Toni

Cerré la puerta y encendí la luz del cuarto, di un sobresalto al ver a Jake en el marco de la ventana, le sonreí y fruncí el ceño.

-¿Qué haces aquí?- pregunté curiosa

-¡Auch! – Se puso la mano en pecho, dónde se encuentra el corazón – Ya entendí, una sanguijuela puede cuidarte mientras duermes, pero a mi… (Que tienes más tiempo de conocerme) no me quieres recibir… ¡Auch!

Puse los ojos en blanco y sonreí, el dio una carcajada y sólo me miró.

Tomé la silla más próxima y me puse frente a él. Me miró a los ojos y dijo:

-Sabes, no he dejado de pensar en lo que te hizo esa… Nutte… -miraba al vacio

-¿Nutte?Fruncí el ceño, mirándole fijamente.

-Es una grosería en Alemán –dijo sin darle mucha importancia

-Bueno, entonces ¿qué estabas pensando?

-Mira lo único que quiere es que te apartes de Jasper, ¿no? –Me miró fijamente y lo único que hice fue asentir – Pues, no tardan en ser vacaciones de invierno y he venido a… hacerte una propuesta.

Solté una carcajada, yo por un pequeño momento pensé que venía a quedarse conmigo como solía hacerlo Edward, pero jamás en la vida hubiese podido imaginar que Jake venía a hacerme una propuesta.

Me tranquilice, tomé una bocanada de aire y me puse un poco más seria.

-Bueno y ¿De qué trata la propuesta?- le miré sonriente

-Pues para que te despejes y no veas a la bitch tan seguido, te propongo que vengas conmigo a La Push, un par de semanas.

-humm – medité esa opción por un tiempo, pero no iba a dejar que la nutte se diera el gusto de verme rendida tan fácilmente- mira tu proposición es muy amable, y en otras circunstancias lo habría aceptado…

-¿Otras circunstancias? ¿De qué hablas? –me interrumpió, justo cuando iba a explicarle, había hecho una mueca de confusión

-Mira, no me pienso quedarme de brazos cruzados, conmigo nadie se mete y si ella piensa que puede obtener lo que desee, pues tendrá que pensarlo 30 veces antes de meterse con quien no debe- estaba decidida a hacer pagar por la amenaza y por lo de mi muñeca.

Jake sólo sonrió, sólo faltaban 2 meses para que fuera diciembre, 2 meses no era demasiado, los días se iban volando y en un parpadeo ya estaría de vacaciones.

Me levanté del asiento y tome un blusón, le miré y sólo sonreí.

-Je je, creo que ya debería irme- me miró sonrojado- si Billy se entera que salí de nuevo me va a matar.

Negué con la cabeza sonriente, y en un parpadeo se había esfumado, corrí a la ventana, pero en vez de ver a Jake observé a un gigantesco lobo rojo dando una última mirada hacia mi ventana, me despedí con la mano y el con un aullido, acto seguido se fue corriendo hasta perderse en la oscuridad.

Cerré la ventana y apagué la luz para ponerme el blusón, me tumbé en la cama y quedé profundamente dormida.

A la mañana siguiente me despertó una fragancia inequívoca, era un perfume… una loción, pero no era cualquier loción. En un principio se parecía a la que usaba Edward, pero está no sólo olía a Polo Ralph no. 4 si no también tenía la fragancia de los pinos del bosque.

Abrí los ojos lentamente, mi primera impresión fue estar aún dormida, por que fue el espejismo más bello que yo halla tenido.

Se trataba de mi muy amado Jasper, lo único que hizo al verme despierta fue besarme la frente y tomarme entre sus brazos, yo encantada volví a cerrar mis ojos hasta que hice algún movimiento con la mano derecha que me hizo gemir del dolor.

Jasper se alarmó un poco, le mire y susurre a su oído:

-Tengo mal la muñeca… Scarlet…- no dije más al percibir un gruñido por parte suyo y al ver que ponía los ojos en blanco.

Sus manos buscaron mi muñeca derecha, la beso con sus fríos labios dándome una rica sensación de alivio momentáneo. Miró su reloj, suspiró con cierta decepción.

-Discúlpame… debo irme- me besó la frente y segundos más tarde se había desaparecido dejándome la sensación de ser una linda alucinación.

Suspiré, no tenía más remedio que levantarme, ya era hora de prepararme, fui al baño a darme una buena ducha caliente. Y al salir lo primero que hice fue vendarme, aprovechando el calor que se encerraba dentro del baño.

Salí con el cabello seco y envuelta en la toalla, tome unos jeans desgastados y una blusa de manga larga, no quería que me preguntarán que me había ocurrido.

Lo más difícil de todo esto era tener que hacerlo con la mano izquierda, fue al momento de ponerme los pantalones que tropecé, para mi fortuna, aterricé en la cama.

Lo que encontré a lado de mi almohada fue una rosa roja, con una pequeña nota.

Bella:

Siento lo que te ha ocasionado Scarlet… hablaré seriamente con ella. Espero que no hayas sufrido nada grave…

Te amo

Jasper Cullen

P.D. Observe que cerca del lago… nuestro lago, han crecido unos rosales, quise traerte la más hermosa, pero no se comparan contigo.

Sonreí y tomando la nota, la guardé en mi cajón, y por primera vez puse llave, por cualquier cosa.

Baje a la cocina, tomé un florero pequeño, lo llene de agua y subí a dejarla junto a la ventana, con la rosa ya puesta en la fresca agua.

Baje las escaleras una vez más, era tiempo de irme al colegio, pero en la mitad del trayecto, Charlie me detuvo.

-¿A dónde creé que va, señorita?- me miraba a los ojos, yo sólo sonreí

-Al colegio –respondí

Negó con la cabeza.

-Hoy es día libre, además creó que harán un par de reparaciones, por la nieve que obstruye el paso.- me dijo acariciando mi mejilla- a propósito… Los Black nos invitaron a ir a la Push, harán una cena.

Me sorprendí un poco, por que no era ninguna fecha especial para ir a la Push.

-Y ¿a qué se debe la cena?- pregunté curiosa

-¿Recuerdas a las hermanas de Jacob? ¿Rebecca y Rachel? – sólo asentí- Pues Rachel viene con su novio, me parece que se llama… Bryan. Viene a pedir la mano de Rachel, y Rebecca tiene un anuncio que hacerle a Billy, por eso la cena, y quiere que vallamos, ya que nos considera como parte de la familia. La cena es en un restaurante, por lo que sé, lo pagará todo el novio de Rachel.

Sólo asentí, subí de nuevo a la habitación y decidí cambiarme toda la ropa ya que era una ocasión especial, busqué el vestido que me regaló mi madre la navidad pasada.

Con gran cuidado, tomé la caja, donde se hallaba el vestido, aún intacto (ya que no había tenido la oportunidad de usarlo) Era un vestido azul marino, ceñido de la cintura, con el cuello en V, mangas largas y sólo llegaba 3 cm antes de la rodilla. Era demasiado formal, pero en vista de las circunstancias, era perfecto para la ocasión.

Me miré en el espejo y vi mi cabello un poco rebelde, el castaño chocolate, que tanto le gustaba a Edward ahora parecía un poco negro, ya que el sol se había escondió (quizá) tras un par de nubes.

Me quedé absorta viendo que tan largo era, me llegaba a la atura del pecho con ondulaciones casi perfectas (de no ser por que eran muy rebeldes), el de Scarlet estaba a la cintura con perfectos rulos negros. Fue cuando me desperté del extraño insomnio, decidí quitarme el vestido para no arruinarlo y que estuviese perfecto para la noche.

Tomé las llaves del coche y baje rápidamente las escaleras, Charlie me tomó del brazo bueno y me detuvo justo cuando iba a salir del pórtico.

-¿A dónde y con tanta prisa?

-Al salón de Belleza –Sonreí tímidamente, y la única reacción de Charlie fue un arqueamiento de cejas

-Eeehh, ok… no tardes – fue su despedida con un beso en la mejilla, aún un poco extrañado.

-No te preocupes papá, iré y volveré más pronto de lo que digas quidditch.- A papá siempre le gusto Harry Potter y solía decírmelo cuando venía en vacaciones de verano y me dejaba un par de horas sola en la casa.

Sólo vi una sonrisa irónica de su parte, y acto seguido entró a la casa. Suspiré y me giré, dando un pequeño saltito, lo que menos me esperaba era que Alice apareciera justo detrás mio.

-Ibas a ir al salón… ¿y no me ibas a llamar verdad? –Entre cerro los ojos con una sonrisa pícara.

No podía mentirle, ella sabía que iba a hacer y seguro me veía ya saliendo del salón con los cambios que planeaba hacerme.

-Eeehh, no, lo que pasa es que acabo de decidirlo Alice – Le di mi mejor sonrisa de relaciones publicas que tengo.

Sonrío a medias y me tomo con cuidado del brazo derecho. Supuse que Jasper armó una revuelta en su casa, despotricándole a Scarlet su pésima conducta hacia mí, o probablemente también Alice ya lo había visto.

-Bien pues, como sé que planeabas ir a Port Angeles, te acompañaré. Es más iremos a uno de los lugares más lujosos para que quedes divina.

Sonreí un poco, esa idea era un poco atemorizante. Sin protestar entre a su auto y fuimos a Port Angeles.

-Scarlet se pasó un poco con lo que te hizo – me dijo Alice, mirando fijamente a la carretera

Miré de reojo mi muñeca y solté un gran suspiro, encogí los hombros y miré por la ventana.

-Jasper se enfureció con ella, Scarlet no dijo nada en su defensa, le dijo a Jasper que sí se le había pasado un poquito la mano y que no fue su intención…

¡QUE NO FUE SU INTENCIÓN! CLARO QUE LO FUE…. Me irritaba todo lo que la sufrida le dijo A MI Jasper. Pero lo único que le demostré a Alice fue desinterés por que hacía o dejaba de hacer Scarlet. Me interesaba más Jaz.

Alice en media hora de camino, paro y se estacionó frente a un edificio muy elegante, dejó estacionado el coche y me tomo de la mano sana, entrando de inmediato al salón.

No tardaron nada en atendernos, en cuanto llegamos al Loby un chico pálido y de asombrosa cabellera saludo a Alice al instante en que la vio.

-Mademoiselle Alice! –La saludó con alegría.

-Comment allez-vous, François?

-Bien et toi?

-Très bien, regarde j'ai amené un ami – Alice me señaló con una sonrisa.

-Eh bien! Michel vous dire que d'assister personnellement à votre amie – Aquel pálido chico me miró y me guiño un ojo

- Merci François

Sin entender algo me le quedé mirando y sonreí un poco; Alice se dio media vuelta y muy feliz me dijo:

-Listo te va a atender un muy amigo mío, es como mi asesor de modas personal

Quedé pasmada al escuchar eso, nunca hubiera creído que Alice necesitará un asesor de modas.

En medio de mi asombro, llegó un chico rubio, de ojos azules, altos y bien parecido; al ver a Alice le dio un fuerte abrazo.

-¡Mi querida Alice! Cuanto tiempo sin verte- le dijo y le beso la mejilla.

-Lo sé, ha sido una eternidad- Le respondió Alice, mientras que yo intentaba ahogar una carcajada por el chiste privado- Mira te presentó a mi amiga Bella…

Me acerque y le extendí mi mano derecha, esperando que no la apretará mucho, y para mi gran sorpresa lo que hizo fue besarla

-Encantado – me miraba sonriente- me llamo Michel

-un gusto – respondí

-Hoy la atenderás a ella, yo iré con Armand, quiero unas extensiones.- Fue lo que dijo Alice antes de irse, yo sólo la vi partir a paso humano

-Bien, sígueme…- me pidió Michel

Pasamos un largo corredor y llegamos a lo que supuse era su santuario personal, se puso detrás de una silla, me miro y frunció los labios.

-Tienes el cabello maltratado, las puntas abiertas, lo puedo ver desde aquí, y ni hablar de tu cutis, las manos no las tienes arregladas y no quiero ni imaginarme los pies… esto es un trabajo de un día completo, dime corazón ¿hay algo importante hoy? – Después de criticarme ya no me parecía tan encantador

-Sí, hoy hay una cena especial…

-No digas más… tenemos que empezar si quieres terminar a tiempo, una pregunta… ¿Qué piensas ponerte para la cena?

-Un vestido de manga larga azul marino que me llega un poco antes de la rodilla con un cinturón delgado de color dorado- le respondí mirándolo a los ojos

-Huumm… azul para tu tono…. Ok me gusta, y supongo que usaras zapatos de tacón… ¿no?

-No, me mato si los llevo puestos…

-Ok, entonces para que no te mates practicarás aquí, conmigo

Esto ya era ridículo, pero no dije nada ya que Alice era la que me iba a pagar todo, es lógico que siendo ella no dejará que ponga ni un centavo.

Sin más preámbulos, me dio una bata, me ordeno que me desvistiera, en lo que el preparaba todas las cosas que me iba a hacer.

Tardó unos diez minutos en volver, y empezó el verdadero trabajo, me lavó el cabello, me puso una mascarilla, al quitármela depiló mis cejas y el bigote, lo mismo hizo con mis piernas, ordenó a dos chicas que me atendieran las manos y los pies, arregló mi cabello, le hizo un par de cortes, me peino e incluso me maquillo discretamente.

Y una vez terminado su labor el cual se tardaron horas, me miró y sonrió satisfecho, me pidió un momento en lo que traía a Alice.

Suspiré, miré mis manos perfectamente tratadas, largas y de color azul marino con una figura de Tous blanca; busqué un espejo, tenía miedo de verme en él, cuando lo encontré me acerque lentamente.

La chica que se hallaba en el reflejo no era yo, era demasiado hermosa, como para tratarse de mí; Su cutis era perfecto, su cabello castaño era completamente liso, pero arreglado en media coleta con un moño azul marino del mismo color que mi vestido, las piernas perfectamente depiladas y el maquillaje discreto que hacía relucir sus ojos chocolatosos, era una imagen divina.

Sólo escuché un respingo y volteé.

-Te odio Michel, has hecho todo lo que deseaba hacerle… no me has dejado material- Le dijo Alice con una sonrisa

-Hice lo que pude… es de mis mejores trabajos, ya no se ve desalineada, o que se acabará de levantar de la cama, es la mujer que se escondía detrás de todo ese desorden.- Michel me miraba sonriente con los brazos cruzados.

Alice me entregó la caja de mi vestido, y dos cajas un poco más chicas.

-Fui de compras y te traje accesorios un unos zapatos para que combinen con tu vestido, le dije a Charlie que te dejaría en La Push- Asentí y le sonreí

-Eres muy amable Alice…

-Ni lo menciones, eres como mi hermana menor… es un obsequio, no tienes por qué agradecerlo

Tomé el vestido, después de unos minutos de privacidad, me puse el collar en forma de corazón que me regalo Alice con sus respectivos pendientes y al final me puse los zapatos.

Al momento de ponerme los zapatos, entró Alice con Michel, me dieron una sesión intensiva de como caminar con tacones de una hora.

Al final, todo estaba perfecto, Alice me había asegurado que no tenía que pagar nada y que nos podíamos ir. Así lo hicimos y Alice me llevó directamente a La Push.

Tardamos una hora para ir hasta La Push, los Black estaban listos, Jake salió a recibir el coche, pero se detuvo en seco cuando salí de la parte delantera, le agradecí a Alice una vez más por haber salido conmigo y haberme llevado al salón de belleza, me despedí de ella y saludé a Jake alegremente.

-¡WOW! – fue su única expresión

Reí tan fuerte que Charlie, salió de la casa a recibirme, igual se quedó estupefacto.

-¡Valla! Valió la pena la espera… - me sonrió y yo le devolví la sonrisa poniendo los ojos en blanco

Jake presuroso me tomo del brazo y me guio hasta la casa, al parecer sólo faltaba yo. Billy también se sorprendió pero supo disimularlo, me saludo amablemente, y me volví para ver a Rachel abrazada de la cintura de (su futuro prometido) Bryan; y enseguida estaba Rebbeca con su marido tomados de la mano y atrás de Taylor estaba un muchacho muy peculiar.

Jake me fue presentando con los miembros de su familia.

-Ya los conoces a todos pero seguro no te recuerdan; bien ella es Bella, - se dirigió primero a su hermana Rachel, que era la que estaba más próxima a nosotros- y ella es Rachel y mi cuñado Bryan.

Les tome la mano cortésmente, nos estrechamos un momento y seguimos con el mismo procedimiento con Rebecca y su marido.

-Y bien, ustedes no se conocen pero él es el hermano de Taylor, Toni…- me introdujo a ese muchacho que al cruzar nuestras miradas noté que tenían el mismo color ámbar que tanto amaba en Jasper, me regaló una hermosa sonrisa, su cabello ondulado, disparejo y dorado jugaba con el viento. Era un ángel

-Un placer, soy Toni…Toni Eriol Miller- me dijo con su bella sonrisa, tomó mi mano y la besó… y en ese instante se paralizó mi corazón.