"

Creo que cuando mi mentor se los dijo, se molestaron un poco pero a mí me dio igual. Katniss es mi vida y si ella decidiera convertirse en el Sinsajo la apoyaría pero de no ser así no me involucraría en una guerra, no si eso pone en peligro a mis padres y a Connor. Mantenerlos apartados de un enfrentamiento que los ponga en riesgo es mi prioridad. No puedo dejar que sigan destruyendo a mi familia, otra pérdida nos separaría aún más.

Miro a Katniss que se deja caer sobre el césped luego de que Connor le diera un golpe justo debajo de los talones, haciendo que perdiera el equilibrio. Sus brazos están extendidos, y respira de forma entrecortada. Sus ojos están medio abiertos y mira a Connor como si quisiese atinarle con una flecha en el ojo. Probablemente podría pero no lo hace porque su arco no está a la mano. Además el arco que usamos es ciertamente malo en comparación a los que tenía Katniss escondidos en el bosque y que ahora yacen en su tronco. No se pudieron recuperar y Katniss hizo uno con madera pero dice que no tiene esa habilidad como la tenia su padre y que por eso no quedó tan bien como debería.

Connor la mira recargado desde un árbol con una sonrisa burlesca en el rostro. La está picando a propósito y yo no sabría si eso es bueno o malo porque Katniss es peligrosa enfadada. Suspiro cuando mi hermano se coloca a reír de forma estruendosa al ver como mi esposa intenta ponerse de pie sin poder debido al cansancio. Me acerco hasta Katniss y le ofrezco mi mano para que se ponga de pie. Ella la toma luego de unos segundos y de un tirón está entre mis brazos. Estamos desde las seis de la mañana entrenando y ya van a ser las dos de la tarde. Es natural que este rendida.

-¿Lista para ir a casa? – Katniss frunce el ceño pero asiente y yo la tomo entre mis brazos, colocando una mano bajo sus rodillas y la otra en su espalda. Es hora de almuerzo pero está tan cansada que probablemente estará dormida hasta mañana en la mañana. Connor me da una palmada en la espalda y se sacude la tierra de sus pantalones.

-¿Irás a la panadería luego? – sus ojos azules brillan de una manera parecida a los de papá cuando está preocupado por algo, así que asiento. Mañana ya es la Cosecha así que de todas formas quiero ir a despedirme de mis padres de una forma más larga ya que sólo son unos cuantos minutos antes de partir en el tren.

- Si, dejaré a Katniss durmiendo e iré en unas cuantas horas – Kat me da un suave golpe en el pecho y Connor ríe ante el gesto.

-No soy una bebé, puedo acostarme yo misma – la miro y veo que hace un gracioso puchero que es casi imperceptible pero que está ahí para hacerla ver aún más linda.

-No eres capaz de ponerte de pie mi amor, no es algo que podamos discutir – Connor ríe y Katniss le hace un gesto con la mano mientras mi hermano se da la vuelta y nos grita un adiós desde lejos. – Eres igual de niña que él – Katniss pasa sus manos por mi cuello mientras camino hasta la puerta trasera de nuestra casa, manteniendo un agarre firme.

-Él comenzó – niego y me rio del infantil comentario y llego hasta dentro, donde subo las escaleras con cuidado y dejo a Katniss en nuestra cama con suavidad.

-¿Quieres que te prepare un baño? – niega y en su lugar me atrae por el cuello, dejándome sobre su cuerpo, con nuestros labios a pocos centímetros de distancia. Acaricio su rostro y sus ojos se cierran por inercia, disfrutando de mi tacto. – Estás hecha polvo Kat – ella bufa bajo mío y cierra las distancias y me besa despacio, con cuidado y yo le respondo de la misma forma, acariciando sus labios a cada centímetro que avanzo en su boca.

-¿Te quedas conmigo? – sonrío, porque es casi como nuestra pregunta más habitual, la que me hace cada noche antes de dormirse y mi respuesta es y siempre será la misma: - Siempre –

Ella sonríe y es casi instantáneo el como se queda dormida, con las manos colgando de mi cuello y el cabello desordenado sobre la almohada. Quito con cuidado sus brazos y la acomodo mejor en la cama, le quito las zapatillas deportivas y abro la ventana para que le llegue viento cuando el calor comience a aumentar en la tarde. Katniss ronronea como un gato y se hace de mi almohada mientras la abraza. Realmente me gustaría ser esa almohada pero debo darme una ducha e ir a hablar con mis padres, con Haymitch y con Gale.

¡Vaya, quien iba a pensar que terminaría despidiéndome de Gale!

Tomo entre mis manos una muda de ropa. Unos jeans y una camisa a cuadros, unas zapatillas y me meto al baño de nuestra habitación. Me quito la ropa que está llena de tierra y de sudor y me meto a la ducha con agua tibia, casi helada que me golpea la espalda y la nuca. El cabello me cae a ambos costados de la cara, y de a poco mi cuerpo se empieza a empapar. Y creo que cada preocupación que siento hacia lo que podría pasar mañana se va con esa agua. Cada duda, cada arrepentimiento se va rápido y fluyendo porque al final, todo me llevó hasta la vida que estoy viviendo. Una sola cosa que hubiese cambiado y no podría estar diciéndole a Katniss mi amor, o no podría estar haciendo el amor con ella, o no podría verme en una situación en donde nuestras manos están entrelazadas sin una cámara enfrente. Todo, todo me llevó a Katniss y no me arrepiento de ello. Y si mi castigo es morir en aquella arena, pues bienvenido sea porque gracias a los Juegos, Katniss y yo nos casamos, gracias a ellos pude acercarme a ella y terminamos siendo lo que somos hoy y eso nadie lo cambiará nunca. Me quedo con eso y no con las lágrimas de mi padre, ni con las palabras de dolor de Connor, y aún menos con el silencio de mi madre.

Recargo la cabeza sobre las cerámicas que hay en el baño y me dejo llevar por mis pensamientos. Mañana probablemente a esta misma hora estemos ya en el tren que nos lleva al Capitolio. Luego de una noche de descanso estaría ya en los entrenamientos, intentando buscar patrocinadores y aliados. Mañana ya estaré muy lejos de mi hogar, mañana ya no habrá nada que me ate a este sitio, porque mi vida está con Katniss.

Mi padre a medias ha aceptado mi decisión, aún está dolido por la muerte de Nathan y por tanto no quiere perder a otro hijo. Ojalá que ese no sea el caso, que podamos ambos salir de aquella arena. Es difícil y todo depende de los rebeldes. Es por eso que no debo depositar toda mi confianza en volver. Ellos quieren a Katniss, no a mí, lo que me asegura que mi esposa tiene oportunidades de sobrevivir.

Eso basta para mí.

Comienzan a relajarse mis músculos de todo el cuerpo y por lo mismo el sueño me empieza a invadir. Los ojos me empiezan a pesar y me siento cansado pero sé que debo ir a casa de mis padres y luego a casa de Gale. Hablar con Haymitch es importante pero tendré tiempo en el Capitolio de todas formas. Además, antes de hacer alianzas debemos saber quienes serán los que entrarán con nosotros a la Arena. Me baño lo más rápido que puedo para evitar el sueño y salgo luego de unos minutos con las ideas más despejadas.

Me coloco unos bóxer y luego los jeans. Las zapatillas; y mientras voy saliendo del baño con la toalla y la camisa en la mano veo a Katniss despierta sobre la cama. Han pasado cerca de treinta minutos y ella se ve igual de cansada. Sus ojos se cierran a pesar de que lucha por mantenerlos abiertos. Me acerco hasta ella y le muestro la toalla porque odia que la deje en el baño luego de una ducha. Ella sonríe y abre sus brazos para que vaya hacia ella. Tiro la toalla y mi camisa a la silla que hay en la habitación y me acerco hasta ella. Desliza sus manos por mis hombros y me estremezco a su tacto caliente. Dejo mi cabeza sobre la curva de su cuello y me mantengo ahí, luchando contra las ganas de dejarme caer a su lado y dormir hasta que no me queden sueños. Ella acaricia mi cabello a sabiendas que me entra mucho sueño cuando lo hace. Mis ojos se cierran y mis brazos que sostienen mi peso de a poco empiezan a flaquear.

-Debo salir Preciosa - ella suelta algo parecido a un "¿Y qué?" y continúa acariciando mi nuca. - Volveré en unas horas, lo prometo - me levanto usando toda mi fuerza de voluntad y beso a Katniss en los labios. Suave y tranquilo a lo que ella responde de la misma forma.

-Dormiré un rato más - asiento y deslizo mis dedos por su cabello y la abrazo con fuerza contra mi cuerpo - No te tardes - sonrío, asiento y me levanto de la cama, tomando mi camisa la cual coloco en unos segundos.

-¿Iremos a cenar a casa de tu madre? - ella asiente y se acomoda contra mi almohada. - Volveré en un par de horas, estaré en la panadería - me acerco otra vez y beso su frente - te amo -

-Te amo, cuídate - dice ella y yo siento que mi corazón se acelera con sólo escucharla decir que me ama. Porque yo la amo de la misma forma en que ella lo hace. Asiento y le sonrío antes de salir de la habitación. Bajo las escaleras de dos en dos, hasta la puerta de entrada donde tomo mis llaves y salgo de nuestra casa. Son casi las tres de la tarde, probablemente mis padres estén terminando de almorzar. Con Katniss y Connor ya comimos por lo que no tengo hambre. Iré a la panadería primero, luego a casa de Gale. Hoy es viernes pero debido a la Cosecha los mineros saldrán una hora antes de su trabajo. Gale debería de estar en su casa a eso de las cinco así que aún tengo tiempo. Camino con las manos en los bolsillos mientras el sol me pega en la espalda. Hoy no está precisamente caluroso y lo agradezco enormemente. Odio el calor excesivo, sobre todo porque el distrito sufre de escasez de agua en estas fechas.

Llego hasta la plaza del distrito y veo a Avan, uno de los pocos amigos que estuvo cuando volví de mis primeros Juegos. Es alto, de cabello castaño claro y ojos negros. Camina junto a Connor que probablemente debe de andar sacando la vuelta para no entrar a la panadería aún. Avan me ve y me sonríe así que me acerco hasta ellos con paso lento.

-Hey, ¿Cómo estás panadero? - Avan es hijo de los vendedores de tela del distrito y debe de ser uno de los mejores amigos que tengo. No lo veo desde un par de semanas debido a los entrenamientos y lo encuentro algo más pálido. Con ojeras poco habituales en él.

-Mejor que tú, eso es obvio - Avan sonríe de forma sardónica y lanza un comentario ácido que probablemente a cualquiera le pudiese molestar excepto a mí, ya que convivo a diario con Katniss y Haymitch, ambos de leguas afiladas cuando están molestos.

-Yo no volveré a los Juegos del Hambre, definitivamente estoy mejor que tú - Connor y yo reímos y le doy la razón a mi amigo.

-Tal vez tienes razón - dejo de lado un momento mi buen humor y pregunto más en serio - ¿Estás bien Avan? - él asiente y mira a un punto perdido en la nada. Su mirada me resulta bastante familiar, de una forma en que me aterra.- No, diablos, el día llegó - mi hermano me mira al igual que Avan, ambos con curiosidad - Te enamoraste amigo - y parece ser que el rojo fuese su color natural porque sus mejillas se colorean en un segundo. Mi mejor amigo no es la clase de chicos que cae enamorado pero parece ser que por fin una chica lo ha flechado y no puedo evitar sentirme algo desilusionado. Siempre esperé ver el momento en que mis hermanos, Connor y Nathan se enamoraran, en que Avan lo hiciera pero el momento llega cuando ya no soy capaz de vivirlo, cuando mi muerte es casi un hecho. Hasta yo soy capaz de ver mi imagen en el cielo de la Arena y escuchar el cañón que anuncia una nueva muerte de un tributo. Es en este momento, en que veo a mi mejor amigo enamorado, en que me doy cuenta que el mundo seguirá girando cuando haya muerto. Que tal vez Avan se desilusionará de la chica, tal vez se casarán. Connor conocerá a aquella chica que le parará la respiración y hará que su mundo sea más brillante como a mí me pasó con Katniss. Tendrá hijos que no tendrán tíos porque tanto Nathan como yo estaremos muertos.

Mis padres morirán en su momento, y el mundo seguirá.

Katniss, dios, Katniss. Ella siempre será algo impredecible y jamás sabré que pasará con ella. No sé si mi muerte le afectará lo suficiente o si seguirá adelante por Prim. O si le dará una nueva oportunidad al amor junto a Gale, a un hombre que creo podrá ganarse el corazón de Katniss una vez que yo ya no este aquí.

A pesar de todo esto, no me siento triste, siento que todo aquello que pude haber vivido, lo estoy viviendo y tome como filosofía de vida no arrepentirme de nada. Ni siquiera de mi muerte.

Hablamos bastante rato y Avan me cuenta sobre una chica del barrio comercial que lo tiene enamorado. Se llama Jade y están algo trabados en cuanto a salir. Mis consejos no son lo suficientemente buenos porque no llegué a tener citas con Katniss nunca pero hago mi esfuerzo. Cuando nos despedimos me da un abrazo y unas palmadas en la espalda para desearme suerte y fortaleza. Se me aprieta algo el corazón cuando lo dice y nos despedimos para siempre.

Entramos con mi hermano a la panadería y encontramos los mesones y bandejas vacías como casi todos los días antes de la Cosecha, cuando las personas compran para después celebrar que sus hijos se salvaron otro año más. En este caso, casi todos lo harán, excepto mi familia y la de Katniss. Nosotros volvemos. A cambio de nuestras vidas se estarán salvando otras.

Mi padre está con las manos cruzadas sobre el mesón y tiene una expresión cansada y abatida. Me acerco a él y cuando se percata de mi presencia me da un abrazo fuerte que me quita la respiración de 20 maneras diferentes.

-Hola papá - se separa de mí con los ojos llorosos y me sonríe cálidamente.

-¿Cómo estás pequeño? - río por el mote que siempre ha usado en mí y que hace tiempo no escuchaba y asiento.

-Estoy bien, ¿Y tú? - palmotea mi espalda y me señala una silla la cual uso. Golpeo con mis pies nerviosos el suelo, veo a Connor sentarse en un mesón y a mi padre acuclillarse frente a mí. Soy un par de centímetros más alto que él por lo que quedamos algo extraños en esta posición, él mirando desde abajo.

-Creo que vienes con un motivo muy claro hoy - asiento y veo a mi madre salir del almacén mientras se limpia las manos en el mandil que usa. Me mira con algo de sorpresa la cual reemplaza por incomodidad en menos de un segundo. No he hablado nada con ella desde mi boda puesto que tampoco nos dijimos algo cuando murió Nathan. Sé que me culpa por su muerte, yo también lo sigo haciendo. Trato de ignorar la pesada mirada de mi madre y respondo a mi padre.

-Si, vine a despedirme papá - él asiente y se endereza en su metro setenta. Mira a mi madre, a Connor y luego a mí. El corazón se me estruja cuando veo las lágrimas corriendo por el rostro de mi padre, sin querer detenerlas. Sus ojos, tan iguales a los míos, me dan una mirada triste y desolada. Lo estoy dañando, con mis acciones estoy lastimando a mi padre pero sé que es lo mejor. Lo sé porque recuerdo cuando antes pensaba que las tres personas que están en esta habitación ya no eran mi familia. Lo pensaba después de la boda, cuando estábamos en el distrito 4 y hablaba con Finnick. Lo recuerdo y es doloroso porque siempre serán mi familia. Connor siempre será mi hermano mayor, aquel que luego de la muerte de Nathan estuvo siempre allí. Buscándome cada día para saber si estaba bien, para evitar que me alejara de ellos. Nathan siempre será ese hermano que perdí y que me llevaba en sus hombros cuando era pequeño, cuando me cargaba en su espalda después de que me lastimaba las rodillas corriendo. Siempre será ese hermano que me enseñó a pelear, que me abrazó y lloró cuando salí seleccionado en la Cosecha. Mi padre siempre lo será. Siempre estará ahí para ver si su pequeño está bien. Siempre pondrá ante todo, su bondad y los valores que nos inculcó a los tres. Siempre será ese hombre amable y espero que nada pueda cambiarlo. Mi madre seguirá siendo una mujer fuerte e incomprendida. Que no sabrá perdonar y que vivirá siempre con ese odio dentro de sí. Pero son mi familia y no importa lo mucho que nos hayamos separado durante este último año, los amo y eso jamás cambiará. -No puedo cambiar lo que viene a partir de ahora, no puedo saber lo que pasará en esa arena. No puedo evitar que mi esposa vuelva a los Juegos, no pude evitar... No pude, no - mi voz se corta horriblemente y veo como Connor desvía la mirada para evitar llorar. Mi padre sigue de la misma forma y mi madre, mi madre es siempre igual. No sé si me odiarán por ser el responsable de la muerte de Nathan o si no querrán verme pero necesito decirles la verdad antes de irme - No pude evitar la muerte de Nathan - las lágrimas caen sin césar por mis mejillas, hace mucho que no lloraba y es simplemente liberador hacerlo cuando tengo tanto sobre mí. - Fui el responsable de la muerte de mi hermano mayor y yo... Yo lo lamento tanto - mi padre se da la vuelta evitando que lo vea y Connor llora sin importarle nada. Mi madre tiene la usual máscara de frialdad que usa siempre pero no me importa, no en un momento como este.

- Peeta, no fue tu culpa, tú no hiciste nada - mi hermano mayor se baja del mesón y se coloca a mi lado.

-Si, si fue mi culpa, a Nathan lo mataron por ser mi hermano, querían quebrarme y no me di cuenta. Si hubiese estado aquí tal vez Nathan no estaría muerto - no siento nada, sólo escucho, pero mi rostro da media vuelta debido al golpe. Es una cachetada, no lo suficientemente fuerte pero sé que dejará una marca roja en mi cara. Elevo la vista y enfoco el rostro enfadado de mi madre. Sus ojos castaños están cristalinos y brumosos. Aprieta los labios para evitar gritar y tiembla de una forma descontrolada. Mi padre se da vuelta con el ruido de la palma de mi madre estrellándose contra mi mejilla y Connor mira algo ido. Jamás lo vio venir.

-Cállate chico, cállate - la voz de mi madre es estridente pero se quiebra cuando me dice "chico". En cualquier momento llorará y prefiero bajar la cabeza y esperar. - ¿Crees que todo el mundo gira en torno a ti? ¿Que Nathan murió por ser hermano de un Vencedor?- está quebrada y ninguno de los tres sabe como actuar, ninguno vio alguna vez a mi madre llorar. La primera vez fue cuando murió Nathan y aún así jamás fue de esta manera, ella sufría en silencio y de forma hermética para que nadie supiese cuanto le dolía. – Él murió por ser un tonto que quiso ayudar a una vieja que nunca vio antes. Tu hermano murió por esa estúpida caballerosidad que tienen ustedes tres – nos mira a Connor y a mí, evitando a mi padre – Y nadie tiene la culpa de ello – no sé si lo ultimo lo dice para aliviarme pero no puedo evitar levantar la vista cuando escucho a mi madre llorar.

Los cuatro nos quedamos llorando e silencio, cada uno metido en sus propios sentimientos. Los cuatro estamos destrozados, estamos hechos trizas y nos cuesta avanzar y volver a ser una familia. Tal vez no tengamos otra oportunidad de serlo. Así que me coloco de pie y atraigo a mi madre hasta mi cuerpo. No recuerdo nunca un abrazo de ella porque ni siquiera cuando me fui a los Juegos la primera vez me abrazó. Tampoco lo hizo cuando volví. Pero ahora no se resiste, sólo mantiene sus brazos a sus costados y se deja abrazar por mí. Solloza de forma poco audible pero nosotros la escuchamos. Connor se coloca a mi lado y pasa sus brazos por el cuerpo de mi madre y también la abraza. Mi padre hace lo mismo y nos vemos los cuatro sumergidos en un abrazo que me hubiese gustado compartir con Nathan. Me hubiese gustado que nos uniéramos antes de que muriera pero eso no evita que lo recordemos.

En algún momento los cuatro nos separamos y mi madre evita verse débil pero emboza una pequeña sonrisa que es suficiente para mí.

-Promete que serás tú hasta el final Peet – Connor me da la mano mientras habla y yo le respondo asintiendo con la cabeza.

-Hasta el final – repito y me un abrazo fuerte que nos deja a ambos con un sabor algo amargo en la boca. Se echa hacia atrás y mi padre me da un abrazo por los hombros.

-Estoy orgulloso de ti hijo, y tienes que saber que siempre te amaremos – asiento y miro por el hombro de mi padre a mi madre que asiente, dando a entender que siente lo mismo pero que no es capaz de hacerlo saber con palabras. Mi padre se separa y mi madre me da una leve palmada en la espalda y revuelve mi cabello.

Y por un segundo no tengo ganas de volver a esa arena, quiero volver a la panadería, a compartir cuarto con Connor, quiero volver a escuchar las risas de mis hermanos pero es por sólo un segundo. Luego recuerdo a la mujer que me espera en nuestra casa y las dudas desaparecen tan rápido como aparecen.

Y me doy cuenta que este soy yo, este es Peeta Mellark y no me arrepiento de nada.

-O-

Son las cinco y media cuando dejo mi antigua casa ubicada en el barrio comercial para dirigirme hasta las casa de la Veta, buscando una en especial. Tengo buena memoria y antes acompañé a Katniss a dejarle pan y carne a Hazelle, la madre de Gale. Puedo encontrar entonces la casa de mi adversario o eso creo. Camino con las manos en los bolsillos, evitando a los mineros que vuelven de las minas. La mayoría me mira con pena y lástima, pero es lo que menos quiero en un momento así por lo que escapo de sus miradas y llego hasta una casa de un piso. Es pequeña, pero se ve limpia y cuidada a pesar de todo. La madera está vieja y hay partes donde se ve que han reparado con tablas más nuevas. Tomo aire y golpeo la puerta con los nudillos tres veces. Desde adentro se escuchan las risas y los murmullos de niños, de los tres hermanos de Gale: Rory, Vick y Posy.

Se escuchan los pasos de una persona y luego se deja ver a la nueva "ama de llaves" de Haymitch. Katniss lo convenció después de los azotes a Gale de que contratara a Hazelle para mantenerle la casa limpia y comida hecha. Aceptó y su casa es mucho más habitable desde entonces. Su rostro es de total desconcierto los primeros cinco segundos, pero después cambia su mirada a una más tranquila y acogedora.

-Hola Peeta, ¿Qué te trae por aquí? – hago el amago de hablar pero me veo interrumpido cuando Gale sale detrás de su madre igual de impresionado que ella al principio.

-Mellark – enarco una ceja por el tono en que dice mi apellido. Su madre le da un ligero codazo a Gale y él cambia su modo de dirigirse – Panadero – sigue siendo igual así que bajo la cabeza y rio hacia adentro.

-Gale, quería saber si puedo hablar algo contigo – si se sorprende, intenta ocultarlo. Sus ojos grises me evalúan de forma poco discreta y luego acepta.

Su madre entra a la casa y se cierra la puerta tras de él. Todavía está usando el mono que acostumbran en las minas. Es de un color azul marino desgastado pero está tan manchado por el carbón que parece negro. Su rostro está ligeramente teñido por matices oscuros en algunas partes. Mete las manos a los bolsillos de la misma manera que yo y empezamos a caminar por la Veta. A lo lejos veo la antigua casa de Katniss. La madera está quebrada y se nota que nadie la habita desde hace casi un año.

Ambos la observamos con añoranza y en algún momento, Gale decide romper la tensión.

-Aún no me dices que te tiene aquí – suspiro y me detengo cuando estamos en el camino que lleva al centro del distrito, aún meditando mis palabras.

-Quiero pedirte un favor – Gale me mira con algo de duda pero no dice nada – Sé que sabes lo que planeo, todos lo saben incluso Katniss – él asiente y me mira con detenimiento. – Necesito que cuides de Katniss, necesito saber que si muero en esa arena, no dejarás que se hunda – sé que sabe de que estoy hablando, porque mis intenciones desde un inicio, cuando avisaron lo de Vasallaje, fue volver a los Juegos y sacar a Katniss con vida de allí. Pero tengo que tener la garantía de que si la saco será para bien y que mi muerte valdrá la pena.

-No sé porque piensas que yo seré capaz de sacar a Katniss del hoyo si es que mueres – niega como queriendo creerse lo que dice de a poco – Ya hemos comprobado que ella te ama a ti, ¿Por qué crees que ella será feliz si tú mueres protegiéndola? – siento algo de pena en cada una de las palabras que dice Gale y durante un momento creo que intenta hacerme sentir mejor por la decisión que estoy tomando.

-¿Por qué haces esto? Me odias, ¿Por qué intentas hacerme sentir mejor? – Gale se echa hacia atrás por mis palabras y su expresión es completamente inteligible para mí.

-Porque Katniss te escogió a ti Mellark y que te estés dando por vencido tan rápido me enferma – Gale me toma de la camisa con sus manos y me zarandea mientras habla - ¿Por qué te das por muerto cuando aún no entras a esa arena? Pensé que eras más listo, que tenías algo de valor en ti – intento hablar porque él no sabe nada de lo que dice pero me corta enseguida – Eres un cobarde si piensas dejarla sola después de todo lo que pasaste para tenerla – Sé que lo último me lo dice por él pero eso no evita que este enfadado porque no es fácil para mí aceptar que moriré por protegerla pero eso es lo que debo hacer. Protegerla y rezar para que el plan de los rebeldes funcione y saquen a Katniss de la arena.

-¿Qué mierda sabes tú? ¿Crees que para mí es fácil aceptar que no volveré a ver a Katniss? ¿Qué tendré que volver a darle la pena a mi padre de perder a otro hijo? No sabes nada. Lo hago porque la amo, porque ella es más importante de lo que puedes llegar a creer. Porque la necesitan – mi voz sube un par de octavas pero sigo hablando y gritando mientras Gale se va enfureciendo más, tanto que creo que nos volveremos a pelear como aquella vez antes de la boda con la diferencia que ahora no hay nadie que nos detenga.

-¿Y ella no te necesita a ti? – Y eso es casi como una patada en mi estómago porque me quita el aire en un segundo - ¿Crees que ella me querrá a mí a su lado, o a Prim o a su madre cuando estés metido en un cajón de madera muerto? – Gale dice esto último más calmado que antes y yo también me calmo. Me suelta la camisa y da dos pasos hacia atrás mientras deja que procese sus palabras. Porque tiene razón pero no se me ocurre otra forma de traer a Katniss a casa si no es a costa de mi propia vida. – Te necesita y tú ya estás planeando lo que pasará después de que suene el cañón anunciando tu muerte – me doy la vuelta y me paso las manos con demasiada fuerza por el cabello mientras intento encontrar algún argumento que le sirva a Gale o que me sirva a mí para esto que quiero hacer. Al final sólo respondo: - No quiero perderla –

-Entonces pelea Mellark. Saca fuerzas, levántate y sigue peleando –

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Y eso fue por esta semana (? No, es un chiste, sacaré otro capítulo el domingo si es que les parece :D Ando inspirada y los quiero mucho así que no los tendré esperando mucho tiempo. Bueno comentarios de este capítulo: Me costó escribirlo sobre todo la despedida con los padres de Peeta, deben de entender porque. Tenía ganas de colocar la conversación con Gale porque creo que al final de todo, Gale acepta el amor de Katniss hacia Peeta y aprende a vivir con él así que una manera de hacerlo es mostrar que a pesar de todo está ahí y le da un consejo a Peeta. Como dice Peeta, a él le hubiese gustado que fueran amigos en otra vida donde no estuvieran enamorados de la misma chica.

Eso por ahora, el siguiente capítulo es, pues es... *-* Hermoso. Quería preguntarles si quieren que haya lemmon y esas cosas porque hay un ligero lime pero si quieren lemmon yo les doy en el gusto ^^

Terminando con esto, gracias a las personas que agregaron a favoritos y a las que agregaron a seguidores, chicos, son geniales. Gracias Makomamo11, , Lichicasco y Ebrithme.

Momento de responder comentarios:

Shizu Uchiha: Si, cuesta y cuesta mucho ponerse en la piel de Katniss, a mí personalmente me cuesta y por eso prefiero escribir desde el punto de vista de Peeta pero si crees que he captado la personalidad de Katniss, wuau, gracias n/n. Espero que este capítulo te haya gustado.

TaisV: Hola, pequeñaja que tal vez seas más grande que yo :D Dios, tus comentarios son largos y disfruto mucho de ellos porque veo que hay alguien a quien le gusta esta historia y se da el tiempo de escribir un review. Yo también estaba ansiosa por el capítulo pasado, me encanta la reacción de Katniss y la de Peeta. Y si, Peeta tiene eso, que siempre se levanta y sigue peleando no importa cuan agotado esté, siempre quiere dar lo mejor de sí y yo intento que eso se refleje en él. Y ahora viene el Vasallaje en donde podrá mostrar su fortaleza porque no lo hare ciertamente como en la película. Eso es un tema personal que tengo que aclararé después pero odio que lo hagan ver como un inutil en la arena. Bueno, las cosas se irán desarrollando y espero que te guste hacia donde va todo.

Betsamellark: Vaya, me sorprendió que escribieras un review después del capítulo anterior aunque fue una sorpresa buena en todo caso. ¿Que Peeta no sea torturado? Mmmm, eso se tiene que ver y probablemente les pregunte antes de empezar con Sinsajo a los que leen, no tengo problemas con eso. ¿Por qué odias a Gale? Ciertamente no es mi personaje favorito pero no lo odio y creo que tiene un trasfondo bastante profundo. Me gusta como es y creo que en este capítulo se evidencia eso. Y pues, todos en algún momento del libro odiamos a Katniss, relax con eso. Saludos

Lenna0813: Grandota! (Esto sería sumamente chistoso si termina siendo que tengo más años que tú, ¿Qué edad tienes? :O ) Que bueno que te haya gustado el capítulo anterior, en serio, a mí me encantó escribirlo, y en especial como dices tú, los celos de Katniss fueron geniales. Originalmente, esa escena no estaba prevista pero varios querían que Katniss estuviera celosa y a mí también me encantó así que demosle. Y Sinsajo, si! Personalmente amo a Josh Hutcherson desde que soy pequeña y que lo hayan elegido para Peeta fue un sueño hecho realidad. Él capta la esencia de Peeta porque es humilde y tierno y tiernucho. Y soy fan de Joshifer así que con eso digo todo. Y si! ¿Quien no esperaba un beso ardiente? Pero creo que al final, el hecho de qu Katniss haya sido quien va a buscar a Peeta ya marca una diferencia en todo caso, así que me conformo con eso. Saludos desde Chile *-* Y tranquila, yo tampoco sé que hacer con mi vida después de los Juegos del Hambre :((

Ruzu Chronicles Azalea: Eso de Chronicles me suena a un anime :D No importa, hola! Gracias por agregar a favs y a follows, se agradece enormemente ^^ Y si, Katniss se decide, al fin! Tranquila con eso, no me odies que ella seguirá amando a Peeta hasta el final de los tiempos *-* ¿Aún no ves Sinsajo? Tienes que verla, porque es preciosa, maravillosa y todas esas cosas. Ojala que le bajen el precio para que puedas ir pronto xD Y si, LE SIGOOOOOO!

Ana Karen Mellark: ¿Sigues mi historia desde el primer capitulo? TT-TT Eso es tan kawai ^3^ Si, si he visto tus comentarios pero antes era una persona con vida social que no tenía tiempo, ahora si ^^ A todos les encanto que Delly le diera celos a Katniss, ¿Por qué a Collins no se le ocurrió? Y si, también amé Sinsajo y bueno, los sobrinos de Jennifer estaban geniales para hacer de los hijos de Katniss y Peeta, faltó la niña como dices tú pero a pesar de todo nada le quita el mérito de la película. Saludos y tranquila que ahora si actualizaré ^^

: Yo también quería un libro donde hablaran desde el punto de vista de Peeta, he léidos cerca de dos o tres y hasta el momento me ha gustado uno que está en Wattpad donde Peeta sigue su vida los seis meses antes de la gira pensando en buscar a alguen, besándose con Delly para al final darse cuenta que ama a Katniss con todo su corazón. Plasmar los sentimientos de Peeta no es dificil, creo que ha todos alguna vez nos han roto el corazón como a Peeta y por tanto no es tan complicado imaginarse como se siente. Saludos y Gracias

Cool Kids y Mockingjay2311: Gracias personitas hermosas por leer y comentar desde el final de esta página.

Y respondiendo a la pregunta de Mockingjay2311 en que dice ¿Que canción refleja mejor a Katniss y Peeta? Pues, este fic se inspira en "El Perdedor" de Enrique Iglesias pero la canción que creo más los representa es "A drop in the ocean" de Ron Pope, que es perfecta para ellos, en especial para Peeta.

Bueno, eso ha sido todo por hoy, el domingo si llegamos a los 86 o 90 comentarios (¡Vamos chicos!) subiré el siguente capítulo ^^

Gracias por sus hijos y gracias por el pan .lll.

Blue