Hola!

Muchas gracias por vuestros reviews y por seguir por aquí n_n Hay algunas personas que estáis dejándome reviews en todos o casi todos los capis, y quería agradecéroslo especialmente, porque os aseguro que ayudan para continuar esta historia. Muchísimas gracias chicos/as, ¡sois los mejores! Por cierto, algunas de las preguntas que me hicisteis en el capi anterior serán contestadas en este capi, aunque sólo algunas.

Aquí tenéis el siguiente capi, con una Sakura más decidida que nunca, ya lo veréis…

Me gustaría aclararos algo sobre su personalidad que quizá os ayude a entender sus acciones. Veréis, Sakura ha estado herméticamente protegida por Naruto y compañía, prácticamente se lo han dado todo hecho, pero ahora, está totalmente sola, y no sabe qué hacer, va dando palos de ciego, por así decirlo. Además está descubriendo muchas cosas poco agradables, de modo que ahora mismo tenemos a una Sakura en completo caos, intentando asimilar la realidad para poder seguir adelante, esa es la Sakura que hay en este momento, no es alegre, ni dulce ni divertida. Es una niña perdida, asustada, dañada, pero que no quiere detenerse hasta saber toda la verdad, y poco a poco irá asimilando esa realidad para hacerse más fuerte y así poder enfrentarse a los que la han estado utilizando. Os aclaro esto para qué comprendáis mejor las acciones y reacciones de Sakura, es una "evolución" de su carácter y su personalidad, que poco a poco se va a ir definiendo.

Por cierto, Dai-chan, gracias por avisarme, el último párrafo pertenecía al capi anterior, bien visto ;) muchas gracias.

Espero que os guste

*ByE*


XIV. Atracción fatal

Nada. Había revisado cajón por cajón, espacio por espacio y nada, el dichoso collar no aparecía, ¿dónde lo habrá metido? Intentó relajar su mente sentándose en la cama y masajeando su cabeza. Volvió a recorrer la habitación con la mirada y vio varias fotos esparcidas por el suelo. Había varias en las que salía con su hermano, con sus amigos, pero sobre todo había fotos en las que salía con ella, ¿aún las conservaba?

Se arrodilló frente al montón de fotos esparcidas y las acarició con cierta nostalgia, ¿por qué aquello no podía ser real? Le daba igual que la relación acabara mal, pero al menos le hubiera gustado saber que Sasuke llegó a quererla, que alguno de ellos lo hizo. Ahora que lo pensaba fríamente, ¿Sasuke llegó a sentir atracción por ella? A diferencia del resto, él no fue el que se acercó. Desde la primera vez que lo vio, no pudo apartar la mirada de él, era atractivo, eso nadie lo podía negar, pero además había algo en él… algo que atraía a todas las chicas.

Intentó acercarse, siempre había sido muy tímida, y todas las veces que había tenido novio, ellos habían sido los que la buscaron a ella, nunca había tenido que ser la "seductora", y se sentía realmente ridícula con cada intento de llamar su atención, hasta llegó a fingir estar borracha para poder abrazarle.

Nunca supo cómo pasó, pero tras varias semanas de intentos fallidos, Sasuke empezó a cambiar con ella, no era indiferente o frío, le seguía el juego, y parecía coquetear con ella. Finalmente él le propuso formalizar una relación y ella no dudó en aceptar, era como si los cuentos de hadas existieran y ella estuviera viviendo el suyo; de hecho, si llegó a algo más con él en el terreno del sexo fue para mantenerlo a su lado, era ella la que le había buscado, por lo que no tenía la seguridad que había tenido en sus otras relaciones, eso sin contar con lo desastrosas que fueron todas y cada una de ellas, supuso que si le daba "algo", él no se iría.

Ilusa… ahora lo entendía todo. Al estar atraída por él, Akatsuki vio la mitad del trabajo hecho, y le pidieron que fuera el siguiente. ¿Cómo pudo volver a caer? ¿Cómo pudo ser tan estúpida cinco veces seguidas? Sólo era una niña enamoradiza con el pelo de color raro, ¿cómo iban a fijarse en ella cinco chicos como ellos? ¡Por el amor de Dios! Eran el tipo de chicos que estaban con supermodelos, que tenían en su cama a las mayores bellezas del país con sólo chasquear los dedos, ¿cómo no lo vio? Tonta, ilusa… patética.

Infernal… buscar a esa mujer era infernal, más agotador de lo que nunca se hubiera imaginado. Quien iba a decirle que sería él el que la estuviera buscando, cuando siempre fue ella la que le atosigaba todo el tiempo con su presencia, a veces crispante. Él no iba a ser el siguiente "guardián" de la chica, pero dado su interés por él, le obligaron a que empezara a salir con ella ocupando el lugar de Sai como "perro guardián", y de Naruto en cuanto a la dichosa medicina.

Entró en su casa y fue directamente a su habitación, sin molestarse en encender ninguna luz. Pero los fríos reflejos lunares fueron suficientes para que viera tal destrozo. El armario estaba abierto de par en par, al igual que el resto de muebles, y todo su contenido revuelto y esparcido por la habitación. Alguien había estado buscando algo con desesperación, ¿pero qué? ¿Y quién? ¿Y si aun se encontraba en la habitación?

Pero lo dedujo tarde. Sintió una fuerza que le empujó. La sorpresa fue tal que no supo responder, simplemente acabó tirado en la revuelta cama con las manos ¿¡esposadas! Intentó distinguir a su agresor con furia, pero sólo distinguía una sombra que le observaba.

- Llegas pronto, Sasuke-kun.

Sus ojos se agrandaron, eso era imposible, esa mujer no podía haber sido capaz de tanto, ¿es qué estaba loca? Atacar directamente a uno de los mejores asesinos del mundo… Claro que estaba loca, siempre lo había sospechado, pero ahora estaba seguro, esa mujer había perdido el juicio.

Intentó levantarse, pero fue imposible, estaba completamente inmovilizado ¿cómo había sido tan idiota de bajar la guardia hasta ese punto? La joven se acercó a él y se sentó en el borde de la cama. Su mirada estaba perdida en el cuchillo que sostenía en sus manos, con el que jugueteaba intranquila, su ceño estaba levemente fruncido, y se veía algo molesta.

- ¿Dónde está? – preguntó cortante.

- ¿Dónde está qué?

- Mi colgante, Sasuke – suspiró - ¿dónde está mi colgante?

- ¿Así que tú has hecho esto? – Preguntó más calmado, y cerró los ojos notablemente relajado - No lo sé.

Sakura frunció más el ceño.

- Sé que está aquí, me lo dejé antes de que rompiéramos, y dadas las circunstancias dudo mucho que no guardaras un objeto que sabéis lo importante que es para mí. Así que te lo preguntaré una vez más ¿dónde está?

- Te he dicho que no lo sé, Sakura.

Sus palabras sonaron pausadas, incluso insinuantes, no hacía falta ser muy listo para notar lo divertido que le estaba resultando. Ella en cambio le dirigió una mirada llena de ira. Pero se calmó mientras respiraba profundamente. Algo que a Sasuke no le convenía, sería más fácil controlarla si se dejaba llevar por el enfado.

Pero Sakura no parecía dispuesta a colaborar. Dejando el cuchillo sobre la mesilla cercana se posicionó sobre él, permitiendo que ambos cuerpos se rozaran y observando cada uno de los rasgos del hombre que tenía debajo. Jugaba con los botones de su camisa mientras los iba desabrochando bajo la confusa mirada del Uchiha, que sin poder evitarlo, empezaba a formar en su mente distintos finales para esa noche, cada uno más sugerente que el anterior.

- Sabes Sasuke… sigues tan atractivo como siempre, tan… perfecto.

El aludido no sabía si alegrarse o enfadarse, todo eso era muy extraño, algo estaba tramando. Ella empezó a repasar su torso, tramo por tramo, como si estuviera estudiándolo con suma concentración, recorriendo cada trozo de piel expuesto. Entonces empezó a acariciar su cuello con sus labios, dando leves mordiscos en su camino y provocando pequeñas descargas en su acompañante que empezaba a sentir que los pantalones se le quedaban pequeños.

- ¿Qué crees que estás haciendo? - consiguió articular el moreno, pero sólo recibió la risa de Sakura, peligrosamente insinuante.

- ¿Es que no te gusta, Sasuke-kun? – le preguntó con tono inocente. – Porque tu cuerpo dice otra cosa.

Esta vez acercó sus labios a los de él, rozándolos, sin llegar a unirse por completo. Él intentó besarla, pero ella retrocedía cada vez que lo intentaba, con una traviesa sonrisa. Cuando se cansó de jugar con él, le susurró en el oído.

- Tú me enseñaste que todo en esta vida tiene un precio. - Se alejó de su oído sin separar ni un milímetro sus cuerpos, bajo la claramente lujuriosa mirada de Sasuke, y volvió a susurrar sobre sus labios. – el colgante.

Sasuke bajó ligeramente la mirada hacia su pantalón, pero luego la miró desafiante.

- El premio no merece un precio tan elevado. – Habló, mientras evaluaba el cuerpo femenino - No eres tan valiosa, Sakurita. Ya deberías saberlo, creíamos que te había quedado claro.

Sus palabras burlonas la dañaron más de lo que quería, y no pudo evitar que ante sus ojos pasaran sus cinco relaciones fallidas, con sus cinco protagonistas sonriendo arrogantes ante la idiotez de la chica por no darse cuenta de que sólo era su juguete temporal; pero no lo demostró en ningún momento, al contrario, su sonrisa se ensanchó, mientras que la de Sasuke se borraba, no era la reacción que esperaba.

Sakura deslizó su mano hacia el notable bulto que emergía de sus pantalones, y lo acarició suavemente mientras que él se tensaba, sin romper el contacto visual. Sakura bajó la mirada a sus labios y empezó a recorrer la pequeña distancia que los separaba, y esta vez sí le besó. Sasuke no se resistió en lo más mínimo, en cuanto ambas bocas se encontraron, intensificó el beso tanto como pudo, en un inútil intento de retenerla allí tanto tiempo como él desease. Devoró su boca con entrega, escuchando como Sakura gemía levemente por el demandante beso sin dejar de acariciar su erección cada vez más notable. La falta de aire les obligó a separarse, y Sakura le susurró, aun cerca de sus labios.

- ¿Estás seguro de eso, Sasuke-kun?

Antes de que volviera a besarla se levantó bruscamente. Pudo sentir como el frío recorría su cuerpo ahora que la chica se apartaba, y pudo sentir más fuertemente como una parte de su cuerpo le suplicaba atención. Observó a la pelirrosa, y abrió la boca sorprendido. Enredado en sus dedos tenía el colgante que se balanceaba ligeramente. Sakura miró fijamente a Sasuke y le sonrió con suficiencia. La leve mirada que había dirigido a sus pantalones cuando le preguntó por el collar había sido suficiente para que ella entendiera dónde estaba. El resto era cuestión de distracción, además, la idea de dejar a Sasuke tan… necesitado, y sin posibilidad de autosatisfacerse, le permitían darle el castigo que se merecía por sus palabras. Completamente satisfecha con su trabajo, se dispuso a salir.

- ¡No irás a dejarme así! – exclamó Sasuke, alterado.

- Pero Sasuke-kun – apuntó con inocencia fingida – yo no valgo la pena. No sería capaz de ayudarte con tu problemilla ¿verdad?

Sonrió burlona y se fue, dejando a su ex novio completamente humillado y excitado.


El ambiente era claramente tenso. Sasuke apretaba los puños intentando no matar a nadie mientras que sus compañeros contenían la risa, una sola sonrisita y estarían en serios problemas. Habían estado llamándole por una emergencia, y puesto que no contestaba Naruto fue a buscarle, encontrándose con una escena que jamás olvidaría, escena que, por supuesto, narró a sus compañeros con pelos y señales.

Eran amigos, pero ver al gran Sasuke Uchiha completamente humillado por la pequeña e indefensa Sakura era un espectáculo digno de atención, esta sería una sombra que le acompañaría por el resto de su vida.

- Ya vale, ¿no? – dijo Sasuke molesto, rompiendo el silencio.

- Exactamente… ¿qué fue lo que pasó? – preguntó Sai disimulando su risa.

El aludido le miró furioso y suspiró.

- Lo importante es que tiene el collar, y deberíamos averiguar por qué fue a buscarlo hasta mi casa, llegando a atacarme.

- ¿Atacarte? Sasuke, por cómo te encontré no creo que te negarás a ninguno de sus… "ataques".

- ¡Queréis parar ya!

- El collar no hace absolutamente nada, simplemente querría hacerte una visita, "Sasuke-kun" – insistió Naruto de forma empalagosa – aparte del valor sentimental, no es importante.

Sasuke bufó, la idea de haber sido humillado por nada le fastidiaba aun más.

- Deberíamos tener cuidado, los cinco.

Por un momento las sonrisas se borraron pasando a la curiosidad por la seriedad del chico.

- ¿Qué quieres decir? – intervino Gaara.

- Mira, la mujer que entró en mi casa no es la Sakura que conocemos. Yo soy el que más lejos llegó con ella en ese tema, y jamás había sido tan… atrevida. No sé que le habrá pasado o cómo ha podido cambiar tanto, pero os aseguro que sabe muy bien las armas que tiene y qué hacer con ellas. De hecho… estoy empezando a creer que la mujer que robó los documentos al Akatsuki ese…

- ¡Espera! Puede que haya cambiado un poco, pero una cosa somos nosotros que ya nos conoce y otra muy distinta que se ponga a coquetear con un tío al que no conoce de nada hasta el extremo de irse a un hotel con él. No puede haber cambiado tanto… - razonó Neji.

- Después de lo de anoche… yo no sé qué creer - insistió el moreno.

- Y eso no es todo – aclaró Sai. – Cuando estaba en Taka… intentó seducir a Lee para que le enseñara todo el complejo, y él estaba a punto de acceder si no llego a aparecer.

- ¿Seducirle?

- Le dejó bastante claro que si lo hacía, él podría pedirle cualquier cosa que quisiese. Todo ello en un tono meloso, y completamente pegada a él.

Todos los presentes le miraron incrédulo, Sakura era incapaz de algo así. ¡Por Dios, en ese tema era la inocencia y timidez en estado puro! "Era" esa es la palabra clave.

- ¿Y exactamente por qué no nos lo dijiste? – preguntó Neji, molesto.

- Porque te ofreciste a enseñarle el complejo tú mismo si el trato seguía en pie, y claro, no querías que la oferta se abriera a más participantes ¿no es así? – adivinó Sasuke.

Sai sólo le miró desafiante.

- Quizá si tengamos que tener cuidado – reconoció, Gaara, ganándose la mirada de sus compañeros – porque está claro que físicamente nos atrae más que nunca, y si encima sabe cómo jugar con nosotros en ese terreno, estamos perdidos. Si no estamos preparados para ese tipo de… "ataques" – señaló burlón, mirando a Sasuke que bufó molesto – le será muy fácil acabar con nosotros.

- Lo que no entiendo es por qué no logramos localizarla. – cambió de tema Naruto.

- Seguramente cuente con ayuda, ella sola no tiene tanto poder como para ocultarse tanto tiempo de nosotros, y está claro que no la intimidamos en lo más mínimo… debemos encontrarla ya, se nos acaba el tiempo y a ella también.

- Pero Gaara…

Neji no pudo completar la frase, el sonido del móvil de Sasuke invadió todo el espacio. Era raro que alguien les llamara ahora que no estaban actuando. Con curiosidad Sasuke miró la pantalla luminosa y su ceño se frunció mientras abría y cerraba la boca sin lograr asimilar por qué ese nombre aparecía en la pantalla.

- ¿Sasuke?

- Es Sakura – logró pronunciar.

Todos abrieron los ojos sorprendidos, completamente incrédulos a la llamada. Finalmente Sasuke logró dar al botón verde y puso el manos libres aun sorprendido. Nadie dijo nada, esperaban que fuera una especie de broma, pero la voz femenina que se escuchó no dejaba duda alguna, era ella.

-Hola chicos.

- ¿Sakura? – preguntó Naruto.

- ¿Sorprendidos? ¿Acaso una no puede llamar a sus queridísimos ex novios y a su adorado hermanito? Yo no veo nada de sorprendente – replicó en tono inocente pero burlón. – veo que no me equivocaba, estáis todos juntos, me alegro de que no estés secuestrado, hermanito. – dijo con sorna - Dejadme adivinar… ¿pensando el modo de encontrarme? ¿O debatiendo el motivo de mi encuentro con Uchiha? Por cierto, Sasuke, ¿arreglaste tú problema?, me sentí un poquito culpable por dejarte así…

Las risas ahogadas no tardaron en aparecer, y Sasuke sintió la irrefrenable necesidad de partir cuellos a diestro y siniestro.

- ¿Te sentiste culpable? – preguntó irónicamente.

- No, la verdad es que no. Te mereces cosas bastante peores, quizá la castración… pero en fin, no llamo por eso. Tenéis algo que me pertenece.

- Ya tienes el colgante ¿qué más quieres?

- Ay, Gaara, por querer quiero muchas cosas, pero desgraciadamente no se puede tener todo en esta vida ¿no es cierto? Veis como si aprendo vuestras lecciones, un poco tarde, pero las aprendo.

- Déjate de juegos, ¿qué quieres?

- Parece que no os pillo en un buen momento. De acuerdo, de acuerdo. Veamos, ¿habéis cogido algo de esa casa?

- ¿De esta casa? ¿Cómo sabes dónde estamos?

- Intuición femenina.

- Sakura…

- Simplemente lo he supuesto, gracias por corroborármelo. ¿Y bien? ¿Todo sigue en su sitio?

- Sí, pero…

- ¡Perfecto! – le cortó Sakura – eso es todo por hoy, ha sido un placer charlar con vosotros, como siempre.

- ¡Espera! ¿Qué demonios estás haciendo Sakura? Para esto de una vez, ¿qué buscas exactamente con todo este juego?

- Las respuestas que vosotros me habéis estado ocultando todo este tiempo, Naruto.

- ¿Podemos hacerte algunas preguntas nosotros? ¿O colgarás? – preguntó Gaara.

- Si es por ti lo que quieras, Gaara-kun. – Respondió juguetona – ¿qué queréis saber?

- ¿Por qué quieres el colgante? – intervino Sasuke.

- Por su valor sentimental, por supuesto.

- ¿Robaste tú a ese Akatsuki? – cortó Sai.

- ¡Oh! ¿Te refieres a Shaori? – ninguno de los presentes pudo evitar que la sorpresa y los celos se apoderaran de ellos. – es un buen chico, aunque poco acostumbrado a beber… ¿cómo está?

- ¡Estás loca! – fue lo único que pudo articular Sai.

- Mamá y papá estarían bastante disgustados con todo esto, ¿hasta dónde piensas llegar?

- ¿Mamá y papá? ¿Kushina y Minato? ¿Tus padres? – preguntó con cierta frialdad.

- ¿Ya no son nuestros?

- Nunca lo fueron, ¿cierto? El apellido Uzumaki nunca fue para mí.

- ¿Qué estás diciendo? – Naruto estaba extrañado, todos los estaban, ¿Sakura hablando así de su familia? Algo iba mal.

- Después de todo mi nombre es Sakura Haruno, ¿verdad? – dijo con dolor, resaltando su recién descubierto apellido.

Nadie supo qué decir, cualquier pregunta que rondara sus cabezas se había ido. ¿Cómo sabía ella eso? ¿¡Cómo!

- Ya que estamos poniendo las cartas sobre la mesa, una pregunta más, chicos. ¿Qué clase de virus está en mi cuerpo?

Ni una palabra, el silencio en la habitación estaba cogiendo fuerza. ¿¡Cómo lo sabía! ¿¡Qué estaba pasando aquí! ¿¡En qué momento Sakura empezó a controlar la situación! El silencio finalmente fue cortado por un profundo suspiro de la chica.

- ¿Lo veis? Por eso hago esto, para encontrar las respuestas que tanto os esmeráis en ocultarme.

- ¿Cómo…? – consiguió susurrar Neji.

- ¿Es que los infalibles asesinos no se han dado cuenta de que no hay nada mío en mi habitación?, fui allí y me llevé mis cosas, y dio la casualidad de que vosotros hablabais tranquilamente en el salón sobre distintos temas, entre ellos yo.

Todos estaban empalideciendo por segundos, no se habían dado cuenta de nada…

- Sakura… ese virus… Necesitas controlarlo a través de medicación, si se sale de control puede matarte, no sabemos los efectos, pero de lo que no hay duda es de que acaba en muerte, y una muy dolorosa. – habló Naruto, alarmado.

- Vaya por Dios… ¿ahora os preocupáis por mí?

- Siempre lo hemos hecho – respondió el rubio, inmediatamente.

- Conmovedor. Pero ya es un poco tarde para eso, Naruto. – Contestó con resentimiento - Por cierto… Gaara, cariño, ¿cuántas veces tengo que decirte que tires esa camiseta? La odio.

Acto seguido se escuchó el pitido de la línea al cortarse la llamada. Ninguno conseguía asimilar nada de lo ocurrido hasta que Sasuke se levantó bruscamente.

- Tu camiseta…

- ¿Cómo ha sabido…?

- Está aquí. Encontradla.


Sakura acariciaba la caja suavemente, repasando cada curva que la decoración dibujaba. Sentía una especie de vacío en su pecho, una presión que le oprimía, quería llorar, pero no lo conseguía, tal vez se le acabaron las lágrimas. Podía escuchar como los chicos recorrían toda la casa, esquina por esquina, sombra tras sombra. Tenía una oportunidad de descubrirlo todo, podría plantarles cara y preguntarles a ellos directamente, incluso pedirles el antídoto, a estas alturas ya no le importaba mucho su salud, pero no quería morir sin saber la verdad, vivió como Sakura Uzumaki, pero moriría como Sakura Haruno.

Los sonidos se acercaban a ella, no tenía mucho tiempo. La otra opción sería huir, volver a huir una vez más, y entonces… ¿y entonces qué? ¿Qué haría entonces? Kiba podía responder algunas preguntas, pero no a todas, sin embargo, ellos… ellos podrían responder muchas más. Y desde dónde estaba no podían alcanzarla. Su defensa no era perfecta, y tampoco duraría mucho tiempo, pero al menos le daría la oportunidad de plantarles cara y escapar a tiempo. O quizá debería… ¿Tsunade?

Unos fuertes pinchazos hicieron que sujetara la caja con tensión. Desde esa mañana su cuerpo no respondía con normalidad, sus músculos se tensaban por voluntad propia, y los pinchazos se repetían por todo su cuerpo, eran pequeños momentos, pero seguramente irían aumentando, ¿qué debía hacer? ¿Quedarse o huir?


¿Os ha gustado? ¿Os lo imaginabais así? Jeje

El próximo capi será Parando el tiempo. Veremos cómo sale Sakura de esta, si es que sale, y tendremos un momento muy tierno GaaSaku que espero que os guste.

No olvidéis que un review en la pantalla, sonrisa en la cara (por una autora feliz)

Espero vuestras opiniones, gracias de antemano por dejarlas ;)

*ByE*