Hola!
Disculpad el retraso. Los que leéis mi otro fic sabéis que he estado de vacaciones estos meses. No tenía pensado dejar de actualizar, pero como no había internet en el lugar en el que estaba… pues nada, igualmente me vino bien para desconectar un poco de todo el mundo.
Pero ya he vuelto dispuesta a seguir con mi rutina de actualizar cada dos semanas como máximo. Así que nada, aquí os dejo el siguiente capi. Espero que os guste n_n
VII. El tuerto y el adonis
Golpes, pequeños y punzantes golpes es lo que sentía Sakura en su cabeza; con dificultad empezó a abrir los ojos, que recibieron una cegadora luz. El blanco impoluto que se desplegaba en aquella sala y el regular pitido que resonaba eran una clara evidencia de que se encontraba en un hospital. Se incorporó ligeramente y sintió un hormigueo por todo el cuerpo.
- Será mejor que no se mueva mucho, señorita.
Dirigió la mirada hacia el origen de aquella voz y vio a un hombre alto, con el pelo grisáceo y con una extraña máscara que solo dejaba a la vista su pequeño ojo derecho mirándola con, lo que interpretó, una sonrisa.
- ¿Quién es usted? ¿Qué… qué hago aquí?
- Me llamo Kakashi Hatake, y está aquí porque tuvo un accidente, al parecer fue atropellada por un coche que se dio a la fuga.
- ¿Atropellada?
- En efecto, o al menos eso dijo la mujer que la encontró tirada en medio de la carretera y sangrando por la cabeza.
- ¿Mujer…? -No entendía nada, ¿accidente? - Pero si no había ningún coche, me caí… ¡claro! Esa mujer debió interpretar que me atropelló un coche que luego se fue, supongo que es más coherente que el pensar que hay tirada en la calle una suicida, o una víctima de una organización secreta…
- Supongo que el golpe en la cabeza ha debido dejarla un poco perdida, y si añadimos toda la medicación que le han suministrado… es lógico que no recuerde gran cosa, será mejor que venga más tarde.
- ¡Espere! ¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí?
- Soy policía, el agente Kakashi. Verá… es que ha habido… ciertos acontecimientos a su alrededor; cuando la mujer la trajo al hospital… bueno, no importa, se lo explicaré todo cuando esté más centrada, ahora descanse, volveré esta tarde.
El hombre salió de la habitación, y Sakura se vio inmersa en un caos de dudas ¿policía? ¿Acontecimientos a su alrededor? Y si pensaban que había sido un accidente… ¿Por qué había un policía esperando para hablar con ella?
- ¿¡Dónde te has metido Sakura Uzumaki!
Pasaron las horas, una enfermera le trajo la comida, si a un plato con agua de arroz pero sin absolutamente nada sólido se le puede llamar comida, claro. Una mujer vino a visitarla, al parecer ella encontró a la pelirrosa y quería asegurarse de que estaba bien, pero se fue en seguida, al recibir una llamada del colegio: su hijo había mordido a la profesora… otra vez.
Tras la visita llegó lo peor, el efecto de todos los medicamentos empezaba a disiparse, y con ello llegó el dolor, si antes sentía golpecitos en la cabeza, ahora era como si la estuvieran estrellando contra la pared, no podía incorporarse sin sentir que todos sus órganos se comprimían volviéndose uno sólo, la espalda era intocable, el simple roce de una pluma era el mayor de los suplicio, y de las piernas mejor ni hablar, después del primer intento en moverlas, el dolor fue tal que desistió. Una conclusión sacó en claro, si algún día se le ocurría suicidarse, no saltaría desde una ventana.
Hacia las siete de la tarde una segunda visita, Kakashi Hatake con su sonriente ojo se acercó a la joven dejando un ramo de flores en una mesa cercana.
- ¿Cómo se encuentra, señorita Uzumaki?
- Bien, gracias; más centrada, si es lo que quiere saber.
- Me alegro; entonces empezaré. Verá, cuando esa mujer la encontró, iba a llamar a una ambulancia, pero al parecer usted le pidió que no lo hiciera, así que ella misma la llevó hasta el hospital en su coche.
- Entonces ¿por qué la policía?
- Pues porque la mujer se asustó. Cuando ya estaba arrancando el coche, un extraño hombre de, cito textualmente "dimensiones sobrehumanas", surgió de entre las callejuelas corriendo directo hacia el coche. Así que su salvadora llamó a la policía inmediatamente después de dejarla en las manos de los médicos. Y por eso estoy yo aquí, creemos que iba tras usted y… como buen agente de la ley, mi deber es protegerla de cualquier peligro.
- Ya veo, entonces...
- Un momento, hay algo más…
- ¿Algo más?
- Si. Si solo fuera el caso del extraño sospechoso, yo no estaría aquí, estaría algún agente de más baja categoría. Pero resulta que la perseguida es la señorita Sakura Uzumaki, cuyos padres murieron en un trágico accidente aun no resuelto, y cuyo hermano no encontramos por ningún lado.
- ¿Q… Qué…?
- Bueno, después de lo que les pasó a sus padres… no esperaría que dejáramos las cosas así sin más, nunca os perdimos de vista a ti ni a tu hermano. Siempre sospechamos que vuestros padres solo eran el primer paso para un objetivo superior; y para mayor precaución, os… "escoltamos" a ambos.
- ¿Por qué no nos dijeron nada?
- Podría poner en riesgo la misión, tal vez alguno de sus amigos podría estar involucrado. Pero empecemos;tengo que hacerle unas preguntas, como usted comprenderá. Para salir de dudas, más que nada.
- Claro…
- Bien. Antes qué nada ¿tiene idea de quién ese hombre que la perseguía?
- No, lo siento.Bueno… tampoco es que este mintiendo, realmente no sé quién es.
- ¿Cuándo fue la última vez que vio a su hermano? Los últimos datos que tenemos de ustedes es Konoha, salieron del aeropuerto en dirección a su ciudad natal y allí les perdimos, no sabemos nada más, así que si puede empezar a contar…
- Si, fuimos a Konoha, pero él…
- ¿Si?
- Dios mío… qué hago ¿puedo confiar en él? ¿Y si es un miembro de Taka, o de Akatsuki? Tal vez solo sea una trampa, después de todo es extraño que alguien me encontrara en aquellas calles… ¡Maldita sea! No sé qué hacer… ¡No! Sakura, no. No puedes arriesgarte, ya decidiste que no confiarás en nadie. Salió con unos amigos, yo aproveché para irme.
- ¿Irse?
- Así es, no me gusta esa casa, no pude aguantar tantos recuerdos así que le dejé una nota y me fui, ya tenía planeado irme al país de las Olas a vivir, y vi mi oportunidad.
- Si, tenemos constancia de su oferta de trabajo en el país de las Olas, pero entonces… ¿Qué hace aquí?
- ¿Yo? ¿Que qué hago aquí? Pues… vamos Sakura piensa quería hablar con alguien antes de irme. Con… mi ex novio.
- Su ex novio… - repitió pausadamente - Pero sus ex novios se encontraban en la misma ciudad, no en la capital.
Sakura le miró detenidamente unos minutos sin saber muy bien qué hacer, con la cara más estúpida que había puesto en su vida.
- Señorita… es consciente de que está hablando con un agente al que no se debe ment…
- ¡Sasuke!
- ¿Qué?
- Con quién quería hablar antes de irme es con Sasuke, Sasuke Uchiha. Es que… la última vez que le vi… me faltó decirle algo… algo importante… muy importante.
- Algo importante… ya. Pero Sasuke vive lejos de la zona en la que usted estaba…
- Ya, es que… me confundí de calle, o eso creo… siempre he tenido una orientación pésima… je… je...
- Entiendo, y… ¿Qué es eso tan importante que tenía que decirle?
- Disculpe, pero no creo que mis asuntos personales del campo amoroso sean fundamentales para su operación. Me gustaría mantener algo de intimidad, o al menos creer que la tengo.
- Si, por supuesto, discúlpeme, he sido un entrometido. Pues bien, eso es todo, señorita Uzumaki, pero… si recuerda algo más, algún detalle, aunque parezca estúpido… por favor, no dude en visitarme o llamarme. - Le entregó una pequeña tarjeta con su nombre. - ¡Ah! Y con respecto al señor Sasuke Uchiha… - el cuerpo de la chica se tensó – Le llamaré para informarle de su situación y decirle que le estaba buscando, así el vendrá y usted podrá irse al país de las Olas a seguir con su vida.
- ¿¡QUÉ!
- Oh no, tranquila, para mí no es ninguna molestia, será un placer ayudarla, dado su estado. Que pase un buen día.
- No, no, no, no, no, no, no, no, no, no, no ¡NO! Esto no me puede pasar a mí, no puede estar pasándome esto a mí. ¿¡Se puede saber que te he hecho, Dios! No, Sasuke no puede venir aquí. Para empezar es un miembro de Taka por lo que se enterarán de dónde estoy; y segundo… no puedo, cualquiera menos Sasuke, no puedo verle… ¡aaaaaaaaaaahhhhhhhhhhh! ¡Tengo que salir de aquí! ¡Tengo que salir de aquí!
Pasaron un par de horas, y Sakura seguía intentando recuperar todas las partes de su cuerpo, el dolor ya había pasado a un segundo plano, ahora la angustia de pensar en Sasuke frente a ella era más que suficiente para opacar el dolor; pero al parecer no era suficiente para que su cuerpo funcionara correctamente.
Por la puerta apareció una cabeza que se asomaba con precaución, y al ver a la chica despierta entró.
- Bien señorita, he hablado personalmente con el señor Uchiha, y al parecer estaba muy preocupado por usted, sus amigos le llamaron para avisarle de su… "desaparición". Creo que debió haberlo hecho de otro modo, sus amigos han estado buscándola como locos… pero en fin ¡Ah, sí! Casi lo olvido, Sasuke se encuentra de camino al hospital. Le ruego que me disculpe pero le he informado de sus propósitos en el país de las Olas y está dispuesto a ayudarla con su hermano y llevarla él mismo hasta dicho país, si es su decisión, así que no se preocupe por nada. Buenas tardes.
- ¡Espere! ¿Y mi hermano?
- ¡Ah, sí! Se encuentra bien, también ha estado buscándola, ha sido una falsa alarma, no se preocupe por él. Mejórese, señorita.
Una enfermera entró con la cena, y se empeñó en hacerle unos análisis a la chica que, desde su última visita, no había reaccionado; estaba pálida, con los ojos fijos en algún punto de la habitación y temblando notablemente.
Salió de la estancia preocupada y bajó a recepción a buscar al doctor que llevaba su caso, pero se paró bruscamente al ver al hombre con el que estaba hablando. Alto, musculoso, con la piel muy blanca, pelo negro y ojos igual de negros. Era el chico más atractivo que había visto en su vida, y le rodeaba un aurea de misterio e incluso amenazador que le daba un aire más atrayente.
Dicho joven sonrió al doctor en señal de agradecimiento y empezó a recorrer los pasillos buscando una habitación mientras pequeños grupos de mujeres se formaban en los laterales del pasillo sin perder de vista ni uno solo de sus movimientos. Hasta que se paró frente a una puerta, la cual no tardó en abrir.
La habitación seguía igual, todo limpio y ordenado, o… casi todo, la única cama que tenía sábanas estaba revuelta y… no había ningún paciente en esa habitación. No se molestó en preguntar a ninguna enfermera, sabía claramente que no era un error, la paciente se había escapado.
- Hmn… ¿Por qué no me sorprende?
El temor y la adrenalina corrían por sus venas a velocidades vertiginosas, en el mismo momento en el que la enfermera se fue, la chica se incorporó y apoyó los pies en el suelo, cayendo estrepitosamente al mismo y sintiendo como sus huesos se resquebrajaban. Se arrastró hasta la salida y echó un vistazo a los pasillos, ya era tarde para las visitas, por lo que solo debería haber algún que otro médico o enfermera, y quizá algún paciente desvelado; y no se equivocaba, el pasillo estaba desierto. Se arrastró hasta una puerta cercana que estaba ligeramente desgastada y más pequeña que el resto, suponiendo que era un cuarto de limpieza, de medicamentos o un almacén.
Y acertó, varias estanterías ocupaban las blancas paredes llenas de collarines, vendas y otros materiales, y en un rincón algunas sillas de ruedas, muletas, y objetos más grandes. Sin pensárselo dos veces cogió una de las metálicas sillas y se sentó. Su mente empezaba a elaborar otro de sus desesperados y suicidas planes cuando escuchó una voz serena y fría que conocía: Sasuke.
Sus músculos se tensaron en la silla, no se movía ni un fino pelo, sus oídos se agudizaron y su respiración paró inmediatamente, podría jurar que incluso dejó de oír los latidos de su corazón. Ahí estaba él, a tan solo una puerta de distancia, si tan sólo abriera la puerta podría volver a verle, pero el miedo era superior a su curiosidad y siguió así, como una estatua humana.
Escuchó como la puerta de su habitación se cerraba, dando paso a un silencio desesperador, cortado por unos pasos ¿Se iba? No, los pasos cada vez eran más cercanos, estaba acercándose a ella; las pisadas se detuvieron y advirtió que alguien había posado su mano sobre el pomo de la puerta. Unas gotas de sudor frío resbalaron por su rostro hasta que escuchó una nerviosa voz femenina.
- Disculpe… vera señor… no puede… no puede entrar ahí.
- ¿Por qué? – le otorgó una de sus mejores sonrisas.
- Bu… Bueno… es que es solo un almacén… hay medicamentos… y solo puede acceder personal… personal… personal…
- ¿Autorizado? – le ayudó el chico.
- Exacto, lo siento… además… ya no… ya no se permiten visiones ¡visitas!… así que… si es tan amable de abandonar estos pasillos… los pacientes… necesitan desertar ¡digo, descansar! Descansar, eso… descansar.
Terminó de hablar y respiró profundamente sin dejar de jugar con sus manos y con las mejillas sonrojadas, siendo observada por unos fríos ojos que, a pesar de no parecerlo, disfrutaba del nerviosismo de la joven; no podía resistirse, su ego crecía cada vez que una mujer se le acercaba.
- De acuerdo – suspiró – por cierto ¿ha visto usted a una mujer con el pelo rosa y ojos verdes, más o menos de su estatura?
- N… No…
- Muchas gracias, ya me voy, pero si fuera tan amable de avisarme si la ve… un amigo mío está abajo, se quedará aquí. Tiene el pelo blanco y los ojos violetas, es fácil de encontrar…, se llama Suigetsu, dígaselo a él inmediatamente ¿Me hará ese favor… Ana? – dijo leyendo su nombre en la bata.
- Por… supuesto… cuente con ello…
- Gracias… es usted encantadora.
Y sin más se fue dejando a la mujer hiperventilando ante lo sucedido, deseando bajar a la cafetería para contárselo a las otras enfermeras.
Por su parte, esa pelirrosa de ojos verdes se encontraba al borde de la histeria, ahora sí que sería imposible salir de allí, empezó a pensar en cómo hacerlo, y cuando se dio cuenta de que su mente no daba para más, paró.
- Muy bien Sakura, ahora que las neuronas fallan… a lo de siempre, improvisación. Y cuando todo esto acabe… buscaré un buen psicólogo…
Eso ha sido todo, espero que os haya gustado ^_^ no creo que tarde mucho en subir el siguiente capi: Arriesgada locura.
Nos vemos pronto!
*ByE*
