Hola!
Os dejo con el siguiente capítulo. La conversación de esos cinco es fundamental, se dan muchos datos que prácticamente van a ser el centro de la historia, pero tranquilos, poco a poco lo iréis comprendiendo ^_^
Espero que os guste.
*ByE*
XI. Caramelo
No podía moverse de ese diminuto rincón sin alertar a los allí presentes, así que decidió dejar de perder el tiempo y atender a la conversación, ya improvisaría después. Con sumo cuidado se acercó a la puerta pegándose todo lo posible a la pared. No había empezado a escuchar, cuando Suigetsu salió precipitadamente del comedor en dirección a la calle mientras murmuraba alguna que otra queja por tener que ir a vigilar el exterior.
Sakura se quedó estática, mirando anonadada la puerta por la que había salido el chico, sin terminar de asimilar su situación, cuando la fría voz de Sasuke la devolvió a la realidad.
- No os entretengáis con tonterías, no tenemos mucho tiempo.
- No te estreses tanto, Sasuke…
- ¡Naruto! Tu eres el primer interesado en acabar lo antes posible, se supone que deberías estar en las prisiones de Akatsuki, mañana por la tarde debes estar allí para no delatarnos a todos ¡imbécil!
- Perdona, perdona, soy nuevo en Taka y aun no me ha dado tiempo de aprenderme las normas de comportamiento. – dijo burlón, mientras a Sasuke se le formaba un pequeño tic en el ojo. – Sigues tan agrio como siempre…
- Dejad eso para luego – intervino Gaara – Primero qué sabemos sobre Sakura, ¿Sai?
- Poco, las últimas noticias que tenemos son sobre su… "visita" a la casa de Kiba, después de aquello, nada, ha desaparecido del mapa.
- Eso lo complica todo, si está con Tenten a saber qué información o ayuda le ha podido dar. Iba a unirse a Taka, pero dudo que la traicione después de salvarle la vida. Después de todo, Taka no movió un solo dedo para salvarla… no nos debe nada. – añadió Neji.
- De acuerdo – retomó la palabra Gaara – deberíamos aumentar la vigilancia en zonas donde podría ir en busca de ayuda o información, eso incluye a todos los miembros de Akatsuki.
- Y la policía, deberíamos tener vigilado el cuartel de policía. Ese Kakashi al que encargaron la investigación de la muerte de mis padres… creo que ha seguido investigando por su cuenta, y quizá sepa más de lo que parece.
- Cierto, y no podemos olvidar que fue él el que me llamó para avisarme de la situación de Sakura cuando estaba en el hospital. Si ya lo conoce… tal vez intente volver a ponerse en contacto con él. Decidle a Lee que le siga a todas partes. Otro tema que tenemos pendiente es Itachi…
- Por ahora está haciendo méritos… nos da información de los movimientos de Akatsuki, y ha logrado que fallen en algunas misiones sin ser descubierto, pero no sé… Sasori, Deidara y él no son gente en la que confiaría, creo que les he visto actuar en demasiadas ocasiones, y siempre acabo con nauseas. Son crueles, despiadados y sin el más mínimo escrúpulo, no me convencen sus "buenas intenciones". ¿Tú qué opinas, Sasuke? ¿Crees que realmente quiere unirse a Taka? ¿O es sólo una trampa para ver quiénes son agentes dobles?
- No lo sé, mi hermano siempre ha sido un misterio para mí, nunca he entendido sus actos ni su comportamiento, y nunca he sabido apreciar sus verdaderas intenciones… pero estoy de acuerdo contigo, Sai, tampoco confío en él como para abrirle las puertas de Taka tan fácilmente. Creo que deberíamos esperar un poco más antes de tomar una decisión.
- Sin embargo – le interrumpió Neji – un nuevo miembro con la destreza de Itachi nos vendría bastante bien, y más ahora…
- Pero nos arriesgamos a que nos descubran y no podamos controlar los movimientos de Akatsuki, esperaremos. – sentenció finalmente Gaara. - ¿Y qué pasa con Orochimaru? ¿Se sabe algo de él?
- Nada, hay quienes afirman que se está moviendo después de estos 20 años, pero nadie le ha visto, ni sabe decir qué movimiento concreto está haciendo.
- Esto se vuelve cada vez más peligroso – habló Neji -, por ahora tenemos a Akatsuki controlado, y con ellos a Madara, pero si Orochimaru se mueve… tendremos que estar más alerta para estar preparados para lo que sea.
- Y desde luego no ayuda que nuestra princesita esté por ahí, fuera de nuestro control, tenemos que localizar a Sakura antes de que lo hagan ellos o se acabará todo – el rubio suspiró –. Tantos años vigilando cada paso que daba y cuando más controlada tenemos que tenerla le da por rebelarse…
Se formó un silencio tenso en toda la sala que Sai cortó.
- ¿Cuánto tiempo crees que le queda antes de mostrar algún efecto del virus?
- Mis padres nunca se arriesgaron a comprobarlo, por lo que la medicaban diariamente; al parecer Tsunade se encargó de que se la dieran en el orfanato hasta que me contaron todo, después me encargué yo, y cuando se fue a Konoha: Sasuke. – Miró al moreno - Si Sasuke también se la estuvo suministrando diariamente, aun puede que le queden una o dos semanas antes de mostrar algún efecto, y un mes para que sea demasiado tarde.
- No es mucho tiempo… Bien, Sai, ve tú a Caramelo e informa a todos los de siempre, que vigilen cada esquina y revisen cada rincón hasta encontrarla. Neji, avisa a Lee para que siga a Kakashi en todo momento, y Juugo se centrará en Itachi, Deidara y Sasori. Suigetsu estará por esta zona, por si decide volver, y los demás agentes se repartirán por toda la ciudad, por los aeropuertos, fronteras, la comisaría de policía y el resto de miembros de Akatsuki. Vosotros ya sabéis que hacer.
La conversación parecía estar terminando, pero la infiltrada no conseguía asimilar absolutamente nada de lo que acababa de oír. Dejando las deducciones y quebraderos de cabeza para luego, se dispuso a salir por el único sitio posible, trepando por las escaleras. La distancia que separaba el suelo de la barandilla que no era alumbrada por la luz, estaba alta, pero con unos pequeños saltos lo conseguiría.
Con suma delicadeza se acercó a la pared e hizo el primer intento; nada, la suavidad del salto para no hacer ruido consiguió que no llegara ni a rozar su objetivo. Segundo intento: se impulso con algo más de fuerza y consiguió agarrarse, pero se resbaló provocando un leve quejido por parte de la madera. Paró abruptamente sus movimientos y escuchó atenta, pero no lo habían oído, seguían asignando a cada agente de Taka una misión. Iba a por el tercer intento cuando escuchó la voz de Naruto mucho más cerca que antes.
- Voy a por algo de beber, ¿os traigo algo?
¡Mierda! Tenía que darse prisa. Sin importarle el ruido que pudiera hacer un nuevo fracaso, saltó, y esta vez consiguió sujetarse fuertemente a la barandilla. Rápidamente hizo fuerza con sus brazos y se elevó lo suficiente como para apoyar los pies y conseguir saltar la pequeña barrera de madera. Una vez en las escaleras empezó a subirlas de tres en tres sin hacer ruido, mientras sentía como Naruto salía del comedor. Pero antes de que el chico pudiera fijarse en ella, consiguió cobijarse tras la pared. Respiró profundamente y soltó el aire de golpe, intentando librarse de toda la tensión, y se dispuso a continuar con su huida.
Cogió la maleta sin arrastrarla para no hacer ruido y, a duras penas, llegó de nuevo a la ventana por la que había entrado. Dejó que la maleta callera sobre unos raquíticos arbustos que crecían cerca, provocando un fuerte ruido, pero fácilmente confundible con el agitamiento de las hojas movidas por el viento. Con cuidado de no resbalarse empezó a descender por los salientes y consiguió poner pies en tierra.
Se acercó a su maleta que seguía oculta tras los arbustos, cuando escuchó los pasos de alguien que se acercaba, "Suigetsu", pensó, pero para su suerte, solo era un hombre de unos treinta años que iba tambaleándose, parecía borracho. El individuo se fue acercando a la joven con una estúpida sonrisa en la cara, y antes de que Sakura pudiera hacer nada, su cintura se vio rodeada por un fuerte brazo que la atraía hacia ese cuerpo rebosante de alcohol.
- Hola guapa, ¿quierez venirte conmigou? Ya sabessss para divertirnos y ejo.
El olor a alcohol invadió sus fosas nasales produciéndole un rechazo instintivo, y se alejó de él con un fuerte empujón que le hizo tambalearse. El hombre empezó a gritar incoherencias, mientras la chica se disponía a irse. Pero unos pasos la detuvieron, al parecer los gritos del sujeto no habían pasado desapercibidos, y esta vez sí era Suigetsu quien se acercaba.
Aun llevaba la peluca negra, por lo que sólo tenía que ocultar su rostro, y vio una excelente aunque muy desagradable oportunidad de librarse. Velozmente se posicionó sobre el hombre, rodeó su cuello con sus brazos y le besó. Él no opuso resistencia alguna, incluso se tomó la libertad de inspeccionar qué había bajo la camiseta de la pelirrosa. Ella por su parte, ni siquiera notaba el roce de la mano sobre su piel, el fuerte sabor a alcohol estaba invadiendo su boca y provocándole unas insoportables nauseas. Sin poder aguantarlo más, le empujó con todas sus fuerzas, y esta vez consiguiendo que el individuo perdiera el equilibrio totalmente y cayera sobre la húmeda hierba.
Tras algunas arcadas, Sakura recobró el sentido y miró todo su alrededor, su plan había funcionado, Suigetsu no la había reconocido. Omitiendo al hombre que ahora estaba durmiendo plácidamente sobre el suelo, cogió la maleta y se fue de allí tan rápido como pudo.
Se miró una vez más en el espejo con una mueca de disgusto, mientras que el sonrojo de sus mejillas seguía aumentando. Tenía ropa interior que cubría más que su… uniforme de trabajo.
No le había resultado difícil dar con el sitio, al parecer Caramelo gozaba de gran popularidad entre la población masculina de Konoha. Se trataba de un club en el que las chicas bailaban sensualmente, acompañado de algún estriptis, ante la atenta mirada de sus clientes que bebían vaso tras vaso de lo que les sirvieran. Para las mujeres sólo había una forma de entrar sin llamar especialmente la atención: trabajando.
Y allí estaba ella, con apenas unos trocitos de tela cubriendo lo justo y con una exigente clientela, que clamaba a gritos por la siguiente actuación. Afortunadamente para ella, su turno de bailar era al día siguiente, por lo que hoy sólo tendría que rellenar copas una y otra vez con la mejor de sus sonrisas.
Así estuvo un par de horas, soportando la mirada lujuriosa de varios que seguían cada uno de sus movimientos y aprovechaban su proximidad cuando pasaba cerca para decirle algo insinuante o tocar lo que quedara a su alcance. Pero su tortura se vio recompensada cuando divisó unos papeles sobre una mesa que mostraban claramente una nube roja, símbolo que vio repetidamente en las carpetas de la casa de Kiba.
El grupo que se sentaba allí estaba bastante borracho ya, sólo uno de ellos mantenía una posición relajada pero firme, parecía ajeno a todo lo que ocurría a su alrededor. Si su intuición no le fallaba, ese sería el de más alto rango dentro de ese grupo; y ya no le quedó la más mínima duda cuando vio como se levantaba, dispuesto a irse, llevándose consigo los papeles sin que nadie se opusiera. Sería más fácil sacar información a los borrachos, pero ese hombre debía tener mucho más que contar que el resto.
Cogiendo un diminuto abrigo con el que taparse le siguió hasta la calle. El hombre se recostó en la pared y sacó un cigarrillo. Cuando buscaba un mechero en sus bolsillos, una pequeña llama se encendió frente a él. Siguió el curso del brazo que lo sostenía topándose con una mujer bastante hermosa a su opinión: rubia, de ojos verdes, con la piel blanca y con un maquillaje bastante suave, en comparación al resto de chicas del club. Siguió su análisis, y aunque el abrigo ocultaba parte de su físico pudo distinguir bajo el entallado abrigo una pequeña cintura culminada con unas largas y estilizadas piernas.
Encendió el cigarro y se volvió a recostar en la pared sin perder de vista a la mujer que le miraba sonriente.
- No te gusta mucho este sitio por lo que veo.
- No soy muy dado a las chicas que sonríen por dinero y tampoco al alcohol, así que no. – dijo cortante.
- Un hombre poco común, si me permites decirlo.
- Y tú una mujer poco común para este lugar, no te pareces al resto de chicas que aquí trabajan.
- Tal vez… - elevó la mirada pensativa – ¿Acaso las conoces a todas?
- Tienes razón, quizá tengo demasiados prejuicios.
Sakura le dedicó una sonrisa, que él no dudó en corresponder.
- ¿Qué es lo que te desagrada de ellas? ¿Por qué crees que no me parezco a las otras chicas?
- Odio la mentira y la falsedad, y estas chicas son expertas en ambos apartados. Suelen llevar tanto maquillaje que son irreconocibles sin él, superficiales, dadas al libertinaje más extremo… y además, el 90% de su aspecto es fruto de sucesivas operaciones. Si no es natural es falso, y ya te he dicho que odio la falsedad. Tú en cambio… pareces dulce, te sonrojas, y por lo que he visto ahí dentro no te agradan las miradas de esos tipos, ni mucho menos sus comentarios groseros, por mucho dinero que tengan, ¿me equivoco?
- Wow ¿has deducido todo eso de mí con un simple vistazo? Eres muy observador.
- Lo intento.
- Así que ya me habías echado el ojo… - El hombre solo atino a sonrojarse ligeramente y apartar la mirada de ella, incómodo.- Y dime, si tanto te molestan este tipo de sitios ¿por qué vienes?
- Trabajo… -suspiró – siempre es por trabajo.
- ¿Trabajo? ¿Hablas en serio?
- Sí, aquí es dónde nos hacen los… pedidos.
- ¿Pedidos? ¿En qué trabajas?
El hombre la miró sorprendido por la facilidad con la que una simple desconocida le había sacado esa información, jamás se había sentido tan a gusto con una mujer. Ella entendió su desconcierto y decidió actuar antes de que la viera como un peligro.
- Perdona, soy demasiado curiosa. – él solo le agradeció con la mirada, mientras seguía observándola fijamente, como si intentara descifrar algo en ella. – ¿Te apetece tomar algo? Sé que no te gusta el alcohol, pero podrías acompañarme.
- Sería un placer, eh…
- Mika, me llamó Mika.
- Shaori.
Ella le sonrió y se dirigió de vuelta al local viendo más cerca sus objetivos. Siempre fue consciente de la atracción que ejercía en los hombres de una forma inconsciente, y no porque tuviera un físico de infarto, que ahora empezaba a tenerlo, sino por algo en su personalidad o en su forma de ser. Aunque nunca se había aprovechado de esa cualidad.
Llevaban un par de copas, él varias más; al parecer su rechazo al alcohol se vio eclipsado ante la presencia de la joven, y ahora bebía y bebía mientras cogía más confianza con la rubia. Se acercó al oído de la chica y le sugirió ir a un motel; Sakura se tensó, pero se controló y aceptó la invitación.
- Si Naruto y los demás supieran hasta dónde estoy llegando con todo esto… - pensó.
Una vez en la sencilla habitación, él siguió bebiendo. Ambos estaban recostados en la cama riendo por tonterías, hasta que quiso profundizar un poco más en la relación. Dejando el vaso en una mesilla cercana, deslizó su mano por las suaves piernas hasta depositarla en la cadera de la chica, mientras que su boca se aproximaba a dar pequeños besos en el escote y el cuello. Ya estaba lo suficientemente borracho, ahora sólo tenía que preguntar.
-Entonces… ¿en qué me has dicho que trabajabas?
El hombre suspiró con desgana y la miró, tenía los ojos bastante rojos y mostraban cansancio, pero sobre todo mostraban la lujuria que estaba aumentando por momentos.
- ¿Me guardas el secreto? – Ella afirmó con un leve movimiento de cabeza y una coqueta sonrisa – verás, no te asustes, pero soy un asesino.
- ¿Un asesino?
- Sí, me dan un nombre, yo lo liquido y luego me pagan.
- Ya veo.
- No pareces sorprendida.
- En mi trabajo… ves de todo.
- Supongo. – dijo pensativo - Pero verás, es todo muy raro. Yo no conozco a mis jefes, nos mandan a ese local, y allí tenemos una mesa asignada con unos documentos en los que nos asignan el… "encargo". No hay nombres, ni una base, por decirlo así. Desconocemos los motivos por los que quieren a esa gente muerta, desconocemos el poder de nuestros jefes, para nosotros sólo hay nombres que borrar del mapa. Bueno, aunque hay algo sobre una heladería…
-¿Una heladería? – repitió despacio.
- Verás, a los de más confianza, como yo, a veces nos hacen encargos especiales, que es cuando quieren que eliminemos a alguien importante, esos pedidos no los hacen en Caramelo, sino en la heladería Nube. Hay quien dice que es una tapadera de algo más grande… yo creo que simplemente es menos sospechoso que un club de estriptis. Pero dejemos eso, hablar del trabajo siempre me ha aburrido…
Sin perder más tiempo retomó lo que había dejado anteriormente empezando a soltar sus deseos ante la joven que se tensaba con cada roce. Tenía que librarse de él, pero sin que sospechara cuando se levantara al día siguiente. Quizá no recordaba nada, pero no podía arriesgarse, cometer fallos era impensable a estas alturas del juego. Ese hombre había sido de ayuda, pero tendría que recurrir a un miembro más directo de Akatsuki para llegar a algo en claro, y conocía a algunos de los miembros más recientes, pero primero, tenía que salir de allí lo más entera posible…
¿Qué os ha parecido? Espero vuestras impresiones, teorías, ocurrencias, dudas o simplemente vuestro "hola" XD
Próximo capítulo: Redes
Veremos cómo sale Sakura de esta, volveremos a ver a Kakashi, Kiba tendrá un ligero altercado con la "justicia", y Sakura tendrá sus más y sus menos con la tecnología junto a un pequeño flash back SasuSaku.
Bien, creo que eso es todo, ¡ah! Y todos aquellos que queríais ver a Kiba sufrir, podéis alegraron aun más, porque Kiba lo va a pasar ligeramente mal...
Sólo una cosa más, quiero actualizar rápido, así que en cuanto haya 7 reviews actualizo el siguiente capi, prometido.
Os quiero!
*ByE*
