IX. Haciendo amigos, cobrando deudas.

Era la última herida, había desinfectado y vendado todos los cortes y ahora se limitaba a observarla dormir. Había devorado la comida y se durmió antes de que Sakura terminara de curarla. Ninguna de las dos pronunció palabra alguna desde que salieron de casa de Kiba, pero ambas sabían que no podrían mantener el voto de silencio mucho tiempo.

Sakura se acercó a la ventana, el barrio estaba bastante desolado, y en cuanto la chica despertara tendrían que irse. Si sus perseguidores no las encontraban, lo haría la policía. Aun podía recordar la cara estupefacta de la recepcionista al verlas cuando alquilaron la habitación. Ambas sucias, cubiertas de sangre y cara de desesperación y miedo, un show que no tardaría en compartir con agentes de la ley…

- Deberíamos irnos. - Sakura se dio la vuelta. La chica miraba con cansancio sus heridas, ahora vendadas – Y… gracias.

- No hay de qué. Y lo sé, estaba esperando a que despertaras.

Intentó incorporarse en la cama, pero estaba demasiado débil y volvió a caer. No volvieron a hablar, Sakura se acercó y la ayudó a salir de la habitación, directas al coche. La dueña del hotel las miraba curiosas desde la ventana mientras apuntaba algo, seguramente la matrícula del coche, ¡genial!

- ¿Por casualidad no tendrás coche?

- Me temo que no nos serviría, ya tienen mi matricula.

- ¿La policía? – la miró extrañada.

- No… no exactamente.

No tuvo que decir más, sabía perfectamente a quien se refería. Se limitó a arrancar el coche hacia alguna gasolinera. Con el depósito lleno, solo quedaba una cosa por hacer… decidir el destino. Pero… ¿Dónde van los que no tienen a dónde ir? Suspiró con cansancio y se recostó en el asiento mientras miraba a los coches repostar.

-¿Así que te llamas Tenten?

- Así es. – La miró con extrañeza.

- Se lo escuché a esos tres. ¿Debían matarte?

- Si. Pero Shino y Kiba nunca matan a sus víctimas rápidamente, y menos… si son mujeres.

- ¿Por qué?

- ¿Por qué estaba allí? – Hizo una breve pausa – Iba a cambiar de bando, pero al parecer a mis antiguos jefes no les pareció buena idea.

La observó detenidamente y recordó el tatuaje que vio en su espalda cuando la curaba, una especie de serpientes enroscándose entre ellas que formaban un círculo. Pero no fue lo único que recordó, ellos… todos tenían un tatuaje similar, no eran exactamente iguales, no eran serpientes, cada uno tenía un estilo, pero todos tenían líneas que se cruzaban y formaban un círculo.

- Eres una Akatsuki.

- ¿Cómo lo sabes?

- Mis… novios… tenían un tatuaje similar ¿Cómo no me había dado cuenta? No es normal que todas tus parejas tengan un tatuaje tan parecido ¿no? Incluso… ¡Oh, Dios mío! ¡Incluso Naruto! ¿¡Cómo! ¿¡Cómo he podido ser tan imbécil!Todo este tiempo y aun sigue sorprendiéndome el grado de estupidez al que puedo llegar.

- Oh…

- De modo que ibas a pasarte a Taka… ¿Por qué?

- No es que fuera el trabajo de mi vida. Me… reclutaron cuando era pequeña, mi madre murió al darme a luz, y mi padre estaba condenado a 30 años de cárcel. Ellos me amenazaron con matarle si no me unía a ellos.

- ¿Entonces…?

- Mi padre murió hace una semana, ya no tenía motivos para ser fiel. Pero ellos ya lo tenían previsto y empezaron a vigilarme; en cuanto dudaron de mí me enviaron… "un mensaje". Debía haber esperado un poco más, fui una imprudente.

- ¿Por qué no irte? ¿Por qué unirte a Taka?

- Cuando llevas tanto tiempo metida en esto… - suspiró – creo que… es lo único que se me da bien.

- Entonces podrás ayudarme. Estas tan metida en esto como yo, y no quisiera tener que recordarte que te salvé la vida.

- Por eso voy a ayudarte, pero no creas que voy a solucionar todos tus problemas. De hecho es un riesgo que estemos juntas, somos más fáciles de localizar. Para empezar habría que cambiar el aspecto de este coche… sin olvidarnos de la matrícula. Y sé quién puede hacer eso… ¿Conoces a Pain?


- ¡No es justo!

- Sakura…

- ¡No! Estoy cansada de secretos, confía en mí, Sasori.

- No es que no confíe en ti, – suspiró mientras se revolvía el pelo con la mano- es que es peligroso…

- Y esperas que eso me tranquilice. Todos, todos los malditos viernes desapareces por la noche y al día siguiente traes alguna herida o corte.

- Sakura…

- Por favor… – su tono sonaba meloso y el pelirrojo la miró con desconfianza – si tú confiaras en mí, yo confiaría más en ti…

Lentamente metió sus manos por debajo de la camiseta del chico arañando delicadamente su pecho y abdomen, dándole a entender claramente a qué se refería. Y antes de darse cuenta ya estaba aprisionada entre Sasori y un coche recibiendo un apasionado beso.

- Muy bien, hoy vendrás conmigo, pero harás todo lo que yo te diga ¿de acuerdo?

- ¡Sí!

Se abalanzó sobre él abrazándolo efusivamente, siempre conseguía lo que quería, y hoy no iba a ser la excepción.

Carreras ilegales, a eso se dedicaba su querido novio los viernes por la noche. En parte se tranquilizó, ya tenía varias teorías, y la realidad era sin duda mucho más tranquilizadora. Salieron del coche y Sasori le presentó a varios amigos suyos, y afortunadamente omitió a las "amigas" que le saludaban coquetas y se le insinuaban descaradamente.

- Ten muy clarito que pienso acompañarte todos, y repito todos los viernes – élla miró curioso – ¿No creerías que iba a dejar que esas lagartas se te acercasen?

No pudo evitar reír, le encantaba verla celosa. Dos de esos amigos fueron Deidara e Itachi, ya los había visto con Sasori antes, eran sus mejores amigos, y no pudo evitar sentirse desplazada por no haber sabido nada hasta ahora.

- Vaya Sakura, tu por aquí – miró a Sasori – Qué sorpresa…

- Es muy… persuasiva.

Itachi no dijo nada, miró a Sasori, luego a Sakura y después perdió la mirada entre la multitud.

- Dame un minuto Sakura, ahora vuelvo. – Miró a sus amigos - Espero que no le pase nada en mi ausencia.

- Seguirá de una pieza hasta tu regreso.

En cuanto se fue se formó un incómodo silencio. Itachi bebía una cerveza mirando sin interés el resto de coches estacionados, mientras que Deidara la miraba detenidamente.

- ¿Y… vosotros también competís?

- A veces, aunque nunca si compite Sasori. No sabía que te interesaran los coches.

- Ya… yo tampoco.

- Sí, la pasión de Sasori por los motores es contagiosa ¿verdad?

Ambos reímos hasta que Sasori vino a por mí para presentarme a más gente. Mientras, esos dos seguían hablando.

- Que pena que eligieran a Sasori para esto… - Ambos miraron a Sakura.- Venga Itachi… reconócelo. La chica es encantadora, una autentica preciosidad...

- No está mal.

- Ojala todas las misiones fueran como esta.

Itachi miró a Deidara.

- Olvídalo.

- ¿Por qué? Si ha conseguido que se enamore de él no habría problema.

- Pero si no lo ha conseguido, pondrías en riesgo la misión, y además… Sasori te mataría. Le eligieron a él, acéptalo. Y por lo que más quieras… aléjate de ella.

- Tsk.


- Este es Pain, el mejor mecánico de todo el país.

- Encantada.

- ¿Esta es la famosa Sakura? Tienes suerte Sasori.

Estuvo toda la noche hablando con sus amigos, mientras él competía y, por supuesto, ganaba. A partir de entonces le acompañó todos los viernes, hasta que rompieron.

Al llegar a Konoha, con sus cuatro relaciones fallidas, con sus planes de empezar una vida totalmente nueva, y con una estimulante sensación de libertad, no pudo evitar acercarse a las carreras callejeras que tanto le fascinaron cuando iba con Sasori; pero esta vez, sin "protectores" que le impidieran hacer cualquier cosa arriesgada, está vez siendo ella la que competía. De hecho se ganó un hueco entre "la lista", la cual contenía los apodos de los mejores competidores de Konoha, entre los que estaba "escorpión", su querido Sasori. Una parte de su vida que jamás compartió con nadie, ninguna de sus parejas lo hubiera aprobado y Naruto… la hubiera encarcelado de por vida.

- Así que mecánico.

- Sí. Entre otras cosas.

- ¿Otras cosas?

- Se me da bien tunear coches, modificarlos, mejorarlos, por dentro y por fuera. Incluso falsifico… no importa.

- Oh, ya veo, has hablado más de la cuenta. Tranquilo, te guardaré el secreto. - El chico la miró divertido. – Pero déjame adivinar, falsificas… ¿matriculas? ¿Papeles del coche?

- Ambas.

- Quizá me seas útil en alguna ocasión.

El chico río con ganas.

- Pues si eso ocurre… será un placer volver a verte.


- ¿Pain? ¿Pelo naranja y varias perforaciones en la cara? Si… le conozco.

- Perfecto, es un Akatsuki.

El cuerpo de Sakura se tensó y sus uñas se clavaron en el volante, inconscientemente.

- ¿¡Y pretendes qué vayamos a verle! ¿¡Estás loca!

- Me debe un favor, y es más o menos legal, no nos delatará.

- ¿Más o menos legal?

- Por favor… - dijo sarcástica – acabas de entrar en la casa de uno de los peores asesinos del país ¿y ahora tienes miedo?

- Espero que sepas lo que dices.

Tenten se recostó en el asiento, victoriosa, y miró hacia el frente.

- No entraremos en la ciudad, ¿sabes dónde estaban las pistas donde se hacían las carreras? Su casa está muy cerca.

Arrancó el coche rumbo a su pequeña ciudad. Una vez allí no le costó encontrar esas pistas, la ciudad había cambiado mucho, pero la periferia no. No tardaron en localizar a Pain.

El chico se encontraba revisando un motor con una llave inglesa, llave que cayó al suelo en cuanto vio a ambas mujeres.

- No es posible… ¿qué…?

- Hola Pain. Te preguntarás que hacemos aquí… las dos… juntas... Aunque no sé de qué te sorprendes tanto. ¡Ah, sí! Ya sé, lo que te sorprende es que debería estar muerta… ¿y por qué? ¿Te ayudo a recordar Pain? Porque mostré mis intenciones para protegerte ¿te acuerdas?

- Sí, me acuerdo, pero no te hagas la víctima, tú lo hiciste por Konan, no por mí. Y además, ya estabas perdida, solo confirmaste sus sospechas, ya te tenían en la mira.

- En cualquier caso te salve el culo, y ahora quiero que me devuelvas el favor.

- Deberías estar largándote del país - Miró a su acompañante - ¿Y qué demonios haces con ella?

- Me salvó la vida, fue ella la que me sacó de casa de Kiba y Shino.

- Vaya… estoy realmente impresionado, nadie pensaba que fueras a darnos tantos problemas, Sakura; parecías una chica inocente, frágil e indefensa… pero nos saliste valiente, atrevida y testaruda. – Guardó silencio unos minutos mientras miraba con humor a ambas mujeres – Así que os habéis hecho amiguitas… ¿Sabías que misión tenía Tenten? Era tu sombra, conocía todos tus movimientos, a todos tus amigos, y… ella era la que debía matarte llegado el momento. Esto es lo que se dice irónico ¿no crees?

- Eso ya no importa, si Tenten intenta matarme yo la mataré antes, pero mientras vaya a ayudarme… no tengo nada en su contra.

Ambos la miraron, ¿hablaba en serio? Desde luego ni se parecía a la Sakura que ellos habían conocido.

- ¿Qué queréis de mí?

- Un coche. – respondió tranquilamente Sakura.

- ¿Un coche? – miró a Tenten que permanecía callada en un segundo plano. - ¿Y por qué creéis que no diré nada a los demás? El coche por la deuda que tengo contigo, pero mi silencio… - volvió la vista a Sakura.

- Es ahí donde entra el pago por la deuda que tienes conmigo.

- ¿Contigo? Ja, esta sí que es buena. ¿Qué me impide a mí decirle a alguno de tus ex novios dónde está su querida pelirrosa?

- Lo mismo que a mí decirle a la policía a qué te dedicas, además de darle una lista detallada de todos tus clientes, con sus lujosos, trucados e ilegales coches. Si la policía no te pilla… los enfurecidos y ricos clientes lo harán. No eres un miembro tan importante de Akatsuki, sabes que no moverán un solo dedo por ti. – Pain la miró furioso y desconfiado – Vamos… no creerías que vendríamos confiando simplemente en tu buena voluntad ¿verdad? O en tu… más o menos legalidad ¿no es así Tenten? – la aludida giró la cabeza molesta y ligeramente sonrojada, si fuera por ella ambas estarían en serios problemas.

Debía reconocer que la chica sabía jugar sus cartas, aun intentaba asimilar como demonios consiguió esa lista, tal vez era mentira, pero la confianza en su mirada y la ausencia total de temor le impedían arriesgarse. Tenten también la miraba disimuladamente, incrédula; sabía que era mentira, pero mirándola era incapaz de asegurarlo, ya empezaba a creer que existía dicha lista.

- Muy bien, ese plateado de ahí acaba de llegar esta mañana, nadie sabe que lo tengo, ni siquiera lo he incluido en mi catálogo, podéis comprobarlo. Así que será imposible que os rastreen por él, aunque yo os traicionara, solo podría darles el modelo del coche. ¿Contenta?

- Eufórica. Una última cosa, creo que deberías destruir mi coche, dudo que a tus compañeros no les resulte sospechoso verlo aparcado frente a tu taller ¿no te parece?

El chico suspiró, rebuscó en una mesa y le lanzó unas llaves mientras desaparecía entre los coches.

- Yo no os he visto. Largaos.

- Bien, yo ya he cumplido mi parte, ahora lo siento, pero me voy del país, no pienso jugármela por ti. Me has salvado la vida por lo que te he ayudado todo lo que he podido, de hecho, te prometo que jamás volverás a verme, no diré nada de tu existencia a nadie, no me uniré a Taka, desapareceré para siempre.

- Aun vas a hacer algo más por mí.

- ¡No! Sakura…

- Tranquilízate, Tenten… No voy a pedirte que te quedes ni que te enfrentes a nadie, solo quiero una cosa más de ti: nombres.

- ¿Qué?

- Quiero los nombres de todos los Akatsukis que conozcas, incluidos los renegados.

¿Para qué?

- Eso es asunto mío.

- De acuerdo, te haré una lista.

Ambas subieron al nuevo coche hacía el aeropuerto. Tenten quería largarse del país, y Sakura no podía estar más de acuerdo. Sí, le había ayudado, pero era una Akatsuki, y confiar en ella no iba a ser fácil, así que mejor si salía del juego para siempre.

- Bien, ese es mi vuelo, ha sido un pla…

- ¿Es cierto lo que dijo Pain? – le interrumpió bruscamente, y la chica bajó la mirada mientras que Sakura la mantenía al frente - ¿es cierto?

- Si, yo debía…

- ¿Saben absolutamente todo?

- ¿Qué?

Pensaba que estaba dolida, pero parecía más bien preocupada por algo, no terminaba de entender a qué se refería, a menos que… desde luego.

- Hay muchos episodios en mi vida que han estado ocultos para "todos" los que me rodeaban.

- No, ninguno de ellos sabe más de lo que tú has permitido que sepan.

- ¿Por qué?

- Sakura… - suspiró - ya te lo dije, no estaba en Akatsuki por placer, yo era la única que te investigaba, por lo que si yo no decía nada, nadie iba a descubrirte, ni a ti, ni a mí. Aunque reconozco que estuve tentada más de una vez a decirlo todo solo para ver la cara que pondrían… - Ambas rieron. - Sakura, si vas a seguir con esto hasta el final, esos… "episodios"… son un arma muy valiosa; y lo más importante, arma que ellos desconocen completamente. Úsala bien.

- Lo sé.

- Buena suerte.

Sakura observó como subía al avión y como este despegaba. Estaba otra vez sola; todos huían, huían o morían, y ella por algún extraño fallo en el sistema seguía viva, avanzando casillas poco a poco y rodeándose cada vez más de enemigos. ¿Cuándo cambiaría su suerte? ¿Realmente pensaba que lograría esquivar por mucho más tiempo a los mejores asesinos del país? ¿Acaso importaba? Ya era demasiado tarde para echarse atrás, y tampoco tenía mucho que perder. Sí, podría huir ¿y qué? Vivir cada día atormentada por un pasado que desconoce ¿Podría vivir en una mentira? ¿Podría vivir como una persona que no es? Tal vez si… pero comprobarlo era un lujo que ya no podía permitirse.

Apoyó la mano en el amplio cristal que mostraba las pistas de aterrizaje mientras observaba el avión de Tenten alejarse hacia una vida mejor, un sueño inalcanzable… Y susurró en un débil murmullo.

- Buena suerte.

Volvió al coche y cogió la lista que Tenten le había dado, ella no ocupaba un cargo especialmente importante por lo que había posibilidades de que la lista no estuviera completa. Según ella ambas organizaciones tenían infinidad de esbirros que hacían el trabajo sucio, esos no suponían un problema, solo los altos cargos de ambas organizaciones eran el problema, y afortunadamente no eran tantos como creía.

Itachi, Deidara, Sasori, Hidan, Pain, Konan, Zetsu, Naruto, Gaara, Sai, Neji, Sasuke, Ino, Hinata, Temari, Kankuro, Karin, Suigetsu, Juugo, Lee, Shino, Kiba, Shikamaru… Conocía a la mayoría, todos, todos sus amigos estaban ahí… Al final de la lista dos nombres, Tenten no los conocía, pero al parecer eran importantes: Orochimaru y Madara Uchiha.

- ¿Uchiha?

Bien, ya tenía nombres, ahora solo necesitaba una forma de investigarlos, y tenía una idea de quién podría ayudarla. Alguien cuyo nombre no aparecía en la lista. Rebuscó en su bolsillo, estaba un poco arrugada pero se podía leer claramente su contenido: una dirección, un número de teléfono y en letras más destacadas un nombre, "Kakashi Hatake".


Próximo capítulo: Heridas

Vuelve a entrar en escena Kakashi, y unos recuerdos bastante dolorosos. Como ya sabréis, sus ex novios la habían estado utilizando, todo era para mantenerla controlada, ¿pero como acabaron aquellas relaciones? Bien, eso lo iremos viendo poco a poco, en el próximo capi veremos una de las rupturas, y no os impediré que le torturéis hasta que os canséis, pero eso sí, dejadle vivo o me fastidiáis el fic jeje

Aparte de eso, Sakura vuelve a meterse en líos, como no... ¬_¬ además se darán muchos datos fundamentales para entender el fic, aunque la mayoría no las entenderéis muy bien por ahora. En resumen, que no os podéis perder el siguiente capi XD

¡Nos vemos!

*ByE*