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Tic Tac
No sabía qué hacer. Como reaccionar.
Este tipo realmente era mi padre, tenía la misma maldición que yo en sus ojos, yo los tengo gracias a él. Yo los heredé de él.
Mierda.
Se acercó a mí, mientras yo estaba tirada en la nieve intentando salir del shock. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, se saco el abrigo y lo puso sobre mis hombros resguardándome del frío.
Miré el abrigo, lo miré a él y a sus ojos. Él era mi padre de verdad. Y yo no sabía que decir.
La primera vez en mi vida que me había quedado sin palabras.
-Entiendo que puedas llegar a desconfiar de mí o incluso a no querer dirigirme la palabra nunca en tu vida, lo merezco… pero por lo menos espera a que pase la tormenta, no quiero que te congeles.
Mire el abrigo de nuevo. Estaba siendo amable conmigo. Supongo que eso es lo que hacen los padres con sus hijos… o algo así.
Me ofreció su mano para levantarme. Al ver que yo no la aceptaba, prosiguió hablando.
-Puedes confiar en mi Amaterasu.
Vi sus ojos, habían vuelto a su negro habitual. Pero dentro de ellos vi algo que no pude reconocer. ¿Estaba preocupado por mi?
Estiró su mano un poco más, insistiendo en que la tome.
Nunca nadie me había ofrecido ayuda. Usualmente la gente corre alejándose de mí. Nadie intento nunca acercarse.
El intentaba acercarse. Y yo no lo comprendía, pero la tomé igual.
Cuando estuve de pie, de un rápido tirón me acercó a él, me alzó en brazos y saltó hacia los árboles para emprender el camino de vuelta.
Íbamos realmente rápido, así que tuve que tomarme de su cuello. Y me deje hacer. Como casi nunca en mi vida, deje que me tomaran en brazos y me llevaran. Confiando.
Y, extrañamente, me sentía bien.
El día se ponía cada vez más extraño.
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Minutos después entramos en la ciudad. Debería preguntarle donde estábamos. Corrió unas cuadras más y paramos frente a una puerta de hierro. Me bajó, saco unas llaves y abrió, dejándome pasar primero.
Me guió por un pasillo largo, pasamos a nuestra izquierda una puerta de madera, pero continuamos y llegamos al fondo del mismo. Entramos en una habitación cálida con una pequeña cocina, un hogar, una mesa con sillas y dos sofás.
Había dos hombres allí. Uno llevaba una máscara, era algo mayor, se notaba por las arrugas alrededor de sus ojos, estaba mirando por una ventana; y el otro, más joven, sentado a la mesa, cada uno con una taza en la mano. Ambos tenían el cabello gris y puntiagudo. Claramente tenían algún tipo de parentesco.
-Pensé que se habían perdido en la tormenta- Dijo el primero, acercándose a nosotros junto al más joven y se presentaron- Hajimemashite (はしめまして encantado) mi nombre es Kakashi, y soy amigo de Sasuke. Él es Ren, mi hijo, tal vez lo recuerdes. Fuimos designados a acompañarlo en su viaje.
¿Y de donde se supone que lo conozca? No recuerdo su rostro.
-Konnichiwa… -Dijo Ren inclinando su cabeza y alcanzándome una bolsa de papel siguió- …aquí tienes tu ropa, y un abrigo adicional para que uses onegai (お願い por favor)
Ah por fin mi ropa, miré el contenido y allí estaba doblada. Hasta tenía un rico perfume. ¿La habían lavado?
-Por allí hay un baño para que puedas cambiarte -Me dijo Sasuke.
Miré a Kakashi y Ren, hice una leve reverencia con la cabeza como agradecimiento y me adentré al baño.
Me puse mi ropa y revisé la bolsa. No solo había un abrigo, sino también un cepillo de dientes, vendas, algunas medicinas (no se para que servían), medias, guantes, una bufanda y un gorro de lana. ¿Se suponía que era todo para mí? La hice a un costado.
Me mojé las manos con agua caliente para recuperar el movimiento, las tenias entumecidas del frío. Lavé mi cara y me vi al espejo.
¿Qué iba a hacer ahora? ¿Debería quedarme? ¿Debería irme? Nunca había estado tan insegura de cómo actuar.
Al salir del baño, solo estaba Sasuke.
Me quedé allí parada. No sabia que hacer.
-Siéntate junto al fuego, necesitas calor.
Me senté en el sofá que estaba más cerca del hogar. Era realmente cómodo y mullido, como en las historias que me contaba Yuuto cuando éramos pequeños.
-¿Quieres té, leche caliente, café, agua?- Me preguntó desde el otro extremo de la habitación.
Solo negué con la cabeza, mirando el fuego delante de mí.
El se acercó con una taza humeante y tomó asiento en el otro sofá.
Hubo un momento lleno de silencio. ¿Debería decir algo? No tenía palabras.
-Es extraño. Esperé… mucho el momento de conocerte y en este momento no tengo idea que decir.
Me reí internamente, yo pensaba lo mismo.
En realidad, esperé toda mi vida para conocerte.
- Arigatō (有り難う gracias)… por lo de antes -Dije tácita, no era costumbre en mi dar las gracias pero supongo era lo que debería decir.
-No es nada… -Dijo aliviado, tal vez pensaba que no quería hablarle-…debería contar como te encontré. Fue todo gracias a Ren, él se encontró contigo una noche en el bar de tu pueblo, y te siguió. Cuando vio que tenias el Sharingan inmediatamente vino a…
-Espera -lo interrumpí- ¿el vio qué?
-El Sharingan… tus ojos, la técnica ocular que tienes.
Ah, con que mi maldición tenía un nombre. Sharingan…
-No sabía que se llamaba así… siempre pensé que era un tipo de maldición o defecto de nacimiento… -El rió con lo que dije.
-Claro que no, es el Kekkei Genkai que se hereda en mi familia. Es una técnica ocular muy especial que solo beneficia a los herederos de la familia Uchiha.
Interesante. Podría decirse entonces que fui "beneficiada" de nacimiento.
Qué burrada. Llamarle a eso un "beneficio" solo es mierda.
-Al verte al instante Ren vino a mí, ya que sabía que solo integrantes de nuestra familia lo poseían y como no queda nadie en el resto del mundo con mi apellido, definitivamente debía averiguar quién eras. Casualmente, investigando en tu pueblo me encontré con un viejo en una posada, que resultó conocerla a tu madre y me reconoció. Él me contó todo lo que pasaba allí, y que Eita Hiroko te había adoptado, entonces empecé a preparar todo para ir en tu búsqueda.
-¿Dónde está el ahora?
Se quedó en silencio y me miro seriamente. Suspiró.
-El está muerto Amaterasu.
Esa noticia me cayó como un balde de agua fría. Mi padre (bueno, "padre") ¿estaba muerto?
-No era el plan, pero se desarmó una batalla y las cosas se salieron un poco de control. Por suerte, pude sacarte de allí a tiempo.
Otra noticia que digerir. No podía creer que una de las únicas personas que consideraba cercana a mí estuviera muerta y que nunca más vería su cara.
Tenía dentro de mí una tormenta de sentimientos. Furia, dolor, lástima, compasión.
-Sé que esto es improvisto, y sé que no sabes nada de mí. Y sé que tal vez me odies Amaterasu pero necesito decirte esto… Si hubiera sabido en su momento que Izumi iba a tenerte, nunca te habría abandonado. Yo no soy muy bueno con las palabras pero, quiero demostrarte que no quiero abandonarte. Amaterasu quiero que vengas a vivir conmigo a mi aldea. Sé que es muy repentino pero… a ver, tienes que saber que soy un hombre que cometió muchos errores en el pasado y paso muchas cosas en su vida, debes saber que lastimo a casi todo el mundo con el que me relaciono, pero sé que no me equivoco cuando te pido que vengas conmigo. Debo serte sincero, tengo una esposa e hijos, pero ellos lo entienden, ellos me entienden y están tan ansiosos de conocerte. No quiero presionarte y sé que es mucho para digerir, en un solo día tu vida ha cambiado totalmente… pero al enterarme que tú estabas en el mundo, también mi vida cambio totalmente, y no dudé en dejar todo para conocerte y decirte esto. Eres mi hija Amaterasu y quiero que estés a mi lado, como se supone que debe ser, y porque así lo quiero. Quiero que aprendas a confiar en mí, y yo en ti. Quiero conocerte, y pasar tiempo contigo. Quiero que formes parte de mi familia, como debería ser.
Me quede callada, yo no sabía que responderle. Este hombre había aparecido y dado vuelta mi mundo en menos de 24 horas y ¿ahora me pedía que vaya con él a no sé dónde?
¿Y encima tiene esposa e hijos? ¿Cómo se supone que esto va a funcionar? Se nota que no me conoce, porque si en verdad sabría el monstruo que soy nunca se atrevería a pedirme algo así.
Mi primer instinto es alejarme, como siempre lo he hecho de todo el mundo. Irme lejos, para que no me hieran más. No confiar. Porque en la única persona la cual había confiado, no solo me había traicionado, sino que me había utilizado y lastimado hasta que se le agotara la fuerza de sus puños en mi rostro.
Atiné a sonreír de lado.
-Tú no me conoces… si lo hicieras nunca me pedirías esto -Me sinceré.
El se quedo mirándome extrañado, no esperaba esa respuesta seguramente.
-Se muy poco de tu vida, y de todo lo que pasaste. Cuando te vi hoy temprano tirada en la nieve, y vi las marcas que llevabas en el cuerpo, todas esas cicatrices, y el intento inútil de intentar taparlas con esos tatuajes, realmente entendí lo que el viejo aquella vez me contó -Vi como se cerraban sus puños fuertemente, parecía furioso- Eres mucho más parecida a mí de lo que crees, y cuando vi tu Sharingan, pude ver reflejado años de dolor…. Y supe que en verdad eres más parecida a mí hasta de lo que yo pueda imaginar. El punto es que, sigo aquí, buscándote, pidiéndote que vengas conmigo, sin ninguna otra razón que este fuego que tengo en el pecho cuando te veo.
Bajé mi mirada. Yo también sentí esa conexión instantánea entre nuestras miradas… definitivamente este hombre estaba loco.
-Yo… yo no sé qué decirte Sasuke…
-No tienes que decir nada ahora. Haremos esto, te dejaré sola para que tengas tu espacio, no quiero presionarte y creo que ya dije demasiado. En la heladera hay comida si tienes hambre, todo lo que puedas necesitar esta aquí, en la habitación contigua hay una cama para que descanses. No te molestaré más. Estaré en la puerta de adelante si me necesitas o quieres hablar o solo quieres compañía… lo que sea, estaré allí. ¿Te parece bien?
Asentí. Mentalmente le agradecí que me dejara un tiempo sola para reflexionar.
Se levantó, se puso su abrigo y se acercó a la puerta por donde habíamos entrado. La abrió, y estaba a punto de salir cuando volvió unos pasos atrás y mirando al piso me dio unas últimas palabras.
-Eres libre de irte si quieres o de quedarte, no te culparé si te vas. Mañana a las 8 am. nos reuniremos con mi escuadrón en el puente Hiawase (幸せ felicidad) para emprender el viaje de vuelta a nuestra aldea. Ahora, está en ti si quieres aceptar mi invitación o no –Y mirándome a los ojos sus últimas palabras antes de irse fueron-… yo te estaré esperando.
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3.36 am.
Yo seguía dando vueltas en la habitación. No podía dormir, no podía pegar un maldito ojo.
Luego de dejarla sola en esa habitación a cada rato abría la puerta, preparado para caminar por ese pasillo de nuevo y pedirle por favor que venga conmigo, luego claramente me arrepentía, cerraba la puerta e intentaba relajarme. Creo que hice eso como ya unas diez u once veces.
¿Habría podido entender todo lo que quería expresarle?
¿Le había dado la seguridad que necesitaba para confiar en mí?
¿De qué otra manera podría haberle dicho todo lo que tenia dentro?
¿Si hubiera utilizado otras palabras u otros gestos me habría ayudado un poco más a convencerla aunque sea?
Tenía tantos interrogantes en mi mente que ya me dolía la cabeza. Kakashi me había dicho un rato antes que necesitaba tiempo sola, necesitaba tomar una decisión por sí misma, intento tranquilizarme diciéndome que lo que le dije fue suficiente.
Pero para mí era no suficiente. Nunca tendría las palabras suficientes para ella.
En mi mente tenia la imagen recurrente de ella, tirada en la nieve, prefiriendo congelarse en medio de una tormenta de nieve en vez de pasar otro momento conmigo.
Verla allí tirada, tan indefensa, tan sola, y ver todas las cicatrices que tenía en su cuerpo me hicieron sentir tan miserable. Creo que era el peor sentimiento del mundo, la impotencia de pensar que todo lo que paso en su vida esa chica fue por mi culpa, por mi irresponsabilidad, por ser un maldito egoísta y que no habría nada en el mundo que pudiera hacer por ella para sanarla, me seguiría toda mi vida. Otro fantasma más para la lista.
No había tenido la oportunidad de ponerme a pensar entre todo lo ocurrido lo mal que debe haber pasado en su vida. Fue utilizada, mal tratada, humillada, golpeada… y yo no estuve ahí para mi hija. No estuve ahí para defenderla.
Pero ya no más, definitivamente nunca más la dejaría sola.
Nunca más dejaría que nadie le haga daño.
Iba a poner todo mi empeño en sanar sus heridas, poco a poco y con paciencia, peor iba a hacerlo. Iba a enseñarle a vivir. Así como lo hicieron conmigo en su momento…
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7.30 am
Ya estaba parado allí en medio del puente Hiawase. Estaba tan ansioso que no podía contenerme. No había podido dormir, salí a correr a las cinco de la mañana en medio de la nieve para descargar mis energías. Pero lo único que podía pensar era en ella.
Y en que el reloj se apurara en pasar las horas para volver a verla. Para saber definitivamente si me iba a dar la oportunidad de ser su padre en verdad. Si me iba a poder dar la oportunidad de tenerla conmigo. De llevarla a casa.
7.45 am.
De a poco fue llegando mi equipo, siendo los últimos Kakashi y Ren que para mi sorpresa estuvieron diez minutos antes de la hora citada (algo totalmente extraño en mi ex sensei).
Pero allí estaba, había llegado el momento.
7.59 am.
Fijé mi mirada en el camino rodeado de piedras que conectaba la Aldea de la Roca con el puente.
Mantuve mi mirada allí. Ese iba a ser el punto de partida de una nueva vida para mi.
8.01 am.
Era hora de que apareciera ya. Era imposible perderse en el trayecto de la casa donde nos quedábamos hasta allí porque le deje por debajo de la puerta antes de salir esta mañana un mapa de cómo encontrar el camino.
¿Se habría perdido igual?
8.07 am.
Se estaba tardando mucho. Tal vez se retrasó un poco o se quedó dormida.
8.11 am.
Kakashi y los demás miraban también el camino. Estamos esperándote Amaterasu.
O tal vez le sucedió algo. Tal vez la raptaron. Maldición, la había dejado sola de nuevo tal vez alguien le hizo daño, debo ir por ella.
Di dos pasos para empezar a correr, pero sentí una mano que me detenía. Era Kakashi.
"Paciencia.-Me dijo- Debemos confiar en nuestros hijos. Debe hacerlo sola."
8.13 am.
Siento que se me va a salir el corazón del pecho de cómo late. Me transpiran las manos. Me revoloteaba el estomago.
8.16 am.
Este maldito reloj andaba mal seguramente. ¿O el reloj de la habitación de ella andaba mal? Si, tal vez era eso.
8.27 am.
Ya nadie quedaba mirando el camino, solo yo. Todos me miraban, pero nadie quería decirme una palabra.
8.31 am.
Papá te espera Amaterasu. ¿Dónde diablos estás?
8.49 am.
Kakashi cauteloso habló.
-Sasuke…
-Cállate… ella vendrá, yo lo sé… esperemos un poco más.
8.54 am.
Maldición Hatake, aleja esa mirada de mí. No quiero que la tristeza empape este momento de mi vida. No de nuevo.
9.29 am.
Kakashi se acercó a mi a pasos silenciosos y apoyó una mano sobre mi hombro en señal de apoyo.
Escuché mi corazón romperse en pequeños pedazos.
Sentí mi alma desmoronándose como una avalancha sobre un valle en el pie de una montaña.
9.37 am.
Amaterasu…
¿Dónde estas?
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