Estaba entrando por la puerta del Hospital. Había descansado como un bebé toda la noche y había cogido fuerzas para otro día intenso.
Subí a mi consultorio y empecé con las visitas. Hoy había tenido que poner muchas vacunas, cosa que hacía que la mañana se me pasase rápido.
Hacía las 10 am me había quedado sin pacientes. Hasta las 11 no tenías nada que atender, así que me acomodé en mi sillón, apoyando mi espalda en el respaldo de la silla. Cerré los ojos queriendo descansar un poco, pero sin querer dormirme. Tampoco estaba tan cansada para ello, pero por si acaso me mantenía serena.
Entre mis minutos de relajación recordé al joven rubio, de ojos azules que el día anterior había conocido; El Dr. Cullen. Hoy no lo había visto aún. Quizá lo vería en la cafetería en mi hora de descanso.
El sonido de la puerta me hizo incorporarme. Alguien había tocado con los nudillos a esta y me pedía paso. Acomodé bien mi cabello y finjí estar rellenando algunos papeles. La verdad no sabía ni porqué hacía esto último, parecía tonta.
-Adelante -Dije con voz suave alzando la vista hacía la puerta. El hombre que entró me parecía que ya lo había visto anteriormente. Hice memoría un momento y así fue. Era el Dr. Vulturi, recuerdo que lo habían nombrado ayer cuando Carlisle y él entraron en la cafetería.
-Dra. Platt, solo quería venir a presentarme. Soy el Dr. Aro Vulturi -Me dedicó una sonrisa y yo se la devolví. Me levanté de mi mesa y giré mi escritorio apoyándome en éste. Extendí mi mano para estrecharla con la suya y así sucedió. Juntamos nuestras manos y una pequeña corriente eléctica recorrió mi columna. Evité soltar un suspiro. No sabía que me pasaba. Ayer con Carlisle y ahora con Aro.
-Un placer Dr. Vulturi. No hacía falta que viniese hasta aquí, seguro que tiene mucho trabajo y no quiero robarle su tiempo. Nos hubiesemos visto en la cafetería..
-Sí, a las 12, pero quería venir antes -Mantuvo su sonrisa mientras me miraba. Era agradable pero no me parecía tan interesante como Carlisle.. Awww, ¿Por qué comparaba todo rato?- Y por favor, solo Aro
-Esme -Le mostré una pequeña sonrisa dirijiendo la mirada a cualquier punto del pequeño despacho.
-Bonito nombre, a juego con tus hermosos ojos..
¿Bonitos ojos? Estaba bastante incómoda y no sabía bien que decir. Frunci los labios y le miré a sus ojos.
-Gracias Aro.. Si me disculpa, tengo trabajo, nos veremos en otro momento
-De acuerdo, un placer, Esme, espero verte luego -Con una sonrisa salió del despacho cerrando la puerta. Entonces suspiré. Aro era atractivo pero había algo en él que no me gustaba del todo. Tenía cierto aire misterioso.
Decidí olvidar todo tipo de pensamientos relacionados con él o con Carlisle y volví al trabajo. Aro me había quitado media hora de mi descanso, así que ya no iba a molestarme a intentarlo de nuevo. Empecé a rellenar algunos papeles, ahora de verdad y así hasta las 11 que volví a tener pacientes.
Fui llamando uno a uno durante toda esa hora. Unos cinco niños. Algunos vacunas, otros que se habían torcido el tobillo, que se habían caido del columpio y les salía sangre de la cabeza.. Cosas varias. Los niños son inquietos y este tipo de accidentes solían pasar amenudo. Los padres venían muy preocupados pero les cambiaba la cara cuando les decía que su hijo estaba perfectamente.
A las 12, de nuevo mi hora de descanso, decidí quedarme en el despacho. Realmente me sentía bastante sola. Mis deseos de ser madre eran muy fuertes, lo único malo es que no había encontrado al hombre ideal... Quizá no existía y no tendría la oportunidad de realizar mi sueño.
Ver a todas esas madres preocupadas por sus hijos por un golpe, me hacía ponerme en su situación. Un susto, al final siempre acababa en lo mismo.
Me había levantado de mi silla y me había acercado a la ventana. Me quedé mirando a traves de esta, observando los coches ir y venir. Las ambulancias entrando y saliendo.
-Esme
Esa voz... Sonreí disimuladamente y me aparte de la ventana para girarme hacía él. Carlisle. Hoy iba mucho más arreglado que ayer. Hoy llevaba la bata limpia y tenía menos ojeras. Así había ganado incluso más.
-Hola Carlisle. Creo que picar a la puerta...no estaría mal, ¿No crees? -Le mostré una sonrisa inocente. Bah, me daba absolutamente igual si había entrado sin picar.
Lo que hizo después me sorprendio. Con una sonrisa se despidió y salió de mi despacho cerrando la puerta. Enarqué una ceja y me crucé de braos. Entonces picó con los nudillos y yo solo pude soltar una pequeña risita. Era tonto..
-Adelante, Dr.
Lo vi entrar de nuevo. Con el semblante divertido, mirándome. Yo le sonreí ampliamente apoyando mi espalda en la pared junto a la ventana.
-¿Ahora mejor, Dra. Platt?
-Mucho mejor, Dr. Cullen
Ambos reimos, a la vez, sin dejar de mirarnos. Pronto relajamos nuestra risa y yo me acerqué hasta mi silla, sentándome en ésta.
-¿Hoy no vienes a desayunar, Esme?
-No me apetece, tengo trabajo y..
-Y nada, ¿Sabes que no es bueno trabajar con el estómago vació? -Me había interrumpido. Levanté la vista hacía él mirándole incrédula.
-He desayunado fuerte..
-Vamos, te invito a desayunar algo -Extendió su mano hacía mí. Dudé un momento, no quería parecer una aprovechada o algo parecido. Pero estaba convencida de que él no me dejaría pagar. Quizá en la cafetería consiguiese pagar antes que él. Me levanté y di un suave toque en su mano, sin tomarla. Solté una risita y me acerqué hasta la puerta de mi despacho.
-Vamos
Ambos salimos del despacho. Él iba a mi lado y yo le miraba de reojo. Como iba callado pensé que quizá se había molestado porqué no había cogido su mano, pero a mí no me salío eso a la primera.. Además, no era adecuado que apenas conociéndonos nos tomásemos tal libertad como si fuesemos pareja.
Llegamos hasta el ascensor el cual llegó en seguida. Subimos y él tocó el botón que marcaba la primera planta. El silencio era incómodo así que decidí entablar de nuevo una conversación.
-¿Qué tal el día, Carlisle? ¿Mucho trabajo?
-Bastante -Sonrío encogiendose de hombros- He estado todo el día de arriba a abajo y ahora necesito un buen descanso y comer, que tengo una hambre... Y claro, con una buena compañía
Me ruboricé y solo pude sonreir. Hoy querían todos sacarme los colores...
Al llegar a la primera planta nos dirigimos hacía la cafetería. Vi a Aro que estaba en la puerta, mirando hacía nosotros. Me miró y sonrío, aunque su mirada hacía Carlisle era.. ¿Desafiante?
Miré a Carlisle que parecía indiferente, ignorando bastante la mirada de su amigo. ¿Qué estaba sucediendo aquí?
Carlisle me dio paso hacía el interior de la cafetería y pasé antes que él. Me hizo tomar asiento, a pesar que insistí en ir a la barra así al menos podría pagar, pero fue inútil. Le pedí que me trajese una manzana y un zumo de melocotón y observé como se iba hacía la barra.
Vi a lo lejos las otras pediatras de mi planta. Con una sonrisa les saludé. Estan cuchilleaban algo que desde mi posición era imposible de entender. Bah. Lo ignoré.
Minutos después vi a Carlisle traerme tarta de manzana y un zumo de melocotón. Enarqué una ceja, puesno me había traido exactamente lo que había pedido. Lo cierto es que la tarta de manzana me perdía, pero engordaba y awww, que desastre. Por un día quizá no pasaría nada... Vale, sí, quizá estaba un poco obsesionada..
-He pensado que una manzana no va a aportarte las vitaminas suficientes, Esme. Deberías comer algo más que fruta -Me dedicó una sonrisa y dejó mi comida frente a mí y él puse su café sobre la mesa.
-Sí..bueno, gracias, Carlisle... Pero la próxima vez traeme una manzana, estoy a dieta..
-No creo que necesites hacer dieta, Esme.. En serio, estás perfecta
Me sonrojé inevitablemente. Llevé la mirada a la tarta de manzana y con la cuchara empecé a comermela despacio. Quizá el día de hoy solo es un sueño... Demasiados halagos por un día, más de los que había recibido en mucho tiempo. Me mantuve en silencio mientras sentía su mirada fija en mí. ¿No iba a dejar de mirarme? ¿Qué quería verme roja como un tómate? Seguro que estaba haciendo el rídiculo... Suspiré.
-¿Ocurre algo? -Le escuché decir y levanté la mirada hacía él negando.
-Todo bien, Carlisle... -Cogí el zumo y me lo bebí de un solo trago- Debería volver al trabajo -Me levanté a prisa y corriendo de la silla- Ya nos vemos, gracias por invitarme... -Le dediqué una sonrisa nerviosa y salí rápidamente de la cafetería. Necesitaba tomar un poco el aire, así que salí del hospital.
Caminé por los alrededor intentando volver a centrar mi cabeza en mi trabajo y olvidarme de tonterías. Estaba muy nerviosa y desde ayer. Hombres..
Media hora más tarde estaba en mi consultorio, siguiendo con mi trabajo. Me centré tan solo en eso y lo conseguí. Tuve tanto trabajo desde que había entrado del descanso, que tuve que quedarme una hora más. Esta vez salí a las tres.
Me espavilé a irme al coche sin detenerme a hablar con nadie y de este modo me fui hasta casa.
Cuando llegué y me tiré al sofá, cerré los ojos. ¡Vaya día de locos! "Hermosos ojos" "Buena compañía" "Que estoy perfecta" ¿Qué querían? ¿Ridiculizarme delante de todo el mundo? Quizá sería mejor olvidarme de Carlisle y de Aro y centrarme en el trabajo. No quería pasarme las horas nerviosa y arriesgarme a cometer algún error con los niños que atendía. Eso sería poco profesional y este trabajo me había costado mucho conseguirlo.
Así que teniendolo todo bien decidido, me duche e hice la faena de casa. Mañana sería un nuevo día...
