Disclaimer: Los personajes les pertenecen a Stephanie Meyer, la trama es mia (:


Cap.10: ¿Enamorado?

— ¿Qué es ese rollo de tu mejor amiga? —cuestiono Bella al ver que ya no hablaba más por su celular.

No le conteste.

— ¿Bella? ¿Bella era tu mejor amiga? —insistió.

—Sí, tu —respondí, asintiendo pesadamente con la cabeza.

Ella bufó.

— ¡Pues yo creía que era tu novia! Si vieras como reaccionas cada vez que hablas de ella.

—De ti —masculle, cerrando los ojos con fuerza, pensando que si era una pesadilla ya podía terminar; e ignorar lo que ella me decía —, tu eres Isabella.

—Esto ya me tiene cansada —dijo, levantándose del suelo — ¿Qué sabes de Cayo? ¿Y qué te dijo Aro?

— ¿Por qué? —Abrí los ojos para mirarla de forma tortuosa — ¿Por qué te han hecho esto?

Ella no respondió. Se acercó a mí, y extendió una mano para ayudarme a levantar.

—No tengo ni idea a que te refieres, pero ya déjalo Edward, no lograras nada.

Enfrente de ella, me quede pensando si tenía razón ¿no lograría nada?

Y todo este esfuerzo, si me era sincero conmigo mismo no estaba valiendo la pena, como ella decía. De pronto comencé a largar lágrimas, como cada vez que estaba en Forks y pensaba en ella.

—Oye, no,no,no —murmuro acercándome, y perdida, me abrazo para consolarme —, no llores.

Con ese gesto creo que mi llanto se intensifico. Quizá quedaba como un ridículo chico debilucho, pero esto me tiene tan cansado…

—Eh, Edward, tranquilo.

Me llevo hasta el sillón y me dejo que llorara sobre su hombro. Oler su perfume peculiar, ese olor que la caracterizaba –a fresas– fue mucho para mí. Llore un montón de tiempo, mientras pensaba que diablos iba hacer, porque yo no entregaría a Bella a ese tipo de nuevo, ¿pero que va hacer él? Y ella, ella no confía en mí, ella no cree nada de esto, no voy a lograr convencerla de nada.

—Hum, hare algo de comer, ya es algo tarde —repuso, separándose lentamente de mí. Cuando vio que no sucumbí nuevamente, asintió para sí, y fue a la cocina.

Sé que removió y busco para ver qué podía hacer, pero simplemente no podía concentrarme para ayudarla. Ella tampoco pregunto nada.

Al rato el departamento se llenó de un olor algo conocido para mí, aunque sea después de tanto tiempo: Bella estaba haciendo su lasaña.

Me asome por el sillón y la vi silbar mientras controlaba algo en el horno. Eso casi me rompe el corazón, porque mi mejor amiga amaba cocinar –Renée no era tan buena como ella, y Charlie apenas si sabía hacer huevo frito– y una de sus especialidades era lo que está haciendo ahora.

—Huele bien —halague mientras me acercaba.

Ella me sonrió dulcemente, a lo Bella.

—A pesar de em, todo, me pareció buena idea —admitió, y miro nerviosa al horno —, espero que de gusto este igual de bien que el olor, ¿no?

—Créeme, estará riquísimo. Te tengo fe.

Ella alzo la ceja, divertida.

— ¿No crees que te envenenare?

—Lo dudo, porque no tienes con qué —le señale con una sonrisa, pequeña, pero lo era.

—Pon la mesa, ya le falta cinco minutos.

La obedecí con mi humor un poquitín mejorado. Aunque sea todavía no me seguía exigiendo que le abriera la puerta para irse.

—Wow, está bueno —se sorprendió después de dar su primer bocado a su comida.

Yo le fruncí el ceño.

— ¿Cómo puede ser que no te tengas fe en algo que siempre cocinas?

—Es la primera vez que lo hago —confeso avergonzada.

Por supuesto que no.

— ¿La primera vez? Esto no tiene pinta de ser la primera vez que lo preparas —señale, haciéndome el incrédulo.

—No sé, es algo raro —dijo, encogiéndose de hombros —, lo tenía en la cabeza y simplemente lo hice.

Una chispa de esperanza broto en mí…otra vez. Si a Bella le estaban rodando cosas por la cabeza es porque aún están ahí, solo que ocultas, yo tengo que llevarla a la luz para ayudarla a recordar.

— ¿Edward? —Me llamo —, ¿me dirás lo de Cayo y Aro?

Resople y negué con la cabeza.

—No ¿para qué? No me creerás.

—Tratare de ser razonable, de no juzgarte —prometió con una sonrisa tentadora.

—Bueno, te mentí —admití rindiéndome—. No quería la dirección del orfanato para lo que te dije…

—Ya lo sé —me corto sorprendiéndome.

— ¿Entonces por qué me la diste?

—Curiosidad.

Puse los ojos en blanco.

— En fin, entre allí y hable con la mujer del lugar y le pregunte por Cayo, me dejo esperarle y después me lo cruce.

—Entonces si fue —repuso con ansiedad — ¿Qué paso?

—Pues me ha contado una historia de terror.

Bella bufó.

—Bueno, ¿sabías que Cayo en realidad no trabaja en ese lugar? La mujer de ahí, la señora Cope me dijo que iba muchas veces pero que nunca quiso trabajar fijo ahí, ¿no puedes pensar por qué razón?

Ella no contesto. Solo me miro, esperando.

—Yo entendí porque tu amigo no quería estar fijo ahí. Él solo va cuando lo necesita ¡Oh! ¿Y sabes que más me entere? Él estaba yendo bastante seguido porque estaba interesado en una chica del orfanato que tiene dieciseises años ¿te suena algo así?

Bella ya no me miraba. Le fruncía el ceño a la mesa, como si no entendiera nada.

— ¿Y qué paso cuando lo encontraste? —apenas susurro.

—Le di su merecido, pero no el que en realidad tendría que haber sido. Unos tipos nos separaron y él escapo. Le aviso a Aro…un gran idiota, debo añadir, porque si pensó que eso lo ayudaría, tengo que decir que ese Aro es más traicionero de lo que el rubito podría imaginarse. Le delato al instante cuando le pregunte por los apellidos.

— ¿Apellidos? —cuestiono, poniéndose pálida.

—Sí, el de Cayo y de un doctor…

— ¿Marcus?

La mire fijamente.

— ¿Lo conoces?

—Es el médico conocido que tenemos. Aro siempre nos hace atender por él.

—Pues claro —resople.

— ¿Qué tiene que ver el doc en todo esto?

—Él es un cómplice más…según tu amigucho es un favor que le hace a Aro, pero no me interesa, eso no justifica lo que hace. Las droga, usan en ustedes medicina que no tendría que usar —dije muy molesto. Estaba indignado.

Bella no sabía si estaba escuchándome. Miraba el suelo muy perdida, sin saber que creer…o quizá solo fingía porque estaba al frente suyo.

— ¿Puedo pedirte un favor? —suplique.

— ¿Qué cosa? —dijo a la defensiva.

—Quédate. Solo por hoy. Mañana te dejo que te vayas.

Aro amenazo y dijo que esperaría a Bella en un callejón cerca de la plaza en la que nos juntamos con Cayo…Él nunca menciono a qué hora. Así que en vez de hacer eso, sabiendo que el tipo no sabía dónde vivía yo, dejaría que Bella vaya solita con él. Claro que mi idea es llamar a la policía mientras la sigo y así ella nos delataría su paradero.

—Hum, está bien, otra no me queda.

Deje que viera un poco la televisión mientras yo me daba una ducha para refrescarme. Conociendo a esta picara chica que no es la mitad de la Bella que conocí, decidí vestirme en el baño por si me hacía alguna bromita. Cuando salí, ella se reía de un programa de comedia. Sonreí al ver lo inocente de aquella escena y añoranza que tenia de que mi mejor amiga este a mi lado. De pronto recordé de lo que ella me acuso: "¡Pues yo creía que era tu novia! Si vieras como reaccionas cada vez que hablas de ella".

Nunca me había detenido a pensar aquello. Pero estando donde estoy –en esta patética situación– todo tiene sentido, incluso estos años que han pasado que parecieron una eternidad. Yo estaba enamorado de ella, y perderla me había destrozado.

La amo, me repetí para mí. Una sonrisa se extendió por todo mi rostro…hasta que recordé quien piensa ella que es y también que no me recuerda.

—Ah, estas ahí, ven, esto es divertido —indico ella, sin verme del todo.

—Ya voy —conteste y fui a mi habitación y me senté en la cama. Estaba perdido. Perdido y enamorado ¿Fue bueno descubrirlo ahora? No lo sé.

El teléfono sonó trayéndome a la realidad.

Cuando fui al living, me congele al ver que Bella por simple reflejo tomaba el teléfono para atender…o quizá era una venganza por lo del celular.

— ¿Hola? —comenzó.

Me precipite para sacárselo y poner el auricular en mi oreja.

¿…una chica? —preguntaba la voz de mi hermana: Alice.

Me asuste.

— ¿Alice? Eh, soy yo, Edward.

Bella se me quedo mirando, divertida por la broma.

Edward, ¿interrumpí algo? ¡Me atendió una chica!

—No, fue tu imaginación.

– ¡Hola Alice! —saludo ella en voz alta para que la escuchara.

¡Edward! —Me rugió Alice mientras Bella se reía a carcajadas —, no puedo creer que no me contaras nada.

—No, no es lo que crees…es una compañera de la facu —mentí, diciendo lo primero que se me vino a la cabeza —, estamos haciendo un trabajo practico. Y es muy confianzuda, por eso se burla para que tú pienses cualquier cosa.

¿Seguro?

—De veras —prometí, aliviado que lo creyera. Si Alice hubiese prestado más atención, se daría cuenta de la hora y dudaría. Parece estar pensando en otras cosas.

Ah ya, me hubiese parecido raro que estés con una chica…

— ¿Por qué? —resople y puse los ojos en blanco —, no me dirás que piensas que soy gay.

Mi hermana rio y no me quedo otra que sonreír.

No, no gay. Pero…Bella… —susurro, y luego cambio el tema —, en fin, te llame para avisarte que te mande una caja que dejaste aquí. Mañana a la mañana te llegara, creo.

— ¿Una caja que olvide? Qué raro. Gracias duende.

Debo cortar, Jasper me está llamando por celular ¡Adiós!

Corto antes de que me despida, ah la loca de mi hermana.

— ¿Quién es Alice?

—Mi hermana, y gracias por ayudarme —intente fruncirle el ceño, pero debo de verme patético. Es imposible mostrarme enfadado cuando ella me sonríe tan risueña.

—Ah ya, pensé que podía ser una candidata o algo así —y se rio.

— ¿Y qué significa eso? ¿Qué eres celosa? —me burle.

Bella apago la televisión, se levantó del sillón y fue hasta mí. Una sonrisa pequeña seguía ahí.

—Pues sí. Eres un gran hombre, Edward, a pesar de todo.

Se puso de puntillas y me dio un beso en la boca.


Hola hola gente!

Bueno espero que les guste este nuevo capítulo. Por suerte en mi casa no me quede de brazos cruzados y estoy entre escribir los últimos dos capítulos o algo así!

Gracias a aquellas personas que se toman la molestia de dejarme un review, un favorito o alerta.

patymdn Hola! Bueno no sé si lo que tiene Bella hacia Edward es confianza, pero que no salga corriendo es buena señal –aunque es lo que haría si pudiera? Jajaja- gracias por comentar siempre, te lo agradezco.

Martu Vampira Jajaja es que Edward es muy tonto para haber pensado esa opción…por ahora chan chan! Jaja Paciencia…cada vez le falta menos a esta historia.

Espero que más gente se anime a comentar y nos leemos la próxima, besos!