Cap. 6 ***Decepcionado***
Me sentí decepcionado al darme por enterado que Candy es profesional… ella ha vivido lo que nosotros estamos aún por vivir en relaciones a las presentaciones musicales.
Me siento enojado y frustrado.
Debo sacar a Candy de mis sentimientos, de mis pensamientos.
Debía sacarla de mi vida.
Ella está con Anthonie Brower y tal vez se ha sentido confundida conmigo.
¡Rayos! He sido un completo idiota. Nada de esto debió pasar…
¿Por qué, diablos, me debo sentir confundido?
Está bien que no desee contraer nupcias con Susana, estamos jóvenes para ello, pero me siento bien con ella, teníamos muchas cosas en común…
-…Es un viaje que tanto he deseado – Escuché a Susy mencionar pero no le presté la atención debida –¿No te da alegría? A mí sí, es la primera vez que viajo sola y con mis mejores amigos
¡Profesional! Candy es músico profesional, ha tocado con alguien famoso… ¡Soy un idiota! Intentando integrarla ofreciéndole un estúpido pandero… ¡Cómo debió reírse de mí! ¡Eres un estúpido Grandchester! ¿Cómo no me di cuenta?
-Cariño ¿Pasa algo? Estás muy distraído
-No- Respondí sin prestar tanta atención a los comentarios de Susy
-Bien, te decía que mamá está contenta porque tú y yo hagamos este viaje juntos, ella espera que las cosas entre nosotros funcionen y estemos juntos toda la vida
¡Maldita sea! Estoy seguro que piensa que nos hará un grandísimo favor al tocar en nuestra banda… Anthonie Brower! ¡Rayos! ¡Maldición! Todo músico de nuestra generación conoce bien la trayectoria de Anthonie Brower, muchos chicos esperamos con ansiedad que visite nuestro país y ella…¡Ella no sólo ha estado en sus conciertos! ¡Ha compartido escenario con él! No seré tu burla, Candy…
-Terry! Llévame a casa!
-¿Qué pasa, Susy?
-Que no me estás prestando atención… No sé qué es lo que pase por tu mente pero estás lejos de mí
-No me hagas caso, nena, traía algo en mente pero ya lo resolví… perdóname
-Aun así, llévame a casa, quiero ir a casa
-Está bien –Solicité la cuenta y llevé a Susana a casa.
Ambos estábamos en silencio durante el recorrido hasta la puerta de su hogar. Azotó la puerta del auto al momento de descender de él.
Miré mi reloj y marcaba unos minutos después de las 8:00 p.m. Activé el manos libres de mi móvil y llamé a Margie -¿Estás en casa?
-Sí, terminando mis deberes de física ¿Por qué?
-¿Puedo pasar?
-Creí que estarías con Susy
-Recién le he dejado en su casa
-Sí, está bien… puedes pasar
Conduje rápido. No sé por qué quería ir a casa de los White. No quería ver a Candy, de eso estaba completamente seguro.
Una persona del servicio me indicó que las dos señoritas estaban en la sala de estar y me acompañó hasta mi destino
Margie estaba sentada sobre la fina alfombra debajo de la mesa de centro en donde se recargaba para resolver sus ejercicios de física.
Candy tenía los audífonos puestos y estaba metida en su móvil.
-Hola Margie ¿Podemos hablar?
-Toma asiento, Terry
Candy se percató de mi presencia y se puso sobre sus pies, buscó mi mirada y sonrió. No pude hacer lo mismo, centré mis pupilas en sus ojos con una mirada severa y dejé de mirarla centrando mi vista en otra parte. Ni siquiera le saludé -Tengo que hablar algo urgente contigo – Sentía que la sangre me hervía… ¿Cómo debe estarse riendo de nosotros? ¡De mí!
-Bien, dame un minuto
Supuse que Candy nos dio la privacidad necesaria ya que con un movimiento de su cabeza se disculpó y abandonó la sala de estar.
Tomé asiento en el lugar en el que Candy había estado; creo que era un sentimiento dulce y amargo estar cerca y lejos de ella.
Margie recogió sus enseres escolares y me dejó un momento solo con mis pensamientos.
Recargué un brazo en mi pierna mientras dudaba si debía seguir o no con mis planes en relación a la banda musical.
Miré un pequeño trozo de papel en el piso y lo levanté, era una pequeña tarjeta de presentación con el nombre "Albert Andrews" Consultor Empresarial. Sin prestarle importancia lo coloqué en la mesa en la cual Margie realizaba sus deberes escolares –Gracias por esperar, papá odia que realice mis deberes aquí, dice que por ello tengo una amplia habitación
-Creí que pasabas tiempo con tu hermana
-No, ella estaba aquí antes que yo ingresara con mis cosas de los deberes, ella en su mundo, ya sabes
-Sí, ya sé, es por eso que estoy aquí
-¿Por los deberes?
-No, por Candy
-¿Por Candy? ¿A qué te refieres? – Preguntó con sorpresa –Ella y tú…
-No es lo que te estás imaginando. Quiero preguntarte algo y que seas honesta
-Está bien
-Margie, por el amor del cielo, te ruego discreción
-¿De qué se trata? Comienzo a morir de curiosidad
-Ven, siéntate
Nos sentamos muy cerca el uno del otro y saqué mi móvil pulsando la imagen de Candy con Anthonie Brower –No es posible, es Candy
-Por tu reacción, supongo que no sabías nada de esto
-No, no sabía nada de ella hasta este tiempo, bueno de Anthonie sí, ya sabes que hemos esperado que pronto visite este continente
-Lo sé…
-Pero si Candy le ha acompañado en esa presentación y no sabíamos, quiere decir que no es tan famosa como podríamos pensar
-No lo sé… tal vez podríamos investigar un poco más
-¿Qué esperas saber de más?
-Esta información la encontró Karen en la web pulsando el nombre de Candice White Andry, pero recién he visto bien la publicidad y dice "Candy Andry" no sé… podríamos…
-Podríamos buscar más de ella… pero aquí no, no quiero que mis padres nos vean, papá no demorará en llegar y mi madre está en su habitación
-¿Qué sugieres?
-Vamos a mi habitación
La miré
-Anda, le avisaré a mi madre para que no piense mal de nosotros
-Está bien
Subimos a la siguiente planta en la cual estaban las habitaciones y Margie llamó a la puerta de la habitación de sus padres. Pasamos otra puerta más y dijo que esa era la habitación de Candy, que nadie ingresaba en ella, ni el servicio. –Es rara, ella realiza la limpieza de su habitación, el servicio ha reportado a mamá que Candy deja todo en orden cuando sale al colegio y que no permite que nadie toque sus cosas. Papá ha solicitado hacer caso a las peticiones de Candy. Tampoco comparte el comedor con nosotros, lleva una dieta diferente y come en la cocina, sola.
-Tampoco en el colegio come, al menos nunca le he visto comer, pero date prisa, debo volver a casa
Descubrimos que Candy Andry estudia música clásica desde los tres años de edad logrando así una carrera musical de casi quince años de trayectoria.
Es la única heredera del consorcio Andry y tal vez la empresaria más joven del viejo continente.
-Nunca me imaginé que se riera de nosotros de esa forma
-No logro comprender tu punto, Terry
-Candy siente que nos está haciendo un favor al tocar con nosotros, pero se equivoca
-¿Y qué propones?
-Que deje de ser parte de nuestra banda musical
-Terry, hemos pasado los últimos meses ensayando y en dos días es el concierto, no puedes estar hablando en serio
-Antes no dependíamos de ella, ahora tampoco lo haremos
-¿Qué le dirás a Hataway?
-La verdad, Candy no puede participar con nosotros
-Está bien, te apoyaré
-No digas nada a nadie, mañana lo trataremos delante de los chicos hasta el momento del ensayo
-Es ensayo general con todas las bandas y escenografía para medir nuestro espacio y coreografía…
-Lo sé, solicitaré a Hataway que nos reciba en privado
-¿Y si nos impide participar?
-Déjalo en mis manos, yo me haré cargo de esto
-Está bien… espera un momento
Imprimió la imagen y la puso en mis manos mencionando que tal vez nos podía servir de algo.
Hice mi camino a casa y me encerré en mi habitación. Nadie me molestó y agradecí por ello.
Miraba la hoja impresa de la publicidad del concierto en el que Candy participó con Anthonie Brower… -Anthonie Brower… - Era el talento caucásico ojiverde por el cual muchas chicas y no tan chicas suspiraban, quizá de unos 19 o 20 años, 1.80 de estatura... Era un gran músico y compositor… podía tocar cualquier género. -¿Quién eres tú en la vida de Candy?
Gracias a Dios a través de la web podemos obtener todo el tipo de información que quisiéramos encontrar.
Gran parte del contenido era en relación a sus presentaciones, pero la última fue algo que golpeó fuertemente mi ego. Él y Candy… aunque no estaba confirmado por ninguna fuente, existían fuertes rumores de un romance. -¡Maldita sea! –Dije enojado… o tal vez celoso…
Pulsé la parte que decía "videos" en la barra del buscador y me topé con lo que, tal vez, no deseaba ver, pero que sabía que existía.
Un fragmento editado de una entrevista, de tal vez uno minutos en los que le preguntan por su vida amorosa - ¿Tienen un romance? – Preguntó la reportera y él acercó a Candy, quien estaba con una enorme sonrisa iluminando su rostro, depositó un beso en su sien mientras su brazo le sujetaba su espalda
-Juzguen por ustedes mismos, señores, ¿Qué les transmitimos?-Respondió guiñando un ojo y una estúpida sonrisa que cubría su rostro.
Ella apretó un poco más su cuerpo al de él y puso una mano en su pecho. Él nuevamente le besó pero ahora la frente
-Tenemos algunas dudas – comentó un chico de la prensa y Candy levantó una mano, sujetó la mejilla de Anthonie y él la atrajo más hacia él, frente a frente y se besaron… de la forma en la que se besan las personas que se aman… ¡Soy un completo idiota! ¿Cómo debió reírse del tierno beso que deposité en sus labios? Ella no es una niña es una mujer… sin límites, sin nadie que le determine qué o no hacer…
Las luces de las cámaras fotográficas aluzaban su muestra de afecto y cariño en un beso que a mi parecer duró mucho tiempo
-¿Dudas despejadas? – Él, Candy y la prensa rieron
Tal vez en algún momento supe de ese romance pero quién diablos me diría que el destino me pondría frente a frente con ella.
Como el padre de Candy nunca reclamó la custodia y nuestro colegio no era trascendente hasta el otro continente, no había nada en relación a Candy entre nosotros.
Duele reconocerlo pero me fui a la cama con el corazón dolorido, con los ánimos por los suelos y lleno de desilusión. Candy no era nada de la tierna y desvalida chica que llegó a nuestras vidas meses atrás, todo lo contrario, es fría y calculadora.
¡Sí que somos unos estúpidos! Pensábamos en reírnos un momento de ella pero ella fue quien se reía de nosotros. ¡Maldita sea! ¿cómo pude ser tan estúpido? Llegué a confundirme en mis sentimientos por ella. Ella tiene una persona con la que nunca podré competir, y aunque mi familia pueda tener muchos recursos no son en nada comparables con los de ella. Sin mencionar todo lo que pasará a su nombre en cuanto cumpla los dieciocho.
Aunque dormí poco durante la noche me levanté antes que la alarma del reloj hiciera su trabajo.
-Vamos Karen, date prisa
-Dame un momento
-Urge llegar al colegio
-Espérame
-¿Por qué siempre demoras tanto?
-¿Cuál es tu problema?
-¡Maldita sea! – Un camión de carga se subió al camellón y comenzaba a formarse una gran fila de autos deseosos de pasar –Esto! Esto es mi problema, que otros obstaculicen mi camino
-Vamos, no puedes decir que lo sabías
-Lo presentía
-¿Qué pasa, Terry?
-Nada
-Entonces no actúes como si te llevara el diablo
-No me molestes con estupideces ahora
-Basta! ¿Qué ocurre?
-Tuve una mala noche, es todo
-¿Terminaste con Susy? – Preguntó preocupada
-No, ella está molesta conmigo, pero ella no me tiene así
Por el rabillo del ojo noté que mi hermana me miraba y no se atrevió a insistir por saber qué es lo que me ocurría.
¿Qué es lo que me ocurría? Sabía que quería tenerla cerca de mí, mirarla a la cara y decirle que sabía lo de Anthonie y ella… reclamarle aquél beso y aquél abrazo… Odiaba todas las horas en las que fui su burla al ayudarle, al integrarla a nuestro grupo.
Permanecí en silencio ante los comentarios de mis amigos durante el almuerzo. Sus risas me fastidiaban la existencia y no quería abrir la boca para no lastimar a nadie y que más tarde me pudiera estar lamentando.
-No me pasa nada, amigo
-Tienes una cara que revela lo contrario
-¿A caso ustedes dos están enojados?
-No- Respondió Susy
-Seguro son los nervios por el concierto de mañana
-Yo no quiero pensar en ello
-Mañana eliminatorias, en dos meses la segunda ronda en contra de otras escuelas y no tenemos nada preparado, luego el campamento de noviembre, vacaciones de diciembre y las semifinales, el viaje de primavera y la final… luego graduaremos
Escuchaba la voz de mis amigos con emoción y nostalgia… no podía creer que mi vida apestara por la presencia de Candice White Andry en tan solo unos meses de conocerla. Ella removió mis sentimientos colocándome en una situación incómoda con mi chica, había pasado tiempo con ella que les negué a mis amigos, le había deseado más que a cualquier mujer y estuvo a punto de arrancarme un "te amo" sin que me lo pidiera –Nos vemos más tarde, posiblemente tengamos una reunión con Hataway después del ensayo general – Dije tomando mis cosas y haciendo mi camino hasta un punto en el que me perdí de todo.
Arrojé mi mochila sobre el césped del campo de futbol y me acosté usándola como almohada –Hola Grandchester
La voz de Thomas Stevenson me sacó de mis pensamientos - ¿Qué hay? – Respondí descubriendo mi rostro del libro de álgebra que tenía para tapar el sol
-Nunca te había visto tan lejos de tu territorio
-Tuve una mala noche, es todo, me siento un poco cansado
-Te ha pegado duro ¿Cierto?
-¿A qué te refieres?
- Sabes a lo que me refiero, tantos días por las tardes juntos y ahora que ya no tienes nada de pretexto no sabes cómo acercarte
-Ah! Te refieres a Candy… no, todo lo contrario, agradezco a Dios que ya se haya terminado ese martirio
-Entones… entre ella y tú
-No hay nada – Terminé la frase ante que él
-Es bueno saberlo
-Sabes que estoy con Susy
-Únicamente quería estar seguro
-Ahora otras cosas ocupan mi mente
-me imagino que por el concierto de mañana, los demás no tendrán oportunidad, eso tenlo por seguro
-No deja de ser una competencia y aparte nos deja poco tiempo para, en caso de pasar, el segundo concurso, ya sabes una canción inédita…
-Es como pan comido para ustedes
-Sí…. Me dio gusto charlar contigo
-Voy a la cafetería, acompáñame, ya no alcanzamos a entrar a esta clase…
-Bien
Caminamos una parte en silencio, silencio incómodo. Thom era un buen amigo pero no me gustó que preguntara por Candy -¿Te interesa, Candy?
-A mí y a muchos más
-¿Pensabas que tenía algo con ella?
-Ajá, se les veía bien juntos… te veías diferente.
-¿Piensas conquistarla?
-No lo sé… no me quiero acercar tan pronto a ella, ya sabes que pueda pensar que estaba a la espera que tú la dejaras… tal vez en el campamento me atreva
-Falta menos de un mes
-Lo sé – Me sonrió
-Creo que regresará a Londres
-No tengo problema con cambiar mi residencia – Rió e intenté hacer lo mismo logrando una mueca
Volví a ver a mis amigos hasta la clase de música -¿En dónde diablos te metiste? He estado preocupada por ti – Karen me dijo aferrándose de mi brazo
-Te dije que estaba cansado, estuve por ahí nada más.
-Hataway nos espera en su apartado, le dije que queríamos hablar con él –Mencionó Margie
-¿Nosotros queremos hablar con él? –Preguntó Mark
-Acompáñenme
Algunos compañeros estaban acomodando los instrumentos y otros más iban llegando. Hicimos nuestros pasos hasta la oficina de Hataway y curiosamente ahí estaba Candy sentada frente a su escritorio –Adelante, Margie me comentó que deseaban entrevistarse conmigo… pues bien, tomen asiento y díganme ¿en qué puedo ayudarles?
Margie me miró… era ahora o nunca – Candy no puede estar en nuestra banda –Solté, tomando por sorpresa a todos menos a Margie
-¿Qué? ¿Cómo puedes solicitar eso?
-Terry, ¿Te has vuelto loco?
-Señor Grandchester ¿Puedo saber el por qué?
Saqué la hoja de mi bolsa trasera y la extendí delante de todos –Ella es profesional y no quiero que sea la causa que nos robe la oportunidad de ganar de manera equitativa
La miré desviar su vista por otro lado
Todos quedaron en silencio
