Hola!

Sigo en mi racha de actualización en poquísimo tiempo, no podéis quejados XD. Muchas gracias por seguir aquí n_n

Mizuki Hime Neko-Chan: Muchas gracias por el review, no puedes quejarte de rapidez jeje, espero que te siga gustándote ;)

*ByE*


VI. Salida de emergencia

La luz del día torturaron sus pupilas, mientras que de sus oídos se encargaban los fuertes golpes en la puerta. Apenas había dormido, la pesadilla de siempre había vuelto a sus sueños. No había tenido pesadillas desde que se fue del orfanato, y ahora, desde el secuestro no paraba de soñar con ese dolor.

Con paso somnoliento se dirigió a la puerta y abrió, encontrándose con unos activos ojos negros y una bandeja repleta de apetitosa comida. El chico la miró divertido, ella tenía el pelo revuelto, los ojos entrecerrados y la ropa removida dejando ver parte de su sostén.

- Te ves muy guapa por la mañana.

La pelirrosa se percató de su estado e intentó arreglarse un poco mientras Lee entraba dejando la bandeja sobre una mesa, y saliendo sin decir nada más. Ella tampoco dijo nada, se sentó en la silla y empezó a comer en silencio, asimilando poco a poco su situación. Al acabar se duchó lentamente, llevaba tiempo ideando una forma de salir de allí, pero era inútil, no contaba con nadie que pudiera ayudarla, desconocía el edificio y las calles, no disponía de dinero para escapar rápidamente en un taxi o algo así, ni siquiera tenía para un billete de autobús.

Lee volvió, para poder llevarse la bandeja, y cuando estaba atravesando la puerta para irse, a Sakura se le ocurrió una idea, era difícil, muy difícil y arriesgada, pero la única opción que se le ocurría.

- ¡Lee! – el chico la miró sorprendido por el casi desesperado grito – esto... perdona pero… verás, es que aquí estoy muy aburrida y… no sé… me gustaría conocer un poco esto, tiene pinta de ser muy grande y…

- No – su voz sonó tajante y segura – no puedes salir de esta habitación a menos que Neji, Gaara o Sai te saquen, y mucho menos para ver el complejo de Taka ¿Qué clase de idiota crees que soy? Tú sigues siendo una prisionera, no un miembro de Taka ¿Qué carcelero sería si te dejara ir por ahí libremente?

- El mejor de todos – intentó su último recurso, apelar a su belleza. Se acercó a él melosamente y le cogió dulcemente el brazo, pegándolo a su cuerpo mientras le sonreía coquetamente – venga Lee… nadie tiene por qué enterarse – le giñó un ojo – y yo estoy tan aburrida… que sabría recompensarte, haré lo que tú me pidas, cualquier cosa. Por favor…

El chico no pudo evitar sonrojarse al analizar detenidamente sus palabras, ¿¡se le estaba insinuando! Sakura Haruno, una de las chicas más atractivas que había visto ¡le estaba ofreciendo todo lo que él quisiera! Y vaya que si quería cosas… pero cuando estaba a punto de aceptar, hipnotizado por sus ojos verdes, una voz le detuvo.

- ¿Qué crees que estás haciendo, Lee? Tu contacto con la prisionera debería ser mínimo. Lárgate.

Intentaba sonar indiferente, pero era más que evidente que la situación que acaba de ver le irritaba. Lee se fue cabizbajo y avergonzado, mientras que el nuevo intruso pasó su mirada a la pelirrosa que lo miraba con fastidio.

- ¿Ahora qué quieres, Sai?

- ¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurre insinuarte así a ese idiota? En este mundo en el que te has metido ningún hombre tendrá reparo alguno en tomarse tus palabras al pie de la letra, y no aceptarán futuros arrepentimientos.

- ¿Y? Tal vez estaba dispuesta a cumplir mi palabra con tal de salir de mi cárcel. ¿Por qué estas tan enfadado? Soy una prisionera después de todo, una prisionera a la que quizá debáis matar, así que ¿cuál es el problema?

Estaba furioso, nunca le había visto así, normalmente era tranquilo y casi nunca se alteraba demasiado, o tal vez antes lo disimulaba, ahora no tenían que ocultar su verdadera personalidad.

Sai fijó aun más su mirada en ella, ¿lo decía en serio? Jamás le permitió llegar a nada serio con ella, nunca le permitió llegar a ese tipo de intimidad, ni siquiera acercarse, hasta tocarla y besarla con demasiada lujuria había estado vetado; y por lo que sabía, ni Neji, ni Sasori, ni Gaara habían dispuesto de tal privilegio, solo Sasuke llegó un poco más lejos, pero tampoco consiguió que Sakura fuera suya en toda la extensión de la palabra, y no era porque no lo hubieran intentado... Y ahora, que la encontraba prácticamente ofreciéndose sin reparos a un hombre al que apenas conoce, le pregunta que por qué está enfadado. Eso superaba el autocontrol de cualquiera, si alguno de los otros cuatro hubiera estado aquí ya habrían matado a Lee y pensando en cómo torturar a la pelirrosa.

Con ninguna delicadeza acorraló a la chica contra la pared mirándola fijamente y disfrutando de su nerviosismo recién surgido, había olvidado lo inocente que podía llegar a ser, y lo fácil que era ponerla nerviosa. Se acercó lentamente a sus labios, pero no llegó a ellos antes de que la chica girara la cabeza nerviosamente, sintiendo en su mejilla los labios del moreno que ahora se curvaban en una orgullosa sonrisa mientras cambiaba de dirección a su oído.

- Entonces supongo que no te importará mantener tu palabra aunque cambie el carcelero. ¿Qué me dices, Sakura? ¿Harás cualquier cosa que te pida si hago de guía por el complejo de Taka?

La respiración de la pelirrosa se aceleró, y se odió a sí misma por ser tan evidente, por no poder ocultar que la ponía nerviosa. Y sobre todo se odió por considerar la propuesta que le hacía. Después de saber que la habían estado utilizando lo único que la reconfortaba era saber que ninguno consiguió divertirse como esperaban, y ahora… ¿Tan desesperada estaba?

Las manos de Sai ya habían empezado a recorrer sus piernas subiendo lentamente, mientras que sus labios se encargaban de dar pequeños besos en su cuello. Hasta que le empujó fuertemente cuando sintió que se acercaba a su intimidad; él la miró fastidiado, igual que años atrás cuando ella lo detenía en sus intentos por conseguir algo más de la chica.

- Lárgate. – escupió con todo el odio que tenía, aunque esta vez hacia sí misma.

El volvió a acercarse sujetando contra la pared sus muñecas que intentaban frenarle y volvió a susurrarle en el oído:

- Si no estás dispuesta a esto, no lo insinúes. Lee no te hubiera dado opción a retractarte– hizo una breve pausa en que apoyó su cabeza en su hombro respirando sobre su cuello – pero si cambias de idea... no dudes en avisarme, con mucho gusto te enseñaré cada detalle de este lugar.

Volvió a besar su cuello y salió de la habitación. Ella se limitó a dejar que su cuerpo se deslizara hasta el suelo vencido por su propio peso y que las lágrimas salieran por el conjunto de emociones.

Así se quedó toda la mañana, acurrucada en la pared abrazando fuertemente sus rodillas y con la enrojecida mirada perdida en algún punto de la habitación. La puerta empezó a sonar, pero no contestó, no se movió. Los golpes insistían, y el invitado decidió entrar. Al ver a Sakura en aquel estado se sobresaltó, se acercó a ella y empezó a preguntarle, pero no recibía respuestas, Sakura estaba completamente perdida en algún lugar de su mente; así que dejó la comida sobre la mesa y se fue, pero no pudo llegar muy lejos cuando un fuerte golpe en la cabeza le obligó a caer inconsciente.

Mirándole impactada se encontraba Sakura, con un jarrón roto en las manos que soltó inmediatamente. Retrocedió hasta chocar con la pared mientras se percataba de su situación. Acababa de derribar a su carcelero, a un asesino, y peor aún, estaba en un edificio lleno de asesinos.

No había planeado esto, cuando vio a Lee dirigirse hacia la puerta recordó las palabras de Sai, y sabía que tenía razón, él no hubiera parado. El simple hecho de imaginarse al chico tomándola por la fuerza la irritó, y simplemente actuó, enfocando toda su rabia acumulada en el pobre hombre. Pero planeado o no era una oportunidad, desde luego no la mejor, pero tampoco tenía tiempo para andarse con detallitos.

Salió con precaución de su lujosa habitación y empezó a recorrer pasillos y más pasillos. Miraba desconfiada hacia cada esquina, cada sombra, cada mínimo sonido era recogido por sus sentidos, pero no se topó con nadie, tampoco con la salida. Recorrió numerosas estancias, cada una más lujosa que la anterior, subió escaleras, bajó escaleras, volvió a subir escaleras, y entonces… más escaleras, hasta que estas la llevaron a un pasillo en el que se encontraban tres sombras hablando, dos de las cuales reconoció por la voz: Neji y Gaara.

- Tenemos que avisar a Sasuke cuanto antes para que nos informe de la situación, y deberíamos reforzar la vigilancia en Sasori, Deidara e Itachi; creo que traman algo, y no me sorprendería que ya supieran que nos unimos a Taka.

- Tienes razón Neji, pero contactar con Sasuke ahora es imposible, y si aumentamos la vigilancia en esos tres… si sospechan algo solo le confirmaríamos que están en lo cierto… es arriesgado.

- ¡No estar al corriente de sus actividades también, Gaara!

- ¡Lo sé, ya lo sé! - miró a Sai que se mantenía apoyado en la pared pensativo con una furiosa mirada clavada en el suelo. - ¿Tú qué opinas, Sai?

- Opino que deberíamos llevarnos a Sakura de aquí, no está segura.

- ¿Qué? ¿Conoces algún sitio más seguro?

- Alguien podría traicionarnos… no sé… Lee, por ejemplo, tiene demasiadas facilidades para sacarla de allí.

- ¿Lee? – Neji y Gaara se dirigieron miradas confusas - pero si Lee es de los más leales que tenemos, ¿se puede saber qué te pasa?

- ¡Nada! Es solo que…

- ¿Ha pasado algo que no nos hayas contado?

- No, Gaara, pero ya sabéis como es Sakura, si quiere salir de aquí… Lee sería fácilde engatusar. Deberíamos encargarnos nosotros de ella, la conocemos mejor.

- Quizá tengas razón, pero no creo que le agrade la idea de tener que vernos varias veces en un mismo día. – dijo Neji sonriendo amargamente, a lo que ambos bajaron la mirada.

Sakura estaba aterrada, si la pillaban estaba muerta, no vería la luz del sol en toda su vida. Lentamente e intentando no hacer ruido retrocedió hasta la esquina y se aferró a la pared intentando confundirse con las sombras.

- ¡Gaara!

Los tres miraron al recién llegado.

- La chica, Sakura… se ha escapado.

Los tres levantaron la mirada hacia el informador, el cual retrocedió unos pasos por la aterradora mirada de sus jefes.

- ¿Cómo es posible?

- Pues… Lee.

- ¡¿Lee?

- Si… Lee está inconsciente, al parecer le golpeó con un jarrón y salió.

Tardaron unos segundos en reaccionar, y fue Gaara el que tomó el control.

- No es posible que haya salido sin ser vista, además no conoce estas instalaciones y sin duda estará perdida buscando una vía de escape. Quiero que avises a todos los miembros que haya en el edificio, dile a Juugo que no deje salir a nadie, que bloquee todas las puertas, no saldrá de aquí, eso seguro. ¡Vamos, muévete!

- Sí.

El hombre se fue, y Gaara y Neji le siguieron para empezar a buscar, mientras que Sai no se había movido, simplemente se limitó a reír a carcajadas.

- Así que has cambiado de estrategia ¿eh, Sakura? Muy bien, si quieres tener a Taka como otro cazador más tú misma, pero aquí no hay reglas. La próxima vez no me contendré.

Y desapareció pausadamente entre los oscuros pasillos.

Sakura estaba paralizada; se sentía acorralada, como un cervatillo asustado ante la inminente e inevitable muerte. Escuchó como las puertas mecánicas se cerraban apareciendo una luz roja en la parte superior, estaba atrapada.

Escuchó algunos pasos acercarse, e instintivamente atravesó la primera puerta que encontró. Era una especie de almacén, en el otro extremo había unas escaleras de madera que subían, contrastando con el metálico edificio que la rodeaba lleno de la más alta tecnología. No es que fuera un camino fiable, pero era mejor que quedarse esperando su fin. Las escaleras eran estrechas, y estaban firmemente flanqueadas por las paredes que también se estrechaban. Guiándose con la pared, debido a la oscuridad, empezó a subir hasta chocar con una puerta. Intentó escuchar, pero no parecía haber nadie al otro lado, así que con mucha cautela la abrió, consiguiendo un lastimero ruido de las bisagras.

- ¡Maldita sea! ¡Por qué demonios las puertas tiene que sonar así sólo cuando no quieres hacer ruido!

Pero nadie lo escuchó, y ella pudo salir a un despacho no muy grande. Se acercó a la ventana, la distancia era demasiado elevada como para saltar, así que desechó la idea. Escuchó el sonido de llaves, alguien venía. Buscó con la mirada un sitio donde esconderse, pero nada, así que abrió la ventana y salió, apoyándose en un pequeño borde. Unas voces hicieron acto de presencia en el despacho, no parecía que tuvieran prisa.

Con sumo cuidado fue dando pasitos por el borde, intentando llegar a otra ventana, pero ya había comprobado hace algunos días que la suerte estaba muy ocupada como para acordarse de ella, pues el borde empezó a ceder ante el peso dejando a una chica pelirrosa caer violentamente hacia la fría carretera.


Espero que os haya gustado.

De verdad que esta chica es una inconsciente, a ver cómo demonios pretende salir viva de esta jeje espero vuestras opiniones.

Próximo capítulo: el tuerto y el adonis.

(Por si no habéis pillado la comparación aparecen Kakashi y Sasuke como personajes "nuevos" en la trama)

Gracias por seguir aquí ^_^

*ByE*