A la mañana siguiente me encontraba recostado sobre el sofá de mi sala, aturdido de más y con un suave dolor de cabeza, como si no hubiese dormido lo suficiente o me hubiese atacado una horda de jugadores de futbol americano.
No recordaba mucho de lo ocurrido en aquella loca fiesta. Me percaté de la hora, faltaba poco para entrar al colegio así que como pude, me arreglé, tomé mis cosas y partí directo al cole.
Lo primero que vi fueron los rostro decepcionados de mis amigos, estaba a poco de explicarles que no me había divertido y que les había echado de menos sin saber si mis palabras eran verdaderas pero antes de hacerlo, frente a mí, se encontraba Scourge y Espio, palmeándome la espalda con gracia.
-veamos cuando te paras de nuevo en una de nuestras fiestas tío –sonrió animado el camaleón-
-así es amigo, los pasitos de baile que traes nadie los iguala –atendió el verdoso-
-gracias tíos –respondí en voz baja, aplastando mis orejas-
Una sonrisa de nerviosismo se plasmó sobre mi rostro, mis amigos habían escuchado todo y no desearían perdonarme, si es que se encontraban molestos conmigo: estaba casi seguro que así era.
Me les acercaba como un perro que había sido regañado por su amo, bajaba mis orejas con pena al verles tan tristes y que yo en lugar de ir con ellos me largara a la mejor fiesta de mi vida, aunque no recordaba mucho, pero había sido estupenda. Le sonreí a mis amigos, estaba a poco de sentarme junto a ellos cuando lo vi, majestuosamente realizaba entrada en el aula, sin previo aviso me flechó con una de sus perfectas sonrisa y se acercó a mi cual perfecta fiera.
Por un momento yo pensaba en: "mis amigos entienden si les dejo un rato, solo un momento, Shadow se acerca" pero borré toda posibilidad de hacerles eso, no podía, simplemente estaría siendo un egoísta y no podía hacerles eso, no a ellos. Por lo visto Shadow tenía planes opuestos a los míos, él se me aceraba, congelándome tras cada paso.
No me movía no un centímetro, esperaba a que se acercara más a mí. Como lo pensaba, me rodeó de los hombros con su brazo, me sonrió un poco mientras carcajeaba lentamente cerca de mi oído.
-me divertí mucho anoche –sonrió viéndome-
-estuvo guay la fiesta –dije riendo tontamente-
-¿quién lo pensaría? Te creía santo y te pillo diablito –musitó burlonamente –quizá y a la próxima te vengas de nuevo –ofreció serenamente-
-seguro –me apresuré a responder –no faltaría por nada –al decir eso de inmediato quería retractarme, la frase incluía también a mis amigos-
Bajé la mirada por vergüenza al verles a la cara, no me atrevía después de dejarles plantados y todo por mi impotencia de no poder negarle nada a Shadow. Me acercaba a ellos con la mirada baja, necesitaba hablarles pero no podía hacerlo si los amigos del erizo de mirada rubí y el mismo se me acercaban a cada momento a invitarme de nuevo a alguna de sus fiestas o palmearme la espalda mientras comentaban lo bien que la habían pasado. Debo admitir que no me desagradaba empezar a formar parte de su círculo pero también necesitada de mis amigos, de quienes creyeron en mi desde un principio.
Durante todas las clases no había tenido la oportunidad de hablar ni siquiera con Silver, que era quien se sentaba al lado mío. La razón de tenerles tan apartados era que Shadow no paraba de hacerme sonrojar y yo no detendría el bello momento en que el comenzaba a hablarme, no era capaz de decirle que no a nada que el gustara y si le gustaba hablar con migo yo hablaría hasta enmudecer.
La hora de receso apenas comenzaba. No tardamos en salir del lugar y Shadow se encontraba conmigo en el medio de una conversación así que nos fuimos juntos. De nuevo dejaba a mis colegas solos y una vez más el motivo era el erizo de franjas carmesí, simplemente no podía evitarlo, era muy irresistible su compañía.
Estando en la cafetería me pido que me sentara a su lado, lo cual por cierto acepté con alegría. En lugar de comer tranquilamente como acostumbraba hacerlo me dedicaba a verle y sonreír como un completo retrasado, no podía evitarlo y verle me lo impedía aún más.
-Shadow –tomé el cubierto con mi mano, jugueteando con mi comida -¿Qué opinas si…? –No había logrado terminar mi frase a causa de uno de sus amigos-
-Shadow –gritaba palmeándole la espalda –y trajiste de nuevo al pollito –socarronamente me señaló-
-no soy eso –murmuré tomando un bocado-
Se sentó junto a nosotros, tomando lugar al lado de Shadow. El erizo verdoso, que era quien se encontraba a nuestro lado, comenzó a comer rápidamente. Unos instantes más tarde se encontraban con nosotros el resto del grupo, yo me sentía bastante incomodo entre ellos, no comprendía muchos de sus temas de conversación y solo hablaba si ellos me lo pedían, no sabía la razón ni el porque me encontraba tan sumiso. Supuse que era a causa de que no les conocía muy bien y apenas comenzaba a tratar con ellos.
-Scourge, baja ese tenedor ahora –decía con seriedad el erizo de betas plomo, aun sin dejar de comer-
-ha vamos Mephiles, no seas aguafiestas. Solo déjame lanzarle un poquito de comida –pidió viéndole con un gesto de piedad-
Un pesado suspiro tomo lugar en los labios de Shadow, quien después respondió a lo que el erizo verde pedía.
-Scourge, por más que te lo pido sigues con lo mismo… ¿no te cansas de que te dé en la cabeza? –En sus manos sostenía su cubierto, comiendo con calma-
-hablas como si fueras mi padre –murmuro molesto-
-yo soy tu amo si así lo deseo –le volteo a ver, dándole una mirada de autoridad-
Amaba esas miradas por parte del erizo, hacían que se me erizara la piel al verlas. No se encontraba contento el erizo de ojos azules, no le gustaba mucho que le vieran así pero tratándose de Shadow lo mejor era "atarle de manos" para evitar que pudiera defenderse.
-oh bueno –susurró con picardía –ya que tú eres mi padre –esbozaba una sonrisa perversa viendo a Shadow a los ojos con un brillo retador en su mirada –supongo que tengo una madre ¿verdad?
-¿a qué viene eso? –Desvió la mirada, posando su vista el frente-
-bueno, Ya que eres mi padre tienes la obligación de decirme quien es mi madre ¿Quién es? –Le veía con una enorme sonrisa-
El azabache ignoraba lo que decía, de cierto modo un suspiro de alivio inundaba mis pulmones al ver que no le daba respuesta alguna. No conforme con no recibir respuesta, sonrió malvadamente, volteando a ver a Espio.
-¿dime… es Espio? –preguntaba pícaramente-
-púdrete –respondió el camaleón sin tomarle importancia-
-no espera ¿Mighty? –Su sonrisa se agrandaba tras cada nombre-
Shadow permanecía inmutable, comiendo mientras le ignoraba. El solo se dedicaba a comer lentamente.
-yo no le hago a eso –respondió lanzándole budín el mencionado-
-vaya, vaya, entonces debe ser ¿Mephiles? –Soltó una risilla burlona al decir ese nombre-
Como respuesta a su broma el erizo de betas plomo le propinó un fuerte golpe en la cabeza, agachándole por el impacto.
-vete al demonio Scourge –murmuró molesto-
El azabache soltó una risilla burlona, había puesto al verdoso en su lugar eso le causaba gracia y como negarlo, a mí también.
-no era para tanto –gritaba sujetándose la cabeza. Después de un momento continuó impaciente –ya lo sé. No queda nadie así que la única opción es que sea tu nueva adquisición, el pollito azulado –susurraba burlonamente, señalándome al mismo tiempo que veía retadoramente a Shadow-
Esas palabras me habían causado un sonrojo inexplicablemente grande, cubría mi rostro entero e incluso mis pequeñas orejitas. Por parte del oscuro solo expandió su mirada, abriendo los ojos de par en par, después de eso se levantó tomando al verde de la camisa del uniforme y le llevó a rastras hasta afuera de la cafetería.
Por parte del resto, incluyéndome, solo seguíamos al erizo con la mirada, sin siquiera terminar de ver el rumbo que este tomaba todos sus amigos siguieron con lo suyo, dejando al verdoso a su suerte. Yo no lo podía evitar, necesitaba saber porque era que le había molestado tanto.
-¿no vais a hacer nada? –pregunté viendo a todos-
-¿Qué quieres que hagamos? –Dijo sarcásticamente el de betas plomo, levantando la mirada-
-no se…algo ¿es acaso que no os preocupa vuestro amigo? –les veía sorprendido-
Todos me vieron fijamente para después encogerse de hombros y continuar de nuevo con sus acciones. Espio y Mighty almorzaban mientras Mephiles hacia no sé qué rayos con su celular. Les vi desconcertado por unos momentos, más tarde, continúe hablando.
-enserio ¿ninguno va hacer nada? –me reacomodé sobre mi lugar, apoyándome de nuevo en mi siento-
-hay la verdad que no entiendo a Shadow –murmuraba tediosamente el de mirada salvaje, tocándose la frente –escucha Sonic, ¿te llamas así verdad? Bueno, el punto es que si Scourge "se metió en problemas" con Shadow lo mejor es dejarles a que lo arreglen como puedan –respondió tomando un bocado de su comida –además, no hay nada que nosotros podamos hacer-
-él tiene razón, primero abre la boca –continuo Espio-
-se nota que no conoces a Shadow –se rascaba la cabeza el armadillo, viéndome con gracia –no le aria nada, es como un par de locos que pueden decirse lo que no y luego perdonarse, así funcionan las cosas aquí, no sé cómo te llevaras con tus amigos pero aquí las cosas pasan de este modo –continuaba comiendo-
Bajé la mirada contemplando mi bandeja de comida como si fuera lo más magnifico del mundo. No para de pensar en lo que me decían, no comprendía la mayoría de lo que pasaba en esos momentos, el comportamiento de Shadow podía excusarlo en lo que me había dicho el día anterior: -no eres tú, mi carácter es así –susurro viéndome- ese recuerdo vagaba por mi cabeza al pensar en lo acontecido hoy.
Suspiré pesadamente. Tenían razón, no podía entrometerme en cosas que no conocía y el carácter de Shadow era una de las cosas que no conocía para nada. No entendía con claridad a que se referían con "así funcionan las cosas aquí" no lo entendía y estaba seguro que no lo aria hasta que alguien me lo explicara con lujo de detalle pero ¿quién era yo para pedir explicaciones? Decidí callar y esperar a que las cosas volvieran a la normalidad. Me dedique a almorzar.
Unos momentos más tarde ya se encontraba el erizo azabache de vuelta, llevando consigo a Scourge. Ambos entraron de un modo muy común y como si nada hubiese pasado. El oscuro llevaba las manos en sus bolcillos mientras que el verdoso tenía su mano colocada sobre su brazo, llegaba con una sonrisa boba que dejaba ver que le habían dado una lección de vida.
-muy bien ¿Qué le dijiste al bebé? –Preguntaba burlonamente el camaleón-
-no le dije nada solo nos paramos allí afuera y el comenzó a reír como un completo idiota, lo típico –aclaró encogiéndose de hombros-
-típico de Scourge –dijeron burlonamente al unísono-
Me sorprendí al verles de ese modo. Tenían razón, las cosas siempre se arreglan entre ellos y yo me encontraba preocupado por lo que pudiese ocurrir al ver a Shadow molesto. Yo sonreía suavemente al ver todo solucionado, me quedaba claro que tenían una muy buena amistad.
El receso había terminado y después de un par de clases aburridas era turno de que fuéramos al gimnasio a practicar uno de los deportes más temidos por todos aquellos que no tenían buena coordinación y que carecían de reflejos rápidos: Quemados.
En el gimnasio el profesor comenzaba a recordarnos las reglas de los quemados, todos los amigos de Shadow, incluyéndole, sonreían sabiendo que nadie les vencería ya que eran los mejores en eso. Mientras tanto mis amigos se veían entre ellos, asintiendo en que estarían juntos, formando equipo. Cuando el profesor mencionó la palabra equipo me acerqué a mis amigos, viendo a sus rostros apenado.
-soy con vosotros –dije levantando mi cabeza un poco-
El partido había dado inicio sin permitirles a mis amigos darme una respuesta por lo que deduje que era un "si". Los quipos estaban conformados de esta forma: Shadow, Mephiles, Espio, Scourge, Mighty, Rouge y Sally eran el equipo uno mientras que Silver, Tails, Knuckles, Amy, Mina, Blaze y yo éramos el número dos.
Todos nos colocamos en posición de inicio, tomando balones entre nuestras manos. Al sonar el pitido del silbato el juego comenzaba: de inmediato Espio y Scourge lanzaron balones a Silver y Tails, mi plateado amigo había bloqueado eso con ayuda de un poder mental que después me entere que tenía, ese don era llamado telequinesis y según me dijeron no estaba prohibido usarse ya que todos poseíamos habilidades.
Los más veloces se ocupaban de deshacerse de mi equipo. Rouge lanzaba balones contra Mina y Sally contra Amy, mi amiga rosada bloqueaba muy bien todos los ataques con ayuda de un enorme mazo que llevaba con ella y no sé de donde salía. El juego era intenso, Tails volaba con sus colas evadiendo los ataques y tomando entre sus manos el balón para después contratacar. El equipo de Shadow era cruel con el nuestro, nos atacaban sin piedad, yéndose Shadow contra Knuckles, mi amigo no le dejaba el trabajo fácil pero tampoco difícil, en un momento de descuido le propino un golpe en la cabeza con el balón mientras el maestro no veía, sacándole del juego.
-te creía más veloz –dijo con sorna al ver al rojo sobre el suelo-
Este sin decir palabra se puso de pie y se dirigió al banquillo. El siguiente en caer fue Tails, al parecer a Scourge se le había hecho fácil derribarlo dándole a sus colas. Mi equipo se acortaba, como si les gustara deshacerse del equipo, sacaron a Mina, Sally le había dado un golpe, sin permitir que siguiera con otra persona, Amy tomo su mazo, dio vuelo aun balón con las manos y lo lanzó contra la ardilla. La murciélago no se quedaba de brazos cruzados, lanzó un ataque hacia mi amiga, evitando que ella lo esquivara, Silver no estaba para nada contento, le arrojó el balón a ella sacándola también, ya no teníamos siquiera a la gata morada con nosotros. Le sonreí a mi amigo, dando un rápido balonazo a Scourge y él me apoyó lanzándole uno a Espio, el juego estaba parejo, Shadow y Mephiles contra Silver y yo.
Silver se apresuró a arrojar una pelota al oscuro de betas plomo pero este comenzó a desvanecerse por debajo del piso, evitando así los ataques de mi amigo. No había opción, el juego parecía un campo de guerra, al salir de nuevo Mephiles, mi amigo, el plateado, le atacó de nuevo con ayuda de su telequinesis, arrojando incontables balones que eran esquivados. Pronto mi amigo estaba fuera del juego, Shadow le había pillado distraído, antes de que pudieran notarlo yo ya les tenia contemplados, sacando de igual modo a Mephiles.
Quedábamos Shadow y yo, la tención era mucha y el ambiente espeso nos intentaba ahogar. Le vi por unos momentos, el correspondió la mirada, nos veíamos mutuamente y ninguno de los dos realizaba movimiento alguno. Nuestros espectadores se tensaban al igual que nosotros, sudaban al vernos allí, mi equipo me daba ánimos, el de Shadow a él y fue entonces que Scourge gritó algo que nos impulsó a seguir.
-¿Vais a quedaros ahí parados como nenas viéndose mutuamente o vais a jugar?-
Ese gritó nos había sacado de un trance, él se apresuraba a lanzarme lo que tenía a la mano, mi velocidad me ayudaba a esquivarle con facilidad pero él tampoco era lento, evadía todos mis ataques hasta que en un descuido le propiné un balonazo en el pecho ganándome así la victoria para los jugadores que me acompañaban.
Gritos de victoria se alcanzaban a escuchar, al parecer a mis amigos les emocionaba que le hubiese derrotado. Por otro lado, los colegas del moreno no se encontraban del todo satisfechos, viéndole con reproche le recibieron, el respondía ante ello con una sonrisa mientras se encogía de hombros.
-oh idiota –le dijo el erizo de mirada azul –te la pasare solo por hoy –refunfuñaba viendo a Shadow-
-Vale tío, te entiendo y lo sabes pero no era para tanto –afirmaba el de betas plomo -¿valió la pena?
-Toda la pena del mundo –dijo entre risas creídas y confiadas, viendo a sus amigos con una mirada típica en el, una de autoridad-
-sí, sí, vale eso y mucho más pero ahora camina, tenemos cosas que hacer –ordenaba empujándole el camaleón-
-bueno, bueno, ¿y ahora que hacemos? –Preguntaba rascándose la cabeza el armadillo –yo que sepa no hemos quedado en nada…-
De inmediato le cerraron la boca propinándole un golpe a media cabeza, todos a la vez. Después de eso caminaron fuera del gimnasio, dejándome por fin hablar con mis amigos.
Me acerqué a ellos con la mirada apenada y un lento caminar, les vi unos momentos y comencé con mi explicación.
-lamento lo que paso –tragaba saliva, no podía verles a la cara –es que…Shadow me llevó con él y no pude salir después, planeaba quedarme solo un rato he ir a buscaros pero…-me interrumpieron-
-no es necesario mentir –dijo Amy, sonriéndome levemente-
-además Sonic, todos deseábamos ir, no te culpamos –me sonreía confiadamente el de mirada miel y piel albina-
-no hay problema Sonic, solo fue una fiesta –Knuckles me palmeo la espalda con cuidado-
-no estuvimos tan mal, paseamos un rato, vimos las pelis y jugamos, como verás nos la hemos pasado bien –sonrió el de dos colas-
-de verdad que sois los mejores –les regalé una sonrisa y continuamos caminando-
La tarde llegaba más rápido de lo normal, la semana para dar entrega el proyecto estaba terminado y por suerte para mí, Shadow y yo estábamos avanzando mucho, seguramente tendríamos el trabajo más que listo para entregar un día antes. No por eso dejábamos de quedar en mi casa, no sabía por qué pero nunca había puesto un pie en casa del erizo.
De nuevo en el aula, me recostaba sobre mi silla, posando mis manos tras mi cabeza mientras esperaba a que las clases terminaran. Sentado junto a mí, se encontraba Silver, quejándose no sé porque, hasta que le pregunté el porqué de sus pesares.
-Silver –me senté adecuadamente -¿Qué pasa? ¿Te ocurre algo? –Mi seño se fruncía con preocupación-
-es Mephiles, ya no lo soporto, es un completo… -dio un gruñido apretando su mandíbula –de verdad que uno de estos días voy a ponerme de pie y entonces…entonces –su voz no sonaba más, había enmudecido-
Frente a nosotros se encontraba caminando el erizo aludido, al parecer eso había palidecido al erizo a mi lado, verle tan cerca nuestro era algo que claramente no esperaba y que causaría problemas si le llegaba a escuchar decir todo eso. Giré mi cabeza para ver al erizo de betas plomo, al parecer se encontraba muy ocupado en otros asuntos como para prestarnos atención pero por si las dudas Silver no dijo más.
Mi amigo plateado bajó la mirada con expresión de cansancio, me preocupaba su situación y no me quedaría de brazos cruzados, debía animarle; rodee con mi brazo sus hombros, sonriéndole ampliamente mientras daba un ligero empujoncito con mi puño a su mandíbula.
-He tranquilo –le obsequie una sonrisa -¿no congeniáis bien?
-para nada, somos más que incapaces de desenvolver una conversación sin necesidad de gritarnos o que él se enoje y no haga nada ¿sabes cuándo hemos hecho? No pasamos del primer párrafo –decía con frustración, tomándose la cabeza con ambas manos-
-tío solo hay que dialogar, ponle los puntos sobre la mesa y dile que no lo haga por ti o por él, que lo haga por ambos, a ambos os va a ir mal si no lográis llegar a un acuerdo –le vi de nuevo, esperando una respuesta-
-gracias Sonic, eso are, hoy quedamos en su casa así que espero que salga bien todo –dio un resoplo tedioso, esperando a que todo se diera bien –pero y ¿Cómo vas con Shadow? Por lo visto bien –sonrió de medio lado-
-me encuentro bien, no hemos tenido muchos problemas si es a lo que te refieres, además, logramos concordar en algunas cosas y eso nos facilita el trabajar –le dije tranquilamente-
El sonrió ampliamente, me vio con el rabillo del ojo y continuó.
-¿sois amigos? –Acomodó sus manos sobre la mesa –os lleváis bien por lo visto-
Retiré mi mano de donde la tenía, le vi sorprendido por unos momentos y seguí.
-nos hablamos, solo eso –di en respuesta. Entrelazaba los dedos de mis manos-
-vale, hablando del rey de roma –susurró admirándose las manos-
Me volví a donde supuse que llegaba, entonces le vi, se encontraba de nuevo parado frente a la puerta del aula, esperando a que las clases terminaran. Como si lo hubiesen hecho para complacer al erizo, la clase concluyó. Todos salieron de allí de modo ordenado, justo cuando yo saldría, pasando junto a Shadow, este me tomó del brazo evitando que siguiera caminando.
-¿te olvidas de mí? –Cerró sus ojos hablando con calma-
-jamás lo aria –le vi dándole una tímida sonrisa-
-recuerda que quedamos hoy también –socarronamente sonrió-
Asentí ante su afirmación. Caminábamos de retorno a mi casa, en el trayecto nos manteníamos hablando de lo bien que había estado el juego.
-Vaya Sonic, que bien tiras –sonrió cruzando sus brazos –justo en el momento que yo ganaría
-gracias, no es nada en realidad, quizá te encontrabas distraído –excusaba sonriendo. Mis mejillas ardían suavemente-
-eso podría ser pero tú lo haces bien, correr rápido, quizá sea eso –me sonrió viéndome-
Bajé la mirada apenado, el sí que lograba ponerme nervioso. Escuché una risilla por parte del moreno, no sabía el porqué, levanté la mirada encontrándome con su risa divertida, cosa que me desconcertaba pero al mismo tiempo me gustaba verle reír.
-¿sucede algo? –Le vi unos momentos-
-me causas gracia –respondió simplemente, cubría sus labios con una mano –el modo en que te pones cuando te alagan me resulta gracioso –afirmaba sonriente-
No era culpa mía, eso no solía sucederme a menudo, solo él lograba ponerme de ese modo con sus palabras sin sentido y su elegante caminar, sin mencionar su mirada rubí que lograba ponerme rojo. Sonreí apenado ante lo que decía, no tenía más respuesta que esa.
-¿lo ves? Eres un tonto –sonrió haciendo un ademan con la cabeza para que dobláramos la cuadra –de verdad Sonic, tú y tu modo de ser son algo que me hace reír, he, no te lo tomes a mal –me revolvió las púas-
Sus manos eran tan cálidas pero al mismo tiempo llenas de autoridad, la sensación de tenerle acariciándome la cabeza era algo que me gustaba y me hacía sentir muy bien, como si estuviese en un lugar confortable en donde el tiempo no importa. Cerré mis ojos para disfrutar con mayor profundidad su suave tacto, disfrutaba estar cerca de él.
Encontrándonos de nuevo en casa todo marchaba de modo normal, mamá nos había cocinado unos bocadillos y ya que no podía quedarse con nosotros porque debía salir, nos dejó a solas haciendo la tarea; en lugar de terminar el proyecto como toda persona normal, nos encontrábamos hablando de cualquier cosa, en este caso hice mención del festejo.
-la fiesta estuvo divertida –le sonreí flexionando mis piernas sobre la cama-
-sí, sí que lo estuvo, y más porque un erizo azulado no dejaba de bailar cuan bailarín profesional –decía con sorna en la mirada-
-no lo hago tan bien –repliqué ruborizado. Bajé la mirada con cierta vergüenza-
-lo haces muy bien. Dicen que los serios son los más cabrones y lo que hiciste esa noche me lo deja muy en claro –tomó un cuaderno entre sus manos, abriéndolo al azar-
Me desconcertaba un poco lo que decía pero si él se lo tomaba como algo bueno yo debía hacerlo también.
-las personas dicen muchas cosas, también dicen que los burlistas son los más lindos cuando se enamoran –sonreí imitando su acción-
-¿me insinúas algo? –Levantó una ceja, viéndome con una sonrisa-
-yo solo digo lo que el resto piensa –le giñé un ojo, no sabía de donde sacaba el valor para hacer eso-
Una sonrisa de medio lado fue la respuesta a eso que yo decía.
-niñato –susurró sonriente mientras cerraba sus ojos- tú y tú peculiar modo de ser me causan gracia
Me recosté sobre la cama cerrando los ojos, me cubría el rostro con mi cuadernillo, escondiendo una risilla.
-espero que también te pares en la próxima fiesta que aremos –hablaba con voz calmada pero al mismo tiempo decidida-
-me encantaría ir –di en respuesta viéndole con el rabillo del ojo-
No sabía que esa fiesta iba a marcar huella permanente en mi vida, una marca que no se quitaría ni borrándome del planeta.
-Bueno, eso es todo por hoy, espero que os gustara y también espero vuestros comentarios y observaciones. Agradecimientos a quienes dejáis un comentario, un abrazo psicológico y que paséis buen día
-adiós, también espero que lo disfrutaran y dejemos review. Recuerden que esto dependen no ustedes y de su capacidad de escribir cosas que alegren je, je
