Nota de la autora: Lamento mucho el retraso acabo de regresar de unas largas vacaciones y aunque tenía el capítulo escrito desde hace un mes por algunos inconvenientes *ehem mi hermana ehem* no pude subir esta parte del fic.

Los fragmentos de las canciones que se mencionan no son mías, de hecho, ya viene quienes son las que cantan esos fragmentos. Si están interesados en saber las canciones, se presentan a continuación por orden de aparición en el fic: Mi vida sabe a ti (Marco Di Mauro), Eres (Café Tacuba), Se te olvidó (Kalimba), De que me sirve la vida (Camila), I still (Backstreet Boys), No me enseñaste (Thalia) y Without you (Il Divo).


Un Lugar Solitario

Al mirar la escalera se encontraban todos (bueno casi todos): Carlisle, Esme, Emmet, Alice y Jasper; todos me miraban. Alice fue la primera en bajar corriendo a darme un fuerte abrazo, se lo devolví sonriendo un poco al volver a sentir un abrazo de ella.

Carlisle y Esme bajaron también sonrientes pero aun así se notaba su tristeza interior, Emmet y Jasper bajaron siguiendo a sus padres, me miraron cuando terminé mi abrazo con Alice. Les mire con algo de vergüenza, abrí mi boca notándola muy seca.

-Yo vengo a…-la voz salía demasiado baja como para poder escucharse, pero sabía que ellos me entenderían como si hablara normal – yo vengo a… disculparme – dije tartamudeando la última palabra mientras miraba a todos y cada uno de ellos.

-Pero no es tu culpa – me dijo Carlisle con una voz suave y dulce- Edward no se supo controlar.

-Es verdad, además se le pasará, está en buenas manos – dijo Esme abrazando a su esposo.

-Pero fui la causante de todo este problema – seguí tan avergonzada que mire el suelo sin poder verlos a ellos a la cara

Esme se apartó de su marido y me abrazó maternalmente, le devolví el abrazo por la cintura. Dejé caer un par de lágrimas, mientras ella me consolaba diciéndome que no era mi culpa.

Ella por alguna razón se apartó de mí, pero quien tomó su lugar fue Jasper; me tomaba entre sus brazos con tal facilidad que me dejé llevar, seguí llorando como niña pequeña. Todos entendieron que era el momento de dejarnos solos, seguía abrazada a Jaz hasta que me levantó la mirada.

-Sé de algo que te puede subir el ánimo.

Tomó mi mano y subimos a las escaleras, mientras me enjugaba mis ojos, se veía muy borroso y no lograba distinguir las habitaciones; entramos a una en la que jamás había estado antes.

La habitación de Jaz, como en la de Edward (y en la mayoría de esta casa) no había ni rastro de una cama, por el contrario tenía un sofá color crema y el cuarto era tan sofisticado como se podía. Se notaba un aire oriental, lo que más me sorprendió fue que en vez de paredes tenia cristales, podíamos ver el bosque con claridad y a lo lejos pude distinguir aquel pequeño lago (pero apenas y se podía distinguir) del que me hablaba Jaz.

Me senté en el sofá algo deslumbrada por su habitación, se habían esfumado las lagrimas, pero habían dejado un rastro sobre mis mejillas; contemplaba el bosque pero cuando volteé para ver donde se encontraba Jaz, me fijé en unas repisas sobre la pared, contenían música de muchos estilos (como los de Edward) la diferencia era que la mayoría era Oriental, pero pude distinguir un par de USA, Italia, México y Francia.

Me acerqué y tomé uno que me llamó bastante la atención. Era el álbum de una cantante muy famosa: Edith Piaf; tomé unos cuantos mientras mis ojos recorrían mis canciones favoritas.

-Están clasificados por mis países preferidos y de ahí desglosamos años y preferencia personal, es muy parecido a como lo maneja Eddie.

-Algo así –le mire sonriente- pero tienes música que él no escucha y yo sí.

-Es verdad, de hecho en sus momentos de depresión me robó unos cuantos; sobre todo de tus grupos favoritos.

-¿DBSK? ¿SS501? ¿Il Divo?

-Exactamente esos.

Reí un poco dejando los de Edith Piaf en la mesa más próxima, al lado de los estantes había un gran librero.

-Vaya… Podrías poner una biblioteca con todo esto.

Jaz reía a carcajadas, le miraba un poco extrañada y cuando se serenó se aproximo diciéndome.

-Estos solo son mis libros preferidos… tengo más en un almacén.

-¡¿QUÉ? – no daba crédito a sus palabras.

-Sí, como oíste, esto sólo es un desglose de mis novelas y autores favoritos; verás está clasificada por año, y de los años por mis autores preferidos, de los autores preferidos pongo las novelas que mas me gustan; el resto está en un almacén y esta ordenado de la misma manera.

-Vaya… -suspiré y le miré sorprendida – los vampiros no pierden su tiempo.

-Una eternidad haciendo nada, no es algo productivo, hay que matar el tiempo de alguna manera.

Le sonreí y miré meticulosamente su almacén de libros favoritos, había de todo tipo. Creo que ni Gandhi tiene tantos libros, viejos y en tan buenas condiciones como Jaz. Reí ante mi propio pensamiento.

No noté en qué momento él se colocó detrás de mí porque le escuché susurrarme.

-Ahora vuelvo – me sobresalté un poco y al momento de mirarle me di cuenta de que ya no estaba.

Miré la puerta cerrada y caminé hacia ella, tomé temerosa el picaporte y lo giré para salir de la habitación, algo había dentro de mí que sentía curiosidad por saber los destrozos de Edward.

Me supuse que Jasper lo había percibido, ya que, en todo el tiempo que me quedé junto a él no sentí nada, ni una pizca de curiosidad. Ahora que no me tenía bajo sus poderes, me encaminé al cuarto de Edward con cierto temor de hallarlo tal y como me lo imaginaba.

Caminé con cautela a su habitación hasta que me encontré frente aquella gran puerta de madera, mire la perilla, la rosé con la yema de los dedos, decidí girarla pero no vi enseguida de que manera estaba la habitación, ya que tenía los ojos cerrados.

Intenté respirar profundamente y hacerme la idea de una habitación oscura y desierta, abrí mis ojos de una sola intención y me llevé la mano a la boca. Era peor de lo que me había imaginado.

Estaba totalmente negro, literalmente, lo único que resaltaba en la habitación era una gran imagen mía sonriéndole a la habitación vacía, me caminé para poder ver aquella gran fotografía, naturalmente no me di cuenta por dónde caminaba, le pegué a un bote, miré hacia abajo y descubrí que estaba totalmente desordenado.

El bote no estaba del todo vacío, vi con claridad cómo salía un poco de nieve (casi agua) de color púrpura; me agaché para poder poner el bote de manera vertical, paseé mi mirada y noté varias fotografías nuestras, había unas tijeras regadas. Tapas de los discos regados y sin sus CD´s, vi alguno que otro familiar, cucharas, peluches, Kleneex, y una bufanda mía.

No dejaba de ver el montón de películas, también regadas, todas las que me gustaban, las que habíamos visto juntos y otras que no conocía, telenovelas y libros, páginas arrancadas, inclusive ropa de él por todas partes. Lo bueno era que no comía, porque si no me habría encontrado latas de todo tipo de comida.

Al caminar fui rescatando cada hoja de papel suelta, en cada una venía alguna frase de una canción o citas de algún libro, inclusive venía de que libro, la fecha y la página de donde lo había sacado.

Leí cada hoja, algunas veces sabía que canción era como por ejemplo:

Es que no dejo de pensar en ti, desde que por

Primera vez te vi, estabas bella ahí como eres tú,

Con tu camiseta blanca y azul…

Marco Di Mauro.

No te has imaginado,
lo que por ti he esperado pues eres...
...lo que yo amo en este mundo eso eres...
Cada minuto en lo que pienso eso eres...
Lo que más cuido en este mundo eso eres…

Café Tacuba

Se te olvidó que si me dejas ya no puedo andar,

Se te olvidó que yo sin ti ya no quiero más,

Se te olvidó que ahora sin tu amor,

Mi vida se empezó a apagar.

Se te olvidó decirme como te podré olvidar.

Kalimba

Escucha bien amor lo que te digo

Pues creo no habrá otra ocasión

Para decirte que no me arrepiento

De haberte entregado el corazón.

Camila

No matter how I fight it

Can't deny it

Just can't let you go

I still need you

I still care about you

Though everything's been said and done

I still feel you like I'm right beside you

There's still no perfect you

Backstreet Boys

Desde el día que te fuiste
tengo el alma más que triste
y mañana sé muy bien va a ser peor

Il Divo

No me enseñaste como estar sin ti
y que le digo yo a este corazón
si tú te has ido y todo lo perdí
¿por dónde empiezo, si todo acabó?

Thalia

Dejé de mirar las hojas, eran demasiadas y yo ya tenía suficiente con lo que había leído y visto, no quería seguir deprimiéndome en vano por algo que había ocasionado. Mordí mi labio inferior, mirando toda la habitación, tenía un aspecto demasiado lúgubre. Caminé hacia mi fotografía pero no sólo era una en grande, al acercarme cada vez más me di cuenta de que eran más de una sola fotografía, eran muchas formando una sola figura y todas y cada una eran de los tiempos que pasamos juntos, aunque algunas sólo eran mías.

Retrocedí, me calaba hasta los huesos tal obsesión por mí, salí de aquella habitación para refugiarme en algún otro sitio, pero me tropecé con Jaz, me miro con media sonrisa en los labios.

-Lo sé… asusta ¿no?

-Pero… ¿Por qué?

Miró el suelo, tomó aire y repentinamente me regresó la mirada se le escapaba un pequeña sonrisa.

-Por que fuiste la primera persona que él en verdad amó.

Le mire a los ojos y él me miraba también, tomó mis manos y entrelazó mis dedos con los suyos, se acercó a mí y al hablar noté su voz muy melosa:

-No quiero que te sientas mal por nada… no supo aceptar su derrota, además, sabes que puedes contar conmigo para lo que desees.

Besé su mejilla y se lo agradecí, no quería separarme pero tuve que hacerlo, sabía que era tarde y Charlie estaría preocupado por mí. Baje las escaleras, me encamine a la sala y contemplé a las parejas restantes de la casa; Esme estaba sentada a lado de su esposo, abrazándolo y recargando su cabeza en su hombro, mientras que Alice se encontraba cómodamente sentada en las piernas de Emmet, mientras que él le susurraba cosas en su oído.

Esme se separo y se acerco a mí sonriendo.

-Le llamé a tu padre y le dije que pasarías la noche con nosotros, espero que no tengas ningún inconveniente.

Me sorprendió un poco aquello pero intenté disimularlo y dar mi mejor sonrisa.

-Muchas gracias, Esme.

-Bien, ahora hay que saber dónde te podemos colocar.

Alice nos miró y en un segundo estaba a lado nuestro.

-Mamá, Emmet y yo iremos de caza, por tanto, Bella puede tomar mi cuarto- Esme le acarició el rostro y Alice, al sentir su maternal caricia, cerró los ojos.

-Gracias, bebé.

Con esto ambas se retiraron a donde las había encontrado, me acerqué a Carlisle mirándolo sonriente, él tan dulce y tierno como siempre me devolvió aquel dulce gesto.

-Gracias por todo… -le dije quedamente.

-Eres como otra de mis hijas, Bella, no tienes nada que agradecer.

Le abracé como no lo había hecho antes, me devolvió el abrazo y al separarnos me miró de pies a cabeza.

-Me parece que no tienes pijama, deja que te consiga una.

Me ruboricé al extremo y el al mirarme dio una limpia y corta carcajada.

-A menos que prefieras ir por tu propia pijama.

Alice se volvió a levantar y en menos de cinco segundos estaba de vuelta con mi pijama y un par de pantuflas, se acercó a entregármelas y después volvió a sus asuntos.

Reí nerviosa y subí las escaleras para cambiarme pero a medio subir escuché la voz de Alice.

-¡Cámbiate en mi cuarto! ¡Carlisle dice que no hay problema en que llames a tu padre!

Asentí y les di las gracias una vez más, al final de las escaleras me encontré a Jasper esperando por mí…