Disclaimer: ni Rurouni Kenshin ni sus personajes me pertenecen, son propiedad de Nobuhiro Watsuki, yo solo los tomo para crear esta historia que espero sea de su agrado.
-Parlamento-
Parlamento del flashback en tiempo presente.
El coraje de vivir
Capítulo 3
-esta es tu primera asignación.
El Joven Kenshin de 14 años miró con cierta interpelación el sobre negro que tenía Katsura Kogoro en su mano y que estaba tendido a él. Después de unos segundos lo tomó.
La oscuridad imponente cubría la ciudad, el olor a tierra húmeda era presente y la brisa densa enfriaba sus músculos… pero debía agradecer puesto que en su ubicación le rodeaban abundantes árboles y matorrales que eran venteados fuertemente y producían el ruido necesario para escabullirse un poco más relajado hasta su objetivo sin ser escuchado.
El entorno puede ser muy favorable Kenshin, si puede facilitar tu traslación de alguna u otra forma como los sonidos o el viento e incluso la irregular tierra… no dudes en aprovecharlo.
Las sapientes palabras de su maestro atacaron su mente inesperadamente como un rayo, parece que el clima estaba a su favor… pero su nerviosismo no, más que mal, nunca había cortado a una persona y este ahora era su test aprobatorio para impartir la justicia en la que ciega e ingenuamente había puesto su juicio…
Se llama Takasa Shimbara, es un aliado de pequeño renombre del shogun, es encargado de resguardar el armamento ligero de la patrulla policial del área occidental de la ciudad… sin embargo hay pruebas de que su deber real es más contundente… casi nadie cree que pueda ser un objetivo pero claramente debe ser eliminable… por la misma razón no cuenta con mucha seguridad a su lado… es perfecto para que empieces y demuestres a los patriotas que tan útil puede ser tu habilidad…
Las inescrupulosas palabras de su mayor Katsura se hicieron presentes de nuevo… reconoció que le removió un poco el interior, cuando su mayor catalogaba a esta persona como una ficha cualquiera, pero decidió ignorarlo.
Debía darle su razón, otra ventaja más es que el tipo estaba solo por lo que la idea de más de uno en su contra no lo agobiaba tanto …seria solo una vida, solo una por esta noche… su primera noche.
Con su mirada fija en el hombre, esperó una distancia un poco más prudente para tomar impulso y que el golpe fuese más certero.
Muy seguramente, contada gente tendrá la misma velocidad que tú, tu contrincante no tendrá mucho tiempo de saber por dónde vienes… pero jamás Kenshin, ataques por la espalda…
Y de nuevo la voz de su maestro se engastaba en sus pensamientos.
Le causo tanta gracia que su imponente maestro en aquel tiempo fuese inocente de lo que ahora su pupilo iba a cometer, cuando la ironía es que él mismo ignoraba que su primera víctima debió ser su propio maestro… esa es la vida.
4 metros más… 4 metros más… 4 metros más…. Ahora!
El sonido se hizo más fuerte y esa fue su señal definitiva.
En cuestión de segundos estaba viendo a pocos centímetros la espalda del sujeto y cuando éste se volvió, fue su oportunidad…
La espada llego hasta el otro lado de su torso, subiendo estrepitosamente por el pecho hasta salir del hombro izquierdo… casi sin creer en lo rápido que había sucedido todo, demasiada sangre y hasta alguno que otro órgano se esparcían fuera de él, logrando empaparlo.
Sin embargo, el tipo aun sin desplomarse, apretó su antebrazo con fuerza preso del infernal dolor a pesar de no poder gritarlo…
Kenshin no podía dejar de ver su expresión de terror y como poco a poco la oscuridad se expandía por sus ojos… él pudo verlo claramente aunque fuese de noche… apreció en primera fila como la vida se le iba en su mirada…
De repente vino a su mente lejanos pensamientos de que ahora, los sentidos alerta que invadían su ser y que lo estaban azarando en ese momento… era lo que precisamente acaba de perder su víctima… por su mano…
Su cabeza punzaba de dolor, las palabras se hacían más fuertes en su mente.
Por su mano…por su mano!…
Esa fue la primera vez que personas murieron bajo mi mano…
Volvió a la realidad cuando esas palabras de nuevo latieron en su mente.
Diviso de nuevo la airada lluvia frente a él.
Se atrevió a girar su rostro para mirar a su acompañante, su cabello frontal tapaba su rostro de perfil… pero podría jurar que su mirada estaba girada en su dirección, observándolo…
No se atrevió a preguntar cuanto tiempo habría pasado…
-Lo siento, recordé algunas cosas- comentó apacible y nostálgico.
Escuchó una pequeña carcajada afable.
-lo sé, no se puede evitar. –Intentó paliarle- no se preocupe…
El pelirrojo inclino su cabeza en señal de que aceptaba sus palabras y además de que tenía el camino libre para proseguir…
Como si fuesen muy viejos conocidos, Hiroto entendió su expresión.
-Tengo un terreno cerca de Yobiku…. Una tierra fértil y muy fuerte… además de que es un lugar muy poco visto…-Hablo el jefe de la familia de comerciantes Sadojima.
Los Samurais sirvientes, que eran muchos, estaban en el salón más grande de la casa escuchando las ordenes de su mayor amo. Hiroto estaba entre ellos, un poco impasible y algo irritado.
-Sin embargo, fue invadido por campesinos hace ya algunos años… nuestra familia tiene nuevas inversiones y esos terrenos son requeridos – una sorna sonrisa apareció en su rostro – el shogun me dio su permiso para exiliar a estas personas que están estropeando mi propiedad… supongo que no debo sugerir de qué forma lo harán… ¿no es así?
Muchos se alegraron y se jactaron por la entusiasta forma en la que harían su trabajo… mientras que Hiroto entrecerró sus ojos.
No se nos permitía bajo ninguna circunstancia recelar las órdenes de nuestro amo.
-la recompensa es muy grande por supuesto, después de todo, son los mejores en lo que hacen – salió del salón soltando una socarrona carcajada.
Mientras entraba en la marcha, el guerrero decidió ignorar el malestar en su pecho.
Fuimos ordenados primero a comprobar el lugar unos cuantos días antes… Nunca imagine que el terreno fuese tan grande.. Había una pequeña población asentada ahí, hombres, mujeres… y niños…
El sol estaba tan fulminante sobre la tierra que ya estaba más reseca de lo usual, por lo que los pasos calmados de los samuráis que rondaban eran más ruidosos.
A diferencia del día de ayer, hoy parecía que el lugar estaba deshabitado y lúgubre, lo que para experiencia de Hiroto, no era una buena señal. Sentía que la apariencia de una normal aldea solitaria le era muy sospechosa. Ayer pudo notar las miradas suspicaces y desconfiadas de muchos, incluso de mujeres.
De repente un olor fuerte comenzó a picarle en la nariz. Un olor que era un poco nuevo para él y también muy peligroso. De repente un extraño artefacto fue lanzado frente a él… era una esfera que tenía una mecha encendida… ¡Oh no!
La tremenda agilidad en sus piernas lo alejo rápidamente del peligro, pero antes de la quemante explosión, logró ver algunos rostros escondidos que sonreían ante la expectación de aniquilarlo, eran dos hombres y una mujer joven.
Los había visto días antes… eran de la aldea.
Por supuesto nuestro amo fue puesto al tanto, estaba tan enojado que nos ordenó empezar a la noche siguiente, y yo estaba… realmente ansioso de blandir mi katana.
En la oscuridad nocturna, varios samuráis se movían tan sigilosamente que muchos entre si no podían escucharse, por lo tanto estaban muy concentrados en ser invisibles para los aldeanos.
Había elegido la primera casa en donde comenzaría. Antes de entrar tomó una respiración profunda y con sutil esfuerzo, olvidó que había mujeres y niños y los tomó como simples enemigos.
Justamente antes de arremeter dentro de la vivienda, escucho unos susurros y gemidos provenientes de una casa cercana. No pensó que había problemas en investigar.
Sigilosamente espió por un pequeño ventanal.
Habían dos hombres encima de una mujer, todos forcejeando.
-¡No me toquen!- grito la mujer.
-tu nos debes demasiado dinero – explayó uno de ellos mientras la sostenía con fuerza – nos has hecho esperar mucho y en vista de que no lo tienes… tu pago será de otra forma – ambos sonrieron libidinosamente asustándola más.
-¡No..por favor! – suplico antes de que se le tiraran encima.
Antes de que se diera cuenta, observó pasmada como ambos fueron alejados con extrema fuerza y al mismo tiempo sus cabezas eran atravesadas por una misma Katana.
Cayeron sin vida. La imagen era horrorosa.
De inmediato la mujer que estaba arrodillada se arrastró para agradecer a su salvador.
-¡muchas gracias!- reverencio con fuerza- no sabe lo mucho que…
Pero sintió que su felicidad duro poco cuando logro ver el rostro de quien le debía su integridad intacta.
Era el mismo tipo de ayer, al que intentaron asesinar…
Hiroto abrió un poco los ojos, pensando en que sus sospechas eran ciertas, esta era la mujer que vio antes de ser atacado.
Ella retrocedió con miedo.
-usted es… Usted…- comenzó tartamudeando a la par en que él se acercaba lentamente a ella, pensó que debía agradecerle- … gracias por salvarme, sobre… sobre lo que paso ayer… yo no queri..!
No pudo terminar sus palabras, pues inmediatamente sintió un tremendo filo atravesándole el estómago, aterrada, observó la cruel sonrisa el rostro demoniaco del samurái.
-no hice nada más que empezar con la cacería – hablo el samurái con voz sepulcral- el que te hayan violado o no, no cambia las cosas.
Vertiginosamente tiró de su katana hacia arriba, llevándose huesos y órganos a su paso. La mujer cayó sin vida, pero curioso, noto que varias lágrimas salían de sus muertos ojos…
Rápidamente depositó sin delicadeza en medio de la aldea, uno a uno de los que habían muerto por su mano. Había una montaña de cadáveres donde momentos antes, todos los samuráis se pusieron de acuerdo en amontonar a todos los cuerpos ahí y después quemarlos.
Rompieron grandes botellas de sake encima de los cuerpos, rápidamente las llamas crecieron acaparando a toda víctima, hombres, mujeres y niños…No les molestaba el olor a carne quemada.
Recordó que su amo había pedido que no quemaran las casas.
Hiroto vio a su hermano mayor acercarse, pidiéndole que buscara a Yusei, el menor de los hermanos, era nuevo en esto, él era el menos avispado de los tres y podría perderse en medio de la oscuridad y sería una molestia para el fastidio que sentía en esos momentos.
Camino por el perímetro unos cuantos minutos, preguntó por el paradero de su hermano a algunos colegas antes de que estos se fueran, le respondieron que lo vieron cerca de la casona más grande del pueblo. No le costó mucho hallarla, pues era la única con dos pisos.
El olor a azufre era mucho más fuerte, tanto, que le provocaba nauseas.
-Estoy aquí- escuchó tenuemente la voz de su hermano, quien había intuido que era buscado.
Hiroto entró un poco desconfiado por el tremendo olor, pero ciertamente la imagen que vio frente a él, lo incomodó mucho más…
Su hermano menor estaba totalmente bañado en sangre, como si hubiese caído en un gran balde lleno de ese espeso líquido, sostenía lo que parecía ser un pequeño revolver, había visto muy poco de ellos, lo único que sabía es que eran las nuevas armas de occidente… y además de eso… su sonrisa oscura… lo hacía ver como un hombre terriblemente macabro.
Nunca, en ese momento, Imaginé que ante mí, estaba viendo el destino de mi propio hermano…
-mira lo que he encontrado- le dijo éste, señalando hacia más al interior de la casa.
Hiroto se acercó un poco más, iluminando con la pequeña lámpara que llevaba. Descubrió el origen del tremendo olor a pólvora…
Habían más de diez caletas, algunas llenas de pólvora molida, otras de armas grandes y pequeñas, habían muchos revólveres como el que su hermano sujetaba… eran unos extraños objetos, según pensaba… no eran objetos que tuviesen algún tipo de filo, pero por lo que escuchaba… eran mucho más letales y peligrosos que cien katanas…
-¿no te parece hermoso? – le pregunto Yusei, mientras acariciaba y miraba con tremenda adulación, la pequeña arma que tenía en su mano.
Parecía que estaba hipnotizado y fascinado por esos artefactos…
Ciertamente, Hiroto pensó que este deslumbramiento de su hermano por las armas occidentales, era realmente peligroso y hasta repulsivo… sin embargo las vagas palabras de su padre y Sensei llegaron a su mente "el Samurai que no se liga a su Katana, no es samurái"
Por supuesto que eso no tenía nada que ver… o por lo menos intentó convencerse de que esto era diferente… mejor dejo de pensar en eso. Decidió inspeccionar el resto de la propiedad. No se sorprendió cuando vio que todo el segundo piso estaba totalmente lleno de más caletas.
Seguramente todas las casas tuviesen algunas que otras caletas de estas. Era una aldea contrabandista.
Su hermano estaba más que emocionado.
-Esta debe ser la urgencia del amo por querer tanto este lugar…- murmuró muy bajo intentando que Yusei no lo escuchase.
-he visto como los usan – interrumpió su hermano – son más rápidos que las katanas… son increíbles…
Volvió a deslumbrarse por el pequeño revolver que tenía en su poder… su mirada era tan fantasiosa como la de un hombre lujurioso impaciente por tomar a una cortesana. Hiroto decidió que era mejor salir pronto de ahí.
-deja eso donde estaba y apúrate – habló con voz dura – se está haciendo muy de noche.
Yusei lo miró con cierto fastidio y dejo el arma en una pequeña mesilla que había en la habitación, junto con algunos pergaminos y tintas.
Cuando volvimos, el amo estaba maravillado, tanto, que a unos cuantos nos cedió algunas tierras para tener nuestra propiedad, fui el más favorecido con la propiedad más grande, mi hermano mayor también fue favorecido aunque no tanto… pero Yusei no fue tomado en cuenta… y creo que al final, siempre me detestó por ello…
Transcurrieron tres años desde ese entonces, Hiroto volvió a ser partícipe de más masacres de pequeñas aldeas de las que su amo era el propietario… sin embargo estuvo a punto de desistir en seguir haciéndolo… pero hubo una aldea más… antes de soltar su negación, su señor le dijo:
-si lo haces bien, tu recompensa será tal, que podrás acercarte mucho a ser un daimyo… - la sonrisa socarrona del hombre se extendió por todo su rostro.
Ser casi un Daymio…
Era una aldea costera, todas las familias eran de pescadores, sin embargo con ese nuevo mercado extranjerista, parecía ser una muy buena oportunidad de aumentar la riqueza de ese avaro hombre… exterminamos a todos… Recuerdo muy bien que había muchos infantes que no pasaban del primer año de vida…
Poco tiempo después, me enteré que esa aldea fue tierra robada por mi señor… sus habitantes tuvieron la mala suerte de caer en los ojos de la familia Sadojima…
Por ese hecho, Hiroto fue muy bien recompensado monetariamente, con ello compró otro terreno más pequeño, pero jamás lo hizo saber a nadie, ni siquiera a sus propios hermanos. No quería ser ubicado por nadie, había decidido que después de algún tiempo prudente, se largaría a vivir tranquilo y lejos de las personas…
Sin embargo, la aldea costera fue la última a la que Hiroto había arremetido, pues después de ya tener todo planeado para su vida de aislamiento, le hizo saber a su señor que ya no sería participe de aquellos asaltos. Al mayor Sadojima no le había hecho mucha gracia, pero a la final, aceptó, hecho que sinceramente había sorprendido a Hiroto.
Hubo un tiempo en el que solo se dedicaba a hacer vigilancia, eh incluso a participar en algunos torneos locales a nombre del apellido de la familia por el que trabajaba, casi siempre salía vencedor, por lo que la paga era muy buena, y además, su amo mantenía contento.
Pero esas cosas dejaron de importarle hace mucho tiempo, parecía no tenía motivación de existencia.
De pronto, las cosas empezaron a empeorar.
El pago de impuestos se había elevado a puntos exorbitantes, la comida estaba escaseando puesto que los campesinos no tenían mucho sustento de vida. Muchos contraían graves enfermedades y no había la medicina necesaria para tratar a los enfermos… la gente estaba muriendo…
Con la llegada de los extranjeros, parecía que la clase obrera japonesa perdía sentido, así mismo, los samuráis quienes eran muchos elevados sociales, ahora eran nadie a la mirada de Europeos y Americanos… El propio shogun había dejado de importarle las tradiciones nacionales y lo que suponía las festividades y el honor del país… todo por complacer a extraños y ser respetado por el resto del globo terráqueo.
Y si en las grandes ciudades la pasaban muy mal… En Hokkaido la cosa era mucho peor.
-habrá una gran arremetida contra el Bakufu- le comunicó su hermano mayor, ambos estaban bebiendo sake en un pequeño hostal- Hay una facción grande en contra del Shogun…todos alrededor del país se están armando para ser reclutados.
Su hermano Mayor miró para casi todos los lados y muy discretamente le pasó un pequeño papelillo a Hiroto. Dentro, contenía información de los Ishin-shishi.
-el mayor problema está en Kyoto junto con el shogun… ¿Qué dices? – Le sonrió con aparente emoción- yo estoy muy interesado en participar…. – terminó hablando en un cauteloso susurro- y tú lo sabes muy bien… aunque los Sadojima sean cercanos a Yoshinobu, el bastardo de Hidetada nos tiene comiendo mierda.
Era muy cierto, los guerreros estaban siendo olvidados y siendo reemplazados por soldados de calaña Occidental… Incluso le era difícil conseguir el sustento tan abundante como le gustaba y del que estaba acostumbrado. También se le estaba acabando su riqueza.
Ante las duras palabras de su Hermano mayor, Hiroto volvió su rostro a un lado, mirando por una pequeña ventana, intentando pensar.
Pero inevitablemente vio la miseria ante sus ojos.
Afuera, frente al Hostal donde bebían, había una mujer recostada en la pared a un lado de un pequeño establecimiento de ropa, tenía un pequeño niño en sus brazos llorando desesperadamente, ambos estaban llenos de mugre y también, estaban muy delgados… el pequeño lloraba y golpeaba el pecho de la mujer intentando llamar su atención, pero ella parecía estar dormida…
La tez de la mujer era tan pálida y se notaba tan fría como los cielos nublados y grises… no parecía tener vitalidad en ningún lado… y entonces Hiroto supo que realmente estaba… muerta…
Y muy posiblemente por el hambre…
La gente los ignoraba y pasaban frente a ellos sin hacer nada por ayudar al pequeño…
Algo pareció encender en su mente…
-¿Te unirás a mí?... si ganamos volveremos a ser los venerados y respetables samuráis que éramos antes…y no volveremos a ser vistos desde la misma altura que los roñosos campesinos.
Hiroto miro por la ventana unos instantes más… y después volvió su vista hacia su hermano que lo observaba curioso.
-Acepto.
Su hermano sonrió complacido, creyó que Hiroto pelearía por mismas causas que él, las cuales le acaba de explayar…
En ese instante, no estaba seguro realmente si estaba dispuesto a pelear por mis intereses… o por alguien más…
-¿Cómo es eso que se marchan?- les pregunto desconcertado su amo, Hidetada Sadojima.
-ya no tenemos mucho por hacer aquí- le expresó Hiroto.-véalo como una buena oportunidad para usted.
-¡¿de qué demonios hablas estúpido samurái?¡- se exaltó fuertemente – tu eres mi mejor hombre, el más fuerte¡ ¿Quieres más riquezas? ¿Es eso?¡
Hiroto, sin inmutarse a sus palabras, continuó:
-piénsalo como un gran ahorro… puedo ser su mejor guerrero, pero ya no ocupo tantas actividades… puede ocupar su riqueza en algo más lucrativo para usted.
Hidetada acarició su barbilla sopesándolo profundamente, tenía algo de razón, ese hombre costaba su dineral, aunque ya no le pagara tanto como antes, ese dinero podía servir para más inversiones, sería más poderoso… además, aunque nunca lo admitiera, siempre le tuvo algo de miedo al habilidoso samurái, tenía un aura letal, temía que si se oponía él pudiese matarle cruelmente.
Lo pensó un poco más y accedió:
-está bien, pueden marcharse si tanto lo desean.- habló con voz grave y después se adentró a su enorme casa.
Hiroto y su hermano mayor empezaron su camino. Pero se detuvo unos pasos después cuando no sintió a su hermano menor Yusei caminando con ellos, volteó a mirarlo, y vio que él estaba ahí parado… mirándolos con des interés.
-¿No vendrás con nosotros? – le pregunto Hiroto.
Yusei negó.
-prefiero quedarme aquí.
Hiroto lo pensó un poco.
-Está bien, puedes quedarte con mi casa si lo deseas.
-Olvídalo, "no recibimos limosnas de nadie" ¿Lo recuerdas?- su voz estaba cargada de molestia.
Tanto Hiroto como Zuko, su hermano mayor, se extrañaron por su respuesta, pero sin darle tanta importancia, marcharon nuevamente.
-¿Por qué no aceptaste lo que te ofrecía el tipo ese? – pregunto Zuko totalmente turbado ante su negativa.
-pelearemos por nuestro honor y orgullo… ¿no es así? … si no hacemos nada seguirán viéndonos como ratas de sociedad.- su voz era algo tenue para su declaración, intentando convencerse a sí mismo que esa era la verdadera razón.
Llegó a la posada cuando apenas anochecía, esta vez tuvo que enfrentarse a cinco miembros del shinsengumi, sin embargo el malnacido del capitán de la cuarta tropa había escapado aunque muy malherido.
Cruzó unas cuantas habitaciones y reconoció a su hermano mayor bebiendo un poco de sake en una de ellas, hoy fue su día de descanso. Cuando Zuko lo vio, sonrió y levantó su pequeña copa en saludo.
-Hey… veo que has vuelto completo, eso es bueno – comentó suavemente.
-esos miserables del shinsengumi son una plaga… - se unió a su hermano y se sirvió una copa de sake – por lo menos ninguno logró herirme.
Zuko soltó una pequeña carcajada.
-eso es porque eres un bastardo con habilidad.
Hiroto sonrió y bebió más licor.
Escucharon los pasos de otros integrantes fuera de su habitación y sus inquietantes palabras.
-Es un demonio completo¡ pocos lo han visto, pero han quedado despavoridos¡ es un monstruo de sangre fría… y sus ojos son del mismísimo diablo!- la voz estaba cargada de temor, asustando a su compañero.
-¿Cómo se llama?
-no lo sé, pero he oído que le dicen Battosai… aunque este de nuestro lado… yo… yo no quiero topármelo nunca!
Los murmullos se fueron y con ello a los dueños de ellos, dejando a los dos hermanos un poco interesados por el asunto.
-Hitokiri Battosai…- resopló Zuko- dicen que es el asesino más peligroso del Ishin-shishi.. Nadie ha podido contra él y muy pocos lo han visto en acción… parece un estúpido cuento de hadas – se burló- es imposible que alguien así como lo describen existiera y menos con esas tremendas destrezas…
Soltó una carcajada burlesca y prosiguió:
-Seguramente el tipo ese no existe e inventan esas barbaridades solo para fomentar la lucha entre los patriotas...
Pero rápidamente se calló cuando vio que su hermano menor, Hiroto, seguía con el rostro muy serio y pensativo…
-Ja¡ Imposible, no creerás lo que dicen, ¿o sí? – se jactó de nuevo.
Hiroto siguió pensativo y serio, después de unos segundos le respondió:
-Yo lo he visto.
Zuco dejo de beber.
-¿Cómo?
Volvió su vista seria a su hermano.
-Que yo he visto a ese asesino…hace unas noches…
Ya era muy entrada la noche, los líderes patriotas de distintos clanes estaban haciendo sus negociaciones, habían sospechas de una emboscada por lo que decidieron trasladarse a otro lugar lo más sigilosamente que pudieran.
Hiroto era uno de los principales guardianes, iba en lo último de la fila por seguridad, estaba tan alerta, que el sonido del bosque se hacía más fuerte en sus oídos para captar cualquier anormalidad… de repente el viento sopló más fuerte. Para Hiroto, eso no era una buena señal.
De repente un choque de Ki sucedía en un lugar cerca de él, sorprendido y alerta por lo repentino, decidió inspeccionar para ver que sucedía.
Corrió rápidamente donde la fuente de ki tenía lugar, no tardó en llegar.
Vio que había varios hombres en lucha.
-¡Muere Battosai! – gritó uno de ellos antes de atacar.
Ante el sobrenombre, Hiroto muy sorprendido, intento identificar al asesino dueño del apelativo.
Claramente lo vio.
Un jovencito delgado con su cabello largo y que brillaba con un extraño color, como todos decían… y sus ojos… eran tan dorados y luminosos como los de un demonio… no puede ser…
Claramente vio cómo se movía entre los enemigos, era casi tan invisible como las sombras, tan rápido y ágil como los felinos.
En unos cuantos segundos… todos sus enemigos estaban desmembrados, estaba totalmente pasmado aunque la imagen no le traumara.
La agilidad de ese mocoso no podía ser humana…imposible.
Se quedó un poco más observándolo entre las sombras.
El joven Battosai tiró entre los cadáveres un pedazo de papel, Envainó su espada y se fue lentamente.
Algo no andaba bien.
Los pasos de ese joven eran tan lentos y demacrados… su aura era demasiado pesada..
Unos pasos más se detuvo y se recargó contra la pared.
Sostenía su cabeza como si fuera a estallar. De repente las sensaciones que llegaron a Hiroto lo dejaron con corta respiración.
Ese niño despedía demasiado agonía, tanta que el propio Hiroto se estaba ahogando, el olor a sangre e infierno inundaron su olfato como ningún otro… la sensación de muerte era abismal, su cuerpo entró en tremendos calambres dolorosos… no podía… no podía seguir ahí por más tiempo…
Echó una última mirada al asesino.
Podía notar como una grande sombra descendía sobre él, el muchacho se estaba perdiendo en la oscuridad y pareciera que quisiera escapar de ahí…
Antes de partir, pudo escuchar su tenue voz retumbar por el lugar…
Es por el bien de la nación…
Los ojos de Zuko estaban abiertos a más no poder, su garganta se había secado caso que inmedianto, por lo que se le dificultó tragar, y cuando lo hizo, fue muy sonoro…
Las descripciones que hizo su hermano eran inauditas…
-No puede ser… – su voz salió ronca-… entonces… ¿es verdad eso que dicen de él?
-¿Qué?- interrogó Hiroto.
-eso…eso de que es muy joven.
Hiroto bajo su mirada y cerró sus ojos por unos instantes, fue el turno de él en tragar seco.
-es un maldito crio que posiblemente no pasa de los 15 años.
-Cielos…- resopló su hermano con sincera sorpresa y después soltó otra carcajada- supongo que entonces si tenemos una gran oportunidad de ganar esta guerra.
Zuko se levantó, acomodó algunas cosas y se despidió de su hermano para ir a dormir a su habitación, sin embargo, antes de pasar por la puerta, la voz de su hermano lo detuvo.
-¿crees que él lo sepa?- pregunto Hiroto, observando la noche desde la ventana.- ¿crees que sepa que hay una tremenda carga sobre sus hombros?
Zuko supo claramente a quien se refería, sabía que lo que vio su hermano so había superado en algún sentido y antes de responderle, respiro profundamente.
-estoy seguro de que empezó como cualquier otro niño ingenuo e idealista cuando entró a estas tropas… esgrimiendo una katana o dos, pretendiendo ser un maldito héroe ignorante que intenta ser piadoso con una cara del pueblo y ser un monstruo con la otra. Si es tan así como dicen… entonces sus intenciones se están envenenando con la sangre…
Habló con sencillez, sin embargo le causo tanta gracia que volvió a reír- que palabras tan hipócritas he dicho, eh hermano?... pero seguramente tendrán algo de razón. De todas formas, yo no pondría todas mis esperanzas en él.
Salió de la habitación.
Hiroto seguía viendo la noche desde su ventana… volvió a tomar más sake y se hundió en sus pensamientos…
Un niño… un niño que por intentar ser un adulto… se estaba envenenado con la sangre de sus propios sueños…
N/A: Hola que tal? Espero que bien, Lamento mucho tardarme, jajaja es que me he demorado por la falta de concentración, lo sé, pueden pegarme, sin embargo parece que me he extendido, no promento el final en el otro capitulo… bueno si, no tengo ya mucho mas que contar…
Otra cosa¡ aparte de que ya el fic ya cuenta con un nuevo capitulo… también cuenta con una nueva portada¡ como ilustradora tenia que aprovechar mis habilidades para darle su propia portada a este fic¡ me siento satisfecha con el resultado, y espero que a ustedes también les guste mi trabajo, no solo como escritora sino también como ilustradora¡ bueno, espero no demorarme en el siguiente cap.. aunque lo dudo XD lo se, U.u… ni yo confio en mi palabra.. bueno, espero comentarios porfa¡ saludos a todos¡
No puedo creer que halla escrito esto mientras escuchaba a Rocio Durcal XD
