Hola!
Muchas gracias por vuestros reviews y por seguir leyendo n_n
Aquí os traigo un capítulo nuevo. Personalmente no me gusta mucho, no sé, creo que le falta algo... no me convence, pero bueno, le he dado mil vueltas y no consigo mejorarlo, así que sólo espero que os guste más que a mi :/
Aquí empezareis a ver a Sakura un poquito más agresiva y más decidida. Aunque descubrirá un dato fundamental para la historia pero catastrófico para sus propios sentimientos.
*ByE*
XIII. Sola
Le parecía una escena completamente surrealista, era hasta cierto punto patética. Ahí estaba él, uno de los más crueles asesinos del país, frente a ella, con los ojos inhumanamente abiertos, la boca abriéndose y cerrándose como un pez que acaban de sacar del agua, sin pronunciar palabra alguna, estático, sin saber muy bien si estaba sufriendo una alucinación.
No pudo reprimir una suave risa. Le miró desafiante, sin duda las esposas que impedían que se moviera le daban una cierta seguridad; sí, en ese momento se sentía superior, el cazador había sido burdamente cazado, y estaba a merced de lo que habían denominado una simple e insignificante mujer… eso dañaría el orgullo de cualquiera.
-Veo que te sorprende verme, Kiba.
No contestó, seguía mirándola completamente absorto, incrédulo ante la realidad.
-¿Vas a decir algo coherente o vuelvo mañana?
- ¿Tú avisaste a la policía?
- Vaya… no se te escapa una. – dijo lo más ácidamente posible.
- ¿Qué quieres de mí?
- ¿Qué te hace pensar que quiero algo? Sólo he venido a hacerte una visita.
- Por favor… déjate de juegos, esto no es normal, y si tú estás aquí, es que esos matones siguen tus órdenes. Dime de una maldita vez que quieres de mí y lárgate.
- Kiba, Kiba, Kiba… tus modales han empeorado desde la última vez que nos vimos. Así no se trata a las visitas…
- ¡Oh! Si ese es el problema, tú tranquila, será un placer tratarte como al resto de mis visitas femeninas.
Esas palabras junto a la sonrisa burlona del chico provocaron que despertara esa parte sádica y cruel que hacía un par de días había descubierto. Se levantó tranquilamente y le miró sin ninguna expresión. Pero el chico pareció obviar todas las señales que gritaban "peligro" y siguió provocándola.
- Así que realmente era eso lo que querías de m…
No pudo terminar, pues un golpe directo le tiró al suelo. Antes de poder asimilar la situación, fue bruscamente levantado y devuelto a la silla mientras observaba la mirada indiferente de la chica que volvía a su sitio.
- Antes de que digas alguna estupidez más, tengo un trato que proponerte.
- ¿Un… trato?
Su sonrisa había sido borrada rápidamente, y ahora sólo podía articular palabras nerviosas, tenía que reconocerlo, esa chica empezaba a asustarle.
-Así es. Quiero que me des información sobre Akatsuki, más concretamente sobre la relación que tiene con la heladería nube.
- Información, ¿eh? ¿Y qué consigo yo a cambio? ¿Saldré de aquí?
- Y darte la opción de que me traiciones, no cariño, no tendrás esa suerte.
- Pues no veo en que me beneficia a mí ese trato.
- ¿No? Bueno… las palizas se reducirían a cero, tendrías comida decente, y tu… habitación tendría algunas mejoras. Pero si no quieres, no hay nada que hacer, volveré en unos días para saber si has cambiado de opinión. – con tranquilidad se dirigió hacia la salida – un placer verte.
- ¡Espera!
Estaba completamente desesperado, desde luego Kakashi tenía buenas ideas, perversas, pero efectivas. ¿Tanta diferencia había entre él y Kiba? Distintos jefes, distintos enemigos, pero la misma crueldad, el mismo daño, incluso el mismo fin...
Se giró y no le agradó lo que veía, Kiba se había levantado, y en sus ojos pudo ver miedo. No pudo evitar verse a ella misma reflejada en esos ojos. Por mucho que lo intentara, no era como ellos, no era lo suficientemente cruel. No soportaría mucho más ser la causante de aquel sufrimiento. No importa lo que le hubieran hecho, ella no era así, no era como ellos… ella no era una asesina. Pero no le habían dejado más opción, no iba a rendirse sin luchar, al precio que fuera.
-Cuidado Kiba, cualquiera diría que no te están gustando estas vacaciones pagadas…
Omitió el comentario de la chica.
- Nube ¿no?
- Nube – repitió Sakura volviendo a sentarse.
- No estoy seguro, allí se realizan las reuniones, pero sólo nos permiten entrar en una sala. El edificio es mucho mayor, hay una especie de ciudad, pero no viven miembros de Akatsuki, creo que son… médicos, científicos o algo así, siempre llevan una bata blanca; aunque ya te he dicho que esas zonas están prohibidas, sólo el jefe de Akatsuki puede entrar, que yo sepa.
- Madara.
- Si… - la miró curioso, no esperaba que la mujer tuviera tantos datos sobre la organización - sorprendente…
- Sigue.
- No sé nada más, lo siento. Nos dan una misión y se acabó, nuestro contacto es un hombre con una máscara naranja, Tobi, le llaman.
Sakura recargó su peso en el respaldo de la silla, suspirando cansada. ¿Médicos? ¿Tobi?
-¿Sabes algo sobre un virus?
- ¿Virus? – Clavó su mirada en ella - Creo que tú estás infectada por uno ¿no? – sonrió burlonamente - Lo llaman el "tesoro". No sé nada más. Lo justo para saber que debíamos capturarte sin matarte.
- ¿Tesoro? Muy original… y qué soy yo ¿el cofre?
- El sacrificio, más bien… - una furiosa mirada de la chica sólo consiguió ensanchar la sonrisa de Kiba - No pareces sorprendida.
- No me dices nada nuevo.
- Mis respuestas son limitadas, haz la pregunta adecuada.
- La pregunta adecuada ¿eh? ¿Qué te parece esta? ¿Por qué trabajas para Akatsuki?
- Creo que ya te lo dije, pagan bien.
- ¿En serio? ¿La muerte de tus padres no tiene nada que ver?
La sonrisa de Kiba se borró de manera inmediata.
- Oh… Creo que he dado con la pregunta adecuada.
- ¿Qué sabes tú de eso?
- Veamos – sacó un par de hojas grapadas que miró atentamente, Kiba pudo reconocer que una de las hojas era la que Sakura había cogido de su casa - Tus padres murieron en un accidente de tráfico, tú madre conducía, pero ella no tenía el carnet de conducir, ni siquiera sabía hacerlo. Eso no os cuadraba ni a tu hermana ni a ti, así que decidisteis investigar. Hana era miembro de Akatsuki, mientras que tú te mantenías al margen. Pero la descubrieron ¿verdad? O al menos desconfiaban de ella así que simuló su propia muerte, acabando en el bosque en el que me encontró. Por eso no avisó a Akatsuki directamente, me mandó a ti, delatarme hubiera sido un suicidio. Además, al entregarme tú, te estarías asegurando un hueco entre los altos niveles de Akatsuki ¿me equivoco?
Kiba empezó a aplaudir suavemente dentro del espacio limitado por las esposas, mientras la miraba intensamente.
- Bravo, ha sido realmente espectacular… sigues sorprendiéndome, Sakura. ¿Y ahora qué? ¿Nos delatarás?
- No. No por ahora. ¿Pero por qué entrar en Akatsuki? Si ya sabíais que eran ellos, ¿qué ganabas entrando? ¿No hubiera sido mejor ir a la policía?
El esposado sonrió amargamente.
- ¿Por qué no fuiste tú a la policía? No hubieran hecho nada, sólo estaríamos firmando nuestra sentencia de muerte. Al estar en Akatsuki… no sé, quizá en algún momento tropezarían, y ahí estaríamos alguno de los dos para hacerles caer… era mejor opción que quedarse de brazos cruzados.
- Os convertisteis en sus sicarios, sus fieles perros de caza.
Kiba no contestó, mantenía la mirada fija en la metálica mesa.
- ¿Por qué no me has denunciado a la policía? Me hubieran encarcelado de por vida.
- No tenía sentido hacerlo. - Él la miró curioso. – Vale, sí, la policía te hubiera encarcelado ¿y? Yo no te quiero entre rejas. Lo que quiero de ti es información, y si te denunciaba dudo mucho que me dejaran interrogarte ¿no crees? Además, no solucionaría nada. Esto es mucho más que tú y yo. Akatsuki hubiera borrado sus huellas como hizo en el asesinato de tus padres y de los míos, y tú pagarías por tus crímenes y los suyos. Eso no es lo que busco…
Kiba volvió a bajar la mirada pensativo, parecía abatido, derrotado.
- Sabes que estaré muerto en cuanto ponga un pie fuera de este lugar ¿no? Casi prefiero las palizas.
- Podrías morir igualmente.
Una carcajada hizo que Sakura le mirara con desconcierto.
-Ninguno de estos aficionados es capaz de matar con la crueldad de Akatsuki. No se limitan a matarte, antes destrozan todo lo que puedan, disfrutan torturando la mente, matan a los seres que quieres, delante de ti, y los dejan allí días, semanas… descomponiéndose, mientras tú no puedes evitar sentirte culpable, tu mente y carácter acaban tan dañados que solo deseas morir; rogaras, suplicaras que acaben contigo, es ahí dónde empieza la tortura física. Curiosamente, algunos la ven como un regalo, piensan que es la forma de pagar tus pecados, tus delitos, tus errores… llámalo como quieras, pero hasta cierto punto es un alivio. De todas formas la tortura no para, puede durar meses; el rayo de luz que llega a tus ojos cada mañana te avisa de que sigues vivo, y esa es la peor noticia que pueden darte. Haber superado la noche, sin que tu corazón deje de latir, es tan sorprendente como aterrador…
- Hablas como si lo hubieras vivido.
Su tono era similar a un susurro, apenas conseguía convencer a sus pulmones de que siguieran cogiendo aire. Su ceño estaba ligeramente fruncido, y en sus ojos se podía leer el horror que sentía, no dejaban de pasar ante sus ojos imágenes de los hombres que vio en casa de Kiba, Tenten…
- No olvides que soy un mensajero del miedo.
- ¿Cómo…? – Kiba levantó la mirada, recordar eso no era agradable - ¿Cómo sois capaces de hacer… algo así?
- ¿Y tú me lo preguntas? Cuando tienes un objetivo claro te da igual lo que tengas que hacer para conseguirlo. ¡Mírate! Me tienes aquí, completamente a tu merced, y para conseguirlo me has tenido que secuestrar y torturar, ¿tanta diferencia hay entre mis jefes y tú? Tu mano no se mancha de sangre, por supuesto, pero ere tú, Sakura Haruno, la sombra que dirige.
Bajó la mirada con impotencia, eso mismo llevaba preguntándose desde hace un par de días. Sinceramente, le asustaba en lo que se estaba convirtiendo, no le agradaba, pero no se arrepentía de nada. Un momento… clavó su mirada en la de su acompañante.
- ¿Haruno?
Él abrió los ojos sorprendido y desvió la mirada hacia algún punto impreciso de la sala.
- Has dicho Haruno, Sakura Haruno. No… no lo entiendo.
- Parece que la princesita desconoce sus orígenes…
- ¿Qué?
Su mente entró en un estado de caos, toda la información obtenida hasta el momento estaba desperdigada por su cerebro volando salvajemente. ¿Sus orígenes? ¿No era una Uzumaki? ¿Minato y Kushina no eran sus padres? Pero lo más preocupante es que había oído ese apellido antes, pero dónde…
Bruscamente salió de la sala ante la burlona sonrisa de Kiba. Cerró la puerta y se dejó caer por ella, aun conmocionada. Kakashi se acercó preocupado.
- ¿Sakura?
- Por hoy no le preguntaré más, dejad de darle palizas y llevadle a una celda mejor.
Su voz temblaba, todo su cuerpo temblaba, hasta sus pupilas parecían temblar de un lado a otro en pequeños y rápidos movimientos. Haciendo un gran esfuerzo se levantó y caminó rumbo a la salida bajo la atenta mirada de Kakashi y una mujer llamada Kurenai.
Subió a su coche pero su mente seguía paralizada, arrancó el vehículo y fue hacia la casa que Kurenai había alquilado para ella. En el camino casi atropella a cuatro personas, varios giros bruscos fueron necesarios para salvarse de chocar, pero finalmente consiguió llegar. Salió del coche, entró en la casa y se derrumbó en el suelo. Notaba sus ojos irritados y entonces se dio cuenta de que las lágrimas hacía rato que habían empezado a caer. Sorprendida se acarició la mejilla retirando las lágrimas, pero no paraban de bajar. Subió al baño y se lavó la cara, pero las lágrimas corrían y corrían. Se miró al espejo, a pesar de las cristalinas gotas su rostro tenía una expresión de sorpresa, casi de ausencia, como si todo eso no fuera con ella. Realmente ni siquiera sabía definir por qué lloraba, ¿cuál era el motivo de sus lágrimas? Lo desconocía, simplemente se acostó en la cama y dejó que el llanto la dominara. Necesitaba desahogarse. Gritó con desesperación, sentía que su pecho iba a estallar por el dolor; las lágrimas estaban convirtiéndose en llamas que quemaban sus ojos y su piel a medida que descendían. Su cuerpo se convulsionaba dolorosamente mientras que su mente se limitó a apartarse, dejándola con ese irracional y devastador llanto que había ido acumulando con el paso de los años. Todo el dolor sufrido estaba saliendo por fin, y de nuevo estaba sola, nadie estaba con ella para consolarla, para abrazarla o simplemente para darle una palabra de ánimo, no, simplemente nadie estaba para ella, de nuevo sola…
Abrió los ojos con dolor, la luz quemaba sus retinas mientras que sus irritados y abultados párpados le impedían abrir los ojos con facilidad. Estaba tumbada sobre la cama, encogida, agarrando fuertemente las sábanas que estaban completamente arrugadas debido a la fuerza que empleó. Se levantó y sintió su cuerpo muy pesado, la boca pastosa y seca, y su cuerpo aun mostraba pequeños signos de temblor.
Miró por la ventana, la luz del ocaso entraba tímidamente por la ventana, apenas quedarían un par de horas para que anocheciera, pero esa débil luz dolía. Torpemente se levantó y se duchó, necesitaba despejarse.
Se vistió y miro por la ventana como el sol se escondía por el horizonte, y una risa seca invadió la habitación, hasta el sol huía, ¿y ella pretendía ser más que el sol? Miró a la luna que empezaba a vislumbrarse, y pudo sentir como ambos astros se reían despiadadamente de ella.
- Patética.
Por primera vez sintió miedo. ¿Qué había dicho para que sus padres la miraran así? Miró intensamente el fuego de la chimenea mientras recordaba sus miradas. Naruto sorprendido, con el tenedor a escasos centímetros de su boca pero sin atreverse a mover un solo dedo. Kushina la miraba con enfado y algo de compasión, y Minato estaba de pie, había arrojado el vaso de vino contra la pared que ahora tenía una pequeña macha roja. La miraba con suma ira, casi con odio. ¿Qué les había molestado?
Ella simplemente había estado hablando de lo que deseaba que su nueva hermanita naciera, sólo había dicho que la cuidaría, que serían grandes amigas, que no se separaría de ella en ningún momento, que la llevaría a la playa y le enseñaría a nadar…
Según hablaba había notado que sus padres se tensaban, pero no le dio importancia y siguió hablando con una felicidad imposible de esconder. Hasta que Minato se levantó bruscamente, asustando a ambos niños. Cuando se dio cuenta de su actuación bajó la mirada aun con la ira empeñando sus ojos y se fue de allí. Minato siempre había sido cariñoso con ella, la consentía en todo, pero cuando Kushina se quedó embarazada… era como si no quisieran que Sakura se acercara a la pequeña, como si quisieran alejarla.
Las lágrimas caían sin descanso, y la niña se frotaba los ojos adoloridos, se sentía mal, y lo peor es que no sabía qué había hecho. Subió a su cuarto y se acostó aun llorando.
El sonido de la puerta alejó sus pensamientos, el aroma de su madre era inconfundible, e inconscientemente sonrió. Kushina se sentó al borde de la cama y acarició dulcemente el pelo de la pequeña.
- Sakura, cielo¿estás despierta?
La pequeña sólo asintió, no quería que se sintiera mal por verla llorar, y tenía miedo de volver a ver esa mirada de enfado de hace un rato.
- Verás, cariño, no te enfades por lo de la cena. Minato y yo estamos cansados y un poco alterables, no queríamos pagarlo contigo.
- Pero... ¿por qué? ¿Qué he hecho?
Kushina suspiró.
- Nada… es sólo que… Sakura, tú eres una niña muy especial, y muchas veces haces o dices cosas que nos desagradan de manera inocente y sin intención de hacer mal, pero a los demás les puede afectar. Tú simplemente… no importa, cuando crezcas lo entenderás.
Sakura quería preguntarle mil cosas, pero las palabras no salían de su boca. Siempre que había intentado averiguar algo sus padres se enfadaban. Así que se limitó a callar. Kushina ya se encontraba en la puerta, mirando con cariño y dolor a la pequeña.
- Y Sakura… cuando estés perdida… - la niña la miró intrigada – recuerda nuestro juego.
Sonrió fugazmente a la pequeña y cerró la puerta. Sakura sintió una fuerte molestia en el pecho. Su madre la miraba con cariño, sabía que la quería, pero en esa mirada no sólo había cariño, había desilusión, nostalgia, dolor y miedo. Y por primera vez fue consciente de que esa no era la primera mirada de esas que recibía. Sus padres y muchos de sus amigos la miraban así en infinidad de ocasiones, y por fin lo notaba. ¿Por qué no podía ser como las otras niñas? ¿Por qué sentía que según iba creciendo se distanciaba de sus padres? ¿Por qué a veces sentía que la odiaban? No se quejaba, el 90% de los días eran agradables, vivía rodeada de amor, pero no podía evitar sentir esa mirada de dolor cuando la miraban cuando creían que ella no lo notaba, y peor era sentir el miedo que creaba una barrera entre ellos, ¿por qué la temían? Ella jamás les lastimaría.
En toda la noche no pudo dejar de sentir esas miradas sobre ella, atosigándola. Haciendo que se sintiera culpable sin saber el motivo de su culpa.
Se levantó sintiendo un fuete escalofrío. Miró ansiosa todo su alrededor, se sentía asustada, vulnerable, perdida. A los pocos segundos se relajó, miró por la ventana, era de noche; miró el reloj: las cuatro de la mañana; se sentó mientras quitaba las gotas de sudor de su frente, ya más tranquila. El templo de idealización en el que había colocado a sus padres había hecho que olvidara los pequeños momentos de sufrimiento que vivió. Ahora entendía algo, no era su hija biológica, era lógico que no la quisieran tanto como a Naruto o Reika. Pero aun tenía la misma duda que entonces le atormentaba ¿qué había dicho para que sus padres se pusieran así aquella noche? ¿Tendría algo que ver con ese virus que ella tenía?
- De acuerdo, mataron a mis padres, al parecer Akatsuki, ¿pero por qué? ¿Serían ellos miembros de Taka? No, imposible, eso significaría que su objetivo era mantenerme cerca para llegado el momento tener más facilidad para matarme, no, eso no era posible, claro que… mi vida es mentira, ni siquiera eran mis verdaderos padres, así que… ¿Por qué no?
Sintió que sus ojos volvían a escocer, pero no se permitió el lujo de llorar. En el caso de que sus padres fueran de Taka, tal vez podría sacar información de sus recuerdos. Si alguna vez estás perdida… recuerda nuestro juego, esas habían sido las palabras de Kushina, ¿se lo diría para una ocasión como esta? No, probablemente nunca llegó a creer que cumpliría los 21 años, pero el consejo le servía, más perdida que ahora nunca había estado.
Entonces recordó el juego que siempre hacia con su madre, tal vez sólo fuera un juego, pero y si… ¿y si Kushina llegó a quererla? ¿Y si preveía que iban matarla y esa fue una forma de ayudarla desde la tumba? No tenía nada que perder. De acuerdo, volvería a jugar a ese juego, pero para eso debía reunir varios objetos, empezando por la caja de música de su madre, esa que sólo se abría con el colgante que le regaló.
Con aprensión, llevó su mano a su cuello, ¡maldición! No lo tenía. ¿Pero dónde…? Su rostro empalideció, y su cuerpo empezó a temblar.
- Sasuke…
Sakura iba a mudarse al apartamento de Sasuke, y se dejó el colgante en su casa, tras la ruptura apenas lo recordaba, y luego con todo lo del secuestro de Naruto… ¡maldición! ¿Ahora cómo iba a conseguirlo? No podría hacer mucho sin él. Además, desde la muerte de sus padre nunca se había separado de él, era como tener a Kushina constantemente a su lado, ¿cómo había podido olvidarlo?
Bien, sólo tenía dos opciones: o buscaba un plan alternativo para investigar a Taka y Akatsuki, lo cual implicaba más peligro, o buscaba la manera de hacerse con el colgante. Con todo el ajetreo que se traían, tal vez Sasuke no tuviera mucho tiempo de estar en casa… ¿no?
¿Y bien? ¿Qué os ha parecido? Si alguien descubre qué es lo que le falta para mejorar que me lo diga, porque yo ya me he rendido con este capi jaja tal vez sólo sea una impresión personal, pero que se le va a hacer, intento ser exigente conmigo misma =S
Pues bien, el próximo capi se llama Atracción fatal. Veremos si la invasión de Sakura a casa de Sasuke acaba en un "bonito" reencuentro…Sólo os diré que Sakura va a tomar al toro por los cuernos y va a afrontar la verdad, y lo hará preguntando a los que más respuestas conocen, sus exnovios.
Ya sí que no tengo más que decir, que la fuerza os acompañe. No, mejor olvidar que he dicho eso, son estragos de la falta de sueño...T_T Sólo deciros que os agradezco muchísimo que sigáis ahí, leyendo mi fic, espero que siga gustándoos y no os decepcione ;)
Y por supuesto no olvidéis mi campaña por una autora feliz ^_^ "review en la pantalla, sonrisa en la cara", porque un review no cuesta nada, y a mí me alegras la mañana XD
*ByE*
