Disclaimer: La saga de Crepúsculo no me pertenece, ni tampoco ninguno de los personajes a parte de algunos de mi creación. La telenovela mexicana Teresa no me pertenece, tampoco la idea (fue culpa de mi beta en uno de sus momentos depresivos porque se acabó).

Nota de autora: Lamento haber retrasado este capítulo pero sufrí otro bloqueo mental, espero que también disfruten de este nuevo capítulo.


¿Lo amo?

No dejaban de caer lágrimas, cada palabra era hermosa, la verdad no lo hubiese imaginado de Jasper, pero… ¿Estaba enamorada de él? ¡No! Imposible, sólo era el amigo y hermano de Edward. Era como mi hermano… mi mejor amigo, era sólo eso.

De hecho era demasiado precipitado descubrir estos sentimientos. En tan sólo un día había cortado con Edward por Jasper, quizá tarde o temprano lo hubiésemos hecho, pero para aceptar estos sentimientoshabía pasado muy poco tiempo. Tendría que madurar este sentimiento y dejar pasar un tiempo para saber si en verdad lo amaba o sólo era temporal.

Cerré la computadora y me acosté en la cama reflexionando sobre aquella canción pero llegó un momento en el que me quedé profundamente dormida.

Al despertar me era imposible no pensar en Jasper, Edward, la nieve y Jasper… y la nieve. Fue un día particularmente largo, me fui al colegio sola escuchando una y otra vez la misma canción; no lograba sacármela de la mente.

Jasper no me miró al principio, supuse que no me había visto pero no era nada por el estilo, no se fijo en mí en todo el día; mientras yo intentaba descifrar algo con su comportamiento aquel día. Pero ni siquiera me habló, supongo que se enteró de nuestro rompimiento y por ese motivo me dejó sola.

En esa semana de confusión no me habló en lo absoluto, me había acostumbrado, ya que Edward me había tratado de la misma manera al principio; pero para lo que no estaba preparada era para la siguiente semana.

Aquel lunes en la mañana me había alistado para irme al colegio sin que Edward ni Jasper pasaran por mí, la verdad es que era sólo cuestión de encender el coche pero, él apareció a mi lado dando me un susto de muerte.

-Hola – dijo normal.

-¡Ay! – Volteé y le mire- ¡Hay Jasper! ¡Me asustaste!- le di un golpe en el brazo, pero me dolió mas a mí que a él.

-Lo siento, pero es que es inevitable, eres demasiado distraída- me sonreía angelicalmente- con razón a Edward le gustaste tanto.

Me sonrojé al escucharlo decir aquello, le miré y sonreí; me devolvió la sonrisa y tomó las llaves.

-¡Vámonos!

-¡Hey! ¿Qué crees que haces? ¡Devuélveme mis llaves!

Se había salido del coche, salí tras de él, cuando me di cuenta de que había guardado las llaves en su chaqueta mientras caminaba hacia mí, me miró a los ojos y dijó:

-No pensarás que te dejare ir en este coche o ¿sí?

Otro Cullen que no confía en mi pobre carcacha… u.u

-¿Qué tiene de malo?- le dije suspirando.

-No confío en este coche.

-Bueno y ¿cómo llegaremos al colegio?

-¿Quien dijo que iríamos?

Antes de que reclamara me tomó de la cintura y susurrándome al oído me pidió que me sujetara fuerte. Hice lo que me pedía por instinto y un momento después estaba en la espalda de Jasper mientras él corría por el bosque.

En todo el trayecto cerré mis ojos y me sujeté fuerte de Jasper, temía caerme en algún punto por no ser lo suficientemente fuerte, pero al momento lo disfrutaba, el aroma que él despedía era sutil y dulce.

Al momento de no sentir movimiento abrí poco a poco mis ojos, estaba demasiado iluminado, lo primero que pude ver fue un cielo completamente azul y la copa de los arboles de un verde muy bonito, algunos rayos de sol lograban colarse entre los árboles.

Caminaba al ver el precioso lugar rodeado por arboles, algunos con flores y otros completamente verdes, no prestaba atención al caminar hasta que Jazz me tomo la muñeca impidiendome dar un paso más.

Miré el suelo y estaba a punto de caer a un lago, le miré y de alguna forma dimos un extraño paso de baile en el que terminé en los brazos de él. No pude evitar sonrojarme.

Me miró y se apartó de mí al momento, sonrió y se sentó a la orilla del lago.

-Algún día te traeré de noche – me decía mirando el cielo- se pueden ver millones de estrellas desde aquí.

Me acerqué a él y me senté a su lado, mirando el lago. Sonrió y me dijó:

-El lago se disfruta mucho en verano, acá suele hacer mucho calor en esa época del año.

Se acostó mirando el cielo y cerró los ojos dejando que una brisa me trajera su aroma y se moviera su cabello. Suspiré para poder seguir aspirando aquel aroma, y sonreía de vez en cuando hasta que desvíe mi mirada.

-¿Por qué me has traído?

Él se limito a abrir los ojos y mirarme algo desconcertado.

-Si lo deseas podemos irnos

-No, a lo que me refiero es que…

Cerró los ojos y respiró profundamente, se echó los brazos a la cabeza y después de un rato me dijó:

-No soportaba verte en tan mal estado

-¿En qué estado?

Se levantó y me miró a los ojos.

-Últimamente… tú… - se alejó- no tiene importancia, sólo quería subirte el ánimo.

-Me parece que es Edward el que necesita el ánimo.

- De eso se encarga Rose.

No dije nada y miraba con ausencia el lago, pensaba en lo que le pude haber hecho a Edward por nuestro rompimiento.

-Se acabó las reservas de nieve, ciertamente Carlisle se enojó un poco – supongo que fui muy obvia, porque sabía en lo que pensaba- Rose ya le prohibió ver más telenovelas mexicanas, escuchar música depresiva o comer nieve.

-Él…-yo le miraba atónita.

-Sí, de toda clase de telenovelas novelas, sobre todo Teresa, no paraba de sollozar cada vez que la veía,– lo había vuelto a hacer- se fueron a Inglaterra, alguna parte de China o a Australia, no lo sé con certeza.

-¿Por cuánto tiempo?

-Eso tampoco lo sé, Rose siempre ha estado enamorada de Edward pero cuando apareciste tú se desilusionó y ahora tiene una oportunidad- lo decía sombríamente, como si en aquella despedida hubiesen sucedido cosas terribles.

-Yo también tengo una oportunidad- dijo hablando para sí mismo, después se volvió y me sonrió.

Me acerqué a él y le sonreí, él me tomó la mano y empezamos a caminar por el bosque de regreso a Forks, platicábamos sobre cosas sin sentido y solíamos reír de chistes, inclusive inventamos nuestros chistes privados.

Al llegar, me di cuenta que era en la parte trasera del colegio, tomados de la mano al aproximarnos nos empezábamos a separar el uno del otro, se habían acabado las clases ya que muchos de mis compañeros se les notaba alegres.

-Creo que aquí acaba nuestra pequeña travesura – me sonreía algo deprimido

-Eso creo, gracias por todo – por impulso le besé la mejilla y me alejé.

Mis mejillas ardían de lo rojas que estaban, corría lo más lejos posible y me encontré con Jessica le grité y al momento que ella volteo le abracé. Ella se impresiono pero me correspondió al abrazo.

-¿Por qué no viniste a clases?

-Me levanté tarde – mentí- en la noche no me pude dormir del todo bien, pero vine a verlos. Solo quería alegrarme un poco el día.

Me miraba extrañada pero al mismo tiempo me daba una dulce sonrisa, se ofreció llevarme a casa y cuando llegué corrí a mi habitación, me eché en la cama y grité.

Fue una mañana maravillosa con Jasper, intenté recordar a la perfección cada segundo que pasamos juntos, cada que recordaba mi corazón latía más rápido.

En ese instante supe que todo este tiempo me había estado enamorando de él, que con esta mañana comprobaba lo que desde hace tiempo sabía sin estar consciente de ello. Pero por el momento sólo actuaría de su amiga, no quería que se echara a perder la oportunidad de que nos enamoráramos aún más, tendría que esperar un mes y ser algo misteriosa con respecto a la canción, pero la cuestión era si era capaz de soportar tanto tiempo sin descubrirme a mí misma.

Miraba el techo sopesando mis posibilidades, pero sin borrar mi sonrisa. Cuando me di cuenta, era ya muy tarde y no tardaba Charlie en llegar, tomé el teléfono y marqué a una pizzería, en lo que la pizza llegaba yo hacía mi tarea, para mi suerte Jess me dijo, ya que no le había preguntado sobre la tarea.

Terminé pronto y me senté en la sala a esperar a Charlie y a la pizza, recordé en ese instante lo que Jasper había dicho de las estrellas, yo jamás me había detenido a mirarlas. Así que aquella noche contemplé el cielo estrellado como nunca lo había hecho.

Interrumpieron mis pensamientos al momento que sonó el timbre, sin duda era la pizza ya que Charlie podía entrar sin problemas. Recibí la pizza y pagué por ella, y a los veinte minutos entro Charlie, pero al parecer no estaba solo.

-Pasa, esta es tu casa

-Gracias

Al instante reconocí su voz… Me paralicé al verlo entrar junto con mi padre.

-¡Ah! Bella este joven dice que tienen asuntos escolares pendientes, se puede quedar pero no muy tarde ¿de acuerdo?

Él entraba, me miraba disimuladamente con una sonrisa pícara en los labios, Charlie me miraba con ternura y esbozaba una sonrisa alegre; mientras que yo me quedaba petrificada mirándolos en la sala.