.

.

.

Demons

3.36 am.

Los nervios no me dejaban dormir.

Tampoco quería hacerlo. No quería tener alguna de esas pesadillas y asustar a todos los que se encontraban cerca seguramente.

Desde que comencé a utilizar mis ojos -ahora sabia que se llamaba Sharingan- desde pequeña, tenía recurrentes pesadillas por las noches.

Y no cualquier tipo de pesadilla. Eran imágenes tan reales que sentía como si hubiera sido transportada a un mundo paralelo o algo así.

Y no era un mundo cualquiera. Era un mundo lleno de desesperación y dolor.

No, no era un mundo, era el infierno, el infierno mismo.

Rojo.

Sangre.

Dolor.

Todas ellas eran diferentes, nunca tenía la misma pesadilla dos veces. Pero siempre tenían tres factores en común.

Rojo. Una luna gigante de color roja se alzaba en medio del cielo negro.

Sangre. Ya sea en el piso, en las paredes, en los árboles, en mis manos, en mi cuerpo, en el cuerpo de otro.

Dolor. Tan desgarrador que a pesar de ser solo un sueño, casi podía sentirlo físicamente. Sea de cualquier tipo, dolor físico o dolor emocional.

Los escenarios eran siempre diferentes. Bosques en los cuales había estado, casas, pueblos, ciudades, una playa, siempre cambiantes.

Y las situaciones eran siempre diferentes. No me gusta recordarlas, así que no entraré en detalle pero iban desde ver -y sentir- como mi padre me clavaba reiteradas veces su espada en el pecho hasta como yo mataba a un ejército entero bañándome de sangre.

Siempre dije que era la manera del destino de vengarse de mí. Porque claro, yo era muy poderosa, había nacido beneficiada con un cuerpo muy resistente y predispuesto a la batalla, tenia técnicas muy fuertes, tenia altas reservas de chakra, era ágil, inteligente, todo me salía casi natural... pero de alguna manera tenía que pagar por ello.

Nada viene gratis. Y esas pesadillas eran mi manera de pagar todo el dolor que impartía a personas de las cuales no tenía ni un atisbo de compasión.

La primera noche que me drogaron para dormir fue porque había caminado dormida en medio de un sueño y había intentado matar a un par de guardias. Nadie quería un monstruo suelto, sonámbulo, capaz de matarte con un chasquido de sus dedos.

Por eso no quería dormir. Pero tampoco es que si quisiera, podría hacerlo porque mi mente estaba demasiado ocupada asimilando todo lo que me había pasado.

Ayer era una prisionera de Eito, hoy era libre. Y no solo eso. Me había encontrado con alguien que velaba por mí. Alguien que me busco noche y día y que, voluntariamente, quería pasar tiempo conmigo.

No podía arruinarle la vida a ese hombre. Tenía un hogar, una esposa que seguramente amaba e hijos que seguramente eran maravillosos y felices. Vivian en paz. Y yo solo iría y destruiría todo.

Mis manos solo servían para impartir sufrimiento. Mi presencia solo servía para impartir miedo. Mis piernas para correr hasta mi víctima. Mis ojos solo para matar. Y mi alma… mi alma no tenía razón de ser.

Ya tenía todo preparado para irme, había guardado en una mochila que allí encontré un par de cosas que necesitaría para viajar. Comida, agua, algo de dinero que encontré en un cajón y algunas cosas más. Debía salir de la vida de Sasuke cuanto antes.

Era la única persona que realmente se preocupaba por mí. No quería lastimarlo.

.

.

.

7.30 am.

Caminaba por las calles de esa aldea, que para mi suerte era lo bastante grande como para que nadie me encuentre, ni me reconozca. Hacía poco más de una hora que había salido de esa casa en dirección contraria al puente donde se suponía Sasuke iba a estar.

No tenía idea a donde ir ahora, mis pies se movían automáticamente alejándose de la persona que tenía en mente.

"When the days are cold
And the cards all fold."

¿Qué quiere que esté a su lado? ¿Quería pasar tiempo conmigo? ¿Conocerme?

Lo siento Sasuke. No quiero llevarte a la ruina con mi presencia en tu vida.

Nunca confíe en nadie en mi vida. Pero con el no podía evitarlo, era como algo natural. Confiaba que era un hombre excelente, que era un padre excelente, que en verdad cuidaría de mí.

"And the saints we see
Are all made of gold."

7.45 am.

Estaba helando. Tenía el poco de dinero que había encontrado por allí, así que entre en un pequeño café. Necesitaba calentarme un poco y pensar cuál iba a ser mi siguiente movimiento. Me senté en una pequeña mesa al lado de la ventana, y pedí un café.

Solo me senté ahí mirando por la ventana, había mucha gente fuera a pesar del frío y la nieve. Gente con una vida, felices. Pasaban parejas, ancianos, familias, niños. A veces me gustaría ser alguien normal, alguien a quien no le hayan pasado tantas cosas. Alguien que no estaba maldecida y que había tenido una vida de mierda.

Cambiaría toda mi fuerza, todo lo que tenia, solo por un momento en la vida de alguna de esas personas que paseaban felices por la calle.

Eito nunca había sido un padre amoroso, siempre fue un manipulador, un mentiroso, egoísta y ególatra. Nunca me preguntó si quería te, leche caliente, café o agua. Nunca estiró su mano para levantarme. Nunca pasó frío, para que yo no me congelara. Nunca me miró a los ojos y sentí que podía confiar en él.

El decía que me amaba, que todo lo que hacía lo hacía por mi bien. Que hacer evolucionar mis técnicas y mi fuerza era lo único que podía hacer bien, porque no servía para otra cosa. Nunca lo miré y supe que el amor existía.

Hasta hoy no sé si existe el amor.

"When your dreams all fail
And the ones we hail
Are the worst of all
And the blood's run stale."

Y al final, me lo dijo tantas veces que me termine creyendo su mentira. Mi mentira, ahora era mi verdad.

Nada bueno podía salir de mí. No puedo lastimarlo despreocupándome y pretender que era normal, porque no era normal y no quiero lastimarlo.

La primera persona en mi vida que no quiero lastimar.

Y para no hacerlo, debo alejarme.

"I want to hide the truth

I want to shelter you

But with the beast inside

There's nowhere we can hide."

Definitivamente me iría.

Tal vez ahora pueda ponerme a buscar a Yuuto, y no sé, desde ahí planear algo que hacer con mi vida. No servía para mucho pero… siempre quise viajar por ejemplo. Es un sueño estúpido pero si tendría que pedir algo sería poder viajar y conocer lugares lejanos, tierras nuevas, disfrutar de la libertad que nunca tuve y que siempre me fue negada.

"No matter what we breed
We still are made of greed
This is my kingdom come…"

Mentiría si no dijera que en verdad habría considerado la posibilidad de ir con él. Tener una familia, vivir en una casa a la que me gustaría volver, tener amigos tal vez, divertirme, sin preocupaciones…

Me golpee mentalmente. Pensé que ya había aprendido que soñar no llevaba a nada.

No podía negar lo que era, por más que podría actuar, tarde o temprano se darían cuenta que era un monstruo.

"Look into my eyes
It's where my demons hide.

Don't get to close
It's dark inside
It's where my demons hide."

Basta, tener lastima por mi misma no era mi estilo. Deje el dinero sobre la mesa y salí nuevamente a la calle.

7.59 am.

Caminaba lento y tácita, no tenia apuro. Veo a una niña pequeña correr delante de mí por la nieve dificultosamente, sus piernitas eran tan cortitas que se hundía hasta las rodillas. De repente una de sus botas de nieve se atora con algo y ella está a punto de caer de bruces contra la fría nieve. Entonces aparece de la nada un hombre y la agarra antes que caiga. La niña lo ignoró, se puso su bota y siguió caminando nuevamente, dejando tras de ella un padre preocupado, vigilándola.

¿Eso era amor? ¿Que te atrapen cuando caigas y te ayuden a levantarte?

-Hola jovencita -Escucho decir a un anciano sentado fuera de una tienda de flores- Si, te hablo a ti. Toma.

Me extendió una pequeña rosa blanca. Yo la tomé y lo mire extrañado.

-¿Lo conozco? -Pregunté.

-Ah no, no, no -El viejo estaba loco, hablaba muy lento y pausado, no tenía mucha paciencia para andar aguantándome a ancianos sin dentadura- Es solo que te vi antes sentada en el café de enfrente muy triste y solitaria, y pensé necesitaba animarte de alguna manera.

Miré la rosa, y lo miré extraño.

- Gomennasai (ごめんなさい lo siento)… perdona a este anciano loco y entrometido -Dijo riéndose mostrando su dentadura incompleta, y pícaro me preguntó- ¿Problemas con los hombres verdad?

-Se podría decir que si… -Dije tacita mirando la rosa.

-Bueno… solo soy un viejo con una florería, que no conoces pero… te voy a contar un secreto, ven… -Me dijo, haciéndome señal con su bastón para que me acercara-… he aprendido que cuando tus piernas van hacia a un lugar, y tu cabeza está pensando en otro lugar, debes tomar el control de ti misma… y decirle a tus piernas que vayan en la dirección correcta.

"They say it's what you may
'cause say it's up to fade
It's woven in my in my soul
I need to let you go."

El corazón comenzó a latirme a mil. O este viejo loco era una especie de hechicero que lee mentes, o solo había acertado casualmente… o tal vez no estaba tan loco como aparentaba.

La palabra destino se me cruzó por la mente.

Lo miré y me dirigió una pequeña sonrisa.

8.07 am.

Cuando me di cuenta ya había salido corriendo. Me sudaban las manos y el estomago se me retorcía.

Con esa pequeña rosa blanca en mi mano, sentí que por una vez en mi puta vida iba en la dirección correcta.

Ya es tarde, espero no se hayan ido aún. Debo alcanzarlos, pero ya corría al máximo de mi velocidad y estaba del otro lado de la ciudad.

No me importaba nada. Nada. Solo quería verlo.

"You eyes they shine so bright
I wanna see that light…"

9.29 am.

No tenía más aire en mis pulmones, necesitaba descansar pero sentía que no podía detenerme.

No quería detenerme.

No sentía las piernas pero no me importaba nada. Nada. Ni mis demonios, ni mi maldición, ni su familia, ni mi destino, ni el suyo, ni el cómo funcionará todo. A la mierda todo.

No podía alejarme de la única persona que en verdad se preocupaba por mí. Y tampoco quería.

Nunca podría dejar de ser yo, pero él sabía lo que era, y estaba dispuesto a pasar todo y más por mí. Quería dejar de esconderme, quería olvidarme de todo y que alguien por una puta vez cuide de mi.

No tengo la más puta idea por qué, pero sentí muy dentro mío que ese hombre iba a cambiar mi vida.

"I can't escape this now…"

9.37 am.

A metros míos estaba la entrada de la aldea y el camino rocoso que conectaba la misma con el puente Hiawase.

Era el último tramo, ese era el último tramo que debía correr para terminar con mi antigua vida. Sabía que algo nuevo me esperaba adelante, y tenía miedo.

Estaba malditamente aterrorizada pero… no me importaba

Me paré en la entrada de la aldea, seguí el camino con la mirada, y visualicé el puente en la lejanía. Un grupo de 6 hombres estaba allí.

No se había ido aún. Había esperado por mí.

Claro que había esperado por mí. Era mi padre después de todo ¿no? Se suponía que los verdaderos padres hacían eso.

Me eché a correr por el camino, sintiendo que me iba a estallar el corazón de lo nerviosa que estaba.

A medida que me iba acercando, lo veía más nítidamente. Él estaba ahí parado en el puente, mirándome, esperándome…

Por fin llegué a donde estaba, nuestras miradas se encontraron y sentí alivio, sentí como si 10 toneladas fueran descargadas de mis hombros…

-Omotase shimashita… (おまたせしました Perdón por la espera) -Dije agitada por todo lo que había corrido. Había valido la pena.

El no apartó la mirada, solo sonrió de lado.

-Daijobu (大丈夫 Todo está bien)… ¿vamos a casa?

Disfruté tanto de esas palabras. Me hizo sonreír desde adentro.

Él me mostraría el camino…

"... unless you show me how."

.

.

.