Esa tarde nos fuimos juntos a la plaza, buscando algo que hacer para distraernos, aunque después de lo ocurrido fuese difícil. Suspiré caminando a paso lento, en mi mochila aun tenía ese ruidoso aparato que simulaba ser un infante, recordé que en poco pediría "comida" y yo tendría que dársela pero lo importante en ese instante era el estar con mi novio.
Paramos cerca del parque, sentándonos en una de las bancas de aquel lugar tan colorido, tan verde y lleno de vida; bajo la sombra de un gran árbol, nos encontrábamos ambos, sentados sobre una banca color blanco. Frente a nosotros, a unos metros, se veía una gran fuente, rodeada por pequeños niños y algunas personas jóvenes.
Quité mi mochila de mis hombros, dejándola al lado contrario de donde se veía al veteado, este imitó mi acción. Suspiré posando mis manos sobre la banca, más tarde sentí una tibia mano deslizarse sobre la mía, al voltear vi a Shadow sujetado a mí con la vista perdida al frente; sonreí levemente, ruborizándome y le sujeté son fuerza, procurando no lastimare, era como si no quisiera que se apartase de mi lado.
-te quiero –Mascullé los más bajo que pude, fue casi inconscientemente-
-yo también –Respondió saliendo de su ensimismamiento, me veía, muy tranquilo-
Sonreí, me encontraba muy feliz por escucharle tan dulce conmigo. Quizá estaba siendo cursi pero mentiría si dijera que no me emocionaba el que sujetara mi mano con cariño, me acerqué a él con un solo fin: quería un abrazo y no me importaba ya que el lugar solo tenía niños y a lo lejos uno que otro adulto ignorante de los acontecimientos. Enterado de mi propósito, me besó levemente los labios, casi un roce, después se alejó.
-¿quieres ir a comer algo? Es un poco tarde –Ofreció sonriendo con suavidad-
-¿tu quieres? –Susurré con timidez-
-me gustaría, si vamos juntos –Ladeó su sonrisa, viéndome a los ojos-
Sentí el corazón apresurarse, apreté con fuerza la mandíbula para evitar gritar cuan colegiala enamorada. Lo cierto es que me encontraba tan emocionado, mi corazón se llenaba de júbilo al escuchar tales palabras; no pude contener una enorme sonrisa que se estiraba en mi rostro llegando de oreja a oreja.
-en ese caso me gustaría –Sonreí intentando vanamente ocultar mi sonrojo-
Con más ímpetu tomó mi mano, llevándome a donde pudiéramos encontrar algo rico para comer; en varias ocasiones quiso que parasemos en un restaurante como los que él frecuenta pero me negué, no llevábamos la ropa adecuada para nada de eso. Paramos en una cafetería, ordenando nuestra comida.
En mis manos sostenía el menú, revisando cada platillo hasta encontrar algo que me gustara, opté por ordenar unos chilis, que después serían una de mis comidas favoritas, él pidió lo mismo y un capuchino para ambos. Nos veíamos mutuamente, de vez en cuando yo escapada de su mirada desviando la mía pero al percatarme mis acciones y volver de nuevo mis ojos sobre él, descubría que se mantenía inmutable, observándome a detalle.
Debía hacerlo, su mirada se veía tan seria que por instantes pensé que se estaba aburriendo y debía hacer algo para evitar que eso sucediese, teníamos que hablar de algo, según me dicen, la comunicación es la base de una buena y duradera relación por lo que me animé a iniciar algo de que hablar.
-Shads ¿te molestaría que preguntara un poco más de ti? –Empuñé las manos con nerviosismo, sujetando entre estas la tela de mi ropa-
-por supuesto que no –Susurró con voz apacible-
-entonces… ¿podrías contarme de tu vida? No si no quieres, no quiero que te incomodes –Pasé saliva, buscando con nerviosismo un punto que ver-
-¿Qué te gustaría saber de mi vida? –Puso su mano derecha sobre la mesa, recostando sobre esta su rostro, como si sostuviera su mejilla con la mano-
-lo que desees contarme estará bien, ya sabes…acerca de ti o tu familia –Sentía que desgarraba mi ropa, sujetaba con mucha fuerza y brusquedad la tela de mi camisa, cerca de los pantalones-
Un corto silencio nos acompañaba, después escuché como un suspiro escapaba de sus labios para hacerme saber que debía prestar atención a lo siguiente.
-en realidad no hay mucho que contar. Como ya sabes mis padres trabajan y salen mucho de casa por lo que me encuentro solo la mayoría del tiempo, nos vemos solo de vez en cuando –Realizó una corta pausa, viéndome a los ojos y continuó –no convivo mucho con ellos
Al parar de hablar, supe que debía hacer mención de algo para que no se sintiera mal. Pude ver en su mirada un brillo de nostalgia, me acerqué a él, sujetando su mano por debajo de la mesa y con aires de apoyo susurré.
-todo padre adora a sus hijos, seguro que te extrañan mientras están fuera. –Levanté la mirada posándola sobre la suya –y si llegaras a sentirte solo…yo…me gustaría que supieras que estoy contigo –Murmuré apenado, bajando la mirada con un fuerte rubor sobre el rostro-
Sonrió suavemente, pasando su mano libre sobre mis púas, haciendo que yo le mirara con nerviosismo que se desvanecía; uno solo de esos actos me daba la confianza suficiente para seguir hablándole como hasta ese momento.
-Gracias –Susurró suavemente, con voz profunda pero suave-
Me sentía tan feliz, sentí ganas de abrazarle hasta quedar fundido con él y así no soltarle jamás. Nuestros pedidos llegaron y como por arte de magia, y antes que comenzara a comer, la maquina fastidiosa comenzó a emitir sonidos –tenía hambre el aparato –me vi obligado a dejar mis alimentos para darle a esa cosa.
-rayos –Mascullé casi inaudiblemente –
De la mochila saqué un biberón morado que contenía la simulación de alimento y comencé a hacer que la bebiera lentamente. El veteado se acercó a mi rostro, notando el ligero enfado, yo tenía mucha hambre.
-¿tienes hambre? Puedo alimentarla yo si tú quieres –Ofreció extendiendo ambas manos-
-para nada, tu come, después lo hago yo –Las manos me temblaban levemente, al igual que mi voz-
Percibí una sonrisa de su parte, le vi extrañado por unos segundos, trataba de adivinar el motivo de tan repentina y hermosa sonrisa.
-entonces permíteme ayudarte –Esbozó una sonrisa aún más alargada-
El desconcierto se apoderaba de mí, dentro de poco me enteré de la razón: entre sus manos tomó mi alimento y con suavidad y lentitud la acercó hasta mis labios, indicándome que él me daría de comer en la boca; por supuesto que me puse nervioso, abrí los ojos de manera sorpresiva mientras que el rubor acosaba mis pómulos. Insistentemente continuó ofreciéndome la comida a lo que no tuve más remedio que aceptar.
Abrí lentamente los labios, dejando que la comida entrara en mi boca, di una suave mordida y desvié la mirada apenado, sintiendo como el color rojo subía por mi rostro, cubriéndome las mejillas enteras, cerré los ojos momentáneamente, comiendo aquello que se me había ofrecido.
Voltee a verle, poseía una mirada cariñosa que me aceleró el corazón, sonreía con una suavidad indescriptible era como si todo estuviese bien y nada malo ocurriera a nuestro alrededor. Estando a su lado me sentía encapsulado en una burbuja que me protegía de todo cuanto amenazaba con dañarme…me hacía sentir seguro.
Unas miradas curiosas se notaban a nuestro alrededor. Capté la atención de varias personas, nos veían cuan bichos raros, importándole un bledo, el me besó suavemente sobre los labios, quitando más tarde, con ayuda de una servilleta de papel, una macha de salsa que estaba cerca de mi labio; ese acto había sido el definitivo para desatar murmullos de gente curiosa que nos veía, algunos reprobatoriamente, mascullando estupideces que me destrozaban el corazón, él, de manera muy poco interesada, volteó a verles con una mirada gélida…
No me sentía muy cómodo entre tantas personas, no si demostrábamos nuestro afecto. Cerca de nosotros estaba una pareja de enamorados, la chica muy linda abrazaba a su novio y este le correspondía, era amor, el amor no es malo, comprendí. No le veo maldad a nuestro amor, yo lo quiero y por lo que veo él a mí. Sujeté su mano, dejando de lado la muñeca a la que alimentaba.
-gracias –Sonreí delicadamente, viendo sus preciosos rubís-
-no es nada –Acarició mi cabeza con lentitud, sonriendo-
Instantes después nos marchamos del lugar. La noche amenazaba con caer pronto y las calles tomaban oscuridad, sujetó mi mano, acompañándome hasta mi casa para detenerse junto a mí unos metros atrás; me tomó por la cintura, abrazándose a mi mientras besaba mis labios dulcemente, intenté participar abriendo despacio mis labios, dejándole maniobrar a su antojo, era como besar la suavidad en persona. Rodeé mis brazos por su cuello, acariciando su nuca levemente, mientras que él, con sus fuertes manos, se deslizaba por mi espalda.
-te veré mañana en el colegio –Susurró a mi oído con una voz melodiosamente suave-
-cuídate mucho –Besé su mejilla -…te quiero –Murmuré-
-y yo –pasó sus manos por mis mejillas, besando de nuevo mi rostro-
Pasó hasta mi casa, dejándome frente a la puerta de esta. La alegría desbordaba por mis poros, una vez que se perdió de mi vista grité en silencio, saltando cuan lunático frente al pórtico de la casa, cubriendo mi rostro con emoción, después entré a la casa, saludé a mi madre.
-¿Dónde estabas hijo? –Cuestionó con dulzura-
-estaba con Shads –Mordí mi lengua tragándome un grito de emoción –fuimos a pasear después de clases y de paso vimos algo del proyecto –le estaba mintiendo, veía sus ojos azules, muy atento-
-¿dónde está? Siempre entra un rato –Afirmaba buscando detrás de mí con su mirada-
-no quería incomodar y decidió marcharse pero te manda saludos y te da las gracias por no molestarte conmigo por irme son avisar –Sonreí imitando una sonrisa angelical, levantando la mirada hacia ella-
Emitió una sonora risilla, pasando sus manos por mi cabeza, despeinándome por completo.
-Está bien, pero avísame ¿sí? Para eso te he comprado el móvil, no lo olvides –Advirtió con una media sonrisa –anda ve a tu cuarto –Con la mirada más dulce del mundo, me vio-
-Thanks –Sonreí alegremente-
Corrí por las escaleras, avanzando apresuradamente hasta llegar a mi recamara; apenas estuve allí me arrojé sobre la cama, cubriéndome el rostro con la almohada más cercana y comenzando a gritar emocionado, liberando toda la felicidad.
-me quiere –Abracé mi almohada, apegándola a mi pecho -¡Me quiere! ¡Lo tengo! ¡Es mío! –Cerré los ojos emocionado, cubriéndome el rostro con el mullido cojín-
Sin más cerré los ojos, esperando emocionadamente a que fuese de mañana para verle otra vez, besarle, abrazarlo y tomar su mano sin que nadie impida lo que queremos.
Los días siguientes a ese acto estuve recibiendo notas extrañas, no les daba mucha importancia pero la intriga de saber quién era el autor me recorría la cabeza cada vez que le era permitido; cada notita estaba entregada en mi casillero, sin firma, sin un autor y lo único que tenía como pista era una caligrafía hermosa. No sospeché de mi novio, él no era de las personas que escribían una linda carta de amor, supuse que se trataba de una chica ya que llegaban escritas sobre una hoja rosada.
La mañana empezaba tan tediosa como siempre, me alistaba acomodando mis púas, me observaba en el espejo dentro de mí baño .Una pequeñas ojeras estaban bajo mis parpados; hacia unos días que no lograba dormir, apenas conciliaba el sueño y comenzaba a imaginar al veteado, quedando despierto toda la noche…
Estando peinado salí muy pensativo de mi casa, no sin antes dejar un beso sobre la mejilla de mi madre, quien se despidió de mi como cada mañana.
De nuevo me vi en el colegio, encontrándome a mi adorado novio en la entrada de la institución; sonreí suavemente, me sonrió y se acercó a mí para ir juntos al aula de clases. Como un niñato pequeño, le seguí realizando enormes esfuerzos de contener una risilla estúpidamente cursi y lanzarme a besarlo.
-Shads –Mascullé apenado –tú crees que… -Realicé una enorme pausa, no sabía cómo continuar, bajé la mirada impaciente-
Quería que quedáramos por la tarde aunque la timidez se negara a dejarme decir palabra alguna; frustrado busqué escape mordiendo mi labio inferior, buscaba con la mirada, por todo el piso, alguna solución para mis pesares. Veía mis zapatillas, noté sus zapatos y una vez más levanté la cabeza.
-¿sucede algo? –Con voz apaciguada, buscando que continuara. Su mirada se fijaba sobre la mía, consiguiendo transmitirme calma-
-vamos a entregar hoy las muñecas y bueno…creo que por algunas distracciones no fuimos unos padres muy atentos y… -Mordí mi lengua acallando mis palabras-
¡Dios! Había dicho "padres" eso quería decir que todo el tiempo yo había intentado comportarme con él como si fuésemos ¡marido y mujer! Mejor dicho, y en este caso, marido y…marido. Me veía desconcertado, parpadeando un par de veces, yo giré la cabeza a otro lado, ruborizándome fuertemente.
-me refiero a… -Carcajeé por lo bajo, era más que nada una risa de nerviosismo-
Dudoso de si continuaría me veía atentamente, animándome cada vez más a continuar con mi oración. Pasé mi mano derecha sobre mi cuello, aspirando profundamente, como si ello fuese la solución a tal dilema.
-No, no era nada –Seguí con aquella risilla tan nerviosa, bajé la oreja derecha, posando la mirada al frente -¡He! ¿Ese no es Mephiles y Silver? –Dije señalándoles, buscando la manera de escapar-
-¿lo son? –Rebuscó con la mirada, viendo atentamente hacia donde yo señalaba-
Apegados al tronco del árbol más grande de la institución, se encontraban ellos, ocultos tras el gimnasio –que era también la ubicación del árbol –para mi sorpresa ambos estaban disfrutando placenteramente de los labios del otro, mi querido amigo abrazándose al cuello del de vetas plomo. Abrí la boca en son de sorpresa, enhiesto. Apenas mi querido amigo albino logró divisarme apartó al veteado con un certero empujón, dejando a la vista su incipiente nerviosismo.
Titubeante se dio vuelta, cubriéndose el rostro con tal vergüenza que sus orejas se tornaban rojizas; el azabache de ojos salvajes me volteó a ver, reacomodando cada vez más sus orejas, como si tratara de escucharme –aunque la distancia fuese bastante, tres o cuatros metros –La piel se me heló con tan perpetua mirada.
-¿son novios ya? –Titubeó el erizo a mi lado-
-¿tu sabias algo de esto? –Increpé cruzándome de brazos-
-somos amigos ¿Cómo no saberlo? Él también sabe de lo nuestro así que no te extrañe que lo sepa –Respondió con la mirada fija en el de verdoso mirar-
Un tenue rubor acosaba mi rostro; todo concordaba, las constantes insinuaciones, la vez que fuimos a la fiesta y ellos empujaban a mi novio para que bailásemos –en ese momento lo tomé como una broma pero ahora me parecía más una señal de que algo ocurría –entrecerré los ojos recordando aquello, dándome golpes mentales me acusé de idiota por no sospechar nada.
-¡Gilipollas! –Gritó agitando su mano, intentando llamar la atención del otro-
Aunque permaneciesen lejos pude notar la hirviente cólera que el comentario le causaba, no pude evitar reír por lo bajo, vaya que mi novio era todo un cabronazo.
-¡¿Qué coño quieres?! –Se escuchó después. Realizando ademanes el otro gritó, no llegando a la furia pero si levemente irritado-
-con una polla ¿quieres que lo grite? –Colocando sus manos a ambos lados de sus labios, respondió-
-¡Cierra la maldita boca y ven aquí! –Exclamaba poniéndose ligeramente rojo-
Una carcajada socarrona inundaba la voz del azabache a mi lado, hizo un ademan con la cabeza, indicándome que le siguiera, mientras que se mordía suavemente la lengua, aun carcajeando; avanzamos a paso rápido a donde se encontraban los otros dos.
-vamos azulito, quiero joderle a Mephiles un rato –Un mohín fue lo que obtuve-
Ruborizado le seguí, encontrándonos dentro de poco frente a la nueva y feliz parejita; el veteado de ojos carmín dio un manotazo a la espalda del otro en señal de felicitación, aunque a juzgar por la expresión del de mirada salvaje, fue más doloroso de lo que parecía hasta el momento.
-muy bien, muy bien, felicidades, que te dure mucho el novio –Cerrando los ojos, dijo, asintiendo de vez en cuando-
-cierra la boca amigo –Pidió moviendo el hombro que había sido castigado con el golpe –por cierto, yo no te felicité –Sonriendo con malicia dijo-
-no es necesario ¿sabes? Eso era el primer día ahora ya no –Se excusó revolviendo bruscamente las púas de su veteada cabeza –solo quiero ver la reacción de Scourge, Espio y Mighty cuando se los diga –Levemente emocionado, sonrió-
-no. –Suspiró abatido –Tendré morados por toda la espalda –Bajó la mirada con aires de resignación-
-yo aún conservo los míos –Como si de apoyo se tratase, dijo –eres afortunado pequeño tenedor, cuídale muy bien ¿vale? –Viendo atento a Silver, mencionó, sin dejar de apalearle la espalda al otro-
-¿tenedor? –Preguntó incrédulo, poniendo su rojo rostro con expresión de duda-
-¡he! ¡Cállate! –Gritoneó el de vetas plomo –que yo no te jodo diciéndole pollito a tu pequeño azul –Cruzándose de brazos, cerró los ojos-
-¡yo no soy un pequeño azul! –Repliqué más quejumbroso que de costumbre-
-¡Mephiles! Deja de joderle a mi novio con eso –Le dio una colleja con molestia-
La cabeza se le puso al frente, bruscamente, gracias al golpe. Cruzado de brazos hinché las mejillas llenándolas de aire con aire pueril; pasé la mirada a mi apenado amigo, quien me veía con reproche.
-que cabrón –se quejó frotándose la zona del golpe –tener novio no te es útil
-mejor dime cuanto llevas con el tenedorcito –Sonrió alargadamente mi veteado-
-tres días y con una polla ¡deja de decirle tenedor! –Medio gritó-
-venga, tú y el trio de idiotas sí que me joden con eso de decirle apodos raros a Sonic –Como si de una excusa se tratase, dijo-
Me acerqué al plateado, ambos nos miramos: mi expresión era de apoyo, indicándole secretamente lo feliz que me encontraba al saber que su deseo de tener por pareja al veteado se habían hecho realidad, por otro lado, él me sonreía, mostrando timidez y nerviosismo al encontrarse con mis verdes ojos.
-¿no tienes nada mejor que hacer? –Preguntó con ironía, dejando su verde mirada sobre la escarlata de mi azabache-
-muchas cosas pero me es más divertido joderte la mañana –Cruzando los brazos, sonrió socarronamente-
El imprudente albino rodó los ojos con fastidio, dado que su escenita romántica había quedado desecha al entrometer nuestras narices en actos tan apasionados, como eran los besos que se daban a escondidillas de los profesores y de todo el plantel estudiantil.
-Shads –Sonreí levemente –me parece que es mejor dejarles solitos –Pasé la mirada a la ámbar del plateado-
-tienes razón, ellos están ocupados –Hizo énfasis en la última palabra, dando una mirada picara a su compinche-
Supe que mentalmente mi amigo me lo estaba agradeciendo, aunque su rostro dijese lo contario, yo sé que muy en el fondo era lo que deseaba: que nos largásemos de allí, devolviéndole la privacidad que tenían hacia minutos.
Haciendo un mohín dedicado a mi amigo salí del lugar llevándome conmigo a mi adorado azabache, cuando por fin estuvimos alejados sonreí con picardía, mostrándome interesado por la preferencia de su colega de vetas plomo.
-así que…son novios –Puse ambas manos tras mi espalda –eso me sorprende bastante ¿sabes?
-¿Por qué ha de hacerlo? Las personas tienen sus gustos, no es de sorprenderse –Cerró los ojos momentáneamente, hablando con tranquilidad-
-lo sé pero tampoco es de esperarse. El punto es que estoy feliz por ellos, además de que ya me siento menos presionado por no ser normal –la última palabra la mencioné acentuándola-
-siempre he dicho que lo anormal solo es ser diferente, lo diferente es especial y lo especial me gusta más –susurró a mi oído, exhalando su cálido aliento sobre mi piel-
Suspiré, me estremecía el calor de su respirar tan suave, hacía que mi piel se erizara, dejándome agitada la respiración. Nos detuvimos frente a los casilleros, en donde me recostó sobre uno de ellos, los del lado izquierdo, los más cercanos al aula de clases; corroborando con la mirada que nadie se encontraba allí, besó mis labios embriagantemente, despertando en mí un hambre voraz que me incitaba a morder sus labios, saborear la miel de su boca e impregnarle mi olor sobre la piel para que así se enterasen que era mío, solamente para mí. Rodee con mis brazos su cuello, dejándole el paso libre para que así hiciera con sus labios lo que deseaba, que me besara a su voluntad, claro, no sin perder la cordura.
-Te quiero –Susurré en medio de un corto gemido, entrecerrando los ojos-
Mi ruborizado rostro era sede de las caricias más estremecedoras que jamás haya probado, inclusive me tragaba los gemidos que amenazaban con surgir. Tales besos me estremecían haciéndome sudar, los brazos me temblaban y mi cuerpo cada vez estaba deseoso de más…
-y yo –Dijo como respuesta, haciéndose de nuevo de mis labios-
Cerrando cuidadosamente el espacio entre ambos, me apegó a su cuerpo, uniendo su pecho al mío, besándome con suavidad pero al mismo tiempo pasión. Acarició mi mejilla con el pulgar de la mano derecha y sonriendo levemente susurró.
-te adoro Sonic –Una vez más besó mis labios y revisando ambos pasillos con la mirada, tomó mi mano-
-Shadow –Entrelacé mis dedos con los suyos –Te quiero mucho… -Susurré casi inaudiblemente-
Al estar con él las fuerzas me abandonaban me sentía tan sumiso, tan frágil y quebrantable que me ponía s su disposición, dejando mi suerte en sus manos, orando siempre por que tomase una buena decisión puesto que me sentía anclado a él, a su vida…le amaba.
Dentro del aula de clases no había nadie, posiblemente aun no llegaban, pues era muy temprano. Tiempo después se encontraban el veteado y mi amigo de ojos miel, haciéndonos compañía, y así siguieron llegando los alumnos.
Muchos llamamos a este sentimiento que yo tengo, amor, algunos un simple capricho e incluso hay personas que dicen que no se trata si no de una simple obsesión; para mí esto es amor, yo amo a Shadow y nada ni nadie podrían hacer que cambie de opinión, el necesitarle no quiere decir que esté obsesionado, para nada…
Las clases cotidianas se me hacían una tortura, no podía esperar un solo segundo, quería estar junto a Shadow, besarle, que me abrazara, estar a su lado, solo eso, quedarme siempre con él, ambos tomados de la mano. Posiblemente mis pensamientos sonaran cursis pero era lo que me gobernaba en esos instantes, la premura en mis latidos me asfixiaba, rezaba por que las clases terminasen rápido y poder irme junto a mi veteado.
Estando así no presté atención a la clase dada, me encontraba perdido en el mar de mis sueños, imaginando cada vez alguna escena tierna entre mi novio y yo, fantasías que soñaba se hicieran realidad.
-hola de nuevo amigos, su escritora ya está aquí n.n, trayendo para vosotros nuestro capítulo. Vaya creo que me estoy normalizando ¿verdad? En fin, este fue nuestro cap. Sí, mi querido o querida lector o lectora, de nuevo con lo típico: si me quieres hacer feliz, dar consejos o ayudar a mejorar *w* los reviews son la solución ;) solo por decir ¿Qué os parece? Yo subo temprano y a cambio me dejáis sus comentarios que tanto inspiran…lo sé ewe tentador xD nos vemos luego.
