Hola!
Aquí os dejo el tercer capi, tengo mucha prisa, así que solo deciros que espero que os guste ^_^
*ByE*
III. Mensajeros del Miedo
- Pero que estas pensando… ¿La policía? No hicieron nada cuando mis padres murieron, y era un maldito asesinato ¡joder! Estoy más que segura que no se molestaran en investigar un "insignificante" secuestro. ¡Maldita sea! No tengo opción, buscaré a este tipo.
Con bastante rapidez llegó a Konoha, la capital del país del fuego, la ciudad en la que había estudiado y en la que vivía desde que empezó la universidad, la que le había ayudado a olvidar; pero también era el lugar donde le conoció… No es verdad que accediera a las suplicas de Naruto por cansancio, prefería ver a esos cuatro todos los días antes que verle a él… Pero todo se torció cuando se enteró de que él también vivía allí. Hasta que no los vio juntos no se había dado cuenta, y eso que era bastante evidente… ¡era el hermano de Itachi! Él jamás hablaba de su familia, él jamás dijo que conociera a nadie de su ciudad natal, después de todo nunca conoció a Sasuke Uchiha.
Si volvía tendría que verlo también, y enfrentarse a los cinco hombres que alguna vez amó, y que aun hoy eran importantes para ella; era algo que no podía soportar, por eso había decidido mudarse, largarse del país si era necesario. En el País de las Olas necesitaban médicos cualificados, y ella era la mejor de su promoción, no tendría problemas, salvo Naruto… él no la dejaría ir, por eso no le había dicho nada hasta que fuera inevitable. Pero ahora… ahora todo se complicaba.
Alejó sus pensamientos para centrarse en su objetivo: Kiba Inuzuka. Con facilidad llegó a la dirección indicada, no era una calle muy transitada, de hecho era mejor no estar por allí a ciertas horas, pero era la única pista para llegar a Naruto. Leyó de nuevo la dirección, ponía el número del portal, pero no el piso, así que no tuvo más remedio que buscar su nombre en el buzón. No tuvo que leer mucho, todos los buzones estaban tachados con una larga línea de pintura roja que los abarcaba a todos, y en bastante mal estado. Sólo uno se mantenía intacto con un nombre en letras doradas, "Kiba Inuzuka".
La vivienda tenía siete pisos, con dos casas en cada uno, Kiba vivía en el séptimo, y como no, sin ascensor. Subió lentamente las escaleras mientras meditaba nuevamente si estaba haciendo lo correcto, todos sus instintos le pedían con desesperación que se largara, que era peligroso, pero Sakura nunca había hecho mucho caso a su instinto de supervivencia…
Ya estaba frente a la puerta, iba a golpearla cuando un recuerdo le vino a la mente, la voz de Hana despidiéndose: "solo cuídate ¿vale? uno de mis perros te llevara a la carretera principal, buena suerte Sakura"
- Sakura… me llamó Sakura – repasó toda la conversación mantenida con Hana, cada palabra, cada gesto, cada objeto que había en esa casa – no… en ningún momento le dije mi nombre, y no había nada allí con que pudiera averiguarlo. ¡Maldita sea Sakura! No te fías de tus ex novios pero si de una desconocida que te encuentra misteriosamente en el bosque y que conoce a los que te perseguían, ¿cómo has sido tan estúpida de venir hasta aquí ciegamente sin informarte antes?
Lentamente alejó la mano cerrada en un puño de la puerta mientras retrocedía sin saber qué hacer, estaba dispuesta a marcharse cuando la puerta se abrió y un chico chocaba con ella completamente sorprendido, pero no tardó mucho en cogerla por el brazo fuertemente y meterla en su casa, cerró la puerta de golpe y empujó a la pelirrosa hacia ella. Con un kunai apuntando a su cuello empezó a interrogarla con la mirada, hasta que cortó el silencio, más calmado, al ver a la chica temblando.
- ¿Quién eres?
- Yo… me llamo Sakura.
- ¿Y eso debería aclararme algo?
- "Claro que no, Sakura por Dios, pareces una niña asustadiza, quieres hacer el favor de volver a ser como siempre, si sigues así no volverás a ver a Naruto, ¡contéstale!" Vengo de parte de… alguien "Otro pequeño problema en el que no había pensado, ¿qué iba a decirle? "Vengo de parte de una chica que cuida perros y vive en un bosque a kilómetros de aquí ¿te suena?" Ya no hay remedio…" Hana… me dijo que podrías ayudarme.
Sin haberse dado cuenta ya había recobrado el valor y había dejado de temblar. El chico la miró curioso y alejó el kunai de su cuello, se separó de ella permitiéndole volver a respirar correctamentey le dedicó una simpática sonrisa.
- Así que vienes de parte de mi hermana, haberlo dicho antes.
- Claro, como me has dado tanto tiempo…
El chico rió algo avergonzado.
- Ya… bueno, es que estas calles son un poco conflictivas y es peligroso, sólo tomo precauciones, instinto de supervivencia, supongo… lo siento. Pero siéntate ¿Quieres tomar algo?
- Instinto de supervivencia ¿eh?"Ojala yo le hiciera más caso…" y como yo soy claramente una amenaza…
- Te sorprenderías… hasta una pequeña y frágil niña de cinco años puede ser una amenaza, pero insisto, siéntate, te traeré algo.
El chico desapareció por una puerta y Sakura aprovechó para observar detenidamente la estancia: papeles, ropa y algunos trozos de pizza y latas descansaban en el suelo, sobre el sofá, sobre el televisor, el armario… pero no era el momento de ser exigente, despejó ligeramente el sofá y se sentó mirando el gris paisaje que ofrecía la ventana. Su nuevo amigo no tardó en aparecer sonriendo con un vaso de agua y un plato con galletas saladas que dejó sobre la mesa.
- Siento el desorden, no suelo tener visita.
El suave sonrojo y su mano revolviendo su cabello provocaron que la pelirrosa sonriera y se relajara. Rápidamente se sentó frente a ella arrojando al suelo una camiseta que estaba en el sillón, se metió unas cuantas galletas en la boca y la miró esperando a que hablara.
- Veras, Hana me salvó de unos tipos que secuestraron a mi hermano, al parecer les conoce y cuando le pedí ayuda para encontrar a mi hermano me dio tu dirección, dijo que podrías ayudarme.
- Y podré, conozco todos los trapicheos que se cuecen en la ciudad: asesinatos, secuestros, prostitución, robos, tráfico de drogas, de armas… conozco a todos los maleantes del país del fuego y parte del extranjero, digamos… que es mi trabajo. – Miró la cara asustada de Sakura - pero yo no participo en nada de eso, – rió con nerviosismo - no te asustes. Eso sí, sólo podré darte nombres, no me meto en nada más, supongo que lo entenderás; así que dime ¿Quién es el secuestrado?
- Naruto Uzumaki, pero no sé por qué lo secuestraron.
- ¿Naruto Uzumaki? – El chico miró detenidamente a la pelirrosa mientras pensaba algo seriamente, pero no tardó en volver a sonreír – ¡Muy bien! Ya sé quienes le han secuestrado, y cómo me has caído bien creo que podré darte algo más que nombres, podré llevarte hasta ellos ¿Qué me dices?
- Claro… supongo que me ahorrarás tiempo.
- No lo dudes Sakurita, no lo dudes… ¡Bien! Voy a llamar a un amigo que nos ayudará, pero tranquila, es de mi plena confianza.
- "Ya, pero el problema es que yo no confío en ti… en fin, ya no tengo nada que perder, o le encuentro o moriré en el intento, ¡Lo ves! Nunca hago caso a mi instinto de supervivencia."
Kiba llamó por teléfono a su amigo y salió de la casa, en su espera pudo sentir como le martilleaba el odioso sonidito del reloj, pero otro sonido la distrajo, sonido de… golpes, incluso creyó escuchar gritos, y venían de abajo.
- "¡Genial!, y yo en el último piso, sería imposible salir corriendo."
Pero no tuvo tiempo de pensar otras medidas de escape, Kiba entró de nuevo junto con un siniestro hombre.
- Este es mi amigo, Shino. Ven conmigo, iremos a un lugar más… más ameno para hablar, ¿te parece?
- Por qué no"de perdidos al río"; hola Shino.
El aludido sólo movió ligeramente la cabeza devolviendo el saludo y salió, seguido de Kiba que sujetaba la mano de Sakura prácticamente arrastrándola hasta el coche azul oscuro aparcado frente al portal. Todo ocurrió muy deprisa, y antes de que se diera cuenta estaba en el asiento trasero de un coche con dos completos desconocidos.
- "Muy bien, Sakura, muy bien. Esto es a lo que se le llama ser inteligente…" Y… ¿a qué os dedicáis exactamente?
Obtuvo unas risitas de ambos chicos hasta que Kiba se giró y la miró divertido disfrutando del nerviosismo de la pelirrosa, empezaba a aficionarse a ponerla nerviosa con una simple mirada, su inocencia era enternecedora y adictiva.
- Somos… algo así como mensajeros, da igual que… "descriptivo" sea el mensaje, siempre llega a su destino.
- Entiendo… sois una especie de mensajeros del miedo.
- ¿Mensajeros del miedo? Nunca lo había pensado, pero es un buen calificativo ¿no crees Shino? Aunque normalmente nos llaman matones – Volvió a mirar a Sakura – y sabiéndolo… ¿no prefieres acudir a la policía o ir por tu cuenta?
- No – suspiró y miró por la ventanilla del vehículo – sois mi mejor opción.
Nadie volvió a decir nada, estaba desesperada, y no lo ocultaba. Tras callejear durante unos cuantos minutos llegaron a una cafetería, los dos chicos entraron y Sakura se limitó a seguirles. Mirándoles se encontraban otros dos chicos, uno gordito y otro más alto con el pelo negro recogido en una coleta. Sakura se acercó a Kiba y le susurró:
- ¿Más mensajeros del miedo?- Kiba se paró y la miró divertido – Parece que están al tanto de la situación, bueno… de "mi" situación.
- Lo están, más o menos… y sí, son mensajeros del miedo, aunque a otro nivel. El de la derecha es Shikamaru, el gordito Chouji ¡ah! Y no digas esa palabra, la palabra "gordo", o algo similar, están prohibidas, si las dices te matará.
- Encantadores tus amigos…
En cuanto nos reunimos con ellos las miradas se centraron en la pelirrosa. "¡Genial! Con lo que me gusta ser el centro de atención…" El gordito y Shino se fueron tras intercambiar miradas de complicidad. Debo estar volviéndome una paranoica porque desde el secuestro veo conspiraciones por todos lados, hasta creo haber visto a Gaara espiando en una esquina. Sí, estoy definitivamente loca.
- Sakura ¿no? – Miró a Kiba – ¿otra de tus "protegidas"?
- Sí, pero no de la forma que crees, ella es diferente, está buscando a su hermano, Naruto Uzumaki – recalcó ligeramente esa palabra, detalle que no pasó desapercibido por la pelirrosa que analizaba cada mínimo gesto – y es simpática, me cae bien.
- Me alegro, sería un desperdicio.
Ambas miradas se fijaron en ella mientras sonreían con…
- ¿Lujuria? Ay Dios… ¿dónde me he metido? Bien Sakura, hora de coger el toro por los cuernos Kiba, hasta ahora te he seguido ciegamente, pero quiero respuestas.
- Que impaciente
- Kiba…
- Vale, vale, a tu hermanito le ha secuestrado una organización llamada Akatsuki, la más poderosa de todo el país y me atrevería a decir del mundo entero, hemos hecho unos cuantos trabajitos para ellos… Verás, tu apellido llevaba en la "lista negra" bastante tiempo, es extraño que hayan tardado tanto en actuar, pero parece que ya no quieren esperar. En cualquier caso, con los contactos adecuados podrías entrar.
- ¿Y vosotros sois los contactos adecuados?
- Eso es, chica lista… es más, podemos llevarte ahora mismo si quieres.
- No te adelantes… ¿Por qué? ¿Por qué secuestraron a mi hermano?
- Ya te lo he dicho, tu apellido lleva en la "lista negra" mucho tiempo.
- No juegues conmigo Inuzuka, ¿Por qué?
- Eso no lo sé, tendrás que preguntárselo a tu adorado hermano.
- ¿Qué? ¿Naruto sabe algo?
Ahora encajaba algo, el nerviosismo de sus amigos ante lo que pudiera haberle dicho Naruto, las palabras de Sasori "tal vez Sakura no sepa "nada". ¿Naruto te dijo algo? ¿Estaba metido en algo, te dijo algo que te extrañara?", todo estaba ahí, ¿Cómo no se había dado cuenta antes? Naruto sabía algo sobre su familia que no le había dicho ¡maldición! No solo eso, sus amigos estaban metidos también ¿¡Qué demonios pasa! Cada vez quedaba más lejos esa nueva vida en el País de las Olas. Si alguna vez había soñado con un futuro, ahora el futuro era negro, más que negro, no hacía falta ser vidente para verlo, y en él solo había muerte, sus pasos la conducían inexorablemente a una penosa y dolorosa muerte, pero si era el precio a pagar por saber la verdad estaba dispuesta a pagarlo, después de todo, y no le quedaba nada que perder...
- ¿Qué relación tenéis vosotros con Akatsuki?
- No hagas preguntas cuyas respuestas no quieres saber, preciosa…
- Shikamaru… - Advirtió Kiba a su compañero y miró a Sakura - Lo has dicho antes, somos sus mensajeros del miedo.
- Permanentes… ¿no?
- Son los que mejor pagan. – respondió con indiferencia. -Mira, nosotros te podemos llevar hasta ellos, podemos llevarte incluso hasta tu hermano ¿es lo que quieres, no? Después le preguntas a él para que te resuelva todas tus dudas.
- Así sin más ¿Me ayudareis sin esperar nada a cambio?
- ¿Por qué no? No pretendemos entregarte, sólo te llevaremos; lo que tú hagas después es cosa tuya.
- "Es evidente que miente, ¿tan tonta creen que soy? Quizá debería irme y buscar por mi cuenta, después de todo ya tengo un nombre: Akatsuki. Espera… ¡mierda! ¡Mi coche!" Muy bien, pues llevadme "ya improvisaré por el camino…"
Ambos chicos sonrieron con desconfianza, no podía ser tan fácil, era evidente que la chica tramaba algo, como ya habían dicho antes es una chica lista, quizá más de lo que debería. Pero ahora la tenían a su merced, era difícil que escapara.
Sakura se dirigió a los lavabos, quería refrescarse la cara y aclarar un poco sus ideas. Cuando miró su rostro en el espejo pudo distinguir alguien detrás de ella que la obligó a darse la vuelta violentamente, pero sus cuerpos estaban tan pegados que era imposible verle la cara, solo unos mechones de pelo negro revoloteaban frente a los ojos de la chica.
- No te fíes de ellos, lo que quieren es entregarte a esa organización. Yo puedo ayudarte con lo de Naruto sin traicionarte, por favor, no te fíes de ellos y ven conmigo, te ayudaré, te lo prometo.
Sin esperar contestación la figura desapareció dejando a Sakura impactada. Otro desconocido que se ofrece amablemente a ayudarla, que curioso, desde el secuestro todos se han convertido en buenos samaritanos, que suerte…
- "Pero otra vez hay que decidir, es evidente que no me puedo fiar de esos dos ¿Pero sí de una sombra que me asalta en el baño? Eso sí, debo reconocer que mi conocimiento sobre mis contactos sube de categoría, de saber sólo el nombre del primero he pasado a conocer cómo es la voz del segundo. Si sigo así del siguiente sabré si tiene familia…"
Espero que os haya gustado. En el próximo capi veremos qué hace Sakura y quién es ese sospechoso buen samaritano que aparece ahora. También veremos un pequeño momentito de GaaSaku a modo de recuerdos, ya lo entenderéis.
Gracias a todos los que os interesáis en esta historia y más aún a los que comentáis. Hace poco inicié mi campaña "Por una autora feliz" cuyo lema es "review en la pantalla sonrisa en la cara", así que no lo olvidéis, hacerme feliz no tiene precio... XD
*ByE*
