Hola!

Sé que he tardado, pero no he tenido nada de tiempo. Muchas gracias a los que seguís interesados en este fic n_n

*ByE*


IV. Nueva Presa

Simulando una tranquilidad que no tenía salió del baño con paso decidido, sin saber muy bien qué hacer. Se encontró rápidamente con las desconfiadas miradas de Shikamaru y Kiba. No dijeron nada, tampoco se movieron, simplemente la miraban, intentando meterse en su mente y saber que tramaba, que lejos estaban de saber que su cabecita no tramaba nada, apenas podía recordar su nombre sin hacerse un lío.

- ¿Qué? No me digas ¿esperabais que escapara? Ya te lo dije antes, Kiba, sois mi única opción, aun sabiendo que me llevaríais a mi propia muerte os seguiría.

La miraron sorprendidos, nunca se habían topado con una chica que tuviera tantas ganas de morir. No era tonta, sabía que no se limitarían a llevarla hasta Naruto, pero entonces… ¿Por qué lo hacía? ¿Tan desesperada estaba?

Sin contestar a la joven, salieron hacia el coche. Sakura se metió sin resistencia, aunque se sentía fuertemente vigilada, y no solo por sus… mensajeros, alguien más; podía sentir varias miradas incrustarse en ella. ¿Pero qué importaba? Iba directa a su muerte y no se arrepentía de ello.

El coche arrancó, o al menos lo intentó, pues al parecer Kiba no conseguía ponerlo en marcha.

- Increíble, ahora el coche me da indirectas para que me vaya… eso, o los malditos coches me odian.

Miró con frustración hacia la ventana y pudo ver una espesa cabellera negra mirándola desde un callejón, pero era una mirada de ruego, le pedía incansablemente que saliera del coche, cualquiera diría que se arrojaría sobre la firme carrocería en cuestión de segundos. Como si fuera un acto reflejo la pelirrosa se quitó el cinturón y abrió la puerta de forma mecánica, pero entonces se paró bruscamente, dos personas la miraban desafiantes y preparados para atacar, fue entonces cuando se dio cuenta de su estupidez, debía pensar algo mejor.

- ¿Qué estás haciendo? ¿Qué vas a decirles? "Muchas gracias por su compañía, caballeros, pero me temo que no necesito más de sus servicios, ya nos veremos" ¡estúpida! ¿Ahora qué? En algún momento se te acabará la imaginación, pero ahora no, neuronitas, ayuda…

- ¿Ocurre algo Sakura? El coche en seguida se pondrá en marcha.

- Tranquilo Kiba, me parece que es un problema del motor, y deberíais revisarlo, tengo la impresión de que no nos iremos hasta que no lo hagáis, solo quiero tomar un poco de aire.Vamos piensa Sakura… ¿cómo salimos de aquí? Veamos, él está en ese callejón, cuando miren el motor podría salir corriendo y… no, me cogerían antes de que diera dos pasos, y ese tipo parece estar solo ¡Maldición!

Su pensamiento fue interrumpido por el sonido del motor, Shikamaru le indicó que volviera al coche mientras miraba a todos lados, como si fuera un león protegiendo su presa de otros posibles depredadores.

- Si, esa soy yo, la presa… Pero no van a cazarme tan fácilmente, tendréis que ganaros la comida con sangre, sudor y lágrimas; todos. Pero pronto el cazador será cazado. Y creo que es hora de cambiar de presa…

Se metió en el coche, el cual ya estaba en marcha, y cerró la puerta. Ambos chicos se pusieron el cinturón de seguridad, y con los dos bien atados Sakura vio su oportunidad. Como últimamente hacía, no pensó, actuó. Abrió la puerta y salió; sorprendentemente se mantuvo de pie, sin caer, y se abalanzó hacia el oscuro callejón, esperando que ese chico la salvara, o al menos la escondiera. No sabía si la seguían, pero podía sentir como los rayos del sol dejaban de tocar su piel; en su lugar, una mano le tapo la boca y la arrastró hacía una pequeña abertura perfectamente camuflada.

Segundos después, Kiba y Shikamaru aparecían corriendo, mirando furtivamente hacia cada lúgubre esquina, sin duda la estaban buscando, y a juzgar por sus rostros, si volvía con ellos el viaje no sería tan placentero. Por no se cuanta vez en el día se maldijo por ser tan impulsiva, debía empezar a plantearse seriamente eso de dejar la improvisación. Solo esperaba no haber empeorado su situación.

La persona que la aprisionaba no soltó su agarre, siguió arrastrando a la chica hasta otra parte del callejón sin emitir sonido alguno, y una vez fuera de "peligro" la liberó, quedando frente a ella. Fue entonces cuando pudo examinarlo detenidamente. Alto, músculos marcados, pelo negro con un corte a tazón poco atractivo, ojos negros (aunque parecía ver pequeñas llamitas en ellos), y lo más destacado, unas enormes cejas descansaban sobre sus ojos, armoniosamente acompañados por una amplia sonrisa.

- Hola Sakura, me llamo Rock Lee, y me alegro de que me hicieras caso, yo sí te ayudaré.No hubo respuesta, la pelirrosa aun intentaba averiguar, sin parecer idiota, si sus cejas eran reales o falsas – ¿Sakura?

- Esto… perdón ¿Lee decías? Rock Lee ¿es así?

- Así es… ¿estás bien?

- Sí, claro que sí ¿Me conoces por qué…?

- Porque eres una Uzumaki

- Ya me lo has aclarado todo. – dijo con escepticismo.

- Perdóname. – intervino entre risas - Verás, yo trabajaba para esa organización, Akatsukiinstintivamente la chica se puso a la defensiva – pero ya no, soy una especie de… renegado.

- Renegado… - murmuró - se supone que es la organización más importante del mundo y tengo que creerme que iban a dejar a un bicho raro como este salir de la organización sin más. Otro que se cree que soy idiota…

- Ahora pertenezco a otro grupo, un grupo de renegados de Akatsuki, se llama Taka.

- Mira, no te he pedido que me cuentes tu vida, has dicho que me ibas a ayudar a encontrar a Naruto ¿no? Pues ayúdame.

- Vale, vale, para empezar debemos reunirnos con los demás de mi grupo, o al menos con algunos, el resto son agentes dobles que aun están bajos las órdenes de Akatsuki.

- ¿Qué se supone que es esto, una guerra entre bandas?

- Algo así, pero créeme, una guerra en la que odiarás estar metida.

- Yo no estoy metida en una guerra, solo quiero encontrar a mi hermano para tener respuestas.

- Lo siento preciosa, pero llevas siendo el centro de esta guerra desde que naciste.

- ¿Qué?

- Nada, mejor vámonos, esa historia te la contarán otros, personas a las que conoces bastante bien.

La chica lo miró curiosa, a simple vista parecía un idiota, pero al parece podía sacar bastante información de él, si jugaba bien sus cartas, claro. Ya era la hora indicada, la cacería acaba de empezar, y Taka es la siguiente presa, Akatsuki debería esperar. Se acabó el ir a la desesperada, ya no hay un solo camino.

Sujetando firmemente la mano de la chica la condujo hacia una amplia calle, hasta quedar a la altura de una impresionante moto con tonos verdes. La chica subió y se sujeto al extraño de las cejas, arrepintiéndose de ello en el mismo momento en el que vio un sonrojo en la cara del chico acompañado de una insinuante sonrisa.

- ¿Es que todos los criminales son unos pervertidos? ¿Qué estas mirando? Vamos, antes de que esos dos nos encuentren. - Solo recibió una risita como respuesta acompañado del sonido del motor arrancando – al menos las motos sí me quieren.

A gran velocidad, Lee adelantó a infinidad de coches, Sakura empezaba a marearse ante las fugaces sombras que se movían a su alrededor.

- ¿No te gustan las motos?

- ¿Las ganas que tengo de vomitar no son suficiente respuesta?

El chico rió a estruendosamente.

- Es curioso cómo cambian las personas ¿verdad? Antes te encantaban, al menos cuando ibas con Gaara.

Estas palabras la petrificaron, y no pudo evitar que los recuerdos que había estado reteniendo desde que subió a la moto la invadieran. Si Sasori era el apasionado de los coches, Gaara lo era de las motos. Aun recordaba cómo, gracias a él, empezó a interesarse por estos vehículos. Él siempre iba a todas partes en su lujosa moto, de un rojo sangre que dejaba a las chicas babeando cuando le veían pasar. Podía sentir el viento en su cara cuando iba con él, recordaba que procuraba bajar la velocidad porque sabía lo mareada que acababa si iba como él quería, y como muchas veces le ofrecía ir andando o en coche, pero ella se negaba, la sensación de estar firmemente abrazada a él lo compensaba todo, y él lo sabía, era un hecho que aprovechaba para molestarla de vez en cuando, haciéndola sonrojar.


- ¡Basta Gaara!

- ¿Cómo que basta? Los dos sabemos que no te gusta ir en moto, sólo quieres porque así vas abrazada a mí.

- ¡Claro que no! – desvió la mirada intentando disminuir su sonrojo – Antes no me gustaban, pero ahora sí, por eso quiero ir en moto. "Por Dios Sakura, eso no te lo crees ni tú". Y no seas malo, sabes que me molesta que digas esas cosas.

Gaara la miró, parecía una niña intentando esconderse de él por la vergüenza, se río ligeramente y la abrazó, fundiéndose en sus ojos verdes que intentaban escapar de su mirada, sabía que la intimidaba y que seguía sin poder estar cerca de él sin ponerse a temblar como un flan, y él disfrutaba de estas sensaciones. La besó sabiendo que eso calmaría a su impetuosa novia antes de que se enfadara de verdad, y de paso intentó profundizar el beso, pero otra vez fue molestamente interrumpido por la chica la cual lo apartó entre dulces risas.

- Vámonos, llegaremos tarde.


Junto a ella se mostraba diferente, no era el chico frío y sin sentimientos que era ante los demás, al contrario, siempre era atento, dulce y muy considerado con ella, Sakura le decía frecuentemente que la estaba consintiendo demasiado, a lo que él respondía consintiéndola más. Pero lo dulce no quitaba lo ardiente, al igual que con Sasori, tuvo serios problemas para parar alguna situación demasiado comprometida en más de una ocasión… Juraría que aun podía distinguir como besaba.

Infinidad de imágenes la atormentaban, su mirada, sus poses, sus gestos, su voz, su sonrisa, sus caricias, sus besos… y finalmente, la ruptura. Nunca llegó a entender por qué acabó, él simplemente le dijo que ya no sentía nada por ella; en su cara no mostraba arrepentimiento, o al menos pena por destrozar su corazón, era esa mirada fría que mostraba a los demás. Ya no era especial, era otra más. No le dijo que la hubiera utilizado o que nunca la hubiera querido, simplemente le dijo que ya no sentía nada… tras esto se dio la vuelta y se fue. Cuando empezó a salir con Neji, ni siquiera se mostró celoso, dejándole muy claro que era una más.

Tardó en recuperarse, aunque Neji la ayudó; si bien empezó usándolo para darle celos a Gaara, acabó enamorándose de él, otro grave error. Estaba claro que tener un corazón tan abierto al amor no la beneficiaba en lo más mínimo.

Unas finas gotas resbalaron por su mejilla, pero la velocidad las arrastró lejos rápidamente sin dejar huella, por lo que Lee no se dio cuenta del efecto de sus palabras. O al menos eso pensó la pelirrosa cuando le miró para cerciorarse. Entonces volvió a la realidad.

- ¿Qué has dicho?

- Hasta que vuelves a la realidad, has tardado cinco minutos en contestar.

- ¿Conoces a Gaara? ¿Qué tiene que ver contigo y con todo esto?

Su voz era firme y su cara, completamente seria, le miraba fijamente.

- Ya lo veras.

- Ahora. Quiero saber ahora.

- Él es un miembro de Taka, un renegado de Akatsuki. Y tú tienes mucho que ver en que sea un renegado.

- ¿Qué?

Las palabras no le salían, pero tampoco tuvo tiempo para contestar pues la moto se paró en una oscura y siniestra calle, Sakura recordó inmediatamente la calle de Kiba.

- Al parecer los criminales no pueden permitirse grandes lujos…

- Es mejor ser discreto ante los demás, los lujos están para los más cercanos a nosotros. Quizá tú misma llegues a beneficiarte de ellos algún día.

- Pues quedaos con los lujos, ojalá pudiera salir corriendo.

No podía negarlo, el hecho de que podría ver a Gaara en cuestión de segundos la atormentaba, no podía librarse de ellos, y lo peor es que cada paso que daba le abría una brecha en el corazón, su mente ya había tejido varias teorías, y en todas ella resultaba ser un simple objeto usado y manipulado, incluso por su propio hermano.

Lee la condujo a través de estrechas callejuelas hasta llegar a una gran puerta de madera que se imponía a las demás, parecía vieja pero robusta, herméticamente cerrada a las personas no deseadas. Pero su análisis de la puerta fue interrumpido por su acompañante que la miraba seriamente.

- Sakura, no voy a obligarte a nada, estas a tiempo. Si quieres irte e ir por tu cuenta te llevaré hasta un hotel y ya tú sabrás que hacer. Si quieres que te ayudemos pasa, pero una vez atravesada esa puerta no habrá marcha atrás. Eso sí, ten algo muy en cuenta, si no aceptas nuestra ayuda no permitiremos que aceptes la de algún Akatsuki. Te estaremos vigilando, y si vemos que te acercas a uno solo de ellos te traeremos por la fuerza si es necesario y no volverás a ver a tu hermano, ni a nadie. Que Akatsuki te ponga las manos encima es un riesgo que no podemos permitirnos.

Sakura no podía hablar, simplemente dirigió su mirada hacía la amenazante puerta. Empezaba a darse cuenta de su situación, estaba navegando entre tiburones con una simple balsita de palitos, y las fuertes olas no tardarían en derribarla.

- ¡Mira! Hoy estoy metafórica… pero tengo que pensar bien las cosas, no debo ser impulsiva, quizá debería olvidarme de todo y… ¿¡Pero que estoy diciendo!¿Olvidarme de todo? ¿Olvidarme de que han secuestrado a mi hermano? Y ya no puedo ir a la policía, debería dar muchas explicaciones, pero al menos de ellos sí podría fiarme… ¡Maldición! Quería uno o dos caminos más para elegir, no veinte.


No sé si lo aclaré en algún capi anterior, pero aunque la pareja oficial ya es SasuSaku, habrá muuuchos momentos con otros chicos, sobre todo GaaSaku, ya explicaré más adelante por qué.

Gracias a todos los que os interesáis en esta historia y más aún a los que comentáis.

Próximo capítulo: Una dosis de verdad.

Habrá un reencuentro con Gaara y sabréis un poquitito más sobre lo que está pasando con Sakura. Si alguien tiene alguna teoría, o idea o sugerencia, estaré encantada de leerla ;)

¡Ah, por cierto! Estoy acorralada por trabajos y exámenes, de ahí que haya tardado tanto en actualizar, al tener ya bastantes capis escritos, espero no tardar tanto, pero para los que leen mi otro fic "Sedas de Oriente", deciros que la conti va a tardar un poquito más. No me gusta tardar tanto en actualizar, pero lo primero es lo primero, y me juego mucho en estas semanas. Así que tendreis que perdonarme y armaros de paciencia ¿vale? ¡Muchas gracias!

Recordar mi campaña: "Por una autora feliz" porque "review en la pantalla sonrisa en la cara", así que no lo olvidéis, hacerme feliz no tiene precio... XD

*ByE*