La mañana siguiente a esa ya me encontraba guardando mis cosas en mi casillero, dejé un par de libros en forma vertical, acomodándolos en la parte de abajo; saqué algunos más, para las clases siguientes, estaba a poco de marcharme en dirección hacia mi lado derecho cuando noté un papel rosado que segundos antes había estado entre mis libros, me agaché para recogerlo, tomando entre mis manos aquel papel. Me levanté extrañado, revisando con la mirada la carta de sobre rosa pastel y al girarme hacia atrás me topé con mi amado erizo, que me veía con una sonrisa.
-buenos días mi azulito –Sonrió dulcemente –me gustaría que hoy en la tarde fuésemos al cine ¿quieres? Tú eliges la película –sujetó mi mano-
-claro que sí, me encantaría –Le obsequié una sonrisa. En mi mano izquierda aun tenía el papel-
Supuse que su mirada se encontraba sobre mi carta, puesto que en poco su expresión cambió a una de curiosidad; pasó su mano suavemente por mi cabeza, acariciando mi oreja derecha.
-¿Qué es eso? –Curioso, me indicó con la mirada que hablaba del papel-
-ha, esto –En mis manos levanté la carta para que pudiese verla mejor –no lo sé, estaba en mi casillero –Expliqué viendo curioso la nota-
-¿puedo? –Acercó la mano a la mía, sin dejar de verme-
-sí, toma –Entregué la nota-
Sujetaba con ambas manos aquel sobre, analizándolo por fuera, pasando su mirada por la mía, decidió continuar, abriendo lentamente el sobre rosado de aquella carta. Ahora tenía la hoja, una peculiar hoja rojiza y sin más comenzó a leer. Sus ojos se paseaban por las líneas del escrito, tras cada palabra podía verse como en su rostro la preocupación crecía, eso acompañado de una pizca de coraje.
-¿sucede algo? –Ladee un poco la cabeza, buscando apreciar mejor su rostro, siempre hablando con voz dudosa-
-no dice quien la envía –Susurró al momento –alguien trata de quitarme a mi azulito –Masculló viéndome-
Fruncí el ceño extrañado al ver la aversión con la que contemplaba el escrito. Entrelacé nuestras manos y él con una sonrisa dulce me respondió, besó mi frente. Yo todavía no sabía lo que decía en la carta así que la tomé comenzando a leer…
Sonic…
Estos días he estado pensando en ti…aun no puedo decirte en persona lo que en verdad siento pero ¿sabes? Me voy a arriesgar a que te molestes conmigo porque en verdad me gustaría tener una oportunidad para estar a tu lado. No soy la mejor persona del mundo pero por ti voy a intentar serlo. Te aseguro que si me das una oportunidad no te defraudaré, yo no voy a lastimarte…
Sonic, sé que en las cartas pasadas ya lo he dicho pero quiero reiterártelo, Te quiero…
Era lo que en la carta decía. Abrí los ojos, pasmado guardé la nota de nuevo en su sobre. Shadow suspiraba con pesadez, junto a mí fue a guardar sus cosas en el aula de clases, impacientes puesto que ya era hora de estar en receso. Me pidió esperar unos segundos ya que tenía un asunto pendiente con su amigo de ojos verde salvaje.
Sentado frente a la cafetería me encontraba esperándole, bebiendo sin mucho interés un jugo de manzana; con una mano sobre le mejilla me encontraba, reposando el brazo sobre la mesa. Algo me sacó de mi ensimismamiento, mi rojo amigo se sentaba a mi lado, palmeando mi espalda con suavidad, le dediqué una mirada y una sonrisa.
-¿Por qué tan solo Sonic? –Sonrió viéndome-
-estoy esperando ¿y tú, por qué estás solo? Pensé que estarías con los chicos –Afirmé poniéndome el sorbete en la boca-
-dejé a los chicos, quería, mejor dicho, quiero estar contigo –Su tono comenzó titubeante, pasando la mirada por la mesa –Sonic, hay algo muy importante que yo quiero decirte –Jugueteaba con ambas manos, frotándolas-
Bebiendo mi jugo con aire pueril, le veía, esperando cándidamente a que continuase. Yo tenía una mano sobre mi pierna, sujetando sin interés el pantalón que utilizábamos para uniformarnos, más tarde sentí su mano sujetando la mía, justo esa que tenía sobre mi pantalón. En esa misma mano depositó un clavel rosado, igual al primero que me dio.
Su rostro ruborizado me desconcertaba. Con la mirada acosé la pequeña flor, segundos después le vi a él, dejé de lado la bebida, dedicando exclusivamente mi atención a sus actos.
-Sonic, sé que somos amigos pero…me gustaría mucho que supieras que yo –Suspiró realizando una pausa prolongada –disculpa, estoy un poco nervioso –Sonrió levemente –antes que nada mantén la mente abierta ¿vale?
Sonreí suavemente para que dejara de tener miedo de continuar. Desde el momento en que sus palabras comenzaron para mí se trató de una conversación extraña y me preocupaba mucho lo que tuviese que decir, solo me esperaba que no se tratara de alguna mala noticia o algo que fuese a conseguirnos problemas a ambos.
-Lo que quiero decir es que desde que comenzamos a ser amigos me di cuenta que eres una persona diferente –Suspiró de nuevo-
No supe si continuó hablando, mi mirada estaba ocupada observando a quien con aplomo se encontraba cerca de nosotros; el corazón se aceleraba rápidamente, dejándome ruborizado puesto que denodado, mi amado erizo se acercaba, sujetando en sus manos una hermosa rosa roja, tan roja como sus vetas.
-el punto es que todas esas cosas lindas que tienes me gustan…Sonic, tú me gustas –Susurró después-
Mi rostro palidecía, esas palabras no eran esperadas por mí. Abrí los ojos de par en par al ver como, sobre la mesa, el azabache dejaba la rosa, pasando su gélida mirada por encima del equidna.
-¿Qué demonios haces declarándotele a Sonic? –Espetó con voz helada-
La incipiente rabia se detonada por sus ojos. Por un reflejo me alejé lo más que pude del equidna, quien de inmediato se puso de pie, dedicándole al veteado una mirada que destilaba rencor.
-eso no te importa –Enhiesto, respondió con firmeza-
-el problema es que me importa más de lo que piensas –Le señaló –aléjate de Sonic o voy a darte problemas –A forma de advertencia increpó-
-¿por qué? ¿Temes que se dé cuenta que eres un imbécil que esta tras él? –Ufanándose de bueno, empujó por el pecho al erizo-
Yo contemplaba todo eso horrorizado, mis manos temblaban como si el ambiente se encontrase helado, con los labios entreabiertos estaba dispuesto a intervenir pero el tiempo en que tardé pensando fue mucho, justo un milimétrico segundo después.
-¿de qué coña vas? –Imitó su acción empujándole de igual modo –te advierto pedazo de idiota, ¡No te metas donde no te corresponde! –Su penetrante mirada carmesí le observaba mientras que con voz profunda gritó-
Le atención del resto estaba comenzando a ser atraída, dejándome en apuros. A ellos –el erizo y el equidna –parecía importarles poco, por no decir que su interés era nulo. Al poco rato pude ver a Knuckles propinarle un puñetazo a media mandíbula al erizo azabache, cosa que me dejó helado: de antaño sabía que ellos no se soportaban pero nunca pensé en verles así.
Lejos de aquietarse por el golpe, el veteado le propinó una potente patada sobre el estómago, mandándole lejos de él, para ser más precisos, dejándole sobre una de las mesas más cercanas. Me aterroricé al ver como de la comisura de los labios del de piel canela se observaba un poco de sangre, lo mismo ocurría en el equina.
-venga ¡¿eso es todo?! Rouge pega más duro que tú –Acercándose a pasó decidido, gritó al equidna-
Mientras caminaba hacia la mesa donde se veía a mi amigo se despojaba del saco del uniforme, al mismo tiempo que desabotonaba los puños de la camisa y doblaba esta hacia arriba para permitirse tener mayor movilidad, imitando su acción el de mirada violeta lanzó su saco lejos de ambos, incorporándose de golpe.
-¿Qué hay de tu patada? Estoy seguro que una niña pega mejor –Se acercó peligrosamente al azabache, empuñando ambas manos-
Ambas posiciones de batalla me resultaban peligrosas, por un lado estaba el veteado, quien con mirada furiosa preparaba golpes certeros mientras que el de mirada violeta tenía bien planteados los puños, dispuesto a lanzar golpes iracundos sin ton ni son.
-paren –Pedí poniéndome de pie a paso presuroso-
-quítate Sonic, el imbécil este va a saber con quién se está metiendo –Frunciendo el ceño furioso, dijo, sin retirar su roja mirada del otro-
-veamos si tanto como presumes golpeas –Su voz era incitante-
Los espectadores hacían bulla, poco después se acercaron los colegas del erizo e instantes más tarde pude notar a mis amigos, viendo todo aquel desorden con los ojos bien abiertos y ganas de detenerlo todo. Los golpes del azabache jamás fallaron, a donde se proponía golpear los golpes llegaban, no obstante los del equidna no eran en sí malos, no lograba atinar muy seguido pero cuando lo hacía era con tal brutalidad que incluso sus nudillos terminaban rojos por la hinchazón.
-¡ya déjense de tonterías! –Grité conmocionado al verles así-
Acercándome a ellos intenté pararles, sin embargo se apartaron de mí, el veteado pateándole el pecho a mi amigo, dejándole tirado sobre el piso mientras se acercaba a él; parando un golpe más, el equidna trató de incorporarse, sujetando el puño del de vetas rojas.
-¡Tú no lo conoces como yo! –Apretaba la mandíbula, viéndole con ojos de furia –No sabes nada de él y ¿aun así pretendes ser tú quien se le acerque? –Entrecerró los ojos-
-no tengo porque explicarte nada a ti –Rechinaba los dientes poniendo firmemente sus manos contra las del otro, reteniéndole por si acaso deseaba golpearle –y creo que llegas tarde
Zafándose del agarre que ambos sostenían el erizo propinó otro fuerte golpe sobre su rostro, causando que su rojiza sangre emanara por la comisura de sus labios, perdiéndose al llegar a su pelaje rojo. Me interpuse entre ambos sosteniendo por el pecho al de vetas carmín, bajé la mirada frustrado, todo aquello era culpa mía.
-¡ya basta! ¡Estáis peleando como bestias! –Grité con la mirada en el piso, cerrando fuertemente los ojos-
Con las manos sobre el pecho de mi novio, le empujé levemente en un intento de alejarle lo más que se pudiera de mi amigo. Caminaba sujetando al azabache. Mis ojos se llenaban de cristalina agua salina, verles pelear era algo que no deseaba y sentir que pronto destrozaría el corazón de uno de ellos me partía el alma haciéndola añicos.
-¡¿El motivo lo vale?! –Sollocé apretando los dientes con impotencia-
-¡que deje de meterse con lo que no es suyo! –Atendió a mi llamado, sujetando suavemente mis brazos-
-¿es que tú mereces algo tan bueno? Eres un estúpido y tarde o temprano terminarás lastimando sus sentimientos ¡entiende! Nadie te tolera por tu maldito carácter –Gritoneó incorporándose lentamente-
Pasé la mirada sobre el que yacía en el piso, topándome con una mirada frustrada y triste, incluso, el solo verle, me despedazó, cerré los ojos abatido, dejando libres un par de lágrimas, indiqué al resto de mis colegas que le ayudasen mientras yo me encargaba de mi veteado.
-¡cierra la maldita boca o yo mismo te la cerraré! –Advirtió señalándole con la mano derecha-
-¡Nadie va a hacer nada! –Le sujeté a modo de abrazo, alzando la voz –tú vas a venir conmigo y vas a calmarte –Más que petición sonó como una orden-
Abriéndome paso entre la gente traté de salir de allí, tomando fuertemente el brazo del azabache puesto que ambos deseaban continuar peleando; del otro lado estaba Tails, mi amigo de dos colas sujetando al equidna, al igual que el plateado.
Detrás de nosotros caminaban los colegas del de ojos carmesí, ayudándome a retenerle. Nos detuvimos lejos de todo aquello, cerca del bosque que estaba detrás del colegio, una vez allí le soltaron, dejándole libre.
-¿por qué hiciste eso? –Pregunto su amigo de vetas plomo-
-Shads eso no ha estado nada bien –Fruncí el ceño con preocupación, revisando con la mirada su labio-
Parecía que mis palabras no hacían si no molestarle; se giró para ver mi rostro, dándome una expresión de desagrado. El resto de los presentes estuvieron a poco de intervenir con sus preguntas hasta que la voz cargada de fastidio del azabache nos dejó helados.
-¿Qué querías que hiciera? ¿Quedarme de brazos cruzados mientras veía como otro se ponía manos a la obra con mi novio? –Me veía a los ojos. Su voz era de total seriedad-
-¿Knuckles quería que? –Boquiabierto el camaleón medio gritó, lleno de indignación-
-como lo oyes. El grandioso idiota se estaba ligando a mi novio –Dio en respuesta, sin dejar de verme a los ojos-
-yo en tu lugar si le daba –Se quejó el veteado de ojos salvajes -¿Qué mierda le pasa? –Dijo esta vez levantando la voz-
-sí, en serio que algo malo le pasa por el cerebro ¡¿Cuál es su problema?! –El armadillo realizaba ademanes de enfado –y ahora con Sonic
-no es culpa suya…uno no elige a quien quiere –Mascullé revisando con la mirada a cada uno de ellos-
Todos se volvieron hacia mí, viéndome con aires de reproche, en especial el veteado de ojos carmesí, quien además se mostraba serio, distante y frio. Instantes más tarde pasaron la mirada sobre el azabache y como si de telepatía se tratase se vieron mutuamente, yéndose lejos de nosotros, no sin antes verme con seriedad.
No había visto rostro más serio en mi vida. La expresión de mi novio era por completo tediosa, amargada y por unos instantes reflejó melancolía. Respiré con dificultad, esperando a que dijese algo y como por arte de magia mi deseo se cumplió.
-¿Vas a aceptarle? –Desvió la mirada, perdiéndola entre el pastizal que pisaban nuestros pies-
-¿disculpa? –Susurré desconcertado-
-a tu amigo ¿Vas a aceptarlo? –Su sonora voz se convertía en un hilo-
Me acerqué a él, anonadado e intenté tomar su mano entre la mía; le sujeté con fuerza. Estaba consciente de que se trataba de uno de mis mejores amigos pero no por ello cedería, mis sentimientos hacia el erizo de piel canela estaban más que claros y no me haría flaquear una propuesta ni siquiera de mi mejor amigo.
-yo te quiero a ti –Respondí frunciendo el ceño con seriedad –te escogí a ti
Acerqué su mano a mi pecho, donde mi corazón palpitaba a velocidades increíbles y obligándole a sentirlo susurré mientas le hacía verme a los ojos.
-a ti…porque tú haces que mi corazón reaccione así, eres la única persona que ha logrado que esto suceda –Con la voz serena y los ojos fijos sobre los suyos, susurré-
Bajó la mirada a donde se posaba su mano, sintiendo los latidos de mi corazón, después la regresó a mi rostro, en donde yo aún le veía con seriedad, una sonrisa hermosa se plasmó lentamente sobre sus labios y por un impulso se abrazó a mí, apegándome a su cuerpo.
-Sonic –Con la mano derecha tomó mi cabeza, apegándola a su frente –me haces feliz…inmensamente feliz
Emocionado le tomé por el rostro, besando suavemente sus labios, entrelazando sus púas entre mis dedos, siempre cuidando no lastimarle. Me abrazaba por la cintura, enredando sus manos mientras me deleitaba con sus embriagantes besos.
Me sentía tan feliz entre sus brazos, una felicidad incontenible, deseaba gritarle al mundo entero que mi novio me adoraba y que su amor era correspondido con la misma o mayor intensidad. Nos separamos lentamente, viéndonos a los ojos con una sonrisa sobre el rostro.
-eres hermoso Sonic –Susurró con la mirada más sincera que he visto-
-Te quiero –Acercándome levemente a él, murmuré-
Regresamos al aula de clases, encontrándonos con el profesor, no dimos explicaciones solo recibimos la "sanción" con el rostro en alto, nos volvimos cada uno a su pupitre; sentado en mi asiento volví la mirada a mi amigo, viéndole con una expresión de tristeza, misma que me destruyó por dentro, giré la mirada a mi querido novio y este me sonrió suavemente, viéndome con alegría.
De nuevo me encontraba escuchando la tediosa clase, claro, sin prestar mucha atención puesto que estaba muy ocupado pensando y reflexionando con todo lo ocurrido durante el día: lo que más me desconcertaba era la declaración tan apresurada de mi amigo rojo, de él nunca me esperé algo así; después estaba la pelea entre mi veteado y el equidna que era colega mío, me sentía terrible por ello.
Yo nunca hubiese deseado algo así porque yo no quería verle triste o que cambiara conmigo de ningún modo, solo deseaba que fuésemos amigos como hasta ese entonces aunque yo sabía perfectamente que en este tipo de eventos siempre hay alguien que sale lastimado, el problema era a quien debía lastimar y francamente Shadow no era mi opción…
-¿Qué pasó? –Susurró el albino, viéndome con ojos preocupados-
Cuidando que el profesor no viese nada de aquello me acerqué más, dispuesto a contarle lo que me aquejaba.
-Shadow y Knuckles se golpearon –Realicé una alargada pausa, respirando pesadamente –el motivo es que Knuckles dijo que yo le gusto…y a Shads no le causó gracia y bueno lo demás ya lo sabes –Toqué mi nuca con preocupación-
Le observé pensativo, bajaba la mirada tocándose el mentón mientras analizaba todas y cada una de las situaciones que yo vivía, segundos después volvió la mirada hacia mí.
-¿Qué piensas hacer? –Preguntó después de unos momentos, frunciendo el ceño con preocupación-
Su tranquilidad al mencionarle las declaraciones del de mirada violeta me dejaron pasmado ¡No le sorprendía! fue entonces que la respuesta cayó en mi cabeza cuan balde de agua fría: él sabía algo entonces, y nunca se dignó en hacer mención del tema.
-¿Tú lo sabías? –Queriendo corroborar pregunté-
-los amigos nos contamos cosas –Como si de una excusa se tratase, dijo, desviando la mirada a la derecha-
-¿Cómo es que no me dijiste nada? ¡¿Qué tal si hice algo que le ilusionara?! –Dije frustrado intentando no gritar-
-me ha pedido que no te dijera nada. No iba a decirte si él me dijo que no lo hiciera –Sumándole seriedad al asunto frunció el ceño, viéndome fijamente-
Suspiré abatido, me sentía tan mal: primero uno de mis mejores amigos se creaba ilusiones conmigo sin saber que yo me encontraba perdidamente enamorado de un erizo veteado y quien en ese momento era mi novio, después estaba lo mal que había hecho sentir a mí adorado azabache, haciéndole pensar que podía dejarle por otra persona.
En instantes como ese yo solía sentirme el ser más desafortunado del mundo entero, causándole falsas ilusiones a uno de mis mejores amigos y terminar lastimándole me dolía también a mí.
-rayos no me esperaba esto –Con expresión de frustración, le miré-
-vamos Sonic, todo estará bien, habla con él –Suspiró pesadamente –es un buen sujeto, seguro y lo entiende aunque ¿sabes? Hacía mucho que no se ilusionaba así con alguien… -Sonrió nostálgicamente-
¡Maldigo sus palabras! Eso me hizo sentir peor de lo que ya me sentía, era como hundirse en el fango y lamber los zapatos con los que pisaste esa bazofia, en vista de mis tribulaciones, bajé la mirada implorando porque todo fuese un tremendo error.
-en realidad puede ser una buena pareja cuando se lo propone y estoy seguro que no será un mal pretendiente –Con una sonrisa me animó a probar-
Abrí los ojos de par en par. No estaba dispuesto a poner en riesgo lo que tanto me había costado conseguir solo para probar el sabor de una relación que a la larga lastimaría a muchos, incluyéndome.
-tengo novio por si no lo recuerdas –Secamente advertí, cambiando la mirada a una severa-
-yo solo digo que no lo dejes con un rotundo "no" y nada pierdes si le das una oportunidad ¿verdad? –Levantó una ceja, viéndome tentadoramente-
-no lo pierdo pero lo pongo en riesgo –Afirmé –es que sería algo estúpido si lo hiciera, no puedo simplemente –Confundido levanté ambas manos –por más que sea mi amigo no puedo, tengo a mi novio y es…es hermoso conmigo, hacerle eso sería como arrojarle una roca a la persona que me da pasteles –Golpetee levemente mi frente con la punta de mis dedos-
Giré la mirada a donde estaba el aludido, quien no dudó en sonreírme suavemente, imité su acción con alegría. Durante una clase entera me la pasé pensando, pensando en cómo haría para explicarle a mi amigo que no podía darle una oportunidad, siempre ideando el modo más conveniente de no dañarle.
Enfrascado en mis pensamientos no noté que alguien me llamaba, no lo hice hasta que al sentir un toque en mi hombro y girar la cabeza me encontré con el par de gemas rojizas más perfecto que vería en mi vida entera.
-Sonic –Llamó tocando mi hombro suavemente-
-perdona, estaba distraído dime Shads –Atentamente escuché-
-estas pensativo ¿algo te aqueja? –Acarició mi cabeza con cuidado-
-no es nada Shads. Bueno…es solo lo que ocurrió hoy en la mañana, me desconcertó bastante –Toqué mi frente con frustración –pero no es nada, seguro y todo está bien –Sonreí para él-
Con una mirada comprensiva tocó mi mejilla sonriéndome dulcemente.
-no te preocupes por eso, estoy seguro de que todo irá muy bien de ahora en adelante. Por lo menos entre nosotros todo está de maravilla –Se acercó ligeramente a mi oído -¿verdad mi lindo azulito?
Se me coloraron las mejillas y cerré los ojos levemente. Me emocionaban sus palabras y los cortos cumplidos que me hacía, me ponía feliz de solo escuchar un te quiero de sus labios y los constantes halagos aún más. Levanté la mirada en dirección a sus ojos, sonriendo.
-todo está muy bien –Sonreí –Shads eres la persona a la que quiero –Besé su mejilla, procurando que nadie nos viera-
No sé si mi acto fue presenciado o no pero eso ya poco me importaba, yo le quería y me daba igual lo que el resto de la multitud pensase de ambos. Tomó mi mano entre la suya y dejó sobre esta un beso corto; abrí los ojos anonadado, no me esperaba un acto así, en cuanto lo hizo –después de alejarse –sonreí ruborizado, mis ojos emitían un brillo especial tras aquella acción.
Sentí las manos como temblaban, estaba tan nervioso y emocionado que podía gritar pero contuve las ganas de hacerlo, en su lugar dejé una expresión de cariño.
-Mi Sonic –Sonrió de lado –no sabes cuánto esperé para tenerte a mi lado –Tranquilo, mencionó-
-También esperé. Creo que fue lo que me impulsó a acercarme a ti –Ruborizado bajé la mirada-
-no soy de las personas que saben cómo tratar a alguien más pero ten por seguro que intenté decírtelo antes –Con una mirada seria pero tranquila, dijo –pero creo que no supe cómo hacerlo –Mencionó con voz grave-
Rozó mi mejilla con sus nudillos, viendo atento a mis esmeraldas. Con una sonrisa intenté seguir hablando pero el nerviosismo me invadía, impidiendo que las palabras salieran de mis labios, dejándome mudo; por largos instantes pasé la mirada por encima de cualquier objeto que se me presentara en frente, buscando algo que decir pero inevitablemente mi mente se quedó en blanco.
Eso era lo más frustrante del todo ello: quedarse sin palabras o alguna conversación para seguir y entonces adquirir un silencio incómodo para ambos y que ninguno siguiese con algo que decir. Ese fue uno de mis mayores problemas, quedarme sin habla.
De ese día en adelante traté de hacer algo que hasta antes de ese día siempre consideré patético…
Nos alejamos el uno del otro, acosados por la mirada del profesor, quien amenazaba con castigarnos con trabajo extra.
De la nada noté sobre el piso una hoja de papel arrugada de tal modo que parecía una pelota; no la hubiese tomado en mis manos si esta no tuviera la punta fuera y esta no tuviese el nombre del veteado escrito. Al abrirla ante mis ojos pude leer lo siguiente.
Shadow, dile a Sonic que quede contigo, se te ve ansioso ¿a qué si? Y quizá te ayude a relajarte para los exámenes ja, ja. Para joderte hoy y siempre: ¡Tus amigos!
Un fuerte rubor rojo subía por mis mejillas, incluso sentí mis hombros y orejas arder ¡¿así que esa era una de sus tontas notas?! Ahora entiendo el porqué del enojo de mi novio, no le culpo.
-Hola! Un poco tarde lo sé. Pero aquí estoy y esta el cap. n.n espero que os guste y que lo hayáis disfrutado. Muchísimas gracias a quienes sin falta me dejan su ya conocido comentario ¡Gracias! ¡Un beso! Es gratificante saber o recibir mención de algún fallo o críticas constructivas. Nos vemos en el capi siguiente vuestra amiga Nayi se despide ;)
-Adiós. Espero que les gustara. Si te gusta ya sabes, si tienes preguntas también. Nos vemos, Nery fuera xD
