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Ojos Blanquecinos

No había nada especial esa mañana en la aldea. Nos levantamos con Sakura como siempre y mientras yo tomaba mi baño matutino, ella hacia el desayuno y desperaba a los chicos.

Luego, ya cambiado, iba hasta la habitación de los más pequeños y los levantaba, eran demasiado perezosos los sábados.

Mas tarde ya estábamos todos reunidos en la mesa, desayunando juntos. Sábados y domingos eran los únicos días que podíamos hacerlo, ya que entre semana alguno de los mayores estaba de misión o entrenaban temprano, o Sakura iba al hospital a ayudar.

Los fines de semana eran mis días favoritos, ya que podía pasar más tiempo con mis hijos. Nunca lo admitiría, pero con el pasar de los años comenzaba a disfrutar más y más el pasar tiempo con la familia, atesorando los momentos en que estábamos todos juntos…. quiero decir, los años pasan volando.

Kenta, mi hijo mayor, tenía 17 años y ya era un excelente capitán de Anbu. Era el más parecido a mi, físicamente –cabello y ojos negros azabache- y en personalidad. Es mi orgullo, un excelente ninja, pero también es un excelente hermano mayor.

Luego vienen los mellizos, Daiki y Daisuke, de 15 años. Ellos se parecen mas a su madre, tienen mi cabello negro pero sus ojos verdes y amables son claramente herencia de Sakura.

Daisuke recien ingresado en Anbu, fue ingresado al equipo liderado por Kenta, y aunque le faltan un par de años de experiencia, tambien apunta a ser capitan de su propio equipo algún día. Adora a su hermano mayor, y quiere seguir sus pasos.

Daiki también es un excelente ninja, -ambos fueron entrenados por Kakashi de igual manera- pero él es diferente, eligió seguir el camino de su madre, es un apasionado medico ninja, que disfruta trabajar en el hospital con Sakura y Tsunade.

Luego vienen, Souta y Taichi, también mellizos, tienen 5 años. Ambos son físicamente como yo, ambos pelo negro, solo que Souta tiene ojos negros como los míos y Taichi ojos verdes. Si no fuera por sus ojos, ciertamente nos habría costado mucho reconocerlos porque son casi idénticos. Están en la academia y aun son muy pequeños, pero ya vemos un poco de sus habilidades y sabemos que serán grandes ninjas como sus hermanos.

Por ultimo tenemos al más pequeño, Rokuro, que tiene 3. No tendría otra palabra para describirlo como el rey de la casa. Al ser el mas pequeño de todos, podría decirse que maneja a sus hermanos como quiere, haciéndolos cumplir todos sus caprichos. No hace falta decir que también maneja a Sakura a su gusto, piensen que es el ultimo pequeño que le queda, y ella dice que será "su bebe por siempre", así que –a mi gusto- lo malcría por demás. Pero debo darle la razón, que hay algo en esos grandes ojos verdes que te rompen el corazón.

Ok, yo también a veces caigo en los encantos de ese enano, no voy a negarlo.

¿Quien podría decirlo? Que 19 años después de la cuarta guerra ninja, aquí estaría yo, sentado en la mesa con mis 6 hijos y mi esposa en la nueva mansión Uchiha, disfrutando un desayuno juntos, escuchando como Kenta discute con los mellizos mayores sobre nuevas técnicas que quieren inventar, mirando como Souta y Kaichi intentan seguir la complicada conversación de sus hermanos mientras se ensucian los rostros con su avena, y tomando la mano de Sakura mientras acuna a un adormilado Rokuro que se niega a despertar.

Itachi debe de haberme mandado desde el cielo un milagro, para que yo pueda vivir tan tranquilamente junto a mi familia. Porque sé que él está velando por nosotros.

Interrumpen mis reflexiones unos golpes en la puerta, me pregunto quien podrá ser tan temprano un sábado. Espero que no sea el idiota de Naruto pidiéndonos que cuidemos a su hijo pequeño, poniendo como excusa que debe cumplir un par de tareas como Nanadaime.

Souta y Kaichi se levantan y corriendo van a abrir la puerta, peleándose a ver quien llega primero.

-¡Papá!- Gritan ambos, segundos después.- ¡Te buscan!

Qué extraño, si fuera Naruto ya hubiera entrado en la casa haciendo un alboroto. Me acerco hasta la puerta y veo un Anbu, uno de los asistentes de Naruto.

-Disculpe Uchiha-sama, el Séptimo lo solicita de inmediato en la torre del Hokage. Me mando a buscarlo urgente.

Asiento con la cabeza, y desaparece. Tanta formalidad me da mala espina.

Subo a la habitación principal, cambio mi ropa y busco mis armas en caso de ser una misión urgente. Naruto suele darme este tipo de tareas, ir a buscar ninjas renegados de rango S, entregar documentación altamente confidencial como tratados, ir de embajador en su nombre hasta aldeas o pueblos cercanos o pedirme consejos sobre la aldea; sabe que puede confiar en mí, soy como su mano derecha, al igual que Shikamaru.

Bajo hasta el comedor donde todos terminaban de desayunar, y voy hasta mi lugar.

-Sakura, iré hasta la torre del Hokage- Dije, terminando mi taza de café- No es probable pero te notificaré si debo salir en alguna misión.

-Saluda a Naruto de mi parte Sasuke-kun- Me responde mientras me acerco y desordeno los cabellos de Rokuro, aun durmiendo arriba de Sakura.- Dile adiós a papi- Le susurra. Ese pequeño bravucón, será un malcriado toda su vida.

-Tau papi- Dice mientras se acomoda en los brazos de mi esposa.

-¡Adiós papi!- gritan los mellizos pequeños.

Los mayores solo asienten, yo les doy una mirada y salgo hacia mi destino. Cada vez es más difícil ir a cumplir misiones largas. Si hay algo que me cambio el ser padre, es el deseo quedarme en mi casa mas tiempo.

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Cuando entre a la oficina, sabía que algo andaba mal.

Allí estaban Kakashi y su hijo Ren –es Jounin pero tiene la misma edad que Kenta-, Shikamaru, Ino y Naruto. Estaban en silencio, mirándome seriamente mientras me acercaba hasta el escritorio. Poco usual en Naruto no recibirme gritando, había pasado algo grave.

-¿Qué sucede?- Pregunte mirando a Naruto. El solo me miró y se dirigió a Ren.

-Cuéntale lo que viste.- Miré a Ren, quien miro a su padre a lo que Kakashi asintió. Entonces comenzó a hablar dirigiéndose a mí.

-Estaba en la misión de investigación que me habían asignado la semana pasada, en un pueblucho, en las afueras de la Aldea de la Roca. Ya había terminado con la misión, estaba a punto de emprender el viaje de vuelta y me esperaba un largo viaje de vuelta, así que decidí parar en un bar que encontré para descansar un poco. Un lugar horrible, era un pueblo casi fantasma, lleno de ninjas sucios y borrachos, un ambiente muy ofensivo. Estuve bebiendo algo por un rato, y salí a fumar un cigarrillo a la puerta para tomar algo de aire. Allí se me acerca una joven, no tenia mucha mas edad que yo, estaba encapuchada así que no pude ver mucho de su cara, pero tenia unos ojos celestes casi blanquecinos que llamaban mucho la atención. Me pidió fuego, y prendió un cigarrillo. Le pregunte si era de allí y me dijo que si. Era la única mujer que había visto en ese lugar de mala muerte y le pregunte que hacia una joven como ella en un lugar como ese. Me respondió que estaba esperando a alguien. Cuando la escuche… no lo sé, la sentí extrañamente familiar, lo poco que vi de su rostro y su forma de hablar me llamaron la atención. En ese momento, sale del bar un hombre alto y robusto con una gran espada, un ninja pero no tenia bandana de ninguna aldea, miro en nuestra dirección y comenzó a caminar hacia nosotros. Ella sin decir nada y se perdió corriendo hacia el bosque que había detrás del bar y el hombre se echo a correr siguiéndola. Yo pensando que estaba en problemas los seguí a ambos, escondiéndome pero eran muy rápidos y se me adelantaron. Cuando los encuentro me escondí entre los árboles. Estaban discutiendo, el de espaldas a mi la tapaba de mi campo de visión, no podía verla. Ella le decía que le entregara algo, no se qué y el se negaba que no podía hacerlo, entonces ella respondió que entonces seria por las malas. De un instante a otro, el hombre se desplomó inconciente y entonces la vi. Ya no tenía la capucha y vi su rostro. Sasuke-san, no estoy loco, cuando mire sus ojos, tenía el Sharingan. Lo juro, me quede helado por que no podía creerlo. Ahí entendi por que me parecia tan familiar, vi su cara y su pelo negro, y entendí que tenia rasgos Uchiha. Se acerco, le clavo su espada en el pecho, le quitó un pergamino de su chaqueta, y se fue. Intente seguirla, la busque pero desapareció por completo. Estuve toda la noche buscando en todo el pueblo, pero aun así no encontré nada. Nadie de ellos me creía hasta que la vieron con sus propios ojos y entendieron de lo que hablo.

Yo no entendía nada. Este chico debía estar bromeando.

Miré a Naruto y vi en su rostro que le daba la razón.

-¿Esto es una broma?- Le pregunte. No podía creer lo que me estaban contando.

-Ino, muéstrale- Dijo el Nanadaime.

La rubia se acerco a mi y poniendo una mano sobre mi cabeza, me mostró las imágenes que supongo venían de los recuerdos del hijo de Kakashi.

Allí comprendí. Me mostró a ella en el medio del bosque delante del hombre tirado, vi su cabello negro y largo, y el Sharingan en sus ojos. Vi que era real.

Me quede helado. Intente buscar alguna manera de conectar todos los puntos. No podían ser ojos implantados porque durante la guerra me encargue de destruir todos los Sharingan robados de mi familia.

¿Quién era esa chica entonces? No podía comprender.

En la habitación todos estaban en silencio, mirándome, esperando a ver como iba a reaccionar. Hasta que Naruto, claramente no aguantó y me pregunto.

-¿La conoces Sasuke? ¿Sabes quien es?- Pero yo no podía articular palabra, intentando buscar un indicio en mi mente que me de idea quien era esa joven. Entonces Kakashi hablo.

-Cuando Ren llegó a casa esta mañana de la misión, me contó lo sucedido y de inmediato lo traje para contarle a Naruto y que te lo contáramos Sasuke- Agregó.

-No tengo idea de quien es- Respondí cabreado ¿Quien mierda era, y qué hacia utilizando el Sharingan como si fuera digno de llevarlo? Nadie que no tenga el apellido Uchiha es merecedor de usarlo- Pero les aseguro que me encargaré de averiguarlo.

Y claro que lo haría.

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