Un poco de tu vida

Sentí claramente una repentina parada de movimiento, no más viento frío tocándome el rostro.

Habíamos llegado al lugar al que Toni quería invitarme a comer. Era un lugar muy pintoresco y demasiado fino para la ropa que yo traía, me quité el casco y se lo entregué a Toni, antes de bajar de la moto.

Lo tomó con tranquilidad y lo guardo en una mochila de cuero, café claro, que traía encima. Se bajó, él primero y me extendió las dos manos, lo vi mirándome con esa ternura que solían darme los ojos de Edward y la hermosa y sincera sonrisa de Jasper.

Tomé las dos manos y me paré, pero no había calculado la altura de la motocicleta de Toni, por lo que había caído directamente en sus brazos.

Me puse más roja que un tomate, sólo le vi de reojo, estaba ruborizado y había cerrado los ojos, sonriendo, me tomó en sus brazos y de alguna manera me ayudó con el pie atorado. Al separarnos me ofreció su mano para poder entrar juntos al restaurante, la tomé y me condujo a una mesa con vista a la calle, a un lado de la ventana.

Al sentarnos, una muchacha de cabello pelirrojo fue a tomar nuestra primera orden y nosotros al mismo tiempo, habíamos pedido exactamente el mismo refresco. Reímos y fue cuando el inicio la plática.

-Perdón por haber aparecido tan de repente en tu escuela, seguro tienes cosas que hacer –me miro arrepentido pero con una sonrisa pícara.

-No te preocupes – En ese momento habían llegado las bebidas y había tomado un trago a la mía – No tenía nada que hacer en casa, más que preparar la cena.- en ese momento me acordé de Charlie, no le había avisado ¿Qué iba a comer?¿Huevos revueltos o una sopa instantánea? Si desde que llegué a Forks siempre me he preocupado por hacer una comida balanceada, y no estaba muy segura de querer saber que iba a comer Charlie, cuando le dijera que me habían invitado a comer y no había preparado nada para él.

Como si hubiera sido por arte de magia, en ese momento mi teléfono sonó con la canción de tono para llamadas (Six hours later – The glammers)

Lo tomé presurosa, y contesté enseguida.

-¿Bueno?

-Hola princesa

-Hola papá

-Te aviso que Bryan, Taylor, Jacob y Billy me invitaron a ver el partido de esta noche…, es por así decirlo una noche de "chicos", así que no llegaré a casa temprano, sólo te lo digo para que no te preocupes

-Si papá, está bien, yo estoy con Toni…

-¡Ah! Con razón Taylor dijo que su hermano no podía venir, bueno, está bien

-Quizá yo también llegue un poco tarde, pero no creo que nos entretengamos mucho…

-Bien entonces nos veremos en la noche para cenar algo

-Ok papá, diviértete…. Te amo

-Igual yo nena, adiós.

Guardé mi teléfono, y mire a Toni y sólo le di una sonrisa de disculpa.

-Perdón, pero era Charlie –le dije mientras tomaba otro sorbo de refresco

-Sí, no te preocupes, ¿era para avisarte del partido de esta noche?- me preguntó mientras cruzaba los brazos y se inclinaba hacia el frente con los brazos apoyados sobre la mesa.

-Así es –sorbo.

-Bien, bueno pues, te traje aquí porque quiero conocer más de tu vida, un poco más acerca de ti.- tomó su vaso y dio un gran trago sin quitarme los ojos de encima.

-Es curioso que lo digas porque yo también quiero conocer un poco de tu vida- en ese momento nos entregaron las cartas.

Al parecer la fachada pintoresca era sólo eso, una fachada, era como una cafetería, pero de las buenas y con bastantes variedades.

Toni no la recibió y lo único que dijo fue:

-Lo de siempre, preciosa

-Claro, guapo – le contestó, una chica totalmente diferente a la primera, esta chica era de tez de melón con cabello rubio y ojos verdes, le guiñó el ojo y le dio una sonrisa.

-Yo quiero el "Monster Club Sándwich", con una orden extra de papás a la francesa, por favor.- le entregué la carta y ella terminó, entre tanto, de tomar la orden.

-Ok, enseguida vienen- fue todo lo que dijo y enseguida se retiró.

-¿La conoces? – le pregunté curiosa una vez que la vi lejos

-Sí y no, desde que estaba con mis estudios en la Universidad, este ha sido mi lugar de estudio, de algunas citas y mis comidas cuando no me alcanza la vida para preparar de comer. La conozco porque siempre venía aquí a estudiar o a comer sólo y cuando tenía tiempo, charlábamos por horas, hasta que había que cerrar el local.– La vio de lejos y sonrió- Hubo una vez que la había invitado a salir pero, me desilusionó.-suspiró queriendo contener una risa.

-¿Por qué te desilusionó?- pregunté mientras bebía mi refresco.

-Por qué era…-se quedó pensando un momento con la mirada al techo-, bueno en realidad sigue siendo lesbiana,- sonrió como si nada- hace unos dos años rompió con su novia y fue unas semanas antes de que rompieran que le pregunté- miró el salero y luego a mi rostro, al parecer tenía la cara como en shock, ya que soltó una carcajada.

-Wow, eso no me lo esperaba- dije impactada.

-Pero fue gracias a ella que conocí a mi reciente ex – novia- miró mi mano derecha y frunció el ceño.- ¿Qué te pasó?- preguntó aún con su ceño fruncido.

-No es nada – jalé un poco la playera al decirle aquello- esto es "común" en mi…-dije muy apenada

-Pero eso no lo tenías ayer-insistió

-Bien quizá no se notó demasiado porque esa era la idea- sonreí

-Humm… -con la boca, sus labios habían desaparecido, formando, en cambio una línea horizontal- Bueno, OK, dejando a un lado ésta conversación quiero empezar un juego si estás de acuerdo – me dijo mirándome a los ojos, parecía querer adivinar mi pensamiento, como lo solía hacer Edward.

En ese instante, aquella chica de cabello dorado, nos entregó en unos platos nuestra comida, con los condimentos para la hamburguesa de Toni y para mis papás a la francesa.

Mi platillo consistía en 4 triángulos grandes de sándwich, perfectamente dorados, en las tapas de cada uno había una mayonesa de la casa (estaba combinada con ralladura de lima –limón y cebollín finamente picado), con tocino crujiente, pechuga de pollo cortado en tiras, lechuga y jitomate en rodajas.

Tenía su libreta lista para apuntar, Toni le pidió prestada su cuadernillo y anotó algo; ella al leerlo, asintió y se marchó.

-¿En qué consiste el juego? – pregunté tomando un triángulo de mis 4 sándwiches y di un gran mordisco.

-Bien, yo te preguntó lo que se me antojé, y por cada pregunta que no se conteste, te penalizaré con una doble pregunta- tomó una de sus papás y se la fue comiendo poco a poco

-Bien- dije una vez que terminé de masticar y limpiar mi boca con una servilleta- Juguemos…

-Yo primero- dijo Toni- si es que no te importa

Negué con la cabeza mientras me acababa el primer triángulo, tomé el refresco y le di un gran sorbo.

-¿Cómo se conocieron tú y tu exnovio?... ¿Cómo dices que se llama?

Terminé de beber el refresco, lo coloqué junto a los sándwiches, le miré y empecé a recordarlo todo.

-Su nombre es Edward, Edward Cullen; yo solía vivir en Phoenix con mi madre, pero ella se volvió a casar y me sentía como un tercero entre ellos, no me pidieron nunca que me fuera a vivir con Charlie, sin embargo vi que en realidad ella no era feliz.

"Pensé que lo mejor para ella era alejarme un rato, o alejarme simplemente y fue cuando vine a Forks; me hospedé con Charlie y empecé mi vida en la preparatoria del pueblo.

"Supongo que es una tontería hacer eso, ya que en Phoenix mis estudios eran bastante mejores que los de aquí, pero no quería perjudicar a mi madre, aunque también sacrifiqué mi gusto por ver la playa todos los días y el sol abrasador que tanto amo.

"Edward y sus hermanos estudian allí, precisamente, y nuestro primer encuentro fue bastante extraño en un principio, parecía como si yo le molestará, pero después entendí que había algo en mí que le atraía pero que no quería admitirlo.

"Lo mismo me pasó a mí – reí- hubo un cierto tiempo que no tenía claros mis afectos por Edward, pero cuando fueron aclarados nos hicimos novios por esa atracción que teníamos.

Tomé el segundo pedazo del sándwich y le mire fijamente. El me escuchaba en lo que comía con gusto su enorme hamburguesa, tomo la servilleta y se limpió el resto de cátsup que tenía en la comisura de los labios.

-Bien te toca- dijo cuando hubo finalizado.

-Cuéntame de la tuya, de tu ex novia- le pedí en lo que terminaba el segundo triangulito y comenzaba con el tercero.

Toni dio un gran suspiro y dejó su hamburguesa en el plato.

-Bueno pues, la chica que nos atendió, la rubia, se llama Sharon; ella es la hermana menor de la que fue mi exnovia.

"Cuando se hacía realmente tarde, y la calle se encontraba realmente obscura, me pedía si podía acompañarla a su departamento; nunca le dije que no, porque es parte de mis principios. Así que en lo que ella hacía las últimas cosas de su trabajo, la esperaba en este lugar.

"Hubo varias ocasiones en la que la invite a fiestas como amigos, y salía un poco borracha, así que la llevaba hasta su casa. Allí estaba su hermana mayor, preocupada por la hora, pero al verme se aliviaba; me daba las gracias y atendía a su hermana.

"Pero después deje de llevarla a fiestas y a convivir con ella para que me invitará seguido a su casa, para ver a su hermana –me miró por uno momento a los ojos- su nombre es Elizabeth… -suspiró.

"Elizabeth estudiaba derecho en la Universidad más prestigiosa de Seattle, por lo tanto, tampoco salía mucho a causa de sus estudios. En cambio a Sharon, le importaba un comino su educación, ella acabó el bachillerato y se enamoró de una prima de su mejor amigo.

"Es esa misma chica que te conté de la ruptura, Jane; ella sí estudiaba y es siete años mayor que Sharon; Jane había prometido mantener a Sharon, ya que, deseaba casarse con ella y tener familia.

"Elizabeth no estaba de acuerdo pero no podía recriminarle nada a su hermana, porque, eran huérfanas y tener una discusión con ella, era significado de no volver a verla, porque Sharon tiene un carácter muy fuerte.

"Bueno… en fin, Liz (así le decía de cariño) y yo empezamos a atraernos muchísimo, ya no teníamos la necesidad de depender de Sharon para vernos. Y un buen día, loco de amor por ella, corrí a buscarla a su examen final del sexto semestre de la carrera, porque me pidió que fuera a apoyarla, y fue cuando saliendo la besé sin pensarlo y le declaré mi afecto, ella había respondido al beso y a mis afectos y de allí empezamos a salir, ya como novios.

"Liz y yo duramos cerca de dos años y estaba tan enamorado que iba a pedirle que fuera mi esposa, pero… al parecer ella había dejado de tener el mismo afecto que yo le tenía; todos los días yo la amaba un poco más y ella se aburría de mi de la misma manera.

"Creo…-dijo mirando ya el suelo bastante triste- creo que fue… que ella al verme tan enamorado, se le hacía difícil decirme que lo nuestro ya estaba extinto y que tenía que abrir los ojos para ver a alguien más. Quiero creer que le era más sencillo estar con alguien que si entendía su forma de ser y pensar, aun cuando estábamos juntos.

Le tome la mano y le sonreí tímidamente para hacerle sentir que no estaba solo, que yo estaba allí y que quería apoyarlo. Fue entonces cuando me miró súbitamente y entrelazo sus dedos con los míos, y me sonrió de la manera más cálida del mundo.

-No te preocupes, Bella- me dijo tranquilo- estoy bien; pero si me permites me gustaría terminar mi pequeña historia, para que pueda preguntarte de nuevo.

Sólo asentí y le di el último sorbo a mi refresco.

-Bien pues, supe que me estaba engañando una tarde, cumplíamos dos años y un mes juntos; yo estaba dispuesto ese mismo día pedirle que se casará conmigo en la noche, ya que, había comprado unos boletos para ver "The Lion King" (El musical de Broadway), que a ella tanto le gustaba (porque hubo una ocasión, en la que visitó a un amigo suyo en Nueva York y fueron a ver el musical, desde entonces siempre me decía que si tuviera la oportunidad de volver a verlo, lo haría sin pensarlo) y ese mismo día era su primera actuación en Seattle.

"Quería sorprenderla yendo por ella a su trabajo de pasantía, para darle una sorpresa, pero el sorprendido fui yo al verla con otro hombre, platicando muy melosa y pegada a él; fue hasta que lo besó que me di cuenta que no era un sueño. Baje del coche y le pedí una explicación de la manera más calmada, me dijo toda la verdad, me presentó al chico con quien tenía tres meses de verlo a mis espaldas.

"Terminé enfurecido y arrojándole el anillo y las rosas que le había comprado, le dije mis intenciones de aquella noche y rompí los boletos en su cara, con lágrimas de tristeza y furia.

"De allí… no la he vuelto a ver

Suspiré y empecé a decirle algo para consolarlo.

-Pues valla tonta, de lo que se ha… - me quedé totalmente helada

-¿Bella? ¿Bella, qué tienes?

Del otro lado de la cafetería, escondido detrás de un menú estaba Edward, acechándome de nuevo…