Nota de la Autora: ¡Hola! ya tengo un tiempo sin escribir, lo sé; pero con esto de la universidad apenas me acopló con mis estudios y demás, incluso con la depresión de mi corazón roto por un exnovio (que iba a ser incluido como un personaje en la historia) pero como cortamos lo estoy pensando. En fin, me tomé unas horas para escribirles esto y dejar que su imaginación vuele, lamento el mega retraso; ahora sí prometo escribir más seguido. Los quiero.
Locura Cullen
Me quedé helada, su mirada era intensa, me calaba los huesos aquella furia contenida. Esos ojos cobrizos llenos de sed detuvieron mi corazón y entonces Toni se interpuso.
-¿Bella? ¿Qué pasa?- se veía preocupado y su ceño fruncido hacia que su frente estuviera muy arrugada.
Negué con la cabeza sin poder hablar y desvíe la mirada a la comida. Se me había quitado el apetito, hubiera sido perfecto que sólo fuera un producto de mi imaginación pero sabía que al cruzar la mirada a aquel rincón le vería escondido tras un libro, pretendiendo no estar siguiéndome. Me gire para voltear a ver a Toni y quise decirle que estaba bien pero los latidos de mi corazón eran incesantes y quemaban mi pecho.
-Toni... Salgamos ¡AHORA!
En medio de mi miedo, no me había dado cuenta que todo el restaurante me observaba, pero eso no importaba, estaba segura de que si me quedaba un segundo más allí Toni ya no tendría salvación. Le tomé la mano y dejé una cantidad considerable en la mesa y salí con él del restaurante.
Me giré para verle, se veía confundido y con la mirada incierta. Quería disculparme pero su vida era más importante en ese momento que cualquier mal comportamiento de mi parte, le besé la comisura de los labios y suspiré. Sentía la mirada de Edward sobre nosotros.
-Escucha atentamente- le dije muy cerca de su rostro- hay ciertas cosas de mi que nadie sabe y acabo de involucrarte en un problema gordo. Lo siento -intento separarse de mi pero le tome del cuello- no quiero que salgas herido, así que tómame de la cintura y haz lo que te pido porque tu vida depende de ello.
Toni me miraba asustado pero a la vez veía tranquilidad y gusto en sus ojos por estar tan cerca de mí. Le miré suplicando que me perdonará mientras me acercaba más a él, sentí como sus brazos se apoyaban en mi cintura.
-Bien, me acabo de asustar, porque mi ex novio, Edward, volvió y es más peligroso de lo que parece. Así que llévame a casa, trataré de pensar como huir de él.
Toni obediente, llenó de dudas, me besó la frente y nos separamos. Tomó un casco y me lo entregó, se colocó el suyo subiéndose a la motocicleta y me ayudo a subirme. Le abracé y antes de cerrar los ojos vi a Edward parado en el umbral del restaurante con media sonrisa en el rostro, cerré los ojos y Toni no paro hasta llegar a casa. En medio del trayecto, mi corazón no podía parar de palpitar, era como una granada a punto de explotar y lo único que hice fue intentar respirar hasta que me entró una llamada. Era Alice:
-No tienes que decirme nada, lo sé todo, te espero en casa de Charlie y en cuanto lleguen no dejes que Toni se valla o Edward puede cometer una locura... - y sin más explicación colgó.
Al llegar a casa sin dejar que nos quitáramos los cascos, tomé a Toni de la mano y lo hice entrar a casa. Alice estaba en la sala esperándonos, en cuanto nos divisó se acercó a nosotros y habló presurosa:
-Me llevaré a Toni a la casa, Carlisle se hará cargo de qué llegue con bien. Mientras tanto ve a tu cuarto y espera a Edward, Emmet lo paró en medio de su llegada a aquí. Intenta hacerlo entrar en razón, pero estoy segura de que querrá despedazar al chico una vez que llegue aquí.
Toni nos miraba sin entender, quitándose el casco mientras yo le entregaba el mío. Alice se volvió a él y le pego en la frente con un dedo dejándolo inconsciente, lo cargo y se esfumaron. Mi respiración agitada no ayudaba a que me concentrará, subí a mi habitación y cerré la puerta con seguro, por alguna extraña razón me sentía más segura de esa manera. Me senté en la mecedora y esperé, aunque la espera no fue mucha ayudó a que me tranquilizará pero una vez que llegó Edward por la ventana todo lo que intenté calmarme se fue a la mierda.
-¡¿Dónde está?!- rugió con el pecho exaltado.
-No está aquí - le dije lo más calmada que pude- y no lo encontrarás por el momento, se lo llevaron a un lugar seguro.
-¡MIERDA! ¡Mierda Isabella! ¡Sólo pasaron casi dos meses!
-¡No es mi culpa Edward!
-¡¿NO ES TU CULPA ANDAR DE PUTA?! - al escuchar eso me quede atónita.
-¿PERDÓN? Edward ¿quién te crees para hablarme así!
-Es como te has comportado Bella, desde el día que cortamos fuiste tras mi hermano, pero como seguramente no te presto atención fuiste con el primer pelafustán que te has encontrado. Rosalie tenía razón acerca de ti, acerca de Jasper... De TODOS ¡MALDITA SEA!
-Edward, eso no es verdad, el haberte dejado no fue lo mejor pero ¡vete a ti mismo! ¿Crees que esto es sano? ¡Por favor! A tu rescate llego la famosa Scarlet, desde que te fuiste nada ha sido sencillo.
-¿Por qué te fuiste de mi lado? - se derrumbó ante mis pies llorando- ¡ME HACÍAS TAN FELIZ! O ¿ES QUE ACASO ESO NO TE BASTABA?
-Por favor, Edward, levántate- le rogué con la mirada llena de compasión por el dolor puro que mostraba sin temor a ser juzgado.
Acongojado, lo veía sollozar en el suelo y entonces me lo imaginé todos los días desde que cortamos, de esa forma tan deplorable y deprimente, entonces fue cuando algo se quebró dentro de mí. Me agaché y le abracé, me entregué en un abrazo, sentí por un segundo su dolor y la necesidad de tener mi amor, pero sin previo aviso me aventó y salí disparada chocando con la pared. Me sobé la cabeza y le miré:
-¡NO NECESITO DE TU COMPASIÓN, ISABELLA! Lo que necesito es sangre y la tuya está más que podrida... necesito a ese chico y probar su sangre.
Le miré con los ojos como platos, temblando de miedo, realmente quería ver a Toni muerto. No podía permitírselo.
-Quizá lo que necesitas, escoria - me miraba con un desprecio y de una forma tan helada que me quedé pasmada- quizá lo que realmente necesitas para saber cómo me siento, para que sepas lo que se siente, es que te dejé sin nada.
Se rió de una forma tan enferma que me dieron escalofríos. No podía creer que alguna vez había caído rendida a sus pies, que alguna vez me había enamorado de Edward Cullen.
-¿Qué sucede? ¿Acaso no es lo justo? -volvió a soltar una carcajada- en cuanto a Jasper, haré que la pague caro.
De allí reuní valor, con el simple pensamiento de que a mi Jasper le hicieran algo, no importaba si me enfrentaba a los mismos Vulturi, eso incluía a Scarlet, no dejaría que Jasper sufriera a causa mía.
-¡NI SIQUIERA SE TE OCURRA PONERLE UN DEDO A JASPER, EDWARD CULLEN!
Me paré y me coloque frente a él luciendo lo más amenazadora que pude. No podía permitir que la persona que amaba se viera envuelta en este enrollo. Edward, me miro hacia arriba y aunque noté en su mirada un corazón despedazado también vi el deseo de venganza y la sonrisa de un buen reto.
-No eras más que una mortal torpe, además de una puta, Bella- se ponía de pie sin dejar de mirarme- ¿Crees que realmente tienes una oportunidad contra mí?
-Si lo creo, Edward- cruzaba mis brazos mirándolo desafiante- porque si tuve la oportunidad de enamorarte y de romperte el corazón, tengo una oportunidad de proteger a quien amo.
-Ya veremos eso- me besó los labios y se fue en un abrir y cerrar de ojos.
Quedé helada y apenas mi cerebro procesaba lo que había ocurrido, tomé el celular y marqué a Alice, cada segundo se me hacía eterno.
-¿Bella?
-¡Alice! Gracias a dios... ¿Toni? ¿Está a salvo?
-Sí, Carlisle lo llevo a casa y parecerá que fue sólo un sueño.
-¿Hay alguien que lo cuide?
-Emmet
-¿Y Jasper?
-Scar se lo llevo a tomar algo, volverán en unos minutos
-Edward...
-Lo sé, ya le advertí a Jas, por eso vendrán dentro de poco, de hecho sería bueno que vinieras, Charlie sabe que tienes un proyecto pendiente conmigo así que podrás pasar la noche, date prisa, que dentro de 15 minutos voy por ti.
Colgó y tomé una mochila pequeña con un pijama decente, y un atuendo para el día de mañana. No podía esperar ni un segundo, Carlisle seguramente me había mandado a traer para ver cómo se solucionaba aquello. Metí la ropa hecha bolas, no tenía tiempo de que me quedará bien, cada segundo era vital; había olvidado lo atemorizante que podía ser un vampiro sediento.
Cerré la maleta y baje las escaleras, casi cayéndome de ellas, abrí la puerta y la cerré de golpe, justo cuando escuché el portazo salió Alice con su coche amarillo desde la esquina.
Yo sé que es cortó, por el momento trabajo en ideas para el próximo capítulo. Bonitas vacaciones :D
