Mientras Wade se encaminaba hacia la ducha con su pequeño arácnido en sus brazos, no pudo evitar apreciar lo realmente hermoso que era el delicado rostro del adolescente; era curioso que, siendo un mercenario, pensara en ese tipo de cosas, pero sin duda si había alguien que le pudiera hacer olvidar por completo quién era él y qué era lo que hacía, ése alguien era su pequeño Spidey-boy.

Mientras Peter se movía por los pasillos de la mansión Stark en brazos, Jarvis hizo sonar su voz por la casa con una simple frase que logró recordar inmediatamente al adolescente lo que acababa de hacer y por qué no debería haberlo hecho.

-Sus padres llegarán a la casa en exactamente quince minutos, señor.

Peter abrió los ojos mientras el pánico se apoderaba de él; empujó fuertemente a Wade hasta que este se decidió a soltarlo, tratando de evitar a toda costa el contacto visual con el mercenario, evitando la vergüenza de recordar lo que acababan de hacer, y lo que sus padres le harían a ambos si se enteraban.

Evitar el contacto visual es una estrategia curiosa, te protege a ti de la persona que evitas, pero también la protege a ella de ti, de forma tal que Peter no pudo observar la ligera sobra de dolor que cruzó por los ojos del mercenario ante el rechazo del joven héroe. Comprendió sin necesidad de más explicaciones que aquellos sentimientos que apenas comenzaban a nacer morirían más rápido que un latido, que jamás podría aspirar al afecto de un joven de su posición, tan perfecto… entendió también algo que sabía perfectamente desde hacía años, que jamás nadie podría sentir algo más que vergüenza y repulsión por tan deforme criatura. Así que le dejó escapar, porque jamás podría mantenerle a él a su lado en contra de su voluntad, no porque no pudiera, sino porque no deseaba hacerlo.

Peter entró corriendo a su habitación, dirigiéndose al espejo y tratando de arreglarse un poco en un intento por desaparecer las huellas de lo que acababa de hacer con Wade en la cocina, lo cual era inútil, puesto que por más que arreglara su cabello y su ropa, no podría borrar las marcas en su cuello, las marcas de los deliciosos labios de Wade cuando justo antes de llegar al clímax lo proclamó como suyo.

-¿Jarvis?- Peter llamó al A.I.

-¿Sí, señor?

-¿Podrías...?

-¿Borrar los archivos de lo ocurrido en la cocina? Está hecho señor, pero debo sugerirle que la próxima vez sea un tanto más cuidadoso con sus actividades, el señor Stark suele ser muy minucioso en sus análisis.

-Lo sé, gracias, Jarvis.

-Un placer, señor.

Peter sonrió, a pesar de que Jarvis estaba obligado a seguir las órdenes de su padre, jamás haría algo que metiera a Peter en problemas si podía evitarlo.

Sus padres llegarían en cualquier momento y por desgracia para él, "lucir natural" no era algo que le saliera bien, así que probablemente fingir que tomaba una siesta sería lo más adecuado.

Peter caminaba por los pasillos de la casa, sintiendo el frío mármol bajo sus pies y pensando en los eventos de los últimos días; afortunadamente, sus padres no habían notado nada extraño en él al volver de su misión, y él había procurado volar por debajo del radar esos días, llamando la atención lo menos posible… hablando de no llamar la atención, lo que lo tenía dando vueltas por los pasillos era una sola razón, razón que llevaba máscara de mercenario y había desaparecido por completo desde el día que lo atacó en la cocina, y eso había sido hacía una semana.

Como fuera, tuvo que prometer a sus padres una vez más que no se acercaría al mercenario, y Wade se la estaba poniendo muy fácil…se preguntó qué pensarían sus padres si algún día se enteraran de lo que había pasado entre Wade y él…

3488 paneles de iluminación en el techo, 4238 baldosas en el piso, 782 marcas en la madera de la mesa… Wade había contado estas cosas una y otra vez, y recitaba como un mantra los motivos de su hacinamiento voluntario. Uno: Había hecho un trato son SHIELD, dos: Había prometido al Tony Stark y a su esposo que no se acercaría a su pequeño retoño arácnido, tres… tres: Peter había dejado más que claro que no tenía intenciones de pasar más tiempo del estrictamente obligatorio en su presencia; ya había pasado una semana y el pequeño ni siquiera se había acercado a su habitación; cada minuto que pasaba minaba un poco más su capacidad de autocontrol [ya de por sí escasa].

Los segundos se transcurrían unos tras otros, burlándose de él, de su soledad, de su necesidad por ver al pequeño héroe al menos una vez más… en algún momento había comenzado una cuenta regresiva que estaba a punto de llegar a cero.

Peter caminaba sin rumbo por los pasillos de la mansión Stark, tratando de organizar sus pensamientos; en realidad no es que le gustase Wade, ¿o sí? No. Sólo era un tonto mercenario como aquellos que se dedicaba a derrotar y llevar ante la justicia todos los días, ¿o no? Pero su voz cuando le hablaba… sus caricias tan delicadas… necesitaba verle, necesitaba ver debajo de esa máscara, necesitaba verle a los ojos para darse cuenta de una vez por todas que Wade era sólo un mercenario más, igual a los otros, un asesino a sangre fría… porque lo era, ¿o no?

Cuatro… tres… dos… uno.

Wade se puso de pié rápidamente y caminó con paso decidido hacia la puerta de la habitación donde se encontraba voluntariamente confinado, tomó el picaporte y abrió rápidamente sólo para encontrarse frente a él la cara confundida y sonrojada de su pequeño héroe a escasos centímetros de la suya, y Wade decidió que eso era más que suficiente, porque había soportado una semana sin tenerle, porque cuando más le necesitaba se lo encontraba como en bandeja de plata frente a su puerta, porque olía maravillosamente bien y sus labios brillaban por habérselos lamido hacía unos segundos, por eso, fue muy sencillo para Wade Tomar al chico por la cintura, pegarlo a él, cerrar la puerta con un golpe seco y arrastrarlo hasta la cama, donde le depositó con la mayor delicadeza de la que un mercenario es capaz.

-w-