Disclaimer: Los personajes les pertenecen a Stephanie Meyer, la trama es mía :D
Cap.7: Más información.
—Solo por curiosidad —hablo mientras yo quitaba mis manos de su camisa — ¿Cuál es la chica?
Qué te importa, fue lo primero que pensé.
—Marie —dije sarcásticamente.
Él hizo una mueca, intentando no reírse.
—Ah sí.
— ¿Qué te parece tan gracioso? —casi le gruñí. No iba a aguantar mucho a este tipo.
—Mira, fue una casualidad. Recuerdo el lugar de esa chica, era un pueblesucho.
Fruncí el ceño, enojado por la burla de Forks. Él lo tomo como una confirmación.
—Debo añadir que ella estuvo en el lugar equivocado, en el momento equivocado. No estábamos bien seguros de si… —miro para todos lados —secuestrar a alguien de aquel pueblo, pues todos parecían conocerse. Tomábamos un riesgo.
Y así fue. En realidad, así fue como la policía pudo confirmar que Bella fue secuestrada. Estuvieron investigando, y allí en Forks se comento de un auto que no tenía nadie que viviera allí. Un Audi, creo que era, modelo viejo, pero era un Audi después de todo. Era una novedad verlo allí, ya que el auto más bello que se podía apreciar era el Mercedes de papá.
Lamentablemente no pudieron ir en su búsqueda, porque hay miles de Audis por , aparte de que nadie le había tomado la patente, cosa que no era difícil de imaginar, porque nunca nadie tuvo que desconfiar de alguien, ya que Forks siempre fue muy tranquilo, claro está, aparte de conocerse entre todos.
—Pero tu amiga, prácticamente puede decirse que nos la hizo fácil…Ella solita estaba caminando en plena madrugada por allí.
— ¡Es mentira! —exclame rápidamente. Bella era una chica aplicada, yo la conocía muy bien.
—Oye no es mi culpa que ella decidiera salir para comprobar que la chica con la que salía su mejor amigo hiciera no se qué y que ella le demostraría a él que ella no valía la pena —se encogió de hombros —, eso fue lo que dijo cuando le pregunte que hacía por allí tan tarde.
Me paralice por unos segundos.
Tuve que procesar aquella información. Bella había sido secuestrada culpa mía. Ella había salido en la mitad de la noche para desenmascarar a Tanya de algo, quizá de un engaño, era algo que no podía pensar ahora. Ella siempre mantuvo su opinión sobre mi ex —que era malvada— y me lo quiso demostrar, y así terminamos. Ella lejos de mí, olvidándome, haciendo su vida de lo que menos merecía, y yo extrañándola, investigando y vengándola.
—Es mentira —repetí, pero más que nada por lo desconcertado que estaba —, tú no puedes saber eso, no puedes recordarlo tan bien —acuse.
—Puedo asegurarte que si, muchacho. Mira hace tiempo que no hago nada de esas cosas, tuvimos que calmar las aguas para que no sospechara nada nadie. Puedo decirte que esa chica fue casi la última de nuestros planes.
La bilis se me subió por la garganta.
—En fin, mi trabajo no solo consiste en secuestrar —murmuro por lo bajito —.Es saber bien la vida que lleva la chica. Nos ayuda a alejarnos de todo problema.
— ¿Cómo han hecho para que olvide todo?
—Has llegado verdaderamente lejos, debo admitirlo. Nunca nadie ha insistido por una chica, ya han pasado años de nuestras aventuras y nadie me encontró.
—Oh, debo añadir que tienes suerte que yo te encontrara —musite con sarcasmo —, nunca me rendí por ella.
— ¿Era tu novia? No recuerdo que ella mencionara eso.
— ¿Cómo? ¿Qué hiciste para que te contara sus cosas?
—Persuasión —murmuro en un intento de salirse por la tangente.
—Dilo.
—Amenazándola, ¿Qué más? —Respondió al ver mi furia y mis manos crispadas en puños; se encogió de hombros —," habla o algo le pasara a tu familia" y cosas así. Con ella fue más rápido, ella pensaba que la íbamos siguiendo desde hace tiempo y que conocíamos su casa, etc.
Pobre Bella, pensé mientras me ahogaba en la pena.
—Todavía no respondiste lo otro, ¿Cómo han hecho para que olvide su vida?
— ¿Y qué te hace pensar que hablare?
—Mira, te sugiero que lo hagas por las buenas, a menos que no se…quieras ir conmigo a la policía —insinué haciéndome el pensativo.
Él gruño entre dientes y se rindió:
—Con medicina…y no me preguntas con cual porque no tengo idea.
Esa confesión me desconcertó ¿medicina? Pero ¿Cómo?
—Y como es que no sabes cuál es, la debes conocer para robarla.
—Hay un doctor implicado en todo esto, niño bobo —yo abrí la boca de puro asombro —, ya sabes, uno le debe algo a alguien y así se paga: con favores.
Sacudí mi cabeza, aun impresionado. No podía creer que alguien que dedicaba su vida para salvar y sanar gente, esté involucrado en este tipo de cosas. Hay corruptos en todos lados.
—Pero…para eso se necesitaría…una dosis muy fuerte ¿no? —pregunte en voz muy baja, asustado.
—Supongo, ni idea. No es lo único que le inyectamos.
Creo que mi mirada de odio y asco lo traspaso, porque se hecho un poco para atrás.
Era obvio que se refería a la droga.
— ¡Son unos hijos de puta! —grite y me abalance sobre él.
Lo tire de la banca al suelo, y encima de él empecé por darle un puñetazo. Los nudillos me dolieron, pero sentí placer al ver como Cayo sangraba por la nariz.
Sé que me tendría que preocupar que donde estoy es un lugar público, un lugar donde la gente disfruta para dar un paseo, caminar, correr, andar en bici, pasarla en familia, pasear al perro, jugar, etc ¿pero me importaba? Ahora no. Estaba cegado por la furia y el odio. Porqué estos malditos secuestraron, drogaron, y cambiaron por completo a mi mejor amiga.
— ¡Lo pagaran! —seguí diciendo con otro golpe, mientras que el rubio trataba de zafarse, pero con mi peso no podía.
En un momento absurdo en mi mente, me sentía como en Los Simpsons, como Homero. Era como si tuviese en un hombro en mi oreja derecha a un yo en forma de diablo diciéndome que continuara con la venganza, que este tipo se merecía lo que estaba haciendo, mientras en mi otro hombro en mi oreja izquierda estaba mi yo en forma de ángel, diciéndome que lo más prudente era llevarlo a la policía.
Antes de poder decidir cual opción elegir, alguien me saco de encima de Cayo.
— ¡Déjalo! —me obligo la voz de un hombre mientras tomaba de mis brazos y me los llevaba en mi espalda para dejar de golpear al desgraciado.
Mientras otro adulto ayudaba a Cayo a levantarse. Que se hiciera el pobrecito me dio más furia.
— ¡Suéltame! Se lo merece —me debatí sin poder hacer nada.
— ¿Estás bien? —pregunto el desconocido que ayudo al rubio que asintió.
—Sí, gracias por ayudarme, por un momento pensé que este loco me mataría.
—Ven, llevaremos a este tipo a la policía y a ti al hospital —propuso.
—No, no, gracias —agradeció rápidamente cuando se menciono ir a la policía —, ya iré yo tranquilo. Gracias nuevamente, ¡adiós!
Al comienzo se largo caminando y de a momentos corriendo. Cuando desapareció de mi vista me quede quieto, helado, porque ya no había más furia, solo un extraño sentimiento de soledad. Aquel tipo se salvo. Quizá avise a Aro, quizá solo escape. Quién sabe. Nunca pagara su merecido como debe, y todo porque yo actué como idiota.
—Te voy a soltar —me aviso el hombre que aun me retenía —tranquilo.
Ya no sentí ninguna presión. No sentía nada. Aquellos dos hombres que intervinieron se me quedaron mirando con una mezcla de confusión en los rostros. Yo los ignore y empecé a caminar, alejándome de aquella plaza y de ellos.
Mientras iba al auto, me mire los nudillos, que estaban rojos. Suspire.
La venganza no terminaba aquí. Claro que no, pensé. Aunque Cayo había escapado no quería decir que mi trabajo terminara aquí. Ese tal Aro no se iba a salvar. Por supuesto que no.
Holaaa, vengo aquí a las apuradas nuevamente, pero como el capitulo ya estaba hecho me pareció bueno aprovechar y subirlo así no tardo tanto en las actualizaciones.
Muchas gracias por sus reviews!
Nos leemos.
