Desperté por la mañana, acurrucada entre las sábanas de la camilla del hospital. Sentía el cuerpo cansado pero ya no me encontraba tan mal como ayer. Había comido la noche anterior pues Aro me había obligado. El suero había hecho el resto.
Eché un vistazo a la habitación. Me encontraba sola y por la hora que era suponía que Aro estaba trabajando. Agradecía estar sola en estos momentos porqué debía estar echa un desastre. Pelo albororato y enredado y encima el maquillaje. Tenía que levantarme e ir al baño.
Me incorporé teniendo cuidado de la vía y fuí hacía el baño. El esfuerzo que me cuesta llegar hasta el baño demuestra que necesito unos días de total descanso y alimentarme bien. Sabía que no estaba alimentándome bien, pero siempre había sido así. Suspiré y al estar frente al espejo y arreglé un poco mi pelo, alisándolo con agua para controlar los mechones más rebeldes. Lavé mi cara retirando de este modo el maquillaje del día anterior. Al menos ahora estaba un poco más decente. Tras acabar volví a la habitación y me senté en el borde de la cama. ¿Carlisle me daría hoy el alta?
Jugueteé con mis dedos mientras le daba vueltas a todo lo ocurrido los últimos días. De repente la puerta se abrió y por ésta apareció Alice. Sonreí al verla e hice amago de levantarme para darle un abrazo, pero ella me lo impidió, acercándose a darme un abrazo. Se lo correspondí. Era la única amiga que tenía, la única que podía ayudarme en el lío que llevaba encima. Que si Carlisle, que si Aro. Suspire y esto hizo que ella se separase para mirarme a los ojos. Su mueca no pasó desapercibida. Ella sabia que algo me pasaba.
- ¿Vas a explicarme que te pasa? No sabía cuando iban a darte el alta y no he podido aguantar la tentación de venir y que hablemos.
- Es complicado, Alice...
- Tengo toda la mañana libre. Cuéntame Esme, soy tu amiga.
- ¿Sabes que estoy saliendo con Aro?
- Sí, he escuchado algún rumor por el hospital en el poco rato que he estado esperando a que me dejasen pasar a verte.
- Pues Carlisle también lo sabe y ayer en el ascensor, cuando ya estábamos a solas, me hizo decirle que no le amaba...
- ¿Y le amas?
- No lo sé, Alice. Estoy enamorada de Aro, pero Carlisle... Antes de desmayarme estaba recordando un par de momento con Carlisle.. No sé que me pasa, etoy confundida..
- ¿Quieres un consejo, Esme? No corras. Eres joven. Tienes a dos hombres locos por ti, escoge bien, date tiempo para pensar. Verás que así tendrás las cosas claras.
- Supongo que tienes razón pero ya estoy con Aro. Ya he decidido con quién quiero estar..
- Pero tú misma me estás diciendo que sientes algo por Carlisle sino no te importaría haberle dicho que no le amas y no hubieses estado comiéndote el coco recordando a Carlisle.
- Ya... pero... -Iba a decir algo cuando la puerta se abrió, no antes de que picasen a ésta con los nudillos. Miré hacía la puerta esperando que fuese Carlisle. Quería que me diese ya el alta.
Efectivamente fue él quién entró a la habitación, vestido de traje, con una camisa azul marino que le quedaba perfecta y como no, la bata de medico por encima. Se acercó hasta la camilla saludando y me pidió que me tumbase, por lo que le hice caso.
- ¿Cómo te encuentras hoy? - Empezó a mirar mis pupilas centrado en su trabajo.
- Mejor, ¿Vas a darme el alta ya? Quiero volver al trabajo..
- ¿Algún mareo? -Al parecer había ignorado por completo mi pregunta. Ladeé la cabeza. Odiaba que me ignorasen.
- No. -Contesté más borde. Él se dio cuenta de esto y llevó su mirada a mis ojos. Me quedé muda al ver sus ojos azules clavados en los míos. Era imposible no perderse en estos. No sé si fueron imaginaciones mías, pero este se inclino hacía mi rostro. Mi respiración se aceleró incluso.
- Ejem. -Carraspeó Alice soltando una risita para después abandonar la habitación. Lo había hecho a propósito para que él se separase y así lo hizo volviendo su mirada a su plancheta y empezando a escribir a saber que.
- ¿Vas a darme el alta o no? -Mi respiración aún estaba algo agitada pero no me importaba.
- ¿Y si te digo que no? -Ahora me miraba divertido, juguetón. Me encantaba esa faceta suya.
- Pediré el alta voluntaria, tu mismo... -Sonreí victoriosa mirándole. El volvió a inclinarse hacia mí volviéndome a quedar sin aliento. Lo estaba haciendo a propósito y suponía con que fin lo hacía.
- No harás eso... -Sus palabras ahora eran un dulce susurro. ¿Por qué no podía alejarlo? Ayer le había dicho que no le amaba, ¿Por que insistía? Lo peor es que me gustaba.
- Sí lo haré...
- ¿Seguro que lo harás...? -Ahora sentía su aliento sobre mis labios. Por instinto cerré los ojos y entre abrí los labios. Sabía que esto iba a traerme consecuencias pero debía hacerlo. Tenía que saber que era lo que quería pues ni yo misma lo sabía.
Ni siquiera me dio tiempo a contestarle, aunque ni siquiera pretendía hacerlo, cuando sentí sus labios sobre los míos. Empezó a besarme. Llevé mi mano hasta su nuca y le presioné contra mis labios mientras le seguía el beso e iba dejando caricias sobre el pelo que caía sobre su nuca.
Sus labios eran dulces. Se movían con los míos con cariño y amor, ni que fuese a romperme si me besaba con más pasión.
No sabía el tiempo que llevábamos besándonos cuando de golpe alguien le apartó con brusquedad. Era Aro. Me quedé congelada al ver lo furioso que estaba. Era capaz de pegar a Carlisle y no podía permitirlo. Había sido culpa mía.
Me levanté sin acordarme de la vía la cual se salió de un tirón. Me quejé de dolor. El brazo empezaba a sangrarme bastante, pero esto no me detuvo a la hora de ponerme entre Carlisle y Aro.
- Aro, por favor. Tranquilizate... -Quise poner mis manos sobre sus mejillas para que me mirase y así poder tranquilizarle, pero éste las apartó de un manotazo. Decir que no me había dolido sería mentira.
- ¡Ven aquí cobarde! ¡No te escondas detrás de una mujer! -Aro se acercó para pegar a Carlisle pero le di un empujón para apartarle y se quedase quieto. A consecuencia y cosa que no me esperaba, es que me diese una bofetada, tirándome al suelo y dándome así contra el sillón. Me quejé llevando mi mano a mi mejilla donde me había pegado. Mis lagrimas saltaron al momento. Jamás me habían pegado, ni siquiera mis padres de pequeña.
Las enfermeras que habían escuchado el follón entraron rápidamente a la habitación para separar a Aro y a Carlisle. Ahora era Carlisle el que estaba furioso. Escuchaba como le decía a Aro que como había sido capaz de ponerme una mano encima. Que iba a matarle. Aro sin embargo le invitaba a pegarle, provocándole. Entre varias enfermeras intentaron agarrar a ambos. No fue hasta que entró el director de hospital pegando un grito que se quedaron callados pero fulminándose con la mirada.
Una enfermera se acercó a mí que aún estaba inmóvil en el suelo pero apoyada en el sillón. Con cuidado me levantó y me sentó sobre la cama. Primero decidió mirar el brazo que me sangraba por la vía que me había arrancado. No me inmutaba apenas de lo que me hacía, ni siquiera sentía dolor. No fue hasta pasados unos minutos que sentí algo frío sobre mi mejilla izquierda donde Aro me había pegado. Era hielo. Me estremecí e hice una mueca de dolor.
No podía creer que Aro me hubiese pegado aunque no podía culparle, la culpa había sido mía por seguir los juegos de Carlisle y besarle.
Alice entró como un torbellino en la habitación al enterarse de lo ocurrido. Sentí sus brazos rodearme y yo la abracé rompiendo a llorar sobre su hombro. Ella acariciaba mi espalda con la intención de tranquilizarme. Ni siquiera hablaba. Cuando me separé secándome las lágrimas ya estábamos solas.
- Quiero...quiero irme a casa... Por favor, Alice...
- No sé si...
- No quiero estar aquí... -Las lágrimas amenazaban con volver a salir. Mi voz vuelve a temblar por lo que cierro los ojos intentando calmarme, pero era inútil. Estaba muy nerviosa.
- Iré a pedirte el alta, Esme.. -Sentí el beso que deja sobre mi frente y tan solo me tumbo poniéndome el brazo sobre la frente con los ojos cerrados.
Escuché la puerta cerrarse pero ni siquiera me moví. Estaba echa polvo dándole vueltas a lo ocurrido. ¿Por que era tan inútil? ¿Por qué había llegado a esto? Todo por no decir no. Todo porqué Carlisle me volvía loca. Sabía que tenía que alejarme y lo haría. Hoy descansaría y mañana vendría a dejar el trabajo. Hablaría con Aro, le pediría perdón e intentaría arreglarlo todo...
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Tras llegar a casa y tras pedirle a Alice que me dejase a solas, que estaría bien, me tumbé en la cama después de darme una ducha y ponerme cómoda. No quería acostarme sin antes llamar a Aro. Sería normal que me odiase pero si había la más mínima esperanza de que me perdonase, haría lo que fuese para que sucediese.
Cogí el teléfono y marqué su número. Llamé una, dos, tres veces. No me lo cogía. No iba a rendirme. Tenía que decirle que dejaría el trabajo por él. Mi trabajo, estar rodeada de niños, era mi vida. Amaba ese trabajo, pero también amaba a Aro y sabía que me había pegado sin querer porqué estaba nervioso. Podía perdonarle, pero, ¿Y él a mí?
Tras insistir unas cuantas veces más, por fin me cogió el teléfono. Ni siquiera habla cuando lo coge pero sé que está al otro lado del teléfono. Me bastaba con que me escuchase.
- Hola Aro... -No sabia ni como empezar, pero me armé de valor.- Sé que estás enfadado. Sé que he hecho mal las cosas. Puedes odiarme si quieres... Yo no te odio. Sé que el que me ha pegado no eras tú. Estabas furioso y lo entiendo... No sé como disculparme, pero si te sirve de consuelo.. voy a dejar el hospital. Mañana iré y abandonaré mi puesto de trabajo. No volveré a ver a Carlisle, estaré tan solo para ti...
Escuché como cogía aire y lo soltaba. Quizá se estaba tranquilizando. Ciertamente, no lo sabía.
- Hola Esme. Mañana a primera hora iré a verte. -Y sin decir nada más, me colgó el teléfono.
Me acurruqué en la cama, con el móvil a mi lado. Intenté no pensar más y descansar, cosa que conseguí aunque me costó bastante.
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Por la mañana me desperté bastante temprano. Nada más eran las 6:00h AM. Me levanté poniéndome una bata de un color beige y fui al baño. Al verme en el espejo pude ver que mi rostro estaba empezando a coger un color morado, desde mi mejilla y rodeando mi ojo. Debía disimularlo un poco pues si Aro venía no quería que se sintiese mal al verme así. Peiné mi cabello y lo dejé suelto dejando que caiga sobre mis hombros, como de costumbre. Me lavé la cara antes de empezar a maquillarme. Apliqué un poco de base para disimular el morado. Comprobé que no se notase el maquillaje y bajé hacía la cocina para prepararme un café. No quería un zumo, raro en mí, pero necesitaba algo que me despertase y me ayudase a pensar con claridad.
Así lo hice. Me preparé un café y unas tostadas con mermelada. Me senté a desayunar mientras escuchaba la radio, aunque no le prestaba mucha atención.
Tras acabar y limpiar los cacharros subí de nuevo a la habitación para ponerme algo cómodo. Decidí ponerme unos tejanos negras y una blusa blanca de tirantes bastante sencilla. Me puse unos botines negros y bajé a esperar a Aro.
Con la tontería ya se habían hecho las 7:00h AM así que Aro estaría por llegar.
Tocaron al timbre unos 10 minuto después. Fui a abrir la puerta y allí estaba Aro, serio, muy serio. Tan solo le dejé pasar y cerré la puerta apoyándome en ésta. Se giró a mirarme para finalmente poner su mano sobre mi mejilla acariciando ésta. En respuesta apoyé mi mejilla en la palma de su mano, mientras le miraba.
- Dejaré el trabajo y estaré por ti... te lo prometo. No volverá a ocurrir... - El silenció mis labios poniendo un dedo sobre estos pero tan solo fue un segundo porque al instante lo quitó y metió su mano dentro del bolsillo de su chaqueta. Sacó una cajita negra de piel. Oh, no... Sabía que venía ahora, pero, ¿Tan rápido? Llevábamos juntos tan solo unos días aunque era cierto que llevábamos semanas trabajando juntos.
Aro me miró a los ojos y abrió la cajita a la vez que se arrodillaba frente a mí. El pulso se me aceleró de inmediato. No podía creérmelo. Pensé que me odiaría pero sin embargo, aquí estaba, frente a mí apunto de pedirme matrimonio. Una locura, sin duda. Quién lo diría..
- Esme, se que ayer fui agresivo, no debí pegarte pero os vi a Carlisle y a ti y el miedo se apoderó de mí. Llevamos pocos días juntos pero prefiero contar que llevamos juntos algunas semanas, desde que empezamos a trabajar juntos... ¿Quieres casarte conmigo? Dijiste que dejarías el trabajo y estarías para mí. Acepto esas condiciones. Yo a cambio, prometo hacerte la mujer más feliz del mundo. Nunca más volveré a ponerte la mano encima. Cásate conmigo, Esme Anne Platt, por favor... Te amo, como nunca he amado a nadie...
Sus palabras me emocionaron. Algunas lágrimas escaparon de mi ojos empezando así a llorar pero de felicidad. Asentí, ¿Cómo iba a negarme a casarme con él? Le quería.
- Sí, Aro. Claro que me casaré contigo. Te amo. -Él se levantó y me abrazo fuerte por lo que yo aproveché para rodear con mis brazos su cuello. ¿Sería feliz ahora? Seguro que sí. Me había prometido no volver a ponerme la mano encima y yo confiaba en él. Solo me dolía el dejar el hospital pero sabía que el me cuidaría y no tendría tiempo de aburrirme. Iba a aferrarme a esto y a la idea de que por fin tendría mi propia familia. Familia que deseaba desde hacía tiempo.
De ahora en adelante iba a pasar de ser doctora en pediatría a ser ama de casa y mujer del Dr. Aro Vulturi. Sonaba incluso bien. Sonreí y le miré a sus ojos para finalmente fundirnos en un profundo beso el que finalmente sellaba nuestra prometa de amor por siempre.
POV ARO
Había conseguido que Esme accediese a casarse conmigo. Tan solo habían hecho falta unas cuanta palabras bonitas. En cierto modo ya estaba acostumbrado a ello. Esme era una mujer sencilla que con cuatro palabras quedaba más que enamorada. Había ganado la batalla con Carlisle y ahora ella era mía.
Iba a dejar el hospital y esa era la escusa perfecta para tenerla encerrada en casa y que hiciese cuanto le ordenase. Carlisle no volvería a saber de ella ni de nadie. Quizá inventaría que había muerto de alguna estúpida enfermedad y así nadie la buscaría. Es algo que planearía sobre la marcha.
Tenía prevista la boda para este mismo fin de semana. Quería algo rápido y sencillo. Pasaba de una ceremonia a lo grande.
Carlisle, por fin, sabrá que es perder a un ser querido y no poder hacer nada por salvarla.
Y hasta aquí el capítulo de hoy. Llevaba tiempo sin actualizar pero he tenido una serie de problemas además de tener que trabajar.
Espero que os guste el capítulo y me lo hagáis saber a través de los reviews.
¡Gracias por todo y hasta la próxima!
Att: Jga95
