Disclaimer: Ni Osomatsu-san ni sus personajes me pertenecen. Ichimatsu pertenece a Karamatsu, así como Choromatsu pertenece a Osomatsu.
Advertencias: Es un semi-Au del Cadáver de la Novia.
Corpus II
"Que emoción, que emoción" era lo que el joven pensaba una y otra vez, mientras la habitación se inundaba con felices y torpes tarareos, y en la cama se apilaban un sinfín de prendas que eran sacadas una a una del armario. Él realmente quería encontrar el atuendo perfecto para ese día, porque bueno, no todos los días vas a conocer a tu prometida y tener el ensayo para la futura boda.
- Heh –soltó cuando por fin encontró lo que había estado buscando, aunque claro le hubiese gustado tener algo más acorde con la situación, pero tenía que admitir que todo había sido muy repentino. Sus padres le acababan de comentar las buenas nuevas y él sintiéndose la persona más afortunada en el mundo se había olvidado de varios detalles, tales como que no conocía a la joven con la que se casaría, al menos no de vista, ni a la familia de ella y ni que decir de preparar el atuendo perfecto.
Pero decir que no estaba más emocionado que nervioso era una mentira, pues él, un enamorado empedernido, amate de la idea de enamorarse, que siempre había soñado con el día que conocería a la mujer con la que se casaría no podía estar más alegre con el rumbo que estaba llevando su vida, tan alegre que el susto que se llevó al escuchar los insistentes golpes en su puerta fue enorme.
- Karamatsu, el carruaje ya está listo, no demores que llegaremos tarde –su madre le decía en reproche a la par que el sonido de sus tacones se alejaba junto con ella.
Tenía que dejar de soñar despierto y enfocarse en terminar de arreglarse. Se puso el saco y mientras lo abotonaba volteó a verse en el espejo.
- Nada mal –dijo complacido con lo bien que lucía para él esa camisa blanca con aquel traje obscuro satinado, chaleco azul a juego con la corbata y pantalones grisáceos.
Y sin querer esperar por otro grito de su madre bajo hasta donde el carruaje lo esperaba. Dayon, el conductor al verlo tosió un poco antes de saludarlo. Él correspondió el saludo antes de cerrar la puerta del vehículo.
…
- Has pescado una linda chica –comentó su padre.
- Heh, ya lo creo, una linda chica cuya belleza ha de rivalizar con las estrellas que adornan el fil…
- Por favor no lo vayas a arruinar Karamatsu –dijo su madre con cierto aire de preocupación interrumpiéndolo abruptamente.
- Por supuesto que no, mami, aunque me hubiera gustado hablar con ella antes, ya saben, conocernos mejor, hablar sobre nosotros y no ser unos perfectos desconocidos.
- Bueno eso es algo que tenemos a favor –concluyó su madre y su padre asintió.
…
Mientras el carruaje se movía por las calles, su madre se retocaba disimuladamente su puntiaguda nariz, su padre por otro lado observaba su reloj de bolsillo entre bostezo y bostezo, él simplemente veía por la ventana.
Veía los letreros de las tiendas, el barrendero, la tienda de relojes, una vieja florería. El dueño de una verdulería acomodando minuciosamente las manzanas, un par de niños jugando a las atrapadas, señoras regresando con las compras del día, un joven con una camisa roja, un par de enamorados...
Oh el amor, el dulce capricho de la vida, la recompensa para los perseverantes, el sueño de los olvidados, la musa perfecta de los artistas. Love, sweet love. Pronto él estaría a la merced de su encanto, siendo abrazado por la felicidad misma. "Que maravillosa era la vida".
Por supuesto sabía perfectamente que su compromiso era un arreglo entre dos partes con beneficios bastante atractivos, su familia ganaba nobleza y la de su prometida fortuna, pero siendo honestos eso a él poco le importaba. Varias veces había pensado que su prometida podría ser una campesina, pero mientras fuera una chica dulce, atenta y que lo amara, nada más le importaría. Lástima que sus padres no pensaran lo mismo.
Nobleza y dinero, eso era lo que les parecía importante. La nobleza era un título con el cual presumir que eras "más" que alguien y el dinero, el dinero era…
Suspiró.
Al final el dinero no era tan importante, al contrario, podía llegar a ser peligroso. Aun recordaba, sin ser exigentes en los detalles más minuciosos, la nota de un periódico de un par de años atrás, un joven de una muy adinerada familia del lugar perdió la vida, su cuerpo había sido encontrado a la orilla del rio, lo habían calificado como asesinato por robo. Él en ese momento pensó que quizás había algo más detrás de esa tragedia, pero al final de que servía ponerse a imaginar uno y mil escenarios si el joven seguiría frio, posiblemente hinchado y claramente sin ninguna de las posesiones de valor que llevaba ese día. El periódico terminó de seguro como envoltorio para uno de los pescados del negocio de su padre.
Si el dinero no tuviera el valor que le dan, cosas como esas no pasarían. Compromisos como el suyo tampoco, y quizás esa era por la única cosa por la que tendría que estar agradecido, dirían sus padres.
El carruaje se detuvo y sus pensamientos hicieron lo mismo.
…
Si la puerta de madera frente a él no fuera tan imponente quizás sus manos no se hubieran movido inconscientemente con la necesidad de arreglar su corbata. Su padre tocó la campanilla que resonó por todo el lugar y los pasos del interior no se hicieron esperar, así como las manos de su madre las cuales acomodaban su cabello.
- Tan doloroso mi hijo –alcanzó a escuchar salir de entre los apretados labios de la mujer. "Tranquila, I´m perfect" quiso decirle, pero fue detenido por el chirriante sonido de la puerta y después todo transcurrió tan rápido. De repente un mayordomo les abría la puerta dejándolos pasar y para cuando se dio cuenta las presentaciones entre los padres de los futuros novio habían acabado y él, lo único que se había dedicado a hacer era observar con disimulo a las dos personas frente suyo: un hombre de grotesco aspecto y una mujer con rostro de perpetuo hastío y molestia.
¿Qué clase de hija tendían?
Había escuchado rumores de la belleza de la joven, su padre inclusive en una ocasión, no muy alejada de la fecha de hoy, le comentó que "se había sacado la lotería", pero ahora con las evidencias frente a él comenzaba a creer que sólo eran eso, rumores.
Ya se imaginaba a la chica de baja estatura y cuerpo robusto, cabello enmarañado y verrugas por todo el rostro. "Tratare de amarla" se prometió un tanto dudoso antes de soltar un pesado y largo suspiro, esperando a los pocos segundos que nadie de los presentes se hubiera percatado. Los padres de su prometía al parecer si lo hicieron.
- Heh –hizo ese sonido con la garganta- Estoy deseando conocer a la…bella jovencita con la que recorreré el resto de este camino empedrado de felicidad y dicha llamado vida, más si su belleza compite con la de su madre.
- Tomaremos el té en el salón principal, si no les molesta –él ultimo cometario jamás existió para los presentes que ahora seguían a la anfitriona por el recibidor hacia un largo corredor. Karamatsu simplemente se encogió de hombros antes de seguirlos.
…
Tenía que admitir que esa casa imponía, a pesar de lo deteriorara que se veía aún conservaba cierto encanto de lo que debieron ser sus años mozos, y que mejor reflejo de eso sino el elegante piano de cola en el que su mirada se perdió.
"Magnificent" fue su pensamiento inmediato. Detuvo su andar y poco le importó que la puerta del salón principal donde sus padres y los anfitriones ingresaron se cerrara, ahora lo único que le importaba era acariciar esas teclas de marfil levemente amarillentas por el tiempo. Pasó uno a uno sus dedos, encontrándose con una capa de polvo, al parecer ese piano no había sido tocado en mucho tiempo. Pronto su otra mano le hacía compañía a la contraria y esta vez sus dedos hicieron presión en las teclas correctas, el sonido era esplendido.
Se sentó en el banquillo y no lo pensó dos veces para comenzar a tocar una de sus piezas favoritas dejándose llevar por el momento. Las notas eran dulces y calmadas, sus ojos se cerraban lentamente mientras sus dedos se movían con soltura sobre las frías teclas, encontrándose tan absorto en la partitura imaginaria como para prestar atención al sonido de las pisadas bajando por la escalera.
Sus dedos tocaron unas cuantas notas más.
- Linda melodía, me trae muchos recuerdos –escuchó una dulce voz detrás suyo lo cual ocasiono que se incorporara violentamente tirando el banquillo y atrapando con éxito el pequeño jarrón, con una pequeña ramita de azahar, que hasta ese momento se encontraba sobre el piano.
- Oh, lo siento señorita, fue muy descortés de mi parte haber… -sus azules ojos se encontraron con ella.
Cabello castaño claro con un ligero toque naranja recogido en un par de trenzas, ojos color miel con largas pestañas, piel cual porcelana y una dulce sonrisa que curvaba esos labios rosados.
Beautiful.
Estaba enamorado.
- …haber utilizado el piano sin permiso –terminó de decir mientras incorporaba el banquillo.
La chica le sonrió, acercándose un poco para tocar un par de teclas con sus delgados dedos.
- Mi madre nunca me dejó tocar el piano, decía que no es correcto para una señorita –comentó con un dejo de añoranza, volteando a verlo.
- Una verdadera pena, si tienes unas manos hermosas –cuando se dio cuenta sostenía una de las manos de la chica entre las suyas, la soltó inmediatamente como si le hubiera quemado el contacto- Perdón, no fue mi intención…yo…
La chica rio, no parecía molesta.
- No tienes por qué disculparte, si no lo recuerdas en un par de días estaremos casados.
Casados. El corazón de Karamatsu se aceleró. La joven simplemente se limitó a tomar asiento en el banquillo llevando una de sus manos a las teclas nuevamente, presionando una que otra de manera suave como si temiese romper el piano.
- Sabes, desde que era niña soñaba con el día de mi boda, el vestido, las flores, la persona de la cual me enamoraría y con la que compartiría el resto de mi vida –bajo su rostro perdiendo la sonrisa que hasta ese momento adornaba su rostro- Qué tontería ¿no?
- No, no, no hermosa dama, creo que es algo maravilloso, estar enamorado –tomó asiento junto a la chica.
Ella rio suavemente y para él fue como la más cálida de las carisias.
- Todoko, creo que debido a las circunstancias podrías llamarme así.
Todoko, hermoso nombre.
- Karamatsu Mat…–su intento de poner una pose cool terminó por tirar el florero, logrando que ambo se pusieran de pie- Oh, perdóname.
- No te preocupes, fue un accidente –sus manos chocaron al intentar tomar la ramita de azahar, él la retiró. Todoko ahora en frente suyo sostenía dicha ramita entre sus delicados dedos, Karamatsu la veía embelesado y de un momento a otro el azahar ahora estaba entre sus dedos.
Quería casarse con Todoko, realmente quería casarse con ella.
- Todoko, yo…
El momento fue arruinado cuando la madre de su prometida llegó a recordarles que el ensayo estaba a punto de comenzar y que el pastor de la iglesia los estaba esperando con impaciencia.
…
Tres horas después
- ¡Oh querida! con estas manos, que sostienen con amor las tuyas, firmemente sostendré todos tus anhelos y tus sueños protegiéndolos de las adversidades que se nos presenten, tu copa nunca estará vacía, yo me encargare de ser tu vino sin importar las circunstancias, con esta vela apasionadamente alumbraré tu camino, no, nuestro camino en la oscuridad protegiendo de esta manera tu felicidad, por ultimo pero no por ello menos importante, con este anillo símbolo de nuestra unión y del gran amor que te profeso yo te pido ante todas estas personas testigos de…
- ¡No!, ¡no!, ¡no!, así no va el juramento –reprochó el pastor por enésima vez- Una vez más.
- Con estas manos que jamás se desprenderán de las tuyas…
- ¡No!, ¿qué acaso es muy difícil seguir el juramento tan cual está escrito?
- Pero…–intentó justificarse.
- ¡Pero nada!, el juramento ha sido el mismo por siglos –el pastor sobó sus sienes- Una vez más.
- Con…con estas manos que se entrelazan con las…
- ¡No! –gritó con desesperación el clérigo- Pasemos a la parte del anillo, por favor.
…
La parte del anillo fue otro desastre inevitable desde el momento que se resbaló de sus dedos y terminó debajo del vestido de la madre de Todoko, quemándolo en el acto con la vela, que tenía en la otra mano al intentar recuperarlo. El caos llenaba la habitación y él no encontraba una manera de apagar el fuego, inclusive su padre había corrido en búsqueda de agua lo cual no fue necesario pues un extraño de camisa roja vertió su copa de vino sobre el incendio.
- Se lo agradezco…–dijo la alterada mujer, quitando su mirada de odio de él y pasando a observar a su salvador.
- Osomatsu, llámeme Osomatsu –comentó sonriendo mientras pasaba un dedo por debajo de su nariz como si algo le molestase.
Por otro lado, Karamatsu quería disculparse apropiadamente, pero fue interrumpido por el sonido de la biblia cerrándose de golpe, todos voltearon a ver al pastor que molesto lo apuntó con un dedo.
- Este joven no podrá casarse hasta que no se aprenda el juramento como se debe, la boda se pospone –sentenció y un nudo se le formó en la garganta.
- Que desastre, esto es un completo desastre- murmuraba su madre a lo lejos, su padre intentaba consolarla. Volteo su rostro para ver a los padres de su prometida fulminándolo con la mirada, la decepción en los ojos del pastor, el tal Osomatsu con una mueca de satisfacción mal disimulada y Todoko…
La sonrisa de Todoko parecía forzada, se le veía cansada, preocupada y triste. Su corazón se sintió más pequeño de lo normal como si lo hubieran estrujado. En ese momento por primera vez las diversas miradas de los presentes hicieron algo en él.
…
"No podía ser tan difícil", pensaba una y otra vez mientras a los lejos se escuchaba como el velador gritaba a todos que el ensayo había sido un fracaso. Suspiró. Tenía que hacer un esfuerzo por contener lo que Todoko le hacía sentir y apegarse al juramento original, así como dejar de ser tan torpe al momento de prender la vela, contar los pasos que tenía que dar hasta el altar y no dejar caer el anillo. Suspiró de nuevo.
Sus pasos al final lo llevaron al bosque cerca del cementerio. Estaba cansado y la noche prometía ser fría. Juntó sus manos para frotarlas un poco cuando se percató que en una de ellas aún tenía la ramita de azahar. Sonrió torpemente ante la imagen.
"No podía ser tan difícil", volvió a repetirlo en su cabeza, aspiró fuertemente y decidió que tenía que practicarlo las veces que fueran necesarias.
- Por Todoko –dijo decididamente, deteniéndose en un claro de ese bosque apreciando por primera vez como una ligera capa de escarcha cubría el suelo.
- Con esta mano yo sostendré tus anhelos… –comenzó imaginándose el lugar donde se llevaría a cabo la ceremonia-…tu copa nunca estará vacía, pues yo seré tu vino, con esta vela alumbraré tu camino en la oscuridad... –uno, dos, tres pasos.
No era tan difícil como parecía, se hincó en frente de unas ramas que brotaban del suelo-…con este anillo yo te pido que seas mi esposa –terminó por colocar el anillo en una de estas.
- Good, sólo tengo que repetir esto mismo el d…–pero fue interrumpido cuando la rama comenzó a crujir como si de dedos se tratasen. El sonido de los cuervos lo alertó volteando a ver hacia las copas de los árboles, "sólo debe de ser el viento", trató de calmarse, pero en ese momento algo se cerró en su brazo.
- ¡Ah! –fue el gritó que soltó al ver una mano huesuda, con el anillo, rodeándolo por la muñeca y jalándolo hacia la tierra.
No, no, no, eso no podía estar pasando, pensó con miedo y de un impulso logró recuperar su brazo cayendo de espaldas contra el frio suelo. Su respiración estaba comenzando a agitarse, pero juraría que su corazón se detuvo por un instante cuando de la tierra comenzó a brotar un cuerpo cubierto de telas blancas.
"¿Qué era eso?", su boca se sentía seca y sus ojos se abrían de asombro y temor. El cuerpo ante el salió por completo y puedo apreciar un brazo levemente azulado moverse para retirarse una de las telas. Intentó alejarse un poco, aunque fuera arrastrándose, pero su cuerpo se paralizó cuando vio por un par de ojos violeta en ese rostro que quedaba al descubierto.
"Es una persona o algo así", quería decir algo más, pero las palabras no salían de su boca, así como tampoco su cuerpo respondía para poder moverse, sobre todo ahora que eso se acercaba hasta la altura de su rostro.
- Acepto – escuchó la voz desganada de aquel ser frente a él- Ahora puede besar a…- pero no alcanzó a escuchar el resto cuando sintió un par de labios fríos sobre los suyos.
Todo se puso obscuro.
Gracias por leer
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Hasta la próxima semana termino clases, por lo cual no había podido actualizar, pero ya voy a estar actualizando más seguido. Cualquier duda o comentario es bien recibido.
¿Por qué Todoko y no Todomatsu? Bueno hay una explicación para ello, pero lo verán en futuros capítulos. Siempre trato de tener una razón para todo, incluyendo porque Ichimatsu usa un vestido de novia (también lo explicare en un futuro).
Escribir a Karamatsu fue tan doloroso : )
