Vaya, chicos, bueno, decirles que lamento la demora pero está semana fue difícil, mi perrito Rex de 16 añitos murió el lunes y no estuve de ánimos para subirles capítulo, lo lamento pero fue complicado perder a un amigo de toda la vida.

Ah,bueno, no quiero hacerles perder mucho tiempo aparte de leer el capítulo que espero que les guste, salieron 20 páginas en word y aún así no alcance a llegar al inicio del Vasallaje pero es seguro que alcanzaré en el siguiente. Ahora, lo primero, quiero felicitar a Lucy Mellark por ser la ganadora del fic que estaba regalando, fue la única de las personas que comentó que adivinó la película así que ganaste chica! Felicidades! Estaré escribiendo tu historia esta semana y entregando de aquí a fin de mes!

Segundo, estamos por llegar a los 100 comentarios y como dije dos oneshot de regalo la persona que comente en el lugar 100 se ganará el otro fic, súper simple chicos! Bueno, eso, abajo respondo comentarios! Nos leemos!

.

.

.

.

POV Peeta

Brutus es un excelente lanzador de cuchillos aunque su máximo potencial está en las lanzas.

Cuando me acerco al puesto es obvio el talento casi innato que tiene para las artes bélicas así que me quedo observando un rato su técnica que es distinta a la mía. No separa sus piernas y por tanto no tiene tanto soporte al momento de lanzar y por lo mismo no le aplica tanta fuerza aunque es veloz para disparar. Chaff se acerca a mí y se ríe cuando ve a Katniss caminar hacia el puesto de fogatas.

- Espero que no estés enfadado por lo de ayer - dice, mientras me ofrece una sonrisa sincera. Tiene algo que se le parece a Haymitch pero sin ser pedante como mi mentor. Así que sonrío y lo miro con burla.

-Me preocupe un poco, es decir, se casó con un cojo así que tal vez le podría gustar un manco - Chaff explota en carcajadas y me palmea el hombro para después agitar parte de su brazo. Saca de su bolsillo una botella metálica con alcohol y me ofrece un poco - No, gracias, no bebo - digo y Chaff hace un salud por mí. Yo hago el mismo gesto y luego de eso me acerco hasta donde están los cuchillos. Son en un su mayoría cuchillos cortos para lanzar, de mango y hoja negra. Tomo uno entre mis manos, le calculo el peso y lo tiro y agarro con una mano. Y cuando Brutus se da vuelta después de haber lanzado él el suyo, lanzo el mío, clavándolo justo en la garganta del muñeco. El corte es preciso, ya que rasga la que vendría siendo la yugular. Probablemente si hubiese sido una persona moriría desangrado.

El tributo del dos me mira con interés y toma un cuchillo que lanza y se clava en el pecho del muñeco. Justo en lo que sería la separación de las costillas. Y yo vuelvo a lanzar otro y teniendo una gota de suerte lo clavo en el ojo, justo como lo haría Katniss con sus flechas.

-Vaya, muchacho tienes una puntería envidiable - dice Chaff y lanza un cuchillo que pasa de largo y cae con un ruido estrepitoso.

-Tú también la tendrías si dejarás el alcohol - digo y tomo otro cuchillo que lanzo y clavo en el hombro, luego otro en el pecho y el otro en el estómago. Un poco más abajo y clavo dos más en sus rodillas.

-No, gracias muchacho - y ríe cuando hago un gesto de suficiencia. Brutus sigue a mi lado lanzando cuchillos pero algunos rebotan o no se clavan debido a la poca fuerza que emplea. Y en un movimiento que vendría siendo de sólo fanfarronería, tomo uno de los cuchillos y lo lanzo al muñeco de Brutus, dándole en el corazón.

El tributo del dos me mira con algo de recelo y se marcha de la estación. Yo le sonrío a Finnick que me mira desde el puesto de tridente con una sonrisa de complicidad.

-¡Eh, panadero! - grita, captando la atención de algunos de los que están cerca - Te cambio unas clases de tridente por unas de lanzamiento de cuchillos - dice y yo asiento para dejar los dos cuchillos que tengo en las manos y me dirijo al puesto, sin evitar darle una mirada a Katniss que conversa con los tributos del tres.

-Dejaste a Brutus en ridículo - dice y me da una palmada en la espalda para pasarme un tridente de metal pesado, con tres puntas letales. - Bien, ahora yo te dejaré en ridículo Mellark - su risa es burlesca y toma un tridente en su brazo, una extensión letal de si mismo.

-Es parecido a la lanza, ¿cierto? - digo mientras le tomo el peso al arma, que es bastante más pesado que una lanza normal.

-Parecido, pero necesitas más fuerza, y bastante control ya que de otra forma terminará al otro lado de donde esperas lanzarla - asiento e intento copiar los movimientos de Finnick, la posición de sus piernas, la inclinación de su brazo y le coloco fuerza al lanzamiento, sintiendo en seguida la diferencia.

El tridente termina rozando el muñeco mientras que el de Finnick queda clavado justo en el cuello que cae separado del cuerpo.

-Vaya - digo y mi amigo del cuatro ríe con suficiencia.

-Le agarrarás el ritmo - dice mientras tomamos otros tridentes y seguimos con el entrenamiento.

-O-

Cuando llega la hora del almuerzo soy capaz de clavar el tridente en el cuerpo del muñeco aunque no en lugares precisamente letales. Finnick promete seguir enseñándome si le ayudo con los cuchillos y la lucha libre.

Caminamos juntos hasta el comedor, donde hay mesas para cuatro personas, todas lo suficientemente alejadas unas de otras. Se nos comienzan a unir los Vencedores, los hermanos del uno, Brutus y Enobaria, Chaff y Seeder, Johanna y Mags.

Todos parecen bastante disconformes con la ubicación para el almuerzo así que comienzan a unir las mesas para que comamos juntos. Veo por sobre el hombro a Katniss caminar con los del distrito tres y es cuando atajo un comentario de Gloss, que le dice a Johanna en un tono algo burlesco.

-Ahí van Majara y Voltios - veo a los dos tributos y a mi esposa que caminan algo retrasados y luego volteo la vista hacia el profesional.

- Al parecer tu esposa no tiene un buen gusto - me dice Johanna, para después guiñarme un ojo con coquetería. - No te ofendas, que en tu caso hizo una buenisima elección - yo me mantengo en calma y le sonrío algo forzado. Observo como todos se sientan juntos luego de recoger nuestras comidas. Estoy dispuesto a alejarme de ellos pero Finnick me agarra del cuello, frenando mi huida.

-Vamos, tienes que presentarte con los demás - y dicho y hecho, toma a Johanna Mason de los hombros y la atrae hasta donde estamos. Johanna lleva el cabello castaño corto, y sus ojos son almendrados, con pizcas de chocolate por el iris. Su brazo se engancha en mi cintura y me sonríe burlona. Es complicado liberarme de su agarre ya que dejaría caer mi bandeja y ella aún no coge la suya.

-Hola enamorado - no me gusta ese mote, me recuerda a los profesionales del año pasado, ellos me decían así, y luego de que murieran nadie me ha dicho así. - ¿Cómo andas? Vi que dejaste a Brutus bastante picado, eres bueno con los cuchillos -

-Gracias, tú eres buena con el hacha - digo, recordando la manera que tiene para mover su brazo despedazando cosas. Johanna me sonríe coqueta y habla, arrastrando las palabras en un tono sugerente.

-Te ofrezco una clase de hacha si tú me das una de combate cuerpo a cuerpo - muerde su labio, y me doy cuenta de lo sensual que le sale el mismo gesto a Katniss, aunque el de ella es natural y nada premeditado. - ¿no te gustaría una compañera que te siguiera el ritmo? - su tono es sugerente pero veo a Finnick reír y con eso sé que es una broma así que le sonrío y contesto algo coqueto.

-Descuida, hace tiempo encontré a mi compañera perfecta - y con eso me libero de su brazo y camino hacia Katniss. Su rostro está ceñudo pero aún así acepta mi abrazo torpe. Equilibro mi bandeja y camino a su lado.

-Estás sudado Peeta - ríe cuando froto mi cuerpo contra el de ella y la tomo de la cintura para caminar a la fila de la comida.

-Cuando estamos solos no reclamas por mi sudor - Katniss se sonroja y me da un golpe ligero en el hombro. Mira hacia los otros Vencedores que están sentados todos juntos en la mesa larga.

-¿Cómo vas? - digo, logrando que su atención se centre en mí.

-Bien, todo va bien. Me gustan los tributos del tres - dice, mientras toma algo de estofado de una olla grande - Wiress y Beetee.

-Lo demás se los toman a broma - digo, recordando el tono de burla en Gloss.

-¿Por qué no me sorprende? - su tono es algo hostil pero lo dejo pasar y sigo hablando.

-Johanna les dice Majara y Voltios - técnicamente no fue ella quien les dijo así pero quiero ver hasta que grado está enfadada.

- Y entonces yo soy estúpida por pensar que podrían ser útiles. Por algo que Johanna Mason dijo mientras se estaba embadurnando los pechos para la lucha.

― De hecho creo que el apodo ha estado circulando durante años. Y no lo dije como un insulto. Sólo estoy compartiendo información. - está enfadada así que evito hacerla enojarla más.

― Bueno, Wiress y Beetee son listos. Inventan cosas. Pudieron decir que han puesto un campo de fuerza entre nosotros y los Vigilantes. Y si tenemos que tener aliados, los quiero a ellos. ―

Lanza el cucharón al estofado, logrando que nos salpique a los dos. Suelto su cintura y mi bandeja la dejo sobre un carrito, tomando un par de servilletas para limpiar mi camiseta.

―¿Por qué estás tan enfadada? - pregunto y la miro mientras hace un puchero con su boca― ¿Aún estás molesta por lo del elevador? Lo siento. No pensé que te molestaría tanto -

―Olvídalo ― dice sacudiendo la cabeza ― Es por un montón de cosas.- sé a lo que se refiere pero pensé que el tema había quedado zanjado anoche.

― Darius - digo.

― Darius. - confirma Katniss y luego sigue -Los Juegos. Haymitch obligándonos a formar equipo con los demás.- Sé que a Katniss le molesta depositar su confianza y más, su vida en las manos de alguien más pero entiendo perfectamente por qué necesitamos aliados. No podemos ser sólo ella y yo en la arena.

―Podemos ser sólo tú y yo, ya lo sabes -Digo, para que ella crea que le estoy dando la razón y baje su defensa.

―Lo sé. Pero tal vez Haymitch tenga razón. No le digas que lo dije, pero generalmente la tiene, en lo referente a los Juegos - río porque está más relajada y le rodeo las caderas con mi brazo.

―Bueno, tú puedes tener la última palabra sobre nuestros aliados.- eso es mitad cierto ya que necesito que seamos más de dos en todo caso. Y para mí Finnick es el mejor aliado que podríamos querer, y aunque a Katniss no le caiga bien, Johanna también es una buena oportunidad para mantenernos con vida en la arena.- Pero justo ahora, me inclino por Finnick y Chaff, tal vez Seeder. -

― Me parece bien Seeder, Chaff no. Aún no, en cualquier caso.- deja a Finnick fuera y sé que quiere evitar el tema pero yo necesito que entienda y que lo considere. Finnick es nuestra mejor chance para salir de la arena.

-¿Y Finnick? - digo. Katniss deja el vaso de néctar que estaba cogiendo y me mira algo culpable.

-No lo sé Peeta, ¿Lo quieres como aliado? - dice ella.

-Confio en Finnick, Katniss y me gustaría que tú también lo hicieras - me paso las manos por el cabello y evito mirarla de frente - Le confiaría tu vida Katniss. Es al único hombre en esa arena a quien le confiaría tu seguridad - Katniss suspira y me mira algo apenada.

-Sabes que estimo a Finnick pero no sé si sea buena idea que seamos aliados. En algún momento tendremos que matarlo si queremos que uno de los dos salga con vida de allí - suspiro y no sigo insistiendo. No por el momento.

-Bien, de acuerdo - Katniss me mira apenada y comienza a hablar pero la interrumpo antes que quiera decirle secretos que sé que ella jamás será capaz de guardar.

― Ven, vamos a comer. Te prometo que nadie te besará - digo mientras tomo mi bandeja y camino con ella a mi lado.

Sé que no es el momento. Pero algún día cercano lo será para decir la verdad.

-O-

Nos pasamos toda la tarde entrenando con Finnick y sé que no sólo Katniss nota nuestra camaradería sino que también los demás tributos. Le enseño la técnico para lanzar cuchillos y luego practicamos lucha. Y es divertido. O por lo menos lo es para mí. La única persona hasta el momento que me ha derrotado en un combate justo ha sido Connor y ahora que estoy aquí, encuentro rivales que son lo suficientemente buenos como para que saque todo lo que tengo dentro.

Comienzo con Finnick mientras Katniss se va con los del 8 al puesto de insectos comestibles y cuando ya lo he derribado tres veces al hilo llega Gloss. Tiene una excelente técnica y si no fuera por el entrenamiento que tuve con mis hermanos, tanto Nathan como Connor durante la escuela, él me hubiese derrotado hace mucho tiempo. Pero en vez de eso soy capaz de lanzarlo al piso en una llave y al final acaba en el piso frotándose el cuello. Lo ayudo a ponerse de pie y él me da la mano luego de eso. Pero su mirada cambia, es casi como si hubiese pintado una diana en mi cabeza con esto.

-Eres muy bueno Peeta - dice mientras se sacude los pantalones deportivos - no recuerdo verte luchar así en tus Juegos -

-No, no llegué a considerarlo necesario - él asiente y se va al puesto de hamacas con su hermana Cashmere. A los minutos llega Katniss y se ponen a trabajar los tres.

No pelee de esa forma en los Juegos, es verdad pero fue porque no quería ser una pieza más. Ahora es distinto. Ahora hay más cosas en juego que nuestras vidas. Está nuestro futuro y el de nuestras familias. Está el bien de los distritos y la oportunidad de tener hijos sin que estos sean enviados a los Juegos del Hambre. Ahora pelearé con todo lo que tengo si eso asegura una vida para mí y para Katniss.

Me paso la tarde peleando con los tributos que se quieren probar. Brutus, el tributo del 9 y el del 10. Los del 5 y al final termino rendido, sentado viendo como Katniss se dirige al tiro con arco. Katniss por otro lado se va con Enobaria y luego con Mags con quien esta un buen rato aprendiendo a hacer anzuelos. Al final se rinde, y termina por dirigirse al puesto de arco y flecha.

Me pongo de pie, porque siempre es entretenido mirar a Katniss disparar. Ella saca flechas de su carcaj y sigue y sigue. Dándole a 5 pájaros seguidos sin fallar.

Cuando se da cuenta, casi todos los tributos de la sala la están viendo y con eso termina el entrenamiento del primer día. Yo la tomo de la mano y salimos de la sala de entrenamiento.

Ambos nos metemos al elevador y Katniss me mira con una ceja levantada.

-¿No se supone que no puedes atacar a otros tributos antes de los Juegos? - yo me encojo de hombros y luego la atraigo a mí.

-No es contra las reglas si ellos me piden clases de combate - ella ríe ligeramente y me coloca las manos en la nuca.

-Pues jamás te había visto pelear de esa manera - dice mientras besa mi nariz. Es leve, casi como el toque de una pluma y me encanta tanto que cierro los ojos por inercia.

-Y yo jamás te había visto disparar así - digo y la miro a los ojos con el ceño fruncido - no me gusta que todas las miradas estén en mi esposa - Katniss sigue besando mi rostro hasta llegar a mis labios y besarlos leve.

-Ahora ya sabes lo que siento con Johanna y todas esas fans ridículas que tienes - y con esa última oración las puertas se abren en nuestro piso.

Llegamos a nuestra habitación y en ella nos damos un baño, nos secamos y nos colocamos ropa limpia para la cena.

Cuando me estoy colocando la camiseta, Katniss lleva sus dedos a mis costillas y presiona con fuerza. Y yo emito una queja cuando comprendo el por qué.

-Auch - Katniss vuelve a repetir la acción y sus dedos se hunden más en mi carne logrando que me aparte. - Kat eso duele - digo y miro mi torso. Justo donde termina la caja torácica hay tres moretones del tamaño de un puño. Están rojos por los costados y en algunas partes ya ha tomado un tono púrpura.

-Dejaste que te golpearan - dice Katniss mientras se da la vuelta y me rodea para tomar una liga y hacerse su trenza de siempre.

-No fue con intención, debe haber sido con Brutus, él fue el último y estaba bastante molesto - digo mientras hago presión con las yemas de los dedos en la piel amoratada. - Estará bien en unos días, le diré a Portia que me consiga crema - y con eso ambos salimos al comedor donde Effie y Haymitch nos esperan para cenar.

-Más de la mitad de los tributos quieren tenerlos de aliados - dice apenas nos ve entrar. - Y no creo que sea por tu fantástica personalidad - esto último lo suelta con algo de burla que me hace reír hacia dentro.

- La vieron disparar, - digo orgulloso mientras tomo asiento en el sillón y jalo a Katniss para que se siente en mis piernas. - Fue fantástica, creo que también haré una solicitud formal - Katniss se remueve en mi regazo y me da un zape en la frente. Yo me río por su actitud y la apego más a mí.

-No te rías tanto Chico - dice y yo paro mientras Katniss le presta atención a nuestro mentor - el distrito uno y dos te quiere de aliado también, al igual que el cuatro y el once. - Esas son las personas con las cuales hablé hoy, y con la que en su mayoría pelee en lucha libre - Todos están bastante adoloridos y sorprendidos por tu forma de pelear - dice riendo a lo que Katniss lo secunda. - Lo que me hace pensar que estarán bastante bien acompañados en la arena. ¿Alguna alianza? - miro a Katniss y ella a mí. Asiente levemente y yo tomo eso como una victoria personal.

-Si, con el distrito 4- Haymitch me sonríe, es un acuerdo mutuo. Y ambos lo sabemos.

-Bien, ¿sólo con ellos? - Katniss asiente antes que yo pero con eso es suficiente. Sé que con Finnick cerca y todos los aliados que tenemos podré sacar a mi esposa con vida del Vasallaje.

Después de eso, ambos somos incluidos al estrecho círculo de los Vencedores. Durante los siguientes dos días pasamos tiempo con casi todos los tributos que van a la arena. Con ayuda de los adictos pintamos a Katniss en un campo de flores amarillas. Es un trabajo tranquilo que me ayuda a concentrarme y a pensar en otra cosa que no sean las alianzas y los enfrentamientos.

Miro a mi esposa sentada frente a mi, con la mayor parte del cuerpo cubierto por pétalos de flores. El color dorado esta por todas partes y en algunas ocasiones aprovecho de besar sus párpados y sus labios. Los adictos cubren sus brazos, su espalda, para quedar de la misma manera que un campo de flores. Termino de pasar los dedos por sus labios y con eso esta listo.

-Quedaste preciosa amor - digo en un susurro para que sólo Katniss oiga.

Ese es probablemente un momento que retendré siempre en mi memoria. Katniss y Finnick intercambian clases de arco por las de tridente.

Yo hago lanzamiento de lanza con Brutus y aprendo a hacer nudos con Mags. Y con cada día que pasa, descubro que no quiero herir a ninguno de ellos, porque todos son personas que valen la pena salvar. Al final del último día todos tenemos sesiones privadas. Son quince minutos ante los Vigilantes para sorprenderlos con nuestras habilidades pero es difícil pensar en algo nuevo que mostrarle. Hay muchas bromas sobre ello en la comida. Lo que podremos hacer. Cantar, bailar, desnudarnos, contar chistes. Mags decide que simplemente se va a echar una siesta. No hay nada nuevo, todos ya pasamos por esto con anterioridad, todos somos Vencedores.

Con Katniss no sabemos exactamente que hacer. Yo podría hornear alguna tarta digo en el almuerzo logrando la risa de los demás. De a poco el comedor se va quedando más y más en silencio a medida que los tributos van saliendo para su actuación.

Katniss y yo nos quedamos solos al fin y el efecto es casi inmediato. Se inclina hacia mi y toma nuestras manos sobre la mesa.

― ¿Ya has decidido lo que vas a hacer para los Vigilantes? -digo. Katniss sacude la cabeza y suelta una pequeña risa.

- Ya no puedo usarlos como blanco de tiros este año, por eso del campo de fuerza. Tal vez haga anzuelos o muestre los nudos, ¿Y tú? - dice mientras acaricia mi cabello, ordenando los rizos rubios que de vez en cuando caen en mi frente.

-Ni idea. Me gustaría hornear algo, una tarta o algo de pan. Sé que obtendría un 12 por ello - Katniss sonríe y asiente para hablar otra vez.

-Haz algo de camuflaje - dice como sugerencia aunque lo cierto es que no suena tan convencida.

― Si es que los adictos me han dejado algo con lo que trabajar ― digo casi sonando enfadado― Han estado pegados a esa estación desde que empezó el entrenamiento. -Katniss ríe y me besa la comisura de los labios. Aún nos queda un rato juntos así que se sienta en mi regazo y acaricia mi nuca mientras yo hago lo mismo con su espalda y su cintura. Estamos así unos minutos hasta que Katniss habla con su boca pegada a mi pecho.

― ¿Cómo vamos a matar a esta gente, Peeta? - sus dedos hacen figuras imaginarias en mi pecho y luego vuelve su vista a mí.

― No lo sé. ― digo y apoyo mi cabeza sobre la suya. No lo sé, y no quiero averiguarlo. He intentado por todos los medios mantenerme alejado de estas personas, establecer lazos solamente con los que sé, serán mis aliados pero es casi imposible no acercarme a ellos cuando son los únicos que nos pueden comprender. Sólo los Vencedores han vivido lo mismo que nosotros.

― No los quiero como aliados. Sólo a Mags y a Finnick, y es complicado aceptarlos porque los estimo. Les tengo cariño. ¿Por qué quiso Haymitch que los conociéramos mejor? Lo hará mucho más duro que la última vez. Excepto por Rue, tal vez. Pero supongo que da igual, en ningún caso habría podido matarla. Se parecía demasiado a Prim. - acaricio su cabeza y beso cada parte que alcanzo de su rostro. Sé que la pone triste hablar de Rue, y de Prim, así que sólo la mantengo contra mí. Pienso inevitablemente en Rue, en su cabello oscuro y en su piel de canela. En su sonrisa y en la manera en que se deslizaba por los árboles que parecía volar. Pienso en si familia, en el dolor que debe haber sufrido por la muerte de su hija, de la misma manera en que sufrió mi propia familia cuando murió Nathan. Fue exactamente el mismo sentimiento de desolación que me embargó cuando murió mi hermano. Y fue de la misma manera, nadie pudo frenar su muerte, no importa lo inocente o joven que fuese. A nadie del Capitolio le importaba.

Alzo la cabeza y Katniss me mira fijamente. Mi ceño se frunce y es casi instantánea la idea que brota en mí. Muchas cosas malas aparecen, casi evitando que me decida hacer lo que deseo hacer pero luego pienso y pienso y sé que es lo correcto. Es por Nathan, por Rue. Por aquellos niños que han muerto en la Arena. Ellos deben sentirse responsables de sus muertes aunque sea un momento. Deben sentir esa culpa que se aloja en tu estómago y te aprieta el corazón sin piedad.

― Su muerte fue la más despreciable, ¿no? - digo, intentando distraer su atención de la idea que va tomando fuerza en mi interior. Evitando que mis ojos revelen lo que esconden.

― Ninguna fue muy bonita ― dice y con eso, ambos damos por zanjado el tema. Katniss se aferra a mí y yo la sujeto como si mi vida se fuese en ello.

Después de otros minutos, me llaman. Beso a Katniss en la frente y camino hasta la sala de entrenamiento. La puerta se abre automáticamente cuando me acerco y apenas hago acto de aparición, miro hacia arriba, viendo a los Vigilantes en la misma actitud que el año pasado. La última en entrar fue Seeder pero no debe de haber hecho algo particularmente emocionante. Todos los Vigilantes están charlando entre si que ni siquiera reparan en mi persona. No me molesta en absoluto. Tendré la atención que quiero en unos minutos.

Plutarch Heavensbee me mira significativamente mientras camino por la sala y asiente para gritar a través del campo de fuerza que nos separa de ellos, dando su autorización para empezar.

- Señor Mellark tiene quince minutos para hacer su demostración - y con eso comienzo.

Me quito la chaqueta del buzo negro y me pongo a trabajar. Me acerco al puesto de camuflaje en donde hay una vasta colección de pinceles y de pinturas. No me importan muchos los pinceles en este caso así que tomo la mayor cantidad de frascos de tintes y los dejo en el suelo. Abro el color negro y así voy con cada color. Arrojo el canela al suelo y comienzo a darle la forma del rostro. Redonda y con las facciones aún no marcadas debido a la juventud de la persona. Sus párpados algo más oscuros que están cerrados, en una expresión que podría ser de sueño sino fuera porque no está realmente dormida.

Luego trazo su cuerpo pequeño, sus hombros delicados, sus piernas y sigo hasta que el cuerpo esta completo y cubierto de flores silvestres de todos los colores que tengo a la mano. Y sigo, sigo pintando y en algún momento, siento que ya no es a Rue a quien pinto. Sino que a mi hermano. Dios, cuánto echo de menos a mi hermano. A su sonrisa. A sus palabras de afecto. A ese tono juguetón que tenía su voz. Inexplicablemente el cuerpo de Rue adquiere agujeros de bala, pequeños, y casi imperceptibles pero yo sé que están ahí y que son iguales a los que tendría mi hermano cuando murió.

El tiempo suena justo cuando termino las flores sobre sus manos cruzadas sobre su pecho. Me enderezo y contemplo el pequeño cuerpo de Rue, cubierto de flores y de ligeras marcas de bala en su cuerpo. Su expresión es de calma y tranquilidad. La única que podrá tener una persona que vive en Panem, en los distritos que se mueren de hambre.

Mis manos están cubiertas de pintura pero no me importa en lo más mínimo. Me doy la vuelta y ahí veo los rostros sorprendidos, enojados, y shockeados de los Vigilantes. Pero veo algo de reconocimiento en los de Plutarch Heavensbee. Una pizca de esperanza y de avaricia. No hago nada más que mirarlos fijo, intentando transmitir todo la culpa a ellos. Por la muerte de tantos tributos en la historia de los Juegos, por esa gente que ha muerto de hambre en los distritos, por esa gente como el padre de Katniss y el de Gale, que murieron en las minas, encerrados en las fauses de la tierra. Trasmito una pequeña parte de la culpa que siento por la muerte de Nathan, porque mi hermano no merecía morir ni tampoco Rue, o Cato, o Clove, o Marvel o Glimmer. Thresh. La Comadreja. Eran personas que merecían tener una vida larga y feliz al lado de las personas que los amaban pero el Capitolio los mató y les quitó la posibilidad del futuro.

Pero yo no dejaré que me quiten eso a mí, o a Katniss o a Finnick. Sobreviviré, sacaré a las personas que me importan de esa arena y nos levantaremos para luchar.

Me doy media vuelta y salgo sin decir una sola palabra, con los puños tan apretados que me llegan a doler.

Porque tienen que ser responsables por sólo un momento.

-O-

Nuestro piso está desierto cuando llego. No hay señales de mi mentor y menos de nuestra escolta. Mejor así, no quiero dar explicaciones aún. No debe de pasar mucho tiempo antes de que Katniss llegue así que me dirijo hacia nuestra habitación y cierro con un portazo.

Tengo el cuerpo cubierto de sudor y de pintura así que me deshago de la ropa y me dirijo al baño, frustrado conmigo mismo. Mis dedos están aceitosos debido a la mezcla de la pintura al óleo pero no me molesta. La pintura siempre ha sido una extensión de mí, de la misma manera en que lo es el arco de Katniss.

Me paro frente al espejo de cuerpo completo y suspiro. Estoy agitado por la subida de adrenalina pero también sé que estaré muerto en la noche. Mis emociones me están venciendo de tantas maneras distintas. Me paso la mano por el cuello tenso y luego por el cabello transpirado. Las marcas de pintura sobre mi piel son casi instantáneas y me gustan. Me agrada la manera en que mi piel se marca por algo tan simple como la pintura porque mi alma está marcada por cosas más duraderas que un simple color. El azul cielo marca mi hombro y luego de la misma manera en que dibuje a Rue, dibujo con el resto de pintura en mis dedos, mi cuerpo. Con el anular hago la figura de una nebulosa, que marco con púrpura y rosa hasta formar una galaxia en mi pecho. Un universo de pensamientos que me absorbe sin compasión.

Suspiro y hago lo de siempre, analizar las cosas luego del error. Lo que hice fue literalmente escupir sobre los Juegos del Hambre. Fue tomar en mis manos el patriotismo del Capitolio y arrojarlo en sus caras. Nosotros no tenemos permitido pensar en ello, en una rebelión. Nosotros no éramos nada para salir con ideas de liberación y paz. Pero lo hice, pensé en ello y saqué mi furia y mi resentimiento pintando a quien había sido la chispa de todo. Fue Rue quien le dio el coraje a Katniss para desafiar al Capitolio. Fue ella la que nos estaba dando la esperanza. Peleábamos por todas esas personas que no podian defenderse. Fue por ella.

Me meto en la ducha, programando un ciclo fuerte de limpieza, dándole un toque de limón al agua que me relaja y me hace bajar los hombros con tranquilidad. Lavo mi cuerpo con una esponja pero evito quitarme la pintura de las manos por el momento. Y pareciese ser que los tintes los entienden porque no salen ni con todo el jabón del Capitolio.

Estoy un buen rato en la ducha, sólo sintiendo el agua correr por mi cuerpo hasta que escucho como la puerta de la habitación se cierra. Katniss. Me relajo y hago algunos ejercicios de respiración antes de salir. Sé que empeore las cosas para nosotros en la Arena pero no me encuentro arrepentido por ello. No me siento mal por la demostración de intenciones que hice y espero que Katniss lo comprenda.

Salgo de la ducha y me paro sobre la alfombrilla, que lanza chorros de aire caliente que secan mi cuerpo en segundos. Agarro una toalla y la froto contra mi cabello mojado y salgo completamente desnudo. Katniss tiene una expresión de desafío en su rostro y no parece darse cuenta de mi presencia hasta que toco ligeramente su cintura.

-Hey - digo mientras pego mi frente a la suya. Katniss desliza sus manos por mis hombros, sin preocuparle mucho mi desnudez, acercándome a ella. Mis manos se quedan en sus mejillas rosadas y mis ojos se atraen a los suyos.

-¿Cómo te fue? - levanto y dejo caer los hombros, no dándole importancia por el momento y beso su boca. Mis labios, ya acostumbrados a sus besos, acarician su boca, su labio inferior y luego atacan el de arriba. Mis ojos se cierran por inercia y me quedo disfrutando del sabor de Katniss. - A mí tampoco me fue de maravilla - dice, jalando mis cabellos húmedos entre sus dedos finos. - ¿Por qué tardaste tanto? - su ceño se frunce y me lanza una mirada curiosa.

-Hablemos luego, ve a darte un baño, pronto será hora de la cena - mis labios besan sus mejillas, sus párpados, y su nariz y Katniss asiente, dándome la razón.

-De acuerdo - dice y se separa de mí con un sonrojo adorable en sus mejillas. Entra al baño y deja la puerta abierta mientras se desviste y se mete a la ducha.

Reprimo las ganas enormes que tengo de meterme con ella en la ducha y me visto con unos pantalones azules y una camiseta blanca de cuello redondo. No me coloco zapatillas, prefiero andar descalzo. Me dejo caer en la cama, con los brazos tras mi cabeza y cierro los ojos. Intentando olvidar todo. Hay demasiadas cosas en mi mente que me impiden conciliar el sueño de una buena forma. Me encuentro agotado de tantas maneras distintas que a veces me pregunto como es que no colapso o como Katniss no lo hace. Ambos nos vemos sometidos a mucha presión y recién tenemos 17 años. Los problemas que tenemos no son los normales. No nos preocupamos por la comida en la mesa o el trabajo para después de salir de la escuela. Nosotros nos preocupamos de revoluciones y sobrevivir. De nuestro matrimonio.

Escucho un golpeteo en la puerta, insistente, que se detiene para luego dejar paso a la voz aguda de nuestra escolta.

- Peeta, Katniss, la cena está servida - dice para salir por el pasillo donde se pierde el sonido de sus tacones súper altos. Me enderezo en la cama, estirando mi cuerpo entumido y miro hacia donde sale Katniss, vestida sólo con una toalla que cubre su cuerpo hasta los muslos cremosos. Sus piernas morenas son letales cuando camina hacia el armario, no demasiado preocupada por mi gran escrutinio. Sus pantorrillas son definidas, y sus muslos son atléticos y apetecibles. Su cadera se ve ancha por las toallas y luego sigo subiendo por su cintura estrecha y sus pechos redondos.

- ¿Ya me observaste bien? - sonrío mientras observo a mi esposa que ríe ligeramente. Me coloco de pie, y me acerco a ella, rodeando la cama y atrayéndola de la cintura, pegando su cuerpo desnudo al mío.

-No sabes lo hermosa que te ves vestida así - digo mientras miro fijamente el nudo que evita que caiga y quede completamente desnuda frente a mí. Sería tan sencillo.

- No estoy, técnicamente vestida Peeta - yo sonrío y beso sus labios entreabiertos y me deleito con el sabor de su lengua. Su boca sigue siendo igual que exquisita que la primera vez que nos besamos en aquella cueva en nuestros primeros Juegos. De eso ya pasa casi un año que ha sido el más largo de mi vida. No hago el beso largo ni lo suficientemente caliente porque estoy más que seguro que Effie hará un escándalo si no nos damos prisa. Dejo pequeños besos en su boca y un último en su mejilla. Casto pero que a la vez está lleno de segundas intenciones.

- Te espero en el comedor - Katniss asiente y cuando me doy la vuelta escucho la toalla caer el piso con un ruido seco. Me veo muy tentado en darme la vuelta y cubrirle el cuerpo con mis besos, pero detengo el hilo de mis pensamientos y salgo al pasillo respirando entrecortado. Esa chica es capaz de nublarme completamente el juicio. De pensar y hacer cientos de cosas que jamás se me ocurrirían.

Llego al comedor donde están nuestros estilistas esperando por nosotros. Effie tiene una pequeña copa con un líquido ambarino y Haymitch está con su típica copa en la mano, bebiendo desde ya. Portia me dirige una mirada y se acerca a mí, haciendo sonar sus tacones en el piso. Viste un vestido dorado que resalta el tono de su piel y reconozco el mismo delineador que usa Cinna sobre los ojos.

Cuando está a un metro de distancia se fija en las manchas que no me he esforzado por sacar de mis manos y luego me manda una sonrisa algo dudosa. Sé que quiere decirme algo, que quiere preguntarme por la sesión privada pero soy salvado por las manos de Katniss que se deslizan por mi abdomen. Reconozco el olor a pinos y con un toque de orquídeas del jabón del Capitolio que a ella le queda de maravilla. Me doy la vuelta sin soltar sus manos pequeñas y le beso la coronilla húmeda.

- Tu cabello está mojado Katniss - digo mientras mis manos se dirigen a sus hebras castañas. Hago presión en su cabello y el agua se escurre por mis dedos.

-Se secará solo, vamos a comer, tengo hambre - y con eso asiento y todos nos sentamos en la mesa. Haymitch en una de las puntas de la mesa y Effie en la otra. Katniss al lado derecho de nuestro mentor y yo a su lado y Cinna y Portia al frente nuestro.

La cena es igual de buena que siempre pero no quiero llegar al trasfondo de la conversación que habrá hoy mientras comemos. Aún no quiero arrojar la bomba con mi error.

Nos sirven una pasta con verduras pequeñas y una salsa encima que tiene trozos de carne jugosa. Y nuestra Avox está terminando de servir vino para ellos y zumo de naranja para nosotros cuando Haymitch habla.

- Bueno, ¿Cómo les ha ido en las sesiones privadas? - dice sin andarse con rodeos. Juega con el licor en su copa, haciéndolo girar por las paredes de cristal y nos dirige una mirada algo sospechosa. En especial a mí.

Veo que Katniss se remueve algo incómoda en su sitio y me extraño bastante. Está nerviosa y se nota cuando muerde sus mejillas por dentro y juega con los dedos sobre la mesa, sin darse cuenta que casi todos han dejado de comer por mirarla a ella. Me mira por el rabillo del ojo , ansiosa en momentos y luego se gira en su silla, quedando justo frente a mí. Ahora ya no es el centro de atención y lo sabe. ¿Qué habrá hecho que está tan nerviosa? ¿Habrá vuelto a dispararle a los Vigilantes? No, no tiene sentido, está el campo de fuerza que los separa de nosotros, y si hubiese disparado la flecha hubiera rebotado sin más.

Pasan un par de segundos de tenso silencio cuando Katniss me mira y me señala con la barbilla.

- Empieza tú, debe haber sido algo realmente grande, tuve que esperar media hora para poder entrar - su tono de voz es algo acusador, lo sé pero no parece molesta, sino que curiosa como sólo ella es.

Se demoraron bastante en borrar la pintura, y sin querer me imagino a los ayudantes fregando, intentando quitar algo que estaría siempre en la memoria colectiva de todos. La culpa es algo que pesa para siempre. Y que siempre está, no importa cuanto queramos borrarla. Me imagino a los Vigilantes, tan enfadados y luego recuerdo a Plutarch Heavensbee, el Vigilante en Jefe y en el plan que hay para el Vasallaje. Tal vez se arrepintió de salvarnos la vida y puede que haya sido por mi culpa, por el ridículo sentido del honor que dice mi madre que tenemos los hombres Mellark.

Ahora si que la regué.

-Bueno, - digo intentando regular el tono de mi voz y evitando la mirada acusadora y pesada de mi mentor - hice lo del camuflaje Katniss. Bueno, más o menos, o sea, usé los tintes - mi voz comienza a sonar algo extraña y me esfuerzo por controlarla.

Frente a mí Portia se inclina entrecruzando sus delgados y finos dedos y me mira inquisidora. Sus ojos con la línea dorada sobre el párpado me observan y sé que sabe que algo pasa, es mi amiga, me conoce.

-¿Para qué usaste los tintes Peeta? - pregunta curiosa. Cinna y Effie se inclinan en la mesa de manera imperceptible cuando voy a hablar y noto que mi mentor también me presta bastante atención.

- ¿Pintaste un cuadro? - dice, pregunta Katniss. Y me reprendo otra vez en mi cabeza. ¿Cómo no se me ocurrió que podían dejarlo ahí para alterar a Katniss? ¿Qué podían haberlo dejado para lastimarla?

-¿Lo viste? - y hasta yo encuentro la preocupación en mi tono de voz. Katniss me mira y parpadea antes de hablar y de tomar mi mano sobre la mesa.

- No, pero hicieron hasta lo imposible por taparlo - y la tranquilidad es casi absoluta en mi mente.

- Bueno, es la norma Katniss. No pueden dejar que otro tributo sepa que hizo el otro - dice nuestra escolta con voz pomposa - ¿Qué pintaste Peeta? ¿Un retrato de Katniss? - y mi ceja se levanta de una forma algo cómica. Un retrato de Katniss, jamás se me pasó por la cabeza esa idea.

-¿Por qué iba a hacer un retrato mío? - dice enfadada mientras aprieta mi mano y elimina el rastro de brillo infantil de los ojos de Effie.

-Para demostrar que hará hasta lo imposible por salvarte - ¡Vaya forma de salvar a tu esposa! ¡Poniéndole una diana en la cabeza para marcarla de objetivo! - Eso es lo que piensan todos en el Capitolio. ¿No es acaso por eso que se presentó de voluntario? -

Katniss frunce el ceño y está a punto de replicar cuando vuelvo a tomar la conversación en mis manos antes de que mi esposa decida empezar una discusión.

- En realidad pinté a Rue - digo y bajo imperceptible la cabeza, evitando el contacto visual con mi mentor - La pinté con el aspecto que tenía cuando Katniss la cubrió de flores - y el silencio es oprimente. Es como un montón de frustración, de decepción que cae sobre mí.

Me armo de valor y levanto la vista a mi mentor que tiene el ceño fruncido y la copa a punto de hacerse trizas en su mano. Si es que no estoy en el suelo, con un labio partido o el ojo morado es porque los Juegos son en dos días y Haymitch espera que alguien más me mate por idiota.

- ¿Y qué pretendías lograr con eso exactamente? - dice con los dientes apretados y el gesto ridículamente enfadado.

-No lo sé - digo y sé que es bastante estúpido que diga eso en una situación como esta - Sólo quería hacerlos responsables aunque sea por un momento. Responsables de la muerte de esa niñita - y de la muerte de mi hermano pienso hacia mis adentros. La de mi hermano, la de Rue, la de Cato, Glimmer y Thresh. Todos aquellos que no merecían morir tan jóvenes en una arena, desangrados, envenenados, mordidos por mutos. Solos.

Y ahora parece que Effie va a llorar en serio pero no me preocupa su expresión, me preocupa la de Katniss, tan tranquila y con un toque de culpabilidad en su mirada. Como si fuéramos cómplices de una travesura.

- Eso es terrible Peeta. Pensar así... Está prohibido - dice y yo rebato en mi cabeza. Si, está prohibido pero eso no significa que por estarlo nadie lo va a pensar. Porque es así, todos los que sufren y pierden a alguien en esa arena saben de quien es la culpa. - Sólo te estás buscando más problemas para ti y para Katniss - dice y bajo la cabeza, frustrado por mi ataque de irracionalidad.

- Tengo que estar de acuerdo con Effie en esto. ― Dice Haymitch y sé por el tono de su voz que esperaba más cooperación de mi parte. Un toque de seriedad al asunto. Portia y Cinna permanecen callados, mi amiga en general no hace más que mirarme, pero sus rostros están muy serios. Es lógico que tienen razón. Ya somos el principal objetivo de estos Juegos y lo que hago es arruinarlo aún más.

Miro a Katniss a mi lado y luego de sonreirme, vuelve la cabeza a la mesa y suelta sin ningún problema lo que ella hizo en su sesión privada.

― Supongo que este es un mal momento para mencionar que ahorqué a un maniquí y le pinté el nombre de Seneca Crane― dice mi esposa para guiñarme el ojo luego. La desaprobación completa de la sala se remueve de mí y queda sobre Katniss que juega con mis dedos sobre la mesa. Las reacciones son tan parecidas a las de una rato que no puedo evitar sonreirle.

― ¿Tú... ahorcaste... a Seneca Crane? ― Dice Cinna con un toque de cansancio en su voz.

― Sí. Estaba demostrando mis nuevas habilidades para atar nudos, y de alguna forma él terminó colgado - dice mientras se tira el cabello hacia atrás y evita mirar a Haymitch de la misma manera en que lo hice yo.

― Oh, Katniss. ― Dice Effie con una voz ahogada que demuestra que está a punto de llorar. ― ¿Cómo sabías siquiera acerca de eso? -

―¿Es un secreto? El Presidente Snow no actuó como si lo fuera.- dice con una inocencia fingida que es obviamente actuada para no molestar más a nuestra escolta - De hecho, parecía deseoso de que lo supiera. - y con eso Effie se levanta de la mesa con la servilleta azul cubriendo su rostro. ― Ahora he disgustado a Effie. Debí haber dicho que disparé unas cuantas flechas. - y mis dedos se cierran alrededor de los suyos y los llevo a mi boca donde beso la punta de cada uno de ellos.

―Pensarían que lo teníamos planeado.- digo mientras le ofrezco una sonrisa.

―¿No fue así?― pregunta mi estilista frotando sus párpados y manchándose los dedos con sombra para ojos en el proceso.

― No, ― dice Katniss mientras me observa fijamente, de la misma manera en que yo la miro a ella. -Ninguno de los dos sabía siquiera lo que iba a hacer antes de entrar. -

- Y es por eso que ustedes dos son tal para cual - Haymitch hace una especie de salud y se bebe la copa entera de vino en un segundo. Miro a mi esposa y sé que Haymitch tiene razón, porque los dos estamos igual de locos para desafiar al Capitolio de esa manera.

Terminamos la cena en un incómodo silencio pero que no es molesto para mí o Katniss, que casi hablamos con la mirada. Cuando terminamos, nos ponemos de pie y caminamos yo con un brazo rodeando sus hombros y el de ella enredado en mi cintura. Su cabello ya está seco y desprende un olor que me deja sin sentido durante segundos.

-Vamos a ver esas notas - dice Cinna y ambos le agradecemos el gesto con una sonrisa. Me siento en el sofá más grande con Katniss entre mis piernas, con su espalda pegada a mi pecho y una mirada preocupada. Effie se nos une y los 6 nos acomodamos para ver con Caesar Flickerman comienza a dar las puntuaciones de los tributos. Como es obvio el 1 y el 2 obtiene puntuaciones altas, al igual que Finnick y Johanna.

-¿ Han dado alguna vez un cero? - dice Katniss mientras se dedica a arrancar un hilito suelto de su camiseta de algodón. Cinna la mira y luego de enviarle una sonrisa comprensiva responde.

-Siempre hay una primera vez - y con eso nadie más vuelve a hablar hasta que el rostro de Seeder aparece en pantalla. Su puntuación es de un 6 y con eso empieza en distrito 12.

- Peeta Mellark, ganador de la versión 74, - dice y yo siento la mano de Katniss apretar la mía con fuerza. - Él obtuvo un 12 - y con eso hasta el conductor parece sorprendido. Ni siquiera respiramos en nuestro piso, nos mantenemos quietos y el shock inicial se acrementa cuando sale la foto de Katniss en pantalla. - Y por último, Katniss Everdeen de Mellark, vencedora de los Juegos anteriores, ella obtuvo un 12 - y con eso la mano de Katniss deja de hacer presión a la mía.

Dos doces, dos puntuaciones perfectas para un sólo distrito. Algo jamás antes visto en la historia de los Juegos.

La trasmisión finaliza con Caesar diciendo que los patrocinadores se han vuelto locos dejando dinero en las cuentas de cada Vencedor que tiene una oportunidad de ganar y nos invita a ver en dos días las entrevistas de cada tributo. Y con eso la televisión se apaga.

-¿Por qué lo han hecho? - dice Katniss mientras se pone de pie y comienza a dar vueltas en la habitación. Está obviamente confundida pero a mí me parece un movimiento astuto por parte de los Vigilantes puesto que el año pasado funcionó.

En los Juegos anteriores, le dieron a Katniss un gigante 11 que hizo que los profesionales la marcaran como el tributo a vencer aquel año. Porque sabían que Katniss era de temer. Y este año han vuelto a replicar la misma estrategia, y esa es dándonos un reluciente 12 que nos marca como los tributos a vencer este año.

- Para que los demás no tengan más remedio que ir por ustedes - dice Haymitch, casi conteniendo toda la ira que siente por nosotros, casi. - Váyanse a la cama, no puedo ni soportar ver sus rostros - Katniss y yo nos ponemos de pie y dejamos a los adultos en la sala, con nuestro mentor gruñendo a la distancia.

Caminamos por el pasillo con los dedos entrecruzados, a paso lento, evitando llegar a nuestra habitación. Cuando llegamos, cierro la puerta tras de mí y Katniss enrolla sus brazos en mi cuello, dejando su cabeza a la altura de mi cuello. Yo deslizo mis manos por su cintura, acariciando cada parte de su espalda, respirando su fresco aroma que evita que el tornado de emociones que tengo no se salga de mi cuerpo.

Y me siento tonto. Tonto por poner la vida de Katniss en peligro sólo por probar algo, por demostrar que no me podían manejar a su antojo. Que no me podían hacer de una pieza en sus juegos porque yo no soy un simple peón. Soy una persona, que tiene emociones, que toma decisiones y que a veces se equivoca. No soy una pieza en un tablero que ellos pueden mover y sacrificar a su antojo, yo soy alguien.

-Siento haber empeorado las cosas - dice mientras levanta su cabeza y me mira a los ojos. Tan compleja que siento que me atraviesa con su mirada plateada.

-No las empeoraste más que yo Preciosa - digo y beso su coronilla - ¿Por qué lo hiciste, en todo caso? - pregunto y ella refugia otra vez su rostro en mi pecho, mandando olas de calor por mi cuerpo.

-No lo sé - dice pero hay una nota de complicidad en su voz - ¿Para enseñarles que soy más que una pieza en sus juegos? - río y beso repetidamente su cabello castaño, recordando cuando le dije eso hace un año atrás. Cuando todo era diferente. Cuando nosotros éramos diferentes. Recuerdo que ninguno de los dos podíamos dormir por los Juegos, yo tenía las manos vendadas porque Katniss me había empujado contra una vasija que se rompió bajo mis palmas luego de confesarle mi amor ante todo el país. Estábamos en el tejado y corría mucho viento aquella noche y hablamos de lo que pasaría al día siguiente, de como cambiaríamos después de esto. Porque Katniss estaba dispuesta a hacer lo que fuera por volver con su hermana y yo sólo quería seguir siendo yo. Que nadie me utilizara a su antojo. Ella no había entendido que quería decir pero ahora si y me daba cuenta que ambos luchábamos por razones altruistas, por el bien del otro a costa del nuestro.

― Yo también - digo y le sonrío con dulzura. Katniss asiente y se separa de mí. Se acerca hasta el armario y saca una camiseta mía y se desnuda ante mí, cubriendo su cuerpo perfecto con la prenda. Yo sonrío cuando mueve sus caderas cuando camina y se deja caer en su lado de la cama.

Me quitó la camiseta y me deslizo a su lado, cubriendo su cuerpo con las sabanas, acomodándola en mi pecho desnudo.

-No digo que no vaya a intentarlo Kat, ya sabes, llevarte de vuelta a casa pero si te soy sincero... - digo y dejo la frase a medio completar. Sacudo la cabeza y acaricio el cabello de Katniss y juego con las puntas de su cabello suelto, regado sobre la almohada blanca.

- Si eres sincero, crees que el Presidente Snow haya ordenado muramos en esa arena pase lo que pase - dice mientras se acomoda para quedar a la altura de mi rostro.

-No niego que lo he pensado Preciosa - mis dedos se deslizan por el borde de su rostro moreno y vuelven a su hombro desnudo donde se queda haciendo dibujos sobre su piel.

-Fue un detalle muy lindo lo que hiciste hoy - dice Katniss, sin ser consciente de que la idea me la proporcionó ella, con esa manera que tiene de hablar de la pequeña Rue, la manera en que sufrió su muerte y en la forma en que siempre sueña con ella hasta el día de hoy.

-Tú fuiste la que me dio la idea Kat - ella parece no reaccionar y cuando lo hace no se da cuenta de la forma en que lo hace, en lo hermosa que se ve de esa forma.

-¿Yo? ¿Por qué yo? - y no sé como explicarle más lo que ella me hace sentir, o la manera en que hace sentir al resto.

-Katniss, no sabes el efecto que provocas en los demás, la manera en que todos se ven alterados cuando estas cerca - digo y ella frunce el ceño de la misma forma en que lo hace cada vez que yo digo que ella provoca reacciones complicadas de explicar. - Cada persona de nuestro mundo te está observando, viendo como brillas en medio de la oscuridad - digo y la aferro a mí, porque tengo miedo de perderla para siempre - y yo soy la persona más afortunada del mundo por estar a tu lado mi amor - ella enreda sus brazos en mi cintura y aspira con fuerza contra mi piel desnuda, causando que me estremezca por completo.

- Siempre me dices que causo sensaciones en las personas pero no te miras a ti Peeta - dice mientras yo niego levemente con la cabeza. - Tienes una habilidad especial para hacer que las personas te escuchen, que crean cada palabra que dices. La gente te oye Peeta, y tú con tus palabras eres capaz de mover masas - dice y se pasa el cabello tras la oreja con un sentimiento de culpa en su mirada. - Serías capaz de transformar el dolor en inspiración para los demás - no, no es cierto, yo probablemente no lo haría, tengo mucho que perder y lo único que me haría hacerlo sería perderla. Pero jamás dejaría que Katniss se separase de mí, porque moriría antes de vivir en un mundo sin ella. Si ella muriese no quedaría nada para mí en la vida. Nada.

- El único dolor que me provocaría alentar a las personas a revelarse sería el de perderte. - Katniss se muerde el labio, culpable porque lo ha pensando y eso me molesta, que este segura de que morirá y que yo no sufriré por ella cuando es mi vida.

-Podrías hacerlo, salir adelante, ayudarlos y... -

-Jamás, me escuchaste, jamás pienses en abandonarme Katniss - digo y clavo mi mirada en ella, sintiendo las lágrimas escocer mis ojos. - No soportaría perderte, no sé que haría si murieses. - tomo su rostro entre mis manos, abrumado por la sensación de pérdida y la obligo a mirarme. A que me muestre que aún hay vida en sus ojos y que su corazón sigue latiendo en ese cuerpo suyo. - Promete que no me dejarás Katniss - digo y sé que es egoísta pero no soportaría ni un segundo de mi vida si sé que ella está en otro mundo. Sería capaz de clavar me un puñal yo mismo si eso significa seguirla. - Te amo demasiado y no soportaría que te fueras y me dejarás aquí. Vamos a salir de esa arena Katniss, te lo juro - puede que ella no crea en mi promesa pero asiente con lágrimas en los ojos y me habla con la voz entrecortada.

-Te lo prometo, te prometo que jamás te dejaré Peeta - y con eso la beso, tan profundo y lleno de emociones, delineando cada centímetro de su boca, explorando y recorriendo esa cavidad que memorizo cada día. Juego con su lengua y la aferro a mí lo más fuerte que puedo, la acerco a mi cuerpo hasta que no soy capaz de ver el inicio de ella y el fin del mío. Sólo sé que somos partes de un todo, y que de la misma manera en que ella no viviría sin mí, yo no viviría sin ella. Sin esos ojos grises y esa sonrisa sólo para mí.

No podía explicarle que la amaba más que mi vida pero se lo demostraría siempre, le diría que no podía verla llorar, que no aguantaba verla sufrir. Le mostraría que la vida era buena si estábamos juntos y que si éramos dos no nos importaría que trajera la vida.

- Jamás me marcharé de tu lado Katniss - digo cuando mis pulmones no aguantan y mi frente se une a la de ella y se queda ahí. Y sé que no pediría estar en otro sitio más que en sus brazos cada noche de lo que me queda de vida.

.

.

.

.

.

Bueno, y en eso quedamos! Complicado cierto?

Les quiero comunicar a todos los que leen, los que lo hacen y comentan y los que no comentan que hasta el momento todos quieren que Peeta sea rescatado y que Katniss sea llevada al Capitolio. Bueno, dejaré esta incógnita planteada otra vez.

¿Quien debería ser rescatado de la Arena, Peeta o Katniss?

¿Qué más? Ah, si, responder comentarios xD

Empecemos por los del capítulo anterior que no pude responder antes

Lucy Mellark: Felicidades! Ganaste! Si! (Inserte sonido de trompetas aquí) Bueno, como ganaste tengo que darte un fic que será publicado en los últimos días de febrero, tenme paciencia porque no tengo pc y lo hago desde la tablet que es ciertamente estresante. Bueno, escribiste un comentario gigante pero intentaré cubrir todo lo que dijiste. Bueno si, en este fic se han tomado muy enserio el matrimonio de Katniss y Peeta y por tanto ante las leyes de Panem esta legalmente casados por lo que no les importa dañar sentimientos con colocarle el apellido de Peeta en este caso. Creo que es complicado en todo sentido porque pues a ellos los hiere en sobre manera ya que aunque se consideraban casados, Peeta dijo que él no se consideraba casado hasta el tueste. Otro punto que mencionaste fue que te gustaba el primer capítulo por como estaba contado. Ese capítulo en especial fue sacado de una canción de Enrique Iglesias y que me imagino siempre con Peeta cada vez que la escucho. Es como se siente él cuando sabe que Katniss da por sentado su amor hacia ella, como si supiese que él sería capaz de todo por ella aunque no sea retribuido. En un inicio era un sólo capítulo pero me emocione mucho en hacerlo que lo alargue más pues sólo estaba hasta el capítulo dos como fic. Luego salió más y más y ya vamos por el Vasallaje y me gusta el desarrollo de la historia y que haya gente que la lee a pesar de que THG haya acabado con las películas y libros, es una manera de mantener viva la llama de nuestro fandom. Ahora, bueno, Peeta sufrirá igual este o no en el Capitolio, lo siento pero así debe ser al estar separado de su amor y es por eso que estoy haciendo esta antesala de lo que pasaría en Sinsajo. Porque necesitamos una voz y esa voz es Peeta. Bueno, saludos preciosa y mándame un mensaje interno para que me expliques bien lo que quieres en la historia :D

Taivs: Preciosa! Descuida con la elección de tu futuro, yo era una arquitecta ficticia antes de ser matrona. Son cambios y creeme que todos pasamos por eso, por la terrible decisión del futuro pero estarás bien si confías en que es algo que te gustara y que harás 40 años de tu vida. En mi caso pienso que jamás debes de dejar de lado lo que te gusta hacer y es por eso que aunque no me dedicaré a ser arquitecta, dibujare y seguiré haciendo lo que me gusta. Bueno, ahora el capítulo, el capítulo, estuvo lindo y triste como tú dices, pues a Prim otra vez le es arrebatada su hermana, su pilar en la vida y debe ser desastroso que te alejen de lo que amas. Pero así es la historia y de a poco veremos como todo se va dando. Respecto a la rebelión, pues si, Peeta de a poco se va haciendo parte y tendrá un papel fundamental en todo esto, en cada cosa que está haciendo y que hace a fin de cuentas, por proteger a Katniss pero verá que hay otros planes detrás de los que él tiene y esos lo afectarán inevitablemente. Bueno, eso, besitos y espero que estés súper bien y nada, dime que te pareció este capítulo extra largo :D

Julietacu: Hola! Primera vez que responderé uno de tus comentarios, primero gracias por pasearte y leer mi historia rara, se agradece enorme que haya gente que quiera leerla a pesar de todo. Bueno, tú al igual que casi todos quieren a Peeta a salvo y probablemente así sea pero quiero que ojalá todos comprendan que el pobrecito sufrirá igual pero tienes mucha razón, yo también quiero ver la relación de Gale y de Peeta en el 13 porque será tensa, Peeta casi le juró a Gale que salvaría a Katniss y pues, estaría rompiendo su promesa al regresar él. También es interesante el cambio que habría porque a pesar de que Peeta es quien quiere Coin, no se la hará fácil, ella abandonó a su esposa y eso él no se lo perdonará, además de que contaremos con que Peeta es más pacifista que Katniss y tendrá sus roces con varias personas que no piensan igual que él. Bueno, ojalá que te guste como se esta desarrollando todo y me digas que te parece el capítulo *-*

EnyaMellarkOdair: Hola Enya, un placer, y antes que nada, SHHHHH! No digas nada porque ni siquiera lo he pensando por completo eso que mencionaste, lo estoy viendo y adaptándolo para que se pueda ver pero aún esta difícil en todo el universo y la guerra pero bueno, estoy en eso, en hacer arreglos y que las cosas funcionen pero si quieres pistas fíjate en el capítulo anterior, en el sueño de Peeta y verás muchas, muchas revelaciones xD Agradecerte por tomarte tu tiempo de comentar esta historia y mandarte besos a la distancia por tu review, se agradece mucho que comenten porque dan ánimos para continuar. Gracias totales y dime que te pareció el capítulo, porque hay más pistas arrojadas por allí :O

Betsagrecia: Jajaja bueno, no, no mataré a Gale, ¿Finnick? ¡Finnick no merecía morir así que estoy viendo si seguir con eso o no! Odie que muriera sin conocer a su hijo y que todo lo que paso haya casi sido en vano. Gracias por siempre comentar, besos grandes y abrazos de oso para ti

Y gracias a los guest que llegan chicos, los amo enormemente.

Nos vemos en una o dos semanas xD

Blue