Nota de la autora: Lamento la tardanza, mi hermana estuvo de floja durante los últimos días y se negó a subir el capítulo hasta que tuviera tiempo (según ella). Aviso que desde éste capítulo el fic toma una vuelta inesperada, ya sabrán de qué hablo en el próximo capítulo que actualmente está en proceso.


La Promesa

Caminaba con calma y cuando lo vi, sucedió lo que más temía, tropecé con el último escalón de la escalera, lo que hizo que me ruborizara por aquel pequeño incidente.

Jasper me miró y en seguida estaba a lado mío para ayudarme a parar, tomé su mano, y cuando me paré, él ya había tomado mis cosas. Caminamos por el pasillo y me guió a la habitación de Alice, tomé mis cosas y entré sin más preámbulos a la habitación.

Me di cuenta que jamás había estado en la habitación de Alice. Era bastante sorprendente que todo lo que había en la habitación era: sólo una lámpara grande y un sofá como el de Jasper, mientras que las paredes tenían un color hueso que hacían que todo se viera más sofisticado. En medio de la pared (del lado derecho) pude observar que había una puerta de caoba, con varios detalles hechos a mano (como flores y estrellas, un diseño único).

Caminé, dejando detrás mi pijama sobre el sofá. Dicen que la curiosidad mató al gato… pensé para mí. Tomé el picaporte, lo giré lentamente y después de unos segundos lo solté, no tenía porque andar espiando en más habitaciones, me dirigí de nuevo al sofá y me cambié dejando mi ropa a un lado, una vez cambiada tomé la ropa sucia y después de dejarla perfectamente acomodada, salí de la habitación.

Asomé mi cabeza y una vez que no vi a nadie, decidí bajar a la sala para llamar a Charlie y desearle las buenas noches, no quería que los Cullen me vieran con la pijama que Alice había elegido para mí. Eran bastante vergonzosos los shorts y la playera de tirantes que usaba para dormir y era aun más penoso estar en una casa donde todos sus habitantes tienen una belleza descomunal.

No digo que no sea bella, pero, no quiero que me vean así… y menos Jasper…al pensar en él, sacudí mi cabeza, apartándolo de mis pensamientos. Pero resulta curioso que al pensar en él es como si lo llamará, así que no tardé gran cosa en sentir una presencia a mis espaldas.

Cerré mis ojos, encogí mis hombros y me quedé inmóvil, me pareció una eternidad estando petrificada a su lado y sentí como claramente esbozaba una pequeña sonrisa, me destensé y volteé para mirarlo a los ojos con mis mejillas enrojecidas.

-Parece que estas a punto de cometer el crimen del siglo con tanto sigilo.

Le di media sonrisa y puse mis ojos en blanco, caminé lejos de él intentando parecer lo más tranquila posible, cuando sabíamos que la realidad era otra.

El reía un poco a mis espalda y bajó conmigo a la sala, cuando estaba abajo me di cuenta de que todo el tiempo en el que había sido novia de Edward nunca usé el teléfono y no tenía ni la más remota idea donde se encontraba… Haber… si yo fuera un teléfono… ¿Dónde estaría?...

-Si preguntarás tu tarea sería mucho más sencilla… estás en tu casa.

-Estoy en la casa de los Cullen donde Edward solía guiarme por todas las habitaciones, Jaz.- Le mire por primera vez – no tengo idea de donde están las cosas-sonreí a medias mirando el suelo con un cierto vacio

De lo más inesperado, Jaz tomo mi rostro, y mirándome tiernamente me dijo:

-Aquí estoy yo junto a ti… así que no te atormentes… míralo como un nuevo comienzo…

Sonreí dulcemente y asentí, tomó mi mano y me dio un segundo ("primer") recorrido; con eso supe todo de la casa, las habitaciones y como distinguirlas (ya que las puertas eran semejantes) donde estaban los baños y donde estaba el teléfono.

Lo tomé lo más pronto posible, tenía ansias de llamar a papá y decirle que estaba bien, tecleé los números con algo de prisa y solo esperé a que él contestara.

-Residencia Swan, ¿Quién llama?

-¡Hola papá!

-¡Bella! ¿Cómo estas princesa? ¿Por qué te quedarás a dormir? ¿Está todo bien? ¿Cómo está Edward?

-Ha ha ha ha papá tranquilízate te pareces a mamá, primero lo primero, yo me encuentro bien, Edward no está tan mal a como me lo imaginaba.

"Los Cullen como familia unida están apoyando a Edward para que esté sano lo más pronto posible y me quedaré por petición de él mismo y de la familia, no creo que una noche haga mal…

-De acuerdo… pero… ¿y tu ropa?

-¡Ah!... este…Humm… por eso no te preocupes… de eso se encargará Alice…

-Suenas algo insegura… ¿no quieres venir a casa?

-No te preocupes, no es inseguridad es más bien preocupación…

-¿De qué?

-Es que… Alice… es una shopaholic (adicta a las compras)

- (ahogando una carcajada) ya veo… bueno estas en buenas manos, eso siempre me ha tenido tranquilo…

-Si, yo solo quería desearte las buenas noches

- Que dulce eres princesa… Bueno en dado caso, buenas noches… sueña con los angelitos

-Gracias, Tu también descansa… te quiero papi…

-Yo también princesa… descansa…

Al terminar de hablar con Charlie, puse el teléfono en su debido lugar, me quedé viéndolo bastante tiempo y sin notarlo desperté de aquella extraña hipnosis.

Después de haber hablado con mi padre, no me di cuenta que Jasper se había ido, no me lo encontré en la cocina cuando fui por mi vaso de agua y tampoco por las escaleras.

Me dirigí a la habitación de Alice, me sentía muy cansado por el ajetreo de aquel día, fue uno de los más largos de mi vida. Abrí la puerta y lo que encontré dentro de la habitación fue a Jasper esperando por mí.

Al abrir la puerta él fue lo primero que vi, se acercó rápidamente y sin darme tiempo de decir algo me tomó de la mano, se acercó a mi oído y me pidió que cerrara los ojos. Cumplí con la orden que me había dado, entrelazando nuestras manos caminé a oscuras todo el tiempo, hasta que pude sentir con claridad que me tuvo que cargar, sin saber lo que pasaba mis mejillas actuaron por instinto, poniéndose rojas.

Cuando me bajo me pidió que abriera los ojos, los abrí lentamente mientras que al mismo tiempo iba abriendo mi boca y llevándome la mano a esta. Me encontraba cerca del lago de Jasper, lo pude observar no muy lejos de donde nos encontrábamos…

-¿Dónde estamos?- seguía contemplando el bosque con sus diferentes tonalidades, azul oscuro, negro, morado, en un sin fin de tonos diferentes.

-En mi pequeño rincón privado… -dio un suspiro, volteé para ver su rostro…- eres la primera que viene conmigo…

Le miré tiernamente y yendo a su lado le besé la mejilla.

-Gracias…- le susurré al oído.

Me sonrió y tomó mi mano, miré alrededor mío, se parecía a una casita del árbol, sólo que (como todo lo que tienen los Cullen) más grande y elegante. Un sofá grande, con sus mesas a los lados, una televisión plasma a tras de aquel elegante sofá y un reproductor de música en un rincón junto con un librero.

El sofá tenia vista a una gran pared de cristal, donde se podían ver a lo lejos unas montañas y las estrellas mientras la luna se hallaba escondida tras ellas.

-Es un bello lugar…-dije sin mirarlo.

Jaz me tomo de los hombros, se acercaba a mi rostro y con un susurro lo único que pude escuchar fue…

-Lo es ahora - tomó mi rostro y besó tiernamente mis labios, cerré los ojos disfrutando aquel bello momento hasta que él se apartó de mi – Lo siento, Bella… fui muy rápido.

Caminó hacía el sofá mientras yo me quedé paralizada mirándolo de lejos.

-Quizá tu no correspondas este sentimiento – miraba el suelo un poco sombrío.

Me senté a su lado y le miré atentamente, suspiré y desvié mi mirada hacia el bosque, sabía lo que tenía que decirle pero no quería verle y que me fuese más difícil de lo que ya era.

-No sé por qué crees eso.

Sentí su repentina mirada, mientras hacía los más grandes esfuerzos para no mirarle.

-Te mentí al no decirte que no había escuchado la canción, ese mismo día que me la dedicaste en la noche entre un sueño pude escucharla, la busqué y enseguida supe qué era lo que sentías por mí.-Contemplé el suelo intentando buscar más palabras en que apoyarme – Pero decidí no comentarte nada hasta saber que lo mío contigo era real.

Le miré con media sonrisa en los labios, él sonreía un poco más que yo, me acaricio la mejilla y no dijo nada, apoyé mi cabeza en su frío hombro contemplando la noche y el lento caminar de la Luna.

Jaz se había tomado la libertad de poner un poco de música, ni él ni yo éramos buenos cantantes, además el único que me arrullaba con una canción de cuna era Edward, Jaz sabía muy bien aquello y decidió no traérmelo a la mente.

Puso un poco de Mozart, mientras mirábamos a la luna y Jaz acariciaba mi cabello de una manera dulce, suave y tierna. No hablamos ni un solo momento, lo único que se escuchaba (además de la música) era mi relajada respiración y los pulsos de mi corazón.

-Bella -Susurró mi nombre, volteé hacia arriba sin quitarme de mi cómoda posición.

-¿Si?

-Tengo algo importante que decirte,- miraba a un punto fijo con un poco de ausencia- seamos solo amigos.- Me incorporé para mirarle fijamente- Yo te amo, pero es verdad lo que me has dicho… tal vez sea mejor para los dos tener un trato cordial.

-De acuerdo- le dije sin saber por donde quería ir.

-Pienso que esto es muy rápido, quizá sólo necesites más tiempo. Yo te esperaré, y cuando vea que es el momento adecuado te lo propondré. Te prometo que algún día estaremos juntos sin que nadie ni nada pueda intervenir entre nosotros.

Sólo asentí mirándolo fijamente, seguía con la mirada perdida, volví a recargar mi cabeza en su hombro y sin saber cuándo me quedé profundamente dormida.

Caminaba en el pasillo de la escuela, tomada de la mano de Edward, sonreía mirándolo a sus ojos color miel.

Me señalo a un punto y me dijo que corriera, eso fue lo que hice hasta pasar por una puerta de madera.

Lo único que allí se encontraba eran muchas flores, osos, joyas y demás regalos; mientras que alguien me vigilaba entre los regalos.

Como un león acecha a su presa Jasper saltó dándome un susto de muerte, me tomó entre sus brazos con tal facilidad que olvidé pegarle en el brazo por haberme asustado.

Me besó con tanta ternura que olvidé donde me hallaba, me miró a los ojos susurrándome….

-Feliz Aniversario, mi amor…

Desperté repentinamente, busqué a mí alrededor un reloj, pero lo que más me sorprendió fue que ya no me encontraba en la casita del árbol de Jasper.

Tallé mis ojos, para poder ver mejor, sentía caricias en mi cabeza y mire hacia arriba aun muy adormilada, Jaz me sonreía dulcemente.

-Despertaste un poco tarde – besó mi frente- buenos días, yo estaba a punto de irme a prepararte un rico desayuno…

-Gracias – sonreí adormilada, al parecer mi cerebro aún no se recobraba de aquel hermoso sueño.

- Puedes darte un baño en la habitación de Carlisle y Esme, Alice llegó hace rato para regalarte un poco de ropa.

Con lo de Alice fue como si me hubiesen tirado un balde de agua fría en la cara, abrí los ojos como platos y la única reacción de Jasper fue una carcajada.

-No te preocupes, Esme ayudo a Alice a seleccionar la ropa, en fin, deberías arreglarte y cuando esté listo el desayuno te llamaré.

Hice lo que me había pedido y fui a la habitación principal, toque la puerta y la primera en recibirme fue Esme, me invitó a pasar y me señaló el baño, lo que me sorprendió es que ya estaba la regadera con agua tibia, cerré la puerta del baño y una vez desnuda entré a tomar la ducha.

Cerré mis ojos reflexionando todo lo que había pasado en la noche, era la primera vez, desde que corté con Edward que volvía a soñar con él.

Quizá… es lo que me gustaría que pasara… Suspiré, salí del baño y la ropa ya estaba doblada y puesta para cambiarme, miré detenidamente la ropa.

Unos jeans, un cinturón blanco, una camisa blanca y un chaleco negro, zapatos bajos negros, un moño… sin duda era elección de Alice. Tomé la ropa para empezar a vestirme cuando cayó una pequeña notita.

A Jasper le gustas más de negro… ^^ suerte…

Al leer la nota enrojecí de la vergüenza, terminando de cambiarme y hacerme una coleta junto con el moño decidí bajar a la cocina para poder ayudar con mi desayuno.

Al llegar todo estaba preparado, jugo de naranja, unos huevos revueltos, pan con mermelada y un poco de leche. Sonreí un poco forzada y me dirigí a la mesa, Jasper me encontró en las escaleras.

-Justo iba a ir por ti- me miraba con cierta ternura y me indicó que pasará a la mesa.

-Gracias- le susurré.

Me senté y desayuné muy a gusto charlando con Jaz, hablábamos de nuestras canciones favoritas y porque nos gustaban tanto. Terminé de desayunar y cuando estaba a punto de tomar mis platos Jaz los tomó por mí y los lavo en un par de segundos, le mire y me levanté de la mesa.

-¿Puedo lavarme los dientes?- le miré con una sonrisa escondida.

-Claro, en el baño de abajo hay un cepillo nuevo para ti, Alice lo arregló todo para ti.

Volví a sonreír forzadamente yendo a l baño de abajo, cerré la puerta, y en los momentos que me ocupaba de mi aseo bucal ocurrieron varias cosas:

Fue que en el momento que cerré la puerta tocaron el timbre.

Escuche claramente como la voz de una mujer decía el nombre de Jasper.

Todos los Cullen (los que estaban en la casa, incluyendo a Alice y Emmett, que acababan de llegar) recibieron gustosos a aquella mujer.

Salí del baño y lo primero que vi fue a una espectacular mujer abrazando a Jasper…