Mercenario II
Peter miró a Wade a los ojos por un momento, esa máscara hacía realmente difícil el tratar de averiguar lo que pensaba; la conciencia de lo que acababan de hacer lo golpeó de repente y duro, no podía creer que había hecho eso. El menor declinó la oferta de Wade y se puso de pie por su propia cuenta, bajó la mirada encontrándose con que era demasiado bochornoso el mirarlo a los ojos ahora, acomodó su ropa y pasó por un lado de él, haciendo un esfuerzo por no salir corriendo de ahí.
Peter entró a su habitación y cerró la puerta con seguro, como si eso pudiera detener al mercenario si decidía que quería entrar; entró al baño, se deshizo de su ropa y tomó una ducha; mientras las frías gotas de agua resbalaban por su cuerpo, el recuerdo de las caricias de Wade regresó con más fuera aún y no pudo evitar dejar escapar un gemido.
Wade se quedó parado en medio del pasillo viendo desaparecer el bello trasero de SU Spidey-boy (porque definitivamente era suyo, aunque él no lo supiera aún) por las escaleras; decidió dejarle su espacio por ahora, pero definitivamente planeaba hacerlo suyo antes de que terminara el día, ya había probado un poco de ese delicioso cuerpo y había decidido que lo quería todo, y nadie ni nada se interpondría entre este mercenario y su pequeña presa.
-¿Jarvis? – Peter llamó al A.I. cuando regresó a su habitación.
-¿Sí, señor? – Peter sonrió, el conocido acento británico siempre le hacía sentirse en una película de James Bond.
-¿Podrías borrar de las grabaciones lo que acaba de suceder en el pasillo entre el señor Wade y yo?
-Me temo que no puedo hacer eso, señor, va en contra de las órdenes del señor Stark-. Peter resopló.
-Oh, vamos Jarvis, sé que entiendes el problema aquí, ayúdame un poco-. El A.I. dejó escapar un dramático suspiro.
-Está bien, señor, borrando datos.
-Gracias Jarvis, voy a descansar, no… no dejes que nadie entre a esta habitación, despiértame si llaman mis padres, por favor.
-Sí señor.
Peter se dejó caer en la cama y decidió descansar un poco, ya se encargaría de lo que fuera después.
Wade suspiró cansinamente mientras pensaba en el breve encuentro con el pequeño héroe; después de tomar una ducha comenzó a desempacar sus cosas [que no eran muchas] y al terminar se dejó caer pesadamente en la cama, viendo al techo; el lugar no era para nada como su guarida, el lugar era demasiado limpio y organizado, demasiada tecnología Stark por todos lados. El antihéroe decidió cerrar los ojos y descansar un momento, quizá con un poco de suerte soñara con su pequeño Spidey-boy.
Peter abrió lentamente los ojos y con la consciencia vino el recuerdo de lo sucedido anteriormente; un profundo sonrojo cubrió su rostro.
-Oh, dios…
Un gruñido se escuchó desde su estómago y decidió que se alimentaría primero, ya después vería que hacer con el mercenario que ahora vivía en el sótano. Se levantó de la cama, se colocó el primer par de jeans que encontró en su armario y se dirigió a la cocina.
-¿Jarvis? -. Preguntó, y esperó la respuesta del C.I.
-¿Sí, señor?.
-¿Llamaron mis padres?
-Me temo que no, señor; el señor Stark mencionó que la zona a donde viajarían probablemente haría difícil el establecer comunicaciones, pero que llamaría en cuanto le fuera posible.
-Gracias, Jarvis-. Bien, al menos tenía algo menos de qué preocuparse; enserio amaba a sus padres, pero eran un tanto… controladores. Peter caminó a la cocina y abrió el frigorífico para sacar una jarra con agua fresca; luego de beber un poco abrió la despensa pensando en qué haría para comer [puesto que había dormido algunas horas y la hora del desayuno había pasado hacía rato]. Al final se decantó por un poco de pasta, que era de las pocas cosas que podía preparar decentemente y sin quemar nada; sacó todo lo que necesitaba del refrigerador y de la despensa y comenzó a cocinar, su estómago haciendo ruido de nuevo a medida que la cocina se inundaba con el aroma de las especias y la salsa de tomate.
Todo iba perfecto hasta que sintió un peso apoyándose en su espalda y un par de manos desliándose desvergonzadamente por su torso y abdomen. ¿Cómo su sentido arácnido no lo había prevenido de lo que -obviamente- era un ataque en toda regla?
Wade abrió los ojos un par de horas después y decidió explorar un poco; después de un rato vagando por los sótanos de la mansión [en donde, para su desilusión no encontró nada interesante] comenzó a subir las escaleras hacia la primera planta, un tanto aburrido de andar dando vueltas por el lugar; al entrar en la estancia, un delicioso aroma lo asaltó de pronto, giró su cabeza buscando la fuente y se dio cuenta de que provenía de lo que al parecer era la cocina; decidiendo que definitivamente el aroma le había abierto el apetito, se dirigió a allí.
Unos jeans de mezclilla se sostenían por muy poco de las caderas de su pequeño spidey, mientras este se movía de un lado al otro de la cocina preparando lo que parecía ser una deliciosa pasta y una ensalada; El mercenario no pudo pasar por alto que, además de los jeans, el pequeño héroe no llevaba nada más puesto, y esto sin duda despertó su imaginación, así como los recuerdos de aquello que habían dejado sin concluir en el piso de su habitación. Él realmente podría pasar por alto el impulso de asaltar a su pequeño bocadillo mientras se encontraba descuidado e indefenso, pero era un mercenario, y los mercenarios no dejaban escapar este tipo de oportunidades.
Wade se acercó lentamente al joven héroe por la espalda, evitando ser visto y se pegó a su espalda, recorriendo con su nariz el pálido cuello e inhalando profundamente el delicioso aroma de su piel, el mismo aroma que provocaba estragos en la entrepierna del mercenario; deslizó sus manos por todo el torso y abdomen del joven héroe, deleitándose del efecto que esas caricias tenían en su Spidey-boy; un estremecimiento por parte del adolescente le hicieron ver que el joven lo estaba disfrutando tanto como él, a pesar de que trataba de demostrar lo contrario.
Wade comenzó a acariciarle un poco más abajo, casi llegando a la cinturilla del pantalón; Peter sabía que tenía que hacer o decir algo en ese momento, ya que había tomado la decisión de mantenerse alejado del mercenario [nada personal, solo no le gustaba para nada la sensación de que sus neuronas se desactivaban por completo en presencia del anti-héroe], pero simplemente no podía resistirse, por más que trataba de obligar a su cuerpo a que se alejara de él, lo más que conseguía era permanecer inmóvil y eso no era de ayuda, tenía que hacer algo…
-Er… Wade… qué… ¿Qué crees estás haciendo?
-Uhm… ¿acariciando a mi Spidey-boy en la cocina?
Genial, ahora el mercenario iba por toda la casa proclamándolo como su propiedad.
-Yo... ¡yo no soy propiedad tuya ni de nadie Wade! ¡Suéltame ya! – Peter no podía creer que había encontrado las fueras para decirle eso al mercenario, especialmente cuando su cuerpo le gritaba todo lo contrario.
Wade había tratado de ir despacio con su pequeño arácnido, pero sin duda lo que acababa de escuchar era todo un reto, y él amaba los retos. Deslizó un poco su máscara hacia arriba, aprovechando que en la posición en la que se encontraba, el joven no podría ver sus marcas, y deslió lentamente su lengua por el níveo cuello de nuevo, hasta llegar al lóbulo de su oreja, para susurrar en un tono bajo y enronquecido por el placer: -¿Qué tan seguro estás de eso que me pides, Spidey-boy?
Peter no podía creer lo que su cerebro estaba siendo sometido por un par de caricias y un susurro en su oído, definitivamente el mercenario no traería más que problemas a su [de por sí] caótica vida.
-E-estoy muy seguro, Wade, aléjate de mí ahora. – Peter trató de sonar lo más firme posible, pero la verdad le era bastante complicado con la erección del mercenario presionando contra su trasero, haciéndole a su cerebro inútil a todo excepto el pensamiento de tener ese enorme miembro dentro suyo. Trató de empujar al mercenario hacia atrás, pero lo único que logró fue frotar más su trasero contra la entrepierna del anti-héroe, provocando que un bajo gemido surgiera de su boca.
-aahhh, Wade, por favor…- Peter ya no sabía si rogaba por que el mercenario le dejara libre o por que lo tomara de una vez y dejara de jugar con él.
Oh, el pequeño estaba rogando, y Wade definitivamente iba a responder a su súplica; deslizando la mano un poco más al sur por debajo de la mezclilla, se apoderó suavemente de la erección del adolescente, comenzando a estimularla en lentos y tortuosos movimientos.
-Aaahhh! Wade! – el pequeño se escuchaba especialmente necesitado mientras el mercenario lo acariciaba; Wade mordisqueó suavemente el cuello del menor mientras aumentaba el ritmo de las movimientos de su mano, provocando que el más joven apretara el trasero instintivamente contra su erección, destrozando por completo el poco control que el mercenario pudiese haber tenido. – Wade! Por favor…- Su pequeño Spidey-boy gemía tan dulcemente que definitivamente no podía hacerlo esperar más.
Peter realmente creía que el mercenario lo haría rogar eternamente, esa pequeña tortura lo estaba matando lento.
-Wade… Aaah! Nmmmm..! Wade… por… Aaah! Por favor…- el placer lo recorría despiadadamente mientras el mercenario acariciaba su miembro una y otra vez al tiempo que desliaba su lengua por su cuello. Cuando sintió que estaba a punto de explotar, el antihéroe se detuvo para después recargarlo de frente contra el mostrador de la cocina.
-No te muevas, Spidey-boy, es una orden, y te prometo que me detendré si la desobedeces. – Peter no tenía ninguna intención de desobedecer una orden de la persona que lo estaba volviendo loco de placer en medio de la cocina, pero moverse y hablar no eran la misma cosa, así que cuando sus pantalones fueron bajados y su trasero masajeado completamente, no pudo evitar preguntar.
-Wade, qué estás…? Aaaahhh! – un escalofrío de placer lo recorrió cuando el mercenario se agachó a la altura de su trasero y comenzó a deslizar su lengua rodeando y humedeciendo su agujero a la vez que introducía un dedo y comenzaba a estirarlo. – Oh, dios… Wade! Nmmmm! Aaah! - El mercenario añadió otro dígito más antes de comenzar a moverlos en forma de tijera, estirando un poco más es estrecho agujero. – Aaaaaahh Wade! Si! Mmmm… Por favor Wade, estoy listo, ahora… Aaaaahh! – Peter casi se corre cuando el mercenario encontró su dulce punto y comenzó a masajearlo con cada intrusión de sus dedos- Aahh! maldición Wade, te juro que si no me tomas ahora…- Peter dejó de hablar cuando el mayor detuvo sus caricias y se puso de pie hasta estar pegado a su espalda de nuevo, con su erecto miembro acariciando su trasero y con la boca deslizándose por su cuello de nuevo, mordisqueando en lo que seguramente mañana sería una marca bastante notoria.
- Parece que mi Spidey-boy está algo impaciente…- Wade sonrió mientras se movía lentamente deslizando su miembro por el trasero del adolescente.
- Wade! Por favor…- los pequeños gemidos estaban haciendo estragos en su cuerpo, Wade estaba seguro de que moriría si no se enterraba pronto y muy profundo dentro de ese dulce trasero, pero no podía evitar torturar un poco más a su pequeño arácnido; deslió su lengua por el pálido cuello, marcándolo una vez más antes de bajar su propio pantalón, tomar su miembro y dirigirlo hacia la entrada, introduciéndose lentamente hasta quedar totalmente enfundado en ese delicioso pasaje.
-Aaaaaahhh! Wade!
- Maldición… Peter… estás tan ajustado…dios…
Peter sintió morir cuando Wade por fin estuvo dentro de él, era lo que había esperado y muchísimo más… definitivamente los recargos morales de haberle entregado su virginidad a un mercenario podían esperar, en ese momento lo púnico en lo que su cerebro podía concentrarse era en el intenso placer que el mayor le propiciaba.
-Wade… muévete, por favor…
-¿Estás seguro, Spidey-Boy? – El mercenario realmente no quería dañar a su pequeño héroe arácnido, así que comenzó a moverse lentamente, provocando que ambos hombre gimieran al unísono ante el placer que los recorría.
-Aaaahhh!...
A Peter en verdad le enternecía que el mercenario quisiera protegerle, pero el pausado ritmo que había establecido lo estaba volviendo loco, así que comenzó a mover sus caderas un poco más rápido, tomando lo que necesitaba del mayor.
-Aaahhh! Si! Eso es, mi pequeño Spidey-boy, toma lo que necesites… Mmmm..! – El mercenario permanecía con su boca junto a su oído, susurrándole suavemente, en contraste con la fuera con la que comenzó a embestir su trasero.
Wade no podía creer que por fin estaba haciendo suyo a su pequeño héroe, y por la forma en que el adolescente lo envolvía y lo apretaba, parecía que no durarían mucho, ninguno de los dos; Wade apretó con fuerza las caderas del menor mientras aumentaba el ritmo de las embestidas y cambiaba ligeramente su posición, en un ángulo que hizo ver estrellas al menor.
-Aaaaahhh! Wade! Mas, aaaahhh! – El pequeño pedía más, y no había forma en que el mercenario pudiera negárselo; Wade comenzó a moverse más y más rápido, lanzando sobre el borde al menor con un par más de embestidas, para llegar justo después de él mientras escuchaba al pequeño gritar su nombre. – Wade!
Peter gritó el nombre del mercenario mientras el orgasmo más devastador que hubiese experimentado lo recorría en oleada tras oleada de intenso placer, poco después sintió como el mayor se corría dentro de él, abrazándolo fuertemente por la espalda al momento que un ronco gemido escapaba de su garganta.
-Aaaahhh…!- después de permanecer unos momentos tratando de recuperar el aliento, Peter sintió cómo el mayor colocaba de nuevo su máscara en su lugar antes de retirar lentamente su miembro, luego de lo cual giró al menor hasta encararlo y acarició suavemente su rostro.
-Eso… ha sido perfecto, Spidey-boy. – susurró, antes de tomarlo en brazos y alzarlo.
-Wade! ¿Qué crees que estás haciendo? – Peter exigió saber mientras un profundo sonrojo cubría su rostro al ser cargado como novia por el mercenario.
-Vamos a tomar una ducha, juntos, y esta vez no permitiré que escapes- Wade sonrió dentro de la máscara mientras comenzaba a avanzar; Peter escondió su rostro en el cuello del mayor, ocultando su sonrojo y admitiendo que no tenía las energías necesarias para resistirse al mercenario.
