Disclaimer: ni Rurouni Kenshin ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Nobuhiro Watsuki, yo solo los tomo para crear esta historia que espero sea de su agrado.

-Parlamento-

Parlamento del flashback en tiempo presente.

El coraje de vivir

Capítulo 2

Kaoru estaba sentada en el pórtico muy abrigada cociendo un kimono absorta, súbitamente sintió un fuerte respingo en su ser y su corazón se aceleró.

Suspiró temblorosa.

Un sentimiento de desasosiego la embargó como un rayo, ella sabía perfectamente que su esposo estaba con Hiroto-san, seguramente hablando de cosas dolorosas, tanto para ella como para Kenshin…

Porque estaba segura que lacerantes remembranzas llegarán a la mente su amado. Un desesperado deseo de estar a su lado abarrotó su cuerpo. Intento casi que inútilmente relajarse.

Tsubame que estaba a su lado se dio cuenta.

-Kaoru-san ¿estás bien? – pregunto preocupada.

Kaoru al ver esto sonrió muy agradecida.

-no es nada Tsubame-chan, creo que el bebé se movió- intentó calmarla.

La niña parecía un poco incrédula.

-¿enserio? Creo que todavía es muy pequeño para que se mueva- observó.

-confía en mí, pequeña.- le dijo Kaoru.

Yahiko llegó a ellas con una merienda de galletas y té de manzana que kenshin había dejado preparado para ellos.

-Todavía están calientes – dijo el chico- están muy ricas.

Tsubame decidió dejar el asunto de Kaoru y se dispuso a comer como ella.

La lluvia parecía que no iba a cesar en muchas horas.


Ninguno de los dos se miraban a la cara.

Al pelirrojo se le dificulto tragar. Recordaba los tiempos de la rebelión…En aquel momento él estaba demasiado lejos de la guerra de Seinan y en su fuero interno, admitió que nunca tuvo intensiones de participar en ello, por lo que se aseguró de no vagar por esos lares hasta que las cosas estuviesen calmadas… pero…

Ese hombre…

Él mato al padre de su amor.

Demasiados sentimientos estaban abarrotados dentro de él… intento concentrarse y buscar entre ellos la ira y la furia… pero sorprendentemente… no había hallado nada de ello.

Miró al cielo gris y lluvioso. Hiroto era como él… Dos hombres llenos de culpa hablando con culpa, que irónico.

Recordó los hechos pasados con Tomoe, su primera esposa. Él mismo había asesinado a su prometido y ella tomó represalias por esto, pero al final todo salió al revés y con una tragedia tan enorme que pesó sobre sus hombros durante más de una década pero que encontró fin cuando sucedió lo de Enishi.

Pero a diferencia de Tomoe o Enishi, Kaoru… Kaoru era tan sinceramente cordial con el hombre causante de su gran calamidad, no había ni una pisca de odio en su esposa, de eso estaba seguro… ¿cómo era posible? Bueno, Tomoe al final también lo perdono y hasta terminó queriéndolo pero… intentando no ser sesgado por su recuerdo y lo que ella supuso para él en su tiempo…tuvo que reconocer que si se acercó a él en un principio era solamente por cumplir el deseo de venganza. Aun así… nunca la culpó por eso y nunca lo hará.

Pensó en Kaoru.

En la sonrisa frágil que le dedicaba a ese hombre y en su honesta hospitalidad…

No… no cabía en su mente el hecho de que ella lo perdonase tan rápidamente sin siquiera arremeter contra él… como él arremetió contra sí mismo cuando se proclamó el acusante de la falsa muerte de su esposa durante el jinchuu de su excuñado….

O ¿ella lo había hecho en un principio? No lo sabía…

Recordó cuando la conoció, ella misma lo había aceptado a él de un tris a pesar de saber que era el Hitokiri Battosai, y que por el simple hecho de ese sobrenombre su dojo estaba en desgracia… aun así, no se negó en ningún instante en darle un hogar cálido.

Un sentimiento grande e indescriptible lo llenó de regocijo al pensar en ella, en esa preciosa y delicada mujer que decidió compartir su vida con él y que tanto amaba como nunca lo había hecho antes…

No… él no tenía derecho a reclamarle nada a ese hombre, no cuando Hiroto estaba en camino de su redención tal y como él lo hizo. Un corazón noble que buscaba desesperadamente la respuesta de su perdón. Decidió que tenía que hacérselo saber.

Pero acongojado, sintió que no encontraba voz para ello. No dijo nada.

El hombre de repente sintió terribles ganas de sollozar, pero se contuvo.

Kenshin sentía un tremendo hormigueo en el cuerpo y su respiración era pesada… Hiroto no estaba en mejores condiciones y decidió que debía continuar no sin antes aclarar su voz.

-Yo nací en Hokkaido… en medio de ese frio abismal que puede congelar y corromper incluso los corazones de los más puros…. – empezó él- …provengo de una familia de samuráis que siempre estuvieron al servicio del pueblo… o eso se suponía.

-El orgullo puede ser peor enemigo que la codicia ¿sabe? – Le aconsejó- y más cuando es el ardiente orgullo de un guerrero… y como era de esperarse, fui tocado por esa truncada idea que asedió mi corazón por mucho tiempo y puso una tela gruesa sobre mis ojos…-movió la cabeza a un lado hacia el pelirrojo pero solo observó sus palmas - Sé quién es usted… yo lo he visto hace mucho tiempo, durante el Bakumatsu…- le dijo con tono amable.

Y un frágil y fugaz recuerdo llego a su mente, donde en las calles oscuras de Kyoto, cuando fue asignado a cuidar de un importante representante, de repente, en un momento fugaz vio a ese joven del que tanto se hablaba entre los susurros de los temerosos, asediando a los enemigos… a pesar que estaba a una distancia prudente de él, podía sentir que ese chico despedía mucho peligro… y sangre…

Kenshin se removió un poco penoso.

Hiroto lo observó y se disculpó:

-oh, lo siento mucho, lo incomodé. – Se inclinó ante él, su voz sonaba atajada.

kenshin sonrió con pena como diciendo que no pasaba nada y le dio una mirada que le hizo entender que prosiguiera.

Soltó un pesado suspiró y siguió:

-Nuestro ideal era simple: "como samuráis, debemos preservar nuestro alto rango como leales guerreros de orgullosa sangre pura"… suena un poco egoísta ¿verdad? – La pregunta fue lanzada sin esperar respuesta y siguió- el samurái guardián de la justicia… esa frase solo servía para que nuestra lucha se viera bien ante los ojos de los ingenuos, nada más.


Desde pequeño, fui enseñado para ser egoísta incluso con mi propia gente…

Hubo una época en la que Hokkaido era considerado como el infierno congelado de Japón, muchas personas, la mayoría mujeres y niños perecían ante el gélido luciferino.

-Hiroto, escucha –le habló su padre- lo más valioso para ti es todo lo que puedas obtener con tu esfuerzo, no permitimos que nada nos sea robado y tampoco permitimos limosnas de los demás, incluso nuestro nombre jamás deberá ser pisado por aquellos que tengan sangre débil…

El peño chico de 11 años asintió guardando en su mente aquellas sórdidas palabras. Esa noche su hermano mayor, su padre y él comieron abundante frito y calorías porque media hora después saldrían a practicar su kenjutsu en el congelado bosque que rodeaba su hogar, esta vez para practicar su resistencia. Como aclamados peleadores, ellos debían entrenar hasta con el ínfimo clima que pueda descender sobre sus tierras.

El tiempo empeoraba y con ello también la mayoría de los habitantes de la isla… muchos daimyos desertaron del lugar por lo que varios clanes de samuráis y guerreros se vieron envueltos en graves crisis… incluso mi familia tuvo algunos problemas, aun así, muchos eran agricultores y grandes proveedores de hielo del país, teníamos ventaja sobre los demás clanes…pero…

-Hay noticias…-Comenzó el padre- de que un pequeño grupo de comerciantes están interesados en estas tierras heladas.

Extendió su mano hacia su hijo menor, Yusei Takeuchi de 15 años. Éste un poco timorato por la actitud del hombre mayor, le tendió una hoja notablemente arrugada.

-se hacen llamar "Hyaku no taiyo" (cien soles) son comerciantes muy ligados al shogun- su vista entonces se entornó en lo que estaba escrito en el papel – están buscando en estas tierras a poderosos clanes para servirlos, proveer protección y trabajar en sus propiedades…

La grave voz del veterano parecía aterrorizar las delgadas paredes de su hogar.

-darán un tiempo de prueba para todos y al final de ese tiempo los clanes serán escogidos y por supuesto nosotros vamos a ser partícipes. – sonó demandante.

-pero, querido – empezó la voz tenue de su esposa, un poco amedrentada – nuestra familia tiene muchas cosechas y somos proveedores de hielo a muchos lugares, las demás familias están muriendo de hambre y con este frio las penurias son peores… creo que deberíamos dejarles…

-¡Silencio! – La cortó de inmediato- si están buscando lo mejor, entonces nosotros sin duda merecemos tener lo mejor…

Hiroto se posó frente a su madre lentamente queriendo protegerla de la algarabía de su padre, detalle que no paso inadvertido por éste.

-…si hay gente que muere de hambre es porque son unos malditos gusanos débiles! ¡¿Quedó claro?! –Se dirigió a todos.-mañana nos presentaremos al castillo Sora en la mañana…

Y Dicho todo, pisó duro y furibundo hacia su salón especial de entrenamiento. Hiroto, ahora de 18 años supuso que los días venideros no serían nada fáciles.

Mi padre fue un hombre muy temperamental, orgulloso y belicoso… siempre pensé que mi tormento era por su culpa…

Hiroto le había dicho a su hermano menor que se adelantara y ayudara a su madre con la cena, su padre horas atrás no se había molestado para nada en dejarlos solos en el bosque después de ochos horas de intenso entrenamiento. Algo inhumano.

Intentado recobrarse del dolor muscular y del faltante aire en sus pulmones, el joven tomaba su tiempo sobre una gran roca, la noche era demasiado gélida y él no tenía mucho abrigo para protegerse. Su hermano al principio se había negado en dejarlo solo, pero Hiroto fue muy contundente, en el fondo, no quería llegar todavía a esa casa.

La verdad no quería seguir con todo eso, poco le importaba si esos comerciantes estuvieran podridos en dinero, a sus 18 años reconocía, que una vida más pacifica sería más acogedor que metros cuadrados de lujos. Tenía pensado huir de ese lugar junto a su hermano y su madre en algunas semanas más, mientras que su progenitor, si bien quería esa vida llena de lujos que decía merecer, que tragara tierra fermentada él mismo.

Después de que sus pulmones pudieran funcionar un poco mejor a pesar de que el frio no lo permitía y que por la misma causa pareciera que su dolor corporal disminuía por aparente congelación, decidió entonces que era momento de volver.

La neblina espesa del frio estaba cegándole un poco, y aumentándole a ello, se estaba poniendo muy oscuro.

Recuerdo que el cuerpo me dolía mucho, no podía ver muy bien, además estaba oscureciendo muy rápido, creí que no llegaría a mi casa… pero debo serle sincero…esa idea era tan tentadora como lo era el agua para el sediento o la comida para el que muere de hambre…

Daba pasos lentos, su orientación era vaga y su vista casi que nula, sintió los fríos matorrales tocándolo por las piernas y los hombros, dedujo que se había metido en el bosque sin querer, de repente, en cuestión de segundos, cayó por un barranco muy empinado.

-¡Arghhh!

Ya no podía ver nada, pero tampoco estaba inconsciente, se había roto dos costillas para menos y también se había abierto una pierna, dentro de lo que cabe estar malherido esperó con mucha presteza a que su agonía terminase…

No sé cuánto tiempo pasó… pero vi una luz que se movía de un lado a otro y estaba acercándose a mí, pensé que ya estaba muriendo.

No solo era la pequeña luz, también tenues sonidos se hacían más fuertes, era un sonido irregular, con su cabeza golpeada y cayendo casi en la inconciencia, no pudo reconocer a tiempo que se traban de los pasos de una persona… lentamente sintió que se desvanecía sobre el suelo, mientras una voz que se apagaba en sus oídos lentamente le hablaba con desespero.

Poco tiempo después, volvió a escuchar esa voz.

-ya está despertando.

Su corazón comenzó a embalarse, su mente rápidamente reconocía que estaba en un terreno extraño y por lo tanto sus sentidos debían estar prestos. Pero estaba tan débil que dudaba que pudiera dar batalla si tuviese que hacerlo.

Abrió sus ojos y espero a que se acostumbraran al entorno, la luz del lugar le indicaba que era de día… ¿Qué había sucedido?

Lo primero que vi fue el rostro amble de una mujer.

-¿te sientes mejor?- le pregunto ella.

Quiso alejarse de la persona, en señal de que no era de confianza, pero su cuerpo no iba a estar de acuerdo con él por lo que decidió no responder.

-no te preocupes, no voy a hacerte daño- su voz era suave, le recordaba a su madre – te encontré ayer en la noche, estabas herido e inconsciente, mi hijo y yo te trajimos a nuestra casa.

Tras la información dada, Hiroto intentó ver la malicia en el aura de la mujer, pero difícilmente encontró sentimientos de iniquidad. Su corazón se calmó y respiro pausadamente.

-¿Cómo se llama?- esta vez, fue él quien pregunto.

La mujer sonrió.

-Naoko, es un placer, y él – se dirigió al pequeño joven de 13 años a su lado – él es mi hijo, kensuke. – el chico se inclinó.

Le dieron de comer, también un brebaje medicinal y lo cuidaron casi que todo el día, Hiroto le agradó mucho el hogar humilde, a pesar de que su casa era más grande e incluso más cómoda, este ambiente le hacía sentir total tranquilidad, incluso pensó en su suerte y en lo desafortunado que era por no ser parte de esta familia…

-tus ojeras son enormes- le dijo al chico Kensuke, que cambiaba sus vendas – pareces un mapache.

Ante tal broma, el más pequeño suspiró y Hiroto supo que algo no andaba bien.

-no dormimos muy bien, hace mucho frio y tampoco tenemos comida – dijo con una voz turbia por el agotamiento.

-¿pero entonces como me han dado de comer?- preguntó genuinamente preocupado.

-mi mamá volvió a pedirle comida a la gente vecina, pero fue muy difícil que nos dieran algo… casi no conseguimos comida para ti.

En ese momento conocí la verdadera compasión y la bondad… eran tan nuevo para mí que sentí miedo…nunca debieron ayudarme…

Las acciones de esta humilde familia no dejaban de sorprenderlo, jamás pensó que gente necesitada diera lo que es de vitalidad para ellos a un desconocido… pero aun así continuaban con vida y luchando por ello…

Su padre dijo que los débiles no merecían la gloria ni los lujos de los fuertes, pero ese chico y esa mujer…. Tan hambrientos y agotados continuaban de pie, esa tiene que ser otra clase de fuerza, y como tal, los fuertes merecen gloria y lujos no?

Pues bien… él podría ayudar un poco…

Fui todos los días por tres semanas seguidas a visitarlos después de mi entrenamiento, procuraba llevarles comida y abrigos y un poco de leña… incluso semillas para que cultivaran, me esforcé en hacerlo a escondidas de mi familia. Cuando veía sus rostros agradecidos y esperanzados me sentí muy lleno dentro de mí… pero… había olvidado que la desgracia siempre iba a perseguirme…

Sus pasos se apresuraban pisando fuerte sobre el frio suelo, traía con él una espada de madera extra, esta vez le enseñaría a ese chico Kensuke el arte del kenjutsu, tal vez así también tenga una oportunidad para ganar un espacio en los terrenos de aquellos comerciantes, él se encargaría de ello…

De repente una neblina oscura se acercaba a él y el fuerte olor a quemado se hizo presente… era humo¡

Venia del camino que llevaba a la pequeña casa de esa familia!

Corrió lo más rápido que pudo, rezando a cualquier deidad que todo estuviese bien…

Faltaba unos metros para llegar… pero no pudo acercarse más… la humilde casa de esa familia estaba totalmente en llamas, recordó fugazmente que había un lago a unos cuantos metros… encontró cubos y madera que siempre reposaban fuera de la vivienda y fue por agua, la utilizó para apagar aunque sea algunas llamas y poder ingresar…

Cuando entré, en cuestión de segundos pude reconocerlos… dos cuerpos calcinados que continuaban ardiendo bajo el fuego… no podía creerlo… pero la fiereza de las llamas me obligaron a salir…. Recuerdo que caí de rodillas al suelo intentando comprender que había sucedido y después me lamenté como nunca…

Los días siguientes, Hiroto retiró los escombros a su alrededor y hecho tierra encima de las cenizas, clavo en su lugar dos cruces y oró por la bondad de esos dos seres que lo compadecieron…había veces en las que no podía retener las lágrimas, la imagen de esa madre y su hijo siempre estaría presente en su memoria, y dolía mucho.

Había desmejorado notablemente en su entrenamiento y la algarabía fuerte de su padre era sordo para sus oídos… solo podía escuchar la voz amable de esa mujer…

Fue una tarde, cuando Yusei, su hermano menor, decidió estar a solas con él después del entrenamiento.

-fue él- dijo de repente.

Hiroto lo miró interrogante.

-nuestro padre se dio cuenta de que visitabas a esa familia…- se detuvo con mucho miedo al ver que los ojos de su hermano se abrían desmesuradamente – fue él y sus hermanos quienes prendieron fuego a la casa… los escuche a escondidas un día antes…

Hiroto se levantó muy precipitado, su rostro estaba desencajado y tomó a su hermano por los hombros con desespero…

-E…Escuche que… que no iba.. iba a permitir que te..te involucraras c..con gente débil – tartamudeaba – dijo que era.. malo para tu… entrenamiento.

Esa fue la primera vez que personas inocentes mueren por mi causa…

Ahora todo estaba claro…

Una semana después, Hiroto se dirigió a su padre…

-Otou-san – éste volvió a mirarlo – uno de los comerciantes dijo que quería hablar contigo, me hablo sobre hacer un negocio que le interesa mucho, te está esperando en la bodega que está cerca al criadero de animales…

Su padre sonrió con sorna y fue con paso lento y seguro a su encuentro.

Cuando llegó al lugar indicado, con sorpresa vio a varios de sus hermanos y sobrinos en el mismo lugar, muchos respondieron que habían sido llamados por un comerciante para hacer negocios… el padre de Hiroto pronto se dio cuenta de que lago no iba bien..

De repente ventanales eran bloqueados con estructuras de acero, asustados todos vieron que de pronto, le heno comenzaba a prenderse en llamas… todos vieron una figura parada al frente de ellos.. Bloqueando la salida…

-Hiroto…¡¿Qué demonios significa esto?! – demando su padre con notable furia.

-me habías dicho una vez padre…- sonrió con oscuras intenciones – que lo más valioso para nosotros es todo lo que podamos obtener con nuestro esfuerzo, pues bien… espero que tu esfuerzo pueda obtener lo más valioso para ti… tu vida.

Y dicho aquello, tiró botellas de sake y una antorcha, el fuego rápidamente se expandió por el lugar, y antes de que su padre y sus hermanos llegaran a él, cerró la gran puerta de metal y la aseguro por fuera…

Se alejaba lentamente del lugar que ardía en llamas y los desesperantes gritos eran aclamados por el humo que los consumía, ahora lo que importaba era trabajar para esos malditos comerciantes y salir de ese lugar..

Y esa fue la primera vez que personas mueren bajo mi mano…


Notas de la Autora: Holaa¡ lamento no haber actualizado antes, es que tengo un enredo como grande aquí jajajja dije que serian dos caps pero creo que van a ser tres… esque sentía que era tan poquito y nada intenso que borre muchas cosas y puse otras.. muchas ideas vienen a mi cabeza…

Hace unos días releí mi fic que dijo la flor… fue gracioso porque habían muchas partes que yo no recordaba y me dije ¿enserio yo escribí esto? Era sorprendente redescubrirlo, me pareció tan bien hecho… que lastimosamente siento que he desmejorado en mi redacción, cuando debería ser lo contrario… la verdad no lo se, bueno… espero que les guste este cap.. lamento la demora, esque ya el lunes empezare mi ultimo semestre¡ weee¡ asi que me dije que antes de entrar debería darles un adelantico.

Gracias a todos los que han comentado y han agregado a favoritos, espero que también les guste el cap, y porfa, comenten y háganme saber sus opiniones, saludos¡