-mi madre llevara a casa a algunas amigas, no quiero estar cuando ellas lleguen, se la pasan acosándome apretando mis mejillas –Frotaba mi rostro como si pudiera sentir las manos sobre mi piel durazno-
-¿quieres decir que no podremos ir a tu casa? –Caminaba a mi lado, observándome con una mirada tan penetrante como encantadora-
-si, me refiero a eso, por lo menos no ahora –Aclaré mi garganta tocándome la nuca con la mano derecha-
Llevaba en mis manos la muñeca cubierta con una suave manta; caminando a mi paso se veía al erizo que llenaba de alegría mis sueños, de nuevo hablándome suavemente en camino de retorno a casa. Sentía mi corazón acelerar su ritmo con solo una mirada suya ¿tanto le quería? Al parecer sí, le adoraba completamente.
-¿quieres ir a la mía? –Respondió después de un rato posando la mirada sobre el asfalto y sus manos dentro de los bolsillos-
Le veía unos momentos, esa era la primera vez que él me invitaba a su casa pero…le percibí extraño, podía verse que le incomodaba, lo que yo menos quería era molestarle, solo bajé la mirada intranquilo, sentía que la razón del por qué se encontraba así era mi presencia, quizá era lo que le molestaba…
-no quiero incomodarte –Sostuve entre mis brazos la pequeña muñeca. Mi rostro se hallaba bajo, esperando su respuesta-
-no me molesta para nada –Sonrió dulcemente –me gustara que vayas
Esas palabras iluminaron mi rostro con esperanza, levanté la mirada alegre y sonreí cuan niño pequeño, me encontraba feliz pero seguía preocupado por él, si no le incomodaba yo ¿entonces que lo hacía?
Seguíamos caminando y él me indicó doblar en la esquina siguiente, ese lugar era uno completamente diferente a los que había visitado, era la primera vez que veía ese lugar y era diferente al sitio en donde yo vivía, para empezar: el lugar podía verse rodeado por casas grandes y algunas no tanto, esas eran del tamaño de la mía, los arboles estaban rodeados por cercas para evitar algún desastre con las mascotas; algo que capturaba mi atención era que al pasar frente a una elegante mansión rojiza nos detuvimos, admiré unos segundos la construcción, me veía maravillado.
Por un par de segundos pensé en dar media vuelta y seguir a Shadow hasta su hogar, la idea se esfumó cuando le vi entrar a esa enorme mansión, abrió las rejas y se adentró en ella invitándome a pasar, traté de no hacer caso a su majestuoso hogar y le seguí.
-bien, esta es mi casa –arrojó a un costado su mochila-
Me quitó la mochila dejándola junto a la suya. Me guiaba por su enorme hogar cuando una mujer uniformada se le acercó con una suave sonrisa en el rostro; llevaba puesto un vestido negro con un delantal blanco, me parecía que era la empleada doméstica.
-joven Shadow, ya ha venido. –Volteo a verme unos segundos –os avisaré cuando la comida este lista, con vuestro permiso –realizó un ademan con la cabeza, inclinándola hacia abajo y salió del lugar-
Seguí por unos momentos a la mujer, parecía un poco mayor, podía decirse que era una adulta madura, sus hermosos ojos café mostraban cuan amable era. Después de un momento el erizo me dio una mirada penetrante pero tranquila y caminó seguido por mí.
-Shads creo que la niña tiene hambre –Acuné a la muñeca mostrándosela-
-tengo un poco de su alimento en mi habitación, ven, vamos. –Hizo un ademan con la cabeza indicándome que le siguiera-
No podía evitar dar una ligera mirada a su hogar, aunque era bastante amplio y rodeado de lujos y comodidades no captaba mi atención más que el erizo, podía encontrarse una pila de diamantes a su lado y lo único que yo vería serian un solo par de gemas que eran los hermosos rubís que llevaba por ojos.
Nuestros pasos nos llevaron a una puerta oscura, al abrirla me topé con la habitación de mi querido erizo: una gran cama donde fácilmente se recostarían tres personas sin problema, frente a esta un librero bastante grande, un par de muebles parecidos que sostenían una gran cantidad de videojuegos, sobre las repisas discos de música, giré la cabeza y me encontré con una puerta blanca, supuse que pertenecía al baño, sobre la pared una enorme pantalla; la cantidad de cosas era enorme, el closet que se veía bastante grande pero lo que más llamaba mi atención era la cama, era muy grande para el solo…
Un horrible rubor subía por mis mejillas, de nuevo me encontraba teniendo pensamientos extraños y una vez más el motivo era ese erizo de oscuras púas. Me invitó a sentarme mientras él buscaba el alimento así que me senté muy curioso, experimentando la textura suave de su cama; en instantes se sentó a mi lado entregándome la comida, le estaba dando el alimento a la muñeca, siempre con su mirada escarlata fija sobre mí.
Me ponía un tanto nervioso el modo en que me veía, era como si esperara a que realizara un movimiento para poder apreciarlo; era cotidiano que esto ocurriera solo al estar con él, mi rostro se pintaba de un tenue color rojizo, esperaba que no lo notara el erizo de vetas carmín pero era imposible no hacerlo si eso sucedía muy a menudo.
-¿ya has terminado? –Me veía cruzándose de brazos-
Asentí dejando la muñeca sobre la cama, en respuesta a ello me regaló una mirada abstracta, después se colocó frente a la repisa donde guardaba cientos de videojuegos y con una sonrisa mostró entre sus manos sus favoritos.
-¿quieres jugar? –Entre sus manos separaba los juegos cuan abanico-
-me encantaría –Sonreí ampliamente-
Tomó la muñeca con un brazo mientras que con el otro sostenía los juegos; caminamos por un pasillo, los pisos de madera resonaban tras nuestros pasos, nos detuvimos frente a una puerta blanca bastante grande, al abrirla me encontré con una pantalla aún más grande que la que se encontraba en la habitación, un enorme sofá color naranja oscuro y frente a este una mesa de centro, bajó la gran pantalla había estantes que guardaban películas, música y demás, incluso bajo las repisas pequeñas tenía varias consolas para jugar videojuegos.
Me quedé perplejo por unos momentos, su hogar sí que era grande, podía verse que el dinero le sobraba puesto que el lujo de tener una sala de estar repleta de consolas, películas originales y videojuegos no cualquiera puede dárselo.
-jugaremos el que tú quieras –Sonrió tomando asiento sobre el gran sofá oscuro-
-vale, cualquiera está bien –Me senté a su lado observando sus maravillosos ojos-
Insertó el juego dentro de la consola; apenas iniciamos comencé con una mala racha: me consideraba el supremo en ese tipo de cosas pero al parecer esa afirmación resultaba errónea al enfrentarme al erizo ambos con mando en manos. No me resignaba solo a perder así nada más, una y otra vez pedía revancha, sin embargo una y otra vez terminaba perdiendo; mis mejillas se llenaban de aire mientras mi seño se fruncía ligeramente ante la irremediable derrota.
Mi azabache solo me veía con una sonrisa que podría calificarse como encantadora, en más de un momento me ofreció cambiar de juego por uno que me resultara más sencillo pero mi perseverancia pudo más que la razón y me negaba a que hiciera eso.
-quiero la revancha –Dije de nuevo con frustrada voz, quizá era la dieciseisava vez que lo decía-
-de acuerdo, esta vez te dejaré ganar mi azulito –Sonrió tomando el mando entre sus manos mientras veía fijamente la pantalla-
Tras sus palabras intenté desviar la mirada con una sonrisa apenada, él me había llamado "mi azulito" paso solo un instante después de darse cuenta de sus palabras, fu entonces que intentó retractarse, era la primera vez que notaba ese delicioso color rojizo deslizándose suavemente ahora por sus bronceadas mejillas; di una alargada sonrisa mientras que un fuerte rubor disfrazaba mi rostro, desvié de nuevo la mirada topándome con el mando, mismo que tomé entre mis manos.
El rostro de ambos se veía ruborizado, en especial el mío, mi corazón aceleraba su ritmo a una velocidad implacable; la respiración me era difícil debido a la incontenible alegría que me obligaba a exhalar más de lo que podía inhalar.
-he, Sonic –se tocaba la nuca con nerviosismo, su mirada se veía baja –yo…
Antes de poder decir siquiera una palabra más el juego comenzó así que dejamos nuestra recién iniciada conversación para otro rato; durante todo el juego no dejaba de dar ligeras miradas al erizo que se encontraba a mi lado, más de una vez le pille mirándome y eso, aunque fuera poco, llenaba de alegría mi corazón, sentía mi palpitar cada vez más y más veloz.
Por fin terminando la partida resulté ganador y muy alegre festejé poniéndome de pie mientras miraba hacia arriba al mismo tiempo que gritaba de emoción; cuando me percaté de mis acciones pude ver también como una risilla socarrona salía de los labios del azabache, en respuesta voltee a verle con una mirada de reproche fingido.
-¿Qué es tan gracioso? –Me senté a su lado llenando ligeramente mis mejillas de aire-
-el modo en que te pones solo por ganar –Se recostó sobre el respaldo del sofá –me gusta verte así –Cruzó los brazos tras su cabeza –es gracioso
-no sé si alagarme u ofenderme –Crucé los brazos confundido-
-tómatelo como un elogio –Sonrió cerrando los ojos-
Dejé sobre la mesa de centró el mando y sonriendo imité su acción del lado opuesto, fue entonces que por mi pensamiento vagaba lentamente la idea de preguntar por sus padres porque para tener tantos lujos y comodidades había que tener también grandes ingresos.
-¿Dónde están tus padres? –Pregunté abriendo los ojos con la mirada sobre el techo-
-trabajando –Dijo muy tranquilamente-
-puedo preguntar en que trabajan –Me incorporé del sofá quedando sentado-
-ya lo hiciste –Canturreó sereno –Papá es un inversionista que maneja varias empresas y mamá es una escritora y actriz que se la pasa de conferencia en conferencia o haciendo películas así que ahora mismo están de viaje ambos –Su grueso tono de voz cambiaba volviéndose un susurro tras cada palabra. Se incorporó sentándose sobre el sofá-
Por alguna razón sentía que ese tema no le era muy agradable, no podría serle muy cómodo si se ponía de esa manera: con la cabeza baja y una repentina expresión de seriedad en el rostro. Me acerqué a él lentamente; intentaría que se sintiera mejora así tuviera que vestirme de payaso, susurré su nombre suavemente sin obtener respuesta alguna.
-Shadow –Toqué su hombro con el dedo índice de mi mano-
Dio una suspiro pesado girándose perezosamente a verme, recibí su tediosa mirada con una sonrisa alegre, le tomé de las mejillas estirando ligeramente su piel para simular una sonrisa sobre su rostro, ante mis acciones solo me veía confundido.
-sonríe ¿sí? Me gusta mucho cuando sonríes porque te ves muy bien feliz –Veía a sus ojos carmesí intentando hacerle feliz dándole una de mis mejores sonrisas, la más sincera-
Tenía la mirada atenta a la mía, después pude ver un suave brillo sobre su rojo mirar, sonrió sinceramente y acaricio mi cabeza con delicadeza; me hacía sonrojar con ese acto pero no le detenía, me gustaba sentir sus fuertes manos sobre mi cabeza mientras me acariciaba tiernamente.
-contigo se me va la tarde –Sonrió deteniendo su acto –me la he pasado genial –Susurró viéndome a los ojos-
-también yo, ha sido un día divertido –Sonreí alegremente-
-espero que quieras venir de nuevo –Bajó la cabeza viéndome con el rabillo del ojo-
-si toleras celebraciones monumentales por una simple victoria estaré encantado –le guiñé un ojo, sonriéndole-
De nuevo se recostó con una hermosa sonrisa sobre el rostro. Un suspiro profundo me inundaba, me gustaba verlo feliz, su sola sonrisa me causaba alegría infinita; aun recostado me llamó con una expresión de regocijo sobre el semblante.
-es la primera vez que me divierto así –colocó sus manos tras su cabeza-
-me gusta mucho pasar tiempo contigo –bajé el rostro ruborizado-
Apenas un instante después la empleada de servicio interrumpió nuestras acciones para llamarnos a la mesa, al parecer la comida estaba lista; asentimos y en poco ya nos encontrábamos caminando hacia el comedor, no pude evitar notar algunos de los cuadros que colgaban sobre las paredes pintadas de suaves tonalidades de celeste, en la mayoría podía verse a los padres de mi adorado erizo pero en ninguna de estas le vi junto a ellos, es claro que también tenían de él, pero se encontraba solo.
Decidí por primera vez reprimir mi pequeño "síndrome" y mantener la boca cerrada ya que deduje que tocar ese tema le haría ponerse mal y eso era lo último que yo deseaba; me limité a seguirle por los enormes pasillos, una vez en el comedor tomamos lugar sobre una gran mesa de caoba, al sentarme, las sillas tenían una textura suave, estaban recubiertas por suave forraje de piel color hueso, mismo que combinaba con las decoraciones del comedor.
Los platos estaban puestos a la mesa, para mi desgracia de extremo a extremo, supuse entonces que tendría que comer alejado de mi querido erizo pero corrigiendo mi error, tomó sus cubiertos, el plato de comida y se sentó a mi lado con una sonrisa brillante; me ruboricé cuan cereza madura, sonreía alegre por verle junto a mí.
-has venido a acompañarme –Sonreí feliz mostrándole mi alegría por medio de una mirada –me sentía solo contigo hasta allá –señalé el lugar de modo burlón-
-sí, es extraño y no entiendo porque nos puso lejos el uno del otro –sonrió ladeando sus labios-
Nuestras miradas se encontraban fijas sobre la del otro, la sangre se acumulaba sobre mis pómulos vistiendo de alegres colores mi rostro, el corazón aumentaba su ritmo y mis labios pedían a gritos probar de los del oscuro, las ansias de abrazarle me comían vivo; estaba a poco de acercarme más a él pero en ese momento un fastidioso aparato comenzó con su ruidoso sonido de llamada, detestaba desde ese instante mí, antes, canción favorita (que no era más que mi tono de llamada).
Con la mayor cólera del mundo tomé entre mis manos el escandaloso aparato y a regañadientes observé el número que pedía ser atendido; la sangre se me heló al ver de quien se trataba, era mi amigo Knuckles. Pasé saliva y con una sonrisa atendí su llamada.
-Hola Knuckles –Eché una risilla volteando a ver al erizo que se encontraba a mi lado-
Sobre el semblante de mi compañero se observaba ligero fastidio, podía reconocer que intentaba camuflarlo pero le resultaba imposible; pensaba que quizá era por mis modales de estar hablando por teléfono a la hora de la comida.
El rojo solo llamaba para invitarme a pasar una tarde con él, supuse que también con el resto pero sería algo muy grosero de mi parte dejar a Shadow solo y mayormente en ese preciso instante; di una sonrisa nerviosa, misma que él otro notó.
-¿Ahora? –Titubee nervioso –es, no, no es que no quiera salir contigo en este momento pero… -La gruesa voz del azabache silenció mis palabras-
-Sonic ¿quieres helado? –Dijo en voz alta mientras se sostenía las mejillas entre sus manos con los brazos sobre la mesa-
Sus palabras llamaban mi atención y la del equidna, que estaba enterado de lo dicho, a lo que respondió con una pregunta hacia mi "¿Estas con Shadow?" bufó con aires de molestia: esa pregunta lanzada hacia mis oídos me dilataba la pupila, veía pasmado a la nada.
-sí, este, estoy con él –Sonreí nerviosamente a pesar de saber que no podía verme –estamos con lo del proyecto
El erizo sonrió socarronamente, desconocía los motivos pero aun así me daba mala espina: recostó su cabeza sobre la mesa, cerrando los ojos, la sonrisa permanecía sobre su rostro. Un instante después el rojo me respondió diciéndome "Tails encontró algo con respecto a eso, nos ha pedido ir a su casa para que nos diga" esas fueron sus palabras.
Observé detenidamente al erizo, si le decía que quería irme seguro que pensaría que no quería quedarme con él; solté un suspiro pensando en que hacer, me toqué la nuca hasta que por fin respondí.
-de acuerdo, en poco estamos ahí –Sonreí con la mirada fija sobre el moreno-
"-¿estaremos? ¿Cómo que estaremos? ¿Lo traerás a él?" –Preguntaba desde el otro lado de la bocina-
-es un hecho. No puedo cancelarlo como sin nada –Dije nervioso, pasándome una mano por la frente-
"-bien, como sea, luego hablamos" –Su voz era de entero fastidio-
-de acuerdo. Nos vemos –Respondí finalmente para después guardar el aparato que estaba entre mis manos –Oye Shadow ¿quieres quedar con los chicos un rato? –Mordía mis labios, ansioso-
Noté como abrió los ojos viéndome con el rabillo de estos; aun recostando su cabeza sobre la mesa. Con los dedos acariciaba el aparato entre mis manos, el nerviosismo me invadía al pensar en su respuesta.
-no sé, quizá se molesten si voy –Respondió cerrando de nuevo los ojos-
-venga, no dirán nada, además, Knuckles dijo que estaría bien y… -sin dar espacio a más palaras, me interrumpió-
-aguarda ¿Knuckles estará allí? –Enderezó la espalda como movido por un resorte –va, iré
Me daba la impresión que todo aquello, el hecho de que aceptara, tenía algo que ver con el rojo; de otro modo no tendría caso en que aceptara la propuesta con solo enterarse de que ahí se encontraría él. Comí un poco, meditando la extraña situación en la que me había visto envuelto hacia un par de segundos hasta que su voz interrumpió mis pensamientos.
-Sonic, la propuesta del helado sigue en pie –Arqueó una ceja sonriendo ampliamente-
-después de ir con los chicos –ofrecí sonriendo-
No sabía si eso que le proponía era cierto, después de todo, al estar con mis amigos y decirles que tenía que marchar con Shadow, seguro se molestarían.
Concluyendo con la comida nos pusimos en marcha hacia casa de mi amigo de dos colas; el veteado había ofrecido que nos montáramos en su motocicleta para llegar más de prisa así que viajábamos por la carretera de asfalto, como siempre, él me cedía el casco para que me encontrara protegido aunque yo sabía que a su lado seguro nada me ocurría.
Dentro de poco nos veíamos junto a mis amigos, yo aún tenía en brazos la muñeca y al ver al zorro este corrió hasta mí con su muñeca en manos.
-que bien que has venido. No lo creerás, papá me ha dicho que estas cosas tienen funciones distintas y me ha enseñado como usar algunas –Justo frente a mi rostro posó el pequeño robot mientras gritaba con emoción-
-dime por favor que es como apagarlo a distancia –Supliqué apartando con la mano el robot-
-se puede pero papá no quiere decirme como hasta que terminé el proyecto, pero descuida, lo averiguaré –Sonrió haciendo un mohín y continuó con voz entusiasta –mira, aquí tienen un par de sensores que se activan cuan neuronas, por así decirlo –Me vio a los ojos –el caso es que "aprenden" si así lo enseñas. De hecho solo son imitadores pero crean la sensación de que si se aprende –Estrujó la pobre muñeca con alegría incontenible-
Eché una risilla nerviosa al verle de ese modo, giré la cabeza hacia el resto solo para encontrarme con unas miradas iguales o más confundidas que la mía; dirigí una mirada atenta a las acciones del equidna y el erizo veteado, se veían el uno al otro, compartiendo la rabia mutua que se tenían, eso pensé por el modo en que entrecerraban los ojos, frunciendo al mismo tiempo el ceño. Me puse en medio de ambos para evitar que se siguieran viendo.
-si, al parecer Tails encontró algo genial –terminó diciendo el albino intentando romper el silencio que comenzaba a formarse-
Se acercó a mí y arrebató de mis manos mi muñeca comenzando a mover unas cosas detrás de la cabeza del robot y dentro de poco pidió que me acercara junto a Shadow para ver lo que ocurriría después; instantes más tarde pude escuchar algo similar a una voz delgada parecida a la de una persona: el pequeño aparato me estaba viendo.
-mamá –pude escuchar dentro de poco. La voz delgada era parecida a la de una niña de corta edad-
-¡¿Cómo?! –Grité exaltado alejándome un poco-
El veteado volteo a verme, ruborizándose lentamente; sus ojos bien abiertos me dejaban ver que se encontraba anonadado por las palabras de la muñeca, o simplemente le extrañaba que dijera eso al verme.
En segundos me ignoró para voltear la cabeza hacia donde el moreno veteado y pronunciar "papá" cosa que causó un fuerte rubor en mis mejillas ¿Por qué de la pareja tenía que ser yo la madre? Acepté que me gustaba el erizo pero no por eso debía ser la madre ¿verdad? A nosotros se acercaron el de ojos violetas y el albino.
-así que… ¿Sonic es la madre? –Carcajeaba el de mirada ámbar-
-puede que tenga defectos. Se suponía que reconoce rostros femeninos y masculinos, según lo que he investigado analiza las ficciones y de ahí define el sexo de la persona, quizá el vuestro esta averiado –se rascó una oreja con el dedo meñique-
Nos veíamos entre nosotros, mi expresión era sorpresiva y disgustada mientras que la del veteado era una sonrisa de lado, el rojo solo tenía el rostro ruborizado y Silver se estaba burlando con la mirada sobre mí.
-o quizá tenga rostro femenino –Me guiñó un ojo con una mirada socarrona-
Comenzaron a carcajearse los presentes, exceptuando al rojizo al de vetas carmesí y al de mirada violeta. Después de eso pasó a hacer lo mismo con el albino, encontrándose con una respuesta similar, por lo que yo era quien reía en esos momentos.
Ya dispuestos a marcharnos de nuevo, Knuckles me detuvo sujetándome la mano, yo le veía dudoso, cerca de nosotros se podía ver al veteado que veía con desconfianza las acciones de mi amigo.
-quédate otro rato –Ofreció viéndome a los ojos-
-Knuckles, créeme que lo haría pero –recorrí el piso con la mirada, ya eran muchas las ocasiones que lo decía-
Antes de poder completar mi frase soltó el agarre dejándome, me vio un par de minutos y después pasó la mirada al azabache que estaba a mi lado, sin más, se alejó de mí, dejándome un nudo en el estómago.
Me hacía sentir mal el dejar a mis amigos por irme con una persona que no estaba seguro si le gustaba, me encontraba ansioso de saber sus sentimientos hacia mí pero no era el modo correcto, no si dejaba de lado a personas importantes como esos amigos incondicionales que tenía.
Me debatía entre uno y otro, quedarme con mis amigos o irme con el erizo, me pasé las manos por la frente y decidí irme a casa, dejando la propuesta de Shadow de ir por un helado y también la de mis amigos de quedarme con ellos, pensé que por lo menos así no se verían preferencias por ninguno de los "bandos", claro que una vez más era un modo no muy correcto, me estaba aislando de ambos y a la larga eso perjudicaría mis relaciones con ellos.
En casa me quedé pensando en ello, incluso no dormí la mitad de la noche pensando en que hacer, si me quedaba a pasar más tiempo con el veteado seguro le conocería más, me acercaría a él pero los contras existían, me alejaría de mis amigos, dejaría de saber que ocurre con ellos y me perdería momentos invaluables.
Suspiré pesadamente, pasándome las manos sobre el rostro, era frustrante no tener una respuesta a todo, peor aún en esos momentos, en el instante en que lo necesitaba con urgencia; las horas pasaban y yo no podía conciliar el sueño, emití un quejido que procedí a callar cubriéndome la boca, necesitaba soluciones y para mi desgracia no podía confiarle esto a nadie, no por ahora.
Otra de las razones por las cuales no podía conciliar el sueño era pensar en la vida que llevaba todos los días el erizo al que adoraba, por lo que se veía sus padres no se encontraban en casa con mucha frecuencia y al parecer mencionar algo de ello no le era muy agradable, ahora más que nunca, creía que debía saber más de él ¿pero cómo? ¿Cómo lo lograría sin alejarme de mis amigos?
-todo por hoy. Nos vemos de nuevo en el otro capítulo. Si tiene algún error el cap. No dudes en decírmelo, muchísimas gracias por comentar a quien lo hace y en abrazo mental para vosotros
-muchas gracias a los fieles lectores que sin duda capitulo tras capitulo me dejáis su comentario Thanks
