Ese día en su casa realmente no hicimos nada de tarea –yo no llevaba mis notas conmigo así que tuvimos que tuvimos que improvisar y terminamos haciendo prácticamente nada –además de darnos uno que otro beso a hurtadillas, no hicimos más que hablar.

-¿Qué te parece? Mis padres sí que son dulces –Sonriendo, dijo irónico –parten hasta que lleguen mis calificaciones así que me estarán vigilando –Se dejó caer de espaldas sobre la cama-

-Vamos Shads, no es tan malo –Sonreí de modo alentador-

-sí, claro –Sonrió con sarcasmo –voy a decirte que hace tres años faltaron durante la nochebuena así que festejé mi navidad y nochebuena yo solo –Suspiró pesadamente –y eso no es lo peor de todo, lo que más me cabrea es que digan que van a hacer algo para que al final salgan con su típica excusa después de enviarme regalos costosos para suavizar el impacto de su noticia. Esa nochebuena por ejemplo, me pagaron un viaje a Europa mientras ellos pasaban nochebuena, navidad y año nuevo con ejecutivos –Volvió la mirada hacia mí-

Realicé una mueca de nostalgia, no me gustaba el tono en que decía aquello, podía percibir la decepción en su voz; tomé su mano, entrelazando sus dedos con los míos al mismo tiempo que acariciaba sus nudillos con mi pulgar.

-te quieren –Sonreí –solo que nadie le enseña a los padres como ser buenos, yo sé que te adoran y solo quieren lo mejor para ti –Le regalé una de mis más sinceras sonrisas-

-vaya que eres dulce –Cerró los ojos sonriendo ligeramente –podrían por lo menos dejarme un "feliz cumpleaños Shadow" en lugar de pedirle a la secretaria que me envié algo costoso cuando ese día llegue porque si te soy sincero ellos no recuerdan cuando es –Suspiró de nuevo-

Joder, que no eran muy buenos padres, era como si él fuese solo un…un negocio que debe atenderse con trabajadores; Shadow no es ninguna clase de androide para no tener emociones, está claro que le duele que sus padres no se preocupen por él y que le dejen solo todo el tiempo.

-pero claro, siempre están allí exigiendo cosas como si de verdad se preocupasen, las únicas veces que me prestan atención es cuando meto la pata, odio cuando eso sucede…–Acarició mi mano –pero…basta de eso que no hago más que aburrirte –Desvió la mirada después de ver mi rostro un poco perdido-

De inmediato volví la mirada hacia él y acercándome más le besé suavemente para después alejarme, tomando sus mejillas entre mis manos. Le veía a los ojos, regalándole una pequeña sonrisa.

-Shadow –Susurré con la mirada en sus ojos, esos ojos que se mostraban ligeramente cristalizados –yo jamás podría aburrirme de escucharte hablar, te amo demasiado y saber lo que te aqueja es necesario para mí porque yo quiero ayudarte, en todo lo que pueda –Dije de modo dulce, acariciando sus mejillas con mis pulgares-

Escuché un suspiro, se acercó hacia mí y envolviéndome entre sus brazos susurró a mi oído, pude sentir sus manos apegadas a mi cuerpo, una en mi cabeza y la otra en mi espalda, acariciándome lentamente.

-Eres la cosa más bella que ha estado en mi vida y la única persona que me ha sacado la verdad con solo la mirada… -Frotó su mejilla en la mía, dulcemente –te amo…

Nos recostamos sobre la cama y el aún me abrazaban, sus ojos permanecían cerrados y al separarnos pude ver como una diminuta lágrima amenazaba con salir de sus ojos pero se detuvo evitando que sucediese, estuve a poco de protestar pero escuchamos que llamaban a la puerta y por un reflejo ambos nos alejamos. Después, en la habitación realizó presencia su padre, viendo cómo nos encontrábamos sentados sobre la cama, fingiendo haber estado hablando, el azabache se pasaba las manos por los ojos, desviando la mirada para quitar toda evidencia, cualquier cosa que pudiese decir que había estado triste.

-Shadow, vamos a salir, posiblemente regresemos hasta mañana así que nos vemos –Dijo su padre como si se tratase de algo común y corriente-

-está bien –Sin muchos ánimos, dijo el erizo de pelaje negro-

Sin decir más se retiró del lugar, manteniendo su móvil en manos, unos minutos después escuchamos como de la cochera salía el auto perteneciente a su padre y en él se marchaban ambos progenitores de mi novio; una vez solos este suspiró un poco cansado y dirigió la mirada hacia mí, regalándome una sonrisa tierna.

-¿lo ves? –Suspiró –si no me dejasen contigo a solas ahora mismo estaría como loco llamando a mis amigos para distraerme –Sonrió un poco burlón de su propio comentario-

-lo bueno de todo es que estás conmigo –Me recosté sobre la cama, acercándole a mí, besando suavemente sus labios –y de eso estoy feliz –Sonreí ampliamente-

-me gustaría que las cosas fuesen un poco diferentes, quiero decir, nunca puedo hablarles porque me ignoran –Me abrazó por la cintura, viéndome a los ojos-

-mi lindo Shads, yo sé que ellos te aceptan y te quieren como eres, con tu forma de ser y todo –Puse mis manos sobre sus hombros, rodeando su cuello-

-si se enteraran de lo lindo que es mi novio estoy seguro que te adorarían –Sonrió ligeramente-

-no vas a decirles ¿verdad? –Le veía a los ojos, ganándome una mirada nerviosa por su parte –no, no, está bien que no lo hagas, tampoco le he dicho a mis padres, ni siquiera a mi madre… -Dije al ver que se sentía presionado por mis palabras-

Me gané un beso dulce por su parte, me acariciaba la cintura subiendo sus manos hasta llegar a mis púas, acariciando lentamente, al separarse sonreímos el uno para el otro. Volví la mirada al techo de su habitación, su enorme habitación y suspiré.

-Shadow, esto no está mal ¿verdad? –Le vi de nuevo-

-por supuesto que no Sonic, si tú me quieres y yo te quiero todo está bien… -Me vio, obsequiando una pequeña sonrisa –las personas pueden decir y pensar lo que quieran, yo te quiero y es todo… -Terminó susurrando-

Comencé a reír por lo bajo, él era tan lindo cuando me veía de esa manera que le besé en los labios, sonriente, me recosté sobre su pecho y él me abrazó, acariciando mi cintura con cuidado.

La noche llegaba y suspiros inconscientes escapaban de nuestros labios, cuando fue momento de volver a casa me incorporé, viéndole con una suave sonrisa y besando su frente comencé a hablar.

-creo que ya es tarde y debo regresar a casa, mamá se preocupará si no –Le sonreí suavemente-

-deja que te lleve –Tomó mi mano, viendo mis ojos-

-no lo sé, no me gustaría que regresasen tus padres y que tú no estés –Le veía ligeramente ruborizado-

Sonrió y tras echar una risilla me invitó a seguirle a la cochera. Mientras caminaba no dejaba de pensar en que le pediría a su chofer que nos llevase pero mi sorpresa al escucharle fue grande.

-vamos Sonic, sube al auto y te llevo –Abrió la puerta del copiloto, invitándome a subir-

-no, no lo sé –Puse la mano sobre la puerta del coche negro-

-vamos, se conducir –Rio levemente-

-no, en serio no lo sé. Es que no me gustaría que te ocurriese algo de nuevo –Fruncí el ceño levemente-

-nada va a pasarnos –Sonrió soltando una risilla y pasó su mano sobre mi cabeza –pero si te da miedo podemos pedirle al chofer que nos lleve –Acercó mi rostro al suyo-

Sonreí ampliamente y besé sus labios, sujetando sus mejillas. Accedí a que él me llevase pero llevamos precaución. Nos detuvimos en la entrada, él aún conservaba los vendajes del torso, lo bueno de todo era que la camisa ocultaba eso, afortunadamente las heridas de su cabeza habían desaparecido por completo. Bajamos del auto y le invité a pasar a mi casa seguro mi padre ya se encontraba allí pero igual quería que pasara un rato más conmigo.

Dentro de la casa, al abrir la puerta fui recibido con los brazos de mi madre, quien de inmediato notó la presencia del azabache y le sonrió alegremente, acariciando su cabeza con dulzura, sujetando mi cuerpo con uno de sus brazos.

-¡Shadow! –Sonrió alegre mi madre -¡¿Cómo?! ¡¿Cuándo?! –Titubeó feliz, acariciando su cabeza con euforia-

-hoy, por eso tuve que demorar un poco más –Sonreí ruborizándome al ver cómo me sonreía el erizo-

-¿Estás bien? ¿Qué te dijeron los médicos? –Le revisó de pies a cabeza, sujetando sus mejillas mientras me liberaba-

Ahora entiendo de donde saqué esa manía de tomar su rostro entre mis manos mientras le observaba, mi madre estaba haciendo algo similar solo que este tacto tendría un final distinto puesto que ella se alejó sonriéndole.

-me encuentro perfectamente señora, aun debo guardar reposo por la fractura pero voy a estar bien, lo peor ya pasó –Me regaló una mirada-

-me alegra mucho que ya estés bien ¿Tus padres que dijeron? –Comenzó a caminar en dirección a la cocina –Disculpa pero preparé una tarta, la favorita de Sonic y es que hace mucho que no come, no muy bien –Desvié la mirada apenado-

-descuide –Se encaminó a mi lado-

-vuelvo enseguida para seguir hablando y es que seguro el tiempo se me pasó –Sonrió un poco apenada, se fue de allí-

Ella caminaba muy a prisa hacia la cocina, esperando a que su postre no se hubiese quemado o que la base se mantuviera con la cocción adecuada. Estando solos sentí unos brazos sujetando mi cintura, tironeando lenta y cuidadosamente de ella para llamar mi perdida atención.

-¿Cómo que no estas comiendo bien? –Me veía –no estarás haciendo una de esas estúpidas dietas ¿Verdad? –Alborotó mis púas, viéndome con reproche-

-claro que no –Un suave rubor en mis mejillas creció –simplemente no me da mucha hambre, es todo…

Liberó mi cuerpo de su agarre y sujetó mi mentón, dio una mirada alrededor para verificar que nadie se encontrase cerca y besó mis labios por escasos segundos, siguió viéndome y lentamente se alejó un poco de mí puesto que unos pasos se acercaban.

-come bien o yo te obligaré a que lo hagas –Puso su mano sobre mi cabeza, despeinándome por completo-

La verdad de todo era que no me daban muchas ganas de comer algo desde que dejé a Shadow, forzosamente, en ese horrendo hospital pero las cosas ya habían cambiado, él estaba de regreso conmigo y espero que sea por un muy largo, largo tiempo.

Con nosotros estaba mi madre, pillando la escena de las manos de Shadow sobre mis púas, despeinándome sin cuidado mientras reía ligeramente, acompañado de mi rubor y mi suave risa.

-que lindos, vamos, no podemos quedarnos en la entrada por siempre –Carcajeó ligeramente mientras nos hacía una dulce seña para ir con ella.

Una vez con ella, estando en la sala, todos sentados, como siempre yo al lado del guapo erizo de ojos rubí y mi madre frente a nosotros. Como por arte de magia la conversación siguió, ella realizaba preguntas que cualquier madre haría.

-Shadow ¿Qué te dijeron tus padres? –Le sonrió suavemente, cruzando sus piernas-

Escuché un pesado suspiro por parte del de piel canela, se llevó lentamente la mano a la nuca y respondió, no sin antes darme una mirada.

-están felices… -Realizó una pausa prolongada –de que yo esté bien –pude sentir como si por su mente pasase otra cosa –lo cierto es que se enteraron hace poco y pudieron venir hasta hoy –Incorporó otra pausa a la conversación –pero dicen que está bien que nada me haya ocurrido, por lo menos nada grabe –Sonrió fingidamente-

Pude notar una mueca de disgusto y un poco de nostalgia en el semblante de mi madre, después de eso ella también le sonrió, intentando ahuyentar lo que sea que le aquejase.

-supongo que como todo padre ellos debieron haber estado preocupados –Sonrió ligeramente-

Pasé la mirada sobre el erizo, supe que tratar ese tema siempre le sería incomodo por lo que me dediqué a buscar algo más de que hablar, dispuesto a desviar el tema de la conversación.

-Hey madre –Sonreí ampliamente –a que no te imaginas como se ha quedado el móvil de Shadow –Sonreí dando una mirada al aludido-

-no, no puedo imaginar –Contagiada por mí alegría ella también sonrió-

-lo que pasa es que quedó hecho añicos, lo único a salvo fue el protector que nada le protegió en este caso –Rio ligeramente el azabache-

Nos reímos por unos momentos, le di otra mirada al de negros cabellos y sonreí dulcemente para él. De un momento a otro nuestras risas cesaron al escuchar como la puerta se abría lentamente, dejando entrara seguramente a mi querido padre.

Sin decir nada mi madre se levantó con una sonrisa y fue a su encuentro, ganándose un abrazo y un beso por parte de mi padre. Ambos se encontraban en la entrada de la sala por lo que pudimos ver todo, en poco ya se encontraban con nosotros, el erizo mayor fue directo a donde yo me encontraba y frotó mis púas, nuevamente -¿Qué manía esa de despeinarme? Ya era mucho con que el azabache y el lindo veteado, me despeinase como para que mi padre también lo hiciese –me limité a sonreír.

-¿Cómo estás campeón? –Caminó a mi lado, sonriendo-

-Muy bien –Le sonreí alegremente-

Regresó sobre sus pasos al percatarse de la presencia del azabache con nosotros, se acercó un poco más y sentándose frente a nosotros nos interrogó con su curiosa mirada.

-Buenas noches –Saludó cordialmente el erizo de cabellos negros-

-¿Cuándo saliste del hospital? –Dijo sin poder evitarlo el erizo a cargo mío, ignorando el saludo-

-hoy –Se limitó a responder el azabache-

Noté las cosas tensarse un poco, mi padre no era ciertamente de esas personas que se pasan el día conociendo alegremente a mis amigos si no que en su lugar les realizaba un pequeño interrogatorio, una vez que lo concluía determinaba si era buena compañía para mí o se trataba de mala influencia –ahora recuerdo porque mis amigos no van a mi casa –desde siempre he evitado que mis amigos le conozcan puesto que se ponen nerviosos y titubean, prefiero ahorrarles todo ese nerviosismo que hace sentir con solo su mirada.

-¿Qué dijeron tus padres? Estoy seguro que preferirían que te tomaras un descanso –Dijo serio-

Esto no terminaría bien, de ello estoy seguro, las cosas se ponían cada vez más tensas cuando la mirada del erizo de ébano se profundizó, poniéndose igual de serio que mi padre. Sentí ganas de intervenir pero entonces llegó mi salvación y creo que también la del erizo azabache, mi madre.

-Bueno ¿Mejor porque no vamos a cenar? –Sonrió alegre mi madre -¿Te quedarás verdad? –Preguntó refiriéndose al azabache-

-no lo sé señora, quizá deba regresar a mi casa ya –Dijo con la voz apacible que tenía como característica-

-¡Venga! –Dije –No seas aguafiestas y quédate –Le di una mirada tierna –además, puedo mostrarte algo de lo que me di cuenta hace poco –Guiñé sonriente, vigilando que mi padre no lo notase-

Era mi novio, claro, le estaba chantajeando, por supuesto y estaba coqueteándole frente a las narices de mis padres, no voy a negarlo. Sin más opción por mi parte él tuvo que aceptar, momentos más tarde nos encontrábamos en el comedor, como siempre, él estaba a mi lado, mi padre en la cabecera, mi madre a su lado derecho y yo al izquierdo.

-Bueno –Mi madre sonrió –comencemos –Río ligeramente –espero y os guste –Dio una mirada al azabache-

-todo se ve muy apetecible señora –Sonrió ligeramente el azabache-

Mi madre soltó una risilla, la mesa estaba puesta por lo que la cena comenzó: en el menú de hoy podíamos ver pechuga de pavo acompañada de un mus de zanahoria, patatas y espárragos adornaban el platillo, de postre, adelantando, se trataba de mi postre favorito, tarta de arándanos con decoración de frutos rojos, acompañado de una salsa de fresas con esencia de extracto de coco.

Intenté no babear, hace mucho que no comía bien y que se me presentara en frente el delicioso olor de la comida era algo irresistible. Con la comida en mi plato le di una mirada al erizo, sonreí y comencé a comer; no quiero decir lo ya obvio pero debo hacerlo, yo parecía fiera hambrienta, apenas di el primer bocado mi apetito despertó cada vez más voraz, evitaba pasar la comida sin antes haber masticado puesto que a mi lado se encontraba el erizo al que yo tanto amaba y no podía quedar mal ¿cierto? Entonces solo metía grades bocados de comida por mis labios, procurando mascar lo más lento que mi hambre me permitía.

-Sonic, vas a atragantarte –Burlona, dijo la erizo que se hacía llamar mi madre-

Pasé lo que tenía dentro de la boca y la miré apenado, ruborizándome, di una mirada al erizo de preciosos ojos rojos, quien se había reído levemente y sin más desvié la mirada de nuevo, escuché una risilla por parte de ambos, voltee a ver a mi veteado, quien apenas y había tocado su comida –lo cual me resultó increíble después de no haber comido nada durante tres días –percatándose de mi mirada sonrió, pasando su pulgar por sus labios un par de veces, aun viéndome, no lo comprendía hasta que con una sonrisa tomó una servilleta y la pasó por mi labio, cosa que me apenó por completo, desviando la mirada, intenté ignorar el hecho de que mi rostro parecía la roja salsa del postre.

-Dime jovencito –Escuché decir a mi padre con voz estruendosa – ¿Qué piensas hacer con tu vida? –Dio un bocado a su comida después de hablar-

¡Joder! Mentiría si dijera que la piel no se me erizó, volví la mirada al azabache, quien con una ligera sonrisa intentó calmarme, continuó fingiendo que en su boca había comida y pasando imaginariamente esta, habló.

-bueno, planeo hacer lo mismo que hace mi padre, así que debo dedicarme a estudiar administración empresarial –Se aclaró la voz –eso es algo que tengo en claro –me vio-

Suspiré, por lo menos mi novio era un buen mentiroso o ¿en verdad haría eso? Mi padre daba constantes miradas al erizo de pelaje negro, como si intentase descifrar la verdad en sus palabras y en su apariencia, nos veíamos entre mi madre y yo, ella me sonrió un poco y yo realicé una mueca que se traducía en un "dile que pare" cosa que comprendió de inmediato.

-eso me parece grandioso Shadow –Sonrió ella –Sonic quiere dedicarse a cantar en el autobús –Risoteó burlona-

-eso no es verdad –Me quejé con las mejillas encendidas en un rojo, aunque fue preferible ese comentario a seguir soportando el sofocante ambiente-

Escuché una risilla por parte de mi erizo y mi "adorable" madre, después de ello, mi padre sonrió, vaya que mi madre sabía cómo calmar a mi estricto padre –aunque en realidad él era diferente al estar con mi madre y conmigo –después de todo sé que me arrepentiría.

-dijo que quería hacer una banda de rock –Agregó mi padre-

-¿Cómo sabéis que no funciona? –Dije aun apenado-

-cielo, no es por desanimar pero ¡Venga! Eso es complicado –Dijo mi madre-

-y si no triunfas quedarás sin un peso –Advirtió mi padre-

-Puede tocar por placer –Me veía el erizo azabache, acentuando extrañamente sus palabras-

Es un maldito pervertido, un idiota y perfecto erizo, tarado que se insinúa frente a mis padres –cosa que he de admitir, me encantó –mordí mi labio inferior, sin dejar de verle, momentos después sonreí, asintiendo.

-¿ves madre? Alguien cree en mi –Cerré los ojos simulando estar ofendido-

-bueno esa persona no cuenta porque es tu mejor amigo, no vale –Burló la erizo-

-debo apoyar sus ideas –Asintió el erizo –si no lo hiciera seguro y Sonic me apalea –Guiñó sonriéndome-

-¿Qué? –Pregunté haciéndome el inocente –pero Shads, yo jamás… -Rodee sus hombros con mi mano tomé el primer cubierto que vi, como si le amenazara –te advertí que no lo dijeras –Dije en son de estar advirtiendo algo-

Instantes más tarde él soltó una sonora carcajada, a mí me dieron ganas de besarle pero solo me alejé, carcajeando igual, mi madre y padre también reían. Por fin, las cosas se habían aligerado y al parecer mi padre ya había bajado la guardia por lo que me animé a pedir que se quedase un momento más antes de partir, cosa que aceptó.

-bueno, hora del postre –Sonrió mi madre al ver que todos habíamos terminado con la cena-

Poniéndose de pie comenzó a recoger los platos, sin dejarla terminar el veteado y yo nos pusimos de pie para ayudarle: siendo sinceros, yo lo hacía para quedar como el niño bueno frente a mi novio y él para hacer el mismo papel frente a mis padres, o eso pensé.

-gracias –Dijo ella –pero yo puedo hacerlo –Sonrió compresiva-

-no –Sonriente, le dije –nada me cuesta hacerlo –Quité el plato que el erizo tenía en manos-

El azabache, quien seguramente ya se sabía mi truco me siguió con los platos en manos, a lo que de inmediato respondí.

-hey Shads ¿Por qué mejor no vas a por el postre? –Dije en un suave tono –después de todo eres un invitado y los invitados se dedican a relajarse, por lo menos si soy anfitrión –Sonreí guiñando-

-no, deja que te ayude, lamento decir que no soy ese tipo de invitados –Se puso a mi lado, acercándose un poco a mi oído –y menos en casa de mi lindo y azul novio –Susurró solo para mí, sonriendo coquetamente-

Me distraje tanto que cuando me di cuenta él ya estaba adelantándose para lavar los platos, a paso rápido me puse a su lado, ayudándole al ver que tenía dificultades para hacerlo; sin perder oportunidad de reírme un poco, recalqué que lo estaba haciendo mal –era más que obvio que no supiese hacerlo, después de todo él no tenía la necesidad de ponerse a lavar platos con el estilo de vida al que estaba acostumbrado- mi sonrisa se alargaba cuando él derramó un poco de jabón por accidente.

-Shads, así no se hace –Sonreí burlón –Deja que te ayude –sostuve su mano por debajo de la enjabonada agua, viendo sus ojos-

La voz de mi madre nos asustó a ambos, haciendo que nos alejásemos el uno del otro.

-chicos, eso más tarde, es hora del postre –Sonrió ella, tan dulce como siempre-

Nos acercamos sin replicar, ya me haría cargo de los platos en otro momento porque he de decir que no puedo echarme para atrás tras una propuesta tan tentadora para mi madre –como es lavar esos trastos-. Estando en la mesa y una vez que ella sirvió en nuestros platos el postre que yo tanto amaba puse los ojos más dulces que pude imitar y le vi, suplicantemente lindo.

-mamá ¿Podemos Shads y yo comer el postre en mi habitación? –Bajé mis orejitas azules mientras mencionaba en tono dulce-

Ella realizó un sonido adorable, sonriendo ampliamente –a ella le encantaba que yo realizara gestos de ese tipo puesto que siempre decía que le recordaba a lo tierno que era cuando se trataba de solo un pequeño de ojos brillantes e inocentes –asintió dulcemente, viéndome.

-claro que si mi linda bolita azul –Río por lo bajo, tan dulce como siempre-

Me levanté de mi asiento con una sonrisa linda, me acerqué y besé su frente.

-gracias madre –Sonreí ampliamente –vamos Shads –Le invité tomando mi plato en manos-

-gracias por todo señora, la cena ha sido deliciosa –Sonrió amable, dio una mirada a mi padre mientras tomaba su plato en manos y dijo con respeto –Con permiso señor

Caminaba a mi lado escaleras arriba, yo le observaba dándole una sonrisa amplia, mostrándole mis blancos dientes. Abrí la puerta al topar con esta, dejando que él entrase primero, lo primero que hizo fue sentarse sobre la cama, esperando a que yo llegase a su lado, cosa que realicé de inmediato. Dejó de lado su plato con el postre y retiró el mío de mis manos solo para poner ambos sobre la cómoda mientras me veía con una ceja enarcada.

-déjame ver ¿estabas coqueteándome? –Se acercó peligrosamente a mí-

Pasé saliva, no porque le temiese, para no babear por lo sensual que se veía acorralándome contra su cuerpo y la cabecera de mi cama, sumando esa penetrante mirada carmesí que brillaba atenta, sus labios entre abiertos que suspiraban, su profunda voz…todo él…

-si lo he hecho ¿Tienes alguna queja? –Le veía a los ojos, posicionando mis manos sobre su pecho-

-una, así es –Susurró con esa voz sensualmente masculina que le caracterizaba –no vuelvas a hacerlo si no quieres que pierda el control y te bese frente a tus padres –Se apropió de mis labios, acariciando mi rostro con sus manos, una linda sonrisa se veía en su rostro-

Me sujetaba de una manera suave, pasando sus pulgares por mis mejillas. Besaba mis labios con cautela, su piel deslizaba por la mía de una manera tan delicada como tierna, sus besos me entregaban todo el cariño que yo deseaba tener. Mis oídos quedaron momentáneamente sordos a los sonidos del exterior, aunque pude escuchar como en la plata baja se escuchaba un risoteo, supuse que por parte de mis padres. El veteado se alejó lentamente de mí, viendo mis ojos.

-Voy a decirte una cosa… -Susurré cerca de sus labios –te adoro –Sonreí-

Riendo levemente acarició mi cabeza, despeinando mis púas con cuidado, yo le amaba tanto y con tanta pureza. Puedo decir que daría mi vida por la suya sin pensarlo una sola vez.

-¿Por qué no finges una de esas lindas miradas que haces para conseguir las cosas con tu madre? –Acarició mi orejita derecha –linda bolita azul –Echó una risilla-

-Shads –Llamé fingiéndome ofendido –no entiendo que les gusta de todo esto –Sonreí un poco burlón –pero como mi lindo novio guste –Guiñé sonriente-

Me puse frente a él, sonriéndole ampliamente para luego bajar mis orejas de una manera dulce, levanté la mirada hacia arriba, viendo a sus ojos como si suplicase algo, ante su mirada atenta, me apené un poco, haciendo que sobre mis mejillas trepase un dulce rubor rojizo, vi como sus ojos se expandían ligeramente pero evité sonreír o de lo contrario mi "teatro" se echaría a la basura.

-¿Me quieres? –Dije con voz dulce-

Noté su rubor, un fuerte rubor que vestía sus pómulos, sonrió ligeramente, aun embobado en mi rostro, segundos más tarde rodeó con sus brazos mi cintura, me acercó a él, causando que ambos quedásemos sobre la cama y riendo ligeramente susurró a mi oído.

-más de lo que crees –Besó mi azul orejita-

Me sentía muy bien a su lado, nos incorporamos quedando sentados sobre la cama, tomé mi deliciosa y hasta el momento olvidada tarta y comencé a disfrutarla, siempre observado por esa perfecta mirada rojiza que tan loco me volvía. Imitando mis acciones dio un bocado a ese manjar y sonrió.

-tu madre cocina muy bien –Dijo dando otro bocado a la tarta-

-sí, lo sé es muy buena. –Amplié una sonrisa-

La hora ya estaba de más, yo estaba completamente perdido en sus ojos, si no fuera porque mi madre llamaba a la puerta no me habría dado cuenta que las once estaban a poco de pasar; él tuvo que marcharse, ya nos veríamos en el colegio, le dejé irse no sin antes saborear sus dulces labios –literalmente dulces –y dejar que se fuera.

Era maravilloso, no me imaginaba una vida sin estar al lado suyo, sin quererlo él ya formaba parte de mis días, de mi vida, me completaba, era esa cosa que me impulsaba cada vez más. Quedé dormido con una enorme sonrisa.

Al día siguiente me encontré con él en la entrada del colegio, sonrió y sonreí, ambos estábamos tan felices de vernos, con cautela tomó mi mano y sonriendo entramos en el aula de clases, en donde lo primero que vimos fue a sus preocupados amigos –quizá debí haber llamado a alguno de ellos para decirle que ya estaba bien –llamé la atención de todos los presentes –quienes no eran más que sus amigos y los míos –por medio de un silbido.

Todos voltearon a verme, primero seriamente pero al ver quien llegaba a mi lado los amigos de mi veteado saltaron –literalmente –de sus asientos, viendo como si fuese un espejismo, después de ello se acercaron a él, emocionados y un tanto sorprendidos, sin dejar de lado la molestia por no haber llamado.

-¡Shadow! ¡Desgraciado! –Gritó el erizo de pelos verdes mientras le veía con una enorme sonrisa y los ojos ligeramente cristalizados-

-¡¿Cuándo saliste del hospital?! –El de ojos salvajes le tomó de los hombros-

Después de cerrar la boca ligeramente abierta, sujetó su mano derecha con su izquierda, empuñándola fuertemente para luego abrazarle con una sonrisa, a este abrazo se acercó el resto de sus colegas, retirando al de vetas color plomo solo para abrazarle uno por uno, ganándose un quejido por parte de mi amado novio.

-cuidado –Les sonrió –aún me duele el torso –Les vio, sonriendo ligeramente-

Una vez que comprobaron que se encontraba bien y que estaba realmente con ellos comenzaron sus "dulces" reproches que todo amigo le daría a quien considera su hermano, comenzando uno de los más callados de toso, el camaleón.

-¿Por qué hiciste algo tan estúpido? –Se quejó el de ojos ligeramente miel –no sabes lo mucho que estuvimos pensando en si estarías bien –Con su mano color purpura acarició sus púas a modo de zape-

-solo quería salir un momento, yo conducía muy bien –Vio al camaleón-

-que torpe –Dijo el armadillo, sonriendo al azabache –no sabes, no tienes idea de cómo la pasamos –Suspiró feliz de verle bien-

-venga, si solo fue un accidente –Se excusó sonriendo-

-y pasaras a tener otro si vuelves a ponerte en peligro –Advirtió el erizo verde empuñando su mano frente al erizo veteado-

Rieron por un rato, no supe que más pasó con ellos puesto que yo me encontraba con mis colegas, quienes con una mirada y una sonrisa de alegría me recibían, inclusive el equidna, quien me sonreía. Me acerqué a ellos, con una amplia sonrisa –yo no quería que el equidna se sintiese mal porque mi felicidad por tener de nuevo a Shadow conmigo era incontenible –les dediqué una sonrisa más suave, viendo en especial a mi rojo amigo de ojos violetas.

-¿Cuándo fue eso? –Silver rodeó mis hombros con su brazo-

-Ayer –Le sonreí imitando su acción, rodeando con mi brazo sus hombros-

Nuestros brazos quedaron cruzados, uno con el otro mientras tocaban los hombros del contario, le di una mirada, alboroté los cabellos del zorro y sonreí al de mirada violeta.

-Los médicos no se lo explican –Dije feliz, un ligero brillo se atisbaba en mi mirar –lo bueno de todo es que Shads ya está bien –Sonreí ampliamente, cerrando por corto tiempo los ojos-

-y justo a tiempo para los exámenes –Sonriendo, dijo el más inteligente del grupo –esperemos que pase esta vez –Rascó su orejita derecha-

-¡Venga! –Clavé mi mirada en él, hablando en tono de voz elevado pero no molesto –ha tenido un buen profesor todas estas semanas…, imposible que no pase –Me señalé con la mano, ufanándome-

Reíamos cuan locos, momentos después se incorporaron a la clase el resto de los compañeros, entre ellos el profesor de clase. Los exámenes comenzaron, cada uno se concentraba como podía, giré la mirada al resto de mis compañeros, algunos intentaban resolverlo, a otros les parecía pan comido –me refiero a Tails –mientras tanto, mi novio y yo nos dedicábamos a resolverlos de manera lenta, quizá nuestros conocimientos eran parecidos ya que yo le había ayudado a estudiar, por otro lado estaban quienes no intentaban siquiera hacerlo –los amigos de mi lindo erizo de ojos carmín –espero realmente que nos vaya bien.


-Capi nuevo, un poco tarde por los exámenes pero el punto es que he venido ¿a qué si? Bueno, espero que os gustara, error, ya sabéis, y si solo deseáis dejar un lindo review para animarme a continuar también son bienvenidos.

-Hola, gracias por sus comentarios, esperamos de nuevo el ya conocido de las personas que cada capi comentan.

-alguna duda o aclaración. En este capi hemos visto que Shadow ha salido del hospital recuperado casi por completo, la cosa es que he decidido conservar esa propiedad que le hace sanar de manera muy veloz.