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Hogar
Me presentaron al resto del equipo y sin más palabras, emprendimos el camino.
Kakashi me contaba que nos esperaba un viaje largo, más o menos de 3 días. Le pregunté cómo era la Villa Oculta de la Hoja y me comenzó a dar una descripción que duro media hora, a veces haciendo Ren algunos comentarios también. Yo no era muy charlatana pero lo dejé hablar, quería saber a dónde me dirigía.
Me contó que el fue el 6to Hokage y que años atrás él había sido el sensei del equipo formado por Sasuke, su esposa y el actual Hokage. También me contó que luego de la 4ta guerra ninja fueron nombrados los nuevos Tres Sannins Legendarios. No tenía idea de lo que eso significaba pero suponía que era importante.
Así que mi padre y sus colegas eran conocidos por todo el mundo ninja… no estaba mal.
Le pedí que me contara como era mi padre de pequeño. Ya que estaba aquí quería conocerlo mejor, conocer su historia y su vida.
Me dijo que era muy callado, temperamental, muy talentoso, y muy buen compañero de equipo, pero que también era muy cabeza dura. Sasuke intervino y se pusieron a discutir algo sobre un tal Naruto sobre si era más cabeza dura que él o no…
Y así pasamos el resto del día, entre viejas historias. Me gustaba escucharlos, me gustaba aprender de Sasuke.
Cuando dijo que me parecía a él más de lo que pensaba, tenía razón, según lo que su ex sensei me contó. Yo tampoco era muy callada la mayoría del tiempo y también tenía un temperamento bastante fuerte.
Llegada la noche, acampamos entre unas formaciones rocosas que nos tapaban el viento frío del invierno. Estaba exhausta, y tenía mucho sueño y cansancio acumulados, pero la verdad que no sabía que hacer. No quería arriesgarme a quedarme dormida y tener una de mis pesadillas.
Habían prendido una fogata y se dividido entre ellos para hacer turnos de vigilancia.
Más tarde ya estaban todos dormidos, menos mi padre –que le tocaba el primer turno- y yo, que nos encontrábamos sentados arriba de una de esas grandes rocas.
-Debo insistirte Amaterasu, vete a dormir.
-No, estoy bien… - Respondí y nos quedamos allí en silencio, disfrutando la compañía del otro.
Era extraño pero era como si entre nosotros sobraran las palabras, solo estando uno al lado de otro, el mundo parecía estar bien.
Lo ví revolver uno de sus bolsillos del pantalón y sacó un papel doblado, lo desdobló y lo contempló un segundo.
-Ven acércate.
Me senté un poco más cerca de él y miré el papel. Era una fotografía de su familia. Comenzó a señalar a cada uno, con sus nombres.
-Ella es mi esposa Sakura; él es Kenta el mayor, tiene 17; Daiki y Daisuke, son gemelos y tienen 15; Souta y Taichi, mellizos de 5, son muy traviesos por eso hacían caras raras en la foto; y, el más pequeño, Rokuro que tiene 3, siempre en los brazos de su madre.
-¿Tienes seis hijos varones?- Lo miré sorprendida, se le había olvidado decir este pequeño detalle. Cuando me dijo que tenía una familia, pensé que tendría un hijo o dos tal vez, pero ¿seis? Debería ser una casa de locos.
-Lo sé, asusta si lo dices así –Dijo con una media sonrisa- Pero son buenos chicos, te acostumbrarás.
A pesar de aparentar ser un gran hombre, serio, sin miedo a nada, sentí como si sus hijos fueran su punto débil, como si se le suavizara la voz y la mirada cuando hablaba de ellos.
-¿Y cómo son ellos? Es decir, qué hacen o qué les gusta… -Quería empezar a conocerlos un poco.
-Bueno… a ver, Kenta es un excelente ninja, se pasa todo el día entrenando y, cuando no lo está, está ayudando a sus hermanos con algo o jugando con los más pequeños, es un buen hermano mayor; los gemelos, a pesar de serlo, son muy diferentes, Daisuke sigue los pasos de su hermano mayor, y Daiki no se queda atrás, solo que a él le gusta ser un ninja medico como su madre; los mellizos están comenzando la academia, son muy traviesos y les encanta pasar tiempo con sus hermanos mayores; y Rokuro bueno, es el más mimado de todos al ser el más pequeño, difícilmente se separa de su mamá, lo hace solo para jugar con los mellizos o estar con Kenta.
-Y… ¿tu esposa?- También quería saber de ella, no quería encontrarme con la malvada madrastra de los cuentos.
-Sakura es… increíble. Es buena, paciente, fuerte, decidida pero a la vez tierna y comprensiva… Estoy seguro te gustará- Dijo mirándome, enserio quería que nosotras nos lleváramos bien.
-Debió ser difícil ¿no? Quiero decir, debió costarles el aceptar que yo existía.
El suspiró y mirando hacia el horizonte, reflexionó un segundo antes de responderme.
-No voy a mentirte Amaterasu, fue complicado el explicarles, especialmente a mis hijos mayores. Pero cuando pudieron reflexionarlo y pensar un poco más sobre la situación en la que te encontrabas, me entendieron… o algo así.
-Así que fue solo por lastima.
-¡No! No es lo que quise decir… ellos están ansiosos por conocerte y quieren hacerlo, quieren darte la oportunidad, así como yo lo quiero, pero no por lástima, sino porque es lo que te mereces y nada va a cambiar eso, ni siquiera las opiniones de ellos. Incluso si ellos no te quisieran allí, cosa que por ejemplo Kenta aun está un poco reacio, pero nada va a quitarte el derecho que tienes por ser una Uchiha de vivir en mi casa, bajo mi techo, y porque yo te quiero allí conmigo.
Me quedé unos segundos callada, reflexionando sobre ello.
-Aún no sé cómo va a funcionar eso Sasuke… yo nunca he vivido en un lugar así, con personas así. No sabría cómo comportarme, ni que hacer, ni cómo tratar a las personas… quiero que entiendas, yo nunca he vivido en una casa, nunca he tenido un padre, nunca he tenido una madre, nunca he tenido hermanos, ni amigos.
Él me miró y sonrió de lado de nuevo… ¿De qué mierda se reía?
-¿Sabes? Cuando lleguemos a la Aldea y estemos más cómodos, te contaré un par de historias que creo te ayudarán a superar esos miedos. Pero lo que te diré ahora es que, no debes tener miedo a nada Amaterasu, solo sé tú misma y solo haz lo que te salga en el momento. Nunca, y esto es una promesa, nunca nadie te juzgará mientras yo viva. ¿Entendiste?
Yo dudé un segundo, no era que no confiara en él, sino que me parecía bastante irrealista su promesa. Pero le di el beneficio de la duda, así que mirándolo asentí.
-Arigato (有り難う gracias)… - Le dije.
Él me sonrió sinceramente.
-Ahora vete a dormir, demasiada charla por esta noche.
La verdad que no me vendría mal una pequeña siesta, no aguantaba más despierta y comenzaba a dolerme la cabeza, así que irremediablemente tendría que dormir. Esperaba no hacer un espectáculo.
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Él me despertó al otro día y, para mi sorpresa, había dormido pacíficamente toda la noche sin ninguna pesadilla.
Bien, seguro el cansancio que tenia no dio lugar a soñar nada.
Luego de comer algo, emprendimos camino y nos esperaban un par de días más por delante.
El resto del viaje fue interesante, escuché muchas historias sobre mi padre y su antiguo equipo, él también me contó muchas cosas sobre la Aldea, que había una academia donde los niños iban a aprender a ser ninjas, los distintos tipos niveles de ninjas –lo cual nunca en mi vida había oído hablar- y muchas otras cosas. También me contó un par de cosas e historias sobre su familia.
Solo cuando escuchaba alguna de sus historias con sus hijos me daba cuenta cuánto me había perdido. O, mejor dicho, cuanto me habían robado, cuanto tiempo que nunca recuperaría.
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Estábamos a 10 minutos de llegar a la Villa Oculta de la Hoja y yo no podía estar más nerviosa. Mi estomago dolía y mis manos sudaban. Creo que nunca tuve tanto miedo en mi vida, era una situación totalmente desesperante, el no saber qué iba a pasar cuando conozca a su familia me ponía los nervios de punta.
Parecía que habíamos aumentado el paso, seguramente todos estaban ansiosos por estar nuevamente en sus casas e inconscientemente comenzaron a caminar más rápido. Yo estaba atrás de todo, intentando seguirlos, pero todas las células de mi cuerpo me gritaban que corriera en la dirección opuesta.
De lejos ya podía ver una puerta verde gigante con el símbolo de la Hoja encima, y había una persona allí esperando. Claramente desde aquí podía distinguirse un cabello rosado largo y chillón, y reconocí por la foto a la esposa de Sasuke.
Hay mierda, claro que estaba esperándonos allí. ¿Qué se supone que debía decirle? El corazón me latía a mil y sentía seca la garganta.
Comencé a caminar más despacio, quedándome cada vez más atrás de a poco. No podía hacer esto.
El miedo no es un sentimiento natural en mí, estaba aterradísima. Podría enfrentar a un ejército entero de mil ninjas de los más sanguinarios del planeta y no tendría miedo, pero la verdad que en este momento, este puto momento, sentía la desesperación de querer salir corriendo.
Pero entonces lo hizo. Sasuke se había acercado a mí, me había tomado del brazo y gentilmente empujándome, me estaba guiando hacia mi destino. Ese que no quería aceptar y que me aterraba vivirlo.
Lo miré con incertidumbre, y él simplemente me dedico una de esas sonrisas torcidas típicas de él.
-Yo también estoy nervioso… -Me susurró para que nadie pudiera escucharlo.
Inconscientemente me relajé, él maldito tenía un no sé qué, que lograba tranquilizarme al instante.
Y cuando me di cuenta, ya era tarde, ya estábamos a unos pasos de ella. Y ya no podía correr. Pensé rápidamente en algo inteligente para decir, como para deslumbrarla con mi inteligencia y tenacidad desde el momento cero… pero todas las palabras se atoraron en mi garganta y mi cerebro parecía haberse tomado un receso porque no trabajaba correctamente.
Nos detuvimos delante de ella, y allí estaba, erguida perfectamente, con una sonrisa de oreja a oreja, perfecta, impecable. Exactamente como me imaginé que sería.
Gracias al cielo Sasuke habló para que no haya un silencio incomodo.
-Amaterasu ella es mi esposa -Dijo en su tono natural, si estaba nervioso mierda que sabia esconderlo.
-Hajimemashite, Sakura desu.-Dijo ofreciéndome la mano, yo la acepté y ella la tomó entre sus dos manos- Douzo, yoroshiku onegai shimasu.
-Hajimemashite, Amaterasu desu. –Le respondí por cortesía.
-Estaba ansiosa por conocerte Amaterasu-chan. Sasuke-kun me ha contado mucho sobre ti.
Lo miré extrañada sin comprender, apenas y nos conocíamos hacia un par de días.
-Es que siempre nos manda cartas durante sus misiones, y especialmente en esta nos ha contado mucho de ti.
-Sasuke -Dijo Kakashi interrumpiéndonos a nuestras espaldas, nos habíamos olvidado de ellos- Nosotros iremos a hablar con Naruto, ustedes despreocúpense.
Luego de eso nos saludaron y se adentraron en la Aldea.
-Bueno, seguro están cansados del viaje y ya hasta pasó la hora de la cena. ¿Por qué no vamos a casa, descansan y mañana hacen lo que tengan que hacer?
Es demasiado amable, quiero salir corriendo.
-Ikimashou (vamos) Amaterasu- Dijo Sasuke, invitándome a entrar.
Y me guiaron por la Aldea hasta donde próximamente viviría junto a ellos.
-Entonces, ¿fue duro el viaje Amaterasu-chan? -Sabia que quería comenzar una conversación amena de primer encuentro y bla bla bla, pero la verdad que aun no podía decir mucho, todavía tenía ese nudo en la garganta. Temía decir algo mal, o fuera de lugar.
-Iie… –Negué, solo eso atiné a contestarle. Vamos puedes hacerlo mejor. – Fue tranquilo, solo que hubo mucha nieve últimamente.
Agh. Genial, hablar del clima. Soy tan estúpida.
-Ah si, horrible clima… ¿Sabes? Cuando lleguemos si quieres puedes tomar una ducha caliente, o comer algo, te mostraremos la casa y tu habitación. Espero que sea de tu agrado y te guste, no sabía que poner en ella, así que está un poco vacía, decidí esperar a que vinieras y luego podemos ponerle más cosas, como cortinas del color que te guste o si quieres puedes tener un escritorio o una biblioteca o lo que quieras ¿sí? Los chicos están esperándote aún despiertos, están ansiosos de conocerte también. Seguro Sasuke ya te ha hablado de ellos pero intenta tenerles paciencia onegai, a los más pequeños especialmente porque están un poco exaltados con toda la situación y no pude conseguir que se durmieran.
Sasuke me miró con esa media sonrisa típica de él, era verdad que hablaba mucho, especialmente cuando estaba nerviosa. Pero me sirvió para no tener que hablar de compromiso, mentalmente se lo agradecí.
Sin darme cuenta ya habíamos llegado a la casa. Bueno, en realidad era literalmente una mansión. Cruzamos el umbral que arriba tenía el símbolo –según me había enseñado Sasuke- de la familia Uchiha, que daba lugar a un gran patio delantero, lleno de flores a sus lados y grandes árboles que limitaban con un camino central hecho de piedra. Era bellísimo. Y muy grande.
Todo el camino desde la entrada hasta la puerta principal de la casa me quedé absorta por la belleza del lugar. ¿Enserio yo viviría aquí?
Llegamos a la puerta y Sasuke la abrió para nosotras.
-Irasshai (いらっしゃい Bienvenido) -Dijo mientras Sakura me tomaba la mano y me hacía pasar, porque por los nervios me había quedado parada allí afuera.
-Irasshai- También dijo ella, mirándome con una sonrisa sincera.
La verdad que esto parecía un sueño, creo que aun no había caído en la situación en la que me encontraba hasta estar allí. Al pasar por la puerta, nos sacamos los zapatos, y entramos en un recibidor hermoso, con fotos familiares en las paredes y una mesa en medio con unas flores tan bellas que nunca en la puta vida había visto. Atravesamos esa habitación, y pasamos a un salón con un hermoso hogar en la pared, tres sillones a su alrededor y mas allá una mesa larga con muchas sillas.
Esto en verdad parecía un sueño, era la casa de las historias que me contaba Yuuto de pequeña, era lujosa pero no ostentosa, con olor a comida casera en el aire, cálida y acogedora. La verdad que nunca me habría imaginado vivir nunca en un lugar así.
Escuchamos entonces unos pasos dirigiéndose hacia aquí con prisa, y pronto por otro umbral aparecieron los hijos de Sasuke. Este era el momento en que conocería a mis ¿hermanos?
No estés nerviosa –me decía a mi misma- son solo unos niñatos, puedes tratar con ellos.
Una vez que llegaron todos, Sasuke comenzó con las presentaciones.
-Amaterasu quiero presentarte a mis hijos -Dijo con la voz un poco turbia, seguramente estaba tan nervioso como yo- Él es Kenta, el mayor.
El solo inclinó la cabeza un poco, pero no dijo una palabra. Supongo que con él iba a tenerla brava. Yo imité su gesto y Sasuke prosiguió.
-Daisuke y Daiki, los gemelos. –El primero imitó a su hermano mayor, a lo que correspondí de igual manera. El segundo se acercó unos pasos a mí y me ofreció su mano gentilmente.
-Hajimemashite Amaterasu-san. Bienvenida -Expresó mientras estrechaba mi mano y me sonreía. Sin dudas él había salido a su madre.
-Domo arigatō (どうもありがとう Muchas gracias) -Respondí.
-Ellos son Souta y Taichi, los mellizos -Automáticamente ambos hicieron una exagerada reverencia y gritaron al mismo tiempo.
-¡Okaerinasai onee-chan!- Y me miraron con dos sonrisas de oreja a oreja.
Yo no era muy buena con los niños pequeños, pero lo iba a intentar. Eso de onee-chan me había sorprendido y me hizo sonrojar, la verdad que me puso un poco incomoda. También hice una pequeña reverencia.
-Hajimemashite- Dije un poco tímida. No quise decir más.
-Y por último…-Dijo Sasuke dejando al más pequeño en el piso (no sabía cuando había subido a sus brazos)-…él es Rokuro.
El pequeño no parecía tener muy buena predisposición a saludar a la nueva extraña, así que miraba hacia el piso, sonrojado y tímido.
-Rokuro-kun, sé gentil hijo onegai –Dijo su madre, dándole un empujoncito para que se acerque a mí.
-Hola… -Me dijo susurrando tímidamente, casi no lo escucho.
Yo me agaché para estar a su altura, e intenté buscar su mirada.
-Konnichiwa… me gusta su cabello –Cuando dije eso me miró sorprendido con un pequeño sonrojo en sus mejillas, luego me sonrió abiertamente.
-A mi tus ojos –Dijo señalándome.
-Arigatō Rokuro-kun –Se sonrojó aún más y corrió hasta esconderse detrás de su mamá.
-Sumimasen Amaterasu-chan, es un poco tímido al principio –Dijo Sakura riendo apenada.
Miré a Sasuke y sonreía. Supongo que lo había hecho bien por ser la primera impresión. Tal vez esto no sería tan difícil.
-Domo arigatō a todos por dejarme vivir en su casa –Dije haciendo una reverencia nuevamente con la cabeza- Yoroshiku onegaishimasu.
-Muy bien, ahora todos a dormir. Mañana podremos hablar más tranquilos, ya es tarde –Habló la pelirrosa.
El primero que se retiró fue Kenta, notablemente molesto por la situación. Luego Daiki y Daisuke al grito de ¡buenas noches!, dedicándome el primero un saludo amigable con su mano.
-Onee-chan vamos te voy a mostrar tu habitación- Dijo Souta tomándome de la mano y tirando de ella para que lo siga- Ikimashou.
Lo miré a Sasuke y el asintió con la cabeza para que lo siga.
Él y su mellizo me llevaron a través del salón, me mostraron la cocina y salimos hacia un patio interno. Caminamos unos pasos y llegamos a las habitaciones. Me fueron nombrando quien dormía en donde, deteniéndose y mostrándome sus habitaciones especialmente, hasta llegar al final del pasillo, donde doblamos y encontramos una única puerta.
-Y esta es tu habitación.- Me abrieron la puerta y me dejaron entrar a verla.
¿Enserio yo dormiría aquí? Era una habitación extensa, con una cama doble al medio, con dos pequeñas mesitas de luz a sus lados. Del lado derecho había un umbral pequeño que daba a una pequeña habitación con muchas perchas de ropa y cajones. No tenía tanta ropa para llenar todo esto, en realidad solo tenía lo puesto. Del lado izquierdo había una ventana hermosa y amplia que daba al patio interno, desde allí podía ver las flores del jardín, un árbol, una pequeña cascada artificial, y el cielo.
Por Dios. No podía creer que yo en serio viviría allí.
-¿Qué te parece? -Dijo Sasuke entrando junto a los dos pequeños y a Sakura con Rokuro en sus brazos ya soñoliento.
-…- Yo no tenía palabras, no podía contestarle- ¿Todo esto es para mí?
-Claro, es tu habitación.
-Está vacía todavía, mañana o cuando tú quieras podemos ir a comprar más muebles o pintar de otro color o lo que tú quieras, puedes poner lo que tú quieras, solo dímelo y lo conseguiremos –Dijo Sakura preocupada que no me guste- En la puerta del fondo hay un baño, no es muy grande pero pensamos que tal vez te gustaría tener tu propio baño, ya sabes, vivir con tantos varones tal vez te ponía un poco incomoda.
Seguí mirando la habitación, acercándome a la ventana y tocando el vidrio. No tenía barrotes, la luz de esa noche se colaba limpiamente a través de ella.
-…esto es… demasiado…- No encontraba las palabras para describirlo, es mucho más de lo que en mi vida había imaginado tener.
-¿No te gusta?- Pregunto cauteloso Sasuke.
-Me encanta… pero es tan grande, no tengo tantas cosas -Los miré preocupada, no quería que se sientan mal.
-No te preocupes Amaterasu-chan, compraremos más cosas, como te digo, lo que tú quieras -Respondió Sakura amablemente.
-Si onee-chan, ¡nosotros te ayudaremos a decorar tu nueva habitación! -Dijo Souta subiéndose a la cama y saltando en ella. Era muy gracioso.
-¡Souta! Bájate de ahí, no es tu cama. Y váyanse los dos a dormir ahora, tienen dos minutos para estar en sus camas ¿entendido? -Les ordenó Sakura, a lo que los pequeños me dedicaron un ¡buenas noches onee-chan!, y salieron corriendo.
-Dejémosla dormir Sakura.-Le dijo Sasuke a su esposa.
-Claro… en el armario del cambiador tienes más abrigo por si tienes frío en la noche y algo de ropa, y cualquier cosa que necesites no dudes en buscarnos arriba en nuestra habitación ¿sí?- Dijo ella acercándose a mí y, con su mano libre, me tomó una mano- Me gustaría que si necesitas algo me hagas sabes onegai, quiero ayudarte en todo lo que pueda Amaterasu-chan, puedes confiar en mí.
Sabía que era sincera pero esa palabra 'confiar' dentro de mi tenía una connotación muy negativa.
- Domo arigatō Sakura-san, por todo.
Me sonrió y me dijo buenas noches, para desaparecer por la puerta.
-¿Vas a estar bien aquí?- Me preguntó Sasuke preocupado.
-Hai…-Dije mirando nuevamente por la ventana.-… es lo solo que, es un poco abrumador ¿sabes? Nunca he tenido nada parecido, ni imaginaba que tendría algo parecido nunca.
Se acercó a mí, y miro por la ventana también.
-Sabes que puedes hablar conmigo de cualquier cosa ¿no? -Yo asentí, confiaba en el pero aun no estaba lista para contarle muchas cosas- Bien, quería asegurarme.
Se acercó y depositó un casto beso en mi frente. Yo me sonrojé literalmente como un tomate.
-Buenas noches -Dijo y se retiró, cerrando la puerta tras de sí.
…
Nunca nadie había hecho eso.
¿En verdad esto me estaba sucediendo a mí?
¿Cuánto tardarás en arruinarlo todo Amaterasu?
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