[Vale, veo que en todos los fanfics los y las autoras escriben un montón de cosas antes de iniciar con la historia; personalmente pienso que podrían ahorrarse un par de caracteres -3- pero bueeeno. Aquí voy yo: blah blah blah, Deadpool y Spiderman no me pertenecen, blah blah blah yaoi, escenas de sexo explícito hombre x hombre, blah blah blah, disfrutad! :3 ¿Cómo me ha quedado?]

-Vaya, parece que una pequeña araña ha caído en su propia red…- Wade rió ligeramente ante su propia broma, mientras se deslizaba lentamente hacia arriba de la cama, hasta quedar situado justo sobre el delicado cuerpo del joven héroe.- Y bien, Spidey-boy, ¿Qué te trae por aquí? No es que me importe, pero habías dejado muy en claro tu opinión hacia mí,- bajó su rostro lentamente hasta situarlo en el delicado y pálido cuello del adolescente, inhalando su aroma antes de continuar,- ya sabes, empujándome, alejándote de mí, evitándome… no se necesita ser un genio para entender las indirectas.

Para su regocijo el joven héroe desvió su mirada teñida de culpa, mientras él enterraba de nuevo la cara en el dulce cuello del menor.- Realmente lamento no haberte satisfecho con mi… desempeño… ¿sí fue eso? ¿o acaso es que tienes una estricta política de no mercenarios? ¿o costumbre de follar y desaparecer?- mientras decía esto último, tomó ambas manos del adolescente y las subió por encima de su cabeza, pegándolas al colchón, dejándolo completamente expuesto e indefenso. Wade no estaba siendo justo con el pequeño héroe y lo sabía, pero realmente necesitaba sacar todas aquellas palabras que lo habían estado envenenando por dentro desde que el joven desapareció de su lado… maldición, ¿Cómo es que alguien podía llegar a desarrollar tal dependencia por otra persona en tan pocas horas? Contempló detenidamente el rostro del menor, su mentón delicado, su nariz respingona, sus pestañas tupidas y… una pequeña y fugaz lágrima deslizándose por el rostro del menor que, al caer sobre la almohada, fue seguida por otra y otra más, cada una clavando un aguijón de dolor más y más profundo en el hasta entonces desconocido corazón del mercenario.

-Y-yo… mis padres… nosotros…- Peter quería responder algo, de verdad quería, pero su cerebro parecía haber dejado de funcionar, y las palabras tan hirientes de Wade no parecían estar ayudando… ¿Por qué tenía que importarle lo que el mercenario pensara o sintiera? ¿No tenía razón acaso? Desde el primer momento en que lo vio lo único que pensó fue en llevárselo a la cama, y estaba seguro de que el mayor pensó lo mismo de él, entonces ¿Por qué se sentía tan culpable al escucharlo de la boca de Wade? Pero… Wade tenía razón, la forma en que lo trató… fue la misma forma en que los demás chicos lo trataron siempre, antes de obtener sus poderes, claro. ¿Es que se había terminado convirtiendo en uno de esos idiotas a los que tanto había llegado a odiar? Mientras pensaba en todo esto, su cerebro aún incapaz de mandarle órdenes a su boca para que respondiera algo, comenzó a sentir algo tibio corriendo por su rostro; no tenía idea de cuándo había comenzado a llorar, ni de cuanto realmente le importaba lo que el mercenario sintiera.

Peter alzó los ojos lentamente y observó fijamente la máscara frente a él, máscara que le hacía imposible ver realmente a los ojos a la persona que poco a poco se había ido colando bajo su piel, y decidió que esa máscara tenía que irse.

El adolescente dejó de llorar y lentamente deslizó sus manos del agarre de Wade, pasándolas por el cuello del mayor y colando lentamente los dedos por debajo de la máscara; el pánico inundó a Wade al saber lo que el joven héroe pretendía, no por que quisiera quitarle la máscara, sino porque sabía que se lo permitiría, no había nada que pudiera negarle al pequeño que había conocido apenas hacía una semana, y cuando le viese como realmente era, como el monstruo que era, se alejaría de él para siempre, llevándose lo único humano que había en él, un maltrecho y herido corazón de mercenario.

-Espera…- susurró Wade, sin atreverse a levantar la voz de nuevo a su pequeño héroe.- tienes que saber… yo… mi piel…- Wade maldijo internamente; ¿por qué era tan difícil? El menor lo miró fijamente mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en su rostro.

-Wade, tranquilo, lo sé.

Peter sonrió ante la inocencia del mercenario, ¿Cómo es posible que fuera tan dominante y tan adorable al mismo tiempo? Ya debería saber que hay pocas personas que sepan sobre él y que no sepan lo que hay debajo de la máscara, y a Peter realmente sus marcas no podían importarle menos.

Peter continuó su camino deslizando la máscara lentamente hacia arriba por el rostro de Wade, hasta dejarle completamente descubierto; colocó la máscara a un lado en la cama y comenzó a acariciar gentilmente centímetro a centímetro de la maltratada piel del rostro del mercenario, deteniéndose en cada marca como si quisiera aprender de memoria el intrincado laberinto que las cicatrices formaban, como si al tocarle tan gentilmente pudiera borrar un poco del dolor que el mercenario había sufrido a causa de estas.

-¿Te duelen?- preguntó, en parte temiendo la respuesta.

-Ya no, aunque antes lo hacían.- respondió el mercenario, mientras inclinaba el rostro hacia un lado, prolongando las caricias del pequeño héroe sobre su piel. Dios, hacía tanto que nadie lo había tocado de esa forma… más bien, hacía muchos años que nadie lo había tocado, punto. El pequeño héroe sería su perdición y Wade lo sabía, pero era muy tarde para hacer algo al respecto.

Peter continuó desprendiendo una a una las piezas que conformaban el traje del mercenario, acariciando cada vez con un poco más de confianza las marcas en su piel; deslizó nuevamente las manos hacia el rostro de Wade, colocándolas detrás de su cuello, acercando sus rostros juntos antes de posar sus labios sobre los de este, acariciándolos lenta y suavemente antes pasar su lengua por los torturados labios, notando las pequeñas marcas que ahí se encontraban, recorriéndolas antes de incursionar en la boca del mercenario, acercándolo más a él para profundizar el beso.

Wade se pegó aún más al pequeño héroe, deleitándose en la dulzura de sus labios y correspondiendo al beso como si le fuera la vida en ello, porque así era, porque el pequeño héroe lo aceptaba tal y como era, con sus miles de marcas en su cuerpo y en su alma, porque lo veía a él antes que a las cicatrices y porque ahora su vida y su mundo entero giraban en torno al pequeño arácnido, porque dicen… dicen que un mercenario solo ama una vez en su vida, y él le amaba.

Continuó besándole mientras sus manos vagaban por el cuerpo del menor, acariciando su torso por debajo de la camiseta antes de deshacerse de ella; deslizó su boca hasta el cuello del pequeño héroe, dejando húmedas marcas mientras bajaba más y más, deleitándose con los gemidos de placer que emanaban de esa dulce boca. Desabrochó el pantalón y tiró de éste para luego deshacerse del suyo, quedando los dos igual de desnudos; acarició el miembro del menor lenta y tortuosamente mientras este se arqueaba de placer, buscando más de las caricias que el mercenario le ofrecía.

-¡Aaah..! Wade… por favor…- el pequeño rogaba por más y el mercenario no pensaba hacerlo esperar, acercó el miembro del menor a sus labios para introducirlo en su boca, deleitándose con su sabor, tan único como el pequeño lo era.- ¡Aaaah! Mmm… ¡Wade…!- el pequeño se retorcía bajo el cuerpo del mayor, gimiendo de manera cada vez más audible, tan cerca…

Peter no podía creer que por fin se le estuviera ofreciendo lo que tanto tiempo llevaba ansiando, desde que se separó del mercenario en la puerta del baño, desde que sus padres llegaron a casa, desde que le prohibieron terminantemente acercarse a él… pero ahora nada de eso importaba ya, porque estando así, con Wade sobre él, con las caricias del mercenario recorriendo su cuerpo, con la boca de Wade torturándolo de placer, no había nada más que deseara en el mundo que estar con él, y darle el mismo placer que el mercenario le daba en ése momento.

Hizo acopio de su fuerza sobrehumana para girar al mercenario sobre la cama, quedando el menor sobre el firme cuerpo de Wade, para comenzar a bajar lentamente, haciendo el mismo recorrido que el mayor había hecho hacía unos segundos sobre su cuerpo, deslizándose por su torso y abdomen, recorriendo con su lengua las múltiples marcas en la piel del mercenario y degustando el sabor de su piel, hasta llegar a su miembro; Peter deslizó la lengua por toda la longitud del mercenario, suspirando mientras reconocía su sabor por primera vez, grabándolo en su memoria mientras introducía lo más que podía del grueso miembro a su boca, subiendo y bajando lentamente.

-Dios, peter… Nnghh… n-no te detengas… oooohhh…- Wade no podía creer que el pequeño héroe le estuviera haciendo eso, su pequeña y dulce boca era el cielo y la gloria, no deseaba que sus caricias terminaran, deseaba poder quedarse así para siempre pero tenía que pararlo si no quería correrse en ése momento, y lo que él deseaba era correrse dentro del pequeño cuerpo del menor, no en su boca, sino enterrado profundamente dentro de él, unidos como uno solo; separó al pequeño héroe de su miembro, sonriendo al escuchar el pequeño gemido de protesta que emitió; lo tomó y lo colocó de nuevo bajo su cuerpo, apoderándose de su boca y reconociendo su propio sabor en ella mientras bajaba una mano hasta el miembro del menor y tomaba un poco del líquido que escurría de este para usarlo como lubricante en su apretado agujero; deslizó de golpe dos dedos dentro de él, dejándolos ahí y permitiendo que el pequeño se acostumbrara a la intrusión.

-¡Aaaahhh...! ¡Wade!.. Wade… muévelos, por favor.- el pequeño rogaba por sus caricias mientras comenzaba a mover sus caderas hacia adelante y atrás, empalándose a sí mismo con los dedos del mercenario, haciendo que la erección de este se endureciera aún más si es que eso era posible… dios, el pequeño era tan endemoniadamente sexy… el tenerlo así, debajo de él, gimiendo y rogando por sus caricias, era de las cosas más eróticas que había presenciado en su vida. Continuó moviendo sus dedos y preparándolo mientras le besaba de nuevo, bebiendo de los gemidos que emitía el pequeño héroe, usando su mano libre para torturar los rosados pezones que clamaban por atención.

-¡Mmmmmm…! ¡Aaaahhh! Wade… ¡ngh! Wade, hazlo ahora, por favor… ¡Aaahhh!- EL pequeño estaba listo y el mercenario no planeaba hacerlo esperar más; sacó sus dedos del interior de su apretado agujero, remplazándolos con su miembro, introduciéndose lentamente, hasta quedar completamente enterrado dentro de la caliente y húmeda prisión del joven héroe.

-Aaahhh… Peter…estás tan ajustado… Dios…- Wade no podía creer que hubiese logrado sobrevivir todos esos años si conocer el paraíso en los brazos de su pequeño héroe, y ahora que lo conocía, dudaba seriamente que pudiera vivir sin él.

-Mmmmmmhhhh… ¡Wade!... ¡Ahhh!... – Peter no podía creer que eso por fin estuviera pasando, pasó noche tras torturante noche soñando con las caricias del mercenario, y ahora lo tenía ahí, sobre él, dentro de él, llenándolo completamente mientras se movía lentamente , empujándolo a la locura. Comenzó a moverse al compás de las estocadas del mercenario, enredando sus piernas en la cintura del mayor, gimiendo cada vez más y más fuerte conforme el ritmo aumentaba, hasta que Wade tocó un punto dentro de él que le hizo ver el cielo y las estrellas, derritió su sistema nervioso y casi lo hace correrse en ése mismo instante.

-¡AAAHHH! Dios… ¡Wade! ¡Más, por favor, más rápido!- El mercenario obedeció y comenzó a moverse cada vez más y más rápido, llegando en cada estocada a ése punto que lograba que el placer explotara en cada célula del pequeño héroe; Peter sintió como oleada tras oleada de placer lo inundaban hasta llegar a un punto de no retorno, gritó el nombre del mercenario una última vez antes de dejarse llevar, derramándose en el estómago de ambos y aferrándose a la espalda del mayor mientras el devastador orgasmo lo reclamaba.

-¡WADE!..

Wade pudo sentir como el pequeño se venía entre ellos, comenzando a apretarle más y más mientras el orgasmo recorría su cuerpo, dios… estaba tan caliente y tan apretado… Wade sabía que no estaba muy lejos, incrementó el ritmo de las embestidas mientras enterraba su cara en el cuello del menor, inhalando su aroma, deslizando su lengua por la húmeda extensión de piel y mordiéndole fuertemente mientras el placer lo reclamaba.

-¡Mmm…! ¡Peter…!- Wade se derramó dentro de su pequeño arácnido mientras las oleadas de intenso placer recorrían su cuerpo, de dejó caer lentamente sobre el cuerpo del menor, tratando de recuperar el aliento mientras repartía suaves besos por el cuello y la clavícula del pequeño y sentía las manos de éste pasear por su espalda, recorriendo la maltratada superficie mientras suspiraba suavemente. Y entonces lo dijo.

-Peter… te amo.- Wade no sabía muy bien por qué había dicho eso… quizá había pasado tanto tiempo si cuidar lo que salía de su boca que había perdido toda capacidad de regulación, quizá el sentimiento que lo embargaba al ver al pequeño arácnido era tan grande y tan intenso que necesitaba ser puesto en palabras o lo volvería loco… la verdad era que no importaba la razón o el motivo, lo había dicho y segundos que parecían siglos transcurrían en un mortal silencio dentro de la habitación mientras la incertidumbre embargaba al mercenario.