Cap. 8 **Enamorados**

Me levanté un momento de mi asiento abandonando nuestra mesa –Ya vuelvo

-¿Puedo acompañarte?

-Susy, no tardaré

Margie le susurró al oído que lo más seguro es que iba al servicio de varones, todos pudimos escuchar eso…

Aproveché la euforia del regalo de Candy para buscar a Patricia O'Brien y no detenerme hasta encontrarla –Disculpe, la señorita O´Brien –Le pregunté al gerente al solicitar a un mesero su ubicación

-Está en el ala oeste, ¿Desea que le acompañe?

-Solamente indíqueme por donde

-Bien, aquella dirección, atrás de las cortinas

-Gracias

Apresuré mis pasos para no demorar y hacer esperar a mis amigos.

El apartado estaba cubierto por una fina cortina marrón de seda –Perdón –Dije al abrir y encontrarme con la mirada de Candy

Ella miró a sus acompañantes y sonrió levantando una ceja.

Mencionó algo con las manos y ellos sonrieron en respuesta. Yo me sentí un estúpido… ¿Cómo rayos podían hablar con ella? Yo lo había intentado dejando atrás lo más básico del lenguaje para sordo-mudos…

Tomó mi mano y me guió hacia la pista de baile que se encontraba en el medio de la primera planta del Hades

-¿Qué es lo que sientes por mí? –Le pregunté directamente mirándole a los ojos.

No expresó nada. Tal como era al principio con nosotros, inexpresiva

-¿No te das cuenta que me confundes?

Tomó mi mano envolviendo la suya en el interior, colocándola a la altura de nuestros corazones y bailamos en silencio.

-Candy, estoy volviéndome loco… ¿No lo entiendes?

Se apartó de mí, habló con las manos en lo que fue el final de mi primer y única lección de lenguaje de señas

Tocó mi pecho con su dedo índice, unió sus puños a la altura de su corazón y seguido se señaló "¿Me amas?"

No estaba listo para esa pregunta. No quería darle una respuesta de la cual no estaba seguro… Entonces ¿Qué diablos esperaba de ella? ¿Quería sentirme seguro para poder avanzar? Dios! Esto es tan difícil… ¿Por qué con ella las cosas se complican?

-¿Tú me amas a mí? –Opté por preguntarle lo mismo

Desvió la mirada y soltó el aire "No lo sé"

-¿Amas a Anthonie Brower?" –Pregunté arruinándolo todo.

Dejó de moverse, tomó mis dos manos y las envolvió en la suyas, besó mis nudillos y al levantar la vista sus ojos estaban rojos conteniendo el llanto

Sí le amas – Le confirmé… -Te pregunté que si amabas a alguien, el día que trabajamos juntos y me explicaste tu tatuaje y dijiste que no – La abracé y la obligué a seguir bailando. –¿Por qué diablos no fuiste sincera?

Se separó de mí y leí en sus labios Susana mientras señalaba mi pecho

Envolví su rostro con mis manos y pegué mi frente a la suya –Creí que la amaba hasta que te conocí… creí que todo era perfecto pero llegaste a mover mi mundo… Candy… Si tan sólo me dijeras que me amas…¿Por qué no puedes decir que me amas?

Sus ojos se centraron en los míos y quizá no respondió porque no quería herirme al decirme que no.

Bajó la mirada y caminó alejándose de mí.

Levanté mi vista para encontrarme con la mirada desilusionada de Susana mirándome desde arriba.

Le envié un mensaje a Karen diciéndole que iba a casa, que de pronto no me sentía bien.

Susy no mencionó nada al siguiente día de colegio.

No hubo reclamos.

Celos, llanto… Nada.

Todo fue como un sueño.

-Terry, ¿Estás de acuerdo con lo que propone Karen?

-Sí, está bien

-Entonces nos vemos hoy por la tarde en tu casa

-¿En mi casa? ¿Para qué?

-Para escuchar la canción que escribiste

-Ah! Está bien

-Terry, ¿Te sientes bien?

Miré a Mark, luego a Karen… me sentía estúpidamente confundido… no había más tardes con Candy… ella no formaba parte de esta banda… duele reconocer que la extrañaba.

Miré a Susy y ella comprendió que no había más nosotros pero esperaba que le dijera al menos el por qué.

Pasé el nudo que estaba en mi garganta –No… no me siento bien, los veré más tarde.

Hice mi camino a clases.

Ella no me amaba… ella no me ama…

"Candy" suspiré "te amo"… ¡maldita sea! Yo sí te amo…

Teníamos dos de nuestras clases, juntos… y ella me ignoraba y eso dolía…

Los ensayos dolían.

Las tardes dolían.

Los días que pasaban sin ella, dolían

Sacarla de lo más profundo de mi ser, me estaba matando… No tenía excusa ¿No fui yo quien no la quiso en mi vida? ¿No fue esa la razón por la cual quise tomar el pretexto de que ella era músico profesional?

-No, así no… debe ser con más… sentimiento… parece que no comprenden la importancia del amor

-Creo que podemos variar el ritmo, tal vez en octavos

-El problema no es el ritmo, sino la interpretación

-Creo que es suficiente por hoy

-No es suficiente… ¡Maldita sea! Nos falta grabar los demos, entregar la letra y partituras y lo único que tenemos es la letra con acordes… estamos perdidos

-Necesitamos un arreglista que sepa de esto

-Eso es trampa… ¿No fue esa la razón por la que dijimos que no a mi hermana? Porque se supone que no somos profesionales

-Está bien por hoy… mañana será otro día

-Terry, quedamos en buscar un lugar para grabar los demos…mañana… no quiero contradecirte pero debemos definir bien esta canción y tenemos que sentarnos a escribir la de la siguiente etapa

-Ahora no Karen, no estoy de humor

-Hace mucho que no estás de humor

-Basta! Chicos, no es momento para pelear… Karen tiene razón, Terry, tomaremos un descanso y no pararemos hasta que esto salga

-Maldita sea, no he terminado mis deberes… tengo que enviar el formulario de la universidad… Esto no tiene sentido – Todos quedaron en silencio por un buen rato, parecía que nadie tenía nada que decir o nada era tan bueno como para mencionarse.

-Voy por agua ¿Alguien apetece algo?

-Sí, vamos a ver videos graciosos en tu sala de t.v., Terry, tal vez distraernos un poco nos ayude

-Sí… vayan, ahora les alcanzo.

Habíamos ensayado arduamente durante dos semanas completas y teníamos como límite este fin de semana para entregar nuestro material y no terminábamos por ponernos de acuerdo.

Desconecté algunos cables y dejé el sótano (nuestro lugar de ensayo) para darles alcance a mis amigos.

Ingresé a la sala de t.v. con una soda en la mano…

No se encontraban ahí…

En la sala de t.v. estaban mis padres en compañía de Candy –Lo siento, creí que … voy con Karen y los chicos.

-Quédate hijo… Karen está en mi despacho… anda acompáñanos

-Tenemos cosas qué hacer, es por la banda y la canción

-Sólo unos minutos, mira que ha llegado el día en el que Candy visita nuestro hogar, sé amable

-Bien, - La miré y recordé cuando quedó en visitar a mis padres – Hola Candy

Sonrió y ladeó la cabeza

-¿Qué están viendo?

Mamá sonrió –Videos de tu padre, ya sabes

-Oh! No… no me quedaré a mirar eso… ya sabes que muero de aburrimiento

-Anda, no es tan malo.

-Si te aburres te prometo que te dejaré ir sin reproches

-Es una promesa ¡Eh! Papá

Lo vi buscar entre muchos cassetes para la reproductora de videos y sonreír cuando encontró el que quería –Aquí está

Mamá se sentó junto a Candy y le acarició la espalda.

Papá tiró de mí y me obligó a sentarme junto a él.

Era una cinta que habíamos visto muchas veces durante nuestra niñez, ya hasta me sabía de memoria las imágenes que daban continuidad –Papá, la he visto muchas veces

Candy me miró y regresó su vista a la pantalla.

Papá pausó la cinta y mamá sujetó de los hombros a Candy –Ella es Gray cuando íbamos en tercero de universidad

Yo sabía que el chico que reía mucho era William, lo sabía porque las veces que vimos ese video, papá nos contaba infinidades de anécdotas de él y Will.

Miré a Candy y sus ojos se humedecieron, pero sonreía… Debía ser difícil para ella.

Karen y yo le gastábamos bromas a papá con sus cintas diciendo que parecían de los años 60 y 70, en realidad eran de los 80 pero decíamos que tenían moda de Vaselina.

Papá pulsó para que la cinta avanzara y noté el gran parecido de Candy con su madre a excepción del cabello, Gray lo tenía en grandes bucles dorados y Candy lo tenía lacio y largo hasta la cintura –¿Ves la hermosa sonrisa de tu madre? Ah! Ese que viene corriendo es tu padre, es William, no sé si reconozcas a los demás pero quien está ayudando en servir es Luisa

Negó con la cabeza sin apartar la vista de las imágenes

Mamá decía que a miles de kilómetros se le notaba lo enamorada que, Luisa, estaba de papá. También mencionaba que le gustaba mirar ese video en especial porque la volvía a mirar y tal vez él también estaba enamorado de ella; claro que todo lo mencionaba gastándole bromas a papá.

La parte que seguía era la favorita de papá y no tenía sentido en mi vida… hasta el día de hoy…

Pon atención, Candy y escucha bien lo que dirá Gray

Candy miró a papá y asintió

"¿Le has dicho a Richard que deseamos tener muchos hijos, cariño? Preguntaba sonriente la mamá de Candy sujetando de la cintura a Will; le gastaron bromas y Will se puso colorado y ella aprovechó para seguir con los chascos hacia papá y William, en verdad disfrutaba poniéndolos en aprietos, "No, no les he dicho nada, cariño eso es íntimo" papá sonreía al igual que mamá "Gray ¿No será que estás… esperando un hijo y nos quieres dar la noticia?" Preguntó papá "Me encantaría decirte que sí, pero te prometo que serás el primero en saberlo" "¿Seré el primero? Creo que Will será el primero" "No, tonto… me refiero a parte de nosotros" "Ah!" Papá le daba un gran sorbo a su vaso cuando Gray soltó "Quiero tener una niña para que se case con tu hijo y así emparentarnos" Papá se atragantó con el líquido y se defendió "Yo no tengo hijos, Gray; si mi padre te escucha creerá que ando de promiscuo" Todos rieron tal como mamá y papá en este momento "Mejor un niño y que se case con tu hija, Richard" Mencionó Will… "Venga, pues… yo no estoy listo aún para pensar en la paternidad" Respondió papá… Gray se puso seria y lo miró "Richard, si pasado el tiempo Will y yo tenemos hijos y algo nos llegara a pasar, ¿Podríamos contar contigo?"... "No les pasará nada"… "Responde"… "Sabes que sí, somos como hermanos" … Gray soltó la risa "Te lo dije, Will… Richard cuidará de Candy"… ¿Quién rayos es Candy?" espetó papá al sentirse burlado… "Nuestra hija"… "Ustedes dos"… "No, amigo, aún no, pero Gray dice que cuando tengamos una hija se llamará Candy"… "Menudo nombre, es como condenar a tu hija con el sobrenombre caramelo ¿Quién diablos le pone a su hija caramelo" … "Pienso que es lindo, mi hija será siempre Dulce, y se casará con tu hijo"… "vaya si lo tienes resuelto" dijo papá y Gray levantó la mano izquierda enseñando el anillo de compromiso que Will le había dado…. "Vaya forma de hacerme saber su compromiso" Los abrazó… "Queremos pedirte que seas nuestro padrino"…

Candy viró y abrazó a mamá.

Ambas estaban emotivas, papá sonriente y yo… ¿Qué puedo decir?

-Te quedarás esta noche ¿verdad?

Negó con la cabeza y agradeció

-Tu madre era una magnífica persona, siempre risueña, feliz… te pareces mucho a ella

Candy sonrió.

A pesar de las lágrimas derramadas por la emoción de ver a su madre, se veía radiantemente feliz.

Abrazó a papá y ese fue el momento en el que ella rompió en llanto.

Se aferró tan fuerte a él que por primera vez sentí envidia de mi padre.

Sabía que su mamá confiaba incondicionalmente en mi padre y sabía que ella podía seguir su ejemplo.

Papá besó su frente de manera paternal.

Tal vez puedo decir que se trataba de un momento íntimo entre un padre y su hija, tal vez sea algo más de lo que Will le haya ofrecido hasta este momento a Candy -Sabes que puedes confiar en mí, ¿Cierto?

Asintió más tranquila.

Mamá se posicionó junto a mí y le abracé.

Candy podía doler mucho, podía confundirme más pero siempre tenía algo qué enseñarme.

-Sabes que no le fallaré a tu madre ¿Verdad?

Asintió

-Entonces, dime… ¿Te gusta mi hijo Terrence para cumplir el deseo de tu madre?

-Papá! – Argumenté y ella me miró

Sonrió y movió la cabeza negativamente

-¿No? – Preguntó papá conteniendo la risa

Levantó los hombros

-¡Vaya! – Mencioné, deshice el abrazo de mamá y dirigí mis pasos para abandonar la sala de t.v.

Terminamos de ensamblar la canción casi a las 9:00 p.m.

Candy regresó a su casa después de pasar mucho tiempo con mis padres. Disfrutó mucho viendo fotos, videos… era la hija que disfrutaba a unos padres, aunque prestados, y ellos eran los padres pasando tiempo con una hija, prestada… fue un momento feliz para ellos tres.

-Susy, te debo una disculpa – Le dije en el interior del auto al momento de llevarla a su casa

-No digas nada, no quiero llorar, no quiero un corazón roto

La miré – No sé qué decirte

-Entonces no digas nada

-Es importante que resolvamos esto

-¿Para qué… –Miraba al frente. La conocía y sabía que estaba por romper el llanto y yo me sentía un completo idiota por hacerla sufrir. Por dudar de mis sentimientos –intentar resolver algo que tú ya hiciste?

-Susy, perdóname… no te quise lastimar. Esto pasó sin darme cuenta

Me miró -¿No te diste cuenta? ¿De qué diablos me estás hablando? ¿Cómo puedes decirme que no te diste cuenta que te estabas enamorando de Candy cuando todos los demás lo notamos?

-Lo siento, lo que menos quiero es hacerte es daño

-Pues para que sea lo menos que querías lo has hecho muy bien… y ¿Sabes qué es lo que más me duele? –Su voz se quebró

La miré

-Que ella no te corresponde. Que para ella no significas nada. Se ha percatado de tus sentimientos pero no son importantes para ella

-¿Cómo puedes saber eso?

-Porque soy mujer… No lo puedes ver ¿Verdad? Pero debes saber que es cierto que tú y yo estamos enamorados… yo de ti y tú de otra –Cubrió su rostro. Sus hombros se sacudían mientras yo intentaba consolarla

-Susy, perdóname – Le rogué

-¿Eres feliz si te perdono?

-Vamos! No lo hagas más difícil… esto no es fácil para mí

-Te amo, Terry y ahora comprendo por qué tú nunca me decías que me amabas a menos que te lo pidiera… es porque no lo sentías

-No digas eso…

-No hay más que decir… les deseo lo mejor – Abandonó mi auto

Permanecí aparcado fuera de su casa por mucho tiempo. Meditaba sus palabras, mis pensamientos, lo pasado… Candy no me había dado la más mínima esperanza de tener sentimientos por mí, lo más seguro es que ella sí tenía sentimientos por alguien más, y cuando puede tener algo lindo con ella lo arruiné por temor.

No solamente la había alejado de mí, estaba alejando a mis amigos de mí…

No era el mismo sin ella… me hacía falta- ¡Dios! Que el tiempo pase pronto, te lo ruego- El colegio no era lo mismo.

En cinco meses Candy había cambiado nuestro mundo, nuestra amistad… y ella seguía siendo la misma; indiferente sin la menor preocupación por nadie más que por ella y su vida en Londres…


Que tengan un bonito fin de semana, hasta el lunes

Gracias por leer :)