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Piece by piece

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"And all I remember is your back"

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¿Por qué no podía solo cumplir con lo que me pedían?

-Otra vez.

Ah cierto, me había quedado sin chakra nuevamente.

Ya sabía lo que seguía.

-Por favor papá, no de nuevo –Intenté que me escuchara entre sollozos débiles y cansados, pero desde el otro lado de la habitación su mirada vacía ni siquiera se inmutaba ante mis suplicas- ¡Por favor, no! ¡No!

Un señor con bata blanca se acercaba lentamente a mí, con esa jeringuilla nuevamente entre sus dedos, llena de un líquido amarillento que me repugnaba. Intenté safar mis brazos y mis piernas, pero estaban fuertemente atados.

Detrás de mí, otra persona tomó mi cabeza y la apoyó, contra mi débil fuerza, en la silla intentando mermar mi lucha. Con una gaza limpiaba la sangre de mi rostro que surgía minutos antes de mi nariz y mis ojos, gracias al esfuerzo al que mi cuerpo era sometido.

El dolor en mi cabeza era un zumbido y una presión a la que ya estaba acostumbrada.

El señor de bata blanca, pinchaba mi brazo nuevamente mientras mi yo de siete años intentaba buscar una escapatoria. Busqué en los ojos de los guardias que custodiaban la puerta del laboratorio algo de ayuda, pero solo me devolvieron compasión los negros ojos de Hana para luego apartar la mirada vencida.

-Por favor… basta –Seguía suplicando débilmente entre sollozos mirándolo nuevamente a mi padre. No quería más pruebas, ni más exámenes, ni más nada. Solo quería descansar. Me sentí tan agotada que en cualquier momento perdería la conciencia.

Eita Hiroko me dio un último vistazo –lleno de lo que yo sentí que era decepción- y se dio la vuelta ligeramente para salir de la habitación, cerrando la puerta tras de sí, sin mirar atrás.

Dejándome allí. Sola.

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Un escalofrío recorrió mi espalda, por un instante el miedo de aquel entonces me invadió como si pudiera sentirlo allí mismo.

Sacudí mi cabeza, intentando alejar esos oscuros recuerdos y guardarlos nuevamente en el fondo de mi mente.

¿Por qué venían a mí ahora? Pensé que ya había superado esto.

Suspiré e intenté distraerme mientras caminaba pensativamente por la aldea. Estaba llena de aldeanos y ninjas por todos lados, gracias al enorme festival que esta noche se festejaba en sus calles. Vi sus rostros, llenos de sonrisas, transmitiendo solo alegría y se me revolvió el estómago. ¿Por qué siempre tenía que sentirme tan lejana a todos aquellos sentimientos?

Recordé esa sensación que había tenido de tranquilidad y paz mientras estaba con Bolt en la fiesta minutos atrás y supuse que debía ser algo parecido a aquello que la gente normal sentía a diario.

Gracias a Dios pude escaparme de aquella asquerosa fiestucha. Luego de mi encontronazo con Hana solo había quedado aún más inquieta y ansiosa que antes. Verla allí, delante de mis narices, me hizo viajar al pasado y solo me trajo viejos recuerdos. Horribles recuerdos.

Por eso necesité escapar de allí pronto, y sin darme cuenta terminé caminando entre los aldeanos que disfrutaban de los puestos del festival, la música y los juegos que esta noche estaban en prácticamente cada rincón de la aldea.

Repasé la conversación con Hana en mi mente una y otra vez, intentando aclarar mi mente pero no conseguía cambiar mi ansiedad.

¿Yuuto no aparecía? ¿Tsubasa quería seguir el negocio de Eita?

Millones de panoramas se plantaron en mi mente, imaginando miles de opciones de lo que podía pasar de ahora en más. Yuuto muerto en algún lugar desconocido. Tsubasa dándose cuenta que yo no estaba muerta y viniendo a buscarme a la aldea.

-Espera, tranquilízate. Probablemente nada de eso suceda –Me dije a mi misma intentando calmar mi mente y borrar esos pensamientos de mi mente.

Llegué hasta unas apartadas calles, no tan transitadas ya, pero con algunas que otras personas dando vueltas a pesar de ser altas horas de la noche, dirigiéndose hacia la diversión del festival. Yo solo quería un poco de paz para aclarar mis miedos.

Pero sentía una pesadez en el pecho que poco me dejaba andar, así que me senté en un banquillo bajo la luz de con un pesado suspiro. Mi cabeza no paraba de dar vueltas.

La oscuridad me trajo a la mente esos ojos; inevitablemente ligados al vacío y a la angustia venían los recuerdos de Eita Hiroko.

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"I begged you to want me but you didn't want to."

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-Ya mi niña, el dolor pasará pronto –Me decía Eita mientras acariciaba mi cabello lentamente.

Yo sin fuerzas ni para responder a su gesto, tirada en esa fría camilla de laboratorio, intenté hablar pero el dolor en mi cabeza era tan fuerte que me arrepentí al instante.

Era como si alguien hubiera clavado mil agujas en mis ojos mientras me aplastaba la cabeza un árbol de mil kilogramos.

-Sh, no digas nada. Los doctores te darán algo para descansar –Susurró a mi oído, y dejándome un corto beso en la coronilla se enderezó encarando la puerta, dejando duras y frías órdenes a los médicos allí presentes.

-La quiero lista para mañana por la mañana. Tiene que terminar con las pruebas.

-Pero… Eita-sama, a este ritmo ella no va a…

-¡Debe cumplir con su trabajo! –Sentenció, dejando la habitación.

Perdí la conciencia luego de su portazo, que lo sentí como una patada dentro de mi sensible y dolorida cabeza.

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"And all of your words fall flat"

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-Menuda mierda Amaterasu.

Caí nuevamente de rodillas ante él, con la respiración agitada, el corazón galopante y la típica presión detrás de mis ojos que antecedía al dolor luego de un largo esfuerzo.

-Si no eres capaz de pasar este simple entrenamiento ¿piensas que alguien va a tenerte compasión en una batalla de verdad?

Sus palabras eran como una puñalada en la sien.

-La verdad que nunca tuve muchas esperanzas de ti pero esto ya es inaceptable, nunca pensé que Kami-sama iba a castigarme dándome una hija tan inservible como tú, que no pude pasar ni un simple entrenamiento.

-Lo… lo siento –Dije poniendo todo mi esfuerzo en ponerme de pie dificultosamente, decidida a comprometerme más y poner todo mi esfuerzo en intentar cumplir con las expectativas de mi padre- Lo intentaré de nuevo.

-Y espero que esta vez lo hagas bien porque estoy cansado de tener que perder mi tiempo contigo.

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"Back then I didn't have anything you needed so I was… worthless"

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Intenté tragar el nudo que se me había armado en la garganta mientras la pesadez en mi pecho se hacía cada vez más pesada.

Apoyé mi cabeza en mis manos, intentando suprimir estúpidamente todos estos sentimientos y estos recuerdos que venían a mí desde mi inconsciente.

-Otto-san… -Murmuré para mí misma, intentando exteriorizar un poco del dolor que aprisionaba mi pecho.

-No, el no es mi padre –Me corregí mentalmente y la imagen de Sasuke se hizo presente en mi mente. La preocupación y sinceridad en sus ojos en mi cabeza, rápidamente me hicieron arrepentirme de esa palabra.

¿Otto-san? ¿Eito? Claro que no, mi padre era Sasuke. Sasuke Uchiha.

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"But piece by piece he collected me

Up off the ground where you abandoned things"

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Recordé como Sasuke se quedó vigilando mi sueño luego de mi recaída en el campo de entrenamiento. Recordé sus ojos sinceros llenos de preocupación y su inquietud al verme allí arrodillada en la tierra mientras mis nudillos sangraban. Recordé como no despegó los ojos de mí mientras Sakura-san curaba mis heridas.

Poco a poco mi ansiedad fue mermando y el nudo de mi garganta fue achicándose.

Medio sonreí recordando su pequeño episodio de ansiedad cuando volvimos con Daiki de cenar con Bolt y Himawari la otra noche.

Mi corazón se estrujó con una rara y placentera sensación.

Hasta pude sentir la misma seguridad de sus brazos rodeándome, aquel día en que lo conocí, al alzarme de la fría nieve luego de haber escapado del hospital e intentado atacarlo.

La pesadez en mi pecho se fue aclarando para abrir paso, poco a poco, a una calidez ya familiar, y pude respirar más ligeramente.

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"Piece by piece he restored my faith

That a man can be kind…"

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-¿Amaterasu?

Casi que hasta puedo escuchar su voz claramente, como si de verdad estuviera aquí.

-¡Amaterasu! –Esperen, eso fue muy real. Volví a la realidad y voltée mi cabeza en dirección a esa presencia abrumadora, parada a unos pocos metros míos, con unos ojos negros llenos, inescrutables pero sinceros- ¿Qué haces aquí sola?

-¿Estás bien? –La preocupación en su voz mientras se acercaba rápidamente a mí, para asegurarse que estaba bien, me golpeó como una cálida brisa en medio de mis fríos recuerdos- ¿Por qué te has ido así de la fiesta?

El contraste entre mi pasado y esta realidad de repente me abrumó por completo y me dejó sin palabras.

-Otto-san… -Me dije a mi misma dentro mío, insegura, pero esta vez se sintió correcto.

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"…and a father should be great"

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-Lo siento –Dije, intentando mermar su preocupación, y fallando terriblemente- Solo… necesitaba un respiro.

Me miró por unos segundos más, intentando analizarme, para luego suspirar pacientemente.

-Ya, volvamos –Me respondió, acompañado a un gesto con su cabeza en dirección al gran salón de dónde veníamos. Yo tragué en seco.

-No… preferiría volver a la mansión –Intenté acompañar mi petición con una media sonrisa, con la intención de borrar sus preocupaciones.

-¿Ha pasado algo? ¿Segura estas bien? –Insistió él.

-Sí, estoy bien… solo que… -No quería mentirle, intente ser lo más sincera que pude- Los grandes tumultos de gente me ponen algo incomoda, eso es todo.

No estoy segura si me creyó o no, porque la mirada que me devolvía me era difícil de leer pero no tuvo tiempo a replicarme porque unos preocupado mellizos aparecieron dando vuelta a la esquina. Parecía como si hubieran estado corriendo.

-¿Daiki? ¿Daisuke? –Murmuré. Y mientras me preguntaba qué hacían ellos dos allí, ellos se acercaron con paso tácito hasta nosotros.

-Oye, por fin te encontramos –Dijo Daiki recuperando el aliento y sentándose a mi lado mientras me tomaba una mano- ¿Estás bien? Nos preocupamos cuando no te vimos en la fiesta y salimos a buscarte. Pensamos que te había pasado algo…

Ellos…

-Además son las tres de la mañana Amaterasu, preferiría que no andes sola por la aldea a estas horas –Agregó Sasuke.

¿Tres de la mañana? Es decir que había estado cerca de dos horas deambulando.

Y ellos lo notaron.

Los miré a los tres hombres parados frente a mí y vi en sus rostros sinceridad. Ellos habían notado que yo no estaba en la fiesta, y no solo se habían preocupado, sino que habían salido a buscarme. A mí. Dejaron todo de lado, solo para encontrarme. A mí.

Me quedé sin palabras, no sabía que decirles… Estaba por demás de sorprendida.

-Yo…-Intenté comenzar pero cuando vi los ojos de Sasuke sabía lo que debía decir, porque quería decirlo- Lo siento, por preocuparlos.

Daiki me regaló una de esas tranquilizadoras sonrisas aun sentado a mi lado.

-No lo sientas –Me dijo, intentando tranquilizarme también con sus palabras- ¿Quieres volver a casa?

Asentí insegura, y mire a Sasuke, buscando su aprobación. Él nos devolvió un asentimiento con su cabeza, estando de acuerdo con que volvamos a la mansión.

-Los acompaño, la verdad que la fiesta ya estaba bastante aburrida –Agregó Daisuke, intentando no sonar demasiado interesado.

Con Daiki nos pusimos de pie, y los cuatro emprendimos camino de nuevo hacia el centro de la aldea para retomar el camino de vuelta. Pero no fuimos muy lejos cuando a la lejanía vimos una cabellera rubia hablando con un grupo de aldeanos con cara preocupada y detrás un Kenta, escuchando atento la conversación.

¿Y qué hacían estos dos allí?

Al sentir nuestras presencias a unos metros, el pelinegro con un gesto que denotaba molestia, tocó el hombro de Bolt y señalo en nuestra dirección, para luego darse la vuelta y tomar una dirección contraria a la nuestra y desapareciendo entre la gente. El rubio vino automáticamente corriendo hasta nosotros, y, descansando sus manos sobre sus rodillas, intentó recuperar el aliento.

-La encontraron –Dijo con respiración entrecortada y ahora mirándome con esos azules ojos, ahora algo enfadados- ¿Dónde te habías metido? Llevamos media hora buscándote.

¿¡Qué!? ¿Kenta y Bolt también habían salido a buscarme?

Me quedé de mil colores, abriendo y cerrando la boca, intentando encontrar las palabras correctas pero no podía expresarme. Daiki me miró con una media sonrisa, e intentó salvarme.

-Salió a tomar aire y se perdió, no es la gran cosa. Pero ya nos vamos a casa, estamos cansados –Dijo mi hermano tomándome del brazo e incitándome a caminar, siguiendo a nuestro padre que ya había retomado sus pasos segundos antes- Gracias por la ayuda Bolt. Buenas noches.

Nosotros cuatro seguimos nuestro camino y el rubio solo quedó allí parado, mirándome, con esos pozos azules preocupados, mientras yo caminaba al lado de mis hermanos con la cabeza baja. No me atrevía a mirarlo, ¡qué vergüenza! ¡El también salió a buscarme luego que lo había dejado plantado en la fiesta!

Ya habíamos caminado un trecho largo cuando volví mi cabeza inconscientemente, y Bolt seguía allí, con sus manos en los bolsillos y mirándonos. Mirándome. Con esos ojos que me revuelven el estómago.

Como una imbécil, solo atiné a mirar nuevamente al frente y sonrojarme. Era un idiota.

Un idiota que se preocupaba por mí.

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Corto, pero muy trabajado. Vamos avanzando de a poco hasta que recupere el ritmo de mi escritura habitual.

Los fragmentos que se ven en cursiva al medio son frases sacadas de la cancion Piece by Piece de Kelly Clarkson. Muy bella y me brindó parte de la inspiración para armar este capitulo.

¿Qué les pareció? Quiero sus opiniones, si alguien todavía de mis antiguos lectores anda por allí...

Ja ne!