Apenas llegamos al colegio me encontré con Tails tomando su cuaderno entre sus manos, se veía muy centrado en sus cosas: yo era muy pillo en ese entonces así que me acerqué por su espalda y le propiné un susto que seguro le cambio el tono de piel.

-chaval ¿en qué pensabas? –Rodee sus hombros con mi brazo –te he pillado desprevenido –sonreía de modo socarrón-

-¡¿de qué vas?! –se tocó el rostro con ambas mano en un intento de volver a su tono de piel normal-

Silver, que se encontraba a mi lado, se reía burlonamente, acompañándome en la juerga que hacíamos a costa de nuestro pequeño amigo. El zorro que no se quedaba atrás nos propinó a ambos un golpe a media cabeza con su cuaderno, mismo que no hizo más que hacernos reír por el modo tan simpático en que lo hacía.

-¿Qué hacías? –Pregunté curioso frotándome la cabeza por el golpe-

-revisaba unos manuales de uso de unos mini-robots para uno de los proyectos, es muy interesante y ya que mi madre trabaja con ellos en la empresa donde han sido creados yo tengo acceso a esto –sonrió mostrándonos unos apuntes bastantes extraños que se hallaban en su cuadernillo-

Les contemplamos por unos momentos. A decir verdad los "garabatos" sobre el papel eran bastante confusos y me sorprendía que el zorro les entendiera. Podía distinguir algo de entre todas las raras notas, un pequeño modelo de un robot de medidas pequeñas. El mono pedazo de metal tenía algunas características que no pude evitar ver: capacidad de percibir el ahogo (por agua o asfixia), alarma ante caídas, golpes, etc., percepción de cambios bruscos de temperatura…

Podría haber seguido leyendo todas las cosas extrañas que se veían en el aparato del cual mi amigo tenía un manual pero pronto entró el profesor al aula de clases, de nueva cuenta el profesor que un día anterior nos fomentaba la "salud sexual" misma que a nadie le interesaba escuchar ni nada por el estilo.

Mi compañero retiró el cuaderno de frente nuestro y tomó asiento sobre su pupitre, de igual modo, el erizo plateado y yo le imitamos. Una vez todos atentos el profesor comenzó a explicarnos de que trataría el proyecto que se encontraba inconcluso la clase anterior, se puso frente a la clase y con voz impetuosa, dictaba viéndonos cuidadosamente.

-buenos días alumnos –sin esperar a que respondiéramos continúo –no quiero perder tiempo así que vayamos al grano –frotó sus manos cerca de su rostro buscando como iniciar –bueno, antes que nada, las parejas están formadas así que lo único que falta es que os explique cómo estarán las cosas. Primero que nada, el tema que estamos tratando es la sexualidad, cuidar de otro ser a vuestra edad es algo sumamente difícil, sin embargo, vuestra capacidad de razonamiento aun no es muy concreta, es decir, aun os dejáis llevar por las emociones sin pensar en cómo repercutirá todo en el futuro –puso sus manos tras su espalda caminando de lado a lado del aula –es por eso que en este proyecto trataremos eso

No entendía muy bien el punto al que quería llegar el profesor, por mi parte, le seguía con la mirada atento a lo que decía. El resto estaba igual o más confundido que yo, siguiendo con una mirada boba al que hablaba frente a nosotros.

-para esto hemos traído algo que nos ayudara a la simulación. Pasad un miembro de cada pareja a coger uno de estos –de su escritorio sacó un objeto que nos dejó boquiabiertos-

Entre sus manos tenía lo que parecía ser una muñeca de brazos. Todos, incluyéndome, veíamos con impresión el juguete; supuse entonces que deberíamos fingir que le cuidábamos, para mí era pan comido, le dejaría por allí mientras me dedicaba a lo mío pero entonces dijo algo que derribó nuestros planes de pereza.

-este de aquí no es solo una muñeca, tiene un mecanismo bastante complejo que os tratare de explicar: requiere de cuidados parecidos a los de un bebé real, necesita comida, "dormir" tiene simulación para varios malestares típicos en los niños pequeños, también va al baño, como todo ser humano, pide ser cuidado y tiene simuladores de llanto –nos mostró el objeto –pasad por uno cada pareja por que este será vuestro "hijo" durante lo que dure el proyecto. Una advertencia, no es solo apagarse y listo, se acaba la responsabilidad, ¡No! Para ser pagado tiene que ser controlado desde fuera –tomó lo que parecía ser un mando para consola de videojuegos pero más complicado, lleno de botones –no intentéis apagarle por que no se podrá.

Los pelos de la nuca se me erizaron con lo que decía: debería cuidar de prácticamente "un bebé real" junto a Shadow, lo peor era que ambos, como machos, seriamos vistos de modo raro ante todos los alumnos que nos acompañaban, sentía como mi rostro enrojecía ardiendo al mismo tiempo que mis manos sudaban temblando con nerviosismo; por lo menos había algo que me consolaba, no era el único, también Silver seria visto como bicho raro por tener que formar pareja con Mephiles. Ante eso, mi compañero palideció abriendo la boca ligeramente.

-contará cada error que cometáis, por ejemplo: al momento de darle el mamila, si ésta se da de un modo inadecuado y le causa asfixia, el contador timbrara emitiendo una luz brillante color roja que os indicara que algo anda mal pero eso ya quedará como un error. Cada señal ara que vuestra calificación baje o suba despectivamente, tened cuidado con eso. –hizo un ademan con la mano indicándonos que pasáramos por uno-

De uno en uno pasamos por ellos, cuando llegó mi turno me acerqué tomando el último que quedaba: era de piel clara, parecía ser un erizo bebé con cabeza llena de simulaciones de púas castañas, brillantes ojos azules y lindas pestañas negras. Su rostro tenía un ligero tono de rubor sobre sus mejillas, casi parecía un bebé real. Deduje que era una niña por la ropa rosada que llevaba, eso y un coqueto moño sobre la oreja derecha. Caminé a paso decidido hacia mi pupitre, admiraba la buena imitación de un erizo real, incluso la piel era suave. Estando en mi asiento le entregué la muñeca a Shadow para que la viera mejor.

Ante los ojos del erizo la pequeña muñeca era un poco extraña, la tomaba de los brazos mientras la veía como se ve a algo nunca antes admirado por nadie: con curiosidad, extrañeza y desconfianza.

Giré mi cabeza viendo al resto de mis compañeros para poder ver lo que ellos tenían en manos. Noté como Amy cargaba a un erizo rojizo de ojos café claro, Tails llevaba a un zorrito de color café claro, un café muy tenue, incluso parecía rubio. Seguía admirando a todos mis colegas, divisando lo que tenían en manos, justo momentos después noté como Silver tomaba a un erizo color gris de ojos claros, mi amigo tenía una mirada repelente hacia la muñeca que tenía en manos, no le agradaba la idea de cuidar de él junto a Mephiles.

Suspiré girándome de nuevo hacia Shadow solo para descubrir que tiraba ligeramente de las púas de nuestra erizo. No tenía la más remota idea de por qué lo llamaba "nuestro" pero lo estaba haciendo; con una mirada de desconcierto analicé sus acciones hasta que después le hablé.

-Shadow…no deberías hacer eso, podría marcarse como…error –me toqué la nuca con nerviosismo-

-vaya, la madre del año –murmurada dejando de lado el pequeño robot-

-¡¿Qué?! –Abrí los ojos sorprendido por sus palabras-

-no, nada –su sonrisa triunfante me dejaba saber que era claro lo que decía-

Un resoplo furioso realizó presencia sobre mí, me disgustaba ser llamado de ese modo, aun mas por quien lo decía. Me entregó la muñeca para que le cuidara en las clases que faltaban antes de salir a receso. Cuando este llegó por fin, los primeros en salir fueron ellos, Shadow y sus colegas, después salimos mis amigos y yo.

Junto a mis amigos, tomé lugar en la cafetería, veía como los que se hacían cargo de las muñecas éramos: Tails, Amy, Silver y yo. Cerca nuestro estaba Knuckles pero Amy insistía en que ella quería cuidarle un poco más.

Con fastidio en la mirada giré la cabeza hacia todos lados, buscaba al erizo azabache, yo también deseaba disfrutar un poco de mi receso pero él me había dejado a cargo del "bebé", al igual que yo, Silver buscaba frustrado al de betas plomo.

-esto…no es justo –acunaba lentamente su muñeca -¡¿Dónde está ese desobligado?! –Se palmeo el rostro con enfado-

-jugando futbol –respondió de modo similar el zorro-

-¿y Shadow? –acuné la muñeca para prevenir su "llanto"-

-jugando futbol –el zorro colocó el robot sobre la mesa – ¡me canse! ¡¿Dónde está Blaze?! Que cuide del bebé ahora, estoy cansado –se puso de pie buscando a la chica con la mirada-

La erizo que nos acompañaba le vio con seriedad, por lo menos ella no la estaba pasando muy mal, sabía por lo menos que hacer en uno o dos casos pero para mí y el resto de los chicos, todo aquello era nuevo. Nuestra rosada amiga nos dio una sonrisa suave y comenzó a explicar como si todo fuera una fortuna.

-vamos, no es difícil, solo hay que acunarle, darle la "comida" que nos ha dado el profesor para que pueda hacer el efecto de que en verdad está comiendo, le ponemos a dormir y ya está –sonreía confiadamente, acunando a su pequeño-

-si claro, yo sigo queriendo que venga a cuidarle él –me crucé de brazos molesto, colocando la muñeca sobre la mesa-

-¿Qué hay de mí? Dejaré que él lo lleve a casa para que no se le ocurra dejarme solo de nuevo –con cara molesta, vio a donde supuso que se encontraba el de betas plomo -¿Qué le pasa? Jugando como todo un querubín y yo cuidado de esta cosa ¡se ha vuelto loco! –resopló furioso el plateado-

Ya comenzaba a maldecir entre dientes: el aparato estaba pidiendo comida y estando solo con mis amigos (quienes no sabían nada de como alimentarle) temía cometer algún error; noté como Amy le daba con paciencia y cuidado, inclinándole hacia arriba para que no se ahogara, según me explicó después; imitando sus acciones, pude darle de comer al aparato escandaloso.

Veía dificultades en el albino, estaba a poco de lanzar la botella de simulación de leche cuando me puse de pie a darle una explicación de cómo debía hacerse, no obstante, seguía quejándose, esta vez porque según él "el desobligado de Mephiles le había dejado solo" mientras murmurada sin cuidado alguno mis ojos vislumbraron la llegada de ambos veteados.

-¡¿Qué le pasa?! ¡Es un completo demente! Yo no sé cómo carajo hacer para cuidar de esto –levantó la muñeca frente a nosotros –si no viene en poco voy a…a –su voz temblaba-

Mi rostro intentaba avisar que detrás de él se encontraba parado el erizo mencionado pero este al parecer no entendía mis señas tan malas; la palidez de su rostro se debía a que instantes antes de que terminara su frase el erizo veteado habló con voz serena, incluso parecía escalofriante.

-¿Quién? –Tomó asiento a su lado pasando su mano sobre la cabeza de la muñeca-

-No, nadie, yo…lo decía por el profesor –una sonrisa de nerviosismo se plasmaba sobre su rostro –el bebé, tómalo es tu turno de…ayudarme –podía verse como tragaba salida con temor-

Enarcaba las cejas tomando lo que Silver le entregaba, le vio fijamente hasta que después levantó de nuevo la mirada.

-tu hazlo, yo no sé cómo cuidar de esto –sonaba muy sereno, entregando de nuevo el objeto-

-no, yo tampoco lo sé –rechazó lo que le daba alejando sus manos-

-bien, usemos lo que tú sabes y lo que yo sé, que no es mucho, y cuidémosle –recostó su cabeza sobre su mano-

Notaba el cambio de color del albino, se veía rojo, sus mejillas tomaban un tono carmesí. Asintió yéndose con el erizo de vetas plomo.

Junto a mí se encontraba el de betas carmesí, contemplándome atentamente. Su mirada me ponía nervioso, intercambié una mirada con él para después centrarme en mis labores, sentía su respirar cerca de mi oído, cuando intenté voltear su voz me lo impidió, se encontraba susurrándome al oído.

-dime que hacer –se alejó lentamente, viéndome con atención-

-yo…no –sin dejarme terminar habló-

-venga, estoy seguro que quieres que haga algo, solo diré algo, no tengo idea de cómo hacerlo solo –me sonrió suavemente-

Mi pecho subía y bajaba intentando normalizar mi respiración. Creía que solo era mi imaginación pero me sonaba a una invitación, pensé que quería quedarse conmigo o que yo me fuera con él, entonces miré a mis compañeros y sonreí.

-vengo en poco –dije para ponerme de pie –nos vemos ¿vale?

Encerrados en sus propios problemas me dejaron marchar sin tomarme mucha importancia, cosa que agradecí, estando por los pasillos podía ver como las miradas de todos los alumnos del colegio se posaban sobre mí, me analizaban de pies a cabeza como si se tratara de un insecto peligroso o algún extraño que jamás hubiesen visto.

-no te sientas incomodo –cruzó sus brazos tras su espalda –no te aran nada –sonrió al verme tan nervioso-

Suspiré tratando de que el tono rojizo de mis mejillas bajara un poco. Le di una sonrisa apenada bajando mis orejas a lo que este solo respondió sonriéndome tiernamente.

-está bien, no piensan que tú eres… -quedó en silencio tras lo que escuchamos-

-¡gay! –Gritaban entre risillas algunos alumnos mayores-

El erizo dio un gruido de molestia para después gritar simulando que poco le importaba.

-¡¿envidia?! –Se dio la vuelta caminando a mi lado-

-¡Shadow! –le regañé ruborizándome-

-¿Qué? No es para tanto, ignórales y lo olvidaran, si te pones a discutirles seguirán molestándote –me veía tranquilamente -¿lo ves? No te han molestado –sonrió acariciándome la cabeza-

Suspiré al ver que tenía razón, no por ello mi sonrojo disminuía, sentía como mi rostro ardía levemente. Le seguí el paso durante el receso, antes de que este terminara conversé con él un rato.

-Shadow… ¿podrías cuidarle de noche? –Acerqué a él la muñeca-

-¿cuidarle? –Dio un suspiro pesado –vale, pero si algo pasa pediré tu ayuda –aclaró viéndome fijamente-

-There is no problem –sonreí ampliamente-

Después de eso nos encontrábamos de nuevo en el aula de clases. Esperando tediosamente a que terminara el tiempo de estar en el colegio, o como el vetado le llamaba "reclusorio temporal". Esperaba a que por fin terminara el aburrido tiempo de las últimas clases. Cuando lo hizo, fui uno de los primeros en salir del lugar.

No demoré en ponerme sobre el autobús que daba a mi casa, no sin antes entregarle el "bebé" al erizo azabache. Imitando mi acción Silver se despidió de la muñeca para entregársela al de betas plomo. El recorrido a casa fue tranquilo pero al encontrarme en mi hogar fui recibido, como habitualmente, por las cariñosas manos de mi madre que me estrujaban contra su cuerpo en un interminable abrazo lleno de todo el amor maternal que yo podía pedir.

-¿Cómo te fue cariño? –me acariciaba la cabeza alegremente-

-muy bien, tengo que cuidar de una muñeca pero bien –reía apenado por lo que ella pudiera decir-

-¿Dónde está? –en manos llevaba un plato que momentos antes estaba acomodando. Su voz dulce me relajaba-

-hoy se quedara Shadow con ella –me rasqué la oreja con nerviosismo-

-¿Shadow? -hizo un pausa que duró unos momentos – ¿vosotros sois pareja? –A pesar de lo que decía su voz seguía sin cambiar de tono, era la suave caricia de una melodiosa voz-

-así es, nos ha tocado juntos y a mi amigo también le ha tocado con uno de los amigos de Shadow. –sonreí aliviado al ver que no se alteraba-

-está bien cielo. Después de todo es mejor si sois amigos –se sentó frente a la mesa acomodando algunos de los trastos-

-bueno, debo hacer la tarea –sonreí para tomar camino a mi habitación-

-claro cariño-

Después de eso me encontraba en mi habitación pensando en lo que ocurría durante el día, realmente no tenía ganas de hacer la tarea, solo pensaba en lo mismo, una y otra vez el erizo de betas carmín se adueñaba de mi pensamiento sin siquiera sospechar que lo hacía. Rodé sobre mi cama quedando boca abajo mientras suspiraba pesadamente, recosté mi cabeza entre las palmas de mis manos mientras pensaba…cuando me di cuenta de lo pasaba noté que parecía una colegiala pensando en su amor platónico, tal idea me causó un feroz sonrojo que me hizo caer de espaldas sobre mí. Me ahogaba la idea de tener un "amor platónico" y peor aún si este era Shadow.

Cada hora que transcurría era utilizada por mí para pensar en el erizo de una manera inconsciente. En una de mis más locas fantasías pensaba en que yo le insinuaba mis sentimientos, o lo que yo creía que sentía, para que después el me respondiera del mismo modo que yo, claro que eso solo podría pasar dentro de mi cabeza, no todos estamos locos así que solo podía imaginar.

Eran las ocho de la noche y mamá me llamaba a cenar, estando con ella, me encontraba disfrutando de mi merienda tranquilamente, papá aun no llegaba de trabajar así que nos dispusimos a no esperarle, ya que según nos dijo, llegaría hasta tarde. Cuando pensaba que por fin el día se había terminado el teléfono de mi casa comenzó a sonar, como todo buen chico, me puse de pie permitiendo que mi madre siguiera cenando y respondí.

Cuando estaba a punto de decir algo para indicar que se encontraba llamando a mi hogar y podía continuar, una voz me enmudeció; tras la bocina sonaba la alarmada, pero inconfundible, voz del erizo oscuro, podía escucharle respirar agitadamente, a lo que deduje que estaba en problemas.

-Sonic, algo le pasa a esta cosa, no deja de emitir un pitido que ensordece y su jodida lucecita roja me está volviendo loco ¡tienes que hacer algo! –gritó esto último-

Por consecuente a su grito, tuve que alejar la bocina de mi oído para después decir que pronto me pondría en su casa…pero había un problema, yo no sabía dónde vivía Shadow y no podría llegar, mucho antes que yo dijera esto, el me interrumpió.

-no, está muy lejos mi casa…yo voy a la tuya –decía más calmado-

-¿Cómo? ¿A esta hora? –mis mejillas ardían mientras giraba mi cuerpo para que mi madre no lo viera-

-por supuesto Sonic, en poco estoy allí y me dices que hacer con esta cosa infernal –a lo lejos se escuchaba que efectivamente el pitido seguía-

-vale, te espero Shadow ¿tus padres no se molestan? –Jugueteaba con el teléfono, enrollando el cable entre mis dedos-

-para nada, a mis padres les da igual –podía escuchar su voz despreocupada y alegre –me pongo en poco, nos vemos-

Después de eso colgó el teléfono. Yo asentía como si el pudiera verme, cosa que no era pero el pequeño shock en el que estaba tenía mis pensamientos bloqueados. Era la mejor noticia que podían darme ¡Shadow vendría a mi casa de nuevo! Como un completo lunático deseaba gritar de emoción, correr y saltar por todos lados pero entonces recordé que no estaba solo así que me limité a sonreír ampliamente y en ocasiones morder mi labio inferior conteniendo la emoción del momento.

-¿Quién era? –mi madre me veía fijamente, preguntándose en que era lo que me pasaba-

-este…era Shadow…tuvo un problema con nuestro proyecto y viene para que le ayude –asentía rápidamente, se percibía mi nerviosismo-

-tu amigo…bueno, supongo que está bien. ¿Sus padres le traerán? Es algo noche –su rostro destilaba preocupación-

-no lo sé… -me toqué la nuca compartiendo su preocupación-

Era verdad, no lo había pensado, era de noche y la distancia entre la casa de Shadow y la mía era bastante, según me dijo el erizo momentos antes. Me mordía las uñas preocupado hasta que fuera el timbre de la casa sonó, yo corrí apurado y estando en la puerta pasé mis manos por mis púas intentando estar presentable. Al abrir la puerta me encontré con el erizo parado frente a mí. No pude evitar sonreír, al ver hacia a tras de él buscando a sus padres me encontré con una flamante motocicleta negra, sobre esta estaba el casco del conductor, igualmente negro pero con detalles rojos, mentiría se dijera que no me imaginé al erizo sobre ella mientras tenía un derrame nasal interno.

Me mordí la lengua cerrando mis labios fuertemente, estaba a poco de babear por mis, hasta ahora desconocidos, pensamientos lujuriosos.

-¿Qué le ha pasado a esta cosa? –Mostró la muñeca, acercándole a mí-

-no tengo idea –di en respuesta sin estar realmente enterado de lo que preguntaba-

A nosotros se acercó mi madre para ver si podía ayudar en alguna cosa a lo que rápido le explicamos cómo funcionaba; ella tomó nuestro robot en manos y acunándole como a un bebé real, le dio la botella y minutos después le cambio el pañal, estaba tan centrada en lo mono que era el "juguete" que nos dejó fuera a Shadow y a mí, agradecía eso ya que nos dio tiempo de que me entrometiera en su llegada.

-has llegado muy rápido –sonreí de medio lado-

-tenía que verte. No podía con esa cosa yo solo –cerro los ojos con una sonrisa sobre el rostro-

-¿Cómo es que has llegado tan rápido? –desvié la mirada. Sabia como lo había hecho, solo quería hacerle hablar de ello-

-en mi moto –sonrió tranquilamente –me gusta conducir rápido-

-guay… es linda –Veía atentamente la máquina que estaba en mi patio-

Se me quedó viendo fijamente, era como si analizara mi mirada, después me tomó la mamo llevándome hasta donde se encontraba su motocicleta; le vi desconcertado por un par de minutos a lo que el erizo solo sonrió suavemente.

-¿te has subido a alguna? –Sonrió tomando el casco en sus manos-

-no, no lo he hecho –mi rostro se ruborizaba tenuemente-

La hermosa luz de luna se posaba sobre nosotros, eso y algunas luces de la casa, que era lo único que iluminaba el lugar. Podía sentir mi rostro suavemente ruborizado mientras una sonrisa se dibujaba sobre el semblante del erizo que se encontraba frente a mí. Me colocó su casco, era algo grande pero me sentaba bien.

-móntate sobre la mía –sonrió viéndome a los ojos-

-¿Cómo dices? –Con ambas manos toqué el casco, acomodándolo sobre mi cabeza-

-nunca te has subido a una. Será divertido, además, soy buen conductor, no te pasara nada –una suave sonrisa se plasmaba sobre su semblante-

-¿y si caigo de ella? –le veía dudoso-

-por eso te sostendrás de mi –me regaló una delicada mirada-

Se puso sobre la moto; le observaba fijamente mientras me acomodaba el casco, si este no fuera oscuro delante seguro dejaría ver como literalmente babeaba por él, verle sentado sobre la motocicleta era una de las fantasías que tenía y él la había cumplido ese día.

-¿a qué esperas? –Encendió el motor acelerando sin permitir que avanzara –no tardaremos si es lo que te preocupa-

Asentí cuan niño pequeño y a paso rápido me monté sobre la moto, me apenaba tocarle por lo que solo pasé mis manos por sus hombros para mantener el equilibrio. Sentir mis manos sobre sus hombros fue algo que no se esperaba ya que comúnmente se colocan sobre el abdomen para así rodearle.

-tómame de la cintura –giró un poco la cabeza para verme-

-…así está bien –murmuré apenado-

-tendrías mejor agarre. Muy bien, recomendaría que te sujetes –aceleró una vez más-

-¿Por qué? –le miré atento-

Sin más respuesta que su rápido andar y el hecho de que partimos un poco rápido causando que mi cuerpo se echara un poco hacia atrás, seguí ignorando lo que me decía. Podía ver que no le gustaba ser contrariado pero estando conmigo tendría que soportarlo. Pasábamos por el pavimento oscuro de las calles, sin esperar lo que venía, el erizo dio un acelerón que causó que la motocicleta se echara hacia atrás, recostando ligeramente su peso sobre la llanta trasera. Cerca de allí me encontraba yo, al ver lo que hacía y del modo tan inesperado en que me lo hizo, me abracé a su cuerpo mandando al carajo la vergüenza, era eso o que callera al pavimento.

Noté como una risilla burlona hacia presencia en sus labios. Mis manos le tomaban fuertemente, intentando aferrarme lo más que podía para evitar caer. Pasado eso, sentí su abdomen, podía verse que estaba bastante firme por lo que me mantuve allí; esa era una oportunidad única, no la desperdiciaría con niñadas.

-¿te ha dado miedo? –sonrió socarronamente-

-claro que no –respondí enojado-

-¿entonces por qué te aferras a mí? –Sonrió girando levemente la cabeza para verme-

-tu vista al frente –dije para evadirle-

-siento el miedo que te da –alargó su sonrisa mostrando los colmillos –te aferras a mi como si no quisieras dejarme ir ¿te sientes seguro aferrado a mí? –Bajó notablemente la velocidad-

Recosté mi cabeza sobre su espalda para que no pudiera verme, a pesar de que llevaba el casco, sentía como su mirada penetraba la mía.

-claro que no ¿Qué dices? –giré la cabeza al lado contrario a donde el veía-

De la nada, aceleró más que la vez pasada, causando que de nuevo la motocicleta repitiera el efecto que había tenido anteriormente. Una vez más, me aferraba a su torso con ambas manos mientras que asustado daba un respingo.

-lo sabía, temes caer –aceleró una vez más-

-¡ya! ¡Para, para! –me abracé por completo a él-

Como si todo eso le causara gracia, levantó la motocicleta sobre la llanta trasera un poco más que las veces anteriores; me puse nervioso, creí que en ese momento si caería por lo que crucé mis piernas alrededor de su torso para tener un mejor agarre mientras gritaba asustado.

-¡¿Qué carajo?! –grité asustado-

Rio levemente bajando de nuevo la velocidad. Una vez que se hubo calmado todo aquello, bajé de nuevo las piernas temeroso de que se le botara de nuevo la canica y comenzara a derrapar o cometer alguna idiotez con su motocicleta mientras yo estuviera de pasajero.

-¿Por qué bajas las piernas? –Decía burlón-

-solo calla y detén esta cosa –ordené exaltado-

-¿te he asustado? Solo lo hice para que la próxima vez seas sincero conmigo –detuvo la motocicleta en medio de la calle –me gusta que seas honesto conmigo

-¡no tenías por qué hacer eso! ¡Poco más y me infarto! –dije aun sin soltarle-

-perdona "Big blue" ya que no lo vuelvo a hacer –sonrió tranquilamente –pero te ha gustado montarte en mi motocicleta ¿no?

-calla ¿quieres? –Recosté mi cabeza sobre su espalda –por poco me da algo

-no te pongas así. Para la próxima prometo no hacerlo ¿vale? -Me sonrió suavemente –tenía todo controlado. Si hubiésemos corrido el riesgo de caer sería la mayor estupidez de mi vida porque tú traes el casco, yo no así que si caíamos el que saldría lastimado seria yo. No tienes por qué ponerte así –me sonrió suavemente-

Suspiré aliviado por lo que decía, eso y que se había detenido.

-promete que no levantarás esta cosa de nuevo –dije entre susurros-

-te gustara que lo haga dentro de poco pero por el momento está bien.

Seguimos el camino de regreso a casa. Hacer eso fue algo notablemente torpe, sabía que Shadow carecía de aprecio o preocupación por la vida y yo me montaba a su moto como su fuera la idea más magnifica del mundo. Estando de nuevo en casa mamá se encontraba en la sala, no había notado nuestra ausencia pero cuando nos dimos cuenta ya pasaba de las once, no podía dejar que se marchara por sí solo. Estaba claro que él llevaba una motocicleta pero desgraciadamente el combustible había terminado con la hora en que habíamos paseado por las calles.

-no hay problema. Me iré a pie, te dejo mi motocicleta aquí –sonrió tranquilamente-

-no puedo dejar que te vayas…no solo –dije preocupado-

-venga, peores noches he salido solo, no me pasara nada –afirmó viéndome-

-Sonic tiene razón, yo con gusto te llevaría pero mi auto está en reparación y el padre de Sonic viene hasta más tarde –dijo de igual modo mi madre-

Los tres nos veíamos pensativos aunque la idea que vagaba por mi cabeza era imposible. No podría decirle a mi madre y al erizo de mis sueños lo que pensaba.

-¿tus padres se molestan si te quedas? –Preguntó mi madre-

Justo lo que yo pensaba, que el durmiera conmigo; pronto me di un golpe mental, no podía ser eso, solo era mi amigo, solo eso.

-para nada. Ellos no están en casa este día así que me han dejado solo –decía viéndome-

-¿Por qué no te quedas hoy? –Ofreció mi madre contenta-

-si a Sonic no le molesta –su mirada era tan exquisita como tentadora-

-por mí no hay ningún problema-

Dicho aquello, nos encontrábamos ambos en mi habitación. Yo estaba recostado en la cama mientras él se sentaba sobre la misma. Por dentro gritaba de emoción y todo gracias a una muñeca escandalosa que no paraba de tocar su tono de alerta. Nada podía quitarme la felicidad del rostro, si bien Shadow no dormía en mi cama estaba en mi habitación y eso era más que suficiente para hacerme feliz. Recostada a mi lado tenía la muñeca, principal motivo de la estadía del erizo en mi casa, después el veteado hizo un comentario que me cambio el tono de piel.

-ya solo falta que me acueste en la cama y seremos el típico matrimonio que se queda despierto a cuidar un bebé –reía burlonamente –y yo como el padre seguro tendré que atenderle de noche

Puse la espalda recta tras lo que decía. Si verle de cerca me ahogaba ahora con lo que decía, sentía morirme.

-¿Qué insinúas? –Abrí los ojos de par en par-

-nada, solo digo lo graciosa que es esta situación, solo piénsalo: tenemos un "bebé" que cuidar, estamos en tu habitación, me quedare a dormir contigo esta noche ¿Qué más prueba? –Se recostó sobre la cama cruzando los brazos tras su cabeza-

Decir lo que pensaba seguro echaría a perder todo así que preferí tragarme mis palabras y seguirle la corriente de un modo más sutil.

-bien, duerme cariño por que si el bebé despierta tú le atenderás ¿suena bien? ¿Se imitar la pareja cansada? –dije burlonamente-

-te sale perfecto, en esta parte yo digo algo como: amor, estoy cansado, hazlo tú y mañana yo lo cuido todo el día –echó una carcajada –a que estamos locos "Big Blue"

Se alejó de mí para recostarse sobre el colchón que se desplegaba de mi cama.

-si Shadow, lo estamos. Duerme que mañana hay cosas que hacer –sonreí alegremente-

-o esta noche –bostezó cansado –buenas noches

Sin más se quedó dormido, yo le admire unos momentos hasta que después el sueño me venció y me quedé dormido con una hermosa sonrisa sobre el rostro, me sentía tan feliz ese día.


-hola. Este fue uno de los capítulos más largos del fic, hasta ahora, comenta si tienes alguna observación que hacerme, pregunta, aclaración, comentario simplemente o sugerencia. Todo es bienvenido, espero os haya gustado. Quiero agradecer a las personas que comentaron el capítulo anterior, de verdad gracias, sin vuestros reviews yo creo que difícilmente sale el cap.

-adiós, que les vaya muy bien y nos vemos en el próximo capítulo, pasen buen día