El día comenzaba de nuevo y para desgracia la mañana me había tomado ventaja. Mi placido cuerpo se mantenía recostado sobre la cama, sumido en un profundo y exquisito sueño, pero el día se negaba a dejarme descansar un minuto más. Lo último que pude escuchar fue la alarma despertadora emitiendo su agudo sonido antes de ver el reloj; la hora de clases comenzaba en diez minutos y yo seguía recostado.

Como rayo comencé a tomar mi uniforme académico, preparándome a la mayor velocidad posible, mientras colocaba mis pantalones no dejaba de dar constantes y frustradas miradas al reloj, percatándome de que el tiempo se agotaba. Baje lo más rápido que pude por las escaleras, con la ropa a medio poder, la camisa desabotonada y las púas alborotadas. Estando en la sala cogí la mochila, arrojando con prisa los cuadernos de Matemáticas, Español, entre otros, dentro de ella y sin más, tome un poco de jugo de naranja, que mi madre había dejado para mí y salí corriendo con premura por la calle.

El colegio se encontraba a unas cuantas cuadras más y mi velocidad seguramente me ayudaría con ello. Faltando poco para entrar al colegio coloque mi saco, obstruyendo mi vista por tal motivo y al no poder percatarme de lo que tenía enfrente, impacte contra una persona cayendo ambos al piso, lo siguiente a esto no fue muy cortés pero llegaba tarde y no tenía tiempo de nada: me levante gritando que me disculpara y salí corriendo, ni siquiera pude notar quien era.

Al entrar de nuevo al colegio para tomar mis clases me encontré con el aula correspondiente, para mi suerte el profesor aun no hacia presencia sobre esta, por lo cual entre a colocarme sobre mi lugar. Mi respiración se encontraba agitada por correr a tal velocidad, el miedo y nerviosismo que tenía al pensar que llegaría tarde no ayudaban en nada, al contrario, hacían me que acelerara más; notando esto, el erizo a mi lado pregunto.

-¿Por qué has llegado tarde Sonic? –cuestiono sonriéndome el erizo plateado-

-larga historia…muy larga –respondí sonriéndole nerviosamente-

-¿te quedaste dormido? –Pregunto de nuevo con una larga sonrisa-

-si –asentí apenado mientras mi rostro se ruborizaba lentamente-

-todos lo hacemos alguna vez, solo, no te pases –realizo una amplia sonrisa, viéndome-

-descuida – asentí sonriendo-

Antes que el profesor llegara decidí revisar mis notas, por si acaso alguna se había olvidado. Efectivamente, apenas abrí la mochila note la ausencia de mi cuaderno de matemáticas, en donde llevaba la tarea de hoy, si la profesora de matemáticas se enteraba de que no entregaría la terea seguro me iría mal; frustrado y con una enorme preocupación, me gire hacia el frente, notando que ya llegaba la profesora.

-buenos días alumnos, espero vengáis con ganas de trabajar –menciono sonriente-

Después de que realizara presencia sobre el aula comenzó a pedir los cuadernillos que algunos llegaban a entregar por montón, quitándole la vista de la entrada a la profesora. Percibí que el erizo negro llegaba tarde de nuevo, junto a todos sus amigos; cada uno tomo asiento en el lugar correspondiente, a excepción de él, que se detuvo frente a mi pupitre.

Coloco un cuadernillo azul celeste sobre mi pupitre mientras me veía con su típica mirada de seriedad. Acerco un poco el cuaderno, arrastrándolo sobre la mesa, diciéndome.

-¿perdiste algo? –pregunto viéndome-

-¡mi cuaderno! –Afirme acercando mi mano a la libreta-

-antes de que cojas tu cuaderno. No está bien derribar por segunda vez a una persona y no pedir disculpas o ayudar a que se incorpore –aseguro viéndome con seriedad-

-de verdad lo lamento, de nuevo no era mi intención, que llegaba tarde y –sin permitirme continuar fui interrumpido por su gruesa voz-

-más tarde me lo explicas, si yo fuera tú le entregaba la tarea a la profesora –sugirió percibiendo que la profesora estaba a punto de terminar de recibir los trabajos-

-gracias amigo. Perdona de verdad –pedí de nuevo para después retirarme-

Me aleje lentamente del erizo, con mi cuaderno en manos y entregué la tarea a la profesora. Gire mi mirada hacia el erizo, percatándome que una vez más, el me veía.

Poco faltaba para salir al descanso entre clases, todos deseábamos que el tiempo pasara volando y llegara tan anhelado receso; mis amigos se percataron de que la campana sonaba y no tardaron ni un momento en salir, por mi parte y desgraciadamente, me quede pensando, olvidando por completo que ya debíamos salir de clases, hasta que de un modo brusco, mi amigo Knuckles me tomo del brazo, llevando al exterior del aula.

Note como la mirada del erizo azabache nos seguía con firmeza, de nuevo. Estando fuera de allí me senté junto a todos mis amigos, al igual que Knuckles, quien se posó al lado mío.

-¿Te has perdido tío? –Pregunto con burla el zorrito-

-no es eso, me quede pensando –sonreí apenado ante el comentario-

-¿has probado el helado de aquí Sonic? –cuestiono la erizo rosada viéndome-

-no, la verdad es que no –respondí-

-deberías hacerlo, es más, todos deberíamos ir por uno, son deliciosos ¿no es así Silver? –Mencionó de nuevo Amy, sonriendo-

-tiene razón Sonic, además, con el calor que pronto ara estarán mejor –me sonrió el plateado, viéndome –como verás el clima aquí es todo un caos, durante las tardes hace calor y en las mañanas demasiado frio además de que en ocasiones llueve por las noches –coloco sus brazos tras su nuca, sonriendo mientras me hablaba-

-Espero adaptarme pronto -afirme sonriéndole-

Corrimos todos en grupo hacia la cafetería, en donde decían que se encontraban una exquisita variedad de helados. De camino divise al erizo azabache, de nuevo que observaba a su amigo con una sonrisa perversa, estaba claro que planeaban hacer algo ya que ninguno dejaba de reír y mantenerse haciendo una que otra broma sobre "la reacción de Vainilla" ¿Qué quería decir eso? Vainilla es nuestra profesora de matemáticas, me sonaba extraño que ellos pensaran hacer algo con respecto a la señorita, trate de ignorar aquello y me retire hacia la heladería.

Me senté sobre una de las mesas de la cafetería, esperando a que todos terminaran de ordenar sus conos de helado, junto a mí se encontraba Knuckles, saboreando un helado de fresa, sentado tranquilamente sobre una de las sillas del lugar.

-Knuckles –llame sonriéndole mientras saboreaba mi cono de chocolate –teníais razón, es el mejor helado que he probado –sonreí de nuevo-

-así es Sonic, es bastante delicioso y muy refrescante –levanto un poco la mirada solo para verme con una suave sonrisa-

Sin poder evitarlo desvié la mirada, sentía que los demás llegarían y deseaba salir con ellos de nuevo, solo para distraerme de toda la frustración de la tarea que tenía que realizar hoy. Había llegado cuando las clases ya tenían por lo menos medio mes de inicio y tenía que ponerme al tanto de cada trabajo, tarea he investigación, me esperaba una larga tarde.

-Sonic te has ensuciado la mejilla –carcajeaba divertidamente mi amigo de dos colas-

-¿Qué? –lleve mi mano hacia mi mejilla derecha en donde sentí una cálida sensación de humedad y dulzura, probablemente era helado –ha, ya entendí –sonreí apenado mientras quitaba aquello con el puño de mi camisa-

Caminamos recorriendo el jardín del colegio, yo aún continuaba fascinado con la hermosa vista y el intrigante aroma a barro que se podía apreciar en algunos lugares. Un par de largos he interminables minutos habían trascurrido desde que el receso había comenzado, por tanto, el inicio de las clases había llegado de nuevo; las risas y comentarios habían evitado que yo llegara a saborear hasta el final mi cono de chocolate así que lo terminaría en clases.

Nos encontrábamos en los pasillos del colegio, pasando entre las personas. Algo había capturado mi atención, de nuevo se encontraban Shadow y sus amigos, para mi sorpresa se dirigían al aula de clases, aun me encontraba con el cono en mis manos. Shadow pasaba frente a mí y sus amigos a mis lados, él no me prestaba atención por lo que yo aparte mi vista sin darle importancia, dispuesto a continuar avanzando; algo había causado revuelo en los pasillos, Scourge había tropezado con migo, o mejor dicho, había empujado mi cuerpo de un modo muy divertido para el pero que después traería consecuencias para mí.

Ante el choque yo había impactado contra el pecho de alguien, por fortuna ese alguien se mantenía de pie, gracias al cielo no había caído al piso; mis manos se encontraban sobre su pecho, repletas del líquido oscuro que antes había pertenecido a mi helado, al igual que la antes blanca camisa del individuo frente a mí, del mismo modo, mi uniforme se mantenía sucio.

-perdona –pedí retirando mis manos repletas de dulce. Levante un poco mi mirada topándome con una fastidiada mirada rojiza –lo lamento –con algo de temor me aleje un poco del dueño de esos rubíes-

Parecía que el tiempo se había detenido al momento de caer mi helado sobre nuestras prendas, todos los sonidos del exterior se habían esfumado de repente y con ellos la presencia de las personas, el tiempo parecía trascurrir de un modo lento y sofocante. Lo último que vi fue a él oscuro erizo de ojos rubíes alejarse por completo de mí, dispuesto a ir al baño de caballeros.

Todos se habían esfumado, mis amigos habían viajado al aula de clases mientras que yo me encontraba en mi transe, incluso los de Shadow, no había nadie en los pasillos, solo yo, la única persona que se encontraba allí era yo, manteniéndome con la mirada perdida, sin reaccionar.

Instantes más tarde desperté de mi shock, posando mi mirada sobre la dirección que había tomado Shadow, decidido a pedir disculpas me puse en marcha, además, yo también necesitaba deshacerme de la sustancia pegajosa que se mantenía sobre mis manos y camisa.

Abrí la puerta con calma, encontrándome con Shadow frente a uno de los lavabos, con la mano sobre su pecho, maldiciendo entre dientes su suerte y frotando con fuerza la mancha sobre su playera; entré lentamente, posicionándome a uno de sus lados con sigilo.

-¿te sucede algo? –pregunte sumisamente ante lo que había causado-

-¿tú que crees? Me has tirado el día de ayer y hoy me echas helado encima –afirmo frotando la mancha –solo deja de molestarme ¿vale? Ya te he perdonado varias, erizo –molesto, continúo con su acción-

-de verdad perdona Shadow y gracias por traer mi cuaderno el día de hoy. No termine de explicarte, verás, llegaba tarde y –una vez más, su imponente voz me interrumpió-

-déjalo –sugirió continuando con su trabajo –olvídalo ya. Por cierto Sonic he estado pensando que si te mantienes a distancia mía no tendría por qué pasar nada de esto –señalo con fastidio la mancha sobre su camisa mientras me veía-

-lo lamento Shadow, solamente son coincidencias –sonreí tratando de justificar los hechos –además, me han empujado, no fue culpa mía

-¿Quién te empujo? ¿Yo? Cuando yo te vi no había nadie –aseguro más que molesto de mis palabras-

-no…fue tu amigo…el verde S-Scourge o eso creo –le vi de modo fijo de nuevo, me intrigaba su mirada al estar molesto-

-¿Scourge? –No dijo más por un par de segundos, mismos durante los cuales se dedicó a bajar la mirada pensativo –Scourge –murmuró para después soltar una carcajada que dejaría perplejo a cualquiera-

Se mantenía riendo de un modo peculiar, no me disgustaba pero era muy inesperado ya que hace unos momentos se había mantenido molesto con migo y que simplemente sonriera de un modo frenético me resultaba desconcertante. Poco a poco su sonrisa fue bajando hasta que de nuevo me veía.

-no ha sido culpa tuya erizo. Scourge. El sí que es bueno con esto –afirmo poniendo su mirada sería una vez más-

-¿ocurre algo? –pregunte desconcertado, me resultaba difícil entender lo que decía-

-no es nada que tu entiendas, aun eres un niño y esto no lo entenderías –afirmo frotando de nuevo su camisa-

-yo puedo entender, no soy un niño además tenemos la misma edad –afirme viéndole con seriedad-

-¿Qué persona como helado de chocolate y ensucia su mejilla además de los niños? –pregunto socarronamente mientras giraba su cabeza hacia mí-

Me había visto entonces, me resultaba extraño que él se hubiera percatado de algo como eso ¿Qué hacia allí? Era la pregunta que merodeaba mi mente. Vi de nuevo a Shadow, que seguía sin conseguir resultados con su camisa, de un modo amable me acerque para ofrecer mi ayuda, retirando de mi mente aquella incógnita.

-¿quieres que te ayude? –Pregunté amablemente –soy bueno con eso, además te lo debo

No recibí respuesta, en su lugar Shadow observo ambos lados en busca de algún espectador, chasqueo la lengua con monotonía y se acercó un poco a mí, era claro que se encontraba frustrado para permitirme tocar su camisa, de otro modo jamás lo habría permitido.

-pero hazlo rápido –ordeno permitiéndome acercar mis manos a su pecho-

-descuida, nadie te vera –mencione burlonamente-

Mi forma de ser era así, alegre, pero estando cerca de él no podía explicarme la razón por la cual me sentía sumiso, era extraño, quizá solo era porque cada vez que me topaba con él era porque yo había cometido alguna imprudencia: derribarle era una de ellas, ensuciarle con helado y tomar su lugar en clase.

Me percate de como su mirada se posaba sobre mi rostro al verme bromear de ese modo, no era su mirada seria, me veía atento, como si esperara algo más de mí; su mirada se mantenía fija sobre mi hasta que regreso de nuevo a su actitud seria mientras yo bajaba la mirada. Levante un poco la vista de mi objetivo, que era su camisa, y le vi de nuevo con esa mirada de monotonía y fastidio, veía en dirección a la entrada.

-Me preguntaba si podrías desabotonar un poco tu camisa, así podre lavarla sin mojar tu pecho, solo un par de bonotes basta –pedí viéndole-

-como digas-

Desabotono un par de broches de su camisa, giro de nuevo la cabeza hacia la puerta mientras me permitía seguir intentando limpiar aquello. Aprovechando la vista me enfrasque en aclarar una duda que tenía; la vez que Shadow quito el saco de su uniforme me percaté de que el color se desvanecía justo sobre su pecho y ahora que me permitía verle más de cerca me había cerciorado de que mi hipótesis era verdadera: sobre su pecho se colocaba un blanco montón de pelusa que a juzgar por su aspecto era muy suave, aprovechando mi labor rosé un poco la pelusa solo por curiosidad de su textura. Como lo había imaginado, nada más suave, mi dedo índice había rosado con el vello de su pecho, permitiéndome experimentar su suavidad.

-¿ya has terminado? –pregunto fastidiado de esperar-

Para suerte su voz me había sacado de un pequeño y nada duradero trance, aleje mis manos de su camisa para después verle de nuevo a él.

-así es, ya he terminado –pose mis manos sobre mi camisa-

No dijo más, se dedicó a abotonar de nuevo su ropa. Mientras tanto yo me dedicaba a quitar el helado de mis manos y prendas de vestir. El me observaba, aunque yo no le viera podía percibir su helada mirada sobre mí, al levantar la vista me encontré de nuevo con la mirada rojiza más alucinante que hubiera visto y que seguro vería en mi vida entera.

-bueno erizo, si me disculpas debo irme –con su mirada fija sobre mí, le contemple para después sentir como retiraba de un modo brusco sus rojas piedras-

-te veo en clases entonces –afirme colocando mis manos sobre mi camisa-

-como sea –murmuro dándose media vuelta sobre si-

Le vi retirarse de nuevo, dejándome a solas en el baño del colegio; continuaba vigorosamente con mi trabajo, frotando con más ímpetu mi camisa, esperando que así se quitara por lo menos un poco de la sustancia azucarada, apenas había terminado con mi labor, que no había eliminado por completo el color, me dirigí de nuevo al aula de clases.

Apenas entre, me encontré con el profesor de lengua que se hallaba preguntando por mi paradero mientras que Amy y el resto de mis amigos explicaba mis circunstancias al profesor. Sentado junto a mi pupitre, como siempre, se encontraba el erizo de betas rojizas, al entrar en el aula y colocarme en mi lugar, se giró lentamente para verme de reojo y después volver a su posición.

Sus acciones no hacían sino confundirme, era de un modo bastante extraño para mí, se veía muy serio e incluso amenazante pero al estar unos momentos a solas con él, me di cuenta que no siempre es así, quizá solo sea diferente con sus amigos. Me desconcertaba su modo se ser, eras bastante peculiar, como si ni el mismo se entendiera, así actuaba en ocasiones.

Me coloque sobre mi lugar, gire mi cabeza hacia él, notándole distraído, como siempre, se mantenía realizándole uno que otra seña a Scourge para después fingir que durante toda la clase se había conservado prestando atención.

Mentiría si dijera que no me llegaban mementos de curiosidad en los cuales quería preguntarle y que el resolviera todas mis dudas pero no lograba hacerlo, él siempre se mantenía cerio para con migo, alejado, austero; aunque al verle con Mephiles, Scourge, Espio y Mighty, se le podía apreciar de un modo un tanto distinto, era totalmente distinto, incluso podía vérsele sonreír en ocasiones ,no una sonrisa repleta de felicidad pero si una ligera.

La mirada de todos se mantenía sobre la pizarra, nadie decía nada, no porque no hubiera que decir, morían de aburrimiento ante la clase, tal era el tedio que simplemente preferían recostar sus cabezas sobre sus escritorios y guardar silencio, hubo incluso quien se quedó dormido, por ello me refiero a Knuckles; su roja cabeza se recostaba sobre el pupitre, ocultando su rostro en la misma mientras un sonido salía de sus labios, parecido a un ronquido. El rojizo se encontraba sentado junto a Silver, por tanto, cerca de mí, así que podía ver todo lo que le ocurría mientras dormitaba.

Sin desearlo deje escapar una leve risilla al escuchar a Knuckles murmurar algo parecido a "Mami" aunque el profesor se mantuviera explicando, Silver y yo, quienes habíamos escuchado todo, no logramos evitar echar una risilla burlona al viento; por desgracia esta llego a los oídos del educador frente a nosotros. Él se encontraba muy molesto ya que minutos antes las conversaciones no cesaban y las burlas y comentarios groseros con respecto a su clase tampoco.

Molesto, se acercó a nosotros, golpeteo un poco su libro sobre el pupitre de mi amigo, me vio ligeramente molesto y continúo diciendo con voz gruesa y malhumorada.

-si tanto deseáis reír podéis hacerlo pero no dentro de mi clase. Joven Sonic, estoy enterado que es nuevo, me imagino que la mayoría de las notas que hemos dado no las tiene y como veo a su amigo muy cercano a usted, estoy seguro que le alegrara pasarle los trabajos, tareas y notas. –Camino lentamente hacia mí –así que después de clases espero verle escribiendo todos y cada uno de los trabajos de aula, tareas, hasta la más mínima nota y la revisare mañana ¿está claro? –pregunto acercándose un poco más a mí-

Asentí levemente, no me gustaba que me sancionaran solo por reírme un poco, y ahora me había ganado un castigo y lo peor de todo era que me quedaría después de clases a escribir todo aquello que me faltaba. Yo no fui el único perjudicado, para nada, continuo con Silver, al cual podía notársele nervioso.

-en cuanto a usted joven, me extraña esa conducta de su parte. Para mañana quiero escrito un ensayo de la historia del lenguaje que hemos estado viendo, como fue evolucionando, en cuanto ha variado, palabras que se han inmiscuido en él, en fin, que sea muy completo –para cuando termino de recitar sus palabras el rostro de mi amigo se veía palidecido-

-a computadora supongo –menciono levantando la mirada para verle-

-eso no, lo quiero escrito con su puño y letra, nada de escrito a computadora, si llega a traerlo así no le recibiré, oh lo olvidaba, lo quiero firmados por vuestros padres, el trabajo de ambos –giro sobre si, dio media vuelta y se dirigió de nuevo frente a la pizarra-

Por fin, después de un par más de horas de estudios, habían terminado las clases, por desgracia yo no podría partir ese día ya que me encontraba castigado y debía permanecer en el colegio una hora más, según me comunicó después el profesor. Dispuesto a cumplir con lo que se me había ordenado me dirigí hacia la biblioteca escolar, seguramente allí tendría más concentración para poder terminar con las mil y un notas de lengua que debía entregar al profesor al día siguiente.

Con mi mochila sobre la espalda, camine hasta ella, parado frente a las grandes puertas decidí entrar, apenas abrí una de ellas me recibió un aire silencioso que inclusive llegaba a ser tétrico, sin nadie dentro se veía muy desolada y un tanto tenebrosa. Me olvide por unos momentos de mis preocupaciones, coloque mis libros sobre una de las mesas que se encontraba en el área de investigación, entre algunos estantes, y comencé a escribir algunas notas que mi compañero Tails me había prestado para copiar de allí lo que necesitara; al cabo de unos segundos algo me saco de la fija concentración que mantenía, un murmullo, una risilla y algo que de pronto caía al piso, al parecer un libro.

Con mi atención entregada al sonido, me acerque lentamente, apenas y llegue a donde provenía el sonido se dibujó en mi rostro una expresión de alivio, no era el único allí así que no debería partir solo hacia casa o por lo menos no durante el recorrido del bus. Al otro extremo de la biblioteca se encontraba el erizo azabache, al parecer también cumplía un castigo y en lugar de realizarlo se mantenía con la mirada fija sobre su móvil, de ahí la risilla que había soltado, el sonido no provenía si no de un libro que el moreno había dejado caer al subir ambos pies sobre la mesa.

-¿tú también aquí? –pregunte sorprendido-

-¿he? –Desubicado se giró a verme, bajando de inmediato los pies de la mesa –ha eres tu –regresando a su despreocupación, remontó los pies sobre el escritorio-

-sí, soy yo ¿tú que haces aquí? –curioso, me acerque a donde él se colocaba-

-¿Qué pasa? ¿Uno ya no puede cumplir sus sanciones en paz? –Pregunto con aires de ironía-

-no es eso, me refiero a que es lo que hiciste para estar aquí –continúe tomando asiento a su lado-

-¿no te enteras de las noticias he? No hemos hecho nada, al parecer los profesores consideran que nuestra pintura no es un arte y que es una vaga falta de respeto, además de eso se tomaron la libertad de ponernos a borrar la hermosa pintura que realizamos y no satisfechos nos han castigado –recostó su cabeza sobre el respaldo de la silla mientras colocaba un libro verde sobre su rostro-

Su tono de voz me parecía muy despreocupado y el hecho que mencionara cosas en plural como lo había hecho me dejaba pensando que seguramente se trataba también de Scourge, Mephiles, Espio y Mighty, sus inseparables colegas. recordé que antes les había visto correr a todos ellos, como si se mantuvieran ocultándose de algún profesor, seguramente fu en ese entonces donde realizaron lo que Shadow me comunicaba.

-¿quieres decir que también se encuentra aquí otros? –Cuestione animado por la intriga-

-sí, claro, no pensaste que me quedaría aquí solo ¿o sí? Seré el creador de las obras pero no lo hice solo además, mis amigos jamás me dejarían solo ante un castigo –confiado, descubrió uno de sus ojos para verme –se encuentran Mephiles, Scourge, Espio y Mighty ¿Por qué preguntas eso?

-es que yo creía que era el único con penitencia –respondí irónicamente –pero ¿dónde es que se encuentran ellos?

-…ha…creo que Mephiles se fue a limpiar los ventanales del colegio, Espio se encuentra recogiendo basura por los jardines, Mighty barriendo hojas en el jardín y Scourge limpiando los baños –esto último causo una suave risilla sobre su voz, al parecer le divertía el castigo de su colega –y yo pues bueno, a mí me han dejado aquí para que "entregué todos los trabajos atrasados"

-me alegra no tener que permanecer solo aquí –afirme tomando entre mis manos el libro que él había dejado caer-

-¿Por qué? ¿Es acaso que te da miedo? –pregunto burlonamente-

-claro que no –me apresure a responder –yo no le temo a nada

-seguro –dijo socarronamente-

-pero y si no os gusta ser castigados ¿Por qué hacéis que los profesores se molesten? –Me apresure a cambiar de tema-

-no lo sé, por diversión –respondió sin mucho interés-

-¿diversión? Vale –me había enmudecido, no sabía que responder o como continuar con la conversación-

No fue que el silencio se terminó sino hasta que alguien abrió las puertas de la biblioteca con brusquedad, emitiendo sonidos bastante fuertes; sin saber la razón de por qué lo hacia una escasa sonrisa se dibujó sobre el rostro del erizo frente a mí. Más tarde me entere del motivo.

Entrando como si la biblioteca fuera un parque de diversiones se encontraban los colegas de Shadow, mismos que corrieron a buscarle hasta donde me encontraba a su lado. Scourge se apresuro a quitar el libro que permanecía cubriendo su rostro, asomándose para verle, mientras tanto, el resto se dedicaba a reír, tomando asiento sobre la mesa.

-ya llego por quien llorabas –menciono burlonamente Scourge, retirando el libro del rostro de Shadow-

-ha no –respondió del mismo modo el erizo oscuro, bajando los pies de la mesa para verles mejor-

-oh si y adivina que –dijo Mephiles sonriente –planeamos fugarnos, después de todo, no hay nada bueno que hacer y yo no pienso lavar nada, es pesado, aburrido y no quiero hacerlo

-no, no, no si hay cosas buenas que hacer solo que nos sancionaran por hacerlo –risoteó entre burlas el camaleón de ojos dorados-

-¿y que queréis que yo haga? ¿Qué os apruebe la huida? –se puso de pie, colocando ambas manos sobre la mesa mientras su mirada de fuego veía a su amigos –para luego es tarde. Vámonos de este funeral –una sonrisa se plasmó sobre su semblante-

-¿Qué esperamos? –El armadillo tomo delantera, posicionándose frente a todos-

-alto, alto, alto ¿Quién es este pollito? –refiriéndose a mí, continuo el de ojos azules y pelaje verdoso-

-es…Sonic –respondiendo por mí, menciono Shadow con seriedad-

-oh el que ha llegado nuevo. ¿Qué haces aquí? Ye han castigado por portarte mal ¿verdad? –Secundándole se encontraba el camaleón-

-déjenle tranquilo colegas –pidió con voz profunda el erizo de betas plomo –no es bueno molestar a pequeñajos

-yo no soy un pequeñajo –respondí con seriedad-

-Mephiles, Scourge, Espio ¿visteis lo que habéis provocado? Ya se enojó el chiquitín –dijo el armadillo con seriedad, mas, no por eso la burla se contenía en sus palabras-

-ya basta –pidió seriamente el erizo de ojos carmín –dejad vuestros jueguillos de niñatos que seguro no le gustan

-no, no me gusta ser llamado pequeñajo –advertí cruzándome de brazos frente a ellos-

-que amargado –murmuro socarronamente el camaleón-

Momentos después miles de risillas silenciadas salieron de los labios de todos los amigos de Shadow, al parecer él se mantenía serio, no sabía la razón pero en cierto modo me relajaba que fuera así.

-venga colega, no te enojes que solo era una broma –rodeo con su brazo el cuello del erizo oscuro mientras su verdosa mirada salvaje se posaba sobre mí-

-ya que se hace tarde –murmuro Shadow –vámonos ya

-¿no invitas al pollito? –Pregunto Scourge-

-no creo que quiera fugarse así que vámonos ya –ordeno adelantándose hacia la salida-

La mayoría se encogió de hombros mientras le seguía, ninguno se despedido, no me sorprendía ya que no eran amigos míos. Les vi alejarse con prisa, cerrando con fuerza las puertas tras ellos, siempre siguiendo a Shadow. Estando fuera ellos no pude evitar escuchar a Scourge gritar un "Oh vamos, no seas gallina que no te conocemos por ser así" no sabía a lo que se refería pero inquirí que era otro de sus juegos, después, no supe más de ellos.

Con trabajo había logrado terminar de pasar las notas de lengua, por lo menos la mayoría y eso sería suficiente para calmar la ira del profesor. Una vez terminadas mis labores salí de la escuela con rumbo hacia mi casa, antes de poder tomar el ultimo autobús me di cuenta que le había perdido, se había retirado a toda velocidad segundos antes de que yo pudiera subirme en él. Me aleje la parada de autobús, resignado a que tendría que caminar hasta mi casa.

El camino me fue largo y muy aburrido, aun así, no dejaba de pensar en todos aquellos actos y constantes miradas por parte del erizo de ojos rubí, la forma en que en ocasiones me trataba con total indiferencia y en otras, siempre y cuando yo iniciara la conversación, era un poco amable. Las situaciones hacían revuelo en mi cabeza, nada cuadraba en un colegio donde apenas llevas dos días y no conoces bien a nadie.

Por unos instantes me detuve, dejando de pensar en eso me topé con mi casa, entre lentamente, en donde seguro mi madre ya esperaba. Como lo había pensado, la preocupada mujer se encontraba temblando mientras esperaba mi llegada con ansiedad. Apenas realice presencia ella no dudo en lanzarse sobre mí, dando un fuerte abrazo a mi persona.

-mi amor, mi hijo ¿Dónde te encontrabas? ¿Estás bien? ¿Ocurrió algo? ¿Por qué has llegado tan tarde? –De inmediato comenzó a bombardearme con sus preguntas-

-tranquila mamá, estoy bien, estaba en el colegio por que el profesor me dijo que me quedara hasta tarde a pasar las notas de lengua, descuida, lamento no haberte avisado pero –su temblorosa voz interrumpió la mía con brusquedad-

-no me interesa, lo que importa es que estas bien, no me asustes así de nuevo. Llámame la próxima vez que eso pase –pidió preocupada-

-Descuida, lo are –le obsequie una bella sonrisa mientras me disponía a partir hacia mi habitación-

Me recosté de nuevo sobre mi cama, era un poco aburrido tener que estar solo en casa, pensando. Hastiado de estar así, abrí el enorme ventanal que se posaba al lado derecho de mi cama y baje por el hasta encontrarme con el jardín trasero. Avance un par de metros sobre el frondoso pastizal que se alzaba majestuosamente sobre la tierra, me encontraba perdido por tan hermosa vista, sin darme cuenta ya me encontraba en el bosque, estando allí la curiosidad se apodero de mis actos.

Impulsado por la curiosidad me acerque a los grandes árboles, trepe sobre uno de ellos pero no estuve ni cerca de la mitad cuando caí de el a causa de la ruptura de la rama sobre la cual me posaba.

Caí de lleno sobre unos pastizales, los cuales amortiguaron mi horrorosa caída. Superando el dolor me puse de pie, notando que después de todo la caída no había sido mala ya que gracias a ella me había encontrado con algo que me había dejado perplejo. La hermosa vista era majestuosa, bajo mis pies el tierno pasto verde, frente a mis ojos una pequeña laguna que se encontraba rodeada por fuertes árboles que le ocultaban, además, su cristalina agua me mantenía embobado; los rayos solares impactaban con ella, haciéndola resplandecer sobre un suave murmullo que el viento proporcionaba, la vista era perfecta, me coloque sobre el pastizal, disfrutando de tal perfección mientras me olvidaba del tiempo que corría con prisa.


-hola de nuevo. Lo he estado pensando y si, tratare de publicar un poco más seguido pero el colegio me exprime en ocasiones. Espero que os haya gustado el cap. Más adelante tendremos mucho más de lo que hablar y por supuesto, que comentar.

-agradecemos los reviews y trataremos de cumplir las peticiones que hagáis (como esa de que esta publique más seguido)

-que paseos buena semana, nos vemos en el siguiente cap. Y un beso para todos los lectores que se encuentran en otros países, un abrazo.