Los días en el colegio se me iban como agua, las horas y las cases se hacían nada y cada momento que pasaba parecía ser milisegundo. El tiempo no pasaba, volaba, esperaba solamente la bendecida hora de salir de clases ya que sabía bien que debía trabajar al lado de una mirada rojiza, acompañado de un erizo con pelaje oscuro como la noche, de tez morena y voz profunda; ese hecho era más que suficiente para alegrarme el resto de la tarde, la noche y la mañana siguiente a ese día.
En ese momento me encontraba en el aula de clases, sentado en mi pupitre como solía hacerlo, junto a mí se encontraban mis amigos, hablando con migo del modo habitual. Ya era costumbre que el grupo de Shadow, incluyéndole, llegara tarde por lo que daba constantes miradas hacia la puerta, buscando con lentitud al dueño de un par de piedras rojizas.
Como lo esperaba, el erizo había llegado a la hora que acostumbraba hacerlo, después de que la clase iniciara; junto a él llegaban sus compañeros. Al entrar me resultó sumamente extraño que ya no se sentara Espio detrás de él, ahora la murciélago tomo asiento en ese lugar mientras que el camaleón se sentaba en donde antes era el lugar de ella; no me gustaba ese cambio de último momento que se había realizado, me daba un mal presentimiento tenerla tan cerca.
Mi mirada seguía atentamente al dueño del precioso par de rubís, nada me gustaba más que su inexplicable mirada y su elegante caminar. Antes de sentarse sentí como una daga era lanzada hacia mi cerebro, la atractiva murciélago había propinado de nuevo un abrazo hacia Shadow y no solo eso, los labios disfrazados de color rosa de ella se colocaban sobre su mejilla; fue entonces cuando algo extraño me hacía asfixiarme, apenas habían trascurrido tres semanas desde que había llegado a ese lugar, el día de ayer Shadow y yo nos encontrábamos en mi casa, realizando el trabajo y en ese día ocurría eso, simplemente no me lo explicaba.
Retiré la mirada velozmente y arrojé todo pensamiento hacia la concordancia de los acontecimientos que ocurrían, el porqué de mi ahogo, por más vueltas que le daba al asunto no lograba resolver nada y así pensando dejé de lado todo aquello y me dediqué a ignorarles al mismo tiempo que hablaba de nuevo con mis amigos.
Me resultaba casi imposible poder ignorar todo aquello pero algo me incitada a dejarles de lado y olvidar que por ese día existían. De inmediato, al notarme preocupado, mi fiel amiga Amy se sentó junto a mí, viéndome con una cálida mirada amistosa.
-¿te encuentras bien, Sonic? –preguntó viéndome-
-claro que si Amy, no te preocupes –respondí sonriéndole-
Bajé lentamente la mirada, perdiéndome en el poco, o quizás nada interesante piso del aula. En realidad no me era de interés nada que estuviese ocurriendo en el exterior, poco me importaba que todos hablaran aunque el tema fuera la cosa más importante del universo, lo único que reinaba sobre mi mente era un inexplicable cansancio mental que recorría cada rincón de mi cabeza, era insólito, me causaba un fuerte dolor en el pecho, algo oprimía mi garganta y estrujaba mi corazón.
-Sonic –escuche decir a mis espaldas, era de nuevo mi mejor amigo, el zorro de dos colas-
-¿disculpa? –Pregunté de nuevo, apenado por perderme del mundo-
-Tío, tranquilo con tus viajes, cálmate –sorna era liberada por medio de sus palabras-
-perdona, no sé qué me sucede hoy –escudé apenado, bajando la mirada cual niño regañado-
-¿en qué o…en quien estás pensando? –me preguntó insinuantemente-
-en nada y mucho menos en nadie –aclaré de inmediato-
-vale, vale, no quieres compartir, yo lo entiendo –realizó uno que otro ademan con ambas manos, moviéndolas frente a él en señal de tregua-
No respondí ante ello, solo le ignore y continúe con mis pensamientos. De la nada me llenaron el pecho unas ansias de volverme hacia Shadow, claro, eso no fue necesario ya que momentos más tarde él se encontraba detrás de mí, llamándome con su imponente voz, el melodioso sonido que llenaba mis oídos de gloria.
-Sonic, creo que me llevé algo tuyo por accidente –mencionó con voz serena-
Inmediatamente mi giré para verle y deleitarme una vez más con su mirada perfecta. Parado justo frente a mí, se encontraba sosteniendo un cuaderno entre sus manos.
Mis manos se acercaban con lentitud a las suyas, solo necesitaba tomar mi cuadernillo, nada de otro mundo, o eso sería si hubiese sido uno de mis amigos o cualquier otra persona quien me lo entregara pero se trataba de Shadow, el erizo que en ocasiones invadía mis pensamientos sin previo aviso; mi mano temblaba ligeramente, cosa que notó de inmediato.
-¿te sucede algo? –Descolocado por mi tembloroso modo de acercarme a él, preguntó-
-no, no es nada –excusé de inmediato-
-deberías calmarte, estas temblando –afirmó señalando mi mano-
Como si el problema se acabara agitando mi mano con brutalidad, realicé esa acción, intentando vanamente evitar temblar otro poco. No conseguía muchos resultados pero por lo menos había disminuido momentáneamente. Apenas estaba tomando un poco más de confianza con él y la chica de ojos pintados se acercó a nosotros, susurrándole algo que no fui capaz de percibir pero apenas le dijo eso y me entregó mi cuadernillo para después alejarse de mí.
-toma, lamento habérmelo llevado –fue lo último que dijo antes de darse la vuelta-
No respondí nada ante ello, solo tomé mi cuaderno y con la misma opresión que tenía antes sobre el pecho, me volví hacia mi pupitre, notando a mis amigos que se mantenían entre risas y carcajadas.
-Sonic, adivina que ha pasado –pidió mi amigo de dos colas-
-¿Qué paso? –Pregunté viéndole sin mucho ánimo-
-a Amy le ha ido mal con Scourge. Pelearon durante todo el rato que se pondrían de acuerdo y Amy le arrojo su mazo –sonrió entre carcajadas divertidas-
-y después a Scourge le creció una montañita sobre la cabeza por el golpe –carcajeó mi amigo Knuckles, viéndome-
Debía admitir que verles me hacía sentir más confortado y olvidar todas esas sensaciones inexplicables que me ahogaban sin prisa. La mirada consoladora de mi rojo amigo me hacía sentir mejor y las carcajadas de Tails y Silver causaban una suave sonrisa sobre mi rostro.
-¿de verdad lo hiciste Amy? –Pregunté impresionado, tomando asiento al lado de mis amigos-
-sí, no soporté que me gritara –sonrió apenada-
Todos nos manteníamos riendo ante lo que nuestra amiga nos contaba.
Inesperadamente un pequeño descanso se había presentado entre clase y clase, al parecer la profesora que nos daría la clase se había ausentado por problemas personales. No nos alegraba nada de lo que le ocurriera a la profesora pero mentiría con cada molécula de mí ser si dijera que no me fascinaba la idea de descansar entre clases.
Todos salimos al patio en busca de algo mejor que hacer, aires más frescos y un mejor lugar para meditar y divertirnos. Como si fuera costumbre, mi mirada de inmediato comenzó a buscar al dueño de un precioso par de gemas rojizas; él se encontraba a escasos metros, acompañado de todos sus colegas.
Una sonrisa hermosa se dibujó sobre mi rostro, por lo menos sabia en donde se encontraba y eso bastaba por el momento. Me veía de nuevo con mis compañeros, riendo de las bromas que hacíamos. Así jugando, Amy me vio de un modo distinto, sonreía tiernamente y me veía con un resplandor sobre su mirada.
Hacia un par de días que mi amiga había dejado de comportarse como una amiga con migo, en esos momentos solo me sonreía y constantemente me insinuaba cosas en forma de preguntas, como por ejemplo: ¿tienes novia? A lo que yo respondía negando, por supuesto que ella de inmediato me decía un "yo tampoco tengo pareja" para después decir "deberíamos quedar algún día". La charla ya era rutinaria, normalmente ella comenzaba a ponerse ligeramente nerviosa mientras hablábamos.
Quizá ella solo se mantenía así porque no me conocía muy bien, por lo menos esa era la única respuesta lógica que se encontraba en mi mente en aquel entonces.
De antaño conocía a Shadow y la ida a mi casa solo me ayudaba a comprobar que tenía razón, era completamente distinto a como se pintaba en el colegio: en clases actuaba como…un patán, en ocasiones, mientras que fuera era distinto.
Mientras pensaba en Shadow, de nuevo. Mi amigo Knuckles se me acercó, rodeándome con su brazo por los hombros.
-Sonic, estaba pensado que podríamos quedar en mi casa uno de estos días ¿Qué te parece? Y así jugamos con mi consola porque ¿te gustan los videojuegos, verdad? –preguntó con amabilidad, sonriendo nerviosamente-
-claro, Knuckles, adoro los videojuegos –sonreí viéndole-
Ante esa inocente charla, note como Shadow nos veía con atención. De un momento a otro y antes de que se hiciera concreta la reunión, justo cuando Knuckles continuaría hablando, Shadow se acercó, me vio y después continuo, interrumpiendo nuestra conversación.
-Sonic, no olvides que quedamos hoy también para hacer el proyecto –dijo de un modo inesperado, viendo a mi amigo con recelo –yo creo que a la misma hora, para no perder tiempo como tú dices –dijo entregando una mirada retadora al de mirada violeta-
-claro Shadow –respondí, notablemente sonriente –no lo olvido
Después de dar una mirada al equidna a mi lado, partió dejando al rojo con un mal sabor de boca, por lo que veía sobre su rostro. Era más que seguro que no se agradaban mutuamente, el erizo azabache le miraba con recelo mientras que mi amigo se dedicaba a devolverle miradas serias y un tanto frías. Por cómo se comportaban me daba la impresión de estar en el medio de una batalla que se libraba salvajemente, una en la que el erizo como la noche y mi compañero de piel carmesí, se encontraban asesinando al otro con una sola mirada.
Después de aquel choque en el cual había salido herida una conversación y las esperanzas de mi amigo de que algún día quedáramos, contemplé como el equidna retiraba su mano de mis hombros. Aunque me había resultado bastante incomoda la situación en la que me había visto envuelto hacia poco, de cierto modo me gustaba ya que por primera vez, Shadow se había acercado a mí, buscándome para que no olvidara nuestra reunión y aunque solo fuese para realizar un trabajo, me emocionaba.
Viéndose interrumpido por el moreno, mi amigo no tuvo más remedio que dejar nuestra conversación para otro rato, pues, más tarde se nos acercaron el resto de nuestros amigos para continuar con nuestra charla del proyecto y de las aventuras que habíamos tenido con nuestros alejados compañeros que de otro modo difícilmente se nos acercarían.
Me fingía muy interesado en todo lo que decían o hacían mis amigos para evitar otro regaño de mi amigo el zorro, lo que no sabían era que mientras ellos hablaban de cosas graciosas yo solo sonreía por las miradas que daba a Shadow y la constante adrenalina que liberaba al faltar poco para que este me pillara. Ninguna de mis amistades se había percatado de mis constantes miradas hacia el erizo de piel bronceada y supuse que tampoco el. Todo estaba transcurriendo normalmente hasta que a la murciélago se le ocurrió gritar con una voz que me dejó helado.
-¡Fiesta en mi casa! –Gritó ella, levantando una mano –solo ira a ella la gente que sabe gozar la vida así que ¡Shadow, Espio, Mephiles, Scourge y Mighty No podéis faltar! Nos espera: música, baile y sobre todo diversión –exclamó de nuevo, haciendo que todos se emocionaran-
Todos los presentes comenzaron a gritar de emoción ante tal cosa, todos excepto mis amigos y yo: yo no sabía nada de lo que se hacía en esas famosas fiestas y ellos, bueno, no sabía la razón por la cual no les emocionaba que hubiese un festejo al que acudiría la mitad de la escuela.
-¡no olvidéis! ¡Este lunes mi casa revienta ante la fiesta! –Sonrió de nuevo la murciélago-
Desconcertado, me gire a ver al resto de los presentes, todos festejaban y aplaudían muy alegremente mientras que mis amigos solo se dedicaban a ver con atención la mesa en donde nos encontrábamos, como si tuviera algo realmente impresionante; Amy se mantenía con el rostro sobre las palmas de sus manos, viendo tediosamente la mesa, Tails se había recostado sobre sus brazos, Silver tenía su mano sobre su mentón y Knuckles garabateaba la mesa con un lápiz.
-¿Qué ocurre? –Pregunté desconcertado al verles de ese modo – ¿os pasa algo?
-no, solo es esa fiesta de nuevo –respondió mi amiga rosada-
- y ¿Por qué no estáis felices? –pregunté de nuevo. Me coloque sobre mi asiento, viéndoles fijamente-
-no es que no nos guste o que no estemos felices por ello Sonic –continuo mi amigo el zorro-
Realizó una pausa. Podía verse a simple vista lo desanimados que se encontraban. No sabía la razón de sus malestares, lo único que sabía era que tenía algo que ver con esa dichosa fiesta.
-lo que pasa es que ella o cualquier otro de sus amigos organizan una fiesta por eso de cada cierto tiempo y solo invitan a la "gente divertida" –respondió viéndome el equidna carmesí-
-¿y eso? ¿Qué tiene? –curioso de saber más, pregunté-
-que nunca somos invitados a ellas Sonic –terminó diciendo sin mucho ánimo el de mirada dorada –las fiestas que ellos organizan son sin dudas las más divertidas de todo el maldito colegio pero para desgracia no somos de su nivel por lo cual jamás nos han invitado a ellas –un suspiro pesado escapó delos labios de mi amigo. Podía verle desanimado-
Todos ellos se veían mal, podía verles decaídos y las sonrisas se habían borrado de sus rostros; no podía permitir que se quedaran así como sin nada, debía hacer algo rápido. Lo único que llegaba a mi cabeza en esos momentos era restarle importancia a la celebración.
-¿Quién necesita una absurda fiesta? Estoy seguro que podemos pasarla en grande sin tener que ir a ella –afirme con afán de alegrarles-
Coloqué mis pies sobre la mesa mientras me recostaba un poco sobre mi asiento. Me encontraba mintiéndoles de cierto modo a mis amigos, yo también me encontraba interesado en la famosa fiesta; aunque no supiera de que se trataba o que se llevaría a cabo en ella, me intrigaba saber que era estar en una fiesta con todos ellos ya que seguramente sería divertido.
Ante lo dicho por mí, todos mis espectadores sonrieron, iluminándose sus rostros con alegría. Para continuar con ello, me sonrieron y así pudimos continuar hablando.
-tienes razón Sonic –sonrió el plateado – ¿Quién necesita una fiesta? Quizá nosotros pero no ese tipo de fiesta ¿verdad? –preguntó sonriéndome-
-por supuesto –respondí –además, podríamos hacer algo mientras todos ellos están en su boba fiesta –sugerí animado, cerrando los ojos para descansar-
Las cosas marchaban increíblemente bien: mis colegas se encontraban más animados, yo despreocupado y cierto erizo azabache me había pedido que no olvidara que había quedado con él, nada podía arruinar ese maravilloso momento, nada excepto quizá un molesto timbre que dictaba el final de nuestra hora de descanso.
Todos muy molestos caminábamos por los pasillos para llegar al aula correspondiente solo para tomar la clase que hasta ahora sería la más aburrida para la mayoría de todos: Matemáticas.
La profesora, como ya era conocida, era una coneja no muy joven pero tampoco de edad, su nombre era Vainilla: normalmente vestía con un elegante vestido largo, siempre de tonos café claros. De nuevo, con una sonrisa entusiasta, se dirigió hacia nosotros para comenzar la clase.
-muy bien estudiantes, hoy nos aguarda una lección muy importante, claro, no por eso es difícil. Ahora vamos a tomar nuestro libro y comenzar el diagnóstico del tema –hablo con voz amable y cariñosa-
Todos hicimos lo que nos pidió, o casi todos: del lado en que se encontraba la puerta y también el erizo azabache y sus amigos, todo era un completo desorden, no paraban de hablar y reír, haciendo que la profesora se impacientara un poco con ellos, llamándoles la atención un par de veces.
Los alumnos parecían no entender razones, por más que Vainilla se desgastara la garganta hablando con ellos de un modo sutil, simplemente no comprendían y preferían seguir con lo suyo.
No faltaba mucho para concluir con la clase. Incluso con el día de clases que estaba por terminar, gracias a dios ya se acercaba la hora de partir a nuestros hogares.
Justo cuando la clase había concluido y una vez que todos, a excepción de mí y de Shadow, habían abandonado el aula, la profesora se acercó al moreno de betas rojas, les vi, mientras guardaba mi cuadernillo de la clase, parecía que ella estuviese reprimiéndole por algo, fue entonces cuando agudicé mi oído para saber más de aquello. Sabía que no estaba bien inmiscuirse en conversaciones ajenas pero si tenía algo que ver con Shadow yo quería saberlo.
-joven Shadow –mencionó ella con voz serena –le pido por favor que se ponga atento con las lecciones, sus calificaciones van de mal en peor y si esto no se arregla pronto tendrá que repetir la materia –dijo, su voz sonaba preocupada y sobre todo decepcionada-
Ante eso, el erizo como la noche solo se limitó a rodar los ojos con pesadez, era más que obvio que le incomodaba hablar del tema con la profesora. La mujer frunció el ceño con preocupación.
-por favor joven, entienda que esto que digo es por su bien, no quiero molestar ni nada por el estilo, me preocupó por mis alumnos –sinceramente su mirada era maternal-
-ya se. Yo sé que si profesora. No todos somos buenos en ello –afirmó, restándole importancia al asunto-
-así es Shadow, no te pido mucho, por lo menos un siete, o un ocho. Si te interesa esto puedes reunirte con uno de tus compañeros, uno que si entienda los trabajos, si es que no logras comprenderlo de mi boca estoy segura que de uno de tus amigos si –dedicó una suave sonrisa al moreno –piénsalo Shadow, esto que te digo es por el bien tuyo-
-lo pensaré –desvió la mirada, como si tratara de ocultar algo en su rostro-
Después de eso la profesora se retiró con paso lento. El erizo movía su labio inferior como si tratara de acallar algo, aun con su rostro apartado. Las palabras de la profesora habían sonado más maternales que de una instructora y no sabia porque razón eso le disgustaba al erizo de betas carmín.
No pensaba mucho antes de hacer o decir algo, simplemente, he incitado por lo que veía, me acerqué al erizo azabache, posicionándome a su costado y con la voz más sincera que tenía, pregunté.
-Shadow ¿estás bien? –lentamente acerque mi mano hacia su hombro, tratando de averiguar que le sucedía-
-es obvio ¿o no, erizo? –Su actitud fría y su modo de hablar me helaba el corazón-
-es que…te vi cabizbajo y me preocupé –afirmé, retirando mi mano con velocidad antes de siquiera poder tocar su cuerpo-
-¿desde cuándo un extraño se preocupa por otro? –Cuestionó viéndome por encima del hombro-
El silencio me asfixiaba, no sabía que responder ante tal pregunta, él tenía razón ¿de cuándo a acá un completo extraño que conoce a otro solo de tres semanas se preocupa por él? Suficiente tenía con que mi cabeza me preguntara aquello como que para el colmo de mis males a Shadow también se le ocurriera preguntarme algo de esa magnitud.
Sin saber que decir o que hacer, respondí con lo único que me había llegado a la mente.
-no lo sé, yo solo…no pude evitar preocuparme, te he tomado aprecio, supongo –acerqué mi mano hacia mi cabeza mientras acariciaba lentamente mi oreja con nerviosismo-
Esas palabras fueron más que suficientes para que el erizo me mirada con cierto grado de desconcierto. ¿Acaso no se lo esperaba? Me veía atentamente como si intentara descifrar algo en mi mirada. Una suave sonrisa se vio sobre su rostro y una vez más, llenó con su voz mis oídos.
-¿Cómo puedes decir eso? Ni siquiera me conoces –afirmó negando suavemente, aun con la sonrisa delicada-
-te conocería si me dejaras hacerlo –respondí atrevida y titubeantemente-
Necesitaba decirlo y me lo estaba poniendo en bandeja de plata como para no hacerlo. Era ese el momento para decirlo, si había estado hablando de un modo poco seguro era porque temía por su respuesta pero no por ello acallaría lo que pensaba.
De nuevo una sonrisa acompañada de un pequeño resoplo se hiso presente sobre sus labios, me inquietaba la razón de porque lo hacía: mi rostro se ruborizaba de miedo y pena al pensar que quizá se burlaba de mí y de lo que yo pensaba, nada era más doloroso que sentir todo eso.
-¿de verdad me quieres conocer? –Preguntó sonriendo como si le hubiese contado algo gracioso-
-no lo sé ¿me darías la oportunidad? –pregunte un poco nervioso-
¿Qué demonios estaba haciendo? ¿Me encontraba buscando una oportunidad de conocerle? Dios, todo aquello debía ser una vil mentira. No lo creía, parecería ser que trataba de ligarme a alguien ¿eso era? No, no podía serlo, apenas le conocía hacia un par o mejor dicho, tres semanas y ya me encontraba hablando con el como si fuera la persona más interesante y misteriosa del universo.
En cierto modo era verdad, era muy reservado y en escasas ocasiones le había visto hablar con alguien que no fuera su grupito de "rebeldes" como yo les llamo.
-esas cosas no se preguntan Sonic, es como cuando quieres darle un beso a alguien, no lo preguntas, solo lo haces –aclaró viéndome con una sonrisa-
Después de eso, dio media vuelta para salir del aula, dejándome con una gran duda en la cabeza y posteriormente con la esperanza de que eso fuera un "si" a lo que yo deseaba. Nuevamente, una sonrisa de ilusión se encontraba plasmada sobre mi rostro y un suave rubor acariciaba mis mejillas.
Era hora de reunirme con mis amigos así que al igual que el erizo, me retiré del lugar sonrientemente. Al salir del sitio me encontré con Scourge, sonriendo completamente, instantes después me hablo: algo inesperado ya que no solía hacerlo, era muy extraño que él me llamara por mi nombre y se dirigiera a mí.
De manera peculiar, se me acercó. Todo en él era desconcertante, para empezar: el modo en cómo me veía no me gustaba nada y su socarrona sonrisa me complicaba mucho el fiarme de él.
-¿Cómo te va con el proyecto? –preguntó sonriendo. Un montón de perlas afiladas se mostraban por sus labios-
-¿disculpa? –interrogué descolocado-
-sí, ¿cómo te va? Seguramente tú y Shadow deben estarse llevando bien, después de todo, me doy cuenta que le agradas… -dijo esto último en forma de un susurro, colocando ambas manos tras su espalda mientras me rodeaba con lentitud –y mucho –termino diciendo cerca de mí-
-¿a qué te refieres? –pregunté notablemente nervioso-
-a nada –sonrió, colocando ambas manos extendidas hacia los costados –solo digo lo que veo. Que la pases bien pero no tan bien erizo –socarronamente, giño uno de sus ojos-
Me señaló con la mano y salió de mi vista, dejándome desconcertado mientras mi cabeza se esforzaba en buscarle algún sentido a sus palabras, era como si tratara de insinuarme algo pero no logara descifrar que ¿era verdad que le agradaba? ¿A qué se refería con todo eso? No lo entendía, al parecer a ese grupo de alumnos les encantaba hablar de tal modo que me confundieran porque lo mismo hacía Shadow y que el verdoso realizara una acción similar me dejaba perplejo.
Si había algo que odiara era ser confundido por otras personas, era una de esas personas a las que les gusta mantener el control de su propia vida, por desgracia para mí, había perdido el control de ella justo el primer día en que ese erizo había llegado a formar parte de mi vida.
Resignado y sin más que decir, me tomé la libertad de sacar a el erizo de betas carmín de mis pensamientos por lo menos durante ese par de horas y dirigirme con mis amigos. Como lo planeaba, me había encontrado con las personas a las que apreciaba y como era costumbre, nos encontrábamos de nuevo sentados en una de las mesas, comiendo, como de antaño, helado.
-muy bien Sonic, como veo por hoy no te has viajado –sonrió mientras se burlaba mi amigo el plateado-
-tienes razón ¿a qué se debe que el soñador tenga los pies sobre la tierra? –Preguntó con afán de burla el de mirada violeta-
-quizá…te han dejado plantado…no, no espera, eso no, te aria pensar en ello, te dieron una oportunidad, no tampoco, estarías emocionado, ¡ya se! –Gritó mi amigo el zorro –te decidiste a dejar de lado la existencia de ese algo o ese alguien por un día ¿verdad?
Joder, el tío había dado en el clavo ¿acaso era tan obvio? De inmediato lo negué, negué que por ese día había decidido decirle "no" a mi constante deseo de saber más del erizo negro y no porque no me importara sino porque en ese justo momento ya tenía seguro que tenía la oportunidad de conocerle.
-tío sí que vez mucha televisión –afirme mientras negaba aquello desviando la mirada-
-vale –ante ello, solo sonrió, viéndome con gracia-
Mentiría si dijera que no moría de ansias por volver a casa. No porque me vería con Shadow para trabajar…quizá en parte también por ello pero la verdadera razón era que quería estar en mi casa, solo eso, deseaba dormir un poco porque hacia un par de noches que no lograba hacerlo ya que no paraba de pensar y pensar en lo que ocurriría al día siguiente y para mi mala suerte en todos y cada uno de mis jodidos pensamientos se encontraba un erizo negro de betas carmín.
Los minutos se iban como el agua por los alcantarillados de la zona, incluso pasando las clases que serían aburridas, el tiempo no duraba mucho y poco faltaba para decir "hasta mañana" al colegio y a los profesores. Por fin, y después de una media hora, la hora de salida había llegado y para suerte mía el erizo oscuro no había faltado a lo prometido, se encontraba esperándome fuera del aula de clases o eso deduje ya que segundos antes había tomado su mochila realizándome una señal con la cabeza, indicándome que le siguiera.
Me encontraba guardando todos mis libros en su lugar y justo cuando partiría me encontré con el de mirada violeta, mi amigo, quien me detuvo de un modo amable mientras me sonreía.
-Sonic, pensaba que si no tardabas mucho haciendo el proyecto con Shadow podría pasar por ti y vamos por una soda –sonrió viéndome-
El modo en que decía todo aquello sonaba un poco nervioso he incluso me causaba gracia cuando lo decía, podría decirse que me sorprendía verle de ese modo. Esto no duro mucho tiempo, antes de poder responderle algo, de un modo muy sorpresivo se acercó Shadow, portando una mirada fría hacia el individuo a mi lado; sin dar más explicaciones que un "se hace tarde" me tomo del brazo y tirando de él con cuidado me sacó al exterior del aula en donde procedió a hablar.
-lamento haber interrumpido la charla entre tú y tu amigo pero se hace un poco tarde, nos dejara el bus –desvió un poco su mirada de la mía, evitando que le viera-
-no hay problema, Knuckles entiende –sonreí-
Claro, para ese entonces no entendía nada de nada y no sabía bien el porqué de las cosas. La ida en el bus fue algo que no pasó mucho en mi cabeza, lo típico, me senté al lado del moreno y como siempre, le veía mientras él se descuidaba. Cualquiera en mi lugar habría hecho lo mismo y mucho más tratándose de alguien con su apariencia y físico.
Una que otra sonrisilla estúpida se dibujaba sobre mi rostro, más de alguna fue advertida por él, cosa que le desconcertaba pero prefería ignorarlo. Llegando a casa mi madre nos recibió como a un par de pequeños que regresan después de años, apretando mis mejillas frente a Shadow mientras este solo sonreía.
-hola cielo –sonrió mi madre tomando mi rostro entre sus manos –veo que trajiste contigo a un apuesto jovencito –le vio ella, plantándose un mohín sobre su rostro-
-mamá –susurré sonrojado-
Ante la aclamación de mi madre, el, de un modo muy cortés, realizó una pequeña reverencia mientras sonreía ampliamente; si mi madre no hubiese apartado mi rostro a donde nadie lo veía ambos hubieran visto mi rostro teñirse de más de mil tonalidades de rojo, una acción así solo merecía ser apreciada con lentitud y mejor como él se mantenía, parecía que me encontraba frente a un miembro de la realeza y su elegante caminar era algo con lo que me deleitaba cada mañana.
Uno de sus brazos se colocaba ligeramente inclinado sobre su espalda, su cabeza inclinada hacia abajo y su amplia sonrisa; me encantaba verle así, tanto que mordí mi labio inferior con fuerza para evitar gritar. De inmediato desvié la mirada al percatarme de que levantaría la vista de nuevo. Tal acto no pasaba desapercibido ante mi madre quien se encontraba muy complacida con tal caballerosidad, ella sonreía dulcemente mientras veía como el erizo se incorporaba.
-pero que caballero –sonrió –Sonic ¿Por qué tu no haces algo así? –Me preguntó viéndome con gracia-
-ha, pues porque… -no sabía que responder o mejor dicho, que respuesta dar de las miles que se me ocurrían, claro, ninguna que ella o Shadow pudieran escuchar –yo, no soy muy bueno siendo tan caballero como Shadow –dije apenado-
Una amplia sonrisa se dibujó sobre su rostro y el de mi madre, después de que ambos me vieran con gracia el erizo como la noche continúo.
-él podría si lo quisiera hacer, después de todo, la apariencia ya la tiene –sonrió al momento que me veía-
¡Por dios! No podía ser verdad ¿me estaba alagando? ¿Eso hacía? ¿De verdad? No lo creía y si lo hacía me resultaba imposible, era quizá que yo me lo estaba tomando más a pecho de lo que alguien lo aria pero me resultaba demasiado para ser solo una coincidencia más. Mi corazón palpitaba con premura y velocidad, no era solo eso, por la velocidad de mis latidos mi rostro se pintaba de un tenue color carmín. Notando todo lo que me sucedía mi madre había creído que se encontraba ante un caso de fiebre o algo por el estilo, a lo que dijo muy preocupada.
-cariño ¿te encuentras bien? Estas rojo –apresurada por la preocupación se acercó hacia mí y con todo el cariño maternal, tocó mi rostro-
-estoy bien madre, no es nada te lo juro –me apresuré a responder con toda la pena que ese momento merecía-
-yo creo que solo necesita descansar unos momentos señora –así pues, Shadow me tomo la mano para llevarme hacia mi habitación –no se preocupe, quizá solo este asoleado –sonrió viendo a mi madre-
-¿tú crees? –preguntó incrédula y confusa-
-por supuesto que sí, no hay de qué preocuparse –sonrió confiado-
Ninguno de los dos me dejaba opinar, si mi madre decía "reposo" Shadow apoyaba su idea y si él decía "dormir" ella hacía lo mismo, no era justo, el del "problema" era yo y en su lugar me tenían allí como el pequeño que no sabe nada y todo por culpa de un sonrojo feroz que se había adueñado de mis mejillas.
Por la fuerza fui arrastrado hasta mi habitación, Shadow me llevaba con la mochila en mano. Una vez dentro, arrojó su bolso al piso mientras me pedía que tomara asiento sobre mi cama, momentos más tarde se encontraba a mi lado haciéndome compañía.
-bueno Sonic –dijo frotando sus manos un poco –lamento que no estés bien, creo que tendremos de dejar el trabajo para otro día –afirmó, tomando la perilla de la puerta entre sus manos-
Un helado vacío recorría mi ser al verle realizar esa acción, no quería que partiera así como sin nada, por más que no fuéramos mas que compañeros de clase, pero por alguna extraña he inexplicable razón que ni yo mismo entendía, necesitaba que se quedara por lo menos un rato más y verle partir me hacía sentir un hueco en el corazón.
Mi voz temblaba horriblemente, al igual que mi mano al tratar de impedir que se fuera de allí. Todo era muy un tanto estúpido, en primera, se marchaba solo porque creía que yo me encontraba mal cuando en verdad solo había sido un sonrojo que el mismo había causado pero eso no lo podía saber el.
-Shadow –dije temeroso –no, aun no te vayas, además, me encuentro perfectamente bien –afirmé, viendo cómo se detenía ante la puerta-
-Sonic, sé que te encuentras muy entusiasmado por el proyecto pero podemos quedar otro día, igual, falta un poco para entregarlo –dijo al momento de darse media vuelta para verme-
-pero… -insistí nervioso –no quiero quedarme solo, seria aburrido –excusé apenado-
-si eso era lo que querías lo hubieras dicho –afirmó con seriedad –no tengo nada más que hacer así que puedo quedarme un rato contigo
Se sentó a mi lado, no lo creía, se había quedado a mi lado mientras hablábamos de cualquier cosa he incluso había mandado al carajo el trabajo. En esos momentos daba las gracias al feroz sonrojo que momentos atrás me había hecho la vida un mar de problemas pero que ahora me presentaba una muy buena oportunidad de abstenerme del proyecto y preguntar a Shadow cualquier cosa.
Me contaba muy pocas cosas de su pasado y de su vida actual, tal parecía que no deseaba revelarme mucho ¿y cómo no? Yo no era más que un nuevo alumno que se había vuelto agradable ente sus ojos pero solo eso y con el tiempo yo esperaba llegar a convertirme en un amigo del de pelaje oscuro y así poder conocerle mejor.
-¿Por qué has entrado al colegio? Según yo, tu eres nuevo también en la cuidad –dijo viéndome-
-a, pues, me mudé aquí junto a con mi familia porque mi padre encontró un muy buen empleo aquí, el colegio es bueno así que me inscribieron en él. Básicamente ese es el motivo –dije sonriente-
-supongo que si –se quedó pensando un par de segundos, con la mirada fija sobre mi cama –y bueno Sonic, por lo que veo te ha ido muy bien en el colegio. Ya sabes: tienes amigos y eso-
-la verdad que sí, no me ha ido excelente pero si, podría decirse que mis amigos son muy buena onda conmigo –sonreí viéndole atento –me gusta mucho la forma de actuar que tiene cada uno de ellos. O y también están los que me llaman "pollito" ¡Dios! Eso sí que es un problema –sonreí burlonamente –si mal no recuerdo tus amigos me han bautizado con ese apodo –una sonrisa de medio lado se plasmó sobre mi rostro mientras veía al erizo azabache con el rabillo del ojo-
-ha, bueno ya les conoces, Scourge es todo un gilipollas cuando quiere serlo, y Espio, o que decir de mi amigo, por nada del mundo le cuentes algo de lo que pueda reírse en el futuro –aclaró realizando ademanes con las manos, negando con sus brazos frente a el-
-eso creo –dije entre risillas –quiero decirte que el apodo no me ofende pero tampoco me simpatiza, es algo así como…una especie de disgusto agradable –trataba de expresarme del mejor modo posible sin obtener buenos resultados, por lo que veía, no me había dado a entender muy bien ante la mirada del moreno-
Realizaba acciones con mis manos frente a mi cuerpo, trataba de hacer que las palabras fluyeran por mis labios mientras agitaba las palmas de mis manos en son de tirar de una pequeña cuerda invisible que movería el molino dentro de mi garganta y aria fluir las expresiones correctas cual agua de río.
-¿disgusto agradable? –Levantó una ceja, viéndome con ironía-
-sí, es algo así como: es una cosa que no te es muy cómodo pero te sientes por lo menos familiarizado con ello y de algún modo te vincula con algo –solté seguro de lo que decía-
-¿sabes qué? No te entiendo una polla pero…viendo que te gusta o por lo menos no te desagrada dejare que te sigan llamando así, después de todo, a mis amigos no les eres muy molesto pero ojo, tampoco agradable –se encogió de hombros, riendo mientras hablaba-
-con eso me basta –dije sonriendo –por lo menos no me odian. Y sabes que, el apodo ese es mejor que el que mi madre usaba para referirse a mi ¿recuerdas cual es? –de un modo cortante, a mi cabeza llegó la imagen de la murciélago y de un modo sospechoso comencé a preguntar por ella –oye, ahora que mencionas a tus amigos… ¿Quién es la murciélago blanca que estaba a tu lado? –Pregunté cual colegiala celosa, colocando mis brazos frente a mi pecho, cruzándolos-
-¿Rouge? ¿Por qué tan interesado? –Realizó una mueca de disgusto ante la pregunta-
-¿he? No, no es nada. Ya sabes, soy nuevo y no conozco a todos y bueno…pensé que si te preguntaba cómo se llama tendría otro nombre de nuestros compañeros de clase dentro de mi cabeza –excuse de manera rápida-
No obstante, la respuesta ante ello no había dejado del todo satisfecho al erizo a mi lado. Su rostro reflejaba intriga, y poca conformidad con lo que había salido de mis labios.
-si solo era eso ya sabes que su nombre es Rouge –respondió después de rato-
-"¿y a mí eso de que carajo que sirve?" –Pensé con molestia –"si quisiera saber su nombre cualquier idiota me lo hubiese dicho" –la intriga me abrumaba. No permitía que se asomara ni por un momento a ver la realidad, no, la escondía detrás de mí iris –oh, ya veo –respondí simplemente-
-si –dijo de igual modo-
Odiaba que el silencio se apoderara de la habitación cuando me encontraba a su lado, no era como los silencios entre mis amigos, a diferencia del resto, los momentos en que el sonido se esfumaba entre Shadow y yo, eran abrumadores, asfixiantes y luchaban por oprimirte lentamente con el peso de la incomodidad; eso mismo ocurría en esos momentos, pero gracias a mi poca o mejor dicho, nula capacidad para guardar silencio, comencé de nuevo.
-vaya Shadow, me sorprende que sea tu amiga, lo digo porque no te había visto con ella antes –dije intentando restarle importancia al asunto aunque por dentro me moría de curiosidad-
-¿Por qué te resulta extraño? –Preguntó –sí, somos amigos pero no muy, muy, cercanos, ella es algo así como…una amiga ¿Cómo se dice? –Posó su mano sobre su mentón, agachó la mirada pensativo y preguntó –no, no me llega la respuesta. En otras palabras, ella y yo somos como una especie de amigos con beneficios, claro, no demasiados –aclaro sonriéndome-
-oh, qué bien –una falsa sonrisa se plasmó sobre mi rostro mientras le veía-
Por dentro me encontraba teniendo pensamientos un poco psicópatas para alguien como yo, no sabía muy bien la razón pero sabía que eso que Shadow hacía no era correcto, necesitaba una fuerte reprimenda que claro, yo no se la daría gracias a que no era uno de sus amigos más cercanos. Mi cabeza se encontraba atando cabos por ningún lugar, solo lograba hacerme un mar de ideas revueltas y como resultado: tenía una ligera repulsión y un poco de coraje hacia ese erizo.
-no Sonic, no es tan grandioso como piensas. Me refiero a que sí, ser amigos es súper pero con ella es distinto, tu sabes, me trata como si fuésemos algo mas o eso en ocasiones pero no es como si fuéramos algo formal, no –respondió con seriedad-
-"cállate de una vez" –pedía mentalmente –te entiendo, ¿pero ella quieres ser tu novia? –insistí viéndole-
-¡no tengo idea! –respondió negando-
-¿pero tú quieres que lo sean? –Insistí de nuevo-
-¿a qué viene eso? Sonic, creo que nos salimos del tema, el tema era que supieras como se llama no que te contara mi vida íntima o lo que ella desea. –Menciono restando toda importancia al asunto-
-vale, perdona –dije –pero bueno. Debes quererla si permites que algo así pase –dije fingiendo poco interés-
-o solo atracción física ¿quizá? –Complementó mi oración con esas palabras –tío sí que me causas gracia. Lo que pasa con Rouge es punto y aparte, no le doy importancia porque es una amiga, una muy buena amiga pero ella no sabe hasta dónde llegar, eso es todo, de ahí en más es muy buena –sonrió-
-claro, es como Amy conmigo, solo somos amigos pero ella es muy cariñosa –sonreí tratando de imaginar que así era-
-exacto –respondió finalmente-
Gracias a dios que era así, ya estaba a punto de lanzarme contra la pared a darme de topes por ninguna razón. Un suspiro de alivio salió de mis labios por saber la verdad acerca de aquella chica, por lo menos sabía que solo era su amiga y que era igual que Amy con migo, solo un cariño entre amigos, eso era todo ¿verdad? Según el erizo azabache así era, gracias al cielo que era así.
-y ¡tada! El cap. Esta terminado, hay me tarde un poco más de lo planeado porque. Numero uno: no estaba en mi casa, Dos: no tenía mi lap, Tres: Sonic no se decidía se hablar o no XD no, hablando en serio, tenía un pequeñísimo problema con el cap. Pero ya se arregló y espero os haya gustado.
-Odios, si, esperamos que les gustara porque si que le fue mal a la hermana por terminarlo, ya sabemos, problemas, y bla, bla, bla.
-hasta aquí Nayi (por el momento) nos vemos.
