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Reconciliación
La primera claridad del día pegaba en mis ojos. Qué molesto, Sasuke había olvidado cerrar las cortinas de nuevo. Me di vuelta en la cama bajo las sábanas, dándole la espalda a la molesta ventana y abrí mis ojos.
Por un segundo me sorprendí al no ver a Sasuke a mi lado durmiendo, pero luego lo recordé. Cierto, ya era la segunda noche que no dormía aquí conmigo.
Suspiré y me levanté para comenzar mi día. Ya estaba cansada de hacerme problema de estas peleas con Sasuke, y si el continuaba sus días como si nada hubiera pasado, pues yo también.
Ayer luego de cruzarnos ese par de minutos por la mañana, no me había dicho ni una palabra y luego no apareció hasta el atardecer. Podría haberme dicho "vuelvo por la tarde" o "no almuerzo con ustedes" o algo así, pero su estilo era el silencio. Siempre el silencio, siempre escapando de sus problemas. Ni siquiera se dignó a dormir en nuestra cama, ¿ahora el enfadado era él? Pues no lo creo, no voy a seguirle su jueguito de la ley del hielo.
Me di un baño rápido, sequé y cepillé mi cabello, y recogí unos mechones. Decidí ponerme un bello vestido blanco que no utilizaba hace mucho, era fresco y práctico. El hecho de que sea un poco mas corto de lo habitual no tenía nada que ver con enfadar a mi celoso esposo.
Bajé las escaleras lista para comenzar a preparar el desayuno. Entré en la cocina y lo que vi me detuvo en seco.
Miré hacia todos lados pero no había nadie allí. Solo estaba yo y ese gran ramo de flores arriba de la mesa/desayunador. El corazón me comenzó a palpitar rápidamente y prácticamente me tiré arriba de las flores para verlas más de cerca.
Era un hermoso ramo de lirios blancos, envueltos en un delicado papel verde.
¿Acaso Sasuke se golpeó la cabeza? No me dirige la palabra pero me deja un ramo de flores. ¿Quién lo entiende? Agh, es un hombre tan frustrante.
Entre el papel descubrí que había una pequeña tarjeta. La desdoblé y leí.
"Seamos felices".
En el lenguaje de las flores, ellirio de los valles, simboliza el regreso de la felicidad,
"reconciliémonos".
Maldita Ino, seguramente lo ayudó a planear todo esto. Zorra traidora.
Guardé la tarjeta, porque los niños no debían verla claro. Puse el ramo en un florero con agua y me dediqué a preparar el desayuno.
Maldito Sasuke, sabía exactamente como ganarme, él sabía que esos detalles me derretían por dentro. Era tan tierno, ¿cómo estar enfadada con él después de esto? Estos pequeños detalles me hacían amarlo cada vez más, a pesar de ser un malvado insensible no podía estar mucho tiempo enfadada con ese hombre. Y lo extrañaba mucho en nuestra cama, solo pasamos dos días separados y ya sentía que iba a volverme loca.
¡Basta! Sakura, alto. Tienes que ser fuerte, tomaste una decisión y tienes que ser firme. Los chantajes no van a poder quebrarte.
Va a tener que hacer mucho más para ganarme. Va a tener que comportarse como un adulto responsable y arreglar las cosas con sus hijos de una vez por todas o no volvería a hablarle.
Agh, pero era un desgraciado. Ojala lo amara un poco menos para poder mandarlo al demonio.
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Me sobresalté en la cama nuevamente. No debo dormirme. ¿Qué hora es? ¿Ya es de día?
Luego de que Sasuke ayer me encontrara y lo empujara de esa manera gracias a mi pesadilla, decidí que no iba a ser tan descuidada nuevamente. ¿Y si lo lastimaba? ¿Y si no era capaz de despertarme y le hacía daño sin saberlo?
Estuve toda la noche luchando contra el sueño, fumando bastantes cigarrillos para quedarme despierta, y de vez en cuando solo me acostaba para descansar un rato. Cada una hora me levantaba a mi misma para no quedarme dormida profundamente y entrar en la fase de las pesadillas.
Miré por la ventana y el sol ya había salido, bien seguramente ya deben estar levantados todos. Me di un buen baño frío para despejar todo el cansancio acumulado de mi noche de insomnio, y me cambié con algo fresco para comenzar el día.
Nadie debía darse cuenta que no había dormido, menos Sasuke porque comenzaría a preguntar cosas y sería problemático.
Salí de la habitación, y en el pasillo me encontré con Daiki que también se dirigía a la cocina.
Caminamos juntos hasta allí y cuando entramos vimos un bello ramo de flores blancas en el centro del desayunador.
-Wow mamá, creo que alguien esta intentando conquistarte –Dijo Daiki queriendo avergonzar a Sakura.
Me alegré por ellos, seguramente estaban reconciliándose. De verdad quería que todo esto de las peleas pasara de una vez por todas.
Luego de desayunar, todos se fueron a hacer sus cosas y me quedé haciéndole compañía a Daiki que le tocaba lavar los platos hoy.
-¿Qué harás hoy? –Me preguntó de repente mientras acababa de secar la vajilla y guardarla.
Yo solo alcé los hombros, la verdad que nunca tenía planes para hacer nada.
-Bueno, debo ir hasta los campos de entrenamiento de la Aldea a llevar un par de papeles que me ha encargado Tsunade sobre el hospital. ¿Quieres venir conmigo? De paso, conoces el lugar.
-¡Claro! No tengo nada que hacer aquí –Le respondí de inmediato. Ciertamente quería conocer todo lo que tenga que ver con la palabra "entrenamientos".
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Treinta minutos después ya estábamos en camino al lugar.
-Entonces, ¿Dónde estamos yendo exactamente? –Le pregunté curiosa, quería saber todo.
-Vamos hacia el lugar donde generalmente la mayoría de los equipos ninja entrenan. Hay cerca de 200 campos de entrenamiento, de distintos niveles de complejidad por lo cual lo pueden utilizar desde Gennin hasta equipos Anbu. Específicamente vamos al edificio principal donde están los administradores de los campos, y también hay un par de ninjas médicos con los cuales debo resolver unos asuntos. También en el edificio están las duchas, los baños, hay una tienda de armas, un lugar para descansar y reunirse, unas jaulas de simulación, etc, etc. Te gustará, es bastante completo.
Wow, eso me emocionaba mucho. Tenía muchas ganas de conocer ese lugar.
Cuando llegamos, era exactamente como Daiki lo había descripto. Pasamos por al lado de un par de campos donde algunos equipos estaban reunidos entrenando, era realmente genial.
Llegamos al lugar donde estaba el edificio principal, el lugar era como un complejo con distintos edificios. Había uno administrativo, había una sala de emergencias a lo lejos, había otro que vendía armas. Era como el cielo de los ninjas.
Era bastante concurrido, había muchas personas dando vuelta, y mientras más tiempo pasaba allí, más me sentía totalmente observada. Pero no me importaba, estaba demasiado emocionada con estar allí. Yo no podía dejar de ir de aquí para allá, viendo cada detalle de cada lugar, arrastrando a Daiki conmigo que pacientemente me enseñó todo el lugar.
Más de lejos vi un campo apartado que era como una gran jaula, parecía que estaban combatiendo allí dentro porque había varias personas alrededor mirando. Miré a mi acompañante pidiendo permiso, y el asintió llevándonos hacia allí para presenciar la batalla que se llevaba a cabo.
Hacía cuánto no veía una buena pelea, sentía como mi corazón bombeaba firme y la adrenalina corría por mis venas.
Llegamos al lado de la jaula y cuando pude ver mejor a los participantes, me dije a mi misma que esto debía ser una broma.
Bolt Uzumaki estaba allí adentro, enfrentándose a un ninja pelirrojo. Ambos estaban agitados, parecía que ya llevaban tiempo allí.
No pude pasar por alto el hecho de que el rubio no tenía remera y podía distinguir desde esta distancia perfectamente las gotas de transpiración que corrían por sus fuertes pectorales, pasando por sus marcados abdominales hasta perderse en el borde del pantalón.
Agh, creo que me iba a dar un infarto.
Era un simple enfrentamiento de taijustu pero, ¡mierda que peleaban estos tipos! Entre rápidas patadas y fuertes puños siguieron peleando por un par de minutos más. A nuestro alrededor los ninjas presentes, de vez en cuando aplaudían por algún movimiento o gritaban consejos para los participantes.
De repente Bolt al encontrar un punto con la guardia baja del otro ninja, le propinó una rápida patada al pie de su contrincante, provocando que el mismo pierda el equilibrio y caiga al piso de espaldas. Aprovechó para tirarse encima del pelirrojo y hacerle una llave tomando uno de sus brazos y su cuello, haciendo presión detrás de su espalda para obligarlo a rendirse.
El contrincante luchaba por salirse de la llave que el rubio le puso pero fue inútil porque terminó por tocar tres veces su hombro indicando que se rendía. El Uzumaki lo soltó y los demás ninjas que veían la pelea comenzaron a aplaudirlo.
Bolt le tendió una mano para ayudarlo a levantar al pelirrojo y salieron de la jaula riendo juntos. Parecían buenos compañeros.
-¡Ey Daiki! –Escuchamos a nuestra espalda, nos dimos vuelta y un joven alto de cabello castaño con uniforme se acercaba a nosotros- ¿Que haces aquí? ¿Cómo estas compañero?
-Hola Ryu, solo vengo a dejar unos papeles –Dijo el pelinegro acercándose a el también y estrechando la mano que le ofrecía- ¿Todo bien? ¡No te veo hace miles compañero!
-Lo sé, hace bastante no te aparecías por aquí –El joven me miró por sobre el hombro de Daiki, y soltando su mano se acercó a mi sonriéndome- Y ahora entiendo por qué, con una señorita tan bella acompañándome tampoco vendría a entrenar seguido.
-Ella es mi hermana Ryu –Y dirigiéndose a mi nos presentó- Amaterasu él es un viejo compañero de la academia, Ryu Tanaka.
-Es un placer conocerla bella señorita Uchiha –Dijo el tomándome la mano y depositando un casto beso en el dorso- Así que usted es la joven de la que toda la Aldea habla ¿no?
-Supongo… -Le respondo quitando mi mano de entre las suyas.
-Si me permite decirle la verdad, es mucho mas hermosa de lo que la describen –Dijo observándome de arriba abajo.
-No me digas –Repliqué escéptica, ¿estaba tomándome el pelo?
-Bueno, bueno, ya fue suficiente –Interrumpió (gracias a Dios) nuestra incomoda presentación Daiki- Luego nos vemos Ryu, tenemos cosas que hacer. Adiós.
Mi hermano me arrastró prácticamente de la mano, y quisimos rodear la jaula para llegar por fin al edificio a donde él tenía que dejar sus papeles, pero nos encontramos con un grupo de aproximadamente 15 ninjas que comenzaron a saludarlo y a rodearnos sin dejarnos pasar. No sabía que Daiki tenía tantos compañeros.
Claramente él quería salir de allí pero todos comenzaron a querer saludarme, diciendo cosas todos al mismo tiempo como "oye Daiki preséntanos a tu hermana" o "vengan a tomar algo con nosotros" o "mi nombre es tal, mucho gusto Amaterasu-chan". Daiki intentaba espantarlos diciéndoles que teníamos cosas que hacer pero claramente no se calmaban. Y tal vez era mi imaginación o parecían reproducirse como moscas.
Estaba a punto de salir corriendo, cuando escuchamos algo que dejó a todos en silencio casi sin moverse.
-¿Que mierda hacen? –Se escuchó por detrás de toda la parva de idiotas que nos acorralaba. Todos se dieron vuelta avergonzados y nos dejaron ver a un Kenta con su típica cara de estreñido. Si, lo odio por si no se dieron cuenta.
De un momento a otro comenzaron a llover excusas mientras lo miraban apenados, y se fueron dispersando como ratas al ver un gato a punto de cazarlos.
Daiki tomó aire y exclamó un "gracias nii-chan" agradecido por salvarnos. Él solo atinó a mirarnos con una ceja arqueada y siguió su camino.
Idiota. Quien se cree que es.
-No es tan malo como piensas Amaterasu-chan –Me dijo Daiki notando mi cara de disgusto- Es un poco obstinado, pero no es malo.
-Se comporta como un idiota –Le respondí escéptica mirándolo con cara de aburrida.
-Bueno, pero… -Se acercó a mi oído y me murmuró rápidamente-… cambia esa cara de amargada porque Bolt se esta acercando hacia nosotros.
Me puse derecha automáticamente e intenté disimular. Daiki se rió fuertemente de mi sobresalto y tuve ganas de golpearlo.
-¡Hola! ¿Qué hacen por aquí? –Escuché detrás de mí una voz cantarina y chillona. Yo me di vuelta e intenté disimular las ganas de asesinar a mi hermano- ¿De qué tanto se ríe Daiki eh?
-Nada, nada… -Dijo el Uchiha entre risas restándole importancia al asunto- Buena pelea la de hoy Bolt, ¡una pasada!
-Ah, ¡gracias, de veras! Ya sabes como es Kyoshi, cuesta trabajo tirarlo al suelo –Nos contó poniendo sus manos detrás de su cabeza en un gesto despreocupado- ¿A ti que te pareció Ama-chan?
¿Ama-chan? ¿Quién le dijo que podía decirme así?
-Un, regular –Le contesté secamente mirando hacia otro lado, haciéndome la desinteresada.
Mi hermano comenzó a reírse, mientras Bolt me miraba sorprendido y boquiabierto.
-Pero fue una de mis mejores peleas –Dijo lamentándose.
-Es que Amaterasu es demasiado buena en taijustu Bolt, una pelea como esa no la impresionará. En serio, lo he comprobado yo mismo. –Le explicó Daiki.
-¿De veras? Bueno, tal vez algún día tengas que demostrármelo en el campo de batalla –Dijo desafiante Bolt cruzado de brazos y mirándome.
-Lo lamento, pero no quiero lastimarte –Le respondí divertida desafiándolo también.
-Eso ya lo veremos…
-Oigan, todo muy interesante pero tenemos cosas que hacer ¿verdad nee-san? –Intervino mi hermano, yo asentí con la intención de seguir nuestro camino.
-¡P-pero! ¿Ya se van? Quédense y seguimos charlando un rato –Nos dijo Bolt algo nervioso, a lo que luego se le ocurrió una idea- ¡Ya se! Mejor aún, e-esta noche le prometí a Himawari que iba a llevarla a comer al Ichikaru, ¿quieren venir con nosotros?
Al escuchar el nombre de la hermana del rubio, los ojos de mi hermano brillaron y le respondió al instante.
-¡Claro! ¡Es buena idea! Estaremos ahí a las ocho Bolt –Contestó intentando esconder su emoción, cosa que claramente no funcionó.
-¡Genial! A las ocho entonces, ¡Ja ne! –Nos dijo el rubio sonriente, levantando una mano y alejándose de allí.
Ambos, nos quedamos en silencio por unos segundos mirando como el rubio desaparecía. Luego nos miramos, él me sonrió cómplice y yo miré hacia otro lado comenzando a caminar, intentando esconder mi media sonrisa.
Esto iba a ser interesante.
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Respira hondo.
Inspira profundo. Ahora exhala.
No podía estar nervioso de ver a mi propia mujer. Yo Sasuke Uchiha, tenía un poco de incomodidad por no saber como Sakura reaccionó a las flores.
Si algo había aprendido con el pasar de los años es que esa mujer podría ser un poco impredecible, y tal vez por eso estaba en la puerta principal de la mansión tomando fuerza para entrar.
Mi pequeño detalle hacia ella podría haber sido un éxito total, o un fracaso horrible. Pero no podía esperar más, necesitaba verla. Entré a la mansión, me saqué los zapatos y pude sentir el riquísimo aroma a comida casera de Sakura de todos los mediodías.
Saludé a Rokuro y Daisuke que jugaban en el suelo del living, y me dirigí a la cocina donde sabría que estaba. Cuando entré, la vi sentada en la mesa leyendo unos papeles, y frente a ella el ramo que le había dejado esta mañana en un florero.
Bien, por lo menos no lo había tirado a la basura. Era un comienzo.
No me miró, solo siguió revisando sus papeles. Yo me quedé en la puerta estático sin saber qué hacer. Vamos Sakura dame una señal de si estas terriblemente feliz o terriblemente enojada.
-Hola –Dije en un tono de voz grave así me prestaba atención.
-Hola –Me respondió suavemente desinteresada. Ella no despegó sus ojos de esos malditos papeles. Seguramente eran del hospital.
-¿C-como estas?
¿Esa fue mi voz flaqueando?
-Bien.
Maldición, iba a volverme loco si seguía ignorándome. Estaba a punto de perder la paciencia.
-¿Te gustaron las flores?
-Un...
…
No lo soporté más, un impulso me llevó a acercarme a ella cual depredador hacia su presa. Ella me miró sorprendida por mi cambio repentino.
Yo la tomé del brazo e hice que se ponga de pie, para luego tomarla de las caderas y aprisionarla contra la pared más cercana. Ella quiso alejarme pero rápidamente tomé sus manos y las atrapé contra la pared.
-¿Qué mierda hac…–Pero no la dejé continuar porque apreté mis labios contra los de ella haciéndola callar. Hacía dos días que no la probaba y ya había perdido la razón.
Ella se resistía a mi beso y no me permitía entrar en su boca, pero yo no iba a rendirme fácilmente. Llevé mi boca a su cuello y mis manos comenzaron a recorrer su cuerpo mientras apretaba mi erección contra ella.
-Sasuke déjame –Dijo débilmente, intentando apartarme nuevamente. Ya casi la tenía, estaba seguro porque si en verdad hubiera querido podría haberme empujado y alejado fácilmente con su fuerza.
Ah, mierda. No me había dado cuenta que tenía ese maldito vestido puesto, mis manos se colaron por debajo para apretar fuertemente su trasero y elevarla unos centímetros en el aire mientras subía mi boca hasta su oído.
-¿Por qué mierda te pusiste este vestido? Te dije que lo usarías solamente para mí.
-Basta Sasuke, te he dicho que me suelt…
Pero no habló más porque sentimos como se abría la puerta principal, dejando pasar un chakra bastante conocido. Yo la solté automáticamente, y ella fue apresurada hasta la puerta de la cocina que daba al living.
Yo la seguí y me posicioné tras de ella, y así ambos vimos entrar a un despreocupado Kenta luego de sacarse las sandalias ninja.
Sakura no lo podía creer, estaba boquiabierta. Realmente no se esperaba ver a su hijo aquí.
Kenta solo nos dedicó un gesto de saludo con la mano, mientras tomaba a Rokuro que corrió hacia el gritando su nombre, y se sentaba al lado de su hermano en el sofá del living para hacerles compañía.
Sakura me miró con el ceño fruncido por unos segundos para luego volver a mirar a su hijo mayor, cerciorándose que en verdad estaba allí con nosotros, en nuestra casa, sin pelear conmigo, como si nada hubiera pasado.
Entonces Kenta sacó algo de su bolsillo, me miró un segundo y me aventó el juego de llaves. Yo lo atrapé facilmente en el aire, mirándolo con media sonrisa en mi rostro, y el me la devolvió.
-Te la pediré cuando la necesite –Me dijo fuerte y claro, volviendo luego su atención a su hermano pequeño que quería que juegue con él.
Cuando ya ninguno de nuestros tres hijos nos estaba prestando atención, Sakura me empujó hacia la cocina cerrando la puerta tras de sí.
No tuve tiempo para reaccionar que, un segundo después era ella la que me apretaba contra la pared con la respiración entrecortada, refregando su cuerpo contra el mío bruscamente y besándome salvajemente mientras me tomaba del cabello.
Apreté su bello trasero nuevamente y lo estrujé entre mis manos.
-Este vestido nunca más saldrá de nuestra habitación ¿entendiste? –Murmuré nuevamente en su oído.
-Amé las flores, gracias –Me respondió entre suspiros con una bella sonrisa, apretándose contra mi erección y volviéndome a besar.
Ella había entendido al instante la situación, que yo había hablado con Kenta y solucionado nuestros problemas. Y me había dado al instante su opinión como madre al respecto.
Dios, amaba cuando se ponía así. Quería hacerla mía allí nomas arriba de la mesa de la cocina.
Y así supe que las cosas, desde ahora solo podrían mejorar.
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