Podría decir que la noche era tranquila, solo la luz de luna, los suaves murmullos del viento y las ramas de los arboles meneándose con cuidado fuera de mi casa. La noche era perfecta, lo único que podía arruinar la paz de ese día era al aparato infernal que se encontraba a mi lado: no paraba de emitir su alarma, ese infernal sonido que nos quitaba el sueño a Shadow y a mí.
Sin más remedio, el erizo se puso de pie buscando a tientas el aparato; abrí los ojos notando la lucecilla roja que emitía, podía ver que el azabache aún tenía los ojos cerrados, no por eso detenía su acción. Me senté sobre la cama tomando el aparato en mis manos, después me percaté de que el erizo abría los ojos perezosamente, tomando lugar junto a mí.
-¿Qué le pasa a esa cosa? –Emitió un sonoro bostezo mientras se frotaba el ojo con la mano-
-no tengo idea –imité su acción, me encontraba cansado-
-duerme Sonic, yo me hago cargo de esa cosa, se ve que tú estás cansado –su madura voz sonada cansada. Me sonrió suavemente-
Extendió sus manos para que le entregara la muñeca. Podía verle cansado, de vez en cuando bostezaba por lo que no le hice entrega de lo que me pedía.
-descuida, yo lo hago, tú duerme-
-que no pequeño torpe…estás cansado y yo ni sueño tengo, ahora dame eso y ponte a dormir –decía de modo mandón-
Sabía que me estaba mintiendo, se veía cansado pero intentaba simular que no era así todo para que yo durmiera cómodamente. Sin más remedio le entregué la muñeca a lo que él la recibió bostezando; apenas la tuvo en manos le colocó una manta encima para silenciar un poco la alerta que emitía, una vez así, comenzó a buscarle solución al problema.
-¿tiene hambre? –Se puso de pie-
Caminaba buscando en su mochila la "comida" que se nos había entregado para que le alimentáramos así pudiera hacer el efecto consecuente a la alimentación. Le entregaba la comida lentamente, esperando a que la muñeca dejara de emitir su alarma, poco a poco dejada de sonar hasta que se quedó en silencio de nuevo, una vez así, el erizo la entregó de nuevo a donde yo simulaba dormir.
Cuando por fin le vio en silencio y le dejó a mi lado el erizo tomó asiento sobre la cama, era como si esperara algo, fue entonces que la maquina comenzó a emitir un sonido de alerta, tomó de nuevo la muñeca entre su manos y comenzó a darle palmadas sobre la espalda, momentos después escuché como de la maquina salía un sonido parecido a un eructo, escuché como el erizo se quejaba de ello y le ponía una vez más sobre la cama.
-joder con esta cosa –bostezó una vez más-
Tomó su lugar sobre la cama plegable, por mi parte me acerqué a la orilla de la cama para verle mejor, parecía tan pacifico al dormir. Su rostro se veía tan calmado que se dibujó en mi semblante una hermosa sonrisa; daba las gracias a ese aparato infernal por todo lo que me había sucedido ese día y durante la noche, me gustaba mucho verle dormir y el que pensara primero en mi sueño antes que en el suyo me daba la ligera esperanza de que quizá tenía una oportunidad.
Me recosté sobre la almohada, pasando mis manos por debajo de ella y un suspiro salió de mis labios, sin más, me entregué al sueño, dejando grabados en mi mente los bellos momentos de ese día.
Al despertar me encontré con el erizo veteado preparando algunas cosas para el colegio, por alguna razón el día anterior había llevado su mochila con el así que podríamos partir de allí mismo. Me incorporé soñoliento, le vi plantándose a mi lado con una sonrisa sobre el rostro.
-así es como despierta el azulito –dijo burlón –ya veo por qué llegas tarde al colegio –sonrió viéndome-
-tu tampoco llegas muy temprano –señalé frotándome un ojo con el puño de mi mano-
-me cuesta llegar a tiempo –sonrió –prefiero alistarme tranquilamente, por cierto, faltan menos de quince minutos para entrar al colegio –me sonrió socarronamente-
Mis ojos se abrieron de golpe, me incorporé de la cama lo más rápido que pude, rápido me puse a buscar mi uniforme académico seguido por la mirada burlona del erizo que me acompañaba, de inmediato me detuve y le vi fijamente.
-¿Qué es tan gracioso? –En mis manos sostenía el saco del uniforme-
-el modo en que corres para alistarte, me causa gracia –me veía sentado sobre mi cama-
Le ignoré por unos momentos, me ruborizaba lo que decía. Continué buscando mi uniforme, supuse que él no llevaba el suyo así que tomé el más grande que tenía y se lo entregué para que se lo pusiera, caminé al baño dispuesto a alistarme cuando de nuevo escuché una risilla por parte del erizo, di un pesado suspiro y me di la vuelta para verle.
-¿Qué pasa ahora? –le veía seriamente-
-¿Por qué te vas? ¿Te avergüenza que te vea? –Se puso de pie-
Se acercaba lentamente a donde yo me encontraba, mis piernas temblaban ligeramente, no sabía lo que estaba a poco de pasar y no podía resistirlo; ambas miradas se mezclaban, mis manos sudaban y sobre mi rostro se hallaba un terrible rubor rojizo, tan grande era mi vergüenza que mi labio inferior temblaba.
Le tenía justo frente a mí, a escasos centímetros míos, creía que no soportaría más la cercanía; pronto mi imaginación se encontraba jugando conmigo, incitándome a abalanzarme sobre el cuello del erizo y hacerle cosquillas con mis labios; justo cuando creía que todo se realizaba, el erizo entró al baño con la ropa en manos, evadiéndome por completo.
Me di un golpe mental, solo éramos amigos, solo eso, debería agradecer que lo fuéramos. Pasé mis manos sobre mi enrojecido rostro, sentía vergüenza por relacionar todo lo que pasaba entre Shadow y yo con un posible noviazgo o algo así.
-es tu casa, yo me visto aquí –escuché desde el baño-
-…vale –respondí colocándome la ropa-
Cuando estuvimos listos salimos de mi hogar sin preocupaciones al llegar tarde, por mí parte tenía la mente bloqueada, no tenía en mente más que una cosa: estaba perdidamente enamorado, con eso bastaba para ser un completo idiota, depreco-maniaco, alegre, romántico, aburrido, aguafiestas, parrandero…podía ser todo en un segundo y al otro ser completamente nada. Me sentía tan mal, una de las experiencias más horrendas y perfectas de toda mi vida, por momentos sentía besar la gloria y por otros comer lodo, odiaba mis sentimientos que solo lograban llenarme de confusión.
Estando en el aula de clases tuvimos problemas, el profesor no quería dejarnos entrar por lo que nos llamó a atención con bastante molestia; faltaba poco para que yo pidiera perdón y así me dejara entrar pero el erizo a mi lado no tenía esos planes, le habló en voz alta, motivo por el cual nos dejaron fuera del aula esperando a que la clase terminara para tener derecho de entrar.
Estábamos sentados cerca de la cafetería escolar, yo tenía los brazos sosteniéndome la cabeza mientras que él jugaba tediosamente con una pluma, pintando sin ton ni son la mesa de la cafetería.
-¿siempre te pasa esto? –le veía fijamente-
-no siempre, en ocasiones me tocan reportes, ir a hablar con el director, castigos y luego esta esto –decía muy tranquilamente-
Di un suspiro, se trataba de un completo indisciplinado…un erizo al que no le importaba lo que otros dijeran de él, era sencillamente perfecto; un rubor subió hasta mis mejillas por mis pensamientos, últimamente estaba pensando en él más seguido que antes, incluso llegué a pensar que no había más que decir, moriría si no le tenía en mi vida.
Seguía meneando a la muñeca lentamente; el erizo me veía como si tratara de encontrar una respuesta a algo, después me tomó del brazo mientras me llevaba a un lugar distinto.
-¿A dónde vamos? –pregunté titubeante-
-solo sígueme –susurro viéndome a los ojos-
Asentí, sin oponer resistencia le seguía confundido; me llevaba a una parte que desconocía de la institución, era bastante grande por lo que no me era sencillo conocerla de pies a cabeza en el tiempo que llevaba allí, que no era poco pero tampoco mucho. En menos de lo que pensaba me veía en un estrecho sendero que podía verse repleto de arbustos, árboles y plantas ordinarias, incluso llegué a dudar que alguien atendiera ese sitio por toda la maleza que tenía.
-¿Qué hacemos aquí? –Ladee la cabeza buscando un modo de ver más allá-
-quiero mostrarte algo guay –Sonrió abriendo con las manos toda la maleza –más en el fondo no está así, de hecho parece un lugar lindo, pero ojo, nadie lo sabe –Realizó un ademan con la cabeza para indicarme que podía entrar-
No repliqué ni dije nada, simplemente obedecí pasando mis piernas por el lugar que Shadow abría para que yo entrara: al llegar todo era verde, con forme avanzábamos las cosas se ponían mejor, más claras, incluso el césped era más verde y el lugar más cómodo. Seguía admirando el modo tan oculto en que estaba, me parecía un lugar muy bello.
Me di cuenta que el erizo oscuro se posicionada a mi lado, sonriendo por la cara de impresión que yo tenía.
-a que es guay –Sonrió cruzándose de brazos-
-es muy guay –Dije volviéndome a donde él se encontraba -¿Cómo descubriste este lugar?
-ya sabes, en un intento de encontrar un modo de fugarme del colegio, tropecé con este sitio –Me veía muy atento -
Se sentó recostando su cuerpo en el tronco de un árbol, imité su acción sentándome a su lado, el erizo se veía muy tranquilo estando allí. Cabe mencionar que en ese entonces tenía un problema llamado "Síndrome de no poder cerrar la boca" justo el nombre que le di unos días después; ya que mi "problema" era bastante grabe, comencé a hablar muy rápidamente, normalmente sucedía cuando me encontraba nervioso y quería sacar algún tema de conversación pero terminaba diciendo cosas realmente inadecuadas en el momento menos preciso.
-supongo que debes haber estado desesperado para entrar entre todos los árboles y de más –sonreí viéndole-
Momentos después me di cuenta que lo dicho no era lo más adecuado, suponiendo que el erizo que se encontraba a mi lado no era muy paciente, que yo quería impresionarle y sumándole que me encontraba sonriendo como un completo idiota, el resultado era: parecía que me encontraba burlándome de ello.
-no espera –sonreía con nerviosismo tocándome la nuca con la mano –me refiero a que –para ese punto ya titubeaba-
Bajé un poco las orejas, solo me esperaba a que el erizo se molestara conmigo y partiera del lugar dejándome a mí y a mi gran boca; cuando pensaba que todo estaba perdido solo bajé la mirada, entonces escuché una risilla por parte del erizo mientras que me revolvía las púas con una de sus manos.
-mira cómo te pones –sonrió viéndome –me causas gracia
Levanté las orejas impresionado, le era agradable, sonreía como nunca, me encontraba ruborizado a tal punto de parecer ser rojo pero estaba bien, lo valía. El erizo me veía fijamente, nuestras miradas se encontraban fijas sobre la del otro; mis manos temblaban, no por eso me echaba para atrás, si estaba allí con él estaba dispuesto a continuar…todo habría salido maravillosamente de no ser por el aparato del carajo que estaba con migo, comenzó a pitar fuertemente indicando que necesitaba algo así que se alejó de mí.
El erizo sonrió alejándose para tomar su mochila en manos: él guardaba las cosas que nuestra muñeca necesitaba así que me acercaba lo que fuera necesario.
-¿Qué le pasa? –Preguntó tomando su mochila en manos-
-tiene sueño –Sonreía acunando la muñeca – ¿lo ves? Está cerrando los ojos
-me han dejado de pareja a un experto con los niños –Sonrió poniéndose de pie –venga que ya no quiero que pierdas clases por culpa mía…por el momento –Me guiñó un ojo sonriendo-
Un suave rubor subió por mis mejillas con esa acción, él era perfecto a mi parecer; salimos del lugar que después se convertiría una habito visitar y partimos de regreso al aula de clases en donde apenas comenzaba el módulo de matemáticas, entramos al salón quedando cada uno en su lugar.
Durante la clase pudimos escuchar a uno que otro bebé emitir una alarma, la parte que más marcó ese módulo fue un olor bastante fuerte, desagradable y peculiar que se encontraba a mi lado izquierdo, donde se sentaba mi albino amigo, los que alcanzaban a percibir el aroma se volvieron hacia él viéndole fijamente, incluso él mismo buscaba la fuente de tan desagradable hedor.
-Joder tío ¿qué es esa peste? –Preguntó el equidna cubriéndose la nariz-
-eso busco –Respondió molesto-
Momentos después descubrimos que la fuente de la pestilencia era la pequeña muñeca que al parecer necesitaba un cambio de pañal. Ese hecho dibujó una expresión de horror sobre el rostro del erizo de mirada dorada y sobre la mía, eso solo quería decir una cosa: me recordaba que en poco el mío también aria lo mismo; la única salvación de mi plateado colega era volverse hacia erizo de betas plomo.
Ambos cambiaron la expresión a una seria, se veían con aplomo, parecía una lucha entre ambos por decidir quién se haría cargo en ese momento del pequeño "bebé", mientras ellos discutían viéndose fijamente yo me dediqué a volverme hacia Shadow para verle con una hermosa sonrisa; sonreía de ese modo en un intento por convencerle de que él se hiciera cargo del cambio de pañales.
-Shadow ¿Sabías que eres uno de mis mejores amigos? –Dije mostrándole la muñeca-
-¿Qué quieres decir con eso? –Me veía fijamente, desconfiado-
Alargué la sonrisa dejando el pequeño robot sobre su pupitre. Voltee a ver de nuevo a ambos erizos, al parecer discutían de ello empujando la muñeca hacia el otro, forcejeaban en un intento de deshacerse del "paquete", de nuevo me giré hacia el erizo oscuro.
-verás, mi madre le cambio los pañales a nuestro "bebé" ayer por lo que hoy ara pronto del baño, eso quiere decir que necesitara que le cambien el pañal –Sonreí fingidamente –me encantaría hacerlo pero ya sabes lo que dice la gente… -Le veía suplicante-
La expresión de mi compañero rápido cambió a una de negación y reproche, colocó de nuevo la muñeca en mis manos mientras decía con voz diáfana un rotundo "no".
-no lo are por ti, no, sé que dije que te ayudaría con esto pero no pienso hacerlo –Con voz pueril dijo haciendo ademanes con ambas manos en son de negación-
-venga Shadow, después haré lo que me pidas ¿sí? –Le veía suplicantemente-
Le vía pensativo, podía verse lo concentrado que se encontraba, al parecer mi propuesta había sido de su interés, por desgracia no lo suficiente como para ceder ante lo que le pedía por lo que de nuevo se negó.
-no Sonic, nada vale tanto sufrimiento –Profirió mirándome-
-te daré lo que pidas –Junté ambas manos frente a mi rostro como lo haría alguien que esta rezado –anda ¿sí?
Podía verle maldecir entre dientes mientras veía mi rostro de súplica, fue entonces cuando alargué la sonrisa entrecerrando lentamente los ojos, después me vio mientras rodaba los ojos con notable disgusto, dio un resoplo.
-ya me debes dos –Afirmo serio-
-¡no sabes lo feliz que me haces! –Sonreí alegremente –bien, tómale
Le entregué la muñeca con una sonrisa en el rostro, él la tomó entre sus manos sin mucho interés, el punto era que lo estaba haciendo. Poco después sonó el timbre indicando que éramos libres temporalmente, para eso salimos en masa corriendo hacia la puerta.
Pude escuchar como de los labios de ambos veteados salía un sonido de protesta, al parecer nuestra muñeca estaba haciendo lo suyo y necesitaba un cambio de pañal; pasábamos por los pasillos del colegio que daban hacia una de las salidas de los jardines más pequeños, justo delante estaba la cafetería.
-venga que no es justo –Replicaba el veteado de mirada verdosa –esta cosa es pestilente
-ni me lo digas que estoy en las mismas que tú –Se quejaba el otro veteado-
-tu pudiste rechazarlo, yo no –Veía fijamente a su compañero, era como si le reprochara por la decisión tomada-
-en cierto modo no –Dijo apartando la mirada-
Era cómico verles con los "bebés" tomados del torso mientras les alejaban lo más posible de ellos; mi plateado amigo y yo nos encontrábamos caminando detrás de ellos, solo que en otra dirección, ellos se dirigían al baño de caballeros y nosotros a la cafetería. Giré la cabeza encontrándome con Amy, quien se acercó a nuestro lado, después vi como Scourge, el socarrón erizo de pelaje verdoso, caminaba en dirección a ambos veteados con la muñeca en manos.
Deseaba ver la cara de sorpresa del erizo de mirada azul al tener que hacerle el cambio de pañales al "bebé". Nos encontramos con el equidna y mi amigo zorro sentados sobre nuestra mesa, ya esperaban nuestra llegada. Me causaba un poco de remordimiento dejar a Shadow solo cuidando del "pequeño" y que para colmo al terminar de asearle tuviera que hacer fila para el almuerzo.
-Silver ¿crees que deberíamos dejarles el almuerzo? –Me pasé la mano por la nuca con nerviosismo-
-¿Qué dices? ¿A Mephiles y Shadow? –Su voz temblaba tras las palabras-
-seria lo justo, están haciendo un trabajo desagradable –me rasqué la oreja justificándome-
Apenas unos momentos después me encontraba junto al erizo caminado hacia el baño de caballeros, necesitábamos hablar con los erizos. Di un suspiro alargado, en un instante vi como el erizo veteado tomaba en brazos la muñeca, al parecer había terminado con su trabajo, me le acerqué tocándome la nuca con nerviosismo.
-seguro y tenemos que hacer fila –dijo desde dentro de uno de los cubículos el erizo de vetas plomo –solo espero que el idiota de Espio nos haya guardado lugar
-lo mismo digo –sonreía el de mirada carmesí-
-Shadow… -Me acerqué nervioso –yo, te he apartado el almuerzo por si terminabas tarde, ya sabes, para que no hagas fila –bajé la mirada mordiéndome el labio inferior, me encontraba respirando entrecortadamente-
Después noté como el otro veteado salía del cubículo, al parecer enterado de mis palabras o eso deduje después de lo que dijo.
-Gracias Sonic –Sonreía viéndome a los ojos-
-por lo menos te cuida –sonrió lavándose las manos-
Los dos nos volvimos hacia él, yo con un suave sonrojo y el erizo veteado con una mirada de reproche; para mi suerte y deleite, Silver se encontraba a mi lado, reía a mis adentros pues sabía lo que ocurrirá dentro de poco. Con cierto grado de fastidio y un poco de vergüenza el plateado se le acercó tocándose el brazo con nerviosismo y sin verle a la cara pronunció.
-he…para que no tengas que ir a hacer fila te he dejado el almuerzo con tus amigos –Desvió la mirada evitando todo contacto con la del otro-
Una sonrisa de satisfacción brotó sobre mi semblante al percatarme de lo apenado que se sentía el otro, era muy gratificante ver como su ambiente cambiaba a uno tenso. No había más que un veteado ruborizado, mi amigo albino incomodo, el de mirada carmín burlón y yo con una sonrisa sobre el rostro.
En poco nos retiramos, no sin recibir las gracias de ambos erizos y una hermosa sonrisa hacia mí por parte del erizo azabache. Yo regresaba con una sonrisa sobre el rostro, me sentía muy bien porque el de pelaje oscuro y yo nos estábamos acercando, era especial para mí, aunque no significara nada para él, para mí era perfecto.
Nos sentamos junto a nuestros amigos, almorzando tranquilamente, después notamos la llegada de ambos veteados que se sentaban junto a sus colegas; una sonrisa se asomaba a los labios del de betas carmín y era destinada hacia mí.
-pilla lo que tengo –Sonreía a mis amigos-
Todos me vieron atentos con rostros muy curiosos, entonces sonreí y del bolsillo me saqué cinco entradas para ver la película de estreno que se encontraba en taquilla en esos momentos; sus rostros brillaban, hacía mucho que no hacíamos nada juntos ya que me encontraba muy ocupado con el erizo de pelaje oscuro pero en esos momentos no, solo éramos nosotros.
-no es lo que veo ¿verdad? –Sonrió el albino-
-sí que lo es, el estreno del año primor –Les tendí las entradas sobre la mesa-
Veían los boletos con asombro, cada uno tomó el suyo entre sus manos, después me vieron agradecidos y con una amplia sonrisa sobre el rostro; volvíamos a ser amigos unidos ya que antes yo pasaba mucho tiempo con el erizo veteado.
-pasaremos al cine y de ahí a por un helado –Les di un guiño-
-claro que si –Respondieron al unísono-
Durante ese rato, después de almorzar, nos dedicamos a dar un paseo mientras buscábamos un lugar de descanso, pasamos cerca de unos arbustos, no presté atención y solo nos fuimos del lugar; algo que ellos no sabían era que detrás de ese montón de pastizal se encontraba un lugar esplendido para reposar, eso solo lo sabíamos Shadow y yo.
Las horas pasaban una tras otra, ya por fin el momento de salir de clases había llegado, partimos a casa pero algo me dejaba extrañado, el veteado había quedado de irse conmigo, supuse que estaba bien ya que tenía tres horas antes de reunirme con mis amigos para la película por lo que nos fuimos juntos, además, él debía recoger su motocicleta de casa.
Estando por fin en mi hogar el erizo y yo nos fuimos directo al patio trasero, que era donde supusimos que debía estar la motocicleta, la sorpresa fue grande cuando nos encontramos con el jardín vacío, corrimos hacia adentro solo para encontrar a mi madre en la cocina.
-madre ¿Dónde está la motocicleta de Shadow? –dije agitado respirando rápidamente-
-en la cochera amor –decía parsimoniosa, con una voz tan suave como el sonido de una brisa tranquila-
Di un suspiro de alivio, por lo menos se encontraba allí, agradecí a mi madre, tomé las llaves del garaje y ambos corrimos hacia el lugar; abriendo la cortinilla notamos su motocicleta en perfecto estado y asegurada.
-bien, aquí esta –sonreí señalándole con la mano su máquina-
-puedo verla no estoy ciego –bromeo sonriendo – ¿te gustaría dar un paseo? –enarcó una ceja sonriendo-
Una sonrisa alargada se plantaba sobre mi rostro, negando con la mirada posada sobre él, respondí.
-claro, cuando desee perder la vida pero por el momento estoy bien –le guiñé un ojo-
-no la haré levantare…por el momento –echó una risilla burlona-
-no gracias –me quedé pensativo, recordando que él me había mostrado un lindo lugar –Shadow ¿recuerdas el lugar que me mostraste? Bueno, conozco uno parecido
Me veía fijo, sonrió diciendo un "guíame" momentos después nos encontrábamos camino hacia el prado cerca de mi casa, el que una vez encontré en una de mis expediciones hacia el bosque; le guie hasta allí, al entrar y ver el hermoso lago que reflejaba el sol el azabache sonrió admirando todo a su alrededor, su mirada pasaba por los rincones del lugar, hasta topar de nuevo conmigo.
-esto es genial –se sentó sobre una roca –hay que venir aquí más seguido
-claro, cuando queramos escapar de todos porque nadie conoce este lugar más que yo –me señalé con el pulgar –así que es privado
La encantadora sonrisa del erizo veteado decía todo, se encontraba feliz; me senté a su lado, no me hartaba de admirarle una y otra vez al sonreír, es más, precisaba de esas encantadoras miradas para llevar adelante un día perfecto, nada me agradaba más que tenerle cerca mío y ese bello movimiento que realizaban sus labios para curvearse y causar en ambos una sonrisa.
De mis labios un suspiro escapó, me causaba tanto regocijo verme a su lado. Se recostaba sobre el pastizal, el viento golpeteaba delicadamente su pelaje mientras lo meneaba a un compás armonioso deleitando mi débil mirada, era débil ante él, le necesitaba, al erizo y su mirada.
El tiempo pasaba fugazmente a su lado, pronto era la hora en que me reunirá con mis amigos, para eso tuve que comunicarle al erizo, este a su vez solo sonrió mostrándome la mejor y más bella de sus sonrisas.
-no hay problema –respondió poniéndose de pie –ya te extrañan, todo este tiempo solo has sido mío –volteó a verme con una mirada comprensiva –vamos entonces
Caminábamos de retorno a mi hogar, estando sobre el jardín de la casa el erizo tomó su motocicleta en manos y me dedicó una sonrisa tan provocativa para mí, como el verle ponerse el casco y subir a la veloz máquina, antes de arrancar, me dedicó una mirada.
-yo te cuido a la nena para que puedas estar sin pendientes hoy –un mohín se veía en su rostro –te veo luego –giró su muñeca dando un acelerón a la máquina-
En poco le veía alejarse de mi casa, no me moví de ese lugar, permanecía estático con una sonrisa digna de una persona inmersa en el amor. Si necesidad de ir en mi búsqueda, mis amigos me encontraron parado en el patio, como mi madre ya sabía que a esa hora salía solo me limité a despedirme de ella e irme con los chicos.
-venga a mis brazos Knuckles, seguro que te asusta la nueva película de miedo –gritaba el albino extendiéndole ambas manos al rojo-
-¡cierra la boca! –le propinó un zape que casi le menea la cabeza –eso es para Tails –sonrió al albino-
-vosotros dos sois un par de nenas, en poco estaréis en mis brazos pidiendo protección –el zorro se señaló con ambos pulgares haciendo un gesto varonil-
Los dos mencionados solo se limitaban a verle con una expresión desconcertada, por mi parte y la de la erizo no había más que carcajadas y risas burlonas, acompañadas de gestos graciosos, era lo máximo, no pensaba que algún día llegaría a ver de ese modo al que sería mi hermano.
Al llegar al cine compramos las palomitas, sodas, caramelos, en fin, muchos de bocadillos para la película; apenas nos vimos en la sala nos sentamos los cinco juntos, junto a mí se encontraba Knuckles, después el zorro y por ultimo Silver, ellos se encontraban a mi lado derecho mientras que la erizo al izquierdo. Apenas comenzaron las escenas, como yo le llamo, "sorpresivas" donde las cosas están por demás tranquilas hasta que de pronto algo ocurre, en esos momentos cada uno de mis colegas tomaba una de las colas de mi hermano solo para cubrirse el rostro.
El albino no dejaba de realizar agraciados gestos de terror, por su lado, el de mirada violeta daba ligeros saltitos apretando entre sus manos una de las dos colas del zorrito, era cómico verles, de hecho, mentiría si digo que le presté atención a la película, solo les veía con una risilla escondida bajo la palma de mi mano.
Durante la película, mientras el resto gritaba y la erizo rosada se escondía en mi brazo, yo no paraba de reír, me provocaba tanta gracia el verles así que solo con eso mi temor se iba por un caño, para mí solo se encontraba la gracia del momento.
Por fin concluida la película nos retiramos del lugar en dirección a nuestro paseo; reconozco que era un completo socarrón cuando se trataba de mis amigos de confianza, no dejaba de mencionar lo ocurrido durante la película causando risa al zorro y la erizo.
-no podía creerlo ¡joder! –me ahogaba entre la risa, señalaba con gracia a ambos colegas –Silver, tío parecías… -mi risa burlona no dejaba que concluyera mis palabras –y Knuckles, ni Amy estaba así –afirmaba burlón-
Los otros dos solo gruñían levemente ante mis palabras, mientras tanto, el resto se dedicaba a burlarse de ellos, incluyéndome.
-venga amigo que yo te tenía por valiente –afirmaba la erizo tocándose el estómago-
-yo lo dije, yo lo dije, que en poco estaríais en mis brazos cuan nenas –se señalaba de nuevo el zorro-
El paseo era tranquilo, gracioso, divertido, en ocasiones callado, pero nunca incomodo; al terminar, cada uno partió a su casa, de retorno a la mía me encontraba pensando, para variar, en Shadow y como había salido a toda velocidad en su motocicleta, mis pensamientos eran en su totalidad amorosos hasta que algo me hizo pensar: observé como el erizo partía en esa máquina que conducía, después reflexioné, la noche anterior no se había marchado porque no tenía combustible, estuvimos fuera todo el día como para que lo rellenara y al marcharse tomó con toda seguridad la motocicleta sabiendo que el tanque de esta no se encontraba vacío, fue en ese momento que me di cuenta que el erizo había mentido solo para quedarse conmigo.
Las cosas funcionaban así en mi mente ¿Qué otro motivo tendría? De cierto modo eso me alegraba, el que buscara un pretexto para quedarse conmigo me decía que le importaba y eso me era suficiente, por el momento, sin dejar de pensar me despedí de mi madre antes de ir a la cama, besé su mejilla, ella besó mi frente y me puse sobre la cama.
En poco solo me encontraba en la habitación, recostado boca abajo mientras pensaba en mí magnifico día junto a mis amigos y al erizo veteado que tanto me ilusionaba, sin más, quedé dormido.
-Bueno, ya está el cap. Espero que os gustara y si, sé que demoró pero tengo una explicación, tiempo, en fin, aquí esta, ya sabes, recomendaciones bienvenidas sean, observaciones, me ayudaran, críticas constructivas, me sirven de mucho.
-nos vemos en el próximo, por cierto, quizá el otro demoré un poco, esto es porque la semana de pruebas a comenzado y no habrá tiempo, desgraciadamente, para esto, pero no se preocupen, una vez finalizadas volveremos, esto va para ambos fics, si eres seguidor del otro sabrás de que hablamos, nos vemos.
-gracias a los fieles lectores que leen y comentan esto, abrazó psicológico y nos vemos.
