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Rememorando

Ese mismo mediodía salí de la aldea. Luego que Ren me explicara donde quedaba el lugar donde la había visto, junte lo que necesitaba para un viaje de 4 días. No el di mas detalle a Sakura, solo le dije que me iba a una misión urgente fuera de la aldea de la Roca.

Era un viaje largo, el pueblo se llamaba Mori No Ma Ni Iwa (森の間ロカ Roca entre el bosque), y quedaba atravesando el país de la Tierra, casi en el limite opuesto al país del Fuego.

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Cuatro días y medio después, al llegar, entendí lo que dijo Ren de un "lugar de mala muerte".

Un pueblo recóndito, no muy poblado, tarde mucho en encontrarlo aunque se me hacia un lugar un poco conocido. La poca gente que había era humilde y poco amistosa, puros granjeros trabajadores de la tierra. Me cruce con un par de ninjas renegados, viejos conocidos de mis años de viaje de redención luego de la guerra, entonces recordé que había pasado por allí en mi viaje.

Recorrí el pueblo, esperando encontrar a esa joven por allí pero nada. Ya entrada la noche busque el bar que Ren mencionó

Me senté en la barra en un asiento libre y pedí algo para beber. Estaba viejo para andar tanto viaje ya, pensé cuando sentí mis piernas cansadas.

Como era aun temprano no había mucha gente, un grupo de hombres bebiendo en una esquina, el barman, y un anciano sentado a mi lado. Decidí que empezaría a investigar un poco más. Me dirigí al barman y senté conversación preguntando sobre alguna posada donde podía pasar la noche. Me indicó el lugar y me preguntó que hacia por el viejo pueblo.

-Estoy buscando a alguien- Contesté- Tal vez la conozca. Es una joven de pelo negro, que anda encapuchada y con ojos celestes blanquecinos.

Se hizo un silencio en el bar. El hombre del otro lado de la barra me miró aturdido, y podría jurar hasta con una pizca de miedo en sus ojos. Un grupo de hombres que estaban reunidos en una esquina, dejaron de hablar y se quedaron quietos como estatuas. El viejo sentado a mi lado se paró, dejo dinero en la barra y salio por la puerta principal.

-N-no…no se de quien me habla. - Respondió nervioso el barman, mirando hacia todos lados y alejándose de mí por la puerta de servicio.

Que extraña reacción. La gente de aquí es muy rara, se nota que no viene mucha gente porque no sabe tratar a los viajeros.

Termine mi cerveza, deje el dinero en la barra y salí. Buscaría información en otra parte.

Camine unos minutos alejándome del bar, y sentí que alguien me seguía. Volví en mis pasos, doble en la esquina y allí se encontraba el anciano que originalmente estaba sentado a mi lado en el bar.

-¿Usted esta buscando una posada para pasar la noche señor?- Me preguntó con una voz áspera y pausada. Asentí y me hizo una seña para que lo siga.

Cinco minutos después estábamos entrando en una casa vieja y grande, con un cartel que decía "Posada Watanabe". En la pequeña recepción del lugar me entrego la llave de una habitación y me guió hacia ella.

Entramos en el cual sería mi cuarto y me explicó algunas cosas sobre la posada. Le agradecí y le pague por una noche explicándole que tal vez iba a quedarme más tiempo.

El viejo tomo el dinero, pero no se fue. Cerró la puerta, y adentrándose nuevamente en la habitación continuó hablándome.

-Dijo antes usted que buscaba a una joven aquí.

-¿La conoce?- Pregunte.

Él se acerco hasta la ventana, la cerró y corrió las cortinas.

-¿Qué quiere usted con ella?

-Tengo asuntos que tratar.- Conteste secamente

-No me parece que sea un mal hombre usted Señor, pero debo preguntar. Nadie quiere tener nada que ver con esa joven.

-No comprendo.

-Mire, esa clase de gente es peligrosa, y quiero advertirle si va a meterse con ella.- El viejo parecía realmente preocupado, mientras hablaba nervioso- Personalmente no la conozco, pero le pido que desista de cualquier asunto con esa persona.

- ¿Por qué? ¿Quién es ella? – Indagué

-Bueno… nadie sabe quién es ella, pero es un ninja muy peligroso que esta bajo el cuidado del gobernador del pueblo. Y créame, no quiere meterse con esa persona señor.

Esto cada vez se hacía más molesto, tanto misterio acababa con mi poca paciencia.

- ¿Cómo es su nombre? De la joven.

-Nadie sabe su verdadero nombre señor pero por aquí le dicen Kage (影 sombra) porque la encuentras de vez en cuando silenciosa, escondida, en la oscuridad. No he conocido a nadie que haya hablado con ella…. y que haya sobrevivido para contarlo, claro.

-¿Sabe donde encontrarla?

-Seguramente vive en el recinto del gobernador, en las afueras del pueblo. Pero nadie va ahí señor, nadie que quiera seguir viviendo va a ahí – y continuo, mientras se sentaba en un sofá viejo en medio de la habitación- Pero dígame, ¿exactamente que quiere con ella?

Dude en contarle lo que en verdad quería, no confiaba en esta gente.

-Tiene algo que es mío- Conteste.

-Bueno, buena suerte con recuperarlo- Dijo mientras reía mostrando su dentadura vieja, amarilla y gastada- Disculpe la intromisión, pero creo conocerlo de alguna parte. Dígame ¿ha venido alguna vez al pueblo no? Porque lo encuentro extrañamente familiar.

-Si he estado aquí hace muchos años atrás.

El viejo se puso serio y me miro indagatoriamente.

-¿Como es su nombre señor? Si me permite preguntar…

-Sasuke – No iba a dar mi apellido. Aunque los nuevos Sannin legendarios son conocidos en todas las naciones y la mayoría de la gente nos reconoce con solo vernos, en mis misiones intento mantener mi identidad oculta si así pudiera. No por seguridad mía, sino de mi familia. Dar mi apellido sería un error si quiero mantenerlos a salvo.

Mis chicos, ¿qué estarán haciendo ahora? Seguro los mas grandes deben estar reunidos en la estancia leyendo o contándose historias de sus misiones, mientras los más pequeños deben estar reunidos en alguna de sus habitaciones escuchando a Sakura contarles un cuento. No hay día que pase lejos de casa sin pensar en ellos, no hay día que pase lejos de casa sin extrañarlos.

Entre mis cavilaciones, no reparé en el viejo. Tenía los ojos abiertos de sorpresa y me miraba como si fuera un fantasma. Se había puesto tieso, y tenia las facciones desencajadas.

-¿Esta bien anciano?- Pregunte, pero no me respondió. Estaba callado, parecía que no podía articular palabra. Me acerqué para confirmar sus signos vitales, porque parecía muerto. Lo único que me faltaba era matar a un anciano de un infarto. Entonces reaccionó y se levantó del sofá señalándome.

-T-tu… tu, tu.. ¡ERES TU!- Gritó- Nunca pensé que este día llegaría. Nunca pensé que te encontraría.

-Debe estar confundiéndome con alguien más- Le dije no comprendiendo su actuar.

-Izumi-chan…. ¿Tu conociste a Izumi-chan?- Pregunto aun sorprendido.

-No, no he escuchado ese nombre en mi vida.

-Es imposible, eres tú, seguramente eres tu – Se dijo a si mismo, pensativo- Espera aquí.

Salio entonces de la habitación lo mas rápido que podía caminar para ser un viejo con bastón.

¿Qué mierda pasaba? ¿Este viejo me conocía? Intente rememorar si lo recordaba de mi paso por aquí pero fue hace tanto que a penas y tengo un recuerdo de este sitio. ¿Quién mierda era Izumi?

Volvió a la habitación, y tras de si cerro la puerta y trabó la cerradura. Se acerco a la ventana y miro hacia fuera. Entonces se dirigió a mí, y de un bolsillo, sacó un papel. Lo desdobló con manos temblorosas, lo miró con nostalgia pasando sus dedos por el reverso, y me lo pasó.

-Ella era Izumi.

Cuando vi la foto, caí en cuenta de todo lo que estaba pasando.

¡Mierda! Soy un maldito idiota. ¿¡Como mierda no había atado los cabos!? ¿¡Como carajo no había recordado esto antes!?

Miré la fotografía nuevamente, para cerciorarme de que no estaba imaginándome todo. Pero allí estaba ella.

Su cabello rubio y largo, una joven hermosa, facciones delicadas y sonreía amablemente. Pero lo que mas llamaba la atención de ella, eran sus ojos. Esos ojos profundos celestes, casi blanquecinos, parecían atraparte y envolverte en un aura de paz, que hasta en una fotografía parecía transmitirte todo.

La recordé. Recordé como la conocí, como la ayudé, como me ayudó. Recordé el poco tiempo que había pasado con ella. Recordé esa noche. Y recordé como me había ido, y nunca mas había escuchado de ella.

-La conoces ¿verdad?- Dijo el aciano. Pero yo no podía articular palabra, no podía dejar de golpearme mentalmente. Estaba metido en un lío, un lío gordo.

Maldición. Espero que esto no sea lo que estoy pensando.

-¿Dónde esta Izumi?

-Muerta- Sentencio- Murió hace 18 años por una enfermedad que azotaba el país.

-Soy un maldito imbécil.- Me dije más a mi mismo, que al viejo. ¿Qué demonios voy a hacer ahora?

-Kage, o mas bien dicho, Amaterasu su verdadero nombre, es hija de Izumi. Nadie lo sabe. Solo yo. La resguardé aquí antes que Amaterasu naciera y la ayudé. Esa pobre jovencita, con un destino tan oscuro, no pude resistirme a ayudarla. Luego del parto, ella no resistió y falleció. Pero como era una muchacha muy inteligente, ya imaginaba que iba a suceder algo así, y escribió una carta para su hija – Saco un sobre viejo del bolsillo y me lo entregó, suspirando – Si tú eres quien pienso que eres, deberías leer esto. Mañana seguiremos hablando si lo deseas. Pero hazle un favor a este viejo, y no hables con nadie sobre esto… en realidad, no hables con nadie sobre nada, ni salgas de aquí, ya armaste lindo lío en el bar hoy y seguramente te están buscando.

Salio de la habitación, dejándome solo, con la vieja fotografía y una carta amarilla arriba del sofá.

No se cuanto tiempo estuve mirando esa fotografía, ni cuanto tiempo estuve para armarme de valor y abrir esa carta. Sabia lo que iba a encontrar allí adentro, pero no estaba seguro de querer leerlo y que se haga real.

Pero tengo que enfrentar la verdad.

Leí la carta que había dejado Izumi, y esa noche, en ese pueblo en la mitad de la nada, en esta habitación vieja y polvorienta, cambio completamente mi vida.

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Querida Amaterasu, o querido Ryunosuke, o lo que seas:

Todavía no se que eres, si un niño o una niña, creo que nunca lo sabré porque no estaré viva para apreciarlo. No se si tienes mis ojos o mi cabello. No se si eres amable, gentil, solidario, o si eres frío, rudo, calculador. No sé si eres pequeño para entender mis palabras, o ya mayor para leerme con conciencia. No sé donde vives. No se con quién vives. No sé si sabes quien fui yo. Pero entre tantas cosas que no se de ti, estoy absolutamente segura de algo. Que si te hubiera conocido, te habría amado hasta el final de mi vida. No importa como eres o quien eres, yo, tu madre, estaría orgullosa de ti.

No me queda mucho tiempo bebé, y te escribo esta carta con todo el dolor de una madre que nunca conocerá a su hijo. Pronto moriré, y lo sé por eso te escribo esta carta, mientras te acaricio a través de mi barriga.

Quiero decirte que si pudiera pedir un deseo, egoístamente seria el de tener por lo menos un día a tu lado para disfrutarte. Ni siquiera te conozco y ya te amo con todo mi corazón. Quiero que sepas que fuiste amado por alguien tanto, tanto, que estoy dispuesta a dar mi vida por ti. Sin pensarlo dos veces. El medico me dijo que si interrumpía el embarazo, tal vez podría salvar mi vida. Pero nunca podría abandonarte. No, cuando siento tus pataditas dentro de mí. No, cuando te siento todas las noches mientras duermo. No, cuando te amo tanto.

No pienses que por tu culpa no estoy viva, porque parece que Dios decidió que para que uno se quede, el otro debía irse. Y no hay nada que hacer contra el destino pequeño. No es tu culpa el que yo no pueda estar ahí físicamente pero óyeme esto… estaré acompañándote adentro tuyo toda tu vida mi amor. Recuérdame como tu madre, la que te ama tanto, que desde el cielo te observa y te cuida todos los días de tu vida. Hagas lo que hagas, seas lo que seas, te amo hijo.

Quiero que aprendas a enfrentar el destino y la verdad con valentía. Por eso te cuento que voy a morir, para que aprendas que aceptar la verdad, aunque duela, es lo que nos lleva ser buenas personas. Tengo una enfermedad que no me va a permitir sobrevivir al parto. Es así. Y debemos aceptarlo, porque no podemos cambiar el destino, pero si nuestra manera de enfrentarlo. Yo vivo con esta decisión todos los días, con el dolor que implica, pero estoy en paz. Se que serás una persona maravillosa, que hará cosas maravillosas en este mundo. Por eso te doy, sin conocerte, esta oportunidad de vivir. Aprovéchala, sabiendo que tu mamá estará orgullosa de ti, hagas lo que hagas.

Hablando de la verdad, estoy segura que te preguntas sobre tu papá, se llama Sasuke. Es alto, cabello negro y ojos negros azabache, profundos, y tristes. Nos conocimos y pasamos un tiempo aunque corto, muy hermoso, juntos, pero un día tuvo que partir; me dijo que tenía algo muy importante que hacer de su vida, que tenia un destino que cumplir y nunca más lo volví a ver. No sabia ni su apellido, ni de donde era, ni a donde iba, ni de donde venia. Solo fue el destino encontrando a dos personas que debían conocerse, ¿sabes por que? Para que tú vengas al mundo. Y eso nunca pudo haber sido un error. A los dos meses de su partida supe que estabas viniendo. El nunca tuvo la oportunidad de saber que tú vendrías al mundo, porque nunca tuve la oportunidad de volverlo a ver.

Si algún día lo conoces, por favor, no lo juzgues amor. Acepta tu destino, y el de el, y enfréntalo de una manera positiva, que te haga feliz, que te traiga paz.

Todos nos equivocamos, no tengas miedo a hacerlo. Acepta que caerse, es la mejor manera para aprender a levantarnos, aun mas arriba de donde estábamos. Y nunca juzgues a nadie por sus errores, así como no quieres que nadie juzgue los tuyos.

No quiero dejarte lo juro, no quiero bebé. Me duele demasiado no saber si estarás bien, si cuidaran de ti. Me duele demasiado nunca conocer tu carita hermosa, nunca poder besarte o abrazarte. Pero lo acepto. Para que puedas vivir. Y el día que me vaya de este mundo, lo haré con una sonrisa… por que se que, si estas tu en este mundo, entonces será un mundo mejor.

Mientras escribo estoy sentada bajo un hermoso árbol de cerezos. Llovió toda la mañana y recién hace un momento salio el sol y un hermoso arcoiris, lo que me dio la inspiración a escribirte. Es mi árbol favorito ¿sabes? Siempre me dieron paz y tranquilidad y cada vez que estoy triste me siento bajo uno a pensar. Recién se me acerco el viejo Takeshi de la posada y me dijo que, a pesar de mis lágrimas, hoy estaba radiante como una flor Sakura.

Hagamos un pacto hijo. Cada vez que te sientas triste, solo, abatido, vencido, sin fuerzas, siéntate bajo uno de estos árboles y mira sus hermosos cerezos. Podrás tener la seguridad que yo estaré allí, borrando tus pesares. Siempre que veas un Sakura, piensa en mí, y ten la seguridad que yo estoy ahí a tu lado, acompañándote querido.

Te amo con todo mi corazón hijo y no deseo más que tu felicidad. Por favor, se amable con las personas a tu alrededor, se agradecido, perdona, se valiente, se divertido, ríe, llora, disfruta de las pequeñas cosas, aprende, ama, se amado.

Aprende a vivir.

Siempre te estaré cuidando.

Te ama con todo su ser, Mamá Izumi.

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