Cap. 11 **De regreso a casa**
-¿Qué fue lo que pasó? ¿Es resultado del cambio de tu régimen alimenticio?
-De pronto todo se puso oscuro y sentí que me faltaba el aire. No, yo creo que eso no tuvo nada que ver, los carbohidratos son riquísimos, ya me había olvidado de su sabor – Escribió y sonreímos
-¿Por qué?
-No lo sé… Debe ser por las preocupaciones
-Annie mencionó "anticonvulsivos"- Mencioné serio y preocupado. Quería preguntarle de manera directa pero no quería que sonara como reclamo
-Solamente ingiero lo que viene por prescripción médica: antidepresivos, calmantes, analgésicos, los anticonvulsivos son preventivos, no tengo ningún mal cardiaco pero tengo constantes jaquecas que… uff! Para todo tengo un medicamento, hasta para dormir… No puedo dejarlos sin la supervisión de mi médico
-Candy, me dirías si tuvieras algo grave, ¿cierto?
-Asintió
-Estando aquí, has acudido a algún control médico
-Negó
-¿Por qué?
Pulsó en su móvil y me enseñó un historial médico, existían tantos términos clínicos que no comprendí en su totalidad, pero miré al calce superior de las hojas con membrete que decían médico psiquiatra; tal vez algunos de esos medicamentos únicamente serían placebos como comúnmente les dan a los enfermos… con padecimientos mentales
-¿Cuándo dejarás tanta medicación?
-Pronto –Escribió
-Cuando vayamos a Londres quiero acompañarte a tus períodos médicos ¿Me lo permitirás?
-Asintió
Pensé en ella casi toda la noche y llegué a la conclusión que la razón por la cual Candy no emitía ninguna palabra era una situación cómoda y conveniente para ella.
Nos limitaba a todos el ingreso a su vida hasta la línea que ella misma había trazado para cada uno de nosotros: a su padre, a su hermana, a sus amistades y a mí.
Candy podía escuchar a la perfección cualquier sentimiento dirigido hacia ella incluyendo la sorna, sabía comportarse con mesura y no perdía el control de ella ante nada.
Siempre mostraba madurez y yo no comprendía si ello era resultado de la constante medicación en su organismo o era la expresión de su temperamento.
También meditaba en nuestro viaje a Londres; era tentador viajar ella y yo solos pero ahora estoy convencido de lo contrario.
Yo no sé vivir en el mundo de adultos sin la presencia de uno.
Desconozco muchas cosas de ella incluidos sus amigos y creo que sería imprudente de mi parte meterme a ciegas a su mundo –Papá, perdón por la hora…
-¿Pasa algo grave, hijo?
-No…solamente quería una charla padre-hijo
-Dame un momento para ir a la biblioteca, tu madre está descansando
Le conté todo a papá mencionando la reacción de mis amigos y la entrevista con Albert- Ahora no tengo la misma confianza con la que acepté ir, papá… no sé cómo puedo ayudar a Candy en, la remota posibilidad, que ella pida de mí un consejo… sé que la amo, estoy seguro de mis sentimientos por ella pero tengo miedo a cometer errores que no se puedan corregir
-Hijo, lo hermoso de tener tu edad es las constantes oportunidades para cometer errores, disfruta tu noviazgo, ámense, respétense, demuéstrale que puede confiar en ti… mira hijo, Candy es como una ostra para todos nosotros, pero no contigo…
-Lo sé, papá…
-Creo que es un buen momento para visitar a tus abuelos
-¿Vendrán con nosotros?
-Viajaremos a Londres pero aparte de ustedes… estaremos contigo en caso que requieras el apoyo de tu familia… hace mucho tiempo que no veo a tus abuelos –Escuché la voz sonriente de papá. Él era así, es el mejor padre que pueda existir, nos brindaba su apoyo incondicional, moral, económico; firmaba mis malas notas con la expresión "quiero que las mejores", sin castigos de por medio y eso era como un gancho al hígado.
-Te amo, papá. Gracias por estar siempre ahí cuando más te necesito
-Hijo, sostuve tus primeros pasos, eres mi orgullo. También te amo, Terry. Ahora descansa. Nos vemos en dos días más.
-Gracias papá.
Me sentía un poco cansado al sonar la trompeta de inicios de actividades pero la emoción, digo el amor, de verla me hizo ponerme en pie –Terry, hoy nos juntaremos para revisar la letra de la nueva canción. Te estaremos esperando
-Mark, en relación a la banda… yo…
-No, amigo. No dejes tus sueños y tampoco a tus amigos. Perdónanos nuestra actitud de ayer… hemos sido unos egoístas contigo… acordamos que Candy puede venir contigo
Miré la sinceridad con la que Mark me hablana y pensé ¡No fue Neil quien ayudó a Candy? Tal vez no eran tan pesados con ella como yo estaba creyendo –¿En dónde?
-En el tercer receso, junto a la alberca
-Está bien, ahí estaré
-Karen se pondrá contenta
-Lo sé- Miré a Mark dirigirse a la puerta. De pronto todo se llenaba de nostalgia. Sentía que debía grabarme las imágenes de mis seres queridos y eso daba miedo –Amigo, gracias – Apresuré mis pasos hacia él y nos saludamos como siempre y al final él me envolvió en un abrazo
-Eres el mejor amigo que he tenido en toda mi vida, Terrence – guiñó un ojo –No lo arruines
Caminaba en dirección a la cabaña de Candy cuando recibí un mensaje de su parte diciendo que nos encontraríamos en el comedor así que cambié de dirección para llegar lo más pronto a ella.
Albert se encontraba sentado frente a ella; experimenté celos y mi pecho ardió de enojo. Mirarla sonreírle a otro no era algo que me agradara, pero debo aceptar que no estaba haciendo nada malo.
Cuando nuestras miradas se encontraron ella me lanzó un beso por los aires y caminó hacia mí aferrándose fuertemente a mi cuerpo –Buen día, cariño ¿Descansaste?
-Asintió
Estaba aprendiendo que la mejor forma de comunicarme con ella, en la mayoría de veces era formulando preguntas precisas para una respuesta de sí o no.
Pasé por mis alimentos y tomé mi lugar junto a mi chica… dudé si debía comportarme cariñoso con ella delante de Albert o debía ser mi trato normal con ella… ¡Rayos! Era exactamente la forma en la que Susy se comportaba conmigo… Dios! Me sentía inseguro…
-Terry ¿Has definido tu futuro? –Preguntó mirando fijamente
-Sí, sé que amo a mi chica y quiero pasar mi vida con ella, en relación a lo laboral, sé que tengo un gran talento que quiero llevar a sus límites y crear una casa productora…
-Es bueno saber que tienes planes fijos, de corazón, deseo que todo este tiempo les esté sirviendo para poner en orden sus ideas
-Lo está haciendo- Bajé la guardia al pensar que su interés es genuino- al menos puedo decir que estos días aquí me ha ayudado a tomar decisiones que de alguna manera afectarán mi futuro, estoy aprendiendo a confiar en los demás y a relacionarme con los diferentes puntos de vista de los demás… mis amigos, por ejemplo, tienen un criterio particular en relación a un tema, pero no por ello dejan de ser mis amigos y también tenemos una banda y un concurso en común que sacaremos adelante, juntos, sin importar que no tengamos la misma opinión en muchas ocasiones.
-Tienes una novia muy talentosa ¿Lo sabías?
-Lo sé y la admiro con todas mis fuerzas – Candy me dio un beso en mi mejilla y recargó su cabeza en mi hombro.
-¿Has pensado que hay muchos que desean una oportunidad con ella?
-Sí, lo he pensado… pero sé que ella me corresponde porque siente por mí lo mismo que yo siento por ella. Candy es para mí la chica hermosa que conocí aquí en América, sin menospreciar nada, no estoy con ella por lo que represente en Londres.
Candy se disculpó por un momento dejándonos frente a frente – Terry ¿Tan seguro estás de Candy?
-Señor, podré tener 17 años pero creo que la relación con mi novia no le da derecho a tal atrevimiento
Sonrió –No te equivoques, conozco a Candy de tiempo atrás… hemos frecuentado algunos lugares y tenemos amigos en común… aunque admito que esta es la primera vez que tengo un acercamiento con ella siempre he creído que es una personita interesante
-¿Se siente atraído por mi chica?
Levantó una ceja –Te quiero pedir que la cuides y lo hagas bien… ante un descuido… yo estaré ahí para ella. – Se levantó seguido por mi mirada.
No podía intimidarme. Candy me ama solamente a mí y yo a ella…
Me recargué bien en el respaldo de la silla y tomé mi móvil mientras Candy regresaba del servicio de damas.
Miré el mensaje de mis amigos, era la canción que ellos habían escrito y me indicaban que pensara en algunos ritmos y tonos como propuestas.
También había uno de papá preguntando cómo me encontraba
Karen pidiendo disculpas
Susy lamentando que yo ya no fuera parte de su vida
Pero el que alegró mi día y mi vida fue el de Candy: "Amor, gracias, en verdad, gracias por estar conmigo, por amarme y por dejarte amar, gracias por cuidar de mí y por tu interés genuino… Te amo… C.A."
Albert le había llamado Candy Andry y seguramente ella prefería ese nombre a Candy White… eso no importaba porque algún día será Candy Grandchester.
Candy se integró sin problema alguno a las dinámicas, corrió, jugó, saltó, reía como pocas veces le había visto hacer, en pocas palabras puedo decir que estaba de lo más divertida.
En un principio yo tenía un poco de temor por lo sucedido el día de ayer pero conforme fue avanzando el día mi temor desapareció.
-Los chicos nos esperan allá – Señalé hacia la plataforma de clavados a donde había mirado a mis amigos.
Karen y Margie estaban sentadas a la orilla de la plataforma y Susana junto con Mark estaban en la orilla con los pies colgando hacia el agua.
Estábamos al otro extremo… nos separaban 50 metros de distancia.
Candy y yo caminábamos con los dedos entre lazados.
Vimos a Neil cuando llegó de otra dirección y palmeó el hombro de Mark, Thom también caminaba en esa dirección.
Karen apuntó a nuestra dirección y se levantó apoyándose de con sus manos.
Notamos cuando la plataforma se balanceó de arriba hacia abajo por el peso de mi hermana.
Albert llamó a Candy y detuvimos nuestro paso.
Con fastidio miré en dirección de mis amigos pero con paciencia esperé a mi chica mientras le proporcionaba información enseñándole el móvil… comenzaba a ser un fastidio el tema de "Consultor" Candy no lo veía a mal porque yo no le comenté acerca de nuestra charla y él sabía comportarse "profesional" con ella.
Candy no me dejaba fuera, siempre me mencionaba en todo aunque fuera en relación a unas empresas que desconocía.
Vi, como en cámara lenta, cuando Karen perdió el equilibrio al ayudar a Margaret a ponerse sobre sus pies.
Mi corazón latió a mil por hora porque mi hermana no sabía nadar, podía flotar pero no nadar y sabía que el lugar en donde estaba era el más profundo.
Su mano se zafó de la de Margie y cayó de espaldas salpicando mientras su cuerpo se hundía.
Karen cayó al agua – Le mencioné a Candy mientras echaba mis piernas a correr en dirección de donde estaban mis amigos. Candy iba tomada de mi mano y de pronto me soltó para que yo pudiera llegar lo más pronto
Mark de arrojó pero no podía sumergirse, otros chicos hicieron lo mismo pero cinco metros de profundidad era algo realmente difícil.
Alguien gritó que se llamara al señor Thompson y los chicos comenzaron a congregarse alrededor.
Candy se posicionó junto a mí con el pecho agitado por la carrera – Es imposible llegar hasta ella – Dije aterrorizado y quitándome la chamarra y zafándome los zapatos. Sin pensarlo más me arrojé a las frías aguas que contrajeron mi pecho y mi respiración.
Candy se zafó los zapatos, su chamarra y como siempre sin importar el frío ella andaba en pantaloncillos cortos.
No sabíamos qué tan buena era hasta ese momento.
Karen estaba hasta lo más profundo como si tuviera plomo en los pies.
Sin ningún problema mi novia llegó hasta mi hermana ante la vista de todos, impresionando a todos… Yo, me enamoré más de ella… bueno en este momento lo único que podía experimentar era una fuerte angustia por Karen.
No sabía cómo podía ayudarle a Karen hasta que noté que la tomó en sus manos y la hizo flotar, se posicionó debajo de ella y con las puntas de los pies la impulsó usando la fuerza en sus piernas, Mark y yo estábamos algo cerca para poder tomar a Karen.
El señor Thompson y Albert ayudaron a sacarla tomándola por los brazos y dándole los primeros auxilios.
Mark salió con ayuda de Thom y yo esperé a que Candy saliera a la superficie. La abracé y di un beso tierno y ambos nadamos hacia las escaleras.
Elisa ayudó a arroparnos con las toallas que los consejeros habían traído
De nuevo estábamos en la enfermería.
Candy temblaba de frío entre mis brazos. ¿Quieres que te acompañe a tu cabaña?
Negó
-Gracias, mi vida, en verdad, gracias… por un instante temí lo peor… No sé qué haría si le ocurre algo malo a mi hermana
Apretó su abrazo.
Le llamé a mi padre insistiendo que Karen estaba bien, fuera de peligro, muy asustada y con una crisis nerviosa que estaba bajo control. No era necesario que vinieran por nosotros.
Nos pusieron una sanción a todos, incluyendo a Candy y a Thom, por desacatar las indicaciones. Nos prohibieron la participación en el último día de campamento asignándonos tareas del staff.
A las chicas les asignaron ayudar en la preparación y servir los alimentos, a nosotros en el aseo de las instalaciones.
Cuando pasé a la cocina para retirar las bolsas de los contenedores de basura, Albert se paró junto a mí –Ese es un ejemplo de un buen liderazgo – Señaló a Candy – He visto a las otras chicas quejarse por todo, en cambio Candy siempre esta sonriente y ayuda en todo… también he observado tu actitud y lo has hecho bien… recuerda que el que no vive para servir, no sirve para vivir… ustedes dos serán excelentes líderes en donde quiera que estén.
-Gracias por sus palabras
-Gracias a ustedes por su ejemplo y servicio
-¿Ejemplo?
-Sí… son un grupo de chicos unidos, juntos en las buenas y en las malas… ¿No?
-Ellos no aceptan a Candy- Dije con sinceridad –Y eso duele
-No creo que no la acepten, tienen temor a no estar a su altura
Lo miré -¿A qué se refiere?
Soltó el aire – Es bueno que le enseñes a Candy el significado de ser una jovencita… ella siempre ha estado en un mundo de adultos… ¿Sabías que estudió en casa con una institutriz? Este es su primer año entre chicos de su edad
-¿Por qué sabe tanto de mi novia?
-Porque Anthonie Brower es mi hermano y amigo de ella, de alguna manera nuestras vidas han estado conectadas desde hace mucho tiempo.
Vacié los contenedores… Candy me había ocultado conocer a Albert… Me sentía raro… por alguna extraña razón no podía enojarme en contra de ella, era nuestra primer semana como novios y sabía poco de ella… creí que debía darle tiempo hasta que ella considerara que yo podía saber más de su mundo. –Princesa, te ves hermosa con esa ropa de … - Reí – Te ves como mi madre cuando se mete a la cocina
Sonrió y empanizó mi rostro con sus manos llenas de harina.
Por la tarde, de regreso a casa, la mayoría de los chicos dormían en sus asientos…
Yo había intercambiado mi lugar con Thom… en realidad Thom no quiso conquistar a Candy… durante nuestra faena social me confesó que habló con ella diciéndole yo merecía una oportunidad, que ella me haría bien a mi vida adolescente llena de conflictos, no sé por qué dijo eso, pero le habló bien de mí sin que yo le pidiera que lo hiciera… Creo que no necesitaba su ayuda sin embargo lo agradecí.
-¿En dónde conociste a Annie?
-En el aeropuerto cuando niña – Escribió
-¿en un viaje?
-No, su papá citó a mi abuelo para hablar de negocios y ambos nos estaban cuidando –Sonrió – Su papá es dueño de una aerolínea… Británica air line
-Wow… ¿Y desde entonces son amigas?
-Sí, ella me presentó a Paty y a muchos más amigos…
-Qué bien!
-¿Por qué lo preguntas?
-No sé, imaginaba que se conocieron en el colegio
-Ah! Yo no fui al colegio, tuve institutriz
-¿institutriz? Creí que eso era del siglo pasado. –Reímos
-No, sigue siendo algo muy actual como lo fue en mi vida, mis abuelos tenían temor que algo grave me pasara… nunca se resolvió el caso de mi madre entonces me cuidaban de todo…
-Agradezco al cielo, conocerte. Que ahora estés en mi vida.
-Terry, quiero pedirle a tu padre que me ayude con esto de las empresas… aun no confía en totalidad en William, me siento ajena
-Le pediré que nos acompañe a Londres ¿Te parece bien? – No podía decirle que papá había tomado la decisión de estar al pendiente de nosotros y esto me ayudaba mucho
-Sí, gracias.
Dormimos parte del camino regreso a casa y yo me sentía realizado al sentirla dormir entre mis brazos.
Así quería tenerla para siempre, tan cerca de mí, dentro de mí… no importa cuántos deseen a Candy en su vida, nadie podrá quitármela… ni la misma muerte…
