No creía que Shadow era mi pareja, le quería como a nadie en el mundo y mejor que ahora me había pedido que habláramos a la hora de receso, era lo mejor que alguien pudo haberme dicho y aunque solo tuviéramos un día saliendo a mí me encantaba la idea de estar con él.
A medida que se acercaba el receso mi mente comenzaba a hacerse varias ilusiones y ha divagar en como seria todo el día al estar con él; en una de mis maravillosas fantasías me imaginaba al dueño de mi corazón tomar mi mano mientras me decía lo importante que era para su vida.
Al fin, las clases se encontraban pospuestas hasta que de nuevo nos tocara entrar en el aula, era sinónimo de que mi reunión con Shadow debía comenzar; empecé a buscarle por el patio, viendo por todos lados para saber en qué lugar se encontraba, parecía que jamás le encontraría entre el mar de gente que se precisaba fuera de las aulas pero de pronto escuche su deliciosa voz entrando por mis oídos. Me encontraba buscándole hasta que no hubo más necesidad de hacerlo, él se encontraba casi frente a mí, acompañado de sus amigos, fue entonces que se me acerco.
No lo creía, mi ritmo cardiaco se aceleraba más y más, como si tratara de asfixiarme por tal rapidez. Me mirada a los ojos muy serenamente, esa mirada me encantada, era tan agradable verle que me sentía incapaz de ignorarle y su respirar tranquilo me hacia una invitación a abrazarle. Mi cuento de hadas se había marchitado, se acercó hacia mí solo para pronunciar algo que me destrozó por dentro.
-mejor hablamos otro día –dijo seriamente, dándose media vuelta antes que yo respondiera nada-
No habían sido en sí las palabras lo que me hirieron sino el modo tan severo en que lo había dicho, eso y que se alejara antes de que mis labios dejaran salir algún sonido; consecuente a este acto, le seguí con la mirada solo para encontrarme al erizo que adoraba hablando con la murciélago de mis pesadillas, Rouge. La hermosa adolecente se mantenía tomándole la mano a alguien que era de mi propiedad y no tardaría mucho en reclamarlo.
Una hirviente rabia recorría cada extremo de mi ser, era como si deseara correr y tomar entre mis manos el rostro de Shadow y propinarle un fuerte golpe, ansiaba enterrar mi rodilla en su estómago y dejarle sin aliento sobre el piso por dejarme a un lado solo para ir y tomarse de la mano con aquella murciélago que para colmo era más pronta que la comida instantánea, o por lo menos a si era a mi parecer.
No era solo el acto, el modo en que la veía, y la singular forma de sonreír que tenía ella, todo me restaba puntos a favor, eso y sin mencionar lo atractiva que se veía, era obvio que cualquiera me dejaría de lado si ella se encontraba en medio. A pesar de todo no la culpaba, ella no sabía nada de lo que yo sentía hacia Shadow y seguro a ella también le gustaba él pero sentir amor hacia alguien no es ningún pecado, podía amarle, al que culpaba hasta el cansancio era a Shadow, deseaba explicaciones coherentes o seguro le golpearía.
Fastidiado y maldiciendo entre dientes me acerque a la cafetería escolar, en donde me encontré con Knuckles, Amy, Silver y Tails, se veían tan felices de que desee no amargar el bello momento con mis problemas personales, además, ellos no sabían que me encontraba perdidamente enamorado y menos del erizo veteado. Resté importancia a lo que pasara en ese instante, dejando también de lado la rabia que sentía al ver a Mi novio tomado de la mano con alguien que no era yo.
De a poco fui notando como se alejaban el plateado, mi amigo zorro y la erizo rosada, no sin antes despedirse de mi con una sonrisa; solo había permanecido el equidna de violeto mirar quien al sentarme a su lado me recibió con una flor pequeña que parecía un clavel rosado.
-para ti –Bajó el rostro ruborizándose tenuemente –espero que te guste –Susurró por lo bajo-
Su rostro se pintaba de un rojo parecido al de su pelaje, nunca en mi vida había visto a alguien tan apenado y tembloroso, el solo mencionar una palabra me hacía apreciarle apenado; tomé con cuidado el clavel con la mirada más confundida que haya tenido en mi vida, olfateando su suave olor le regalé una delicada sonrisa al equidna: él me estaba tranquilizando y disipaba en mí la rabia contenida.
-¿Por qué? –Volví la mirada a la suya-
-es…que cuando la vi –titubeaba desviando la mirada-
Su rostro ruborizado me causaba gracia, se veía muy gracioso con las mejillas teñidas de un color carmesí y con la voz tan temblorosa que no lograba comunicarme nada. Sonreí suavemente, pidiendo con calma que continuara.
-me recordó al tono que tiene tu piel cuando te ruborizas –Cerró los ojos bajando la mirada con un rubor indescriptible sobre el rostro-
Tal declaración me hizo apenarme, le veía pasmado, con la mirada abierta de par en par y un rubor rosado que subía por mis mejillas, él levantó la mirada viéndome detenidamente y con una sonrisa me dijo.
-como el de ahora –Acercó su mano a mi rostro con mucha lentitud-
Parecía que estaba a punto de rozar mi mejilla con sus nudillos pero un instante antes de poder tocarme algo logró distraerle y francamente a mí también: de la nada un grito llamó nuestra atención, era el tonto erizo azabache que me llamaba; quizá se encontraba aburrido de estar con su "amiga" y deseaba bromearme un rato o burlarse por hacerme creer que de verdad me quería.
-Sonic ¿Qué haces? –Me veía con profunda seriedad-
Me incorporé del lugar, tomando de la mano a mi amigo para que también hiciera lo mismo, fijé la mirada en el veteado y con la voz más severa que tenía pronuncié unas palabras para después marcharme del lugar puesto que las clases comenzaban de nuevo.
-me marcho –Di media vuelta, empuñando el tallo de la bella flor-
Apenas deseaba cruzar palabras con el azabache, ese grandioso tonto que se atrevía a decir que me quería cuando en verdad no era así, deseaba gritar por lo molesto que me encontraba: él allí tomándole la mano a una hermosa mujer, dejándome para otro rato…era verdaderamente penoso
Pasé saliva tragándome parte de las miles de palabras que deseaba gritarle, después de todo no tendría ningún sentido hacerlo, no merecía la pena y seguro sería yo el perjudicado por ser tan ingenuo y bobo…
Sentado en mi pupitre pasé mi nariz por encima del clavel para deleitarme con su suave fragancia, el olor me calmaba, daba las gracias a mi amigo el equidna por haberme dado tan bonito obsequio, la pregunta era ¿Por qué?
Llamémoslo orgullo, dignidad o como deseéis: durante todas las clases no voltee una sola vez a ver al veteado y cuando él trataba de hablarme me fingía muy concentrado o que platicaba con el albino, quien era el más cercano de mis amigos estando al lado izquierdo de mi pupitre.
Estaba confundido, por una parte quería propinarle una fuerte bofetada por largarse como sin nada, pedirle explicaciones y por otra deseaba solo ignorarle y dejar que todo pasara, dejando también de lado mis sentimientos…
Giré la mirada al equidna y sonreí suavemente, después noté a mi fiel amigo rubio y de igual modo sonreí, desvié la mirada hacia mi cuaderno, tomé algunas notas sin sentido puesto que la cabeza no me daba para mucho estando tan preocupado, primero que nada por el veteado y luego estaba la pregunta del porque me daría una flor mi amigo. Ansiaba que las clases terminaran para poder quedarme en casa a meditar todo con mucho más calma.
-Sonic mañana entregaremos estas cosas lloronas –Medio gritaba alegremente el albino –si lo sé es grandioso ¿cierto?
-que lo es Silver –Di una sonrisa forzada-
-¿ocurre algo? –Su mirada se tornaba confundida-
-no es nada colega –Imité una sonrisa más alegre –aburrimiento es todo, ya quiero que este día termine, eso es le guiñé sonriendo-
-olvidaba que eres un ser libre –Carcajeó alegremente-
-si, nadie puede encerrarme en el colegio por mucho –Bromee-
Las palabras que decía eran para convencerme a mí mismo de que en verdad se trataba de aburrimiento y no de depresión: solo yo era tan tonto como para deprimirme por una tontería como esa, solo yo…
Cuando las tediosas clases concluyeron fui casi el primero en retirarme del lugar, empuñando el clavel que mi amigo me había regalado, claro, no sin antes haberme despedido del resto de mis amigos; caminaba hacia la salida del colegio con la mirada baja, contemplando mis zapatos escolares con nulo interés. Mis oídos estaban bloqueados a los sonidos del exterior, distrayéndome de lo que ocurriera en el exterior.
Sentí como alguien tomaba mi hombro, al girar la cabeza vi al veteado de ojos carmesí sujetándome; contuve las ganas de tirarle un manotazo a su brazo para sacármelo de encima pero no lo hice, me esforcé por no hacerlo.
-¿Qué quieres? –Espeté fríamente-
Se acercó a mi rostro, fijando su mirada a los costados corroborando que nadie nos veía, una vez así se aferró a mi brazo derecho llevándome lejos de la institución, por supuesto que me resistí a que lo hiciera, no quería estar cerca de él después de lo ocurrido pero a mi parecer él tenía otros planes; arrastras paramos cerca del bosque que se encontraba detrás del colegio.
-suéltame –Tiré con molestia de mi brazo para obligar a que me soltara-
-¿Cuál es tu problema? –Me veía confuso, afirmando su agarre-
No toleré esas sencillas palabras, aunque me dolía el brazo por lo fuerte que me tomaba luché por hacer que cediera el modo en que se aferraba a mi brazo; le lancé una mirada fría, severa, misma que respondió con una de confusión y reproche.
-ya déjame –Dije entre dientes, dándole una mirada de advertencia-
-¿Qué te pasa? Primero me ignoras en clase, ignoras cuando te estoy hablando y luego ¡esto! –Sacudió mi brazo sosteniéndome con fuerza –dime ¡¿Qué te sucede?!
Exploté…tiré con fuerza de mi brazo, lastimándome, aunque eso poco me importó, empujé levemente al erizo que me sostenía, procurando no lastimar el clavel que tenía en la otro mano, poco después el veteado me lo arrebató.
-¿Quién te dio esto? –Agitó en su mano la florecilla –espera, fue Knuckles ¿no? –Me veía seriamente –sabes que eres mi novio y no tienes por qué aceptar obsequios de otras personas –Levantó la voz-
Justo mi oportunidad para reclamarle acerca de su acaramelado modo de tomar la mano de otra persona y su tierna forma de sonreír, le miré atentamente, esforzándome por no voltearle la cara de un bofetón.
-¡¿Cómo dices?! ¡¿Ahora soy tu novio?! –Intenté arrancarle de las manos la flor rosada –pero cuando mi cancelaste para ir a hacer el imbécil con tu amiguita no lo era ¿verdad? –Grité con enfado-
-¿te refieres a Rouge? ¿Es eso lo que te sucede? Te creí más inteligente –Mencionó secamente-
Si de eso iba el juego yo también sabría jugar. Dejé de intentar tomar la flor al escuchar sus palabras, me alejé lo suficiente, viéndole severamente.
-¿Más inteligente? ¿De qué coño vas? –Realicé ademanes con ambas manos –Mejor olvídalo, no tengo porque ponerme a discutir contigo –Bajé mi tono de voz reacomodándome la mochila sobre los hombros-
-¿tan rápido te vas? –Medio gritó sorprendido -¿Qué pasará con esto? –Mostró el clavel, sosteniéndolo entre dos de sus dedos-
-quédatelo, seguro mañana me dará otro –Encogí mis hombros restándole importancia-
Di media vuelta dispuesto a largarme del lugar; estaba diciendo cosas que no eran verdad, todo por mantener mi dignidad intacta ante el estúpido de Shadow, ese tonto erizo que estuvo a poco de hacerme llorar por verle muy feliz con su amiga. Justo antes de partir el veteado me sujetó la muñeca, atrayéndome hacia él para apegarme a su cuerpo.
-no vas a aceptarla –Ordenó con aires de posesión-
-¿Por qué no? –Pasé ambas manos sobre su pecho, evitando que se acercara a mí-
-"Eres mi novio" ¿te dice algo? –Rodeó unos de sus brazos en mi cintura, el que estaba libre-
Rodé los ojos con sarcasmo; me encontraba realmente molesto con aquel torpe, encima de todo me trataba como si yo no tuviera los mismos derechos que él: si me regalaban una flor era el fin del mundo pero si él se tomaba de la mano con alguien estaba muy bien.
-te creí más inteligente, recuerda que no eres dueño de nadie y yo puedo hacer lo que yo quiera –Traté vanamente de alejarle-
Pude notar como su rostro se tornaba sorprendido y después ligeramente molesto, algo me decía que lo que había escuchado no era de su agrado; nos veíamos retadoramente, en mi mirada poseía un brillo de coraje.
-en el momento que me pediste ser tu novio aceptaste que eres mío –Se aferró a mí –y no quiero compartir con nadie lo que es mío –Advirtió viéndome con seriedad-
-¡no me trates como a un objeto! –Luchaba porque me soltara, empuñando ambas manos –si te pedí ser mi novio fue porque me gustas, no tenías por que aceptar si al día siguiente ibas a estar de idiota con tu amiga –golpee levemente su pecho, retorciéndome para que me soltara-
-¡Que no hice nada joder! ¡Maldita sea deja de ser celoso! –Gritó viéndome a los ojos-
Eso bastó para dejarme inmóvil, su rostro molesto me causaba un notable escalofrío, bajé la mirada dejando de luchar porque me dejara en paz, al percatarse que no decía nada continuó.
-te dije que Rouge es un poco cariñosa ¿no? Una vez te dije que ella solo es mi amiga, solo eso –Aclaró serio-
Bajé lentamente las orejas, eso no me bastaba, sonaba ridículo, lo sé, pero había que entender que no podía tener la certeza de que eso que me decía fuese real; de nuevo me mostraba frágil ante él, tenía ganas de romper a llorar sobre su pecho y que él me besara suavemente mientras me decía que él era solo mío pero las cosas no podían ser así, en su lugar permanecí con la mirada baja.
-confía en mí. Es nuestro segundo día de novios y ya estas poniéndome la soga al cuello –Relajó su agarre, tomando mi mentón con la mano izquierda –niñato idiota, logras hacerme enfadar –Sonrió ligeramente-
¿Quién se creía? Me dejaba hecho un mar de dudas y ¿lo único que se le ocurría decirme era eso? Desvié la mirada iracundamente, todavía tenía asuntos pendientes con él, claro que no podía prohibirle estar en compañía de sus amigos pero podía ponerle un ultimátum indirecto ¿cierto? Entonces mordí mi lengua para evitar gritarle, sabía que ponerme así solo me causaría problemas a mí pero lo quería tanto que temía perderlo…
-y tu confía también en mí. Me será inevitable estar junto a Knuckles, es mi amigo después de todo –Le mire con el rabillo del ojo captando su respuesta-
Su mirada perpleja y ligeramente oscurecida me heló la piel, me abrazó fuertemente por la cintura adueñándose de mis labios con tal pasión que al final me veía jadeando levemente, aspirando aire por la boca y exhalando diminutos gemidos inentendibles.
-eso prueba que tú eres mi novio, mío –Su mirada inmersa en la mía y sus labios separados tenuemente-
No respondí, sencillamente desvié la mirada ignorando de alguna manera sus palabras; lo quería tanto, aunque fuese un gilipollas que me sacaba de la cordura y me empujaba a un mundo de locura, ira y perdición, aun así lo adoraba. Volví la mirada hacia él, percatándome de una suave sonrisa, tomó mi mano: supuse que notó mi molestia e inconformidad al no tener una buena explicación por lo ocurrido con su "amiga", de la mejor manera que encontró, procedió a hablar.
-joder contigo –Suspiró –sé que no estarás bien conmigo hasta que te diga que ocurre ¿estoy en lo cierto? –Pasó su mirada sobre la mía-
Respondí emitiendo un sonido que se hubiese confundido con un exhalo iracundo que se viera amortiguado o resguardado dentro de mis mejillas, algo parecido a un "mm". Suspiró por lo bajo, rodando los ojos con resignación.
-me pidió que pasara ese momento con ella. Últimamente se ha encontrado un poco deprimida por razones que ni yo comprendo, ya sabes, cosas de chicas; así que me dijo antes de poder encontrarte, que se sentía mal una vez más por lo que tuve que ir con ella –Acarició mi mejilla con suavidad –tomó mi mano porque se sentía agradecida conmigo por escucharla. –Subió su mano hasta mi cabeza, en donde acarició mi oreja derecha – ¿me crees?
-¿Por qué a ti? –Evadí su pregunta lanzando otra al mismo tiempo que cruzaba mis brazos-
-Vamos Sonic, no seas así –Casi de modo suplicante, dijo, viendo mi rostro, pasmado-
– ¿así como? –Ladee la cabeza como si de verdad me encontrara confundido, es más, podría decir que era con sarcasmo-
–No cabe duda, eres tan…niñato –Suspiró pesadamente –lo que desees creer será decisión tuya. Considero que no está en mis manos –Cruzó los brazos con resignación-
-¿decisión mía? –Cuestioné reprimiendo un notorio tic iracundo que se posaba sobre mi ojo derecho – ¿Cómo esperas que logre decidir eso? –Rechiné los dientes –no puedo evitar sentirme así –Afirmé intentando no gritar -¡¿Pero tú qué sabes?! –bajé la mirada gritando-
Me sentía cuan niño pequeño siendo regañado por su ídolo; cerré los ojos lentamente obligándome a no comenzar llorando frente a él pero la técnica no me resultaba muy favorable puesto que en poco sentía como en mi garganta un nudo se formaba y en mis ojos el agua salina se acumulaba cristalizando mi mirar.
-¿tú qué sabes? –Mascullé de nuevo-
Me sentía tan ridículo que di media vuelta para largarme de allí antes de romper en llanto y verme aun peor: segundo día de noviazgo y por culpa de los celos yo estaba a instantes de gritar frustrado. Tragándome las inmensas ganas de partir llorando comencé a caminar deseando que él me detuviera. Caminaba tan lento como me era posible, necesitaba que me detuviera y me tomara entre sus brazos afirmando que nadie más que yo era tan necesario en su vida…
A poco de alejarme definitivamente, sostuvo mi muñeca desviando la mirada, viéndome con el rabillo del ojo susurró:
-y si te largas como sin nada sin decir una sola palabra menos sabré –Susurró con la voz más calmada que pudo imitar-
Me acerqué de nuevo a él y sin su consentimiento le abracé: si me rechazaba o algo así me largaría del lugar, en cambio, si lo correspondía me sentiría libre de decirle lo que me estaba ocurriendo y lo que pasaba por mi cabeza, claro, sin dejar muy a la vista la hirviente cólera que me causaba que estuviese cerca de ella. Rodeó mi cuerpo con sus brazos, sujetándome fuertemente.
-Es extraño que te guste otro chico –Dije después de una larga pausa realizada. Comencé otra, esperando a que hablara-
-Nadie dijo que no lo fuera pero ten en cuenta que te sucede lo mismo. Si estas a la defensiva conmigo por eso estas en un error al creer que yo te estoy jugando una mala pasada –Suspiró de nuevo-
Bajé la mirada, eso era justo lo que yo pensaba, quizá él tenía razón, yo era un niñato inseguro que veía a su novio como una persona potencialmente peligrosa, pero, en mi defensa, se trataba de mi primer novio y ver películas de romance no me ayudaban mucho a saber cómo es que una relación debería llevarse ya que esas porquerías están llenas de ficción que me obligaban a pensar que las cosas serían color de rosa pero lo cierto es que no es así.
-Sonic, mírame ¿te parezco alguien de ese tipo? –Su mirada era atenta, sincera-
-No, no lo eres. Creo que comenzamos mal –Justifiqué titubeante-
Sin decir más besó suavemente mis labios, rodee con los brazos su cuello, disfrutando de sus delicados labios, era tan suave y me hacía sentir tan feliz respirar su aliento, era cálido y embriagante, amaba sus besos. Sin quererlo derramé lentamente una lagrima cristalina, presentaba una extraña mezcla de emociones: nostalgia y al mismo tiempo alegría. Sus fuertes manos me atrapaban…
-te quiero –Mascullé acallando mis jadeos. Mis ojos estaban cerrados, suspiraba lentamente-
Rodeó mis caderas con ambas manos, sujetándome al momento que me acercaba a él; di un leve gemido: él era tan dominante, firme, como si tuviera el control sobre sus emociones y mandara en el destino, me hacía sentir tan seguro entre sus brazos que moría de ganas por abrazarme y no soltarle jamás, al estar junto a mi erizo su aura era protectora, justo lo que yo necesitaba para sentirme seguro y tranquilo…
Besó mis labios con cuidado, pasando un roce delicado sobre mi labio inferior, era su lengua tibia; separé los labios lentamente, quería saborear la miel que se derraba de su boca. La primera vez que yo experimentaría algo como eso, mandé la timidez a lo más profundo de mí ser para permitirme sentirme más cerca de él.
Pasé ambas manos recorriendo su nuca, era como acariciar la suavidad misma; con cuidado entrelacé mis dedos en sus púas, era tan suave, su lengua pedía a gritos seguir dentro de mi boca y yo permitía su paso a todo rincón, tratando también de mover la mía, se aferraba a mi cintura con fuerza, ayudándose para estar más apegado a mí; al separarnos su aliento me empapaba, su delicado y tibio aliento. Nuestro beso era ansioso, comencé a dejar escapar un leve gemido, pasando mis manos por su gran espalda, por su parte en me envolvía entre sus brazos, aferrándose a mi delgado torso.
-Shads –Mascullé con los ojos inundados en lágrimas alegres –te quiero…
-yo también –Susurró abrazándome suavemente –mucho…
Estaba muy feliz, no deseaba apartarme de él, sentirme entre sus brazos era la experiencia más maravillosa y difícil de explicar que yo había sentido, me encontraba en el paraíso, mi corazón palpitaba fuertemente, mis mejillas ardían y mi cuerpo pedía a gritos unírmele.
Sonreí, él me sonrió, besó mi frente y comenzó a explicar con voz suave.
-creo conveniente decir todo de una vez, Sonic, siempre me gustaste, desde que llegaste al colegio –Pasó sus pulgares con cuidado por mis mejillas coloradas –cuando te vi sentado en mi pupitre estaba a poco de hacer que te marcharas pero entonces vi tus ojos, tu rostro, tus labios…eso me encantó –Realizó una pausa –me gustaste y por eso te cedí mi lugar
Quedé pasmado, entonces ese era el motivo por el cual no me dijo nada. Prosiguió hablando y yo muy atentamente escuché.
-cuando derramaste helado sobre mi camisa, bueno…no fue un accidente y no fue culpa tuya, en realidad Scourge te vio con el cono. Yo le dije que me gustabas por lo que te empujó para que me dejaras marcas de helado sobre la camisa y así pudiésemos hablar, más tarde él mismo me lo explicó –Sus mejillas se ruborizaron y el bajó un poco la mirada-
-así que fue eso –Dije incrédulo-
-luego te vi en la biblioteca, ellos querían que fueras con nosotros pero les dije que no por qué…me apenaba tenerte cerca –Bajó la mirada-
No podía ser más feliz, mientras yo pensaba en él, él pensaba en mí, sonreí y besé sus irresistibles labios, pasando mis brazos por su cuello.
-bueno amigos esto por ahora, sé que he tardado y no lo hago casi nunca pero escuela, amigos, escuela, tarea, escuela, ya sabemos que el colegio es como una patada, siempre estará para quitarnos tiempo fujoshi pero ¡HEY! Yo vendré, tarde pero seguro ;) si quieres hacer feliz a esta chica no dudes en dejar review adorado lector o lectora. Goodbye! n_n
